Venerable Bernardino Álvarez, fundador

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 El Venerable Bernardino Álvarez, fundador de la Orden de san Hipólito.

El Venerable Bernardino Álvarez, fundador de la Orden de san Hipólito.

El Venerable Bernardino Álvarez es uno de los hombres en camino a los altares que ha quedado casi en el total olvido en México muy a pesar de la gran obra de beneficencia que logró en su época, por lo que con este artículo intento recobrar los datos más importantes de la vida de este hombre que todo lo hizo por amor a Cristo y a los enfermos.

Bernardino Álvarez de Herrera nació en la Villa de Utrera, Sevilla, España, hijo de Luis Álvarez y Juana de Herrera y tuvo tres hermanos más, dos de sus hermanas fueron religiosas. Su madre Ana de Herrera se encargó siempre de educar cristianamente a todos sus hijos. A los veinte años de edad Bernardino se enlistó en el ejército para ser enviado a la Nueva España donde se dirigió a Zacatecas a combatir contra los chichimecas, pero cansado de esto dejó el servicio militar y regresó a la ciudad de México donde se entregó al juego y al vicio, Bernardino junto a varios amigos suyos se dedicaban a visitar casas de juegos, era Bernardino tan bueno en el juego de cartas que sus compañeros comenzaron a llamarle “Capitán”, pero fueron atrapados y metidos a la cárcel por desacato junto con doce compañeros y los condenaron a ser enviados a China. Bernardino y algunos de sus amigos no contentos con la resolución decidieron escapar de la cárcel antes de ser enviados a China, pero tres de los amigos de Bernardino fueron capturados y ahorcados en la plaza mayor, Bernardino por su parte fue socorrido por una mujer que estaba enamorada de él y quien lo escondió en su casa y le dio dinero, armas y un caballo para que este se fuera a Acapulco y de ahí emprendiera en un barco rumbo al Perú.

Primero Bernardino llegó a Lima y de ahí se dirigió al Cusco donde logró amasar una gran fortuna dedicándose al oficio de soldado y de mercader. Habiéndose vuelto en Cusco un hombre de opulencia decidió después de algunos años regresar a México y ya estando en la Nueva España se enteró de la muerte de su padre por lo que presto le envió una carta a su madre Ana de Herrera para que esta viajara junto a sus hermanos a la Nueva España para disfrutar sus últimos años de las riquezas que su hijo había logrado en Perú, en esta misma carta Bernardino le narraba a su madre todo lo que había pasado en su vida hasta ese momento y le acompañaba de mil pesos. Su madre después de leer la carta y todo lo que de la vida de su hijo había sido rechazo la oferta de este, y le dijo que con su dinero y haciendas procurara servir a Dios ya que ella no lo necesitaba pues desde la muerte de su padre había decidido servir a Dios por completo y había recibido hábito religioso, su madre le firmaba de esta forma: “que vivas bien y virtuosamente en servicio de Dios”. Esta carta y la decisión de su madre respecto a tomar vida religiosa y rechazar las riquezas caló profundamente en el corazón de Bernardino Álvarez llevando a cabo de esta forma su completa conversión.

El templo y hospital de Jesús Nazareno y la Limpia Concepción de María en el cual ofreció sus servicios el Venerable después de su conversión.

El templo y hospital de Jesús Nazareno y la Limpia Concepción de María en el cual ofreció sus servicios el Venerable después de su conversión.

Bernardino arrepentido de la vida que había llevado hasta ese entonces por causa de la carta de su madre decidió hacer ayunos y penitencias para pedir perdón a Dios por sus pecados, usando cilicios y dando limosnas a los pobres de la ciudad, Bernardino decidió recluirse en el Hospital de la Limpia Concepción de la ciudad de México para dedicarse a ayudar a los enfermos donde estuvo alrededor de diez años ayudando. Bernardino decidió dejar sus ricos vestidos y cambiarlos por un hábito de tela burda y se cortó el cabello para evitar tentaciones. Llegaban diariamente una gran cantidad de enfermos al hospital ya que en ese momento solo existían dos hospitales en la ciudad de México y Bernardino se encargaba de atenderlos con paciencia y con su propio dinero se encargó de agrandar la sala de enfermería.

También Bernardino Álvarez con su dinero se encargó de ayudar a la fundación, construcción y posterior ampliación del convento de religiosas de Jesús María. Habiéndose dado cuenta Bernardino Álvarez que el espacio y los servicios del Hospital de la Limpia Concepción eran insuficientes y que muchos enfermos eran despedidos sin ser atendidos y se encontraban desperdigados tirados en las calles agravándose aún más por su enfermedad, debido a esta misma situación decidió abrir su propio hospital para lo cual solicito licencia al arzobispo de México a la postre fray Alonso de Montufar quien en 1567, acepto gustoso y él mismo fue quien eligió que el hospital debería estar junto al antiguo templo de san Hipólito patrón de la ciudad de México , para lo cual Bernardino compró varios solares en los cuales construyó diversas casas de adobe para los enfermos que no eran atendidos en los hospitales de la Limpia Concepción y en el de las Bubas del Amor de Dios y nombró a su hospital como Hospital general de inocentes de san Hipólito, así como también comenzó a recoger a los que eran tenidos por locos que padecían enfermedades mentales y que Bernardino fue el primero en Nueva España en tratarlos como enfermos y no como tontos o poseídos por el demonio, lo que le ha ganado que se le considere precursor de la psiquiatría en México. Al preguntarle a Bernardino porque él no despreciaba a los locos que en otros lugares sí, respondía de esta forma “Todos somos hechuras de Dios; estos pobrecitos inocentes son piedras vivas, necesitan de sustento, para vivir, como los sabios; estos deben mirar por sí, dejólos Dios en manos de su consejo, más estas piedras vivas, que son los inocentes, en cuanto no tienen libre albedria, ni entendimiento, son como piedras que no lo saben buscar, en cuanto a tener necesidad de comer, son piedras vivas que si no se les prepara el alimento, morirán de hambre y por tanto tienen más necesidad de quien cuide de ellos”. Bernardino cuidó del buen trato de los enfermos mentales dándoles habitaciones como a cualquier enfermo sin encerrarlos en jaulas u otro tipo, cuidando que nadie les maltratara ni golpeara y que se les mantuviera seguros para que no atacaran a nadie y limpio el lugar en donde habitaran; todas estas iniciativas que tomó Bernardino Álvarez en el cuidado de los enfermos mentales fue una primicia en lo que se refiere al tratamiento de enfermedades mentales en el mundo de aquel momento, también por esto fue comparado como el San Juan de Dios del nuevo mundo.

El venerable auxiliando a los pobres.

El venerable auxiliando a los pobres.

Bernardino dispuso que un grupo de los religiosos que le ayudaban continuamente estuvieran en el puerto de Veracruz para encargarse que cada ocasión que llegara un barco desde España inmediatamente todos los que llegaran en estados inconvenientes fueran trasladados a la ciudad de México al hospital de san Hipólito hasta que se restablecieran por completo. La obra benéfica que realizaba Bernardino Álvarez en su hospital de san Hipólito se volvió famosa en la ciudad de México y en toda la Nueva España lo que le gano que muchas personas se adhirieran a ayudarle, por lo que Bernardino pensó en realizar una fundación en especial debido a que su obra cada vez iba creciendo más pues se le abrieron las puertas para realizar varias fundaciones de hospitales similares a la de san Hipólito: El hospital de Oaxtepec, el hospital de la Limpia Concepción en Xalapa y el hospital de la Virgen de Belén en el desierto de Perote. Su obra era inmensa y diariamente tan sólo en el hospital de san Hipólito servía 400 raciones de comida.

El Venerable Bernardino Álvarez funda la Orden de la Caridad de la Hospitalidad de san Hipólito el 20 de mayo de 1700 aprobada por S.S. Inocencio XII, con los votos solemnes de castidad, pobreza, obediencia y hospitalidad, bajo la regla de san Agustín. La cual se convirtió en la primera orden religiosa fundada en América. A la orden de san Hipólito se le concedió las mismas gracias que tenía en España la Orden Hospitalaria de san Juan de Dios. A las puertas del Hospital de san Hipólito, Bernardino hizo poner una imagen de Cristo Ecce Homo al cual nombra “Dominus Providevit” enseñando con esto a sus religiosos que era Cristo es que se encargaría de proveer todos los bienes necesarios que para su obra hicieran falta e instruyéndolos al respecto de esta manera: “Ecce Homo si le miráis en cuanto hombre, le hallareis infinitamente caritativo y piadoso, si le contempláis en cuanto a Dios, es infinitamente magnífico y poderoso”. En una ocasión se narra que llegó una pobre mujer a las puertas del convento pidiendo algo de harina para comer, pero la despensa estaba vacía y la mujer insistió con uno de los religiosos y este fue con Bernardino Álvarez a explicarle la situación y de que debían despedir a la mujer pues las provisiones se habían terminado, Bernardino Álvarez le dijo al religioso que fuera de nuevo a revisar la despensa y le trajera un costal de harina a la mujer, el religioso le replico que estaba vacía pero que por obediencia lo haría, su sorpresa fue mayúscula al ir enojado a la despensa y encontrarla rebosante de harina que quedó bañado con esta, de la cual pudo sacar el saco para la mujer y despachar gustoso a esta; el religioso volvió luego a donde Bernardino y le dijo: “¿Qué es esto padre que el aposento de la harina está lleno? A lo que el Venerable respondió: Demos gracias a Dios que todo lo llena. Tenga vuestra caridad siempre fe y esperanza en Dios. Tan gloriosos saca Dios a sus amigos de sus empeños y de esta manera hace abundar a sus limosneros”.

 Claustro del ex convento y ex hospital de san Hipólito en la ciudad de México.

Claustro del ex convento y ex hospital de san Hipólito en la ciudad de México.

