San Gregorio Nacianceno, Obispo y Doctor de la Iglesia (III)

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Detalle del Santo, obra de Domenichino, en la capilla de San Nilo, Grottaferrata, Italia.

Detalle del Santo, obra de Domenichino, en la capilla de San Nilo, Grottaferrata, Italia.

Maestro de la fe
En el recogimiento de su soledad, pudo dedicarse a una ingente obra por escrito, saliendo de su pluma mucha correspondencia, en la que sabe orientar hacia Dios a sus corresponsales, a quienes se entrega con ternura y delicadeza. Por la fe ortodoxa demuestra que la cultura cristiana no es inferior a la pagana: de la primera hace una fina presentación literaria frente a la vieja propaganda de los herejes, que usaban la poesía para contaminar con sus errores al pueblo, la misma que ahora era usada por él como medio pedagógico para demostrar que entre los cristianos también había poetas, lo que negaban los paganos. Sin ser un poeta de gran relieve, supo manejar el poema didáctico, el himno, la elegía y el epigrama. Se conservan cerca de cuatrocientas poesías suyas, en las que se mueve con facilidad y con dominio del estilo griego. En toda esta parte de su obra, incluso cuando se reduce a una prosa versificada, se entrevé su ternura de espíritu y su sensibilidad casi enfermiza y plenamente enamorada de Dios, entregada a su servicio. El más largo de sus poemas es el que trata sobre su propia vida, que alcanza los 1949 versos.

Rufino de Aquilea refiere de su enseñanza lo siguiente: “Prueba manifiesta de error en la fe, es no estar de acuerdo con la fe de Gregorio”. De este Santo hay que reconocer su plena ortodoxia que da respaldo moral a su doctrina como una regla de la verdadera fe, motivo por el que varios concilios lo citan en muchas ocasiones. San Gregorio Nacianceno influyó significativamente en a teología trinitaria, es recordado como el “Teólogo Trinitario”, él explica el hecho trinitario, hace la distinción de las Tres Divinas Personas o hipóstasis en la Santísima Trinidad; es el primero en precisar las propiedades distintivas de las Tres Divinas Personas con las respectivas características de su naturaleza y persona; sus relaciones internas son expuestas así: “ingénitus-genitus-procedens”: “El Padre no tiene su ser de ningún otro, el Hijo es engendrado por el Padre, el Espíritu Santo es procedente del Padre”. Suyas son estas palabras también: “El Espíritu Santo es verdaderamente Espíritu, viniendo en verdad del Padre pero no de la misma manera que el Hijo, pues no es por generación, sino por procesión, puesto que debo acuñar un apalabra en beneficio de la claridad”. Aunque no desarrolla el concepto plenamente, su idea quedará como semilla que germinará y dará fruto en la teología sobre el Espíritu Santo que habrá después. Conviene recordar que San Gregorio Nacianceno expresa, afirma y defiende la divinidad del Espíritu Santo, quien es el que nos santifica cuando estamos unidos a Cristo, en una “deificacion que consiste en acceder por el Hijo y el Espíritu Santo, al Padre, fuente misma de la divinidad”.

Reliquias del Santo en el Patriarcado Ecuménico, El Fanar, Estambul (Turquía).

Reliquias del Santo en el Patriarcado Ecuménico, El Fanar, Estambul (Turquía).

En cuanto a la Redención es suya la sentencia cristológica antiapolinarista que dice: “no es sanado lo que no es asumido”, pues esa secta negaba que Cristo tuviera alma. También enseña que Cristo tiene dos naturalezas: humana y divina, que Él posee un cuerpo humano con su respectiva alma, no habiendo por esto dos Hijos ni dos Dioses. Ambos elementos constituyen al Salvador, pero el Salvador no es uno y lo otro.

Sobre el Bautismo enseña que es necesario bautizar a los niños, particularmente si están en peligro de muerte; el martirio puede, por asimilación, suplir este sacramento. Respecto a la Eucaristía afirma la real presencia de Jesucristo en ella, por la que el Señor se hace presente entre nosotros y actualiza su inmolación en el Calvario.

Con la escatología, enseña sobre las postrimerías del alma y que la respuesta del hombre ante el hecho la muerte debe ser física y ascética. Con ella, él puede ser admitido a la visión de Dios, luego, los cuerpos de los difuntos podrán participar de ella hasta después de la resurrección. Como la muerte lleva aparejada la corrupción, se debe buscar la incorrupción, por eso la muerte ascética es un medio para lograrlo y la garantía de ello es la humanidad de Cristo resucitado. Respecto de los réprobos, dice que las penas que éstos sufren en el infierno, son más de orden moral que físicas.

La profundidad de su magisterio bien le ha merecido el sobrenombre de “El Téologo” por antonomasia. Su pneumatología y cristología fueron decisivas para el posterior desarrollo teológico y dogmático. Su experiencia personal hace binomio con la enseñanza de la Iglesia, profundizando el conocimiento de Dios en provecho suyo y en bien de quienes se siente responsable. Su influjo fue decisivo en el pensamiento oriental, hay rastros de su enseñanza en la Regla Monástica de San Basilio y en los escritos de Evagrio Póntico, el Pseudo Dionisio, Diódoro de Fótica, San Máximo el Confesor, San Doroteo de Gaza, Rufino de Aquilea, San Gregorio I el Magno y San Jerónimo, quien da una referencia suya: “Grandísimo orador fue mi maestro, y escuchándolo interpretar la Escrituras, conseguí interpretarlas”.

Su obra se pueden clasificar en discursos, que son 43 y no 44 como se creía, pues uno que se consideraba suyo se rechazó por espurio. Se pueden mencionar entre ellos el ya referido Sobre la Fuga, Invectivas contra Juliano, y Los Discursos Teológicos sobre la Trinidad. Se conservan como 244 cartas, dedicados San Basilio, sus familiares y amigos. Su composición poética se divide en Carmina dogmática (38 poemas), Carmina Moralia (40 poemas), sobre su vida (99 poemas), amigos (8 poemas) epitafios (129 poemas) y Epigrammata (94 poemas). Existe un poema sobre la Pasión de Cristo que muchos consideran apócrifo, pero autores como Francisco Trisoglio o André Tuilie sostienen que sí es obra suya.

Altar-sepulcro del Santo. Basílica de San Pedro del Vaticano, Roma (Italia).

Altar-sepulcro del Santo. Basílica de San Pedro del Vaticano, Roma (Italia).

Muerte y culto
Es probable que San Gregorio Nacianceno muriese en Arianzo en el año 390, en una fecha indeterminada, aunque algunos consideran que fue el 9 de mayo, día en que se venía celebrando hasta la reforma litúrgica del Concilio Vaticano II. Otra línea propone como el día de su muerte el 25 de enero. Actualmente en la Iglesia Católica se celebra junto con San Basilio Magno el 2 de enero con el grado de memoria obligatoria. Los sinaxarios lo celebran junto con este mismo santo y con San Juan Crisóstomo en la fiesta de los Tres Jerarcas, el 30 de enero y a él sólo el día 25 del mismo mes.

Las reliquias
Las reliquias de San Gregorio Nacianceno actualmente son lazo de unión entre la Iglesia Católica y la Iglesia Ortodoxa como se podrá conocer a continuación. Tiempo después de su muerte, sus restos fueron llevados de Capadocia a Constantinopla y luego a Roma. Éste último traslado está vinculado al Monasterio de monjas benedictinas en el Campo Marte, a donde las habrían llevado algunas monjas bizantinas de Santa Anastasia en Constantinopla para evitar su profanación en tiempos de las persecuciones iconoclastas de los emperadores León III y Constantino V “Coprónimo”, en el siglo VIII. Fueron colocadas en la Iglesia de Santa María en el Campo Marte, muy probablemente en tiempos del Papa San León III (795-816), siendo veneradas en un oratorio cercano denominado “San Gregorio” en su honor; aquí recibieron culto durante la Edad Media.

El Papa Gregorio XIII (1572-1585), cuando vio que se había concluido la primera capilla de la nueva Basílica de San Pedro en el Vaticano y que se podía abrir al culto público, la inauguró el 12 de febrero de 1578, un I Domingo de Cuaresma. En el altar colocó la imagen de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro y queriendo enriquecer y honrar el mayor templo de la cristiandad con reliquias de santos insignes, solicitó a las monjas de Santa María en el Campo Marte la autorización de trasladar los valiosos restos de San Gregorio Nacianceno, a quien él tenía profunda admiración y devoción, a la nueva Basílica de San Pedro. Aceptada la petición, quedó en el convento la reliquia de un hueso de su brazo para su veneración en el mencionado oratorio. Este traslado se hizo el 11 de junio de 1580 con una memorable ceremonia. Así, San Gregorio Nacianceno fue el primer santo que se colocó y que se veneró junto al Apóstol San Pedro en este iglesia, siendo guardadas sus reliquias dentro de una urna de bronce en un altar de la Capilla Gregoriana.

