San Focio el Grande, Patriarca de Constantinopla

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Icono ortodoxo griego revestido en plata del Santo.

San Focio, considerado por la Iglesia Ortodoxa como un santo teólogo y confesor frente a las usurpaciones papales en materia jurídica y episcopal, es considerado en cambio por la Iglesia Latina como un cismático, ya que se opuso a las principales cuestiones por las cuales las Iglesias Griega y Romana están separadas (el Filioque, la Autoridad Papal, etc.

Su patriarcado se divide en dos periodos, el primero que fue tomado de manera ilegítima en contraposición del Patriarca San Ignacio, y contra todos los cánones eclesiásticos, y el segundo ya instalado de manera canónica, aunque siempre en conflicto con el Papado Romano. Fue uno de los teólogos fundamentales de la Iglesia Oriental del siglo VII y por ello junto con San Gregorio Palamás y San Marcos de Éfeso (también confesores de la fe ortodoxa) son conmemorados conjuntamente. La fiesta del santo patriarca es el día 6 de febrero del calendario juliano.

Abordaremos su biografía y su controvertido Patriarcado en la Sede de San Andrés, así como las evaluaciones históricas sobre el famoso cisma y las repercusiones que desembocaron en la lamentable ruptura del año 1054 entre el Papa León IX y el sucesor de San Focio, Miguel I Celulario. Trataremos la visión latina sobre su gobierno de la Iglesia y la evaluación ortodoxa como confesor.

Inicios y vida seglar
Probablemente nació en Constantinopla en el año 820 hijo de un aristócrata de la corte bizantina llamado Sergio y una mujer piadosa llamada Irene. Su padre estaba emparentado con el Patriarca San Tarasio, defensor del culto de las imágenes durante las controversias iconoclastas.

Durante el segundo periodo iconoclasta (815-843) la familia de Focio sufrió la dura persecución y muchos iconódulos (defensores de la veneración de los sagrados iconos) fueron martirizados, pero tras la restauración de la ortodoxia en el año 843, fueron reintegrados a la política imperial bizantina.

Desde muy joven, alcanzó un notable prestigio debido a su intelectualidad y sus cualidades multifacéticas, probablemente como en la sociedad de su tiempo, estudió teología, filosofía y matemáticas, por lo que probablemente era alumno del matemático León, o por lo menos tenía una relación espiritual. Aunque realmente se esconde la educación de Focio, pero cuando comenzó su carrera política, era sumamente intelectual y prodigioso erudito, que se demostraría con su aportación teológica durante su Patriarcado, además de que su ascenso se debe fundamentalmente a su relación familiar con la Dinastía Amorión. Practicó la Gramática, la Dialéctica, la Oratoria, la Exégesis de las Escrituras, Teología y Derecho y en un principio ejerció la docencia; y se catapultó como un joven dotado en la Corte Bizantina, siendo nombrado senador y diplomático ante el Califato de Bagdad aproximadamente en el año 837. Por un lado su erudición era notable que comenzara a colarse por el lado del poder, y por otro lado lo dominaba su ambición a aspirar algo más importante. Son realmente pocos los datos de este periodo de su vida que conocemos.

Icono ortodoxo griego del Santo.

Ascenso al Patriarcado y conflicto con Roma
Los motivos por los que Focio fue ascendido al patriarcado son resultado de intrigas políticas, ya que el emperador Miguel III y su tío Bardas se habían opuesto a la regencia de la emperatriz Teodora (esposa del emperador Teófilo y restauradora del culto a las imágenes) quien para centralizar su poder, se involucró en las disputas por el poder, descuidando la educación de su hijo. Las pretensiones de Bardas encontraron un oponente en el Patriarca San Ignacio, quien se negó a bendecirlo públicamente en una ceremonia en la Iglesia de Santa Sofía, supuestamente por llevar una relación incestuosa con su nuera. Pero al caer la emperatriz, el Patriarca Ignacio se negó a tonsurarla como monja y así contribuir a quitarla del poder.

Cuando Teodora cayó en el año 857, Miguel III depuso a Ignacio como patriarca de Constantinopla y en su lugar se eligió a Focio para ocupar la sede de San Andrés. Como era un laico, en pocos días recibió las órdenes menores y el diaconado, así como fue ordenado sacerdote; fue consagrado por el Obispo de Siracusa (que estaba realmente suspendido y fue depuesto por Ignacio) el día de Navidad (7 de enero), su legitimidad era por lo menos discutible.

Al principio el Obispo de Roma no quiso intervenir, pero el patriarca depuesto y exiliado apeló a su autoridad, entonces el Papa Nicolás I envió legados para examinar la situación. Por otro lado las Iglesias romana y constantinopolitana pasaban por un periodo de fricción, en cuestión sobre la jurisdicción de la recién evangelizada Bulgaria, pues el Rey Boris I estaba interesado en el cristianismo que apeló al envío de misioneros occidentales, pero Constantinopla obligó a considerar al gobernante búlgaro a ser evangelizado por misioneros de rito bizantino. Boris fue bautizado por la Iglesia de Constantinopla entre el 864 y 866, los abusos por parte del clero oriental obligaron al rey a apelar a Roma, por lo que Focio contrarrestó la solicitud con una crítica a las costumbres occidentales, entre ellas el uso del pan ácimo, el de la Primacía Papal, el rito latino, y el afeitado de la barba, así también salió en el debate la cuestión del Filioque (la doble procedencia del Espíritu Santo y su uso en el credo). En el año 863, el Papa Adriano II anatemiza a Focio y lo depone como Patriarca, pero Focio responde con la misma resolución, acusando de herejía al Obispo de Roma, y excomulgando, por lo que teóricamente lo depone de la Sede de Pedro.

Pongamos entre paréntesis, el surgimiento de la dicha cláusula que insertada en el credo niceno, que había surgido en el siglo VI en la Hispania Visigótica, y fue aceptada por los francos, pero contó con el rechazo del papa León III, quien mandó a exponer unas tablillas de plata con la definición original del credo.

Icono ortodoxo ruso naturalista del Santo.

Deposición: Condena del Concilio de Constantinopla (869 d. c.)
En realidad Focio al hacer este acto, cayó en cisma, provocando la ruptura momentánea con Roma en el 866, mientras tanto, también impidió que la Iglesia Occidental se inmiscuyese en la política de la Iglesia de Oriente, al negar al Papa la primacía sobre todos los demás obispos, y apoyado siempre por el gobierno imperial. Aparte de sus disputas con el papado, promovió la evangelización de Bulgaria, enviando a los Santos Cirilo y Metodio para predicar el cristianismo.