A los setenta años de edad Bernardino Álvarez enfermo gravemente y fue tratado por los médicos más importante de la Nueva España, al examinarle este dijeron que no le daban más de tres horas de vida, pero el Venerable Bernardino les replico que él no moriría hasta dentro de diez días, recibió los últimos sacramentos y al día siguiente le visitaron los médicos esperando encontrarle muerto y le encontraron aún vivo y el venerable les dijo: “no es llega aún la hora hasta el día de san Hipólito”. Falleció el venerable Bernardino Álvarez fundador de la Orden de la Caridad de san Hipólito el día 12 de agosto de 1584 después de mediodía en la víspera de la fiesta de san Hipólito. Su entierro fue muy concurrido por ser en la fiesta del patrón de la ciudad de México y acudieron tanto el Virrey de la Nueva España como el Arzobispo de México y los miembros de la Audiencia, fue sepultado al pie del altar mayor del templo de san Hipólito.

La Orden de San Hipólito duró todo el periodo colonial siguiendo los designios de su fundador, destacándose por su pobreza y atención desinteresada a los enfermos, pero en las primeras décadas del siglo XIX al promulgarse la Constitución de Cádiz de 1812 esta decretó la supresión de las ordenes hospitalarias y al ponerse en vigor esta ley en Nueva España la Orden de la Caridad de san Hipólito es suprimida y se extingue hacia 1821, años después morirá el último religioso Hipólito dentro del que fuera el ex hospital de san Hipólito. Con la supresión de la Orden también cayó en el olvido el proceso de canonización de su fundador Bernardino Álvarez, y actualmente es uno de los Venerables más desconocidos en México y menos recordados por la iglesia.

Altar mayor del templo de san Hipólito en el cual fue sepultado el Venerable Bernardino Álvarez.

Altar mayor del templo de san Hipólito en el cual fue sepultado el Venerable Bernardino Álvarez.

Actualmente lo que es el ex convento y ex hospital de san Hipólito es usado como un salón de fiestas en el que se han celebrado las bodas de la crema y nata de la sociedad mexicana, así como también es usado como locales comerciales. El venerable Bernardino Álvarez por su aporte en el cuidado de los enfermos mentales es considerado precursor de la psiquiatría en México y debido a esto el Hospital General de Psiquiatría de la ciudad de México lleva su nombre.

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André Efrén

Bibliografía:
– Demeneghi, Teresa, “Más de cien años en san Hipólito desde 1892”, México, editorial Demeneghi, segunda edición, 1994.
– Días de Arce, Juan, “Libro de la vida del próximo evangélico el venerable padre Bernardino Álvarez patriarca, y fundador de la sagrada religión de la Caridad y San Hipólito mártir, en esta Nueva España, Confirmada y aprobada por nuestro santísimo padre Inocencio Duodécimo”, México, Imprenta de don Cristóbal y don Felipe de Zúñiga y Ontiveros, reimpresión, 1762.

Consultado en línea (01/09/2016):
– Suárez, Marcela, “La infraestructura de la beneficencia novohispana: los hermanos de la caridad de san Hipólito y la hacienda del hospital”, archivo pdf, colección caleidoscopio.

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Los Mártires Anglicanos de Oxford

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Óleo retrato de Hugh Latimer.

Óleo retrato de Hugh Latimer.

Este grupo de mártires es conformado por los obispos anglicanos Hugh Latimer, Nicholas Ridley y Thomas Cranmer, arzobispo de Canterbury, quienes fueron ejecutados en la hoguera entre 1555 y 1556, acusados de herejía durante el reinado de María I de Inglaterra, conocida como “La Sanguinaria” por echar abajo la Reforma en la Iglesia de Inglaterra e iniciar una brutal persecución contra los principales propulsores del anglicanismo. Estas persecuciones conocidas como “persecuciones marianas” tuvieron un efecto contraproducente que alimentó el fervor anticatólico del pueblo inglés y tuvo como dolorosas secuelas la persecución hacia la Iglesia Católica en los reinados posteriores. Si bien los tres obispos son muy polémicos por algunas causas que expondré a continuación, son considerados mártires de la intolerancia religiosa de la época y la Comunión Anglicana conmemora su memoria el 16 de octubre.

Es mi afán de presentar a los mártires de todas las iglesias unidas en la fe de Cristo, pero divididas por las acciones de los hombres, para valorar su testimonio y su martirio por defender sus convicciones religiosas. Sin embargo, el espacio contextual que rodea este episodio de la Reforma Protestante es compleja y necesita estar bien analizada siempre con el objetivo de reparar viejas heridas y discordias que separan a los cristianos unos de otros. El ecumenismo es una necesidad hoy muy importante para la comunicación con los miembros de otras denominaciones cristianas, no por ello ha de ser fácil debido a las intransigencias de unos y la ambigüedad de otros, aunque no se pierde la esperanza, solo Dios dirá cuando volveremos a ser Un Solo Cuerpo, pero nosotros como creyentes sin importar a que iglesia pertenezcamos (católica, ortodoxa, anglicana o reformada) debemos actuar tal y como Cristo nos enseñó para vivir en Comunión. Este artículo tiene como objetivo no solo presentar a los mártires y narrar sus historias, es de ponernos a reflexionar seriamente nuestro pasado, analizar las acciones de quienes nos antecedieron y seguir adelante en camino a la unidad total.

Biografías de los tres mártires: Hugh Latimer, obispo de Worcester
Latimer nació en una familia de agricultores de Thurcaston, Leicestershire, la fecha de su nacimiento es desconocida; John Foxe coloca una cifra entre 1480 y 1494. Comenzó sus estudios de gramática latina a la edad de cuatro años, pero no se sabe lamentablemente nada más de su infancia. En su juventud estudió en la Universidad de Cambridge y el 2 de febrero de 1510 fue nombrado miembro de la Universidad de Clare. Recibió el grado de Maestría en Artes y fue ordenado sacerdote de la Iglesia Católica el 15 de julio de 1515. En 1522 fue nominado a ser predicador y capellán de la Universidad. El ejercicio de sus funciones no le impidió continuar sus estudios y doctorarse en teología en 1524. Al principio fue detractor de las ideas reformistas que comenzaban a propagarse por las universidades. Sobre todo las ideas de Philipp Melanchthon (colaborador importante de Lutero y figura importante en la Reforma Alemana), se consideraba a sí mismo como “obstinado papista”; pero un recién converso al protestantismo Thomas Bilney escuchó la discusión y dio su propia confesión. Las palabras de Bilney tuvieron gran impacto en Latimer, que desde entonces se convirtió en defensor da las ideas reformadas.

Grabado de Nicholas Ridley y Hugh Latimer quemados en la hoguera.

Grabado de Nicholas Ridley y Hugh Latimer quemados en la hoguera.

Unido al grupo de reformadores, comenzó a predicar la necesidad de la traducción de la Biblia al inglés, siendo una idea arriesgada ya que la Traducción del Nuevo Testamento realizada por William Tyndale había sido prohibida. A principios de 1528, fue amonestado por el cardenal Wolsey pero al año siguiente el Canciller cayó en desgracia al no poder negociar la anulación del matrimonio entre Enrique VIII y su legítima esposa Catalina de Aragón, por el contrario Latimer ascendió en reputación y en el Adviento de 1529 predicó dos importantes sermones en la Iglesia de San Eduardo.

En 1535 fue nombrado obispo de Worcester, y comenzó a promover las enseñanzas de la reforma y un proceso de iconoclastia en su diócesis. El 22 de mayo de 1538, con la insistencia de Lord Thomas Cromwell predicó el sermón final durante la ejecución del Franciscano Fray John Forest, que fue quemado en la hoguera por negarse a reconocer el divorcio del rey con la reina (de quien era confesor) y por no retractarse en su defensa de la Primacía Papal. Durante el acto, Latimer insistió al condenado en retractarse de sus ideas, logrando la negativa del religioso. Pero se opuso a los Seis artículos de la Declaración de 1538 sobre la Doctrina de la Iglesia Anglicana, ya que todavía observaba alguna influencia del catolicismo romano.

En resumen, Latimer señalaba la necesidad de romper toda conexión con la Iglesia Romana, no solo de manera jurídica, sino de manera teológica y doctrinal. Su oposición lo obligó a renunciar al obispado y a ser encarcelado brevemente en la Torre de Londres. Al sucederle a Enrique VIII su hijo Eduardo VI, Latimer fue reivindicado y que el monarca había tomado una dirección importante en la Iglesia Anglicana, aboliendo el celibato obligatorio entre el clero y la misa, por lo que fue nombrado predicador de la corte ocupando este puesto hasta 1550. Fue nombrado capellán de la duquesa de Suffolk. Estuvo promoviendo el protestantismo hasta la muerte de Eduardo y la subida al trono de María I supuso un fuerte revés a la política emancipadora de la Iglesia, en su reinado Latimer sería ejecutado junto a su compañero de martirio Nicholas Ridley como narraremos más adelante.

Óleo retrato de Nicholas Ridley.

Óleo retrato de Nicholas Ridley.

Nicholas Ridley, obispo de Londres y Westminster
Ridley nació alrededor del año 1500 en Tynedale, Northumberland siendo hijo segundo de Christopher Ridley. En su infancia fue educado en la Real Escuela Secundaria de Newcastle y el Pembroke College, donde obtuvo la maestría en Artes en 1525. Poco después Ridley fue ordenado sacerdote y viajó a La Soborna de París para realizar sus estudios superiores. Versado en hermenéutica bíblica, se opuso a la supremacía papal en la Iglesia Inglesa, graduándose en 1537 y llamado por el arzobispo de Canterbury Thomas Cranmer a servir como uno de sus capellanes, para después nombrarlo vicario en Kent.