Icono ortodoxo griego del Santo.

Icono ortodoxo griego del Santo.

El 10 de agosto de 2004, por voluntad de San Juan Pablo II y a petición del Patriarca Ecuménico de Constantinopla, su Santidad Bartolomé I, se retiró del arca una gran parte de las reliquias de nuestro Santo para ser llevadas a la Catedral de San Jorge en el Fanar (Estambul). En una celebración ecuménica presidida por el referido Pontífice y en compañía del mismo Patriarca, el 27 de noviembre del mismo año se hizo la formal entrega de estas preciosas reliquias junto con las de San Juan Crisóstomo. Conviene referir aquí sobre estas reliquias que algunas fuentes consultadas opinan que son consideradas como dudosas, pero con este episodio se viene a derribar esta negativa, pues es bien conocido que la Iglesia Ortodoxa tiene un conocimiento preciso sobre las reliquias de santos muy antiguos, y si no hubiera considerado a éstas como verdaderas, no hubiera solicitado con tanto afán la devolución de las mismas.

Apolitikon
Tu teología es mejor que la flauta de un pastor y tu retórica superó al sonido de las trompetas. Tu pensamiento tiene la profundidad y la belleza del espíritu. Eres el confesor de Cristo. Padre Gregorio, salva a nuestras almas.

Oración
Dios nuestro, que has querido iluminar a tu Iglesia con la vida y la enseñanza de los santos obispos Basilio Magno y Gregorio Nacianceno, concédenos la gracia de conocer humildemente tu verdad y de vivirla fielmente en la caridad. Por…

Humberto

Bibliografía:
– Lodi, E, “Los Santos del Calendario Romano, orar con los santos en la liturgia”. Ediciones Paulinas, Madrid, pp 37-40.
– Sineaux, R. “Los Doctores de la Iglesia”, Editorial Tradición, México, D.F., 1980, pp 69-76.
– VV.AA, “Nuevo Año Cristiano, enero”, editorial EDIBESA, Madrid, 2001, pp 75-88.
– VV.AA, “Año Cristiano enero”, Editorial BAC, Madrid, 2002, pp 49-54. 
– VV.AA, “Diccionario de los Santos, Volumen I”, Ediciones San Pablo, Madrid, pp 998-1003.

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Enlaces consultados:
– www.vatican.va
– www.wikipedia.org

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San Gregorio Nacianceno, Obispo y Doctor de la Iglesia (II)

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Lienzo barroco del Santo.

Lienzo barroco del Santo.

Constantinopla
La capital del Imperio de Oriente, Constantinopla, luego de cuarenta años y gracias al apoyo de Valente, había quedado en manos de los arrianos, que con habilidad lograron seducir a la población, hasta el punto de que los ortodoxos se redujeron a un pequeño número sin pastor. De aquí salió la iniciativa para que se invitara a Gregorio para que los dirigiera. Es probable que San Basilio en su lecho de muerte haya recordado las capacidades su de amigo y hiciera alguna recomendación como defensor de la Ortodoxia en Constantinopla. Éste se venció a sí mismo y a sus repugnancias y aceptó el cargo. Al proponer a Gregorio, la comunidad vio en él su prestigio, capaz de imponerse en un ambiente difícil, tanto en el medio político como religioso, por lo que se exigía para el cargo un hombre con gran cultura. Sus dotes de orador, exponiendo una doctrina segura y su fuerte compromiso cristiano parecieron presentar a la persona adecuada; afortunadamente en esta ocasión se dedicaría con ahínco a su compromiso. En la casa donde se reunía la comunidad se habilitó una pequeña capilla, conocida como la “Anástasis”; este lugar marcaría la resurrección de la comunidad cristiana fiel a la fe apostólica de Constantinopla.

En la noche de la Vigilia Pascual del año 379 tuvo que soportar un fuerte ataque en el que los fieles fueron apedreados y a él mismo se le intentó asesinar; no tomó mayor importancia del penoso incidente y olvidó todo con un sincero perdón. Sucedió en esos días que se infiltró en la comunidad un filósofo cínico convertido al cristianismo, un tal Máximo, que se presentó como defensor de la doctrina del Concilio de Nicea (325). Tuvo la habilidad de engañar a todos, incluyendo a Gregorio, quien ignorando su pasado, le dio su confianza total. Este hombre conocía la rivalidad que tenía el arzobispado de Alejandría con el arzobispado de Constantinopla y obtuvo que desde aquella sede se enviara un grupo de obispos que lo consagrara a él como obispo para cerrar el paso a Gregorio al arzobispado constantinopolitano. Afortunadamente su ambición precipitada le hizo fracasar y tuvo que buscar otros proyectos. Sin embargo, este suceso lastimó a Gregorio, que tuvo la tentación de huir, pero finalmente le contuvieron sus fieles. Como resultado, él quedo avergonzado y expuesto a las críticas como un ingenuo provinciano incapaz de sobrellevar las políticas y las intrigas de la capital del imperio.

Segundo Concilio Ecuménico. Iglesia de San Atanasio o Gran Laura, Monte Athos, Grecia.

Segundo Concilio Ecuménico. Iglesia de San Atanasio o Gran Laura, Monte Athos, Grecia.

Apostólica y ardua fue la labor que San Gregorio Nacianceno realizó para devolver la fe ortodoxa a Constantinopla; enorme repercusión tuvieron para ello cinco discursos teológicos pronunciados en el verano del año 380, exponiendo con claridad y hondura para instrucción de los creyentes y refutación de los herejes, la doctrina limpia sobre la Santísima Trinidad y la divinidad del Verbo. Su grey quedó afianzada y los grupos heterodoxos como los arrianos, eunomianos, macedonianos y apolinaristas quedaron confundidos. Por medio de estos cinco discursos, San Gregorio Nacianceno llegó a la cima de su pensamiento teológico, mereciendo por esto el sobrenombre de “El Teólogo”. Tal fue su prestigio, que San Jerónimo, que vivía por entonces en Antioquía de Siria, fue a visitarlo para conocerlo. Según su propio testimonio, lo eligió como guía y orientador.

El 24 de noviembre Teodosio entró en Constantinopla, obligando enseguida a los arrianos a devolver a los ortodoxos todas las iglesias, desterró al obispo arriano Demófilo y entronizó solemnemente a Gregorio en la Basílica de los Santos Apóstoles, esperando que su iniciativa fuera aceptada por las autoridades competentes.

El Concilio Ecuménico de Constantinopla
La finalidad del Concilio de Constantinopla se dio en un momento en que las divisiones teológicas y las luchas que surgieron de las mismas tuvieron un espacio de serenidad y con una oportunidad propicia para la unificación religiosa del imperio, que era la voluntad de Teodosio. Este Concilio se convocó para afianzar la fe de Nicea, para hacerla respetar y para establecerla como norma segura. En esta reunión participaron 150 padres conciliares, la mayor parte de ellos de la región oriental, especialmente integrada por el grupo de obispos de Antioquia, cuyo titular, San Melecio, fue investido como presidente del mismo, ya que era el decano del episcopado presente. Sin embargo, San Melecio era la cabeza de una facción semicismática, que tenía dividida a Antioquia, una circunstancia que no era bien vista en Roma por el Papa San Dámaso I, San Ambrosio de Milán y en general, por muchos obispos occidentales y no pocos orientales.

Concilio Ecuménico de Constantinopla.

Concilio Ecuménico de Constantinopla.

El primer punto a tratar fue la asignación de una cabeza al frente de la Iglesia de Constantinopla, por lo que se reafirmó la nulidad de la elección de Máximo y se rectificó como titular a San Gregorio Nacianceno. En este punto se tuvo que examinar cómo el Canon 15 del Concilio de Nicea ordenaba la no transferencia de una sede a otra. Para superar esa dificultad del pasado de Gregorio, San Melecio advirtió que esa norma prácticamente no estaba vigente y que se había escrito para frenar la ambición de poder, que obviamente no era el caso del Nacianceno; además, los traslados se hacían conforme fueran pastoralmente necesarios, como en la presente circunstancia y el mismo Melecio era un ejemplo vivo de ello, pues primero fue obispo de Sebaste y luego de Antioquia. Para remachar y no causar más dificultades a Gregorio, se aclaró también que nunca había tomado posesión de Sásima.