En política, Focio, apoyó fielmente a Miguel III “El Borracho”, incluso cuando su amigo y protector Bardas, fue asesinado por intrigas en 866, pero no logró mantenerse, ya que el emperador corrió la misma suerte a manos de Basilio I “El Macedonio” al año siguiente, y en una política a favor de los ignacianos (partidarios del depuesto Ignacio), depuso al patriarca Focio, y lo envió al exilio en el monasterio de Skepis, en el Bósforo.

El Emperador Basilio, queriendo reconciliarse con el Papado, convocó al Concilio de Constantinopla en el 869, y como resultado de la sesión, Focio fue anatemizado y formalmente considerado como cismático; él no reconoció la autoridad del Concilio al considerarlo pro-latino y se negó a retractarse.

El Patriarca Ignacio, repuesto en su sede, también se negó a ceder ante las pretensiones papales sobre Moravia y Bulgaria, por lo que si bien no se llegó tan lejos para concretarse un cisma, Roma y Constantinopla pasaron momentos de fricciones. Entonces poco después, el ex-patriarca pudo reintegrarse en la corte, y reconciliarse con Ignacio, quien lo recomendó como tutor para el heredero de Basilio, León. Se debió principalmente a la presión que ejerció Focio sobre Basilio para que lo restituyera, ya que en la genealogía imperial, el erudito argumentó que los orígenes de la Dinastía Macedónica no eran de humildes campesinos, sino que venían de la Dinastía Arsácida de Armenia. Entonces el emperador cayó también bajo la influencia de Focio, de quien dependía en los asuntos teológicos e ideológicos.

Segundo Patriarcado
Cuando el Patriarca San Ignacio murió en el año 877, apenas tres días después, Focio fue entronizado como Patriarca de Constantinopla; en su segundo periodo, ya muerto el Papa Adrián II (quien lo había anatemizado) fue elegido Juan VIII, e inmediatamente reconoció como legítimo y anuló las disposiciones de su predecesor. En el Concilio de Constantinopla del 879, entre los cuales estuvieron los legados papales, se legitimó la elección de Focio, además de que en la reunión, los partícipes ratificaron los motivos por los cuales Focio se mantuvo rebelde al Pontífice y la alteración del Filioque fue tajantemente prohibida.

Por mientras, mantenía una política separada de las injerencias de la Iglesia de Occidente, y no cedió ni un ápice, en el asunto de Bulgaria, a pesar de que el territorio fue concedido a Roma, volvió a la jurisdicción del Patriarca de Constantinopla en el 870. Sin el consentimiento del rey Boris I, el papado no pudo hacer valer sus pretensiones. Entonces se dedica a la acción pastoral, favoreciendo la misión de Metodio en las tierras búlgaras; pero no por ello estuvo fuera de las intrigas del trono imperial, sobre todo en el conflicto entre Basilio I y su hijo León.

Deposición y muerte
En una conspiración por parte de la Corte bizantina, estuvo implicado pero parece ser que no fue castigado por el emperador; pero a la muerte de éste en el 886 mientras cazaba, León VI depuso al patriarca y lo reemplazó con su pariente Esteban. Al año siguiente fue llevado a juicio y condenado al destierro a un monasterio de Armenia, el anciano ex-patriarca fue trasladado a Bordi donde fallece en el año 893; aunque según parece no fue el resto de su vida vilipendiado, y procuró continuar su labor de escritor.

Valor histórico y sus escritos
Focio, fue venerado por su erudición y por su obra prolífica, suscitando admiración incluso entre sus enemigos, desde el siglo XII ya era venerado entre los cristianos ortodoxos como defensor de la fe verdadera ante las “herejías” de Roma, he de opinar que su culto nació con el sentimiento anti-latino que se desarrolló durante el periodo en que las Cruzadas y las disputas territoriales del Imperio Bizantino ratificaron el cisma que estalló varios años después de la muerte de Focio (con su sucesor Miguel I Celulario), pero no por ello dejaré de lado las perspectivas de parte de la Iglesia Romana sobre su actuación patriarcal; y en parte debido a que fue entronizado en contra de los cánones eclesiásticos, además de que se debieron a disputas políticas que imperaban en el cambio dinástico del gobierno imperial por las cuales la injerencia de los asuntos estatales en la Iglesia eran de manera frecuente.

Para la Iglesia Católica, Focio es un cismático, además de que actuó con el fin de romper la unidad de la Cristiandad y a pesar de ello fue condenado. La Iglesia Católica reconoce el Concilio que anatemizó al Patriarca, pero por ello significó el fin de la autoridad de los Concilios Ecuménicos ya que a pesar de su ratificación, hasta hoy la Iglesia Ortodoxa no reconoce esta acción. Por otro lado, las cualidades personales de Focio atrajeron la atención de sus contemporáneos; el historiador moderno y sacerdote católico Adrian Fortescue lo califica del “hombre maravilloso de toda la Edad Media” y señala que “si no hubiera dado su nombre al gran cisma, siempre sería recordado como el mayor erudito de su tiempo”.

Los enemigos de Focio comentaban que “hablaba como un santo pero obraba como un demonio”, incluso hablan de su ambición personal con que aspiraba a algo más grande; el historiador inglés Edward Gibbon cree que su ambición era igual a su curiosidad y que sacrificó la Paz mundial por un reinado corto y dudoso.

Por otro lado Focio fue el creador de una conciencia nacional, que identificaba la nacionalidad griega con su defensa de la fe ortodoxa y que emergió como defensor de la identidad griega en sus debates teológicos con la Iglesia Occidental. Junto con San Marcos, arzobispo de Éfeso (de quien más adelante escribiré), y San Gregorio Palamás (de quien ya se ha escrito), son venerados como Confesores de la Verdadera fe, y por tanto canonizados conjuntamente.

A pesar de que fue canonizado formalmente por el Patriarcado Ecuménico en 1847, Focio fue venerado durante generaciones anteriores por la Iglesia Ortodoxa; su trabajo filosófico y su mayor gloria fue su famosa Biblioteca que contenía 280 volúmenes donde desarrolla conjuntamente la filosofía y la ciencia griega, además de recopilaciones de la patrística cristiana, los originales en su mayoría se encuentran perdidos.