En 1540 se convirtió en uno de los Capellanes del Rey y profesor de Pembroke College y al año siguiente se tituló como Doctor en Teología. En 1543 fue primeramente acusado de herejía, pero como Cranmer había decidido apoyar firmemente la Reforma, Ridley fue reivindicado. En 1547 se convirtió en obispo de Rochester, y poco después de ser nombrado como tal, comenzó a retirar los altares y sustituirlos por mesas para celebrar la Cena del Señor. En 1548 ayudó a Cranmer a compilar el Libro de Oración Común, que fue providencial para la liturgia en la nueva Iglesia Reformada. El 1 de abril de 1550 fue consagrado obispo de Londres y Westminster, y en este puesto jugó un papel importante en la controversia de las vestimentas, en las que Cranmer promulgó el ordinal de que la vestidura eclesiástica fuera el alba y la sobrepelliz, así como el uso de la capa pluvial en los servicios litúrgicos. Entre los opositores se encontraba John Hooper, quien debatió con Ridley argumentando que el uso de las vestiduras era anti bíblico y pro católico. Pero Ridley argumentó la necesidad de la Iglesia en la situación en la que vivía, contra argumentando las preposiciones de Hooper.

A la muerte de Eduardo VI, se designó sucesora de la corona a Lady Jane Grey contraviniendo la ley de sucesión, pero con el apoyo de los reformadores entre ellos el obispo de Londres, incluso en un sermón el 9 de julio de 1553 en que declaraba a las princesas María e Isabel como bastardas. Al ser proclamada María I como reina, la reforma se echó abajo y Ridley sería arrestado junto con otros simpatizantes de Jane. A Latimer y a Ridley les esperaba compadecer ante el tribunal que los juzgarías por herejía.

Detalle de Thomas Cranmer (1489-1556) en la iglesia de San Nicolás de Sevenoaks, Kent (Reino Unido).

Detalle de Thomas Cranmer (1489-1556) en la iglesia de San Nicolás de Sevenoaks, Kent (Reino Unido).

Thomas Cranmer, arzobispo de Canterbury
Thomas Cranmer nació en Aslockton en 1489, siendo hijo de Thomas y Agnes Cranmer en una familia con riquezas pero modesta ya que no pertenecía a la aristocracia, su hermano mayor John heredó las propiedades de sus padres, mientras Thomas y Edmund decidieron entrar al clero. Probablemente asistió a la escuela primaria de su pueblo y a la edad de catorce años fue enviado al Jesus College en Cambridge, donde alcanzó el grado de bachiller en artes. En ese tiempo en Inglaterra comenzaron a influir notablemente en los centros educativos las ideas humanistas, sobre todo de Erasmo de Róterdam. Progresó en los estudios sin retardos y terminó el curso en tres años. Poco después de obtener la maestría en artes en 1515 fue elegido para una beca que le brindaba el colegio, en algún momento después se casó con una mujer llamada Joan. Debido a que no era sacerdote, fue obligado a abandonar su beca y buscar el puesto de profesor adjunto en el Buckingham Hall. Cuando su esposa murió en el primer parto, el Jesus College le devolvió la beca y fue ordenado sacerdote de la Iglesia Católica en 1520.

Después de varios servicios diplomáticos al servicio del rey Enrique VIII, en enero de 1532 fue nombrado embajador ante el Imperio Sacro Romano y la corte de Carlos V, se hospedó en Ratisbona y pasó por la ciudad luterana de Núremberg donde observó por primera vez los efectos de la reforma protestante. Su estancia en Alemania influyó mucho en el pensamiento de Cranmer. Mientras acompañaba a Carlos V en Italia recibió la carta real el 1 de octubre de 1532 informándole su nombramiento como arzobispo de Canterbury para sustituir al fallecido William Warham. El nombramiento estuvo asegurado debido a la influencia de la familia de Ana Bolena, ya que el rey quería anular el matrimonio con Catalina de Aragón, para casarse con ella y así poder engendrar un heredero varón para sucederlo en el trono. Volvió a Inglaterra en enero de 1533, ya que Enrique pagó personalmente todas las bulas papales para que fuera consagrado y su entronización ocurrió el 30 de marzo.

Mientras Cranmer trabajaba en la nulidad del matrimonio, el monarca se casó en secreto con su amante Ana en presencia de pocos testigos cercanos. El 23 de mayo declaró en contra de la ley de Dios la unión entre la primera esposa y Enrique por lo que emitió una amenaza de excomunión si éste no se mantenía alejado de Catalina. El papa Clemente VII se enfureció con tal atrevimiento y el 9 de julio emitió formalmente la excomunión. El 7 de septiembre, nació Isabel, siendo bautizada por el arzobispo Cranmer y siendo él mismo su padrino. Cuando se emitió el Acta de Supremacía, fue recibida con no pocas críticas hacia la política real y la autoridad del Arzobispo de Canterbury, por lo que Thomas Cromwell se hizo cargo de la Vicerregencia, incluso de los asuntos espirituales. Cranmer con una política cada vez más separada de Roma, comenzó a preparar los trabajos teológicos para la doctrina de la iglesia independiente. Las ideas reformistas comenzaban a influir a la Iglesia pero los obispos se dividieron entre los radicales (quienes querían proponer reformas más profundas) y los conservadores (quienes no deseaban perder la identidad católica y la unión con el Papa).

Cuando el 2 de mayo Ana Bolena fue arrestada y enviada a la Torre de Londres, el arzobispo envió una carta al monarca expresando sus dudas sobre su culpabilidad, tuvo que escucharla en confesión y fue el único que expresó pesar por su muerte (fue ejecutada dos días después de que Cranmer pronunciaba la nulidad del matrimonio). Fue responsable de expedir los diez puntos doctrinales que el rey intentó definir como doctrina de la Iglesia. Los primeros cinco artículos trataban sobre el reconocimiento de solo tres sacramentos de los tradicionales siete: el bautismo, la Eucaristía y la Penitencia, pero los otros puntos establecían las funciones de las imágenes, los ritos, ceremonias y el purgatorio. El documento causó mucha controversia, ya que algunos clérigos como Latimer vieron esto como una influencia del catolicismo. A pesar del complot de parte de los conservadores de hacer caer en desgracia a Cranmer, siguió siendo fiel al rey, y siguió empleando los servicios de los obispos disidentes.

"Thomas Cranmer en la Puerta del Traidor", lienzo historicista de Frederick Goodall, Torre de Londres, Reino Unido.

“Thomas Cranmer en la Puerta del Traidor”, lienzo historicista de Frederick Goodall, Torre de Londres, Reino Unido.

En 1544 publicó el primer oficio religioso en lengua vernácula autorizada, y en las letanías se eliminó la veneración de los santos. Hoy sobrevive con algunas modificaciones en su magna obra el “Libro de Oración Común”, además de que en la Cámara de los Comunes se logró frenar los efectos de la Acta de los Diez Puntos. En 1547 auxilió a bien morir a Enrique VIII y para mostrar su pesar y su rechazo a la Iglesia Católica, se dejó crecer la barba. A lo largo de los años evolucionó la formación teológica de Cranmer, ya que con ayuda de Bucero logró definir la teología eucarística, negando la presencia real de Cristo y la transubstanciación. El Libro de Oración Común y el Ordinal se hizo obligatorio lo que provocó malestar entre ciertos sectores. En la Catedral de San Pablo el 21 de julio de 1549, Cranmer predicó un sermón defendiendo la visión reformadora de la Iglesia pero para Bucero y otros teólogos reformadores, fue una decepción, ya que defendía el ceremonial, así como las vestiduras romanas y creían que el cambio estaba tornándose lento.

Cranmer no pudo hacer reformas tan radicales por el conflicto entre los liberales y los conservadores y el problema de sucesión de Eduardo VI a su muerte en 1553 acabaría con los planes de los protestantes de alinear a la Iglesia de Inglaterra. Pues Lady Jane Grey acabaría ajusticiada tras el ascenso de María I, quien ejercía un tremendo odio hacia Cranmer y aversión evidente al anglicanismo.

Juicio y ejecución
El 14 de septiembre el arzobispo fue arrestado y conducido a la Torre de Londres donde se uniría con sus compañeros Hugh Latimer y Nicholas Ridley. Fueron enjuiciados el 13 de noviembre y acusados de traición. Declarados culpables fueron condenados a muerte; antes, durante todo febrero de 1554 fueron ajusticiadas Jane Grey y otros rebeldes y el 8 de marzo fueron transferidos a la Prisión de Oxford para ser enjuiciados por segunda vez, ahora acusados de herejía.

Hugh Latimer y Nicholas Ridley conducidos a la hoguera. Lienzo historicita de Hermann Schweder.

Hugh Latimer y Nicholas Ridley conducidos a la hoguera. Lienzo historicita de Hermann Schweder.

El 14 de abril de 1554, los fiscales del tribunal enviados por el Papa, examinan el caso, Latimer como no podía compadecer de forma oral, se defendió de las acusaciones por escrito, declarando la doctrina de la transubstanciación y de la presencia real de Cristo en la Eucaristía era “anti-bíblica”. El veredicto de los jueces falló en contra y fueron condenados a ser quemados en la hoguera. La sentencia se cumplió para Ridley y Latimer el 16 de octubre de 1555, siendo conducidos afuera de la ciudad donde estaba la pira, obligando a Cranmer a presenciar la ejecución. En medio de las llamas los testigos podían escuchar las exhortaciones que Latimer le dirigía a su compañero de martirio, insistiendo en que la llama de la reforma no desaparecerá en Inglaterra.

El 4 de diciembre Roma autorizó privar a Cranmer del fuero eclesiástico para entregarlo a la justicia secular. De ahora en adelante comenzó una serie de retractaciones aceptando la teología católica en un momento de debilidad, incluida la transubstanciación y la primacía del papa. En ese sentido la Ley canónica permitía la absolución del condenado, pero María no podía conceder el perdón y decidió utilizar el ejemplo de Cranmer para los demás protestantes. Su última retractación fue firmada el 18 de marzo, aun así María negó el indulto; el 21 de marzo de 1556 fue escoltado a la Capilla de la Universidad para hacer una retractación pública.

