Santa Zoe de Roma, mártir

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Detalle de la Santa en una vidriera de la catedral de Bruselas, Bélgica. Fotografía: Barryra.

Detalle de la Santa en una vidriera de la catedral de Bruselas, Bélgica. Fotografía: Barryra.

El 5 de julio se conmemora a la más conocida de las dos mártires que llevan el nombre griego de Zoe. La existencia de esta mujer se menciona de pasada en las actas del célebre mártir Sebastián.

Según esta passio sancti Sebastiani, Zoe era una matrona romana, muda de nacimiento, que estaba casada con un alto oficial de nombre Nicóstrato. A ambos los convirtió a la fe romana el soldado Sebastián, quien por medio de un milagro dio a Zoe la capacidad de hablar perfectamente, como si jamás hubiese sido muda.

Por su decidido apoyo a Sebastián, quien como sabemos fue detenido, torturado diversas veces y finalmente ejecutado por desertar de la legión romana aduciendo su pacifismo cristiano; poco después de la muerte de éste último fue ejecutado el propio Nicóstrato. Zoe, en calidad de viuda, prosiguió una piadosa vida cristiana que no habría de durar mucho.

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Una noche, mientras oraba en la tumba del apóstol San Pedro, la vieron rezar unos cuantos paganos, quienes dieron el aviso de que allí había una cristiana. Se la detuvo y tras rechazar abiertamente rendir culto al dios Marte, a cuyo templo fue conducida por la fuerza, fue encarcelada en una celda sin poder comer ni beber durante seis días enteros. Al sexto día y como no desistiera de su resolución de mantenerse fiel a Cristo, fue condenada a una lenta y horrible muerte: la colgaron de sus propios cabellos a un árbol y encendieron una gran hoguera bajo sus pies, usando heces como combustible. Asada lentamente por las llamas, siguió confesando a Jesucristo en voz alta, hasta que murió asfixiada por el humo tóxico que ascendía en vertical.

San Sebastián cura a Santa Zoe. Pintura en la iglesia del Santo en León, Guanajuato (México).

San Sebastián cura a Santa Zoe. Pintura en la iglesia del Santo en León, Guanajuato (México).

En las actas de San Sebastián se menciona también a los esposos Tranquilino y Marcia, quienes fueron crucificados.

Todos los hagiógrafos defienden que Zoe es un personaje ficticio, inventado por el autor de esa passio, y por lo tanto, es una incongruencia mantenerla dentro del Martirologio Romano. Esto se aduce en base a que todas las fuentes hagiográficas genuinas la ignoran por completo; es una completa desconocida. Sólo se la menciona en esta legendaria passio sancti Sebastiani, de la cual la tomó Floro, incluyéndola en su martirologio el día 5 de julio. De Floro la copiaron Adón y Usuardo y de allí pasó al Martirologio Romano por obra y gracia de Baronio, quien ya sabemos que “copiaba y pegaba” Santos de unas fuentes a otras sin demasiado criterio.

Martirio de la Santa. Grabado de Filipo Biglioli.

Martirio de la Santa. Grabado de Filipo Biglioli.

A pesar de ello, ha trascendido notablemente en la iconografía -casi siempre representada en la escena de su martirio, aunque también siendo curada por San Sebastián y orando ante la tumba de San Pedro-; que es una buena herramienta para diferenciarla de la otra Santa Zoe, madre de familia y mártir en Atalia.

Meldelen

Bibliografía:
– VVAAA, Bibliotheca sanctorum: Enciclopedia dei Santi, Città Nuova Editrice, Roma 1984.

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Santa Cirila (Ciprilla) de Cirene, mártir

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Detalle de las Santas Cirila y Ana, mártires, conmemoradas el 5 de julio. Ilustración para el Prólogo de Ochrid.

Detalle de las Santas Cirila y Ana, mártires, conmemoradas el 5 de julio. Ilustración para el Prólogo de Ochrid.

Los sinaxarios bizantinos conmemoran los días 4 y 5 de julio el martirio de Cirila (Ciprilla), viuda de Cirene en Libia, quien es protagonista de una conmovedora historia que la asemeja a Mucio Escévola, una ilustre figura semilegendaria de la época de la monarquía romana que puso la mano en un brasero ante los ojos del rey etrusco Porsenna para demostrarle la fortaleza de los romanos, que eran capaces de despreciar el dolor hasta el punto de poder resistir el quemarse voluntariamente.

