San Alejo de Ugine, sacerdote ortodoxo

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Foto con la cruz pectoral.

Foto con la cruz pectoral.

San Alejo de Ugina (Alexis en lengua francesa, Алексий Южинский en ruso) fue un sacerdote ruso que trabajó activamente en Rusia, Estonia y Francia y se sirvió con devoción especialmente a las comunidades de exiliados rusos. San Alexis nació el 1 de julio del 1867 en el seno de la familia sacerdotal rusa Medvedkov. Su padre, Iván, era un simple sacerdote que prestaba sus servicios en Fomitcheva, región de Vyazma, no muy lejos de San Petersburgo. El padre murió poco después del nacimiento de Alexis, dejando a la familia en una situación difícil, sólo con su madre, Neonila Mikhailovna. El joven Alexis estudió en la escuela de la iglesia y más tarde en el seminario teológico de San Petersburgo. Se graduó en 1889 sin ningún tipo de rendimiento notable, pero en cualquier caso, era una persona muy piadosa y, creyendo que no era digno, tuvo dudas antes de ordenarse de sacerdote. Así que desempeñó durante cinco años el oficio de cantor en la iglesia de Santa Catalina de la isla Vasilyevsky y se casó con una mujer llamada María, con la que tuvo dos hijas. En estos cinco años se puso bajo la dirección espiritual de San Juan de Kronstadt (1929/08), un famoso sacerdote que, ya en vida, tenía reputación de santo. San Juan lo animó para que se ordenara de sacerdote.

Sacerdote en Vruda
Cuando tenía veintiocho años, después de una solicitud al Consejo Diocesano, fue ordenado diácono por el metropolita Paladío de San Petersburgo, en la víspera de Navidad de 1895, y dos días más tarde, de sacerdote, siendo nombrado en enero del 1896, párroco de la Iglesia de la Dormición de la Madre de Dios en el pueblo de Vruda, situado a unos noventa kilómetros de San Petersburgo; allí desempeñó su trabajo sacerdotal durante veintitrés años.

Foto durante un servicio fúnebre

Foto durante un servicio fúnebre

Vruda era una comunidad rural compuesta con trece pequeñas aldeas. Debido a la pobreza de su parroquia, la retribución que recibía por sus obligaciones religiosas no era suficiente para sostener económicamente a su familia, por lo que también trabajaba en el campo junto a sus fieles parroquianos. Eso no significaba que quedase estancado en la cultura teológica adquirida en el Seminario, ya que pasaba muchas noches leyendo los escritos de los Santos Padres de la Iglesia con el fin de preparar sus sermones dominicales. Por otra parte, a menudo visitaba el orfanato de su parroquia y ayudó en la apertura de dos nuevas escuelas en aquella región rural. Su trabajo arduo y dedicado le granjeó el respeto no solo en su parroquia, sino también entre los sacerdotes de la región. Por sus méritos, el Santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa Rusa, le ofreció en el año 1911 la cruz pectoral y en el 1914, la Orden de Santa Ana, dándole además el rango de arcipreste en el año 1916.

Sacerdote en Estonia
La revolución rusa de 1917 supuso un momento muy duro en la vida de San Alexis y de su familia. Durante la persecución a la Iglesia por parte de los comunistas, fue arrestado por la CEKA (los servicios secretos), hecho prisionero y torturado. Los torturadores le rompieron los brazos y las piernas y lo golpearon en la cara, por lo que su nervio facial quedó parcialmente destruido durante toda su vida. Su hermana mayor se ofreció como rehén a cambio de su liberación y así, poco después a él y a su familia se les permitió ir al exilio en Estonia.

Foto siendo anciano.

Foto siendo anciano.

Instalado en Kohtla-Jarve, una zona industrial muy poblada por refugiados rusos, con el fin de mantener a su familia, trabajó como minero durante un tiempo, en unas condiciones insalubres a causa de la humedad y de la contaminación. Debido a su mal estado de salud después de la detención y a su empeoramiento por las condiciones inadecuadas de trabajo, en el 1923, fue nombrado párroco de Levvé bajo la jurisdicción de la Iglesia Rusa, donde compaginó su trabajo como párroco con la de enseñante en una escuela para niños refugiados. En el 1926, su esposa enfermó y después de tres años de grandes sufrimientos, murió en enero de 1930. Mientras tanto se inició un conflicto entre el clero local, organizado como iglesia autónoma y los sacerdotes bajo la antigua jurisdicción de la iglesia rusa. A causa de estas dificultades, solicitó al Metropolita Eulogio, ordinario de la diócesis de la Iglesia ortodoxa rusa en Europa Occidental, trasladarse a Francia y después de pasar por unos momentos de dificultades financieras, padre Alexis finalmente se trasladó a territorio francés en diciembre de 1930, siendo enviado a la región alpina de Saboya, a la nueva parroquia creada de San Nicolás en Ugine.

Sacerdote en Ugine
Tenía sesenta y tres años de edad cuando comenzó su nueva misión en Francia. Como Kotha-Jarve en Estonia, Ugine era un importante centro industrial, donde trabajaban varios cientos de inmigrantes rusos. Debido a las diferentes opiniones políticas y afiliaciones eclesiales, sus connacionales estaban muy divididos. El carácter amable y paciente del padre Alexis le hizo estar siempre a disposición de sus feligreses tratando de llevar la paz. Ya anciano, no por su edad, sino porque su vida había sido muy dura, prefirió pasar la mayor parte de su tiempo en una iglesia de madera construida en la montaña, donde rezaba constantemente, pero aun así participaba en las reuniones locales con sus feligreses y era muy abierto a todos, sobre todo cuando se trataba de la vida espiritual. Era un gran admirador de Aleksei Khomiakov (1804- 1860) teólogo y filósofo ruso, teórico de la eclesiología ortodoxa moderna. Pero cuando las discusiones se convertían en política o versaban sobre otras cosas mundanas, solía ausentarse y dedicarse a la oración.