En la homilía instó al pueblo presente en el servicio a ser obediente al rey y la reina, pero tuvo un final inesperado al tachar al Papa de enemigo de Cristo y Anticristo por lo que fue bajado del púlpito y conducido a la pira. Al iniciarse la quema, atado a la estaca, Cranmer extendió la mano derecha (con la que había firmado su retractación) al fuego, mientras la llamaba indigna, condenándola a ser quemada primero, sus palabras finales fueron: “Señor Jesús, recibe mi espíritu… veo los cielos abiertos y a Jesús sentado a la diestra de Dios”.

Grabado coloreado de la ejecución del arzobispo Cranmer.

Grabado coloreado de la ejecución del arzobispo Cranmer.

Memoria
Fue conmemorado como mártir al acabar la persecución y John Foxe introdujo su memoria en el Libro de los Mártires, si bien fue Cranmer una figura polémica, finalmente prevaleció como humanista con flaquezas y fortalezas, en su intento de reformar la Iglesia inglesa. Es conmemorado el 21 de marzo y sus demás compañeros el 16 de octubre.

Durante la época victoriana fue señalado con un monumento conmemorativo el lugar donde fueron quemados, en el caso de la familia de Cranmer, en el exilio publicaron sus homilías y su Libro de Oración Común fue usado tras la restauración de Isabel I de la independencia de la Iglesia Anglicana de la Romana. Junto con William Laud, Thomas Cranmer es el Arzobispo de Canterbury que se ha venerado como santo por la Iglesia Anglicana; y miles son recordados como mártires en la persecución de María “la Sanguinaria”, martirizados por oponerse a la implantación del catolicismo, pero estas persecuciones fueron un irónico preludio para las persecuciones posteriores, esta vez hacia los católicos.

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René

Webs consultadas (12/08/16):
https://en.wikipedia.org/wiki/Thomas_Cranmer
https://en.wikipedia.org/wiki/Hugh_Latimer
https://en.wikipedia.org/wiki/Oxford_Martyrs
https://en.wikipedia.org/wiki/Nicholas_Ridley_(martyr)
https://en.wikipedia.org/wiki/Church_of_England

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Beato Pío IX, papa

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Lienzo retrato del Beato.

Lienzo retrato del Beato.

Hoy hablaré sobre uno de los papas más importantes del siglo XIX, así como también más polémicos, ya que su causa fue varias veces bloqueada debido a la oposición del Estado Italiano, tras la unificación del país y debido a algunos asuntos controversiales durante su pontificado. En materia doctrinal y social no podemos negar su importancia, ya que fue responsable de la proclamación de dos dogmas que actualmente la Iglesia guarda, acepta y defiende: la Inmaculada Concepción de la Virgen María y la infalibilidad papal, aunque en este último suscitara muchas controversias que desarrollaré en el artículo.

Tuvo el pontificado más largo de toda la historia de la Iglesia (si exceptuamos a San Pedro con una duración difícil de determinar) de 31 años y medio, y no por ello excluimos que sea el más difícil, ya que la Iglesia se enfrentaba al cambio social, y político de su tiempo, surgiendo ideologías materialistas tales como el positivismo y el materialismo histórico (marxismo); manteniendo la Santa Sede una postura conservadora, propia de una institución que defiende su status político y social. En este periodo, el papa perdió el poder temporal, siendo el último Jefe de Estado de los Estados Pontificios, ya que la Ciudad de Roma fue absorbida por las tropas piamontesas que derrotaron a las restantes tropas papales en 1870, la resolución sobre la soberanía del Vaticano no sería resuelta hasta los Pactos de Letrán en 1929, durante el pontificado de Pío XI.

Biografía
Giovanni María Mastai-Ferretti nace en Senigallia, antiguo territorio perteneciente a los Estados Pontificios el 13 de mayo de 1792, siendo hijo del conde Girolamo Mastai Ferretti y de su esposa Caterina Solazzi. Durante su niñez fue educado en un colegio escolapio de Volterra y en Roma. Siendo estudiante de teología en su localidad natal, se encontró con el papa Pío VII, quien había vuelto de su cautiverio por las tropas francesas de Napoleón. En 1815 ingresó en la Guardia Noble papal, siguiendo los deseos de su padre, pero fue despedido debido a que sufría de epilepsia. Entonces con el apoyo del Papa Pío VII y siguiendo los deseos de su madre, continuó sus estudios teológicos en el Seminario de Roma.

Aprovechando de que la enfermedad cesara fue ordenado sacerdote el 10 de abril de 1819, teniendo su primer encargo como rector del Instituto Tata Giovanni en la Ciudad Eterna, pero fue enviado como Auditor en Chile y Perú entre 1823 y 1825 para ayudar a los nuncios apostólicos en estos países con la reorganización de la Iglesia tras las revoluciones de independencia, puesto que el Real Patronato quedó suspendido mientras duraba la invasión napoleónica a España. Tras la restauración absolutista, los conflictos con la Santa Sede en materia administrativa habían suscitado la creación de Vicariatos Apostólicos en los países recién independizados de América del Sur.

Pío IX celebrando la Santa Misa.

Pío IX celebrando la Santa Misa.

A su regreso a Italia el papa León XII lo nombró director del hospital de San Miguel y canónigo de Santa María in Vía Lata. El 21 de mayo de 1827 fue nombrado como Arzobispo de Spoleto a los 35 años de edad y consagrado por el cardenal Francesco Saverio Castiglioni. En 1831 le tocó vivir una fallida revolución que se extendía por Parma y Módena, el arzobispo obtuvo del gobierno un perdón general cuando ésta fue suprimida, ganando así su reputación de Liberal; durante un terremoto que asoló la ciudad, hizo una eficiente organización de ayuda y gran caridad con los damnificados. Al año siguiente fue transferido a la diócesis de Imola aunque manteniendo el cargo de arzobispo. Fue elevado al cardenalato in pectore en 1839 y en 1840 fue nombrado Cardenal de los Santos Marcelino y Pedro. Al igual que en Spoleto, sus prioridades eran la organización para una mejor formación de los sacerdotes a través de una mejor educación y actividades benéficas como visitar a los presos en las cárceles y varios programas para niños en la calle.

Cónclave de 1846 y elección
Tras la muerte del papa Gregorio XVI, el futuro cónclave se llevó a cabo en un clima inestable para Italia, las revoluciones en los distintos ducados y reinos habían suscitado tal agitación social que muchos cardenales extranjeros optaran por no asistir. De los 62 cardenales, solo estuvieron presentes 42 en el transcurso del cónclave; además la Iglesia se enfrentaba a un colegio cardenalicio dividido en dos facciones: el ala conservador que apoyaba al cardenal Lambruschini (quien había sido secretario de Gregorio XVI) y el ala liberal quienes apoyaban a dos candidatos; el cardenal Pasquale Tommaso Gizzi, y el propio Mastai Ferretti. El cardenal decano Ludovico Micara era apoyado por el pueblo romano pero nunca por el colegio de Cardenales.

En la primera votación Lambruschini recibió la mayoría de las votaciones, pero no logró completar los dos tercios para ser elegido. El cardenal Gizzi fue favorecido por el gobierno francés, aun así no pudo tener el apoyo de los cardenales. El cónclave terminó como una contienda entre Lambruschini y Ferretti, mientras el cardenal Bernetti había tenido conocimiento de que el Arzobispo de Milán (que se encontraba bajo la dominación austriaca) Karl Von Gaisruck estaba en camino al cónclave de parte del Emperador de Austria para vetar la elección de Mastai Ferretti; entonces trata de convencer a los demás electores de apoyarlo decididamente. El segundo día de votaciones Ferretti fue elegido papa. Como era de noche aparte de la famosa fumata blanca, no se dio el aviso al pueblo romano de los resultados; la gente creyendo que Gizzi había resultado ganador, comenzaron a celebrar en su localidad natal, inclusive siguiendo una antigua tradición, se quemaron sus vestiduras cardenalicias.

Fotografía del Beato.

Fotografía del Beato.

A la mañana siguiente el cardenal Protodiácono Tommaso Riario Sforza, anunció formalmente la elección de Ferretti, ante el asombro de los fieles, sin embargo al aparecer el nuevo papa en el balcón de la Basílica de San Pedro, la aclamación fue unánime. Tomó el nombre de Pío IX, en honor de Pío VII, el papa que le había alentado su vocación sacerdotal; durante los siguientes días, en toda Italia se escuchó la exclamación ¡Larga vida a Pío IX!, era considerado un hombre piadoso, intelectual y abierto a todo mundo.

Pontificado antes de la Unificación Italiana
Pío IX, a pesar de su amplia experiencia pastoral, causó cierta controversia su poca preparación administrativa en la curia romana, su poca experiencia y su toque poco diplomático. El nuevo pontífice fue coronado el 21 de junio de 1846. Durante su pontificado es notable su política de centralización cada vez más fuerte en la Autoridad del Obispo de Roma, proceso que culminaría con la convocatoria del Concilio Vaticano I, en que fue declarado dogmáticamente. En la vida personal de Pío IX se puede considerar su sencillez y pobreza en los asuntos diarios, pero fue considerado un defensor de los derechos de la Iglesia y del libre ejercicio de los católicos en países como Rusia y el Imperio Otomano. Desde un principio el papa demostró ser un reformador de la administración; introdujo el ferrocarril en los Estados Pontificios así como la instalación del alumbrado público fue su obra más notable. Se mejoró la tecnología agrícola y se fomentó una mayor productividad.Pero causó notable controversia de que antes de la revolución de 1848, Pío IX era considerado un pontífice reformista, pero después de ella sus reformas disminuyeron notablemente.