También escribió contra las alteraciones latinas del Credo, y su gloria fue su Amphilochia, un extenso tratado con 300 preguntas acerca de las Sagradas Escrituras. Escribió epístolas contra los maniqueos y los paulicianos, también consejos teológicos a Boris I de Bulgaria y al emperador.

Sin duda no negará la historia su lugar como influyente en la Iglesia Oriental, y su obra fue pilar junto con San Juan Crisóstomo y San Gregorio Nacianceno de la teología ortodoxa. Pero también los sucesos son pálido preludio para que se desencadenase en 1054 la gran división que seguimos viviendo en enconados desencuentros, y barreras que impiden reconstruir la unidad eclesial y la Pentarquía.

René

Webs consultadas (07/10/17):
• https://en.wikipedia.org/wiki/Photios_I_of_Constantinople
• https://el.wikipedia.org/wiki/Πατριάρχης_Φώτιος_Α΄
• https://el.orthodoxwiki.org/Φώτιος_Α΄_ο_Μέγας
• http://vizantinaistorika.blogspot.mx/2014/02/blog-post_6.html

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San Nicolás II zar de Rusia y su familia, polémicos mártires

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Fresco ortodoxo ruso de estilo naturalista representando al zar Nicolás II y su familia.

En este blog hemos visto algunos santos que son polémicos y cuya canonización en si es controvertida y genera un gran debate en la sociedad, un ejemplo claro es la glorificación de la Familia Imperial Romanov como Strastoterpets (Portadores de la Pasión) por parte de la Iglesia Ortodoxa fuera de Rusia en 1981 y la Iglesia Ortodoxa Rusa en el año 2000.

La Familia Imperial Rusa, tras la revolución rusa de 1917 fue destronada y brutalmente asesinada en 1918, con ella se desintegró el Imperio Ruso que durante 300 años ha sido gobernado por zares autócratas y pasó de una monarquía decadente a una república socialista dictatorial y represiva.

Si bien en un mártir no se juzgan sus actos políticos y religiosos que conllevan su vida y su martirio, en este caso está claro que van de la mano con el contexto. Y al final del artículo nos hacemos la incómoda pregunta ¿fue realmente martirio o un mero asesinato político? ¿Era el zar una víctima más de la represión comunista o un emperador déspota y autoritario cuyo caos que llevó a la Revolución era su responsabilidad?

Hoy trataremos sobre el Zar Nicolás II, su esposa y sus hijos; dejando a sus demás familiares también canonizados para otra ocasión. Si bien trataremos sus vidas por separado, el tema que nos compete es su canonización y los motivos contextuales de ella.

Icono ortodoxo ruso de naturalista representando al zar Nicolás II, su esposa la zarina Alexandra y el zarevich Alexei Romanov.

San Nicolás II de Rusia (Nicolás Alexandrovich Romanov)
Pasando a los datos biográficos hablaremos brevemente sobre Nicolás II Zar de Rusia y último monarca del imperio ruso. Nació en el palacio de Alejandro en San Petersburgo, en el Imperio Ruso el día 18 de mayo (6 en el antiguo calendario) de 1868, siendo el hijo mayor del zar Alejandro III de Rusia y su esposa María Feodorovna, teniendo 5 hermanos menores. En 1881 tras el asesinato de su abuelo el Zar Alejandro II se convierte en heredero al trono de Rusia (zarévich) y en 1884 se celebró la ceremonia de la mayoría de edad de Nicolás. Finalmente en 1890 fue de gira mundial visitando Egipto, La India, Singapur y Japón, donde fue víctima de un intento de asesinato.

A pesar de ser heredero al trono, y asistir a las reuniones del Consejo de Estado, Nicolás no tenía la madurez necesaria ni estaba preparado para convertirse en nuevo Zar. En esa época a pesar de establecer un régimen autoritario y represivo, el Zar Alejandro III sufría de mala salud, a pesar de que la industrialización procuró alcanzar a todos los sectores de la sociedad rusa de aquel momento, la desigualdad de los beneficios entre la nobleza rusa y la servidumbre, era patente. Las aspiraciones a la libertad política eran reprimidas por la fuerza militar zarista por considerarla un enemigo a su autoridad.

El 26 de noviembre de 1894, se casó con la princesa Alix de Hesse, quien al principio fue muy reticente debido a que ella era fervorosamente luterana, pero junto con su hermana Isabel (que también terminaría siendo mártir) fue recibida en la Iglesia Ortodoxa Rusa en 1892 cambiando su nombre por el de Alexandra Feodorovna. La boda se ofició poco después de la muerte del zar Alejandro, por lo que fue considerado su sucesor en el trono y formalmente coronado como Nicolás II.

A pesar de mostrar su admiración por la democracia en una visita a la Cámara de los Comunes en Inglaterra en 1893, durante su periodo como heredero, como gobernante no estaba dispuesto a concebir la idea de compartir el poder con las demás fuerzas políticas, que amenazaban el sistema autocrático de Rusia. En los asuntos eclesiásticos promovió la canonización del ermitaño ruso Serafín de Sarov, pero mientras él exigía como plazo máximo un año, la emperatriz exigió que se realizase dentro de una semana. Finalmente San Serafín fue canonizado en el verano de 1903 y la familia imperial se trasladó para presidir la ceremonia.

El zar Nicolás II rodeado de su familia al completo: la zarina Alexandra, las grandes duquesas Olga, María, Tatiana y Anastasia; y el zarevich Alexei.

En los asuntos exteriores fortaleció la alianza con Francia, siguiendo la política de su padre, pero tenía intereses imperiales sobre la zona de Manchuria, lo que chocó con los intereses de otra potencia en construcción: El Imperio Japonés. La Guerra Ruso-Japonesa (1904-1905) pesó para el Imperio Ruso no solo el costo en vidas humanas y recursos, sino que cargó con el peso de la humillación por la derrota. Para ese entonces el descontento social con el régimen era evidente para su eventual caída.

Durante su reinado también se hizo famoso el acto del llamado Domingo Sangriento, ocurrido en enero de 1905, en la que el sacerdote socialista Jorge Gapon encabezó una procesión hacia el palacio de invierno al frente de miles de personas, cantando el himno nacional y fuera de la idea de que era una turba revolucionaria, eran gente fiel a la Familia Imperial, con iconos en sus manos y retratos portátiles del zar. Nicolás no se encontraba en ese momento y las calles estaban bloqueadas por la infantería y los cosacos. Los manifestantes pedían una monarquía constitucional, pero la reacción militar fue arbitraria; el ejército abrió fuego contra la muchedumbre causando numerosos muertos y heridos, y retirándose los manifestantes entre maldiciones al régimen.