Otro punto que se vio en el Concilio, fue la intención de unir al grupo macedoniano con la ortodoxia. Este grupo aceptaba la divinidad de Cristo pero no la del Espíritu Santo, que era un punto de quiebre respecto a Nicea. Las negociaciones que se hicieron para llegar a un punto de acuerdo no prosperaron, tal vez porque en ambas partes se trataba de actuar con diplomacia y sutileza para no hundir el proyecto conciliar. En este punto San Gregorio Nacianceno se mantuvo inflexible, exponiendo la necesidad de una afirmación tácita de la divinidad de la Tercera Persona de la Santísima Trinidad, más la buena disposición de ambos bandos con sus puntos de partida estaban muy distantes uno del otro y finalmente los macedonianos abandonaron el Concilio y la ciudad. Acabado este paréntesis, el trabajo continuó con el programa establecido.

Se determinó también que estaba prohibido a los obispos de una diócesis mezclarse en los asuntos de otra. En este punto se estructuró la administración eclesiástica con el uso de las diócesis civiles, demarcaciones políticas con zonas geográficas para una iglesia local. Por encima de un grupo de diócesis se ponía la figura de un metropolitano, que ocupaba la sede en la capital de una provincia del imperio. Esta fue una de las aportaciones más originales de este concilio.

Urna con reliquias del Santo. Patriarcado Ecuménico de Constantinopla, El Fanar, Estambul (Turquía).

Urna con reliquias del Santo. Patriarcado Ecuménico de Constantinopla, El Fanar, Estambul (Turquía).

Un punto álgido fue la asignación del primado de honor a Constantinopla entre las Iglesias Orientales, pues era la sede del poder temporal y conforme a la tradición oriental, la importancia de una sede iba a la par de la importancia política. En el fondo fue una jugada antialejandrina, pues esta sede pretendía la supremacía en Oriente, al haber actuado algún tiempo como sede vicaria de Roma, política que también tenía aires antipáticos hacia Roma.

Así sucedía todo esto con la efervescencia propia de estos tipo de eventos en Oriente, cuando de repente San Melecio murió, quedando vacía la presidencia del Concilio y dejándolo paralizado. Luego de sus funerales, la presidencia y dirigencia del mismo recayó en San Gregorio Nacianceno, que tuvo como primer punto a tratar el espinoso asunto de la sucesión de un pastor para Antioquia, con la finalidad de acabar con el escándalo del cisma que tenía dividida a esa sede; entonces, propuso como candidato al obispo contrario, rechazado entonces como cismático también y que no estaba presente: Paulino de Antioquia.

Esta sede tenía dos bandos confrontados: neonicenos, con San Melecio a la cabeza y Paulino, que dirigía a los veteronicenos. Gregorio pensaba de esta manera que la división que venía desde hacía décadas terminaría con esta propuesta, logrando la pacificación, incluso con los observadores occidentales, que reconocieron a Paulino como legítimo, pero esta propuesta de paz se estrelló contra un muro de intransigencia, tan profundo como largo era el tiempo de la duración del conflicto, hasta el punto de que por ello, los obispos occidentales veían con buenos ojos a los veteronicenos. Además este grupo no olvidaba la intransigencia de San Dámaso I que había pretendido imponerse a San Basilio Magno y al propio San Melecio de Antioquia. Esta animadversión occidental hizo fracasar la propuesta que cicatrizaría la herida y hasta los amigos más cercanos a Gregorio se alejaron de él, pues no podían olvidar lo que San Dámaso hizo batallar a San Basilio. Entonces, los favorables al Concilio se agruparon en torno a Flaviano, el presbítero que más había colaborado con Melecio de Antioquia y Gregorio, enfadado por el resultado, se ausentó de la asamblea aduciendo como excusa su frágil estado de salud. Este comportamiento tan desatinado, le arrebató la simpatía de muchos obispos que lo habían aprobado como obispo de Constantinopla.

Detalle de la mano incorrupta del Santo. Fuente: makisgonimo@blogspot.gr

Detalle de la mano incorrupta del Santo. Fuente: makisgonimo@blogspot.gr

La renuncia a la sede de Constantinopla
Sin embargo, lo peor estaba por suceder, pues llegó ya adelantado el curso del Concilio. Un grupo de obispos llegaron procedentes de Egipto y de Macedonia, sobresaliendo de entre ellos Timoteo de Alejandría, Doroteo de Oxirrinco y Acolio de Tesalónica, aunque que no está claro cuantos y quienes más pudieron ser los demás integrantes de este grupo, solo es seguro hacer referencia a éstos. Su llegada también es motivo de investigaciones, pues no queda claro cómo es que llegaron en ese momento; se piensa que fueron invitados por el propio Teodosio tras las tensiones surgidas. Si así fue, tal vez ocurrió no como una compensación al grupo inferior de los melecianos, sino para hacer más representativa la participación en la reunión y lograr así una restauración más sólida de la enseñanza nicena. A fin de cuentas, fuera como hubiere sido, llegaron protestando por no haber sido convocados desde el principio y se integraron provocando una revancha, revisando y poniendo en discusión las decisiones ya tomadas por el Concilio. No prestaron atención al episodio de Máximo, sino a los puntos vistos posteriormente.

Las quejas se estrellaron sobre la compacta unidad de los melecianos por lo que pasaron al punto de la ratificación de Gregorio como obispo de Constantinopla. Fue Acolio de Tesalónica quien objetó esta circunstancia contraria al canon 15 de Nicea, obedeciendo de esta manera las indicaciones de San Dámaso hechas un año antes. Su intervención fue secundada por los obispos egipcios y no hubiera tenido éxito de no ser porque la relación entre San Gregorio y los melecianos había entrado en crisis. Además, el Santo cometió un error fatal: sus nervios – de constitución frágil y duramente probados en los días precedentes -, se resintieron al haber sido atacado por parte de quienes esperaba apoyo al favorecer a Paulino; entonces, manifestó su deseo de desistir a la dignidad de la que se le acusaba de haberse apropiado irregularmente. En una personalidad compleja y contradictoria como la suya, no es posible excluir que su sinceridad fuera acompañada por otra causa secreta: la de que su aspiración fuera reforzada al ser rechazada y confirmada solemnemente pues así lo parecen explicar sus amargas expresiones: “¡Dejadme ser como el Profeta Jonás! Fui el responsable de la tormenta, pero me sacrificaré por la salvación de la nave. Cogedme y echadme… No fui feliz cuando me ascendieron al trono, y con alegría descenderé del él”.

Reliquias de los tres Doctores Orientales: Basilio, Juan y Gregorio. Monte Athos, Grecia.

Reliquias de los tres Doctores Orientales: Basilio, Juan y Gregorio. Monte Athos, Grecia.

Nadie le había pedido que renunciara a su dignidad y pretendiendo de manera emotiva presentar su dimisión, esperando que le fuera denegada, su actuación fue contraproducente pues la renuncia le fue aceptada, circunstancia que le cayó de sorpresa. Las cosas no se revirtieron para San Gregorio, pues cuando el santo obispo se presentó ante Teodosio para comunicarle su renuncia, éste, a pesar de admirar su elocuencia, de su conducta irreprochable y de sus santas dotes doctrinales, debió convencerse de que Gregorio no era el hombre más apto para dirigir una Iglesia tan delicada como era la de la capital del Imperio y de llevar a buen término la conclusión del Concilio como presidente. Así pues, el Nacianceno se despidió de su sede y del Concilio de manera digna y solemne – aunque sin esconder su amargura -, en la Iglesia de los Santos Apóstoles, en presencia de la Corte y de los Padres Conciliares. Ni siquiera se esperó a la conclusión del Concilio, regresó a Capadocia para reponer su quebrantada salud y recuperar la calma interior luego de estos penosos avatares, retomando la administración de la diócesis de Nacianzo, hasta que años después hizo elegir a su amigo Eulalio para ese cargo. Posteriormente se retiró definitivamente a Arianzo.