Nuestra protagonista de hoy hizo algo prácticamente idéntico, aunque para demostrar su lealtad a Cristo. Por supuesto, esta Santa de la que hablaremos hoy no debe ser confundida en modo alguno con Santa Cirila de Roma/Helesponto, de la cual ya hablamos en otro momento.

Historia de la mártir
Nacida en la ciudad de Cirene, en la región de Libia, esta mujer africana fue sorprendida por la persecución de Diocleciano. Había enviudado de su marido hacía algún tiempo, por lo que suponemos que era mujer de cierta edad (aunque no necesariamente). En esta época Cirila habría recurrido a un obispo llamado Teodoro, a fin de que la curase de un violento y crónico dolor de cabeza. Teodoro, que estaba en libertad vigilada a causa de la persecución, la curó y la retuvo junto a sí, junto con otras dos piadosas mujeres llamadas Aroa (Rhoa) y Lucía.

Después del martirio del obispo Teodoro, capturaron a la viuda Cirila y la obligaron a que abjurase de su fe, sometiéndola a crueles tormentos. No conservamos ningún detalle respecto del juicio y el interrogatorio de Cirila. Los hagiógrafos comienzan en el punto en el que se encuentra ante la estatua del dios y el prefecto le da las siguientes instrucciones: “Toma estos granos de incienso, deposítalos en el pebetero que arde a los pies de la divinidad, y así habrás enmendado tu ofensa. Serás libre para volver a tu casa.” “No pienso yo hacer tal cosa”, respondió Cirila firme y resuelta, a pesar de que un guardia le había llenado ambas manos con incienso.

Viendo su tozudez, el soldado le sacudió las manos, tendidas justo encima del pebetero. Ella no los soltó, sino que apretó con fuerza las manos. El prefecto al punto mandó que le llenasen las manos con carbones encendidos tomados del pebetero que, mezclados con el incienso, empezaron a arder. Todos los presentes esperaban que Cirila, gritando de dolor, sacudiera las manos y echara a correr, por lo que para impedirlo, la encadenaron a la estatua del dios al que debía honrar.

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Pero, ante su estupefacción, la matrona sujetó con mano firme y decidida aquellas ascuas durante mucho rato, a pesar de que sus manos se estaban abrasando. El temor de parecer que sacrificaba al dios si, vencida por el atroz dolor, dejaba caer el incienso, siendo motivo de escándalo para sus compañeros cristianos, la hizo perseverar en aquella tortura. Prefirió perder las manos antes que sacrificar, directa o indirectamente, a la divinidad pagana.

La Santa, como una nueva Mucio Escévola, prefiere quemarse las manos antes que sacrificar a los dioses.

La Santa, como una nueva Mucio Escévola, prefiere quemarse las manos antes que sacrificar a los dioses.

Este ejemplo de heroica firmeza dejó helados a todos los presentes. Tomando esta resistencia como un acto de rebeldía, el prefecto no tuvo más remedio que sentenciarla a muerte por descuartizamiento. Desnudada y atada a un potro, los verdugos fueron cortando a hachazos el cuerpo de la mujer. La desmembraron lentamente, amputando sus extremidades con limpieza y precisión, dejando un espacio de tiempo entre corte y corte. De sus heridas manaba abundante sangre, pero, cuando le amputaron también los pechos, de éstos empezó a manar leche, que siguió fluyendo junto con la sangre hasta que el martirio fue consumado, cuando el último de sus miembros, la cabeza, le fue amputada limpiamente.

Sobre las otras dos mujeres, Aroa y Lucía, los sinaxarios no aportan ningún dato, aunque murieron mártires porque existe una inédita passio griega que así lo confirma. Las tres mujeres constan aquí como discípulas de San Teodoro y mártires como él.

Interpretación y culto
Como puede comprenderse, no todo este relato debe tenerse por cierto, aunque en su mayor parte es verosímil. Nuevamente tenemos el elemento milagroso de la leche que mana de donde no debería -en este caso, no de un cuello cortado sino de los pechos de una viuda, que sepamos sin hijos, que realmente no tendrían por qué segregar leche- o el episodio de retener los carbones en las manos a lo Mucio Escévola, que bien pudo haber sido real, pero que no puede librarse de la equiparación con este mito romano.