En 1913, se celebraron en toda Rusia el tercer centenario de la Dinastía Romanov, pero ya no en una monarquía absoluta tras la revolución de 1905, sino que integrada una Cámara Representativa conocida como la Duma, aunque no logró satisfacer las demandas de las clases sociales obrera, campesina y la mediana burguesía.

Fotografía de la zarina Alexandra Feodorovna, año 1905.

A pesar de ser aconsejado contra la participación de Rusia en la Primera Guerra Mundial, el ejército fue enviado al frente, pero el entusiasmo inicial quedó ensombrecido tras la batalla de Tannenberg, en que las fuerzas alemanas aniquilaron prácticamente al ejército Imperial. Entre 1915 y 1916 la guerra empeoró la situación de Rusia, y un nuevo poder amenazaba el Estado, con el surgimiento del movimiento bolchevique, que derrocaría a la Monarquía e instaurará un régimen dictatorial totalitarista.

Santa Alexandra Feodorovna Romanova (Alix Victoria Louise Helena Beatriz de Hesse y el Rin)
Nació en Darmstadt, Ducado de Hesse el 6 de junio de 1872, siendo hija de Luis IV Gran Duque de Hesse y del Rin y de la Princesa Alicia de Reino Unido; por lo tanto era descendiente de la Reina Victoria y del Príncipe Consorte Alberto.

Fue bautizada el 1 de julio en la Iglesia Luterana siendo sus padrinos el Príncipe de Gales y el zar Alejandro III y sus madrinas la emperatriz Dagmar de Dinamarca y la Princesa Beatriz de Reino Unido. Era de carácter alegre y con muy buen humor, pero la muerte de su madre y su hermana menor, convirtieron su alegría en amargura, y de una chica extrovertida a una chica tímida y callada. A pesar de la presión familiar, rechaza casarse con el hijo mayor del príncipe de Gales, además de que se enamora del entonces zarévich Nicolás. A pesar de la oposición de la familia imperial acabaron accediendo al matrimonio, pero antes Alix se convirtió al cristianismo ortodoxo junto con su hermana Isabel y tomó el nombre de Alexandra. En el duelo por la muerte del Zar Alejandro III, la pareja se casó el 26 de noviembre de 1894 en el Palacio de Invierno de San Petersburgo.

El reinado de Nicolás y Alexandra están marcados por el conservadurismo ante las nuevas olas de cambio que exigían los tiempos. La pareja se hizo extremadamente impopular y la timidez de la emperatriz fue interpretada por el pueblo ruso como signo de desinterés e indiferencia por la situación de Rusia. El 16 de Mayo de 1896 fueron coronados como zar y zarina de Rusia en Moscú. Tuvieron 5 hijos:

Los cinco hijos de los zares: las grandes duquesas Olga, María, Tatiana y Anastasia, y el zarevich Alexei.

Santa Olga Nikolaevna, Gran Duquesa
Nacida en 1895 en Tsárskoye Selo, era una joven de carácter autocrático y prepotente a veces, adoraba a su padre y con él tuvo una relación muy estrecha; a pesar de que amaba a su madre, a veces tuvieron roces por la mala conducta de Olga. Como resultado de su educación religiosa, a los veinte años, donó parte de su fortuna y se dedicó a las obras de caridad, como los nobles a veces hacían, sin embargo cuando en el plano político aparece el monje siberiano Grigori Rasputín, la familia fue obligada a aceptarla como amigo; incluso aún con el escándalo de que el vidente la había visitado a ella y a sus hermanas vestidas en camisón.

Durante la Primera Guerra Mundial, ella y sus hermanas así como su madre, se convirtieron en enfermeras de la Cruz Roja y se dedicaron a atender a los heridos en batalla. Sin embargo la sensibilidad de Olga por el panorama la influyeron a administrarse arsénico, que era considerado como tratamiento para los trastornos nerviosos y depresivos.

Santa Tatiana Nikolaevna, Gran Duquesa
Nació en San Petersburgo en 1897, tenía un talento natural de liderazgo, pero al igual que sus hermanos, se crió con cierta austeridad, dormían todos en una misma habitación y ella no estaba acostumbrada a ser tratada como “Su Alteza Imperial”. Durante la Primera Guerra Mundial, encabezó los comités de la Cruz Roja Internacional y al igual que su hermana, cuidaba de los heridos y enfermos en el frente.

Iconos ortodoxos rusos de estilo naturalista representando a las Grandes Duquesas Romanov: de izquierda a derecha, Anastasia, Tatiana, María y Olga.

Santa María Nikolaevna, Gran Duquesa
Nacida en San Petersburgo en 1899, María fue una muchacha extrovertida, bonita y coqueta; tuvo un amor filial con su padre, pero una relación difícil con sus hermanas, que la excluían de los juegos que realizaban, ya que nunca se metía en problemas por ello. Tenía un gran amor por los enfermos y heridos, sin embargo eran demasiado jóvenes para entrar en la Cruz Roja, por lo que convivía con los soldados que iban al frente.

Santa Anastasia Nikolaevna, Gran Duquesa
Nació el 18 de junio de 1901, en San Petersburgo; como la familia Romanov esperaba un heredero al trono, se decepcionaron rápidamente por el nacimiento de Anastasia, porque anhelaban un varón, sin embargo, la recién nacida recibió el título de princesa o Gran Duquesa. Ella junto con sus hermanos fue educada en una vida sencilla, incluso en los campamentos dormían sin almohadas (excepto cuando estaban enfermos), tomaban baños de agua fría, además de que tomaron parte en actos de caridad con los necesitados.

Cuando aparece en escena el famoso starets siberiano Grigori Rasputín; la familia fue obligada por insistencia de la Emperatriz a aceptar al místico como amigo cercano de la familia, y los criados se horrorizaron por la visita de éste a las niñas que andaban en camisón, lo cual estaba prohibido, y provocó el chismorreo del populacho con satíricas pornográficas que afectó al prestigio del gobierno de los Romanov, pero junto con su hermana María, también se destacó por su interés por los soldados, ya que no podía (por su corta edad) ingresar a la Cruz Roja, convivía con los que partían a defender a la Rusia Zarista durante la Primera Guerra Mundial.