Abolió los requisitos que los judíos tenían para asistir a los servicios y sermones cristianos; abrió organizaciones benéficas papales para auxiliar a los necesitados, además liberó a los presos políticos de las cárceles pontificias del anterior papado, lo cual horrorizó a las monarquías conservadoras como Austria. En 1848 se promulgó una nueva constitución llamada “Estatuto Fundamental para el gobierno secular de los Estados de la Iglesia” la cual defendía el carácter dual del gobierno papal, espiritual-secular. Fomentó el comercio habilitando puentes, caminos y puertos marinos, sin embargo el sistema judicial fue numeroso objeto de acusaciones debido a la parcialidad de los jueces y la ausencia de un código penal, así como normas legales. Unas 133 personas fueron ejecutadas durante su papado.

Previamente el 19 de abril de 1847 anunció su intención de establecer un consejo de asesores, en su mayoría compuesto por laicos de varias provincias del territorio pontificio. Esta acción fue seguida de la conformación de una guardia civil y un gabinete. Sin embargo a medida que pasaba el tiempo las demandas crecían; una manifestación callejera el 8 de febrero de 1848 obtuvo una promesa forzada del pontífice de un ministerio laico. Sin embargo Pío fue forzado a huir a Gaeta el 24 de noviembre, y los disidentes formaron temporalmente una “república democrática”. El papa apeló a Francia, Austria, España y Nápoles; el 29 de junio de 1849 el general francés Oudinot al mando de las tropas, reprimieron la revuelta y restauraron el orden. El 2 de abril de 1850, el Pontífice regresó a la Ciudad Eterna pero todas sus reformas liberales fueron derogadas. Así mismo restauró el gueto romano para los judíos.

Imagen de la Virgen del Sagrado Corazón modificada según las disposiciones del Beato papa Pío IX.

Imagen de la Virgen del Sagrado Corazón modificada según las disposiciones del Beato papa Pío IX.

En relación con otros países, reestableció la jerarquía católica en Inglaterra y en Países Bajos, en México le tocó vivir un proceso de desamortización de los bienes eclesiásticos así como la separación de la Iglesia y el Estado. Con la proclamación de la Constitución de 1857 y la Guerra de Reforma (1858-1860) los intereses de la Iglesia quedaron severamente afectados, sobre todo por el gobierno de Juárez que expropió no solo los terrenos improductivos, sino también cementerios, escuelas y templos.

Con la intervención francesa de 1862, Pío IX tenía la esperanza de que estas medidas anticlericales fueran revocadas. Con la propuesta del partido conservador de restaurar la Monarquía en México, el Papa dio su bendición al archiduque Fernando Maximiliano de Habsburgo y a su esposa Carlota Amalia de Bélgica. Pero la fricción continuó aun con el nuevo gobierno, sobre todo al decretarse la libertad de cultos lo cual le valió a la monarquía la pérdida del apoyo de la Iglesia. Cuando las tropas francesas se retiraban, Carlota I de México buscó desesperadamente el apoyo del Papa a lo cual se negó, pero dado el estado paranoico de la emperatriz le permitió alojarse en el Vaticano. Con Rusia trató de defender las libertades de los católicos romanos en un imperio mayoritariamente ortodoxo. Tras el fracaso del levantamiento polaco en 1863 Pío apoyó a los perseguidos, lo cual enfureció al gobierno zarista que ordenó la eliminación de las diócesis católicas y la deportación del clero. Con Estados Unidos, proclamó el patronato de la Inmaculada Concepción y reconoció la soberanía de los Estados Confederados de América.

Materia doctrinal
Fue importante su pontificado debido a la proclamación de dos dogmas que forman parte de la doctrina católica. El primero es el de la Inmaculada Concepción de la Bienaventurada Virgen María. En 1848, Pío IX ordenó una comisión de teólogos para analizar el dogma. En las disputas entre los maculistas dominicos y los inmaculistas franciscanos, el papa dio finalmente su fallo a favor de estos últimos. El 8 de diciembre de 1854 se promulgó la constitución apostólica Ineffabilis Deus donde proclama finalmente la definición del dogma de la Inmaculada Concepción. Aprobó también las apariciones de la Virgen en La Salette como estudió las de Lourdes.

Sin embargo, la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción, dejó abierto un interrogante: ¿puede el Romano Pontífice tomar estas decisiones sin la aprobación de los obispos? Esto presagiaba la convocatoria del Concilio Vaticano I, para tratar el tema de la infalibilidad del papa. Pero esta decisión le provocó no pocas controversias; el Concilio fue convocado en 1868, asistiendo un total de 744 obispos, aparte se abordaron temas como el liberalismo, el racionalismo y el materialismo. La resistencia contra el dogma de la infalibilidad no se basaba en el hecho en sí; sino que muchos obispos consideraban inoportuno, aunque algunos obispos (el 10%) expresaron su desacuerdo total ya que se había apartado de la estructura de la Iglesia Primitiva; pero el temor mayor fue que dificultaran además los esfuerzos por la unidad de todos los cristianos. Sin embargo igualmente con la oposición de algunos obispos, se aprobó el documento Pastor aeternus en el que quedó definida la doctrina: el Papa tiene plena potestad jurídica sobre toda la Iglesia y define la doctrina cuando habla “ex cathedra”. A pesar de la oposición inicial, todos los obispos obedecieron al Sumo Pontífice, pero un grupo de católicos alemanes inspirados en el sacerdote e historiador Johann Joseph Ignaz von Döllinger se separaron de la Iglesia, creando la llamada Iglesia Católica Antigua también llamada la Iglesia Veterocatólica. En cuanto a las encíclicas, no las utilizaba para explicar la fe, sino para condenar los errores teológicos, tales como el materialismo, el modernismo que empezaba a surgir y el liberalismo, esto debido a la proliferación de movimientos liberales en los Estados circunvecinos y en general en la Europa cambiante de la segunda mitad del siglo XIX.

La Inmaculada Concepción. Lienzo de Juan de Juanes (1562). Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús (La Compañía), Valencia, España. Fotografía: Ana Mª Ribes.

La Inmaculada Concepción. Lienzo de Juan de Juanes (1562). Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús (La Compañía), Valencia, España. Fotografía: Ana Mª Ribes.

La Pérdida de los Estados Pontificios y pontificado posterior
A la proximidad de las tropas piamontesas comandadas por Giuseppe Garibaldi en 1862, Pío IX tenía la posibilidad de trasladarse a otro lugar, pero el intento fue fallido.
En medio desarrollo del concilio, con el nacimiento del Reino de Italia, el nuevo monarca Víctor Manuel II de Saboya y el general Raffaele Cadorna al mando del ejército italiano se dirigió en 1870 a Roma con tal de completar el proceso de Unificación, sabiendo que Francia la principal aliada de los Estados pontificios estaba en la guerra Franco-prusiana. La defensa del Lazio, el único territorio papal estaba bajo la diezmada Guardia Suiza, el rey Víctor Manuel le trató de ofrecer al Papa una negociación pacífica, con la condición de que el ejército entrara en Roma, podía conservar la jurisdicción de la Ciudad Leonina, y que el nuevo gobierno le garantizara comunicación con todo el mundo católico. La negociación fue un fracaso, y el ejército papal compuesto por algo más de 13 157 hombres debía enfrentarse a unos 50 000 italianos. El concilio fue suspendido y jamás volvieron a reunirse los obispos para reanudarlo.

Pero Pío IX sabía que era inevitable la rendición, finalmente decidió presentar una resistencia “simbólica” para demostrar que no se sometían libremente y el 20 de septiembre ocurrió el combate en los exteriores de la Muralla de Aureliano, en la llamada Puerta Pía y al día siguiente los italianos entraron en la ciudad. Pío IX huyó del palacio Quirinal a los aposentos vaticanos donde se declaró Prisionero del Vaticano. La caída de Roma representó el final del poder temporal del papado. El papa declaró excomulgado al Rey y prohibió a los católicos italianos participar en las actividades políticas del nuevo Estado, bajo amenaza de excomunión.

Muerte y proceso de Beatificación
El papa Pío IX vivió el tiempo suficiente para ser testigo de la muerte de Víctor Manuel II, al cual le levantó la excomunión cuando estaba moribundo, sin embargo él antes de morir se negó a ser absuelto. Desde años anteriores tuvo que sufrir la erisipela y los médicos lo sometieron a tratamientos dolorosos que sufría con extraordinaria paciencia. El 8 de diciembre de 1877 fiesta de la Inmaculada Concepción, su salud mejoró aparentemente, que podía caminar solo. Pero el 4 de febrero de 1878 su salud decayó. El día siete, mientras rezaba el Santo Rosario, descansó en el Señor. Su cuerpo fue trasladado a la Basílica de San Lorenzo Extramuros en 1881, pero el cortejo fúnebre fue abordado por unos nacionalistas italianos, evidentemente anticlericales, cuya intención era arrojar el féretro al río Tíber, pero gracias a la policía, no pudieron ultimar el cadáver.

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Su proceso de beatificación fue iniciado el 11 de febrero de 1907, pero desde el principio el gobierno italiano se opuso a su elevación a los altares; tuvo que ser suspendido, Pío XII también trató de reanudar el proceso sin éxito. Su proceso encontró oponentes no solo entre el Estado sino también entre grupos judíos que ven en él otro caso de antisemitismo por el caso Mortara, de un niño bautizado informalmente, la cual fue arrebatado por el estado para criarse como cristiano, inclusive se ordenó sacerdote, pero las apelaciones de su madre fueron inútiles.

Tumba del Beato en las Grutas Vaticanas, Roma (Italia).

Tumba del Beato en las Grutas Vaticanas, Roma (Italia).

Finalmente el papa Juan Pablo II lo declaró Venerable el 6 de julio de 1985 y fue beatificado el 3 de septiembre del año 2000.

René

Webs consultadas (04/08/16):
– https://en.wikipedia.org/wiki/Pope_Pius_IX
– ec.aciprensa.com/wiki/Papa_Beato_Pío_IX
– https://es.wikipedia.org/wiki/Pío_IX

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Venerable Pío XII, papa (II)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Fotografía del papa Pío XII tras su coronación.