El Martirologio Romano la conmemora el 5 de julio llamándola Cirila mártir de Cirene. Los datos que aporta confirmando lo dicho por los sinaxarios bizantinos, demuestran evidentemente que han confundido o corrompido el nombre original de Ciprilla por el de Cirila; por lo que su auténtico nombre sería el primero, no el segundo, que desafortunadamente es el que más ha trascendido.

Meldelen

Bibliografía:
– VVAA, Bibliotheca sanctorum: Enciclopedia dei Santi, Città Nuova Editrice, Roma 1984.

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Santa Nolwenn (Noyala), virgen mártir en Bretaña

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Vidriera de la Santa en Bignan, Francia.

Vidriera de la Santa en Bignan, Francia.

Hoy se celebra la festividad de una mártir bretona, conocida como Santa Noyala (Noyale) de Pontivy, que es reconocible en su entorno al tener una iconografía muy precisa: es una Santa cefalófora, que porta su cabeza cortada entre las manos.

El nombre de Noyala es un seudónimo patronímico de una figura que, en realidad, recibía en origen el nombre de Nolwenn. Existen, no obstante, varias variantes ortográficas del mismo, como Noalwen y Nolwen, con una sola n. La terminación “-wenn”, en antigua lengua celta, procede del mismo prefijo “Gwen-”, que significa “blanco”. Esta blancura alude a la idea de pureza, virginidad, y a su vez dicho nombre deriva en otras variantes invertidas como Gwennoal y Gwenaël.

Ciertos lugares de culto bretones que mencionaremos después, una tradición popular multicentenaria, un antiguo ambón en la iglesia en el que se narra la vida de la Santa y que fue dañado en el 1680 y un cántico bretón del siglo XVI, son las únicas fuentes que nos han llegado sobre la vida de esta mártir. O sea, esta Santa es el resultado de una fantasiosa leyenda que, con todo, vale la pena conocer.

Historia de la Santa
La leyenda, muy literaria, nos dice que era la hija del rey de Mussic (?) en Cambrais, situado en el noroeste de Inglaterra, y que vivió en el siglo VI de nuestra era, cuando los bretones se marcharon de su isla para establecerse en la región armoricana. Era deseo de la joven consagrar su vida a Dios, pero su padre ya la había destinado a un buen matrimonio y, por más que ella insistió, éste no renunció a su proyecto. De modo que Nolwenn decidió entonces huir y hacerse ermitaña, y como en muchas leyendas de santos ingleses e irlandeses, escogió la Bretaña francesa como lugar de retiro. Sin embargo, antes de huir, repartió todas sus riquezas entre los pobres.

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Tenía unos 20 años cuando partió acompañada de su fiel nodriza. Como tantos otros santos bretones del otro lado de La Mancha, dice la leyenda que atravesaron el estrecho usando una rama de árbol como embarcación, aunque otras versiones mencionan un manto. Esto fue porque un pagano llamado Merdea Faus-Kreden puso en aviso al rey de la huida de su hija. Un poco más tarde, cuando los soldados del rey las alcanzaron, se las encontraron en el mar, sentadas sobre las ramas de un roble. El viento las condujo a través del mar hasta los aledaños de Vannes, donde se adentraron en un bosque buscando la soledad del mismo.

La Santa y su nodriza cruzan el mar sobre su manto. Pintura en el artesonado del techo de la capilla de la Santa en Pontivy, Francia.

La Santa y su nodriza cruzan el mar sobre su manto. Pintura en el artesonado del techo de la capilla de la Santa en Pontivy, Francia.

Llegadas a la desembocadura del río Blaret, remontaron su curso en busca de un páramo. No lejos de Bignan, en la villa de Bezo, un tirano local, de nombre Nizan, se prendó de Nolwenn y decidió hacerla su esposa, sin contar con su inquebrantable voluntad de consagrarse a Dios. Ella le mostró un rotundo rechazo, y Nizan, furioso, la hizo decapitar. En aquel momento se dice que Nolwenn se incorporó, tomó su cabeza en manos, la colocó contra su pecho, a la altura de su corazón, y prosiguió en su búsqueda de un lugar para reposar. Acompañada de su fiel sirvienta, llegaron hasta Hemborh, pero habiendo oído allí blasfemar a una mujer, decidieron proseguir en busca de un lugar tranquilo.

