Santos Verísimo, Máxima y Julia, mártires de Lisboa

Esculturas de los Santos (s.XVII). Convento de Santos-o-Novo, Lisboa (Portugal).

Esculturas de los Santos (s.XVII). Convento de Santos-o-Novo, Lisboa (Portugal).

Hoy se celebra la festividad de tres hermanos mártires, un varón y dos mujeres, de nombre Verísimo, Máxima y Julia, testimonios de fe cristiana de los que poco se sabe en realidad, puesto que su culto está envuelto en una neblina que sólo permite echar un vistazo a la permanencia de su memoria en la Iglesia portuguesa, al estar asociados a su capital, Lisboa.

Passio de los mártires
Según narra el Pasionario Hispánico, estos mártires vivieron en tiempos de Diocleciano y padecieron martirio en el año 303 en Lisboa. En aquella época, el prefecto de la ciudad convocó a sus habitantes a dar testimonio de la lealtad al Imperio mediante un sacrificio público, amenazando con severos castigos a quien no lo hiciere y prometiendo espléndidas recompensas a quienes así obraran.

Entre quienes se negaron a cumplir con el edicto fueron detenidos -otras versiones indican que se presentaron espontáneamente ante el prefecto, es decir, que se entregaron voluntariamente- tres hermanos llamados Verísimo, Máxima y Julia. Eran éstos, según una noticia hagiográfica muy reciente, nada menos que hijos de un senador romano que, habiendo recibido aviso de un ángel de que en Lisboa sería coronados como mártires, habían peregrinado a esta ciudad por mar, desembarcando en este puerto. Tras confesarse públicamente cristianos, se negaron a sacrificar a los dioses y rechazaron todas las lisonjas y las amenazas. Al oírlos, el prefecto los entregó a los lictores, que los azotaron, desgarraron sus cuerpos con garfios y los estiraron en el ecúleo. Después de sufrir también el ser heridos con clavos y quemados con láminas de hierro al rojo vivo, les ataron los pies a las colas de caballos y los arrastraron por toda la ciudad. Y como ninguno de estos tormentos venció la constancia de los tres hermanos, finalmente el prefecto decretó que murieran por la espada, siendo degollados.

Los Santos reciben profecía de su martirio a través de un ángel. Tabla de Fernández García (1530), Museo Carlos Machado, Ponta Delgada, Azores (Portugal).

Los Santos reciben profecía de su martirio a través de un ángel. Tabla de Fernández García (1530), Museo Carlos Machado, Ponta Delgada, Azores (Portugal).

Una vez ejecutados, sus cadáveres, en lugar de ser enterrados, los tiraron a las bestias salvajes, pero como éstos no los tocaran, los embarcaron y, atadas unas piedras a ellos, los hundieron en el mar. Esto, nuevamente, se reveló inútil para hacer desaparecer los cuerpos, pues antes de que la nave arribase de regreso al puerto, los cadáveres ya habían sido devueltos a la playa por el mar (!!) Entonces fueron los cristianos quienes, sobrecogidos por el ejemplo de los mártires, acudieron a recoger los cadáveres de sus hermanos en la fe y les dieron una digna sepultura. Más tarde, en el sepulcro de los mártires se erigió una iglesia, en honor a los ya llamados “Santos”.

Interpretación
Esto es cuanto narra la passio. Por las otras fuentes sólo sabemos sus nombres – no siempre correctamente escritos, aunque indudablemente latinos- que eran tres, y que fueron martirizados en Lisboa. Es interesante hacer notar el paralelismo de los sucesos ocurridos post mortem con lo que sabemos de San Vicente de Zaragoza -cuyo cadáver experimentó las mismas vicisitudes que los de nuestros protagonistas de hoy-, que sabemos murió en tiempos de Daciano y cuya tradición –la que ha llegado hasta nosotros- es contemporánea al propio martirio.

Esta passio, a juicio de Fábregas, fue compuesta probablemente en el siglo X, es una narración a la que Delehaye no le da mucha credibilidad. No sólo porque el pasaje referido a las peripecias de los cadáveres parece una mera copia de la passio de San Vicente mártir, sino porque también la sucesión de tormentos -los mismos que sufrió el mártir hispano- parece serlo. Además, el dato de que eran hijos de un senador romano y de que había peregrinado voluntariamente a Lisboa para recibir el martirio después de que un ángel se lo anunciara, no está incluido en la propia passio sino que, de hecho, pertenece a una tradición hagiográfica muy reciente. Dato absurdo pues, de haber sido realmente hijos de un senador romano -cosa no tan descabellada por la etimología de sus nombres-, jamás habrían sufrido tales tormentos.

Los Santos son azotados. Tabla de Fernández García (1530), Museo Carlos Machado, Ponta Delgada, Azores (Portugal).

Los Santos son azotados. Tabla de Fernández García (1530), Museo Carlos Machado, Ponta Delgada, Azores (Portugal).

Pero podemos aceptar fácilmente que son tres cristianos que sufrieron martirio por la fe en Lisboa en tiempos de Diocleciano, independientemente de cuáles fueran sus orígenes, si eran hermanos carnales o no entre sí, qué martirio sufrieron y qué vicisitudes tuvieran sus reliquias hasta su actual lugar de reposo.

Documentación y culto
La primera noticia segura que nos ha llegado de estos mártires es de mediados del siglo IX y la encontramos en el Martirologio de Usuardo, quien, en 858, viajó a través de diversas ciudades hispanas en busca de reliquias. Los testimonios litúrgicos se multiplican a lo largo de los siglos X y XI, siendo convergentes en la memoria a los tres hermanos el día 1 de octubre. El padre Miguel de Oliveira
mantiene la opinión de que “los santos mártires de Lisboa ya constaban en listas que se adjuntan unos 200 años después de su martirio”. La devoción a estos mártires se mantuvo dentro de la comunidad mozárabe, su eco llega hasta Osbern, que en la relación de la conquista de Lisboa menciona las ruinas del santuario a ellos dedicado.