Icono ortodoxo ruso del zarevich Alexei Romanov.

San Alexis Nikolayevich Zarévich
Nació el 12 de agosto de 1904 en el Palacio de Invierno de San Petersburgo y fue bautizado el 3 de septiembre en la Capilla del recinto de manos del Padre Yanishev, durante la ceremonia, la homilía fue pronunciada por el famoso San Juan de Kronstadt y como el país estaba en guerra con Japón, todos los comandantes y soldados fueron nombrados padrinos honorarios.

Pero pronto, y como confirmó un examen genético de 2009, comenzó a desarrollar la hemofilia B, que venía de herencia por parte de su madre. Debido a esto, recibió cuidados intensivos, ya que su sistema no podía producir proteínas necesarias para la coagulación de la sangre. A principios de octubre de 1912 tuvo una crisis, que varias veces estuvo a punto de llevarlo a la muerte. Desesperada, la emperatriz recurrió a los servicios del curandero siberiano Grigori Rasputín, quien tenía fama de milagrero, por lo que a partir del 19 de octubre el zarévich comenzó a mejorar. Esto ganó a Rasputín una aliada en la corte, pero Alexis sabía que no podía llegar a la edad adulta, por lo que le gustaba contemplar la naturaleza. Cuando estalló el conflicto internacional, el zar se convirtió en el Comandante Supremo del Ejército Imperial, y Alexis participó con energía en la vida militar, se dice que se negó a comer en un banquete y prefirió almorzar con los soldados.

Tras el asesinato de Rasputín, la zarina temía por la vida de su hijo, sin embargo con la Revolución Rusa de 1917 sabemos que la familia imperial fue derrocada y exiliada, y cuando triunfó el movimiento comunista así como el inicio de la Guerra Civil Rusa, los Romanov se convirtieron en la bandera del Ejército Blanco, por lo que los bolcheviques planearon el asesinato.

Icono ortodoxo ruso que representa el martirio de los Romanov.

Revolución Rusa y ejecución de la familia Romanov
Con la revolución de febrero de 1917, y la abdicación del Zar Nicolás II, la familia fue detenida y exiliada a Tobolsk por el presidente Kerensky, ya que había aumentado el índice de violencia y querían salvaguardarlos de una posible amenaza, ya que podemos observar en las fotografías, en los primeros meses de cautiverio fue liviano y la familia gozaba de visitas y libertad de movimiento. Al ascender Vladimir Lenin al poder mediante un golpe de estado en octubre, esto cambió. En las zonas más alejadas del panorama político, los exiliados zaristas, apoyados por Estados Unidos, y otras potencias extranjeras, comenzaron a organizarse en el Ejército Blanco, que entre otras cosas, pedía la restauración de la monarquía. También la Iglesia Ortodoxa, que había sido de antaño aliada del Estado monárquico, apoyó espiritualmente el movimiento, desencadenado una brutal persecución y una guerra civil, en que las milicias rojas con el mando unificado combatieron los numerosos alzamientos de los cosacos, y los regimientos zaristas.

Tras acercarse el ejército rebelde a Tobolsk, la familia fue evacuada a Ekaterimburgo a principios de 1918, y fue sometida a duras pruebas de encarcelamiento, por lo que se racionó la comida y se tuvieron que dejar la mantequilla y el café. Las niñas habían escondido las joyas detrás de sus ropas y en las almohadas, para trasladarlas con ellas. Fueron alojados en la famosa Casa Ipatiev, pero con el propósito de evitar que escaparan se les prohibió mirar afuera y sólo pocas ocasiones podían salir al baño bajo estricta vigilancia, no podían ir a la Divina Liturgia de la Iglesia más cercana y se les denegó la lectura del periódico.

En los círculos bolcheviques se planeó el asesinato por temor a que al ser liberados, ya que el Ejército Blanco se acercaba y la paranoia sobre los resultados de la contienda era más que evidente. Lenin y el círculo más cercano del Partido Comunista, acordaron la muerte del zar, pero causó un acalorado debate sobre la necesidad también de matar a los hijos y la esposa. El comandante Yurovsky quedó a cargo de la guardia, y reforzó la vigilancia, por lo que hasta cometido el crimen había más de 300 custodios patrullando el recinto.

Los cadáveres de los Romanov tras la masacre de Ekaterinburgo. Lienzo de I. Dzhembulat (s.XX).

Lev Trotsky, quien en ése momento era comandante del ejército rojo (conformado por algunos disidentes del ejército imperial y milicias) aprobó la resolución, así como la Junta Comunista de los Urales (jurisdicción a la que pertenecían los prisioneros). La noche del 17 de julio de 1918, el zar y su esposa, junto con sus hijos y servidores, fueron escoltados por los esbirros de Yurovsky al sótano de la casa, donde fueron brutalmente asesinados y luego sus cadáveres sacados, intentaron quemarlos y destruir toda evidencia, pero terminaron enterrando sus restos a la intemperie.

Controvertida canonización: ¿Mártires o víctimas políticas?
El debate se abrió al caer el comunismo en los años 90, cuando la Iglesia Ortodoxa, se vio finalmente libre del sometimiento del Estado soviético. La discusión giraba en torno al motivo de la muerte, ya que a pesar de que en sus horas finales, las víctimas habían demostrado su devoción (frente a sus ejecutores hicieron la señal de la cruz antes de caer acribillados), no exenta la responsabilidad y la debilidad del monarca ante los problemas internos y externos que desembocaron en la revolución. Y a esto se sumó el cisma que hubo dentro de la Iglesia Ortodoxa (recordemos que muchos sacerdotes abanderaron la causa anticomunista y apoyaron a la restauración monárquica durante la guerra civil rusa) con la sumisión del Patriarcado de Moscú al gobierno totalitarista. La Iglesia Ortodoxa Rusa del Extranjero, conformada por migrantes y exiliados de la URSS que se refugiaron en América y en varios estados europeos, rompió relaciones con la Iglesia Oficial en 1927 y no fue hasta el 2007 cuando se reestableció la comunión durante el Patriarcado de Alejo II.

Icono ortodoxo ruso de los Romanov.