En la ciudad de Noyal, que daría el nombre de Noyala a la mártir, las dos mujeres contemplaron una discusión entre dos personas y siguieron adelante. Unos kilómetros más adelante, decidieron descansar, pues estaban fatigadas (¿una muerta puede fatigarse?). Entonces, de la cabeza cortada que Nolwenn aún sostenía en sus manos brotaron 3 gotas de sangre que hicieron brotar tres fuentes de agua cristalina. Como la mártir estaba limpia de todo pecado, se dice que estas gotas de sangre podían verse en el fondo de las fuentes, pero la realidad es que a día de hoy nadie las ha visto.

Nolwenn plantó su bastón en el suelo y se transformó en abeto, al mismo tiempo que su sirvienta hacía lo mismo, cuyo báculo se transformó en encina. Arrodillándose sobre una piedra que le sirvió de reclinatorio, dejó su cabeza sobre una roca y oró. Después de haber orado y descansado, Nolwenn y su sirvienta prosiguieron su camino hasta detenerse unos kilómetros más allá, por un camino tortuoso y estrecho que es conocido como “el camino santo” y que llegaba a un lugar desierto. En aquel valle tranquilo Nolwenn decidió que quería reposar, y tendiéndose en la hierba, entregó su cabeza a su nodriza y murió.

Martirio de la Santa por orden de Nizan. Vidriera decimonónica.

Martirio de la Santa por orden de Nizan. Vidriera decimonónica.

En el mismo sitio se edificaría la primera capilla en honor a ella, suponemos que sobre su misma tumba. En poco tiempo la veneración de esta mártir, que como ya adelantábamos pertenece al conjunto de los santos cefalóforos (los que transportan su cabeza) muy propios de leyendas celtas, llegó a ser tan difundida que Nizan, furioso, decidió destruir la capilla. Para ello mandó construir un dique y conducir las aguas hacia el pequeño edificio para que lo hundieran y arrastraran, en lugar de ello, el dique se hundió bajo sus pies y él se ahogó en la corriente de agua.

Interpretación
Esta leyenda, lógicamente, no es aceptada absolutamente por nadie medianamente serio, pero sin embargo, su estirpe real, su origen insular, desembarco en Armórica, el reyezuelo, la decapitación, la santa cefalofora y varios pintorescos detalles más calaron en la gente que empezó a considerar que aquel era un lugar santo, por lo que se inició un incipiente culto.

Está claro que todos estos mitos no son suficientes para identificar a esta Santa, tanto más cuando su nombre es el mismo de la parroquia, siendo ésta la que debería haberlo tomado de la santa y no al revés. O sea, que a la Santa le pusieron el nombre de Santa Noyale porque el lugar se llamaba así, como ya hemos indicado.

Cuadro de altar e imagen de la Santa cefalófora. Capilla de la Santa en Pontivy, Francia.

Cuadro de altar e imagen de la Santa cefalófora. Capilla de la Santa en Pontivy, Francia.

Así, Noyal es el nombre de este lugar galo-romano muy conocido en la Bretaña francesa, que deriva de “novalia”, o sea, tierra recién deforestada. Ejemplos los hay y muchos: Noyal-Muzillac, Noyalo, Lann-Noyal, Noyal, Noyal-sous-Bazouges, Noyal-surBrutz, etc. y en ninguno de ellos hay ninguna traza de culto a esta Santa. Sólo en Noyal-Pontivy.

En bretón la llaman “Noluèn” o “Noaluèn” que fue deformándose en “Noyal-Guen” y como en el antiguo bretón “guen” significa, como decíamos, blanco, puro y por extensión santo, pues ahí la tenemos. Es curioso el hecho de que desde siempre, el culto a esta legendaria Santa ha estado asociado a San Juan Bautista, que es el santo patrono de todos aquellos que mueren por decapitación.

Culto
El centro de su culto, por tanto, es Noyal-Pontivy, la mayor parroquia de la diócesis de Vannes y una de las más importantes, ya que fue el centro de la poderosa señoría de los Rohanos, los cuales construyeron en su territorio un castillo, en torno al cual se formó la ciudad de Pontivy. Su iglesia parroquial es una imponente construcción gótica, iniciada en el año 1420 en el mismo lugar donde existía una capilla románica dedicada a Santa Noyala.