Fotografía del papa Pío XII tras su coronación.

En la primera parte hemos tratado la vida del papa Pío XII antes de su elección como sucesor de San Pedro el 2 de marzo de 1939, ahora trataremos sobre su labor como Pontífice en los años turbulentos de la Segunda Guerra Mundial y posteriores a ésta. Dada la extensión de datos importantes y la cantidad de información sobre su pontificado he decidido fraccionarlo en dos partes, esperando en mi humilde y pobre trabajo la satisfacción de dar a conocer a este fascinante y controvertido personaje cuya actuación generará un gran debate entre nuestros amables lectores.

La actuación pontifical de Pío XII en este periodo está en comunión con el contexto político, social y económico que se desarrolló en su entorno y que nos sirve como medio de análisis crítico de su trabajo. La postura oficial pasiva del Vaticano ante la amenaza de las potencias del Eje y la reacción del clero católico ante los crímenes de guerra y programas de exterminio de los alemanes, sigue siendo hoy un tema de debate, y una crítica a su causa de beatificación por parte de ciertos sectores de la sociedad actualmente.

Pontificado durante la Segunda Guerra Mundial
Diez días después de haber sido elegido Papa, Pío XII fue solemnemente entronizado y coronado como tal por el cardenal Protodiácono de Santa María in Dominica Camilo Caccia-Dominioni. Una de sus primeras actuaciones fue ordenar numerosas excavaciones en la antigua necrópolis vaticana para estudiar y confirmar que la Basílica de San Pedro había sido construida sobre la auténtica tumba del Apóstol. Antes de su coronación, de manera preventiva, ordenó a su secretario redactar una carta de renuncia en caso de que los nazis lo tomaran prisionero (para no volver a repetir el hecho ocurrido con Pío VII y Napoleón Bonaparte).

En la dictadura que gobernaba Italia, al mando de Benito Mussolini como Primer Ministro de la Monarquía, se quería llevar a la nación a una guerra de expansión, y tal y como había ocurrido en Etiopía y otras colonias italianas. En Alemania, Hitler comenzaba una guerra de expansión territorial que anexarían varios países vecinos. Le tocó enfrentarse la invasión alemana a Polonia, en la cual la Alianza germana- soviética (una alianza aparente) comenzó una persecución contra los católicos polacos. En abril de 1940, el Vaticano aconsejó a Estados Unidos enviar ayuda a las zonas afectadas por la ocupación de las tropas del Eje.

Pío XII, Pastor Angelicus.

Pío XII, Pastor Angelicus.

Pío XII advirtió a los Aliados de la invasión a los Países Bajos y cuando esto ocurrió, envió sus simpatías por la Reina de Países Bajos, el Rey de Bélgica y la Gran Duquesa de Luxemburgo. Al enterarse de esto Mussolini envió una protesta formal a la Santa Sede. El asunto se tornó más delicado cuando en esas zonas comenzaron las deportaciones a los judíos, y los obispos holandeses enviaron una formal protesta en la que condenaban estos actos y declararon la incompatibilidad del nazismo con el catolicismo. La Carta Pastoral, fue leída en todas las parroquias del país ocupado y provocó la inmediata reacción del alto mando alemán, deportando a 3000 judíos convertidos al catolicismo. Entonces y a pesar del apoyo del Pontífice a la Iglesia Católica en Holanda, no emitió una Protesta o un Comunicado formal.

Cuando la Luftwaffe (la fuerza aérea alemana) comenzó el bombardeo de Londres, en noviembre de ese mismo año, el Papa celebró una misa en la Basílica de San Pedro por las víctimas de la Guerra. Sin éxito, persuadió a Benito Mussolini de no aliarse con el Tercer Reich y en 1941 concedió una audiencia privada con Ante Pavelic, líder del Estado de Croacia; en la entrevista no se abordó el tema de las conversiones forzadas de los serbios ortodoxos, ni de los crímenes que la Ustacha (una organización nacionalista croata) estaba cometiendo. A pesar de que en un comunicado enviado a la legislación yugoslava condenaban estos actos, el gobierno de Croacia contó con el apoyo y hasta la participación de algunos miembros del clero católico. El más notable apoyo al régimen fue la del Arzobispo de Zagreb Aloysius Stepinac (beatificado como “mártir” por el papa Juan Pablo II) quien a pesar de hacer una tímida defensa de las minorías religiosas (cristianas y no cristianas) se negó a condenar al dictador. El motivo del silencio del Pontífice fue el temor de que una condena formal a la actuación croata derivara un cisma en la Iglesia de esa zona, tal como ocurrió con la Iglesia Ortodoxa Serbia, creándose una Iglesia cismática bajo el satélite del Estado.

En marzo de 1942, el Vaticano estableció relaciones diplomáticas con el Imperio Japonés; así mismo en junio de ese mismo año se establecieron relaciones con el inestable gobierno nacionalista de China. El papa empleó la nueva tecnología de la radio para predicar contra “el nacionalismo egoísta y la guerra”, en Navidad de 1942 expresó su preocupación por las múltiples violaciones a los Derechos humanos y a los crímenes originados por motivos raciales. Los nazis respondieron a su discurso alegando un ataque al pueblo alemán. Durante la Segunda Guerra Mundial, Roma estuvo ocupada por las fuerzas del Eje y la minoría judía siempre estuvo sujeta a la segregación por parte de las tropas germanas.

Fotografía coloreada del papa Pío XII siendo llevado en la sedia gestatoria.

Fotografía coloreada del papa Pío XII siendo llevado en la sedia gestatoria.

Cuando los alemanes comenzaron en el territorio ocupado a la Unión Soviética las ejecuciones en masa de judíos, Pío XII emplea la diplomacia para ayudar a las víctimas del Holocausto y se dirige a la Iglesia para poder ayudar de manera discreta a los hebreos. Reiteró su condena a la persecución racial y el antisemitismo en la Encíclica Summi Pontificatus así como trató de bloquear las deportaciones. Pero controversialmente evitó hacer una pública condena de las acciones perpetradas por las fuerzas de ocupación y moderó su lenguaje al referirse al genocidio o la Shoá. El comentarista John Cornwell en su libro “El papa de Hitler” sostiene que era un papa débil y vacilante en relación con la condena del nazismo, argumentando que hizo poco por desafiar el Holocausto por miedo a una invasión de los nazis al Vaticano.

El biógrafo de Adolf Hitler, John Toland señala que mientras que en sus comentarios era mordaz, Pío XII y la Iglesia ayudaron más a rescatar de las deportaciones a los judíos que las demás iglesias, organizaciones religiosas y organizaciones de rescate combinado, entre ellas la de los Aliados. Mientras que su aparente silencio se convirtió en motivo de crítica por parte de ciertos autores actuales y de algunos miembros de las fuerzas aliadas, los nazis lo veían como simpatizante de los aliados que había deshonrado su política de neutralidad. Es de hecho notable cuando los alemanes ocuparon la Ciudad Eterna en 1943, Pío XII se esforzó en salvar a la población semita de las políticas de exterminio, escondiendo incluso en iglesias y conventos de clausura, en el propio Vaticano escondieron a 447 familias. Pero evitó hacer una condena formal por las matanzas realizadas en Polonia en la que la mayoría de las víctimas eran católicas inclusive varios miembros del clero. En 1944, a través del nuncio apostólico en Budapest, instó al gobierno de Hungría a moderar su tratamiento con los judíos e invitó al clero local a esconderlos en sótanos, casas e instituciones eclesiásticas.

Fotografía del papa Pío XII de pie sobre la sedia gestatoria.

Fotografía del papa Pío XII de pie sobre la sedia gestatoria.

Aparentemente neutral, el Papa mantuvo vínculos con la resistencia alemana contra Hitler, llegando al grado de ofrecer apoyo en caso de golpe de Estado contra el Führer, como ocurrió con la famosa Operación Valkiria. Apoyó la resistencia católica de Josef Müller contra el nazismo y al obispo August Von Galen en su oposición al programa de eutanasia del régimen nazi. Finalmente abogó por una política indulgente de los Aliados cuando la victoria sobre el Eje se acercaba en 1945.

Pontificado en los años posteriores a la Guerra
Tras la caída del Eje en 1945, el Papa centró su atención en la reconstrucción de Europa, devastada por la guerra, así como la internacionalización de la Iglesia en el mundo. Pío XII reclama el reconocimiento de las culturas locales como totalmente iguales a la cultura europea, aunque conservó viejas concepciones en su lenguaje. Elevó a eminentes clérigos partícipes de la resistencia contra el nazismo al cardenalato, por ejemplo al obispo de Münster Von Galen y al diplomático papal Angelo Roncalli (futuro papa Juan XXIII) así como a Thomas Tien de China y a Valerian Gracias de la India.

Sin embargo comenzó a preocuparse por la influencia del comunismo en la Europa Oriental, y en los gobiernos democráticos surgidos tras el fin del conflicto. Durante las elecciones para la Alcaldía de Roma, Pío XII amenazó con excomulgar a cualquier católico que diera apoyo a algún partido comunista, pero sintió desconfianza de la naciente Democracia Cristiana y de su presidente Alcide de Gasperi, cuando éste se negó a realizar una colación con los ex fascistas. Reconoció al gobierno surgido en España tras el Alzamiento Militar de Franco y en 1953 firmó un concordato con el gobierno franquista basado en el ideal de nacionalcatolicismo defendido. En Yugoslavia, tras la ascensión del poder de Tito, los colaboradores de la Ustacha fueron llevados a juicio acusados de crímenes de guerra. El arzobispo de Zagreb Stepinac fue declarado culpable, lo que provocó que Pío XII excomulgara a los miembros del tribunal calificando el juicio como “lamentable suceso”.