Por tanto, es seguro que en la península Ibérica eran conocidos de mucho antes, porque las noticias de Usuardo las recogió él mismo en Córdoba, en un viaje que hizo en 858, como ya hemos indicado. Esto también lo confirma el hecho de que sus nombres están incluidos en la mayor parte de los calendarios hispánicos, que reflejan una tradición anterior a la invasión musulmana. Por ejemplo, sus nombres se leen en una inscripción encontrada en La Morera (Badajoz) y que con toda probabilidad procede de tiempos de los visigodos. También se conserva un himno dedicado a ellos, que por el estilo de su composición se puede datar como del siglo VII.

Los Santos son arrastrados por caballos. Tabla de Fernández García (1530), Museo Carlos Machado, Ponta Delgada, Azores (Portugal).

Los Santos son arrastrados por caballos. Tabla de Fernández García (1530), Museo Carlos Machado, Ponta Delgada, Azores (Portugal).

No está totalmente probado que recibieran culto en toda Hispania en la época visigoda, aunque sí lo recibieran muy probablemente en la región de Lisboa. Posteriormente, como lo demuestra el mencionado himno que, sin ningún género de dudas, se confeccionó para las celebraciones litúrgicas, sí fueron ya más conocidos en todo el territorio peninsular, cosa que también atestigua el descubrimiento de la inscripción de La Morera y el hecho de que se le incluyera en todos los textos mozárabes.

En la Edad Media fueron muy venerados en todo el territorio portugués y al menos se conocen siete iglesias erigidas en su honor. Como zonas de culto destacado podemos mencionar Coimbra, Braga y Porto. Concretamente en la diócesis de Porto, San Verísimo es patrón de las parroquias de Paranhos, Valbona, Nevolgilde, Lagares (Felgueiras) y Amarante.

Cuando el cardenal Cisneros restauró la liturgia mozárabe, los incluyó, pero sin dedicarles un oficio propio. Pocos años antes, en el 1475, el rey Juan II de Portugal, les edificó un nuevo templo en Lisboa, donde fueron puestas las reliquias. La fiesta de estos santos mártires, desde los inicios de su culto, siempre ha sido el 1 de octubre, como también hemos indicado anteriormente.

Reliquias e iconografía
En 1529, la comendadora doña Ana de Mendoça puso las reliquias de los mártires en un cofre de plata, en el lado derecho del altar de su santuario, con el siguiente epitafio: “Tumba de los santos mártires Verísimo, Máxima y Julia, hijos de un senador de Roma, que llegaron a esta ciudad para recibir el martirio por la revelación del ángel (…)”. Aquí son venerados hasta día de hoy.

Sepulcro de los mártires. Convento Santos-o-Novo, Lisboa (Portugal).

Sepulcro de los mártires. Convento Santos-o-Novo, Lisboa (Portugal).

La iconografía de los Santos se hace eco de esta leyenda, pues suelen aparecer representados como tres jóvenes peregrinos. Así los vemos en las bellísimas esculturas del siglo XVII que adornan su sepulcro, en el monasterio de Santos-o-Novo, en Lisboa.

Meldelen

Bibliografía:
– RIESCO CHECA, Pilar, Pasionario Hispánico. Ed. Universidad de Sevilla. Sevilla, 1995, pp. 265-267.
– VVAA, Bibliotheca Sanctorum (Enciclopedia dei Santi), Ed. Città Nuova, Roma 1984.

Enlace consultado (28/09/2014):
– www.evangelhoquotidiano.org

San Máximo Branković, metropolita

Fresco del Santo en su monasterio de Krusedol, Serbia.

Fresco del Santo en su monasterio de Krusedol, Serbia.

El metropolita Máximo Branković (en serbio, Ђорђе Бранковић/Максим, o Đorđe Branković/Maksim; en rumano Gheorghe Brancovici/Maxim) fue un gran hombre para la historia de Serbia, donde se le conoce como déspota (Jorge) Branković, el líder de la parte de Serbia que sobrevivió a la conquista otomana, gobernando entre 1486 y 1496. Posteriormente, como monje y metropolita de Valaquia, es importante por la renovación de la ortodoxia rumana a inicios del siglo XVI.

Primeros años
El primer ancestro conocido de Máximo es el sebastokrator Branko Mladenovic, comandante de Ohrid en tiempo del emperador Juan VI Cantacuzeno (1347-1354). El Branković fue su abuelo, el déspota Jorge (Đurađ I Branković) (1427-1456), famoso por la cruzada en Varna (1444). El sucesor en el trono fue Esteban Branković, que gobernó hasta la caída de Belgrado ante los turcos en 1459. Se casó con la princesa albanesa Angelina Aranit Komneni y tuvo tres hijas y dos hijos.

Jorge (Đorđe) Branković nació en 1461 en Albania, donde sus padres eran refugiados por causa de los turcos. Su padre murió en 1481 en el exilio. En esa época, Jorge, junto a su madre, su hermana María y su hermano pequeño Jovan (Juan) regresaron a Belgrado, trayendo consigo el ataúd de Esteban. Poco después, el rey Matías Corvino de Hungría le dio el título de Déspota de Serbia en 1486, como sucesor de su tío, Vuk Grgurević (fallecido el 16 de abril de 1485).

Gobernó una región conocida como Racszag (de Rascia, la actual central Vojvodina o Srem), poblada con los serbios refugiados tras la conquista otomana, y que fue formalmente una provincia del reino de Hungría. Como gobernante de los serbios y teniendo fuertes relaciones con los nobles húngaros, se casó con Isabel del Balzo, hija de Agilberto, duque de Nardò (Aragon) y sobrina del rey. Según esta biografía, escrita en el siglo XVI en el monasterio de Krušedol, permanecieron puros de su unión marital.

Santos de la familia Branković: Esteban, Angelina, Juan y Máximo. Icono de 1753.

Santos de la familia Branković: Esteban, Angelina, Juan y Máximo. Icono de 1753.

Jorge gobernó solo hasta 1493, y posteriormente junto a su hermano Jovan hasta 1496. En 1494, los dos hermanos conquistaron Sremska Mitrovica y aumentaron las posesiones serbias. En 1496 dejó a su hermano Jovan como único gobernante de los serbios, y tomó los votos monásticos en el monasterio de Kupinik (conocido también como Manasija), recibiendo el nombre de Máximo.