Uno de los escasos ejemplos donde la Santa no aparece como cefalófora. Iglesia de la Santa en Questembert, Francia. Fuente: www.heiligen-3s.nl

Uno de los escasos ejemplos donde la Santa no aparece como cefalófora. Iglesia de la Santa en Questembert, Francia. Fuente: www.heiligen-3s.nl

En este mismo pueblo hay también una capilla dedicada a la Santa, capilla que data del año 1708 y que es conocida como la Petite-Sainte-Noyale. Algunos kilómetros más lejos existe una tercera capilla construida sobre otra anterior, de la que existen algunas trazas datadas de mediados del siglo XIV. Muy cerca, escondida detrás de una vaya, hay una triple fuente monumental, adornada con nichos y agujas y que está dedicada también a la santa y a San Juan Bautista. Al lado de ella se ven dos rocas, que según una leyenda popular, dicen que era la cama y el reclinatorio de la santa. En el siglo XV, era conmemorada en la diócesis de Vannes el día 6 de julio y aun hoy en día, su culto es muy celebrado en Noyal-Pontivy, aunque curiosamente, el 24 de junio (día de San Juan Bautista) y el 4 de julio.

Conclusión
Estamos ante una Santa totalmente legendaria, inexistente, mítica, de la cual no hay ni ha habido nunca traza de reliquias que puedan considerarse auténticas, y cuyo único vestigio es el centro de culto de Pontivy, que da nombre a la mártir y no al revés.

Asimismo, la cantidad de elementos comunes que comparte con otros santos nórdicos y celtas -cefaloforia, vida ermitaña y posterior martirio, navegar las aguas con un tronco a modo de barco- nos hace ver que estamos ante una mera leyenda cuyos datos se van copiando de un Santo a otro.

La Santa es recibida en el cielo por Jesús y María. Vidriera decimonónica en Pontivy, Francia.

La Santa es recibida en el cielo por Jesús y María. Vidriera decimonónica en Pontivy, Francia.

Sin embargo, el conjunto cultual dedicado a la Santa es de una gran riqueza y valor artístico y patrimonial, así como encantador es su entorno natural. Esta leyenda ha generado numerosas representaciones iconográficas y artísticas, relatando paso a paso sus vivencias, que vale la pena conocer y conservar.

Meldelen

Bibliografía:
– VVAA, Bibliotheca Sanctorum: enciclopedia dei Santi, Città Nuova Editrice, Roma 1984.

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Algunos temas sobre reliquias (II)

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Relicario de San Andrés apóstol.

Relicario de San Andrés apóstol.

Aunque en este blog se ha escrito mucho sobre reliquias y relicarios, el pasado día 23 de junio escribimos un primer artículo, de lo que podríamos llamar genéricamente “algunos temas sobre reliquias”. Creo que hay toda una temática más que suficiente como para que en adelante podamos escribir algunos artículos parecidos a aquel y hoy vamos a repetir aquella experiencia porque sabemos que a parte de nuestros lectores estas cuestiones les interesan. Para esto tomaremos tres temas nuevos y dejaremos otros para artículos posteriores.

Pregunta: Yo se que parte del cráneo del apóstol San Andrés de Betsaida continúa en Italia, pero también se que otra parte del mismo, en tiempos del Papa Pablo VI, fue devuelto a la Iglesia Ortodoxa y que se encuentra en Patras (Grecia). Estamos acostumbrados a ver ambos relicarios que vosotros mismos habéis publicados en el blog, pero ¿qué me podéis decir de este otro del que os adjunto una foto? Gracias desde Cuba.

Respuesta: Interesante pregunta. Efectivamente, el 26 de septiembre de 1964, el Beato Papa Pablo VI entregó al metropolita Constantino de Patras parte del cráneo del apóstol Andrés. Este acto fue el fruto de una serie de contactos entre las Iglesias Católica y Ortodoxa, iniciados en Atenas el año anterior y fomentados tanto por Su Santidad Atenágoras I, Patriarca de Constantinopla, como por el Beato Papa Pablo VI. El Papa respondió afirmativamente a la petición del metropolita de Patras, quién puso la sagrada reliquia en el relicario que todos conocemos, que es de plata y que tiene la forma de un templo.

Lignum crucis procedente de Constantinopla (realizado entre el 1090-1110) y que se conserva actualmente en el Museo Diocesano de Génova (Italia).

Lignum crucis procedente de Constantinopla (realizado entre el 1090-1110) y que se conserva actualmente en el Museo Diocesano de Génova (Italia).