Personalidad
Al equilibrio y vivacidad de Basilio, se oponen el idealismo e inconstancia de Gregorio, quien se había apoyado en su amigo como guía seguro. Gregorio fue dueño de una gran inteligencia que lo impulsó como eximio teólogo, un modelo para las generaciones posteriores, aunque también en este campo hay que admitir una inestabilidad de carácter que le impidió una aplicación sistemática y constante. Él fue un literato, un retor, un poeta que experimentaba el placer de encontrarse en el centro de la atención y de las miradas de todos. También tuvo un alma delicada y sensible, a la que cautivaron más las cuestiones espirituales, con una vocación siempre tendiendo a la oración y al recogimiento; las necesidades del momento lo hicieron actuar como se requería, aunque experimentó miedos, dudas, inseguridades y fracasos. Como era muy expresivo, cualquier circunstancia le hacía escribir y por eso su prosa es tan extensa. Hecho más para la contemplación que para la acción, vio claro cuál era su deber y supo sobreponerse y renunciar a su amada soledad.

Humberto

Bibliografía:
– Lodi, E, “Los Santos del Calendario Romano, orar con los santos en la liturgia”. Ediciones Paulinas, Madrid, pp 37-40.
– Sineaux, R. “Los Doctores de la Iglesia”, Editorial Tradición, México, D.F., 1980, pp 69-76.
– VV.AA, “Nuevo Año Cristiano, enero”, editorial EDIBESA, Madrid, 2001, pp 75-88.
– VV.AA, “Año Cristiano enero”, Editorial BAC, Madrid, 2002, pp 49-54. 
– VV.AA, “Diccionario de los Santos, Volumen I”, Ediciones San Pablo, Madrid, pp 998-1003.

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Enlaces consultados:
– www.vatican.va
– www.wikipedia.org

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San Gregorio Nacianceno, Obispo y Doctor de la Iglesia (I)

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Icono ortodoxo ruso del Santo, de estilo naturalista.

Icono ortodoxo ruso del Santo, de estilo naturalista.

Introducción
El 2 de enero se celebra la memoria de San Basilio Magno y de San Gregorio Nacianceno, Obispos y Doctores del Iglesia. Del primero ya se ha escrito un artículo, ahora le corresponde al segundo para completar la información sobre este punto del santoral. La figura de San Gregorio Nacianceno es muy rica y profunda, hasta el punto de que la Iglesia Ortodoxa le denomina “El Teólogo”; éste santo, junto con San Basilio Magno y San Pedro de Sebaste, integran el denominado trío de “Los Capadocios”, pues los tres, originarios de Capadocia, son grandes maestros y expositores de la doctrina cristiana. También junto con San Basilio Magno, San Atanasio y San Juan Crisóstomo, componen el cuarteto de los Santos Doctores Orientales.

Se tiene la idea de que los santos son seres exactos, sin defectos o equivocaciones, fríos, sin emociones, autómatas, casi estatuas como se les venera en los altares. San Gregorio de Nacianzo es un claro ejemplo que contradice esta opinión, pues en vida fue un soñador, un hombre manipulable, una persona falta de carácter, hipersensible y muy lleno de emotividad. Estas características le harán interrelacionar su vida, su fe, su trabajo, haciendo que su producción teológica floreciera de manera impresionante; su actividad pastoral fue fecunda y por tanto, su existencia desgastada. En San Gregorio Nacianceno se descubre fácilmente al ser humano que conjugó su existencia terrena con la vida sobrenatural, todo esto machacó su existencia y lo lastimó profundamente, pero esas heridas le hicieron brotar el más rico aroma que fue acepto a Dios.

Infancia
Nuestro Santo vino a este mundo en una fecha no bien determinada, entre los años 330 y 339, su tierra natal fue Arianzo, al noroeste de Capadocia, aunque hay quien se decanta por la ciudad vecina de Nacianzo. Es la suya una familia de Santos: su padre, conocido como San Gregorio Nacianceno “El Antiguo”, su madre, Santa Nona y sus hermanos: Santa Gorgonia y San Cesáreo, de los que nuestro santo es el hermano intermedio.

San Gregorio Nacianceno “El Antiguo”, perteneció a una secta llamada de los hipsitarios (adoradores del Altísimo) con ideas medio judías y medio paganas. Por influencia de su esposa Nona, que provenía de una familia cristiana, se convirtió a esta fe cuando contaba cerca de cuarenta años, fue un hombre recto que ganó la estima de todos y tal aprecio causó que los obispos de Capadocia lo nombraran obispo de Nacianzo siguiendo el parecer de los fieles.

Icono de los tres Doctores Orientales: San Basilio Magno, San Juan Crisóstomo y San Gregorio Nacianceno (de dcha. a izqda.)

Icono de los tres Doctores Orientales: San Basilio Magno, San Juan Crisóstomo y San Gregorio Nacianceno (de dcha. a izqda.)

Santa Nona, la madre, era una mujer de fe viva, a toda prueba, de una piedad genuina; fue educadora muy capaz, ya que logró forjar a sus hijos como personas de bien. Por su influencia, San Gregorio comenzó desde muy joven a sentir la vocación por la vida consagrada, atraído a la contemplación de Dios y a renunciar al matrimonio para dedicarse de lleno al Señor. También por ella recibió la mejor cultura de su tiempo, la griega, la profana, para alcanzar un nivel a la altura de los mejores que no eran cristianos.

Juventud
Terminados los estudios en su tierra natal, los continuó en Cesarea de Capadocia y allí conoció al que sería su mejor amigo, San Basilio Magno, con quien continuó estudiando en Cesarea de Palestina, Alejandría y finalmente en Atenas. En Alejandría, además de las artes liberales y la educación general, estudió con entusiasmo la obra teológica de Orígenes y tuvo también un acercamiento con San Atanasio. Allí culminó su estudio de la exégesis alegórica de la Biblia y conoció el monacato como lo propuso San Antonio Abad. Consolidada su amistad con San Basilio Magno, del que nunca se desprenderá, ambos tendrán como condiscípulo hacia el año 355 al futuro emperador Juliano el Apóstata, aunque será únicamente San Gregorio quien tenga dificultades ideológicas con él.

Basilio y Gregorio: dos amigos, un solo corazón
Fue en Atenas donde Gregorio conoció perfectamente la cultura helénica, allí apuntaló su formación literaria. Tuvo por maestros a Himeneo, pagano, y a Proheréseo, cristiano, cuyas clases frecuentó con Basilio en Constantinopla. Fue profunda, ejemplar y célebre la amistad que se forjó entre ambos y pronto se hizo referencia obligada; la amistad de Basilio marcó a Gregorio e influyó decididamente en su crecimiento personal.

En su disertación 43, en alabanza de su amigo, Gregorio expresa sus sentimientos: “Por entonces, no solo admiraba yo a mi grande y querido amigo Basilio por la seriedad de sus costumbres y por la madurez y prudencia de sus palabras, sino que inducía yo mismo a los que no lo conocían a que le tuvieran la misma admiración. Éste fue el principio de nuestra amistad, de este modo se estableció un mutuo afecto entre nosotros… Nos hicimos mutuas confesiones acerca de nuestro común deseo de estudiar la filosofía, ya para entonces se había acentuado nuestra estimación, vivíamos juntos como camaradas, estábamos en todo de acuerdo, teníamos idénticas aspiraciones y nos comunicábamos cada día nuestra común afición por el estudio, con lo que ésta se hacía cada día más ferviente y decidida. Teníamos ambos una idéntica aspiración a la cultura, cosa que es lo que se presta más a envidias, pero sin embargo, no existía entre ambos tal envidia, aunque sí el incentivo de la emulación. Nuestra competición consistía no en obtener cada uno para sí el primer puesto, sino en obtenerlo para el otro, pues cada uno consideraba la gloria de éste como propia. Idéntica era nuestra actividad y nuestra afición, aspirar la virtud, vivir con la esperanza de las cosas futuras… Con estos pensamientos dirigíamos nuestra vida y todas nuestras acciones, esforzándonos en seguir el camino de los mandamientos divinos y estimulándonos el uno al otro en la práctica de la virtud; y si no pareciese una arrogancia el decirlo, diría que éramos el uno para el otro la norma y la regla para discernir el bien del mal”.

San Basilio Magno y San Gregorio Nacianceno.

San Basilio Magno y San Gregorio Nacianceno.

Dice el libro del Eclesiástico: “Un amigo fiel es un refugio, el que lo halla, ha encontrado un tesoro. Nada hay que valga como un verdadero amigo ni hay balanza que pueda tazar su valor. El amigo fiel es un elixir de vida, los que temen al Señor lo encontrarán. El que teme al Señor, endereza su amistad, pues como es él, será su compañero”. (Ecl. 6, 14-17).