Iglesia de san Nicolás en Ugine (Francia).

Iglesia de san Nicolás en Ugine (Francia).

Solía caminar con su sotana sacerdotal, que era bastante vieja y descuidada. A pesar de que su salario eclesial era muy pequeño, en secreto daba una parte de su dinero a los más pobres. Después de que su hija menor, Olga se casase en el año 1931 y su hijastro se mudase a su casa, los dos comenzaron a llevar una vida aún más dura, ya que comenzaron a burlarse de él y a tratarlo de manera irrespetuosa. Pero él se refugiaba en la oración y se negaba a responder a las provocaciones. Entre todos sus conocidos, nadie supo de él que profiriera ninguna queja. En los últimos años de su trabajo como sacerdote, una pequeña parte de sus feligreses comenzaron a criticarlo por su suave carácter, convirtiéndose en objeto de sarcasmo. Finalmente algunos de ellos escribieron una carta al Metropolita, diciéndole que había robado una cantidad de dinero de la parroquia, a lo que él se negó a defenderse. Estando en esta posición tan difícil, la mayoría de sus feligreses, se indignaron por el contenido de la carta y se movilizaron a favor de su sacerdote para que el Metropolita decidiera que era inocente.

Agotado por todos estos trabajos, el padre Alexis cayó enfermo y poco después, al agravarse su condición física, en el mes de julio de 1934, se vio obligado a ser hospitalizado en Annecy, donde los médicos le diagnosticaron un cáncer de estómago, que mantuvo oculto a casi todo el mundo, incluso a su hija cuando lo visitaba. Fue visitado por otros sacerdotes rusos y por sus feligreses, los cuales comenzaron a darse cuenta de que les leía sus pensamientos e incluso les profetizaba. En el hospital, uno de sus más fieles feligreses hablaba mucho con él y el padre le confesó que, aunque le gustaban todos los Akathistos y cánones, le encantaba especialmente el de San Pantaleón. También le confesó lo mucho que amaba a los niños: “En mi parroquia los verdaderos feligreses son los niños, los hijos de mis feligreses… y si esos niños viven y crecen, van a formar el interior de la Iglesia. Y también nosotros, que pertenecemos a la Iglesia, siempre y cuando vivamos de acuerdo a nuestra conciencia y cumplamos los mandamientos… ¿entiendes lo que quiero decir? En la Iglesia visible existe una Iglesia invisible, una Iglesia secreta. En ella se encuentran los humildes que viven por la gracia y que caminan en la voluntad de Dios. Se pueden encontrar en cada parroquia y en cada jurisdicción. La emigración vive a través de ellos y por la gracia de Dios”.

Sepulcro del Santo en Bussy, Francia.

Sepulcro del Santo en Bussy, Francia.

Finalmente incluso sus adversarios se acercaron a él, aunque fue él quién les pidió perdón. El día antes de su muerte, recibió la Santa Comunión y la unción de los enfermos. Murió en la mañana del 22 de agosto del año 1934 y a su sepelio en Ugine, participaron varios miles de personas: sacerdotes, feligreses, amigos, e incluso quienes lo habían criticado.

Veneración
En el año 1953, las autoridades de Ugine decidieron trasladar el cementerio y transformar el lugar en un barrio de viviendas, por lo que todas las tumbas tenían que reubicarse en un plazo de cinco años. Filip Shportak, el nuevo párroco de los ortodoxos rusos que vivían en Ugine, decidió trasladar el cuerpo del padre Alexis, por lo que se abrió la tumba el 22 de agosto de 1956, exactamente veintidós años después de su muerte. Cuando se pusieron a excavar, a una profundidad de 1,20 metros los sepultureros no pudieron utilizar sus herramientas, como si los detuviera una fuerza desconocida. Así continuaron cavando con sus manos y bajo el ataúd descompuesto encontraron incorruptos los restos del Padre Alexis. Su cuerpo era muy flexible y hasta los médicos afirmaron que un hombre que había muerto de cáncer generalizado no podía librarse de la descomposición. Normalmente los sepultureros utilizaban ataúdes pequeños para meter los huesos de los difuntos, por lo que para el padre Alexis se necesitaba un ataúd normal, que ellos no tenían. Debido a esta situación, su cuerpo permaneció al descubierto durante tres días, no sufriendo ningún daño hasta que llegó el nuevo ataúd y pudieron sepultarlo de nuevo.

Al año siguiente el diario ruso “La pensée russe” publicó un artículo titulado “El santo padre de Ugine”. Al leerlo, el padre Pavel Puchalsky, sacerdote del monasterio ortodoxo de Bussy-en-Othe comenzó a recopilar testimonios sobre el padre Alexis y solicitó al Metropolita Vladimir que removiese los restos al cementerio ruso de Sainte-Geneviève-des-Bois, cerca de París. Eso ocurrió el 30 de septiembre de 1957 y cuando el ataúd fue abierto de nuevo, el cuerpo se encontró en las mismas condiciones de incorrupción, siendo trasladado a la cripta de la iglesia del cementerio ruso de Sainte-Geneviève-des-Bois.

Vista de los restos del Santo en Bussy, Francia.

Vista de los restos del Santo en Bussy, Francia.

La canonización de San Alejo de Ugina fue decretada por el Santo Sínodo del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla, al cual estaba subordinada la parroquia rusa, el día 16 de enero del año 2004. La solemne ceremonia de la canonización se celebró en la Catedral Rusa de San Alejandro Nevsky de París, el día 2 de mayo de ese mismo año, oficiando el arzobispo Gabriel de Comana, obispo para las comunidades rusas que están bajo la jurisdicción de Constantinopla. El 13 de octubre de ese mismo año, sus sagradas reliquias fueron trasladadas desde Sainte-Geneviève-des-Bois a Bussy-en-Othe y depositadas en la iglesia de la Transfiguración, construida recientemente para servir como iglesia principal de las monjas ortodoxas del monasterio dedicado a la Protección de la Madre de Dios. San Alejo es conmemorado el 22 de agosto (día de su muerte), el 13 de octubre (día del traslado de sus reliquias) y el 20 de julio (Synaxis de los nuevos Santos Rusos de Francia).