Sabemos que las reliquias del apóstol martirizado en Patras, fueron llevadas a Constantinopla en el año 365 por orden del emperador Constancio y que estas fueron depositadas en la Iglesia de los Santos Apóstoles. En ese antiguo relicario bizantino de oro que tú nos muestras, que es del siglo VII y que tiene un valor incalculable, estaba el cráneo del apóstol cuando en el año 1462 el príncipe de Bizancio Tomás Paleólogo lo entregó al Papa Pío II antes de que los otomanos destruyeran Patras. Actualmente, este relicario se encuentra en aquella ciudad griega, ya que el Vaticano lo devolvió junto con la reliquia. En Italia ha quedado una copia del mismo.

Pregunta: ¿Me podríais decir cuantos fragmentos de la cruz de Cristo existen en el mundo? Se que este tema debe ser muy complejo pero supongo que algo se sabrá al respecto. Gracias desde Austria.

Respuesta: ¿Complejo, dices? En primer lugar quiero decirte que no entraré en el tema de la autenticidad de estas reliquias porque de eso ya hemos hablado y con abundancia, en este blog, pero lo que si te digo es que yo creo que es imposible saber cuantos fragmentos de la verdadera cruz hay dispersos por toda la cristiandad. Tanto en Oriente como en Occidente, raro es el monasterio, convento, iglesia o basílica que se precie que no presuma de tener alguno y a niveles de tecas particulares, ya ni te cuento. En la red existen numerosas webs que mencionan algunos en concreto, pero como no es la pregunta que tu haces, intentaré ceñirme a ella basándome en unos datos publicados por la profesora Nicoletta De Matthaeis de la Universidad La Sapienza de Roma.

Lignum crucis del monasterio de San Pablo en el Monte Athos (Grecia).

Lignum crucis del monasterio de San Pablo en el Monte Athos (Grecia).

Sabes que se dice que “si pudieran juntarse todas las reliquias que existen de la cruz, saldrían más de una veintena de cruces”, pero eso no deja de ser una exageración. En su “Traité des reliques” de Jean Calvin, publicado en Ginebra en el año 1822, este autor llega a decir que “todas las piezas juntas llegarían a configurar toda la carga de un barco, aunque los evangelios dicen que esa carga fue llevada por un hombre”. ¡Otra exageración! Pero centrémonos en algo más serio.

A finales del siglo XIX, el célebre arquitecto francés Charles Rohault de Fleury, se dedicó a examinar uno por uno todos los fragmentos de la cruz que en aquel momento estaban catalogados, comparando el tipo de madera de cada uno de ellos y calculando su volumen. Basándose en numerosos documentos antiguos sobre las prácticas de la crucifixión hizo también un cálculo de las medidas y el volumen que pudo tener la cruz de Cristo y asimismo tomó como muestra las medidas y la densidad de la reliquia conservada en la Basílica romana Santa Croce in Gerusalemme. Con todo ello, determinó que las medidas pudieron ser de tres metros para el “stipes” y un metro ochenta para el “patíbulum”. Asimismo calculó que la anchura sería de unos veinticuatro centímetros. Con esas conclusiones, el volumen total de madera lo calculó en unos treinta y seis mil centímetros cúbicos. Más tarde, Michael Hesemann (periodista alemán nacido en Düsseldorf en marzo de 1964), quién ha estudiado en profundidad todas las reliquias de la Pasión, se manifestó a favor de los cálculos realizados por Charles Rohault de Fleury.

En base a todo esto, determinaron que sumando los volúmenes de todas las reliquias conocidas superiores a un centímetro cúbico, apenas se llegarían a los cuatro mil centímetros cúbicos, o sea, algo más del diez por ciento del volumen total de la cruz. Pero es cierto que existen muchísimos otros relicarios cuyos volúmenes de madera son más pequeños, que son inimaginables, que están repartidos por todo el mundo y que no están catalogados. Aun así, para Hesemann es muy difícil asumir que el volumen de todas ellas juntas pueda llegar a casi el noventa por ciento del volumen calculado por Charles Rohault de Fleury, defendiendo que como mucho, se triplicaría ese diez por ciento ocupado por los grandes relicarios. O sea, que en su conjunto, en cuanto a volumen se refiere, no se llega ni a la mitad del volumen que pudo tener la “Vera Crux”. Como dije al principio, otro tema distinto es la autenticidad de estas reliquias.

Cráneo de San Mamés venerado en la catedral de Langrés (Francia).