De acuerdo con la biografía de Krušedol, se convirtió pronto en arzobispo de Belgrado, mientras su hermano intentaba derrotar a los turcos y echarlos de sus tierras, pero la repentina muerte de éste en 1502 detuvo la reconquista serbia. Jovan fue el último déspota de los serbios en Srem. Jovan y Jorge fueron protectores y restauradores de diversos monasterios como Divoša, Shishatovać y Feneks y, junto con su madre Angelina, patrocinaron los monasterio de San Pablo, Hilandar y Esfigmenou del Monte Athos.

Monje y metropolita
Es posible que Jorge dejara su trono por los temores apocalípticos en 1492, que se corresponde con el año 7000 en el calendario bizantino. Este cálculo, asociado con la conquista turca, creó la imagen popular de que el fin del mundo estaba cerca. Poco después, Máximo se convertiría en metropolita de Belgrado, siendo ordenado, extrañamente, por los obispos moldavos. En esa época la Iglesia de Belgrado era el último resto de la vieja Iglesia Autocéfala de Serbia. Debido a que tanto el patriarcado de Constantinopla como la archidiócesis de Ochrid estaban bajo dominio turco, el metropolita de Belgrado no pudo ser consagrado por ellos, porque ello hubiera supuesto reconocer el dominio turco. Es más, en esa época los gobernantes en Moldavia no reconocían la jurisdicción de Constantinopla y Bogdan III el Ciego de Moldavia (1504-1517) prohibió el acceso del patriarca Joaquín a su país.

De acuerdo con otras fuentes, habría sido ordenado sólo de diácono y sacerdote en 1496 por el obispo Kalevit de Sofía y, tras la muerte de su hermano Juan, quedó como único heredero del trono, que rechazó. Cuando los turcos invadieron la tierra de nuevo, huyó con su madre a la corte del gobernante valaquio Radu el Grande (1504). En esa época, el patriarca de Constantinopla Nifón II oficiaba como metropolita de Valaquia y, según la Vida de Nifón, escrita por Gabriel, el protos del Monte Athos (en 1515), fue quien ordenó a Máximo de obispo. La hipótesis puede ser más creíble, porque se basa en una fuente independiente, escrita mucho antes de la biografía “oficial” del Santo. Incluso Nicolás Velimirovic, en su revisado Prólogo de Ochrid, omite escribir cualquier cosa sobre el obispado de Máximo en Serbia.

Monasterio de Krusedol, en Serbia.

Monasterio de Krusedol, en Serbia.

En 1505, como resultado del conflicto entre el patriarcado y el príncipe Radu el Grande de Valaquia, Nifón se retiró al Monte Athos y Máximo se convirtió en metropolita de Valaquia. Se cree que Máximo fundó la primera imprenta en Valaquia y dispuso la impresión de libros religiosos eslovenos. Probablemente a su llamada acudió el hieromonje Macario de Montenegro, que imprimió diversos libros de culto para Valaquia, e imprimió en Târgoviște, en 1508, el libro de la Liturgia, el primer libro impreso en tierra rumana. El monje siguió con el Oktoechos (el libro de los 8 Tonos, 1510), y el Tetraevangeliar (los Cuatro Evangelios, en 1512), ambos impresos después de que Máximo abandonara el país.

Desde la más alta posición eclesiástica, Máximo actuó como árbitro para resolver el conflicto entre Radu de Valaquia y Bogdan III de Moldavia, deteniendo una guerra fratricida, y posteriormente como emisario del príncipe Radu al rey Ladislao II de Hungría (del cual recibidó un amplio dominio en Transilvania) y de los sajones en Transilvania en 1507.

Un año después, Máximo cumplió la misma misión en Hungría para el nuevo príncipe valaquio, Mihnea (1508-1509). No regresó de Hungría, porque el gobernante rumano chocó con los boyardos, entre los cuales también había algunos señores feudales serbios. Como Máximo era serbio, quiso evitar la persecución, así que regresó a Serbia, donde ya había empezado a construir un monasterio en Krušedol, cerca de Novi Sad, en una tierra de la propiedad de su familia, con la ayuda de Neagoe Basarab de Valaquia y Basilio III Ioanovich de Moscú. Este monasterio, dedicado a la fiesta de la Transfiguración, se convirtió en el mausoleo de la familia Branković. En este tiempo, además, Máximo se convirtió en metropolita de Belgrado, como algunas fuentes rusas indican.

Libro de la Liturgia de Macario, año 1508.

Libro de la Liturgia de Macario, año 1508.

Máximo murió con sólo 55 años de edad, el 18 de enero de 1516. Su madre, Angelina, que era monja desde 1499, murió en el mismo monasterio en 1520. Junto con su hermano Jovan y otros miembros de la familia Branković, Máximo es mencionado como defensor de la fe en la Crónica de los Emperadores Constantinopolitanos, un trabajo histórico conocido también como manuscrito Massarelli, encontrado entre los papeles de Angelo Massarelli (1510–1566).

Veneración
Poco después de la muerte de Máximo, se documentaron diversos milagros en su tumba. Es más, su cuerpo fue encontrado incorrupto cuando el ataúd fue abierto en 1523, dos años después de que Belgrado cayese definitivamente en manos de los otomanos, de modo que la frontera se acercó a Krušedol. En los últimos años de Máximo el monasterio había albergado las tumbas de los últimos Branković y durante el siglo XVI se convirtió en un lugar de peregrinación para todos los serbios, que no veneraban sólo a Máximo como santo, sino también a su padre Esteban Branković (venerado desde 1484), su madre Angelina (desde 1523) y su hermano Jovan (desde 1505).

La Vita más conocida de Máximo Branković fue escrita en Krušedol, a mediados del siglo XVI, en el contexto político del gran peligro otomano. Se sabe bien que muchos gobernantes serbios fueron venerados como Santos poco después de su muerte, como Esteban Nemanja (+1196), el rey Esteban I (+1228), Esteban Uroš I y II (+1276 y 1321, respectivamente), o el príncipe Lázaro (+1389), y también es el caso de éste. Esta situación se debe al hecho de que los gobernantes eran personas muy piadosas, pero también porque no había una clara distinción entre un héroe y un santo en esta era.