Troparion
Pastor amado de Cristo Dios, que fuiste una regla de fe y un ejemplo de misericordia. Te quemaste por el cuidado de tu rebaño en tierra extranjera, por lo que has sido glorificado por Dios. Por eso, tu cuerpo descansa incorruptible y tu espíritu está delante del trono divino. Ruega a Cristo Dios para que nos fortalezca en la ortodoxia y en la piedad, con el fin de salvar nuestras almas.

Mitrut Popoiu

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Bibliografía:
Vie de Saint Alexis d’Ugine.
– Job Getcha, “Alexis Medvedkov, un prêtre serviteur du Seigneur”, en: Contacts, vol. 56, no. 208, 2004.

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San Ronán de Quimper, obispo eremita

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Escultura del santo en Locronán (Francia).

Escultura del santo en Locronán (Francia).

Se le conoce también con el nombre de Ronano. Las fuentes principales que nos hablan de su vida, son las siguientes: una “Vita” latina escrita a mediados del siglo X por un canónigo de la catedral de Quimper, sus “Actas” en el “Breviarium Corisopitense” y sus lecciones en el nocturno de maitines del “Proprium sanctorum ecclesiae Corisopitensis”, que data del año 1642. Existen otros datos que pueden recabarse en otros documentos litúrgicos, en las dedicaciones de iglesias, de lugares que llevan su nombre e incluso de algunas tradiciones locales que han llegado hasta nuestros días. No obstante, existen considerables incertidumbres acerca de su figura y sobre los detalles históricos de su vida; sobre todo, existe un problema muy complejo, difícil de solventar acerca de su identificación con San Ronán de Tavistock, problema que aun no se ha resuelto de manera satisfactoria a pesar de que muchos hagiógrafos se han devanado los sesos en este intento.

Según estas fuentes, Ronán era un irlandés que habiendo sido consagrado como obispo gracias a su santidad y a su cultura, dejó su isla natal para dedicarse a llevar vida de ermitaño en otras tierras. Según la obra “Vies des Saints de la Bretagne Armorique”, de Alberto el Grande – hagiógrafo dominico bretón que vivió a caballo entre los siglos XVI-XVII -, publicada en el año 1636, Ronán era un pagano irlandés que convertido al cristianismo, una vez bautizado, recibió una buena educación eclesiástica llegando a ser ordenado como sacerdote una vez que había abandonado Irlanda. Parece ser que primero estuvo en Cornualles (Inglaterra) y posteriormente pasó al continente, asentándose en la región de Bretaña, concretamente en Saint-Pol-de-Léon, donde se quedó como eremita y en la que debido a la fama de sus curaciones hizo que acudieran a él mucha gente de toda aquella zona.

Como deseaba vivir en una soledad mayor, se retiró a los confines del bosque de Névet, cerca de la bahía de Douarnenez, donde se construyó una casucha que le servía de vivienda y de oratorio. Pero nuevamente, su santidad atrajo a las multitudes hasta tal punto que el rey Grallón de Bretaña acudía a él para solicitarle consejo. Ronán realizó numerosas curaciones de enfermos y algún milagro en su propia defensa, ya que en dos ocasiones fue acusado falsamente por una mujer llamada Keban, esposa de un campesino que vivía cerca de su choza y con el que se encontraba muy a menudo. La primera acusación fue que era un licántropo (hombre lobo) y la segunda, que intentó seducirla. Por culpa de estos rumores abandonó aquel lugar y se marchó a Est, cerca de Rennes, donde se construyó un nuevo eremitorio. Allí murió aunque su cuerpo de manera milagrosa fue transportado a Locronán, lugar de su primera ermita en las cercanías del bosque de Névet, donde fue sepultado.

Campanilla del santo.

Campanilla del santo.

Durante la ocupación de Bretaña por parte de los escandinavos a principios del siglo X, Locronán fue destruida y sus reliquias, a fin de que no fuesen profanadas, fueron trasladadas hasta la Francia central. Pasado el peligro, se dice que su cabeza fue devuelta a Locronán una vez que esta ciudad fue nuevamente reconstruida y que su cuerpo fue llevado a Quimper.

El autor de la “Vita” nos cuenta, aunque sin convencimiento alguno, la historia de la transferencia de sus reliquias en Bretaña, ocurrida en la primera mitad del X: en Francia, fuera de la región de Bretaña, San Ronán no recibe ni recibía culto alguno y en la “Vita” no se dice ni como ni donde estuvieron las reliquias cuando, digamos, estuvieron “en el exilio”. ¿Por qué digo “sin convencimiento alguno”? Porque el pasaje que describe su retorno presenta incongruencias muy notables: el motivo de la reconstrucción del oratorio de Locronan constituye una burda interpolación entre la afirmación de que el cráneo del santo había sido llevado desde Cornualles y la “milagrosa recomposición” de su cuerpo en Quimper, donde había sido traído desde el oratorio. Lo más verosímil es que la totalidad de las reliquias del santo fueron transportadas desde Locronan hasta la catedral de Quimper, mucho antes. La creencia de que en el siglo X fueron transportadas desde Bretaña a Cornualles, está basada en la confusión existente entre este San Ronán de Quimper y el San Ronán de Tavistock, cosa que ya expliqué anteriormente. Comprendo que es bastante lioso el entender todo esto, pero es que en realidad, lo que la “Vita” describe, es un verdadero lío.