Hay en las historias del santoral muchos ejemplos de santos que vivieron el valor de la amistad con mucho respeto; sin embargo, a pesar de las dificultades como luego veremos, la amistad entre San Basilio Magno y San Gregorio Nacianceno traspasó el tiempo, hasta el punto de que con la reforma litúrgica del Concilio Vaticano II se unificó la memoria de ambos obispos en una sola fecha, tomando como criterio esta amistad, un caso verdaderamente insólito en la norma de la liturgia, pues cada santo tiene méritos propios y particulares para celebrarse por separado. Aún más, la Conferencia Episcopal de Sicilia solicitó hace unos años a la Santa Sede la autorización de separar la celebración de San Basilio Magno porque éste es el Patrono principal de un archimandrato local; la Santa Sede negó esta posibilidad, aludiendo que la memoria de ambos santos se había unificado precisamente por esa amistad inseparable. Actualmente ambos santos, amigos con raíces no solo temporales sino principalmente espirituales, nos dan ejemplo de cómo cultivar la amistad, siendo solidarios, unidos, fieles, cooperativos, hundiendo la causa de ese valor en el trato y amistad con Dios, para que se consolide la fraternidad y perdure para siempre.

Buscando una identidad
Nuestro santo fue un joven muy dedicado al estudio, de hecho, cuando San Basilio regresó a Capadocia, él continuó sus estudios para profundizarlos mejor por unos años, hasta que alcanzó los treinta años de edad. Luego, de regreso a su tierra, dio pruebas de ser competente en la retórica al mismo tiempo que manifestó dudas y vacilaciones vocacionales respecto a escoger la vida contemplativa y ascética; sin embargo, no cedió por seguir disfrutando del estudio, especialmente las Sagradas Escrituras. Es en este tiempo cuando recibió el Bautismo de manos de su padre.

Relicario con el cráneo del Santo.

Relicario con el cráneo del Santo.

Secundando una invitación de Basilio, se retiró con él a vivir una experiencia de soledad en Anisa, donde se ejercitó en la ascesis y a la vez colaboró con su amigo en la composición del libro de la “Filocalia”, a base de extractos de obras de Orígenes, que influyó luego en la elaboración de las primeras reglas monásticas, pero pronto enfermó de nostalgia y su sensibilidad ansiosa de acción y de ver a sus familiares le hicieron volver a Nacianzo. Aprovechando esa coyuntura, su padre le ordenó sacerdote sin importarle las protestas de su hijo que accedió finalmente por su timidez y frágil carácter; esto ocurrió a finales del 361 o principios del 362. Luego, una crisis provocada por la exigencia del orden recibido, le hizo huir de Nacianzo y escapó para refugiarse al lado de Basilio y buscar en él la paz, la serenidad y restañar la herida causada por esa arbitrariedad. Al poco tiempo de reflexionar y siguiendo los consejos de su camarada y sufriendo el remordimiento de haberle fallado a su padre, nuestro santo regresó a ejercer su ministerio junto a su progenitor hacia la Pascua del 362, incorporándose tímidamente por el escándalo causado en la comunidad. Por ello publicó una obra apologética titulada “Sobre la Fuga”, un verdadero tratado sobre el sacerdocio.

Diez años transcurrieron mientras él ejerció eficazmente su ministerio sacerdotal al lado de su padre, quien iba disminuyendo su capacidad por la edad. Entre tanto, Juliano el Apóstata llevaba a cabo su plan de restaurar el paganismo, para lo cual se empeñó en destruir la enseñanza religiosa en las escuelas, con la severa prohibición de estudiar a los clásicos, cosa que Gregorio consideraba una calamidad para la Iglesia. Es entonces cuando escribe las “Invectivas contra Juliano”, dos tremendos discursos en los que de tirano no baja al emperador, condenándolo por su actuación. En ellos afirma que la cristiandad superará al gobierno pagano, que tiene una notoria imperfección como es el caso de Juliano, y ésto se logrará mediante el amor y la paciencia. A fines del año 362 Juliano decide perseguir a sus detractores, entre ellos nuestro santo, para para su fortuna este proyecto se para con la muerte del emperador en una campaña contra los persas al año siguiente. Por entonces Basilio fue ordenado sacerdote e igual que su amigo, contra su voluntad, a resultas de lo cual tuvo dificultades con su obispo Eusebio y para solucionar la confrontación entre ambos, tuvieron que intervenir los dos Gregorios: padre e hijo. El padre también intervino eficazmente en la elección de Basilio para suceder a Eusebio en la sede de Cesarea, porque la elección era muy reñida y la oposición fuerte. En esta década también moriría su hermano Cesáreo, al que compuso un discurso fúnebre muy sentido.

Relicario con la mano incorrupta del Santo.

Relicario con la mano incorrupta del Santo.

Obispo a la fuerza
A Juliano el Apóstata le siguió en el trono el emperador Valente, que fue un protector de los arrianos. Éste, en el año 371 dividió a Capadocia en dos partes; las razones para hacer esto no fueron solo políticas, sino que también hubo causas religiosas, pues de esta manera dividió la fuerza ortodoxa pro nicena en esa provincia, muy pujante gracias a la labor pastoral de San Basilio Magno, cuya sede metropolitana era Cesarea. La capital de la zona seccionada fue Tiana, con Ántimo, de facción arriana como obispo titular. Para contrarrestar este movimiento y no perder sus derechos, San Basilio usó la estrategia de reforzar su provincia eclesiástica erigiendo varias diócesis nuevas, incluso fuera de las fronteras del imperio: así fundó la diócesis de Sasima, confiando a Gregorio la administración de la misma. La sede del mismo era una creación de buenas intenciones y despacho, pensada más bien como un contrapeso para Ántimo, pues el territorio diocesano era entramado, no había pueblo y el que había carecía de identidad, pues la mayoría de los habitantes eran extranjeros; de hecho, la propia Sásima no pasaba de ser una aldea. San Gregorio se referirá sobre su sede con estas palabras: “Un agujero espantoso, una mísera parada de postas de la carretera principal… sin agua, vegetación o la compañía de caballeros… ¡esto era mi Iglesia de Sásima!”. Así, y por políticas eclesiásticas, sin que nuevamente supiera decir no, por ministerio de Basilio, Gregorio Nacianceno alcanzó la plenitud sacerdotal poco antes de la Pascua del año 372.

En sus escritos manifiesta cómo nunca le pudo disculpar a su amigo esta faena que le adjudicó. Como era de suponer, Gregorio nunca tomó posesión de su sede, aunque estaba dispuesto a hacerlo y por esta situación se le adelantó Ántimo y por la fuerza impuso un aliado como pastor residencial. San Gregorio Nacianceno no consideró que valiera la pena luchar por su sede a pesar de la insistencia de San Basilio y nuevamente dio fuga a la situación. Le replicó a su amigo que no era su intención ser un títere al antojo de sus intereses. El episodio de Sásima marcó para mal su relación con San Basilio durante algún tiempo (372-373).

En una ocasión, Gregorio tuvo la ocasión de defender a su amigo en un banquete, donde se criticaba a Basilio por su exposición renuente expuesta en una homilía, en la que era reticente a afirmar la divinidad del Espíritu Santo; el Nacianceno explicaba que la postura de Basilio era por prudencia solamente. En una carta, la número 58, le escribe a su amigo el episodio, la cual no fue bien recibida y que fue contestada con una cortés y fría respuesta. Poco tiempo después y a instancias de su anciano padre, aceptó ser su auxiliar y se instaló en Nacianzo. En el año 374 murieron sus padres y por gestiones de los obispos circunvecinos, con San Basilio a la cabeza, aceptó administrar la sede naciancena provisionalmente hasta designarse un titular que fuera el sucesor de su difunto padre. Entonces, lo momentáneo resultó estable, hasta prolongarse más de lo soportable, por lo que huyó de nuevo para recalar en Seleucia de Isauria para dedicarse a la contemplación y la vida monástica tan deseada por él.

Veneración de las reliquias del Santo en el Patriarcado Ecuménico, El Fanar, Estambul (Turquía).

Veneración de las reliquias del Santo en el Patriarcado Ecuménico, El Fanar, Estambul (Turquía).

En el año 378 murió Valente y le sucedió en el trono Teodosio, de confesión ortodoxa, asociando en el trono de occidente a Graciano, ortodoxo como él, con lo que la situación religiosa del imperio daría un giro. El 1 de enero de ese mismo mes y año murió San Basilio Magno, consumido por su infatigable caridad pastoral, un golpe que le causaría una pena muy profunda. No pudo asistir al funeral por motivos de salud, en cambio, envió una sentida carta de condolencia para el hermano de San Basilio, San Gregorio de Nisa y al fallecido le compuso doce poemas en su memoria.