Fue durante su pontificado un ferviente mariano, atribuyéndole la Liberación de Roma a Nuestra Señora del Divino Amor. En media guerra en 1942 en relación a lo expresado por la Virgen en Fátima, consagró al mundo (incluyendo a Rusia) al Inmaculado Corazón de María. En materia dogmática, proclamó el 1 de noviembre de 1950 el dogma de que María “después de concluida su vida terrena fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial”. La proclamación del dogma de la Asunción de María fue precedida con la encíclica Deiparae Virginis Mariae. E inauguró el año mariano en 1954 con motivo del centenario de la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción.

Canonizó a su antecesor Pío X, a Santa María Goretti, a Santa María Eufrasia Pelletier y a Santa Gema Galgani. Sus reformas litúrgicas se basaron principalmente en permitir las misas vespertinas de forma provisional, la reducción de las horas de ayuno eucarístico a tres de alimentos sólidos y una en líquidos, en 1948 erigió una Comisión para la Reforma de la Liturgia en la cual, a pesar de que en la Liturgia Eucarística insiste en el uso del latín como lengua, en cambio aprueba el uso de las lenguas vernáculas en otros oficios fuera de la misa, sin embargo condena el abuso de esta permisiva. A pesar de la fría recepción del cardenal Siri y del cardenal Spellman, revisó y reintrodujo en la Vigilia Pascual, que incluso influyó en la celebración de la Pascua en otras denominaciones cristianas.

El Papa Pío XII, ya fallecido, de cuerpo presente en su residencia de Castel Gandolfo, Italia. Año 1958.

El Papa Pío XII, ya fallecido, de cuerpo presente en su residencia de Castel Gandolfo, Italia. Año 1958.

Muerte
Para mediados de los años 50, el Papa Pío XII estaba tan agotado que a menudo evitaba las grandes ceremonias, los consistorios y las canonizaciones. Tenía la costumbre de nombrar a sacerdotes jóvenes como obispos, así nombró al orden episcopal a Julius Döpfner y a Karol Wojtyla (futuro papa Juan Pablo II) como los últimos de su pontificado. Fue ferviente opositor a nuevos experimentos pastorales tales como los “sacerdotes obreros” y continuó defendiendo como Tradición teológica del tomismo.

A pesar de estar enfermo, continuó dirigiendo a la Iglesia pero falleció el 9 de octubre de 1958 a causa de una insuficiencia cardiaca en Castel Gandolfo, la residencia papal de verano. Los médicos trataron fallidamente de embalsamarlo sin la necesidad de extraer órganos en su cuerpo, pero fue impedido debido al calor en los apartamentos papales. Rodeado de la Guardia Suiza y del conglomerado de fieles católicos el día 11 de octubre se realizó el funeral, asistiendo una inmensa muchedumbre para darle el último adiós al Papa de la Segunda Guerra Mundial. Finalmente fue enterrado el día 13 en las grutas vaticanas.

Aquí reproduzco su testamento que fue dado a conocer públicamente poco tiempo después de su muerte:
Miserere mei, Deus, secundum (magnam) misericordiam tuam
Estas palabras, que, consciente de mi indignidad e insuficiencia, pronuncié en aquel momento, en el que con temor acepté la elección como Papa, repito ahora con justificación aún mayor, porque soy más consciente de mi indignidad e insuficiencia después de las deficiencias y errores durante un pontificado tan largo y una época tan grave. Pido humildemente perdón a todos aquellos a los que he herido, lastimado o incomodado con la palabra o el hecho.
Pido a aquellos a quienes el asunto compete, no preocuparse de monumentos a mi memoria. Es suficiente que mis pobres restos sean sepultados en un lugar sagrado, cuanto más escondido mejor. No es necesario pedir oraciones por mi alma. Sé cuántas oraciones son la costumbre de la Sede Apostólica, y de la piedad de los fieles, por cada Papa que muere.
Tampoco es necesario que deje un “testamento espiritual”, como tantos prelados celosos de manera loable solían hacer. Los numerosos escritos y discursos que he publicado o emitido durante el ejercicio de mi oficina, bastan, para quien guste conocer mis pensamientos sobre diferentes cuestiones de la religión y la ética.
Dicho esto, nombro como mi heredero universal a la Santa Sede Apostólica, de la que he recibido tanto como de una madre amorosa.
15 de mayo de 1956.

Vista del sepulcro de Pío XII en las Grutas Vaticanas, Roma (Italia).

Vista del sepulcro de Pío XII en las Grutas Vaticanas, Roma (Italia).

Controvertida causa de beatificación
El papa Pablo VI inició en 1965 la causa de beatificación, siendo declarado en 1990 Siervo de Dios por el Papa Juan Pablo II, y elevado a Venerable por el papa Benedicto XVI en 2009 junto con Juan Pablo II (hoy ya santo). Sin embargo su actuación en relación con los crímenes de guerra de las potencias del Eje sigue siendo motivo de controversia en diversos sectores de la opinión pública; el Congreso Judío Mundial, calificó la causa como inoportuna e inmadura, si bien no niegan la ayuda brindada por el clero romano durante la Shoá, el apoyo que recibieron del Pontífice Romano era muy limitado, pudiendo hacer más. El Nacido Estado de Israel expresó su oposición hasta que se abran los archivos del Vaticano referentes a su pontificado, pero varios historiadores judíos dieron su apoyo a la causa, algunos pidiendo sea declarado Justo entre las Naciones, pero en ciertos bloques liberales ha encontrado oposición.

Cuando subió al papado el Papa Francisco, algunos medios señalados que se encontraba interesado por la causa de Pío XII, que tras la oposición de varios grupos y organizaciones se hallaba estancado y en 2014 abrió a los investigadores los archivos con la esperanza de hacer justicia a su predecesor. Incluso en los medios se ha dicho que el papa Francisco ha pensado su canonización sin reconocimiento previamente de un milagro, solo el tiempo dirá si este acto ocurriese o siguiera estancado.

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René

Webs consultadas (02/08/16)
– http://w2.vatican.va/content/pius-xi/de/encyclicals/documents/hf_p-xi_enc_14031937_mit-brennender-sorge.html
– ec.aciprensa.com/wiki/Papa_Pío_XII
– https://es.wikipedia.org/wiki/Pío_XII
– https://en.wikipedia.org/wiki/Pope_Pius_XII

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Venerable Pío XII, papa (I)

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Lienzo-retrato del Papa Pío XII.

Lienzo-retrato del Papa Pío XII.

Por sorprendente que pueda parecer, es el Papa Pío XII la figura más emblemática y más polémica de la Iglesia Católica del siglo XX, pues le tocó vivir un pontificado lleno de dificultades por los albores de la Segunda Guerra Mundial; un periodo donde las democracias capitalistas se enfrentaban a las ideologías nacionalistas en Europa.
Pío XII, cuya causa fue abierta durante el pontificado de Pablo VI el 18 de noviembre de 1965, dirigió la Barca de Pedro durante el tiempo de la guerra, siendo controvertida su actuación frente a los crímenes de guerra de los nazis contra los judíos. Algunos han calificado de pasiva la actuación del Sumo Pontífice, y se ha abierto una leyenda negra en torno a su figura; así también representa nuestro biografiado una figura en medio de la transición entre la antigua tradición pre-conciliar y el Concilio Vaticano II convocado por su sucesor Juan XXIII. No se pretende hacer con este artículo ninguna crítica ni apología a Pío XII, sino que pretende dar a conocer algunos datos biográficos de él, exponer los hechos tal cual son y cada quien sacar sus propias conclusiones, confiando mi humilde trabajo al juicio crítico de ustedes.

Biografía
Eugenio María Giuseppe Giovanni Pacelli, futuro papa Pío XII, nace el 2 de marzo de 1876 en Roma, Italia; siendo el tercer hijo de Filipo Pacelli y de su esposa Virginia Graziosi. Ambos pertenecían a una familia aristocrática cuya historia los unía por muchos años con el papado, siendo miembros de la llamada nobleza negra; es decir la nobleza que permaneció fiel a la sede de Roma cuando las tropas del rey Víctor Manuel II entraron a la ciudad eterna en 1870, poniendo fin a la independencia de los Estados Pontificios.

Su abuelo paterno Marcantonio Pacelli fue secretario segundo del ministerio de finanzas de los Estados Pontificios y luego Secretario del Interior bajo el pontificado del papa Pío IX (a quien acompañó a su exilio en Gaeta). Su primo Ernesto Pacelli fue uno de los más importantes consultores financieros durante el pontificado de León XIII, y su hermano Francesco Pacelli fue un prestigioso abogado especializado en el Derecho Canónigo, conocido por participar en las negociaciones del Pacto de Letrán en 1929 en que se pone en fin la Cuestión Romana que se venía tratando desde la Unificación Italiana.

Fotografía de Eugenio Pacelli en 1882.

Fotografía de Eugenio Pacelli en 1882.

A la edad de doce años tomó la decisión de ingresar al Seminario en lugar de estudiar para ser abogado, haciendo sus primeros estudios en una Escuela Católica Privada, para después ingresar en el Liceo Ennio Quirino Visconti, un colegio con tendencias anticlericales. En 1894, teniendo el joven Pacelli dieciocho años de edad ingresó en el Seminario de Capranica, siendo un estudiante dedicado y disciplinado caracterizado por sus ideales de nobleza y de servicio, debido en parte a su educación como hijo de nobles. Sin embargo no soportó el internado y lo abandonó para matricularse al año siguiente en el Seminario de San Apolinario. Recibió una dispensa para vivir en casa debido a problemas de salud. Desde 1895 a 1899 estudió filosofía en la Universidad de La Sapienza de Roma. Ese mismo año se doctoró en teología y en el derecho civil y canónico en la Pontificia Universidad Gregoriana.

Vida Sacerdotal
El 2 de abril de 1899 fue ordenado sacerdote de manos del obispo Francesco Paolo Cassetta, vice-regente de Roma y amigo de la familia y recibió su primera asignación en la Chiesa Nuova donde había servido de acólito. Ha gozado en su etapa estudiantil de la protección del cardenal Vincenzo Vannutelli que era amigo de su padre, siendo su participación fundamental para que el padre Pacelli fuera introducido en la Curia Romana. En 1901 ingresó en la Congregación de Asuntos Eclesiásticos Extraordinarios, una sub oficina de la Secretaría de Estado del Vaticano, y en 1904 se convirtió en Chambelán.