En un inventario del año 1273, Menn nos dice que en la catedral de Quimper, en un relicario de plata estaba el cráneo y que en otra caja de plata estaba el resto del cuerpo. En el año 1687, a petición del obispo local, se hizo un reconocimiento de estos restos: “… nos encontramos la escápula del lado izquierdo, el fémur de un muslo, la mandíbula inferior, un hueso occipital, la tibia y un hueso de un brazo, un húmero, las vértebras, el cubito del otro brazo, varias costillas, un hueso roto de una tibia… todo envuelto cuidadosamente en un cabestrillo de tafetán verde, colocado dentro de la caja de plata”. En el siglo XVII, era muy importante realizar este reconocimiento y este relato detallado, ya que lo que se pretendía era, por razones económicas, atraer a los peregrinos a Quimper y como en Locronan – aunque estaba el sepulcro -, solo había dos costillas, se provocaba así una cierta competencia entre ambas iglesias. Pero cosas del destino, durante la Revolución Francesa se destruyeron todas las reliquias conservadas en Quimper (hay que tener en cuenta que los relicarios eran de plata), mientras que se respetaron las dos costillas de Locronan porque estaban en un relicario de madera. ¡Así es la vida! Y esto es lo que existe en el día de hoy.

Relicario de las costillas del santo en la iglesia de Locronán (Francia).

Relicario de las costillas del santo en la iglesia de Locronán (Francia).

Existen muchos testimonios de culto litúrgico a este santo en toda la región de la Bretaña francesa. En los calendarios de Quimper, en los breviarios de Tréguier del siglo XV, en el calendario de París de 1472, en el de Léon del 1516 y en los misales de Bréventec del siglo XIII, es recordado el día 1 de junio. En unas letanías del siglo XI de Limoges es invocado entre los santos Brioco y Tugdual dentro de un grupo de santos venerados en las diócesis de Saint-Brieuc, Tréguier y Léon e incluso en los estatutos del sínodo celebrado en el 1536 en la diócesis de Cornualles, se establece que su fiesta sea de precepto. Su memoria es también decretada en la “Grande Troménie de Saint Ronan” (una larga procesión o peregrinación) que en Locronán se celebra cada seis años entre el segundo y el tercer domingo de julio y en la cual se sigue un protocolo que no ha variado a lo largo de los siglos.

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A San Ronán se le han dedicado muchas iglesias a lo largo y ancho de la Bretaña francesa. Recordemos la magnífica iglesia de Locronán donde se conserva su tumba y una campanilla que el propio santo utilizaba. En Plozévet tiene dedicada una capilla y una fuente, en Briec una capilla y otra en Quimper. Estas tres últimas dedicaciones fueron destruidas durante la Revolución Francesa. Es el santo patrono de la localidad de Saint-Renan (cercana a Léon), de la iglesia existente en la isla de Molène, de Laurenan, en la costa septentrional y de Hillion, en la diócesis de Saint-Brieuc. En estos últimos dos lugares su culto ha sido sustituido por el de San Renato obispo de Angers. Es también el santo patrono de Locrenan en Plestin, Saint-Renan en Plouec y en Saint-Drenan en Minihy Tréguier.

Tumba del santo en Locronán (Francia).

Tumba del santo en Locronán (Francia).

Aunque como he dicho anteriormente, Alberto el Grande en su obra “Vies des Saints de la Bretagne Armorique”, considera que era un sacerdote, las otras fuentes mencionadas al inicio del artículo señalan que era un obispo ermitaño y así aparece representado en las escenas esculpidas en el púlpito de madera de roble existente en la iglesia de Locronan: exactamente, como un obispo mitrado, con la mitra puesta. Sin embargo, en unas vidrieras multicolores del siglo XVI existentes en la iglesia de Plogonnec (cerca de Locronan) es representado como un ermitaño que lleva una campanilla en su mano derecha y un bastón en la izquierda.

Todos los hagiógrafos afirman que San Ronán fue un personaje histórico del siglo VI, aunque algunos se resisten a admitir la tesis de que su origen era irlandés. Algunos, sin fundamento alguno, dicen que fue discípulo de San Senan de Inis Cathaig, localidad situada en la isla Scattery existente en el río Shannon, en Irlanda. Que el santo fuera un obispo irlandés que dejó su tierra natal a fin de vivir en soledad en la Bretaña francesa, es una afirmación que concuerda plenamente con la tradición de la Iglesia Celta, aunque está claro que su biógrafo del siglo X, basó su “Vita” únicamente en el folklore contemporáneo existente en Locronan.

Antonio Barrero

Bibliografía:
Analecta Bolandista, LVIII, 1940.
Analecta Bolandista, LXXI, 1953.
– Doble, G.H., “Saint Rumon et Saint Ronan”, Shipston-on-Stour, 1939
– Dujardín, D., “Saint Ronan”, Brest, 1935.
– Grannel, F., “Bibliotheca sanctorum, tomo XI”, Roma, 1990
– Le Grand, A., “Les vies des saints de la Bretagne Armorique”, Paris, 1901
– Plaine, F., “La tumba monumental y las peregrinaciones de San Ronán”, Revista de Arte Cristiano, XI, 1879.

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La tradición de la Candelaria en México (II)

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Nuestra Señora de Candelaria, Tlacotalpan, Veracruz.

Nuestra Señora de Candelaria, Tlacotalpan, Veracruz.

Orígenes, costumbres y creencias alrededor de la fiesta de la Presentación del Señor
La festividad del “Día de la Candelaria” que oficialmente su nombre es “La presentación del Señor en el templo y la purificación de la Virgen María”, se celebra 40 días después de la navidad que coincide con el 2 de febrero y con esta misma celebración concluyen las celebraciones navideñas [1], en esta festividad se recuerda como José y María, cumpliendo con la ley mosaica, llevaron a los cuarenta días después del parto a presentar a su hijo al templo, llevando dos tórtolas como ofrenda para que también María fuera purificada, pues la ley decía que la mujer que daba a luz era impura durante cuarenta días.