Humberto

Bibliografía:
– Lodi, E, “Los Santos del Calendario Romano, orar con los santos en la liturgia”. Ediciones Paulinas, Madrid, pp 37-40.
– Sineaux, R. “Los Doctores de la Iglesia”, Editorial Tradición, México, D.F., 1980, pp 69-76.
– VV.AA, “Nuevo Año Cristiano, enero”, editorial EDIBESA, Madrid, 2001, pp 75-88.
– VV.AA, “Año Cristiano enero”, Editorial BAC, Madrid, 2002, pp 49-54. 
– VV.AA, “Diccionario de los Santos, Volumen I”, Ediciones San Pablo, Madrid, pp 998-1003.

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Enlaces consultados:
– www.vatican.va
– www.wikipedia.org

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Santo Niño Mueve Corazones

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Santo Niño Mueve Corazones.

Santo Niño Mueve Corazones.

La infancia de Cristo es una de las devociones más extendidas entre los fieles, pero en el México de la primera mitad del siglo XX se volvió una de las más populares creando advocaciones diferentes, basándose en la necesidades de los devotos, o la espiritualidad de los institutos religiosos. De esta manera, no se hace raro escuchar nombres como el Santo Niño Limosnerito, Niño Doctor, de la Azucena, etc. Una de esas imágenes de Cristo Niño basado en la espiritualidad de un instituto religioso, es el Santo Niño Mueve Corazones que se venera en el Santuario de Nuestra Señora de Loreto, en el Centro Histórico de la Ciudad de México.

En 1909, llega a nuestro país la Congregación de los Misioneros de los Sagrados Corazones de Jesús y de María y de la Adoración Perpetua al Santísimo Sacramento del Altar, o Misioneros de Picpus. Al poco tiempo de su llegada a la capital del país, el 15 de junio del mismo año, el Arzobispado de México les entregó el Santuario de Loreto donde desplegarán su apostolado, dado que la zona es de un aspecto popular. Los Padres de los Sagrados Corazones se harán querer por todo el vecindario, además que eran conocidos por ser excelentes guías espirituales; su fama hará que la más alta sociedad de la época se convierta en sus benefactores, que se tradujo en obras votivas que adornaran su Iglesia, siendo una de las más activas y concurridas en la ciudad.

Después de los tormentosos años de la Persecución Cristera, en la cual, el México católico acentuó con mayor interés el culto al Sagrado Corazón de Jesús, los padres misioneros de Loreto idearon poner una imagen de Cristo en su inocencia infantil que reflejara esa piedad sacrocorde tan propia de su familia religiosa, a la veneración pública, invitando a la conversión de los fieles.

Será un sacerdote de la comunidad, el Padre Tamariz, de origen español, que en 1935 contratará a Nicolás Vidargas e hijos, escultores de origen guanajuatense, recién llegados a la ciudad, la hechura de la imagen que tenían en mente. Hay una pía leyenda dice, que el mismo Niño Jesús se le apareció al escultor para que hiciera bien la imagen, prometiéndole, que no podrían hacer réplicas igual de bellas que la original. Y en efecto ninguna réplica es tan bella como Él. Es este relato poético el que le dio fama, pues muchos expertos aseguran que los artistas que han intentado reproducir la imagen no tienen problema alguno al esculpir el cuerpo, pero cuando llega el momento de reproducir su rostro se dan cuenta de que por más que lo intentan no pueden hacerlo.

Lienzo de la Madre Santísima de la Luz, venerado en su basílica de León, Guanajuato (México).

Lienzo de la Madre Santísima de la Luz, venerado en su basílica de León, Guanajuato (México).

Lo cierto es que los Vidargas eran unos excelentes escultores y uno de ellos, que le ofrecieron hacer imágenes para unos hacendados, respondió: “¿Cómo voy a tallar una imagen para que vaya a estar de adorno en la casa de algún rico?, no hago esas cosas, hago imágenes para las iglesias, para que la gente vaya a rezarles”. Tal era su piedad que se tradujo en las magníficas tallas religiosas que salieron de sus manos, motivando la devoción entre la gente.

Para la imagen del Niño Mueve Corazones, es incierto en qué se basaron para modelar la talla según la idea de los religiosos, algunos suponen, dado las características de la escultura, se inspiraron en la imagen del Niño Jesús que tiene la Virgen, en la pintura de Nuestra Señora de la Luz de León, pues los Vidargas eran originarios de esa ciudad. El P. Tamariz al ver la escultura en el taller quedó paralizado y lo único que pudo decir mientras contemplaba la imagen, fue “en efecto, mueve corazones” y así fue llamado en adelante porque se dice, que quien miraba su rostro se enamoraba de él, al punto de dejar sus pecados. La imagen fue entronizada en el Santuario de Loreto en 1936, ubicándose en la antigua Capilla de la Santa Casa, hoy del Señor del Trabajo, y es gracias al Padre Eduardo Lozano que en el año 2004, la imagen es llevada a una capilla lobular a lado del presbiterio del templo, donde recibe constante veneración por parte de los fieles. Actualmente la imagen se ha retirado del altar de madera que lo albergaba, para ser colocado en un nicho en el muro en la misma capilla y que antiguamente estaba cubierto por la pintura de la Virgen del Refugio, lo que la aleja un poco más de sus devotos.

Desde su llegada, a la imagen se le atribuyeron fenómenos milagrosos y extraordinarios, uno de ellos fue el convertir a un pecador empedernido. De ahí que se le invoque como instrumento de conversión. Otro de los milagros más famosos, sin duda alguna, fue el caso de una mujer que no podía tener hijos y deseaba con toda su alma que Dios le concediera la dicha de ser madre, y para esto consultó a una infinidad de especialistas en la materia, sin obtener resultado alguno. Después de agotar todas las alternativas disponibles, acudió al Santo Niño Mueve Corazones invocándolo con mucha fe y devoción que le concediera la bendición de la maternidad, lo que sucedió al poco tiempo quedando encinta, pero como era una mujer madura, su embarazo era de alto riesgo, y para que este llegara a feliz término, le pidió al Niño la cuidara en todo momento y su bebé naciera sano. Pasó el tiempo y la criatura nació, y en agradecimiento de todas bendiciones dadas, la feliz madre acudió al Templo de Loreto, donde se encontraba la milagrosa imagen para que su hijita diera los primeros pasos ante los ojos del Santo Niño Mueve Corazones. El hecho lo hizo protector de embarazos y de los niños, especialmente de niños enfermos de leucemia.

Detalle del rostro.

Detalle del rostro.

Durante el año, los devotos entre los que se encuentran muchos padres de familia, ofrecen a manera de exvotos, infinidad de juguetes y dulces. No falta entre ellos quien también deja fotografías de sus hijos ya sean convalecientes o difuntos. Su fiesta se celebra el día 30 de abril y el domingo siguiente, donde se hace una solemne misa y se reparte a los niños los juguetes que ha recaudado la imagen a lo largo del año.

El culto por esta imagen del Niño Jesús, ha llegado a lugares tan distantes como Jalisco, Hidalgo, Puebla y la Península de Yucatán, gracias a los singulares prodigios obtenidos a los fieles que han acudido a Él. En el Barrio de Tlaxcala de la ciudad de San Luis Potosí, en la Calle Eje Vial, posee un nicho con una fotografía antigua, es venerado con sencillez por los más desfavorecidos (prostitutas, drogadictos, inmigrantes y limosneros). Los devotos del vecino Estado de México, le han erigido un Santuario en la comunidad La Joya, Villa de Guerrero, cuya festividad es una de las más grandes en la zona.

La imagen
El Santo Niño Mueve Corazones, como lo hemos mencionado anteriormente, posiblemente está inspirado en la Imagen de la Madre Santísima de la Luz que se venera en la Ciudad de León Guanajuato, teniendo en cuenta que ambas devociones tiene como objetivo principal, lograr la conversión, usando el mismo símbolo iconográfico del corazón como alegoría del pasaje de la Escritura: Yo les daré un solo corazón y pondré un espíritu nuevo dentro de ellos. Y quitaré de su carne el corazón de piedra y les daré un corazón de carne, para que anden en mis estatutos, guarden mis ordenanzas y los cumplan. Entonces serán mi pueblo y yo seré su Dios (Ezequiel 11,19).