Cráneo de San Mamés venerado en la catedral de Langrés (Francia).

Pregunta: ¿Podríamos decir que es auténtica la reliquia del cráneo de San Mamés, venerada en la catedral de Langres? Gracias desde Francia.

Respuesta: En primer lugar te aconsejo que leas el artículo que sobre este santo y sus reliquias publicamos el día 17 de agosto del año 2011. Recordemos que San Mamés (Mamas o Mamante) fue martirizado y sepultado en Cesarea de Capadocia y que, aunque algunos restos o al menos su antigua tumba es conservada ahora en Morphou (Chipre), en una época no muy bien determinada, su cráneo fue llevado a Constantinopla cuando los seleúcidas tomaron Cesarea (hay quienes afirman que eso ocurrió en el año 1067).

Cuando los cruzados tomaron Constantinopla en el año 1204 la saquearon robando todo lo que pudieron tanto en sus palacios, como en las iglesias y en los monasterios. De esto ya hemos hablado en numerosísimas ocasiones. Entre las reliquias robadas estaba el cráneo de San Mamés, conservado en el monasterio de su mismo nombre, que tenía una corona de plata con su nombre escrito en griego: “Άγιος Μάμας”. Gualon de Dampierre, un clérigo que posteriormente fue arzobispo de Damasco, la trasladó a Francia poniéndola en la catedral de Langrés en el año 1209. Allí se conserva y venera, especialmente en el día de su festividad.

La reliquia estaba dentro de un valioso busto-relicario que fue destruido durante la Revolución Francesa. Hoy está dentro de un relicario similar hecho en el año 1855, que fue un regalo del cardenal Césaire Mathieu, que había sido obispo de la ciudad. El actual relicario es de plata dorada y en la parte superior tiene como una especie de tapadera que puede abrirse para mostrar la reliquia que contiene.

Antonio Barrero

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Beata Francisca de Paula de Jesús (Nhá Chica)

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Cuadro de la beata en Baependi.

Cuadro de la beata en Baependi.

Nhá Chica – así es conocida popularmente -, nació en el año 1808 en el distrito de Santo Antônio do Rio das Montes, en Sao Joao del Rey, municipio perteneciente al estado brasileño de Minas Gerais. Era hija y nieta de esclavos cristianos y en el bautismo, el 26 de febrero del 1810, le impusieron el nombre de Francisca Paula de Jesús. Acompañando a su madre, que había conseguido la libertad, y a su hermano Teotônio y con muy pocas pertenencias, entre ellas una imagen de la Santísima Virgen, marcharon a Baependi, localidad situada al sur de dicho estado, en la que permaneció hasta su muerte.

Con solo diez años de edad, murió la madre de Nhá Chica, dejando solos a sus dos hijos, que quedando huérfanos, crecieron como pudieron, aunque la niña, en su inocencia, decía que su protectora era la Madre de Dios, a la que cariñosamente llamaba “Mi Sinha” (mi Señora), no haciendo absolutamente nada sin consultarla previamente. Ambos niños supieron salir adelante, pidiendo limosna, recibiendo ayuda de gente caritativa y cultivando cada vez más la herencia espiritual que les había dejado su madre. Ambos hermanos congeniaban muy bien con los pobres, con los que estaban más necesitados que ellos e incluso con quienes teniendo mejor posición de vida, les ayudaban o los despreciaban. A nadie discriminaban, a todos daban consuelo y aunque a ella, cuando ya era adolescente, le hicieron alguna propuesta de matrimonio, no lo aceptó.

Era tanto el grado de aceptación y el prestigio que Nhá Chica tenía entre los habitantes de Baependi, que incluso muchos la buscaban para pedirle consejo a la hora de montar un negocio; algunos no tomaban ninguna decisión importante sin consultar primero con ella, porque no solo la consideraban una mujer inteligente que había sabido salir hacia delante, sino que conocían su espíritu de oración y de entrega y por eso la consideraban una santa. Como era analfabeta y no sabía ni leer ni escribir, cuando le preguntaban de donde sacaba sus consejos y sus sabias respuestas, ella cándidamente respondía: “Porque yo ruego a Dios con mucha fe”. Fue siempre una mujer muy humilde, muy devota de Nuestra Señora de la Concepción y completamente entregada a los demás.

Imagen y relicario en Baependi.

Imagen y relicario en Baependi.