Los investigadores coinciden que la fiesta de la presentación del Señor se comenzó a celebrar en Jerusalén a partir del siglo IV, pero celebrada originalmente en la tradición oriental su fecha era el 14 de febrero pues para Oriente el nacimiento de Cristo fue el 6 de enero. Originalmente el nombre de esta festividad en griego era Hypapante que significa “Encuentro” por el encuentro de Jesús y María con Simeón y Ana los profetas del templo y se solía celebrar con una procesión por las calles portando velas y antorchas en las manos hasta llegar a la Basílica de la Resurrección en Jerusalén. Fue hasta el siglo V que el Papa Gelasio instituyó la fiesta de la Purificación de la Virgen en occidente.

El nombre de día de la “Candelaria” se basa en primer lugar a la procesión que se hacía desde antiguo y que aún se hace con las velas durante esta festividad pero simbólicamente se debe a que en esta fecha se celebra la manifestación de Cristo a los profetas del templo y la profecía de estos revelando a Cristo como “luz del mundo que ilumina las naciones”, debido a esto la advocación mariana de Nuestra Señora de la Candelaria es en recuerdo de que María es la que cargó en su vientre y nos dio la candela, la luz que es Cristo.

Virgen de la Candelaria del templo de la Asunción de María, Ayapa, Jalpa de Méndez, Tabasco.

Virgen de la Candelaria del templo de la Asunción de María, Ayapa, Jalpa de Méndez, Tabasco.

Actualmente la bendición de las velas de la candelaria es una tradición muy difundida entre los católicos, estas velas tienen concedida por la Iglesia una indulgencia para los agonizantes, también hay quienes dicen que si alguien tarda en agonía debe encender la vela de la candelaria y eso le ayudara a bien morir, otros consideran que cuando hay tormentas se debe encender la vela de la Candelaria para evitar los rayos, así como también para evitar temblores de tierra, algunos creen que cuando alguien muere ahogado y su cuerpo no se puede encontrar en las aguas se debe poner la vela de la candelaria encendida en una tabla y dejarla navegar en el sitio, mientras alguien hace la oración correspondiente a la Virgen de la Candelaria y en el lugar donde se detenga y gire sobre su eje ahí debe estar el cadáver, especialmente en el municipio de Nacajuca, Tabasco se sigue esta tradición aunque la conseja popular es muy conocida en gran parte del territorio. Hay familias mexicanas que para el 2 de febrero acostumbran bendecir velas de diversos colores esto debido a que cada color tiene un significado y petición particular:

Blanca: protección para los niños.
Amarilla: protección para los adultos.
Rojo: amor, fe y paz.
Verde: para el bienestar en los negocios prosperidad.
Azul: trabajo y suerte.
Celeste: dinero, felicidad, viajes y estudios.
Rosa: salud y esperanza.
Morado: contra los vicios y malos pensamientos.
Negro: contra enemigos y envidias.

El culto y devoción a Nuestra Señora de la Candelaria llegó a América y particularmente a la Nueva España traída de Europa, puesto que en las Islas Canarias se venera una imagen de Nuestra Señora de la Candelaria desde el siglo XIV donde se dice se apareció a dos pastores. La Virgen de la Candelaria es venerada como patrona de Tenerife y de Bolivia, así como patrona de marineros y pescadores, y abogada de los moribundos y ahogados. Particularmente es venerada en toda América Latina, siendo en México la Candelaria de los Patos en la ciudad de México una de los más antiguos templos dedicados a esta advocación y en Tlacotalpan, Veracruz es venerada la Candelaria más famosa de México, sin embargo en casi todo el país existen imágenes de la Candelaria célebres, como el caso de la Virgen de Santa Anita en Jalisco.

El tamal es el alimento tradicional del día de la Candelaria en México.

El tamal es el alimento tradicional del día de la Candelaria en México.

Tradiciones del día de la Candelaria
Entre otras tradiciones que se efectúan el día de la Candelaria hay uno muy famoso y de estrecha relación con el día de Reyes nos referimos a la tamalada, no se sabe en qué momento estas dos festividades se unieron por una sola causa, pero cada año el 6 de enero aquel que en la rosca de Reyes tiene la gracia de verse premiado con el muñequito de la rosca que no es otra cosa que un Niño Dios escondido recordando la huida a Egipto por Herodes, y todo aquel al que le sale el muñequito se verá en la obligación del día de la candelaria ofrecer una tamaliza, muchos dicen que el que te salga el muñequito de la rosca es símbolo de bienaventuranza en todo el año, anteriormente a quien le salía el niño Dios de la rosca se le llamaba “el rey de la faba”, del mismo modo antiguamente aparte de ser quien debía ofrecer los tamales el día 2 de febrero se convertía en padrino del niño Dios y debía llevarle a presentar al templo en ese día. Los tamales desde la época prehispánica han sido un alimento imprescindible en las festividades, tal parece que el día de la candelaria coincide con las festividades a los tlaloques del agua y que era celebrado con tamales, cabe decir que cronistas como fray Bernardino de Sahagún y fray Diego de Landa mencionan como los tamales eran de los alimentos preferidos por los indígenas y eran hechos de rana, de pescado o de pavo.

Recientemente algunos investigadores del tema del día de la candelaria coinciden en que no se tiene registros precisos de que la relación Candelaria-tamal sea muy antiguo, puesto que en periódicos del siglo XIX se mencionaba que el alimento predilecto en la capital mexicana para celebrar la candelaria era el pato, lo que hace pensar que posiblemente la tradición de la tamaliza del 2 de febrero sea más reciente de lo que pensamos. Por otra parte la fiesta del 2 de febrero se introdujo con la llegada de los españoles y el cristianismo aunque nunca tuvo mucho éxito durante la época colonial puesto que muchas de las tradiciones que hoy conocemos en relación al 2 de febrero eran celebrados el 25 de diciembre, aunque si existen referencias en el Archivo General de la Nación de petición de permisos en el siglo XVIII para celebrar el nacimiento de Cristo entre el 2 y 4 de febrero.