Katia Perdigón Castañeda en su libro “Mi Niño Dios”, nos describe la imagen: …representa a Jesús Infante con rasgos europeos, tez rosada, ojos entreabiertos de color café, cejas marcadas, nariz recta, mejillas regordetas, boca cerrada que muestra una ligera sonrisa. Se encuentra erguido sobre una peana, con una pierna ligeramente adelantada y la rodilla izquierda semiflexionada. Integrada a la talla de la vestimenta, la cual consta de un vestido blanco con diseños en rosa, puños, cuellos y orilla con motivos dorados, la mano derecha muestra un corazón y con la izquierda detiene el vestido y porta un pañuelo azul con cuatro corazones. Sobre la cabeza con cabello ondulado café, tiene una aureola metálica.

Imagen que se venera en el Barrio de Tlaxcala, San Luis Potosí.

Imagen que se venera en el Barrio de Tlaxcala, San Luis Potosí.

La misma autora nos sugiere el significado de sus elementos iconográficos: Es probable que se trate de una alegoría cercana al Sagrado Corazón de Jesús… y que los cinco corazones representan las cinco llagas que obtuvo Jesucristo en manos pies y costado, mientras que el pañuelo azul posiblemente se relaciona con la bondad y el agua del bautismo. Desde el punto de vista técnico es una escultura bien lograda, a pesar de su pequeñez. La naturalidad de su expresión ha hecho pensar a los devotos “que está vivo y solo le falta hablar”. Como imagen religiosa es bellísima, además que desde el primer momento a la vista, invita a la oración y a la ternura, pues tiene muy bien ganado su nombre: Mueve corazones. Además es la imagen de mayor culto después de la Santa Patrona, la Virgen de Loreto.

El templo
Localizado frente a la plaza del mismo nombre en la zona oriente del Centro Histórico, el Templo de Loreto nos recibe con una fachada austera bastante inclinada con respecto al nivel de la banqueta. La historia de este templo es antigua, sus primeros orígenes datan de finales del siglo XVII, cuando funcionaba como bautisterio del contiguo Templo de San Pedro y San Pablo, albergando desde entonces la imagen de Nuestra Señora de Loreto traída desde Italia por el padre jesuita Juan B. Zappa. Después es trasladada al Templo del Colegio de San Gregorio para indígenas, donde se le había hecho una capilla, (hoy del Señor del Trabajo).

Tras la expulsión de la Compañía de Jesús y después de haber sufrido varias reformas, Manuel Tolsá, el más destacado de los arquitectos del periodo virreinal, recibió el encargo para proyectar un nuevo templo en el sitio que ocupaba la vieja iglesia del Colegio. Tolsá propuso una gran cúpula esférica que remataría una planta en forma de cruz griega que recuerda los bocetos que Miguel Ángel tenía para la realización de su “templo ideal”. Después de algunos problemas con el conde Antonio de Bassoco, quien financiaría parte de la obra, Manuel Tolsá cedió la obra a su aprendiz Agustín Paz quien siguiendo el plan original de su maestro realizó algunas modificaciones como la ampliación de la nave central y algunos cambios en la fachada, empezando la construcción de este nuevo templo en 1809 a manos de él y del arquitecto Ignacio Castera concluyendo las obras el 22 de agosto de 1816. Desde entonces la obra ha enfrentado problemas de hundimientos que incluso motivaron al cierre del templo en 1832, autorizándose una nueva apertura 18 años después en 1850.

Santuario de Loreto, Centro Histórico de la Ciudad de México.

Santuario de Loreto, Centro Histórico de la Ciudad de México.

La puerta del Templo de Loreto es una sombra, una oscuridad que apenas deja ver al fondo los rayos de luz que bajan desde la cúpula. Al entrar una nave con bóveda de cañón austeramente ornamentada nos conduce al transepto, ahí sucede el choque, la conmoción interior, al entrar bajo esa cúpula el espacio adquiere dimensiones colosales, cinco capillas atraen nuestra atención como si se tratase de grandes minas que hubieran sido excavadas de una cantera, y que muestran rítmicamente contrastes de luces y sombras que dan gran dramatismo a este interior clásico de espíritu barroco que nos hace mirar hacia arriba y asombrarnos con la majestuosidad de un domo que es más bien una entrada al cielo.

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Entre sus numerosas obras de arte resalta las magníficas esculturas del Ecce Homo o Señor de la Humildad del siglo XVIII, la de la Santa Patrona con su trono en plata también del mismo siglo. El templo es una verdadera pinacoteca que tiene conservas pinturas de los siglos XVII, XVIII, XIX, y XX. Entre ellas se encuentra un San Pablo en la Sacristía firmado por Juan Correa, El Milagro de San Luis Gonzaga a Nicolás Celestini firmada por Miguel Cabrera. De este artista, también pintó la Bendición de la Mesa de la Sagrada Familia en la Capilla del Señor del Trabajo y en el resto del templo hay bastante atribuibles. También está la Virgen del Refugio que anteriormente mencioné, de José Salomé Pina y que el mismo artista volvió hacer para el Templo de la Profesa. En la Capilla del Santo Niño Mueve Corazones que tiene comunicación con la Sacristía, hay una talla del Patriarca San José, y en los muros se encuentra una pintura del Nacimiento de Cristo de autor anónimo, y a los lados San Ignacio de Loyola y San Ciro Mártir de la escuela de Miguel Cabrera.

Agradezco enormemente la colaboración de Luis Herrera, Leobardo Olguín, Ana Cecilia López y André Efrén Ordoñez, y especialmente a Enrique Lopéz-Tamayo Biosca por las fotografías.

Tacho de Santa María

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Nuestra Señora de la Asunción del Barrio de Cuaco

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Nuestra Señora de la Asunción, de Santa María Cuaco, San Andrés Cholula. México.

Nuestra Señora de la Asunción, de Santa María Cuaco, San Andrés Cholula. México.

La devoción por el misterio de la Virgen en su Asunción gloriosa a los cielos, fue una de las más antiguas manifestaciones marianas en los primeros tiempos de la evangelización en el territorio de la Nueva España. Tantos franciscanos, dominicos y agustinos, desarrollaron culto por este privilegio de la Virgen, de tal manera que a lo largo del territorio la pusieron como titular de en sus conventos e iglesias.

En Cholula es una de las devociones más populares en la zona, gracias a la acción pastoral de los franciscanos que evangelizaron la zona. No existe en Cholula templo o capilla que no celebre esta fiesta de la Madre de Dios y son varios los lugares que la tienen como patrona: Santa María Xixitla, Santa María Coronango, Santa María Coronango o el Santuario de Tzocuilac; Santa María Xinaxtla, o Tecmanitla del pueblo de San Bernardino Tlaxcalancingo, Santa María Acueyeca en San Francisco Acatepec, por mencionar algunos. Esta vez queremos hablar de la imagen titular del barrio de Santa María Cuaco, de la parroquia y municipio de San Andrés Cholula.

La parroquia de San Andrés Cholula lo componen sus ocho barrios, antiguamente los cronistas dicen que eran 10, dos de ellos se perdieron por las convulsiones sociales de estos dos últimos siglos. Todos cuentan con una notable arquitectura propia de la región. La mayoría de estos fueron hechos como pequeños adoratorios donde se concentraban las familias y que después, tras los cambios artísticos fueron desarrollándose en templos para el culto religioso de las familias que estaban alrededor, poniendo alguna imagen de mayor devoción al que nombraban por su patrón. Así surge el barrio de Santa María Cuaco, siendo el segundo de los barrios en antigüedad e importancia.

Es posible que el templo fuera una sencilla capilla para inicios del siglo XVII, y que el edificio actual se concluyó en la década de los ochentas de ese siglo, siendo dedicado en 1686 como reza la inscripción de una de sus puertas. Para esa época contaba con un retablo salomónico del que aún se conserva fragmentos donde se encontraba una imagen estofada de la santa patrona. La imagen actual es una escultura de finales del siglo XVII, aunque para algunos expertos fuera originalmente una imagen de la Virgen Dolorosa dada la expresión del rostro y después cambiado a la advocación de la Asunción. Este tipo de situaciones fue muy frecuente en Cholula, como la Virgen Asunta del Templo de San Pedro Mexicalzingo que originalmente era una Virgen Dolorosa (teniendo como caso similar a la Virgen del Rayo en Guadalajara).

La Imagen peregrina.

La Imagen peregrina.

Para finales del siglo XIX se cambió el antiguo retablo para dar paso al ciprés neoclásico para alojar a la imagen patronal, y la imagen estofada fue a parar, olvidada, debajo del altar. Hasta que en el año de 1982, un síndigo del barrio la mandó a restaurar, pero el escultor encargado robó la imagen y entregó una talla para ser vestida, que actualmente es la imagen peregrina.