Urna con las reliquias de Santa Angelina Branković. Monasterio Krusedol, Serbia.

Urna con las reliquias de Santa Angelina Branković. Monasterio Krusedol, Serbia.

En el siglo XVI, las reliquias de los tres miembros de la familia Branković fueron colocadas juntas en ataúdos en el altar del monasterio, hasta que los turcos profanaron el santuario y quemaron las santas reliquias en 1716, después de la batalla de Petrovaradin. Sólo el brazo izquierdo de Santa Angelina y otras reliquias menores pudieron salvarse y guardarse en diferentes iglesias serbias. Una pequeña reliquia de San Máximo se conserva hasta hoy en el monasterio Krušedol. El culto de los cuatro Branković está extendido por los Balcanes. San Máximo se celebra en el calendario ortodoxo el 18 o 31 de enero.

Troparion (himno) del Santo, el general para un jerarca:
Ejemplo de fe y vida de humildad, como maestro de abstinencia tú inspiraste y lideraste a tu grey, y a través de tu confianza en tus obras somos exaltados, por tu humildad elevándolo todo y por la pobreza, ganando la riqueza. Padre y jerarca Máximo, intercede con Cristo nuestro Dios para que nuestras almas sean salvadas.

Mitrut Popoiu

Bibliografía:
– Liviu Pilat, Mitropolitul Maxim Brankovići, Bogdan al III-lea şi legăturile Moldovei cu Biserica sârbă | p. 229–238 Analele Putnei VI, 2010, 1
– Hl. Nikolaj Velimirovic, der Prolog von Ochrid, Orthodoxe Quellen und Zeugnisse, Apelern, 2009
– Art. ” Брáнковичи” in Православная энциклопедия (Pravoslavnaya entsiklopediya), versión online, en: http://www.pravenc.ru/text/153337.html, consultada en 18.09.2014

El Señor Milagroso de Magdalena, Jalisco

Vista completa de la venerada imagen. Programa de las festividades de 2014.

Vista completa de la venerada imagen. Programa de las festividades de 2014.

Introducción
El pueblo cristiano de México tiene un grande amor a Jesucristo y una de las manifestaciones más claras de ese amor lo encontramos en las múltiples imágenes del Señor Crucificado. Desde la primera evangelización, los misioneros establecieron la devoción a Cristo en la Cruz. Esta representación caló hondamente en el pueblo creyente y se multiplicaron las efigies del Redentor clavado en el madero por toda la patria mexicana. Estas imágenes no son tan famosas como las de la Santísima Virgen María, pero su culto a nivel local tiene vigencia, fervos y muchos seguidores.

Simplemente por recordar, se pueden mencionar las advocaciones más sobresalientes: El Señor de Chalma, en el estado de México, que sin duda es el más famoso, pero también está el Señor de los Milagros en San Juan Nuevo Parangaricutiro en Michoacán, el Señor de la Piedad, en el municipio homónimo del mencionado estado, el Cristo de Plateros, en Plateros, Zacatecas, el Señor de Mapimí, en Chihuahua y el Señor del Veneno, en la Catedral Primada de México, D.F.

En Jalisco, podemos mencionar al Señor de la Penitencia, del Barrio de Mexicaltzingo en Guadalajara, el Señor de la Misericordia de Ocotlán; curiosamente encontraremos bajo el mismo nombre aunque en diferente escultura. Esta advocación en Tepatitlán de Morelos y La Unión de Tula. Está el Señor Grande de Ameca, el Señor de los Rayos de Temastián, el Señor del Encino en Yahualica de González Gallo, el Señor de Teponahuaxco en Cuquío, el Señor del altar en Ahualulco de Mercado, el Señor de la Salud en Tototlán y yaciente, aunque antes estuvo crucificado, el Señor del Sacromonte, en la Basílica de Nuestra Señora de Zapopan.

En Cristo Crucificado, Varón de dolores, el pueblo ve y entiende como Jesús comparte totalmente la naturaleza humana al probar el dolor, el sufrimiento, la pena, la angustia y la muerte del hombre. Por ello, en sus necesidades y congojas acude al pie de la cruz para invocar su protección e implorar su ayuda en todas las dificultades de la vida. Así, en Cristo Crucificado, el pueblo católico entiende esas palabras de San Pablo apóstol: “En cuanto a mí ¡Dios me libre gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por la cual el mundo es para mí un crucificado y yo un crucificado para el mundo!” (Gal 6, 14). Valga este artículo como un homenaje al Señor Jesús, que desde el trono de la Cruz, reina ejerciendo misericordia.

Detalle del rostro de la imagen.

Detalle del rostro de la imagen.

Magdalena, Jalisco
Magdalena es un municipio que se encuentra el noroeste del estado de Jalisco, limita al norte con el municipio de Hostotipaquillo; al sur con Etzatlán y Antonio Escobedo; al este con Tequila y al oeste con el estado de Nayarit. Anteriormete se llamaba Xochitepec “Monte Florido”, pero con la evangelización del lugar, la hija del Cacique Goaxicir se bautizó, recibió el nombre de Magdalena y el lugar tomó su nombre también. Dentro de las actividades socioeconómicas, destaca además de las agropecuarias, la explotación del ópalo, actividad con auge, desarrollo y una buena proyección. Entre los nacidos en este lugar conviene recordar a los Beatos Ezequiel y Salvador Huerta Jiménez, martirizados durante la persecución religiosa de 1926. En este lugar se venera la imagen del Señor Crucificado, que es el imán de los lugareños y que por la historia que a continuación se relata, recibe el nombre de Señor Milagroso y cuya historia se conserva en el archivo de la parroquia.