Como no podía ser de otro modo, su fama de santidad se extendió por los pueblos de alrededor y muchos acudían a conocerla, a charlar con ella, a consultarle sus problemas, a buscar alivio en sus enfermedades y a pedirle que rezara por ellos. Ella siempre estaba disponible, a excepción de los viernes que dedicaba a sus tareas domésticas y sobre todo a la oración. El viernes recordaba la Pasión y Muerte de Cristo y salvo en caso de urgencia, estaba como ausente. Era devotísima de la Sagrada Eucaristía y durante toda su vida se dedicó a mantener adornado el altar de su parroquia en el que se encontraba el sagrario.

Nhá Chica murió muy anciana, con ochenta y siete años de edad, el día 14 de junio del año 1895. Como todo el mundo quería ver y velar su cadáver, estuvo varios días sin sepultar y las personas que pasaban junto a su cuerpo manifestaron que desprendía un delicioso olor a rosas. Este prodigio se volvió a repetir cuando un siglo más tarde, sus restos fueron exhumados para haberles el preceptivo reconocimiento canónico previo a la beatificación. Así consta en las actas que el tribunal eclesiástico redactó y firmó el 18 de junio del 1998: “… una vez que los albañiles desenterraron el féretro y este fue abierto, toda la estancia se inundó de un intenso olor a rosas…”. Los restos mortales de Nhá Chica fueron puestos en una urna transparente colocada dentro de un mausoleo de granito que se conserva en el interior del santuario de Nuestra Señora de la Concepción en Baependi, en la diócesis de Campanha.

Anterior sepultura de la beata en Baependi.

Anterior sepultura de la beata en Baependi.

Este santuario está situado en el lugar ocupado por lo que en un principio fue la habitación donde ella residía, que después de su muerte, se convirtió en una pequeña capilla confiada a la Congregación de las Hermanas Franciscanas del Señor. Junto a ella permanecían unas dependencias destinadas a atender a las personas necesitadas, especialmente a los niños, actividad que era mantenida por los devotos benefactores de Nha Chica. Estas dependencias han sido agrandadas y en la actualidad en ellas se atienden a cerca de doscientos niños.

Cuando Nhá Chica murió inmediatamente fue venerada por el pueblo que la reconocía como la “santa de Baependi” y “la madre de los pobres”. Después de más de medio siglo de veneración popular, en el año 1952 se inició su Causa de beatificación que tras pasar por diversos altibajos recibió el “Nihil obstat” el 17 de enero de 1992. Fue declarada Venerable el 14 de enero del año 2011; el milagro previo a la beatificación fue reconocido el 28 de junio del 2012, siendo finalmente beatificada en Baependi (Brasil) el 4 de mayo del año 2013. La beata Francisca de Paula de Jesús (Nhá Chica), es conmemorada el día de su muerte, o sea, el 14 de junio, siendo la primera seglar brasileña elevada al honor de los altares.

Actual sepulcro de la Beata en Baependi.

Actual sepulcro de la Beata en Baependi.

El milagro reconocido para la beatificación fue la curación de la señora Ana Lucía Meirelles Leite, maestra jubilada residente en Caxambu. Esta señora, en el mes de julio de 1995 sufrió un derrame cerebral por lo que se decidió operarla. Al someterla al examen médico previo a la operación, se comprobó que tenía un defecto congénito en el corazón. La enferma y sus familiares recurrieron a Nhá Chica para que intercediera por la paciente, pero el día anterior a la operación Ana Lucía fue atacada por una fiebre altísima que hacía especialmente peligrosa la ya delicada intervención quirúrgica, que tuvo que posponerse.

De manera completamente imprevista, desapareció la fiebre y las secuelas del derrame cerebral y cuando los médicos le realizaron las posteriores revisiones comprobaron que de manera totalmente inexplicable, la apertura del corazón se había cerrado sin necesidad de cirugía. Cirujanos de Baependi, Pouso Alegre, Belo Horizonte y Sao Paulo testificaron que no tenía explicación médica alguna lo que le había ocurrido a Ana Lucía y que sin cirugía, no existía posibilidad alguna de curación.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– Palazzolo, J., “A pérola escondita Nhá Chica”, Río de Janeiro, 1973
– VV.AA., “Bibliotheca sanctórum, apéndice II”, Città Nuova Editrice, Roma, 2000.

Enlace consultado (17/06/2015):
– www.nhachica.org.br

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