Tras años de persecución por parte del gobierno bolchevique contra la Iglesia, tras la caída de la URSS fueron rehabilitadas muchas de las víctimas, entre ellas las que son conocidas como los Santos Mártires y Confesores de Rusia (quienes en su mayoría fueron asesinados durante el conflicto armado de 1918 y las purgas de las dictaduras de Stalin y Khrushchev) y a pesar de que se consideraba al monarca como un devoto cristiano, un padre de familia ejemplar y fiel marido, para algunos sectores de la Iglesia, causaba controversia el hecho de que los errores de su gobierno y las consecuencias de esto (aunque el análisis histórico y la evaluación son entidades más complejas) entreabría la puerta a la duda.

No faltaron tampoco voces que compararon el asesinato con un acto ritual (con la excusa de que los principales promotores de la revolución eran de herencia judía); aun así no se podían considerar a Nicolás y su familia como mártires, ya que no fueron asesinados por su fe religiosa, sino por el temor de que los disidentes al Estado naciente bolchevique los tomasen como bandera de la contrarrevolución.

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Tras la Perestroika y la conformación del Estado ruso moderno, la memoria histórica de lo que fueron años de represión política y social motivaron un fervor nacionalista (de la cual la identidad de Rusia como nación cristiana ortodoxa contribuyó en parte) y se rehabilitaron las figuras del zar y su familia. Anteriormente habían sido canonizados en 1981 como “mártires” por parte del Santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa Rusa en el Extranjero (que en ese momento no estaba en comunión con el Patriarcado de Moscú), pero finalmente en el año 2000 el Patriarcado de Moscú glorificaba a Nicolás II y a sus hijos, su esposa y parientes como “Portadores de la Pasión (quienes aceptaron con resignación y fortaleza cristiana el martirio asimilándose a Cristo) y junto con ellos fueron canonizados los que conocemos como Mártires cristianos de la Rusia comunista. Con este acto estalla la devoción popular aunque también la controversia, como vemos en las imágenes, la variedad de iconos se expandió e incluso fuera de Rusia.

Panteón de los Romanov en la llamada Iglesia de la Sangre, Ekaterinburgo (Rusia).

Sus restos fueron encontrados inicialmente encontrados a las afueras de Ekaterimburgo en los años 70, pero el temor a las autoridades hizo que se inhumaran aunque años después fueron encontrados y analizados por científicos forenses, quienes determinaron con el ADN el parentesco y la identidad de cada uno; en 1998, los restos del zar, su esposa y dos de sus hijas fueron enterrados en la Catedral de la Fortaleza de San Pedro y San Pablo en San Petersburgo. En 2007 fueron encontrados los restos del zarévich y de otra de sus hijas, en 2008 científicos forenses nacionales y extranjeros confirmaron las identidades y fueron sepultados junto a su familia. Se atribuyeron a ellos numerosos milagros, y exhalaciones de mirra en sus iconos, la devoción y el fervor popular siguen hasta la actualidad de manera latente.

René

Webs consultadas (18/08/17)
– https://en.wikipedia.org
– www.nytimes.com/…/nicholas-ii-and-family-canonized-for-passio
– https://orthodoxwiki.org/Nicholas_II_of_Russia

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“Los Santos de la tierra rumana”, nuestra primera publicación

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Portada de la publicación.

Portada de la publicación.

Otra publicación que tengo el gusto de presentar es “Los Santos de la tierra rumana”, un compendio de artículos publicados en nuestro blog www.preguntasantoral.es seleccionados por nuestro compañero Mitrut Popoiu, sacerdote ortodoxo de la diócesis de Nuremberg, en Alemania.

El libro contiene una serie de artículos que han aparecido en el blog, la mayoría de ellos de puño y letra de Mitrut, aunque hay algunos de nuestro compañero Antonio y un par míos (Santa Taciana y las Santas Menodora, Metrodora y Ninfodora).

Además, la traducción al castellano, salvo un par de artículos en los que Antonio me ayudó, es enteramente mía, por lo que al final constamos los tres como autores. Quiero darle las gracias a Mitrut por haber tenido la amabilidad de hacerme llegar ejemplares de este libro en su edición en castellano.

Si alguien de mi ciudad natal estuviese interesado en el tema de la hagiografía ortodoxa rumana, he donado un ejemplar a la Biblioteca Pública Municipal de Algemesí para que conste en fondo local.

El resto de ejemplares disponibles en lengua española han sido distribuidos gratuitamente entre fieles de la comunidad ortodoxa rumana de Huelva y Madrid, así como en otros lugares de España, por parte de Antonio y las diócesis locales. Yo misma he hecho llegar otros ejemplares a los compañeros del blog, como recuerdo y ejemplar de nuestra tarea en este blog. Actualmente no hay ejemplares disponibles, pero por suerte, como ya hemos dicho, es un recopilatorio de artículos que pueden leerse en este mismo espacio.

Esperemos que no sea la última de nuestras publicaciones y que en el futuro tengamos ocasión de seguir dejando huella como espacio de encuentro e intercambio de conocimiento y opiniones sobre la hagiografía cristiana de todas las confesiones.

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Meldelen

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La devoción a la Theotokos en la Iglesia Ortodoxa

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Icono ortodoxo ruso de la Theotokos.

Al hablar de la Iglesia Ortodoxa Bizantina (Iglesia Ortodoxa en sí suena muy generalizado, si tomamos en cuenta que la Iglesia Copta, la Iglesia Malankar y la Siro Antioquena se consideran ortodoxas) nos viene a la mente, las cuestiones litúrgicas, teológicas y tradiciones que nos separan con nuestra Iglesia Católica Romana, pero a pesar de no alcanzar la plenitud al no estar en comunión mutua con la Iglesia Latina, su devoción, sacramentos y culto están fuertemente sustentados y son legítimos para el Catolicismo.

En realidad, fuera del asunto del Filioque (la doble procedencia del Espíritu Santo recitada en el credo latino pero rechazada por la Iglesia Griega), la Supremacía del Obispo de Roma (que en realidad nunca se ha cuestionado, pero que a diferencia de nosotros en que tenemos por dogma la infalibilidad papal, ellos rechazan esta cuestión asignando la Primacía de Honor, que al caer el Papa en la “Herejía” según ellos, la Primacía reside en el Patriarca de Constantinopla) y otras cosas que no son la hora de destacar, nunca se ha dudado de la Sucesión Apostólica, ni de la validez de los sacramentos, ya que al estar separados administrativamente y políticamente pero no de manera doctrinal, se asegura la validez misma; aunque para la Iglesia Romana, los ordenados sacerdotes ortodoxos actúan de manera ilícita, ya que al romperse la comunión, los sacramentos aunque válidos, (es decir la Presencia real de Cristo se hace realidad) no pueden formar parte de la Comunión en la Iglesia.