Levantar el nacimiento el 2 de febrero es tradicional en el sureste mexicano.

Levantar el nacimiento el 2 de febrero es tradicional en el sureste mexicano.

Aunque en el centro de la república otra de las tradiciones más difundidas en relación al 2 de febrero es el vestir al Niño Jesús, en el sureste mexicano forma parte de las tradiciones decembrinas puesto que en su mayoría suelen vestir y sentar al niño Jesús el 31 de diciembre para que “espere la llegada de los Reyes Magos en otros lugares el 25 y algunos más el mismo 6 de enero. Sin embargo esto no quiere decir que las tradiciones del día de la candelaria en el sureste mexicano no sea el niño Jesús el centro de estas, aunque en mucho menor grado que en el centro del país es también costumbre en este día que muchas personas lleven sus imágenes del Niño Jesús ya con sus vestidos nuevos a bendecir en la misa de la Candelaria, algunas veces acompañados de dulces que la conseja dice sirven para la salud cuando los comes y algunos los acompañan como semillas para bendecir la cosecha y también posteriormente servirán para el altar de dolores.

Una de las tradiciones de más importancia en relación con la Candelaria es la “Levantada del niño Dios” o “Levantada del nacimiento”. Esta tradición que es muy representativa del sureste del país consiste en el rezo del rosario acompañado de diversos villancicos y con el ruido de sonajas y panderos que se reparten a los asistentes, con los cuales se da el cierre a las festividades navideñas y ya se puede quitar el nacimiento, posteriormente la imagen del niño Jesús es arrullado por todos los asistentes como si fuera un niño de verdad, y se reparten dulces y juguetes a los niños asistentes al rosario, algunos acostumbran invitar familias con niños para que sean estos los principales asistentes al rosario. Existe un canto en particular que se usa para el arrullo del niño Jesús que es conocido como “el rorro”.

El arrullo del niño Dios es parte fundamental al momento de levantar el nacimiento.

El arrullo del niño Dios es parte fundamental al momento de levantar el nacimiento.

La tradición de “levantar el nacimiento” originalmente se reservaba para el 2 de febrero, debido a que la liturgia católica tradicional marcaba que el tiempo litúrgico de la Navidad duraba desde el 25 de diciembre hasta el 2 de febrero o fiesta de la Purificación, por lo que en los templos el nacimiento se quitaba hasta este día, pero a partir de la reforma del calendario litúrgico en los años sesenta el periodo de la Navidad dura únicamente desde el 25 de diciembre hasta la fiesta del Bautismo del Señor la cual se celebra el domingo posterior a la fiesta de la Epifanía o día de Reyes, o el 10 de enero, por lo que la liturgia actual aconseja retirar el nacimiento a partir del día de reyes, lo que ha propiciado que en muchas partes de México la tradición de “levantar el nacimiento” ya no sea exclusiva del día de la candelaria sino que abarque desde el 6 de enero hasta el 2 de febrero y muchas veces todo el mes de febrero, a pesar de esto, el pueblo llano celoso de sus costumbres sigue considerando al día de la candelaria el momento por excelencia para realizar la “levanta del Niño Dios”.

Los ritos celebrados en la “levanta del Nacimiento” tienen sus orígenes en la España del siglo XVIII, ya que en este momento es cuando se populariza la tradición del Nacimiento o Belén en España por gusto de Carlos III quien manda a elaborar uno como regalo para su hijo y los demás nobles comienzan a hacer lo mismo por imitación; la tradición se populariza, pero en este momento el nacimiento era más simbólico, siendo que particularmente similar a la tradición que aún se tiene en México, muchas veces se buscaba que el niño Jesús fuera de mayor tamaño para representar que Cristo es lo más importante del nacimiento y las demás figuras se ponían de diferentes tamaños según su importancia, y el Belén o nacimiento se dividía en el plano terrestre y el celestial, tratando de dar un simbolismo sobre la redención lo que propiciaba que alrededor del pesebre durante la noche de Navidad y también al momento de retirarle se realizaran oraciones, danzas, cantos y ofrendas. Curiosamente en las tradiciones actuales de España estas costumbres han desaparecido mientras que en el pueblo mexicano han perdurado y se siguen realizando retratadas año con año en la “levantada del Niño Dios”.

Diversos modelos de ropa para el niño Dios usados el 2 de febrero en la bendición de imágenes.

Diversos modelos de ropa para el niño Dios usados el 2 de febrero en la bendición de imágenes.

La “entrega del niño Jesús” y “robo” de este mismo forma parte de otra más de las tradiciones que en Tabasco tiene gran relación con la festividad de la Candelaria pues el 2 de febrero es uno de las fechas predilectas para “entregar” al Niño Dios que fue robado en diciembre. En algunos estados del sureste de la república mexicana se acostumbra en época decembrina una peculiar tradición que es conocida como “robarse al Niño Dios”, esta tradición consiste en que el día de Nochebuena o navidad o en el transcurso de las fechas navideñas alguien ajeno a la casa donde está puesto el nacimiento sustrae la imagen del Niño Jesús del nacimiento, por lo general lo hacen por alguna promesa o a veces por el simple hecho de hacer un festejo, cuando se hace por una promesa a veces la imagen se regresa a sus dueños hasta que la petición sea cumplida o hasta el tiempo que se haya acordado al hacerle la promesa al Niño Jesús, pero por lo general se debe devolver el 6 de enero o el 2 de febrero o en el transcurso del mes de enero, posteriormente de que la imagen fue robada a los ocho días de dicho suceso quien lo sustrajo debe enviar una carta al dueño diciéndole que su niño está bien y que pronto volverá a casa o marcándole la fecha en que lo hará.