Historia
En la parroquia de Magdalena se encontraba una imagen del Señor en la Cruz ubicada entre el púlpito y la sacristía. El 29 de septiembre de 1671 se dieron cuenta los padres franciscanos a cargo de la iglesia que dicha imagen estaba sudando. Dichos padres eran Fray Juan Bañuelos y Fray Francisco Ponce. Por este motivo lo hicieron bajar con la ayuda de algunos naturales y al mirar la profusión de sudor, lo llevaron a colocar en la mesa del altar. Luego hicieron venir a Juan López Aguilar, Teniente Capitán y Alcalde Mayor de la Provincia de Issatlán para testificar el evento. Allí, en el altar, el sudor se transformó en una efusión de sangre que fue multiplicándose por todo el cuerpo, desde la frente en el rostro hasta los pies. Se limpió la imagen con algodones y la imagen volvió a sudar sangre a la vista de los testigos y de todo el pueblo que se había congregado para observar el prodigio. Fray Francisco Ponce pidió entonces a Juna López de Aguilar que hiciera las diligencias para revisar la imagen y tratar de buscar algún truco que estuviera causando el sangrado y así comprobar si era un fraude o no. Se le desmontó la corona de espinas y las potencias y se le paró de cabeza, se revisaron todos lo agujeros de la cabeza, pies y manos y también las fisuras para ver si había rastros de agua o estaban húmedos. El alcalde revisó cuidadosamente sin encontrar rastros de humedad o de engaño alguno. Luego se hizo una referencia por escrito del hecho, al que el pueblo presente, indígenas y españoles llamaron milagro, misma que fue firmada por varios testigos que eran vecinos del lugar.

Detalle del busto de la venerada imagen.

Detalle del busto de la venerada imagen.

Se tiene referencia de que esta imagen ya se veneraba en 1598 en el primer templo que hubo en el lugar. Hacia 1604 hay noticias de su presencia en la iglesia y en 1616 los indígenas nativos prometieron a los frailes y al Señor que no participarían en revueltas contra los españoles conquistadores. El título de Milagroso se le dio en el S. XVIII según refiere Fray Juan de Ornelas.

Culto
Santa María Magdalena es la titular del municipio y patrona de la Parroquia, peo su culto se vino de lado por esta advocación de Nuestro Señor Jesucristo, cuya imagen fue puesta en el centro del altar mayor. Su fiesta se celebra el 29 de septiembre, aniversario del fenómeno y va precedida de un lucido novenario al que asiste con devoción el vecindario y gente de pueblos vecinos. Entre los eventos que se realizan vale la pena mencionar que el día dedicado a los hijos ausentes, en el atrio del templo se sirve de comer con vastedad y gratuitamente a todos los visitantes. Actualmente esta parroquia es la más antigua de la Arquidiócesis de Guadalajara, erigida como tal en 1592, luego de la del Sagrario Metropolitano.

Del 14 al 28 de octubre de 2007, con motivo de las bodas de oro sacerdotales del ahora Arzobispo emérito y Cardenal Juan Sandoval Íñiguez, esta imagen y otras de Cristo Crucificado, hechas de pasta de caña de maíz y que se veneran dentro de la Diócesis, estuvieron de visita en la Catedral Tapatía; este evento congregó a muchos devotos de donde provenían las imágenes, tocando el culto especial al Señor Milagroso el 15 de octubre. Tiene dedicada una parroquia en Lomas del Vergel, Tlaquepaque, Jalisco.

Descripción
La imagen es originaria de los talleres de Luis y Matías de la Cerda en Pátzcuaro, Michoacán; data del s.XVI y según una entrevista dada al Semanario Arquidiocesano por Monseñor José Ordaz Briseño, párroco de Magdalena, no es de pasta de caña de maíz, sino labrada en madera. Es de tamaño natural y representa a Cristo muerto en la cruz. Su cabeza está reclinada a la derecha y mirando para abajo, su rostro está lleno de paz y transmite mucha serenidad a quien lo mira.

Detalle del busto.

Detalle del busto.

Tiene profusión de su divina Sangre en los hombros y el pecho, donde está la llaga del costado causada por la lanza, los brazos y las piernas también tienen mucha sangre derramada. Porta peluca postiza y lleva corona de espinas aurea con sus tres potencias. Su cuerpo es cubierto por un cendal de tela fina con bordados primorosos. Como seña particular de su iconografía es de mencionarse la ráfaga de rayos que le circunda, porque es protector contra estos fenómenos naturales.

Para elaborar este artículo se ha consultado la hoja con la noticia del prodigio del Señor Milagroso ocurrido en Magdalena que se conserva en los archivos parroquiales.

Humberto

San Wenceslao, príncipe de Bohemia mártir

Escultura del Santo en Praga, República Checa.

Escultura del Santo en Praga, República Checa.

San Wenceslao era hijo del duque Vratislav I de Bohemia y de su esposa Drahomir, de la estirpe occidental eslava de los Stodorané, y nieto del duque Borivoj de Bohemia y de su esposa Santa Ludmila. Wenceslao era nieto de Ludmila. Vivió en los albores del cristianismo en su país, habiendo nacido en los primeros años del siglo X. La fecha de su muerte también es incierta y se cree que ocurrió entre el 929 y el 935.

Por aquel entonces, el cristianismo no estaba plenamente enraizado en Bohemia, la actividad misionera y pastoral era muy difícil y había que temer siempre a las reacciones de los habitantes del lugar, mayoritariamente paganos. En aquellos tiempos, la cristianización de Bohemia se realizaba en una doble vertiente: la paleo eslava, heredera de la misión de los santos Cirilo y Metodio en la vecina Moravia y la latina, proveniente de la diócesis de Ratisbona. Según el análisis de las fuentes originales de la época, Wenceslao se prestaba como un ejemplo de vida cristiana, uniendo armoniosamente en si mismo las dos tradiciones misioneras: la eslava y la latina. Tenía una excelente preparación, algo raro entre los príncipes de la época: por parte de su abuela Ludmila conocía la lengua y la liturgia eslava y por deseo de su padre Vratislav, en el castillo de Budec, situado en Bohemia central, recibió la iniciación en los ritos y libros latinos. La tradición dice que incluso llegó a dominar la lengua griega, pero esto es bastante improbable.