Cosa contraria ocurre con los Cristianos Ortodoxos, que la validez de los sacramentos administrados por la Iglesia Católica y las iglesias protestantes, han suscitado acalorados debates, en que no se tiene un consenso definitivo a esta cuestión. Pero fuera de esta perspectiva, hoy hablaremos de la importancia del culto de la Madre de Dios en las Iglesias de Rito Bizantino, en la cual destaca el desarrollo del arte mariano con distintos tipos de simbolismos catequéticos, que complementan esta devoción. El icono es una manera pedagógica y artística de evangelización que está presente en la Liturgia Bizantina, en la cual destaca la prolongada veneración a la “Theotokos “, en español Madre de Dios; cuya proclamación como tal, constituye uno de los dogmas más importantes del cristianismo.

Icono ortodoxo ruso naturalista de la Theotokos.

Historia del Dogma Mariano
Los debates teológicos en torno a la Maternidad Divina de la Virgen María, surgieron en el siglo IV, juntamente con las controversias en torno a la Divinidad de Cristo; durante el Reinado del Emperador Constantino (San Constantino El Grande para la Iglesia Ortodoxa) la cuestión del arrianismo (nombre con el cual es conocida la doctrina en que se negaba la divinidad del Hijo) fue resuelta tras el Concilio Ecuménico de Nicea en el año 325, en que esta herejía fue condenada formalmente y por el Concilio Primero de Constantinopla (ya que el arrianismo tomó fuerza gracias al Patriarca Eusebio de Nicomedia) presidido por San Gregorio Nacianceno y San Nectario de Constantinopla en el año 381.

El debate sobre la maternidad divina de la Virgen María nació cuando Apolinar de Laodicea propuso la doctrina en que el Verbo encarnado tomaba el cuerpo pero no el alma humana y estos errores comenzaron a ser enseñados en la Escuela Teológica de Antioquía, esto había pasado desapercibido hasta que Nestorio (quien fue consagrado como Patriarca de Constantinopla en el 428) propuso esta resolución: Dado que María es Madre de la Naturaleza Humana de Cristo entonces sería “correcto” proponer el nombre de Madre de Cristo, mas es incorrecto llamarla Madre de Dios.

Esta resolución causó estupor, sobre todo entre los monjes, en los cuales salieron los defensores de la Maternidad Divina de la Virgen; entre ellos destacan Eusebio de Dorilea y Proclo de Constantinopla. Nestorio recurrió a las autoridades civiles y apeló a la intervención del Papa Celestino I en el 429 para pedirle su opinión sobre la doctrina, entonces el Obispo de Roma puso sus escritos a consideración del Teólogo San Juan Casiano.

La Lucha con el naciente nestorianismo pasó a manos de la Escuela de Alejandría, y estaba acaudillada por San Cirilo, quien ya se había destacado en la polémica contra los semi-arrianos, los judíos y los paganos en su Patriarcado. Quien con sus argumentaciones que demostraban la heterodoxia del patriarca de Constantinopla envió una delegación a Roma, por esas fechas, también San Juan Casiano tomó una resolución desfavorable para las tesis de Nestorio.

Presentación de María en el Templo. Fresco ortodoxo griego.

Se recurrió al emperador Teodosio II, viendo que se afectaba la unidad del Cristianismo en Oriente y éste decidió convocar un Concilio. En Éfeso, puerto marítimo importante del Imperio con el Mediterráneo, se reunieron los delegados y los obispos, y San Cirilo presidió las sesiones. El nestorianismo afirmaba que las naturalezas de Cristo estaban completamente separadas, pero tampoco encontraron ortodoxa la tesis de Cirilo, que proponía la única naturaleza de Cristo, la divina (y que daría lugar al monofisismo tras su muerte); por otro lado se debatió sobre la Maternidad Divina, ya que Nestorio había propuesto llamar a María la Khristotokos o Madre de Cristo y no deba ser considerada Madre de Dios. Aprovechando que Nestorio no había ido a compadecer ante los padres conciliares, los defensores guiados por San Cirilo, aprovecharon la oportunidad de anatemizar a los nestorianos y sus doctrinas. Juan de Antioquía celebró un concilio paralelo en el que acusa a Cirilo de ser arriano y exigiendo su deposición. Pero éste soborna a los guardias imperiales y el emperador obliga a Nestorio a ser recluido en un monasterio y sus ideas se propagaron después hasta la lejana Edesa, donde la Iglesia Asiria se adhiere al nestorianismo, por lo que también llegó a la India y a China la fe cristiana, pero de manera heterodoxa.

Con el triunfo de la doctrina ortodoxa sobre la Maternidad divina, se inicia con mayor énfasis la veneración de la Madre de Dios, llegando a estar presente en la Liturgia. El Padre de la teología mariana, San Juan Damasceno llegó a escribir de ella: Proclamamos a la Santa Virgen propiamente y verdaderamente Madre de Dios (…) ya que la Santa Virgen no ha engendrado un simple hombre, sino al Dios verdadero; no desnudo, sino vestido de carne; no como un cuerpo descendido del cielo y transitado por ella como un canal, sino tomando de ella una carne consubstancial a la nuestra.

Icono ortodoxo americano de la Protección de la Theotokos.

Teología Mariana en la Iglesia Ortodoxa
La teología ortodoxa es muy rica en cuanto a la interpretación de ciertos episodios propiamente dichos y a la meditación sobre el papel importantísimo de la Madre de Dios en nuestra salvación. En relación sobre la infancia de la Virgen María, el Proto-evangelio de Santiago, un escrito apócrifo del Siglo II, fue considerado auténtico por Clemente de Alejandría y por Orígenes, nacida de una pareja de Justos llamados Joaquín y Ana, y a la edad de tres años llevada al Templo (este evento considerado apócrifo también dadas las costumbres judías de la época), la Iglesia Ortodoxa festeja la Presentación de la Madre de Dios en el Templo el 21 de noviembre.