Esta tradición es basada en el pasaje bíblico del niño Jesús perdido y hallado en el templo, sustrayendo la imagen del niño Jesús y no encontrándolo se toma como el tiempo que el Niño Jesús se le perdió a José y María y al entregarlo simbolizaría cuando le encontraron en el templo por lo cual tanto en la casa de quien lo sustrajo como en la casa de los dueños se le hace un rosario antes y después de ser entregado y el que lo robo que se convierte en su padrino debe vestirlo para la ocasión y hacer un gran festejo en la casa de los dueños para celebrar que el niño Jesús ha vuelto con José y María , al salir el padrino con la imagen del Niño Jesús de su casa lo debe llevar en procesión mientras van quemando cohetes y se buscan personas que se vistan de José, María, ángeles, pastores y reyes magos para que reciban la imagen del Niño de regreso recordando como José y María lo buscaron y los encontraron en el templo muchas veces esta entrega se hace en la iglesia y de ahí es llevado a la casa del dueño para hacerle el rosario, en otras ocasiones en la misma casa se visten de ángeles o de José y María y ahí lo reciben. Es tradicional también que quien lleva cargando la imagen del niño Jesús lleve tras de sí un largo palo del que salen varias cintas de colores que lo cubre señalando donde va el niño Jesús.

Bendición de velas, semillas e imágenes del niño Dios el día de la Candelaria.

Bendición de velas, semillas e imágenes del niño Dios el día de la Candelaria.

Esta tradición en las ciudades se ha ido perdiendo debido al gasto que implica pero sobre todo porque hay muchos listos que se robaban al niño Jesús y ahí sí, sin intención de devolverlo, por lo que muchos han optado por no seguir la tradición. Del mismo modo como sucede con la levantada existe un canto que se entona al momento de entregar la imagen y de llevarlo en procesión a la casa de sus dueños:

Vámonos madrinas
vámonos toditas
busquemos al niño
que salió de Egipto.

Hace varios días
me puse en camino
a ver si lo encontramos
en casa del vecino.

Yo llegue primero
a este lugar
me di con el niño
y corrí a avisar.

Perdónanos niño
el atrevimiento
ya te llevaremos
para tu aposento.

Y su santa madre
como ha padecido
porque no ha encontrado
su niño perdido.

El padre se aflige
porque no ha llegado
vámonos hermanas
vamos a entregarlo.

Todas las madrinas
vienen temerosas
pero la culpable
es la señora
(o señor aquí se pone el nombre de quien lo robo).

Oiga Señor (el nombre de a quien le robaron el niño)
No tenga cuidado
aquí está su niño
que tenía extraviado.

Aquí está su niño
mírelo usted
hoy vuelve a su casa
donde lo robe.

Este niño vino
entre la azucena
y lo entregaremos
en la Nochebuena.

preguntasantoral_anticopia_articulo20160202

André Efrén

Bibliografía:
– Avellaneda, Villulfo Gaspar, “La Virgen de San Lucas”, México, Garabato, primera edición, 2003.
– Candia Pacheco, Ricardo, “El tamal”, en “Relatos e historias en México”, México, Raíces, año VI, número 65, revista de publicación mensual, enero 2014.
– Fernández, José Luis, “La navidad en México”, México, Paulinas, sexta reimpresión, 1992.
– Foster, George, “Cultura y conquista la herencia española de América”, México, Universidad Veracruzana, segunda edición, 1985.
– Iglesias y Cabrera, Sonia, “Las fiestas tradicionales de México”, México, Selector, primera edición, 2009.
– Iglesias y Cabrera, Sonia, “Navidades mexicanas”, México, CONACULTA, primera edición, 2003.
– Parra Sánchez, Tomás, “Diccionario de los santos”, México, San Pablo, cuarta edición, 2002.
– Perdigón Castañeda, Katia, “La candelaria”, en “Relatos e historias en México”, México, Raíces, año IV, número 42, revista de publicación mensual, febrero de 2012.
– Perdigón Castañeda, Katia, “Epifanía a la mexicana”, en “Relatos e historias en México”, México, Raíces, año V, número 53, revista de publicación mensual, enero de 2013.
– Soriano, Joan, “Nuestra Señora de la Candelaria”, España, Sol, primera edición, 2010.

Fuentes orales:
– Araceli Medina, (31 de agosto de 2015).
– Martha Edith García, (7 de septiembre de 2015).

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

San José Petrovykh, metropolitano de Petrogrado y mártir

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Icono ortodoxo ruso del Santo.

Icono ortodoxo ruso del Santo.

De los nuevos mártires de la cristiandad ortodoxa en Rusia durante el régimen bolchevique, no está reconocido como tal José Petrovykh, metropolitano de Petrogrado (Leningrado). En buena medida se debe a que se opuso a la actuación del Patriarca Sergio I de reconocer al nuevo Estado, solo siendo canonizado por la Iglesia Ortodoxa Rusa en el Exilio pero no reconocida por el Santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa Rusa. Como veremos más adelante la Iglesia, a la muerte del Patriarca San Ticón, se verá envuelta en disputas y divisiones.

Contexto histórico
Durante la Revolución Rusa y especialmente tras el ascenso al poder de los bolcheviques, la Iglesia que representaba el poder monárquico en unión con el antiguo régimen zarista, sufrió una dura persecución en la cual muchos sacerdotes, obispos, religiosos y religiosos, así como miles de creyentes fueron segregados, deportados o asesinados por su fe. Las propiedades de la Iglesia fueron confiscadas, sobre todo para subsanar los gastos de la Gran Hambruna durante la Guerra Civil Rusa (1921-1922), se profanaron edificios destinados para el culto y reliquias, se organizaron actos antirreligiosos, y la persecución originó un cisma dentro de las estructuras de la Iglesia, dividiéndose las opiniones entre el clero y siendo alentadas por el propio Estado en un intento de acabar de una vez por todas el poderío de la religión en la sociedad rusa.