El 13 de febrero del año 921, cuando murió su padre con solo treinta y tres años de edad, Wenceslao siendo aun menor de edad, recibió la responsabilidad de hacerse cargo de los asuntos de Estado, bajo la tutela de su madre. Esta – que según la tradición ya era cristiana aunque de manera muy superficial – entró en conflicto con su abuela Ludmila por la forma en la que ella quería educar a su nieto. Ante esto, Ludmila que era mucho más prudente y sensata que Drahomir, se retiró modestamente al castillo de Tetin, donde fue asesinada la noche del 16 de septiembre del mismo año 921, por dos cortesanos de la madre de Wenceslao, llamados Tunna y Gommon. Wenceslao reaccionó: el traslado del cuerpo de Ludmila y el internamiento de su madre Drahomir en Budec en el año 924, son indicios de que Wenceslao tuvo posterior conocimiento de los hechos y asumió plenamente el poder. Se hizo con el control de Bohemia occidental y central y según testimonios de la misma época, llegó también a controlar la Bohemia meridional.

San Wenceslao y Enrique I. Fracción de París de la traducción latina de las crónicas de Dalimil.

San Wenceslao y Enrique I. Fracción de París de la traducción latina de las crónicas de Dalimil.

Durante su gobierno, su hermano Boleslav tuvo varias veces la tentación de construir su propio feudo en el castillo de Stará Boleslav, con la intención de extender sus dominios hacia la Bohemia oriental. Wenceslao realizó una expedición militar hacia la parte central de la Bohemia oriental donde, para evitar una batalla, se retó en duelo con el duque de aquellas tierras. El duelo no tuvo lugar porque el duque se sometió voluntariamente y Wenceslao le otorgó un cierto “status quo”. El territorio de su padre se extendía más al este, pero en realidad era una soberanía indirecta, ya que en Bohemia oriental aun existían pequeños ducados aun después de la muerte de Wenceslao.

Wenceslao tuvo que proteger su territorio contra sus vecinos occidentales. Por las crónicas de San Ruperto de Salsburgo, tenemos conocimiento de una campaña militar contra Bohemia por parte del duque Arnolfo de Baviera en el año 922 durante el período de regencia de Drahomir y posteriormente, en los años 928-930, de otra campaña militar del rey Enrique I. Las noticias que nos han llegado de esta última son muy confusas, llegándose a decir que en el 929, Wenceslao había llegado con Enrique I a un cierto acuerdo mediante el pago de un tributo, pero esto no tiene ningún sentido ya que no existe ningún documento al respecto. Tal presunto tributo no significaría el haber llegado a un acuerdo político para asentar un feudo verdadero y propio, sino solamente un “tributum pacis” con la intención de calmar a un vecino inquieto y evitar incursiones enemigas que devastaran sus tierras. Este tipo de tributos ya habían sido pagados en diversas ocasiones por parte de los duques de Bohemia al Imperio Carolingio. Una leyenda tardía, denominada “Oriente iam sole”, de la primera mitad del siglo XIII, cuenta que las relaciones entre Wenceslao y Enrique I se transformaron en una amistad verdadera.

A nivel político, Wenceslao favoreció la política de los sajones y eso lo explica elocuentemente tanto a nivel político como cultural, el hecho de que Wenceslao dedicase la nueva catedral de Praga a San Vito, el patrono de Sajonia. Existe una antigua hipótesis según la cual, originariamente la iglesia iba a ser dedicada a San Enmeranno, que es el patrón de Baviera, pero esta hipótesis carece de todo fundamento.

Escena del brindis. Biblia de Velislav.

Escena del brindis. Biblia de Velislav.

La vida de San Wenceslao está rodeada de leyendas, algunas confirmadas posteriormente como verídicas. San Wenceslao vivía cercano a la catedral, en un palacio de madera que tenía un pavimento de azulejos y que estaba rodeado de otras construcciones en forma de terrazas en la ladera sur del castillo, donde muy probablemente cultivaba viñedos, cuyo vino destinaba a la celebración de la Santa Misa. Asimismo, existe una hipótesis acerca de que en su tiempo se acuñaron las primeras monedas de Bohemia, pero esto, tampoco ha podido confirmarse plenamente. Lo que si es completamente cierto, es que el casco que utilizaba y que aun se conserva, tiene grabado sobre la nariz un Crucifijo, cosa que también ocurre con su escudo de armas.

La muerte de San Wenceslao fue minuciosamente descrita en todas las leyendas antiguas, tanto las paleoeslavas como las latinas. El motivo principal de su muerte fue su celo por implantar el cristianismo en su patria, aunque no faltan algunos otros motivos menos religiosos, como la avidez de poder de su hermano Boleslav. Existen también algunas otras motivaciones nacionalistas, privadas todas ellas de fundamento alguno. El hecho es que debido a su talla moral y a su santidad personal, este joven duque fue considerado como el santo más popular de Bohemia y casi la piedra angular del antiguo e independiente Estado Bohemio.

Tumba del santo en la catedral de Praga.

Tumba del santo en la catedral de Praga.

Su muerte fue preparada por algunos correligionarios de su hermano. Con el pretexto del aniversario de la dedicación de la iglesia de los santos Cosme y Damián erigida por Boleslav en su castillo de Stará Boleslav, Wenceslao fue invitado por su hermano para que lo visitase. Los asesinos no fueron capaces de llevar a cabo su propósito durante el banquete posterior a las celebraciones religiosas, pero Wenceslao, intuyendo proféticamente el peligro que corría, hizo un brindis en honor de San Miguel Arcángel, el protector de las almas de los hombres.

Como él tenía la costumbre de viajar muy temprano, después de visitar la iglesia y sin escolta, los asesinos vieron que aquella sería una ocasión más favorable y poniéndose en contacto con un sacerdote traidor, lo asaltaron delante de la puerta de la iglesia que estaba intencionadamente cerrada. Wenceslao fue derribado y en señal de perdón hacia sus enemigos, tiró la espada y no se defendió. El homicidio fue consumado por parte de Csta, Tyra y Hnevsa, que eran compañeros de su hermano Boleslav. Dice la leyenda que la sangre del mártir se esparció por toda la iglesia y que nadie se atrevió a limpiarla. Probablemente se trataría de un ambulatorio externo de madera que circundaba los edificios sagrados en los tiempos de los carolingios y de los otones y que en la misma Bohemia, circundaba también la iglesia del siglo X del castillo de Libice. En una leyenda bastante tardía se añade que los asesinos le cortaron una oreja, que posteriormente fue encontrada por su hermana Pribyslava, que la restituyó a la cabeza del mártir.