El año siguiente fue nombrado Prelado doméstico de Su Santidad y el papa Pío X lo nombró para una comisión junto con el cardenal Piero Gasparri para la codificación del derecho canónico. En 1908 representó al Vaticano en el Congreso Internacional Eucarístico de Londres donde conoció al futuro Primer Ministro Winston Churchill; en 1911 asistió a la coronación de Jorge V como rey de Inglaterra. Pudo también desempeñarse como profesor de Diplomacia Eclesiástica en la Academia Pontificia pero rechazó ser profesor en la Universidad Católica de América y en La Sapienza. En el mismo ministerio fue nombrado en 1911 sub-secretario, en 1912 secretario adjunto y en 1914 Secretario del Departamento de Asuntos Eclesiásticos al ser promovido el cardenal Gasparri a la Secretaría de Estado.

Como secretario Pacelli concluyó un Concordato con Serbia precisamente antes del asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria en Sarajevo, y durante el desarrollo de la Gran Guerra (la Primera Guerra Mundial) llevó el registro a la Santa Sede sobre los prisioneros de guerra. En 1915 viajó a Viena para asistir a Monseñor Scapinelli, nuncio apostólico en Viena en sus negociaciones con Francisco José I sobre Italia.

Fotografía del nuncio Pacelli.

Fotografía del nuncio Pacelli.

Nunciatura en Baviera y en la República de Weimar
Durante el pontificado de Benedicto XV, Pacelli fue designado como nuncio apostólico de Baviera el 23 de abril de 1917, así también fue consagrado obispo titular de Sardes, e inmediatamente fue elevado al arzobispado en la Capilla Sixtina el 13 de mayo del mismo año. Inmediatamente partió a Baviera donde se reuniría con el rey Luis III y con el káiser Guillermo II.

La nunciatura fue extendida a todo el Imperio Alemán por motivos prácticos, y a la creación de la República de Weimar la nunciatura fue establecida formalmente en 1920. Durante este periodo conocerá la dificultad para la Iglesia en Alemania debido a la inestabilidad política en el decadente gobierno, a veces no exento de incidentes. Un ejemplo es cuando la llamada Liga Espartaquista formada en su gran mayoría por comunistas alemanes, promueven una revolución y asaltan el edificio de la nunciatura siendo la puerta forcejeada, Pacelli se salvó gracias a la intervención de la que será su secretaria y ama de llaves Sor Pascalina Lehnert.

Secretario de Estado
El 19 de diciembre de 1929, el papa Pío XI lo nombra Cardenal Presbítero de los Santos Juan y Pablo y el 7 de febrero de 1930 es nombrado Secretario de Estado. Durante esta etapa, negoció importantes Concordatos con el Ducado de Baden (1932), la nacida República de Austria (1933), y el Reino de Yugoslavia (1935). Es importante la negociación del Concordato Imperial entre la Santa Sede y la Alemania Nacionalsocialista. Sin embargo en el fondo, ya se avecinaban tiempos de tormenta con el ascenso del partido nazi al mando de Adolf Hitler al poder, como resultado del descontento del pueblo alemán a la Crisis Económica de 1929 y las condiciones impuestas por los vencedores en la Primera Guerra Mundial tras el Tratado de Versalles en 1918.

El cardenal Pacelli como Secretario de Estado de la Santa Sede ayudó a escribir la famosa encíclica Mit brennender Sorge, la cual fue promulgada en 1937 como una dura advertencia para el Régimen Nazi, condenando el incumplimiento del Concordato, así también el neo-paganismo como parte de la ideología nazi, el proyecto sobre la eutanasia y la persecución de las minorías, instando a los católicos alemanes a permanecer fieles a Roma y a la Santa Sede.

Pío XII celebrando la Santa Misa.

Pío XII celebrando la Santa Misa.

A continuación transcribiré algunos puntos de la famosa Encíclica:

Venerables hermanos, la Bendición Apostólica.
– Con ardiente preocupación y creciente consternación observamos durante algún tiempo el sufrimiento de la iglesia, la creciente dificultad de su lealtad duradera en la mente y la defensa de confesores y profesores en el interior del centro del país y de la gente, que St. Bonifacio una vez que predicó la luz y la buena nueva de Cristo y ha traído el reino de Dios.
– Nuestro interés no ha disminuido por lo que el nosotros en nuestra cama de enfermo visitando representantes de Reverendo Episcopado con veracidad y han informado cumplidamente… Después de escuchar sus explicaciones, se nos permitió hablar en agradecimiento a Dios íntima con el apóstol del amor: “Yo no tengo una alegría mayor que cuando escucho a mis hijos andan en la verdad”
– Como Nosotros, Venerables Hermanos, grabaciones en el verano de 1933, los Estados Unidos por el gobierno en relación con algunos años del borrador anterior, pueden transmitirse negociaciones del Concordato y podría concluir a su toda su satisfacción por un acuerdo solemne, nos llevó la preocupación consciente de sus deberes por la libertad de la misión de salvación de la Iglesia en Alemania y por la salvación de sus almas confiadas – al mismo tiempo también el deseo sincero de desarrollo pacífico y el bienestar del pueblo alemán para hacer un servicio significativo.
– A pesar de algunas preocupaciones serias que han arrebatado, pues, a continuación, la decisión de no retener nuestro consentimiento. Queríamos que nuestros hijos e hijas de los hombres leales en Alemania como parte humanamente de las posibles tensiones y sufrimientos a evitar, que de otro modo se hubiera esperado en las condiciones imperantes con certeza. Queríamos demostrar a todo el mundo por el hecho de que, sólo Cristo y la búsqueda de lo que es Cristo, alguien se negó la mano de la paz a la iglesia madre, que ni siquiera se repele.
– La fe en Cristo no obtendrá pura y sin adulterar, si no se admite y valora en la fe en la Iglesia, “columna y fundamento de la verdad”. Cristo, Dios bendito por los siglos, tiene este pilar de la fe erigida…
– Está Cristo en el corazón y en las evaluaciones de los labios de Nosotros, como una promesa de ayuda divina, como asesor en sus resoluciones serias y responsables, como el fortalecimiento de la lucha, como un consuelo en el sufrimiento que, los pastores episcopales de tus fieles, los sacerdotes y religiosos, los apóstoles laicos de la acción Católica y todo, todos sus diocesanos, entre los enfermos y los presos, en paternal afecto la bendición apostólica.

Dado en el Vaticano, el Domingo de Pasión, 14 de marzo de 1937.

Coronación de Pío XII.

Coronación de Pío XII.

En 1937 consagra en Francia la Basílica de Liseux, ya que Pío XI era devoto de Santa Teresita del Niño Jesús. En 1938, en la capilla de la Orden de Malta, Eugenio Pacelli bautiza al futuro Juan Carlos I, rey de España. Además viajó a Estados Unidos, Argentina, Hungría y Francia dándole un prestigio internacional; acumuló cargos aparte de la Secretaría de Estado (cargo que no renunció aun siendo Papa) como arcipreste de la Patriarcal Basílica Vaticana, gran canciller del Instituto Pontificio de Arqueología Cristiana y de Camarlengo de la Santa Iglesia Romana.

Cónclave de 1939
En este último puesto estaba cuando murió el papa Pío XI en 1939, entonces la organización del periodo de Sede Vacante le correspondía a él. Los cardenales necesitaban a un pontífice diplomático de voz suave para dirigir a la Iglesia en una Europa al borde de la guerra. Pacelli no tenía experiencia pastoral, ya que no había sido designado para alguna parroquia o diócesis, a cambio tenía un amplio conocimiento de la Administración vaticana y en su actuación como Secretario de Estado demostró su capacidad organizativa y diplomática con varios Jefes de Estado y el Colegio Cardenalicio. Para la mayoría de los votantes era el candidato favorito.

El 1 de marzo de 1939 se convocó al cónclave. Entre los otros candidatos estaban el Siervo de Dios Elia Dalla Costa, Arzobispo de Florencia, Jean-Marie-Rodrigue Villeneuve, arzobispo de Quebec y Luigi Maglione. En el segundo día de votación, en la que Pacelli celebraba su 63° cumpleaños recibió dos tercios exactos de votaciones, sin embargo según rumores, pidió una tercera votación para confirmar la validez de la elección. Fue elegido con 61 votos de 62 votantes. En la capilla Sixtina, comenzó a emanarse el humo blanco a las 5:30 de la tarde, pero hubo una confusión entre los fieles reunidos en la plaza de San Pedro cuando se volvió negro. El secretario del cónclave envió una nota a “Radio Vaticana” aclarando el malentendido y confirmando la elección de Pacelli. Entonces sale el Cardenal Protodiácono Camilo Caccia-Dominioni a anunciar el “Habemus Papam” al pueblo romano desde el balcón central de la Basílica de San Pedro.

El elegido tomó el nombre de su antecesor convirtiéndose en el papa Pío XII, Sucesor 260° del Apóstol San Pedro; comenzaba para la Iglesia Católica el pontificado más difícil y controvertido de toda la historia contemporánea; en Europa los vientos de la guerra amenazaban con desestabilizar el Orden Mundial, y las minorías religiosas y étnicas como los judíos se verán amenazados por la política xenófoba y nacionalista del gobierno nazi.

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René

Webs consultadas (02/08/16)
– http://w2.vatican.va/content/pius-xi/de/encyclicals/documents/hf_p-xi_enc_14031937_mit-brennender-sorge.html
– ec.aciprensa.com/wiki/Papa_Pío_XII
– https://es.wikipedia.org/wiki/Pío_XII
– https://en.wikipedia.org/wiki/Pope_Pius_XII

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