La imagen del altar mayor goza de gran veneración entre los habitantes de tal manera que no es llamada la Nuestra Señora de la Asunción, sino simplemente “la Virgen de Santa María”. Al ser un barrio de gente pobre, la Virgen no tenía alhajas, sólo unos aretes en oro en forma de peras, y tanto los objetos que la adornaban eran de latón dorado. No fue hasta que un devoto en 1925 le regala su actual corona. Durante ese tiempo el templo, como los de los demás barrios, solo se abría para una misa al mes dedicado a su patrón o fiesta de alguna devoción particular, y rara la vez se hacía alguna otra celebración eucarística pues todo se concentraba en la Parroquia de San Andrés Cholula. Uno de los elementos que le dieron nuevos bríos y actividad al pequeño templo, fue la llegada de Don Antonio Juárez León, vecino del templo, que era el Mayordomo segundo y que sustituye a don Joaquín Gallegos como sacristán de la iglesia en 1970. Gracias a su visión, se le da mejoras al recinto, pero aún más será con la llegada en agosto de 1990 del nuevo Cura, don Emigdio Palacios Vega, que empieza a abrir la mayoría de los templos de los barrios en las comunidades que pertenecen a su parroquia. Don Antonio, junto con el sacerdote hacen del barrio de Santa María uno de los templos más activos de la cabecera parroquial, colocando el Santísimo Sacramento y celebrando misa dominical vespertina.

Don Antonio Juárez y su esposa Doña Beatriz Tolama, grandes devotos de la Virgen Patrona, en 1991 regalan a su imagen la palma y media luna de plata, a partir de monedas de ese metal que conservaba don Antonio como herencia familiar, y hecha por el orfebre Ramón Valencia, oriundo de Amozoc. En 1994 la imagen patronal deja de salir a procesiones, solo a la anual en la víspera de su fiesta, a sugerencia del Padre Emigdio Palacios, restaurándose la imagen que actualmente es la peregrina. En 1996 don Antonio Juárez propone hacer una aureola para la patrona, y logra convencer a otros vecinos del barrio para aportar la suma necesaria para adquirirla, con el mismo artista que hizo la palma y la media luna, teniendo como modelo la aureola de la Virgen de San Juan de los Lagos en un grabado del siglo XVIII, los colaboradores fueron: Salvador Rojas, Heriberto Pérez, Pedro Gallegos y la Sra. Enriqueta Juárez, esta última regaló aparte uno par de aretes de oro con de rubíes y perlas. Desde entonces, no han faltado de parte de los devotos en todo el pueblo donaciones ni ofrendas como muestra de su piedad.

La Virgen el día de su Tránsito.

La Virgen el día de su Tránsito.

Su fiesta
La preparación para la fiesta de la Virgen de la Asunción en el Barrio de Santa María Cuaco es todo un gran acontecimiento, un mes antes la imagen peregrina es llevada por la encargada del arreglo floral y sus colaboradoras (responsables de cargar la imagen de la Virgen y que para ser parte del grupo es “ser señorita”), hacia la casa de sus “padrinos”, junto con las urnas donde la imagen será acostada, quienes la reciben a una cuadra de su casa en medio de cantos, oraciones, flores e incienso y colocada en el sitio principal de la casa. Los padrinos buscaran entre sus conocidos y amistades, quien done los rosarios en ese mes, pues una vez terminado el rezo se da de cenar a los asistentes. Mientras en el templo se hace misas al medio día y en la noche, desde el día 1ero de agosto.

El 13 de agosto, día de la Dormición o de la Acostada de la Virgen, el templo es convertido literalmente en un jardín por la gran cantidad de flores que la adornan, por la tarde, la comunidad se concentra en la casa del padrino donde ofrece a la gente, nieve, helado y galletas. Inicia la procesión hacia la iglesia llevando la imagen de la Virgen y alrededor de ella niñas y jovencitas con pequeños canastos con fruta de temporada, (manzana, pera y durazno) y atrás de ella las urnas adornadas con frutas. Una vez llegando al templo en medio de cohetes y repiques de campana, se realiza la misa y terminando ella, es bajada del altar mayor la imagen patronal y se acuesta en las urnas. Durante el resto del día y la noche, las jóvenes se alternaran para velar a la Virgen mientras los jóvenes encargados de los juegos pirotécnicos regalan a los fieles que han visitado a la Virgen elotes, antiguamente estos debían ser robados en los campos que abundaban en los límites del barrio.

Cetro del Síndigo con la imagen patronal.

Cetro del Síndigo con la imagen patronal.

Al siguiente día, por la tarde, la imagen es llevada en procesión por las principales calles del barrio, y los vecinos desde sus casas avientan fruta o dulces a los fieles, durante la procesión se hace una estación el templo de San Pedro Colomoxco donde se canta una Salve a la Virgen. La Virgen llega de nuevo a su templo donde se realiza la misa, una vez terminada la homilía, es levantada la imagen y llevada por las encargadas a la sacristía donde se le cambiara su ropa que le han donado los padrinos, una vez concluida la celebración eucarística, la Virgen es devuelta a su altar donde es coronada. La Iglesia queda abierta a altas horas de la noche para recibir a los devotos. Las encargadas de las flores junto con sus colaboradoras y demás jóvenes del barrio hacen una velada pero esta vez en la casa de la misma encargada, donde los rezos y oraciones serán sustituidos por música y baile.

En la madrugada del día 15 de agosto, las jóvenes se dirigen al templo a cantarle sus mañanitas a la Virgen y una vez terminada esta, se invita al desayuno que consiste en tamales, atole y gelatina. Al medio día es la misa solemne de la festividad, el síndigo del barrio invita a otros síndigos y fiscales además de su lista de mayordomos para esta celebración, al que dará antes de que empiece una cera y una flor para alumbrar la misa. Después se realiza una Procesión con el Santísimo Sacramento y terminado, el Síndigo invita a todos a comer el mole en su casa. Por la noche habrá baile y quema de juegos pirotécnicos a cargo de los jóvenes del barrio. El domingo siguiente a la festividad, se hace el cambio de síndigo y mayordomía del barrio, los nuevos encargados del templo darán de comer en la casa del síndigo entrante, y hasta el siguiente domingo se hará entrega del inventario del templo y una vez recibido este por el síndigo y mayordomos entrantes, repartirán a la gente presente tortas de sardina y pulque, con esto concluyen las fiesta a la Virgen.

Templo de Santa María Cuaco, San Andrés Cholula, México.

Templo de Santa María Cuaco, San Andrés Cholula, México.

El templo
Tiene un arco que da entrada al atrio, la fachada es sobria, solo adornada con motivos vegetales en las enjutas del arco circular de la portada y en la parte superior la ventana al coro y encima de echo un nicho que posiblemente albergo una imagen de piedra. Llama la atención a primera vista su inigualable torre con arcos y adornada con azulejos de vivos colores. Aunque el interior es muy pobre, siendo víctima de la revolución artística del siglo XIX, sin embargo es posible que tuviese un retablo gracias a que aún se conserva parte del sotabanco y la base del nicho principal donde actualmente sirve de trono a la santa patrona. Sobresalen en este templo la imagen de la Virgen de la Asunción patrona del recinto, el Cristo de la Agonías, San Antonio de Padua y San Rafael Arcángel, este último dicen las fuentes orales que era el primitivo patrón del vecino pueblo de Comac, en una procesión al Santuario de los Remedios, la lluvia impidió regresar a su templo, por lo que dado que la iglesia de Cuaco estaba sobre el camino, se decidió guarecerse y evitar el maltrato de la imagen, lo que los encargados no lo negaron, pero al otro día no quisieron devolverles la imagen. También existe una imagen del Eterno Padre, que preside el altar Mayor, talla del siglo XVIII, propiedad de la Familia Juárez Castillo y donada al templo en 1925.

Agradezco el apoyo facilitado por el Presidente Municipal de San Andrés Cholula, el C. Leoncio Paisano Arias y la Dirección de Turismo del Municipio a cargo de la Lic. Verónica Nava Saavedra, Alejandra Santamaría Llerandi y Ana Esperanza Elías Cocolotl.

Tacho de Santa María

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[1] Síndigo: En San Andrés Cholula es uno de los sistemas de cargo de gran arraigo cultural en la población, es el encargado del Templo y es el primero de sus mayordomos. Siendo el administrador y custodios de todos los bienes del recinto así como el organizador de sus festividades.

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