Cráneo del santo en la Catedral de san Vito de Praga.

Cráneo del santo en la Catedral de san Vito de Praga.

La madre de Wenceslao no tomó parte en el asesinato de su hijo y de hecho, recogió su cuerpo y como se vio en peligro, se refugió en la región habitada por los charvatos, en la que muy probablemente se escribió la primera leyenda paleo eslava sobre San Wenceslao. De la misma época es el inicio del culto al santo en la Bohemia oriental. El traslado del cuerpo posiblemente lo hizo su propio hermano, sepultándolo en el ábside meridional de la iglesia de San Vito junto al altar dedicado a los apóstoles, exactamente en el mismo lugar donde actualmente se encuentra la tumba en la catedral gótica. Los restos del santo han sido analizados y el examen antropológico de sus huesos revela que era un adulto joven, de alrededor de treinta años y de raza nórdica.

Dada su personalidad, inmediatamente después de su muerte comenzó su culto en Bohemia y a mediados del mismo siglo X, en los ambientes occidentales sajones. Antes de la erección de la diócesis de Praga en el 973, ya era venerado, porque en la propia Bula de la erección se menciona el lugar de la sepultura del santo, denominándola “Iglesia de San Vito y San Wenceslao”. Los primeros obispos de Praga fueron los primeros propagandistas de su culto, especialmente el propio San Adalberto, quién influenció a un monje de la Abadía de Montecassino llamado Cristiano, para que en su “Storia Ecclesiastica”, incluyera una leyenda o biografía del santo. Desde el siglo XI fue reconocido y venerado como el patrón principal y protector de Bohemia.

Existen documentos que confirman que ya a finales del siglo X (recordemos que el santo sufrió martirio entre el 929 y el 935), el santo era venerado en Italia: la biografía escrita por el obispo Gumpoldo de Mantova, la anotación en el Sacramentario de Verona acerca de la festividad del santo o la biografía escrita por el monje Lorenzo de Montecassino. A finales del siglo X, después de la reunificación política del Estado Bohemio, comenzó el reparto de reliquias del santo entre los países occidentales vecinos. De mediados del siglo XI, en tiempos del duque Jaromir, son las primeras monedas en las que aparece la imagen de Wenceslao como apóstol de la nación y como mártir. Fue el primer santo incluido en los calendarios bohemios, aunque en el siglo XII se incluyó también a San Adalberto. Desde el siglo XII, la imagen del santo se incluyó en los sigilos (o sellos) de los soberanos de Bohemia.

El Papa Benedicto XVI reza ante la reliquia del cráneo del santo.

El Papa Benedicto XVI reza ante la reliquia del cráneo del santo.

En el año 1333 se le dedicó un altar en la mismísima basílica de San Pedro en Roma y también por esas fechas su festividad litúrgica fue introducida en la diócesis de Bamberg, Regensburg (Ratisbona) y otras diócesis europeas, que también lo incluyeron en sus respectivos libros litúrgicos. El Papa Clemente X, con un decreto del 26 de julio de 1670, extendió su culto a toda la Iglesia Universal con rito semidoble. En el año 1729, el Papa Benedicto XIII decretó que su festividad fuera celebrada en toda la Iglesia latina el día 28 de septiembre. Finalicemos diciendo que San Wenceslao es venerado tanto por la Iglesia Católica como por la Iglesia Ortodoxa.

Antonio Barrero

Bibliografía:
– DVORNIK, F., “La vie de Saint Venceslas”, Praga, 1929.
– RYNES, V. y TUREK, R., “Bibliotheca sanctórum, tomo XII”, Città Nuova Editrice, Roma, 1990.

Enlace consultado (13/09/2014):
– http://cs.wikipedia.org/wiki/Svat%C3%BD_V%C3%A1clav

Beatos Juan Bautista y Jacinto de los Ángeles, mártires de Cajonos

Imagen oficial de la beatificación, pintura hecha por Nicéforo Urbieta en 2002.

Imagen oficial de la beatificación, pintura hecha por Nicéforo Urbieta en 2002.

Introducción
La evangelización de los pueblos conforme a la voluntad de Cristo antes de su Ascensión ha venido realizándose en cada época y región del mundo desde el principio de la Iglesia. Este proceso conlleva muchas dificultades, tanto para el evangelizador como para el evangelizado, pues se enfrentan dificultades culturales, incomprensión y rechazo, dando consecuencia el odio, la persecución, la cárcel y la muerte. Quienes abrazan la fe cristiana y dejan antiguas costumbres, algunas de ellas contrarias al Espíritu del Evangelio, son señalados como traidores de su gente y padecerán la animadversión y también el martirio.

Se habla actualmente de la inculturación del Evangelio y este es un reto a vencer desde muy antiguo, pues inoportunamente se ha llegado a considerar este proceso celebrando la liturgia en los idiomas nativo, cuando lo correcto es que la cultura receptora, para fortalecerla, debe ser permeada por el Evangelio, dándole así mayor proyección y más plenitud. Debe amalgamarse en la vida ordinaria del individuo que es neófito para que su persona, desde su experiencia, descubra, viva y se asemeje a Jesucristo.

En México la población indígena ha recibido con alegría, convicción y esperanza la Palabra de Dios pero la labor hecha hasta ahora ha sido insuficiente. Faltan misioneros y sobre todo, el cabal testimonio de quienes llamándose cristianos no viven como tales. Si así fuera, los hermanos indígenas se podrían adherir con mayor facilidad y prontitud. Oaxaca, en la región suroeste de México es un terreno fértil que se ha ganado para Cristo, pero falta fortalecer y animar a los bautizados, atraer y convences a quienes son indiferentes o no conocen a Cristo, incluso, hacer volver a quienes han abandonado la fe católica. Al evocar en este artículo a los Beatos mártires de Cajonos: Juan Bautista y Felipe de los Ángeles, indígenas nativos de esta zona, sirva para que su ejemplo e intercesión sea una luz que anime a continuar esta tarea.