La Iglesia Ortodoxa enseña que María fue escogida por Dios pero no predestinada, debido a que contradice este concepto del Pecado Original heredado de nuestros primeros padres, además coarta con el concepto del Libre Albedrío y sus raíces humanas. Por lo que no forma parte de la doctrina ortodoxa el concepto de la Inmaculada Concepción, dogma proclamado en 1854 por el Papa Pío IX; la ortodoxia considera el simbolismo vivo de la humanidad de María frente a la Divinidad de Dios Padre y Creador. Con el tiempo se descubre en María como poderosa intercesora ante el Creador, y ecónoma de la Salvación. No se puede negar la lucha de María por alcanzar y perfeccionar en la virtud. Tampoco se rechaza la idea de su libertad. Entonces la Voluntad de Dios, ella la acepta con amor y alegría de ser la Madre del Salvador. Con respecto a la herejía en que postula que la Santísima Virgen sólo dio a luz a la naturaleza humana y no a la divina de Jesucristo, la teología ortodoxa opina al respecto de que en Jesucristo está una sola persona, y una sola Voluntad, pero que en él también están las dos naturalezas sin confusión ni división.

También se diferencia la devoción ortodoxa de la Dormición, es decir del paso de la Santísima Virgen de éste mundo a la gloria eterna, y la devoción católica de la Asunción, aunque esta diferencia sea solamente cronológica ya que Melitón de Sardes (siglo II) y San Juan Damasceno (siglo VII) hablan de éste episodio, en el cual sientan las bases para lo que sería la devoción de la Dormición de la Virgen y su tránsito a los cielos en cuerpo y alma. Recordemos que esto no es basado en las Escrituras canónicas propiamente dicho, sino que se basan en tradiciones apócrifas, en las cuales se va heredando de manera oral y escrita.

Detalle de la Dormición de la Virgen en el ábside de la catedral de Sibiu, Rumanía.

Para la tradición ortodoxa, el papel de la Virgen María en la Salvación de la Humanidad es muy importante, la función de la Virgen en la Encarnación es doble; por un lado, ella asegura la continuidad de la raza humana. Su Hijo es Hijo de David, Hijo de Abraham y de todos los padres progenitores. Por otro lado, Él exhibió una nueva fuente de generación. Él fue el nuevo Adán.

La Encarnación está estrechamente ligada con dos conceptos ortodoxos acerca de la Virgen María: a) Su perpetua virginidad; b) Su denominación de Theotokos. El proceso de purificación y de iluminación de la raza judía tan anunciado en el Antiguo Testamento, alcanzó su culmen en la Virgen María; en ella hallaron cumplimiento la fe y el heroísmo de muchas generaciones del Pueblo Elegido. Su nombre es invocado en las oraciones litúrgicas y comunes, porque se ama no sólo como la Madre del Redentor, sino también como Madre de la Humanidad.

La Liturgia Bizantina tiene varios momentos en los que se honra a la Bienaventurada Virgen María, en la Divina Liturgia se le recuerda en las letanías, además de que en el Iconostasio en la puerta que cubre el Altar donde se celebra la Eucaristía, a los laterales se encuentra en el lado Izquierdo el Icono de la Madre de Dios con el Niño Jesús en su regazo, simbolizando el inicio de la Historia de la Salvación con el episodio de la Encarnación, y del lado derecho al Cristo Pantocrátor en el que nos recuerda a su segunda venida al final de los tiempos. Por eso el celebrante siempre muestra gran reverencia a la Madre de Dios y besa el Sagrado Icono.

María, Madre de Dios. Icono ortodoxo griego.

Ejemplos de Himnos Ortodoxos de la Santísima Virgen:
Los himnógrafos le han honrado con sus composiciones, entre los más importantes se encuentran San Nectario de Egina, san Romano el Mélodo, San Juan Damasceno y San José el Himnógrafo. Todos estos himnos de profundidad teológica y espiritual.

Axion Estin
Digno es verdaderamente bendecirte Oh Theotokos
Siempre bienaventurada e inmaculada y Madre de Dios.
Oh más honorable que los querubines, e incomparablemente más gloriosa que los serafines.
Tú que sin corrupción engendraste al Verbo Dios verdaderamente eres la Theotokos.
Te magnificamos.

Agni Parthene
Himno no litúrgico compuesto por San Nectario de Egina cuya traducción del griego es “Oh Virgen Pura”.
(A) Oh pura y virgen Señora, / Oh impecable Virgen: Regocíjense, oh pura novia! Oh Virgen Reina y Madre / Oh vellón más sagrado: / Regocíjate, Oh pura novia!
(B) Oh altura que trasciende por encima de los cielos / Oh haz de luz más radiante: / Regocíjate, Oh pura novia! Oh la alegría de casto y virgen sirvientas / superando todos los ángeles: / Regocíjate, Oh pura novia!
(C) Oh brillante luz de los cielos por encima y más claro y más radiante: / Regocíjate, Oh pura novia! Comandante jefe de los cielos por encima de E / S más sagrado de los santos/ Regocíjate, Oh pura novia!
(A) Oh siempre virgen María / Oh Maestra de creación: / Regocíjate, Oh pura novia! Oh todos-novia impecable y pura / Oh Dama de todos los santos: / Regocíjate, Oh pura novia!
(B) Oh santa María, Esposa y Reina / Oh causa de nuestra alegría / Regocíjate, Oh pura novia! Oh Reina honorable / Oh Madre santísima / Regocíjate, Oh pura novia!
(C) Más preciado que los querubines y más glorioso que los serafines/ Regocíjate, Oh pura novia! Superando principados / dominios, tronos y potestades: / Regocíjate, Oh pura novia!
(A) Regocíjense, canción de los querubines / Regocíjense, himno de los ángeles: / Regocíjate, Oh pura novia! Regocíjense, la oda del serafín / y la alegría de los arcángeles: / Regocíjate, Oh pura novia!
(B) Regocíjense, o la paz; Regocíjense, oh alegría / y refugio de salvación: Regocíjense, oh pura novia! Oh cámara nupcial de la Palabra / fragante flor: / Regocíjate, Oh pura novia!
(C) Regocíjense, las delicias del paraíso / Regocíjense, la vida eterna: / Regocíjate, Oh pura novia! Regocíjense, Oh árbol sagrado de la vida y fuente de la inmortalidad: / Regocíjate, Oh pura novia!

René

Enlaces Consultados (25/06/2017):
– www.acoantioquena.com
– www.ecclesia.com.br
– https://es.wikipedia.org

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