Referencia histórica
Juan Bautista y Jacinto de los Ángeles son dos indígenas de origen zapoteca, originarios de la Sierra norte de Oaxaca. Nacieron alrededor del año de 1660 en San Francisco Cajonos. El primero se casó con Josefa de la Cruz, con quien tuvo una hija llamada Rosa; el segundo se enlazó con Petrona de los Ángeles, procreando dos hijos: Juan y Nicolasa. Ambos pertenecían a esta Vicaría de Cajonos, atendida por los padres dominicos Gaspar de los Reyes y Alonso de Vargas. Ambos tuvieron una vida íntegra como ciudadanos, como esposos y como personas. Desempeñaron por ello los cargos de topil, juez de tequío, mayor de vara, regidores, presidente, síndico y alcalde. Tenían un aprecio por las costumbres civiles de su pueblo y eran responsables como ciudadanos en los cargos que la comunidad les designaba. Igualmente fueron evangelizados, bautizados y catequizados constantemente. En el ambiente eclesiástico fueron acólitos, sacristán menor y mayor y topilillo.

Traslado de las reliquias en la ceremonia de beatificación.

Traslado de las reliquias en la ceremonia de beatificación.

Finalmente desempeñaron los cargos de fiscal, cargo civil y eclesiástico instituido a instancias del III Concilio Provincial Mexicano en 1585, responsabilidad designada a alguien por sus costumbres irreprochables que ayudaban al párroco al cuidado de las costumbres públicas. Era su oficio propio inquirir los delitos y vicios que perturbaban la moral comunitaria: amancebamientos, adulterios, divorcios indebidos, perjurios, blasfemias, infidelidades, etc.

Martirio
El 14 de septiembres ambos fiscales descubrieron que en San Francisco Cajonos se reunió un gran número de personas se reunieron para hacer cultos ancestrales e idolátricos. Dieron la voz de alerta a los padres dominicos que acompañados por el Capitán Antonio Rodríguez, sorprendieron a los congregados, los dispersaron y se apropiaron de la ofrenda que fue resguardada en el convento. Al día siguiente, el pueblo se amotinó, por lo que los padres, el capitán y los fiscales se resguardaron en el convento. Durante casi todo el día hubo negociaciones entre los sediciosos y las autoridades recluidas en el convento sin llegar a un acuerdo. Ante el peligro de que se incendiara el lugar y todos fueran asesinados, finalmente el Capitán Rodríguez decidió entregar a los fiscales al pueblo con la condición de que se les respetaría la vida, arreglo que no estuvieron de acuerdo los padres dominicos.

Juan Bautista y Jacinto de los Ángeles pidieron la absolución y la comunión y se entregaron dócilmente luego de deponer sus armas. Ambos aceptaron la perspectiva de morir y Juan Bautista decía: “Vamos a morir por la ley de Dios. Como yo ya tengo a su Divina Majestad, no temo nada ni he de necesitar armas”. Luego, cuando se vio en las manos de sus verdugos, les dijo: “Aquí estoy, si me han de matar mañana, mátenme ahora”. Fueron torturados tremendamente, fueron azotados sin compasión y como podían mirar hacia arriba del convento, ambos les decían: “Padres, encomiéndennos a Dios”. Sus captores se burlaban de ellos diciéndoles: “¿Te supo bien el chocolate que te dieron los padres?”. Pero ellos nada respondían.

Ceremonia de la beatificación.

Ceremonia de la beatificación.

El 16 de septiembre, los verdugos condujeron a Juan Bautista y Jacinto a San Pedro, donde siguieron azotándolos y luego los encarcelaron. Los invitaron a apostatar de la fe católica a cambio del perdón, mas ellos contestaron: “Una vez que hemos profesado el Bautismo, continuaremos siempre a seguir la verdadera religión”. Luego los condujeron a la sierra, subiendo y bajando laderas, hasta el monte Xagacía, donde amarrados los despeñaron, casi los degollaron y mataron a machetazos, sus corazones fueron arrancados y echados a los perros, que no se los comieron. Los verdugos Nicolás Aquino y Francisco López bebieron sangre de los mártires, para animarse y fortalecerse, según costumbre de beber sangre de animales de caza, pero también como signo de odio y coraje, según un dicho ancestral que dice: “Me voy a tomar tu sangre”. Y luego los sepultaron en el mismo monte, desde entonces llamado “Monte Fiscal Santos”.

Algunos opinan que los fiscales no son mártires sino delatores de sus paisanos y traidores a su cultura; pero es claro que los fiscales estaban designados civil y religiosamente para el ejercicio de un cargo público en el pueblo y en la comunidad religiosa. Más aún, desde el principio en el proceso civil que se llevó a cabo entre 1700-1703 y en el proceso eclesiástico hasta el día de hoy, viene la fama de martirio y de santidad, que finalmente la Iglesia reconoce con la beatificación.

Culto
En 1889 sus restos mortales fueron trasladados a la catedral de Oaxaca, fueron beatificados por San Juan Pablo II el 1 de agosto de 2002. En 2003 se realizó la primera misa en su honor precisamente en el lugar donde fueron martirizados y sepultados originalmente. Su celebración litúrgica ha sido dispuesta que se conmemore el 18 de septiembre.

Sepulcro en la catedral de Oaxaca, México.

Sepulcro en la catedral de Oaxaca, México.

Oración
Dios todopoderoso y eterno, que concediste la gracia de morir por Cristo a tus Beatos mártires Juan Bautista y Jacinto de los Ángeles, ven en ayuda de nuestra debilidad, para que podamos dar con nuestra vida, el mismo testimonio de ti que ellos no dudaron en dar con su muerte. Por…

Humberto

Enlace consultado (15/09/2014):

http://www.vatican.va/news_services/liturgy/saints/ns_lit_doc_20020801_los-angeles_sp.html