Este cisma, apoyado por elementos del clero que se constituyeron como un movimiento de reforma pero que pronto tendría apoyo de las autoridades soviéticas, se le conoce como la “Iglesia Viva” comandada por la Administración Superior de la Iglesia que fue denunciada como anti canónica por el metropolitano Agatangel de Yaroslavl (a quien tras la detención del patriarca Ticón le fue confiado los deberes patriarcales), pero otros jerarcas como el futuro patriarca Sergio I reconocieron la autoridad de la misma.

Durante la década de 1920, la Iglesia Ortodoxa canónica y el régimen se fueron acercando, hasta que en 1927 se publicó por parte del todavía obispo metropolitano Sergio una “declaración” de lealtad absoluta al gobierno de la URSS con el objetivo de frenar la campaña antirreligiosa y la persecución, pero aunque fue bienintencionada la decisión, provocó el inmediato rechazo de los demás obispos entre ellos muy respetados miembros del Santo Sínodo que estaban exiliados o encarcelados, formándose la resistencia en la llamada “Iglesia de las Catacumbas” al cual estaba adherido nuestro biografiado de hoy.

Fotografía del Santo.

Fotografía del Santo.

Biografía
Ivan Semyonovich Petrovykh nace en Ustyuzhna, Novgorod el 15 de diciembre de 1872 de parte de una familia de clase media baja; terminó sus estudios en la escuela teológica de su lugar natal y del Seminario Teológico de Novgorod y en 1895 estudió en la Academia Teológica de Moscú, de donde se graduó en 1899 con el grado de candidato de teología y profesor de historia bíblica.

El 26 de agosto de 1901 fue tonsurado como monje por el obispo Arsenio Stadnitsky, que era el rector de la Academia, tomando el nombre de José. El 30 de septiembre fue ordenado diácono y el 14 de octubre fue ordenado sacerdote; dos años después se le concedió el rango de maestro de teología e inspector y profesor extraordinario de la Academia y el 18 de enero de 1904 fue elevado al rango de Archimandrita. Fue conocido autor y publicista de varios escritos, la mayoría con fuerte contenido de literatura patrística y de ascética ortodoxa, entre ellas sus reflexiones personales en el libro “En el abrazo del Padre: del diario de un monje”. Se opuso con rotundidad a las tendencias anti monásticas que el cuerpo de profesores así como del Archimandrita Nicón, que defendía el carácter contemplativo total del monacato apartándolo del servicio social; ambos, junto con otros profesores mantuvieron una fuerte disputa.

En junio de 1906, fue nombrado superior del monasterio de San Onofre de la diócesis de Yablochinsky, encontrándolo en un estado lamentable, deteriorado y con la comunidad ortodoxa acosada por católicos hostiles en la zona, pero después de una hábil administración pudo traer al convento de nuevo a un estado floreciente. El 15 de marzo de 1909 José fue consagrado como obispo de Uglich en la Catedral de la Trinidad de la Laura de San Alejandro Nevsky en San Petersburgo y más adelante fue nombrado superior del monasterio de Spaso-Yakovlevsky en Rostov, cargo que mantuvo hasta 1923.

Lienzo-retrato del Patriarca Sergio.

Lienzo-retrato del Patriarca Sergio.

Participó en el Consejo de 1917-1918 en que se determinó la restauración del Patriarcado de Moscú, y durante el ascenso de los bolcheviques se enredó en varias disputas con ellos, sobretodo el 7 de julio de 1919 en que fue arrestado por participar en protestas contra la campaña de profanación de reliquias siendo liberado en agosto. El 21 de mayo de 1924 el Patriarca Ticón lo designó para el Santo Sínodo y el 12 de abril del año siguiente participó en la transferencia del liderazgo de la Iglesia al Metropolitano Pedro después de la muerte del patriarca, pero el problema con los revisionistas cismáticos hizo que este siguiera el ejemplo nombrando a otros tres candidatos entre los que se encontraba Sergio.

En agosto de 1926 fue nombrado Metropolitano de Petrogrado a insistencia de creyentes de aquella diócesis, pero solo aceptó por obediencia ya que se negó a utilizar el nuevo nombre que los soviéticos habían impuesto a la ciudad: Leningrado; sin embargo el 11 de agosto llegó a la ciudad entre acogedores saludos y afecto por parte de su rebaño, al cual, con sus virtudes se ganó la simpatía de los mismos, los obispos lo respetaban así como gran parte del clero, era serio y despegado de las cosas de este mundo en el altar, ferviente en la oración, parecía verdaderamente un monje. Pero el día 13 dejó como vicario a su vicario Gabriel, jamás volvió a pisar Petrogrado, se dirigió a Moscú, el clero liberal quería reemplazar al metropolitano José por el obispo Alexis, pero cuando el metropolita Sergio fue arrestado, fue nombrado líder provisional de la Iglesia Rusa y diputado ad ínterin del trono patriarcal. El 16 de diciembre fue transferido a Lubianka y el día 28 fue detenido y trasladado al monasterio de Ustyuzhna, su localidad natal.

En marzo de 1927 fue liberado Sergio que comenzó con su labor de sumisión y de reconocimiento a las autoridades soviéticas, como hemos dicho anteriormente. En julio de ese mismo año realizó su declaración de absoluta lealtad al gobierno, expresando José claramente su desacuerdo con este acto, siendo transferido de nuevo de Petrogrado a Odessa pero consideraba este traslado como anti canónico, objeto de las intrigas que se desarrollaban entre los obispos. Aun así Sergio le negó la posibilidad de administrar la diócesis de Leningrado debido a que las autoridades bolcheviques le habían prohibido terminantemente volver a la ciudad.

El terreno se iba allanando para que los jerarcas descontentos rompieran la comunión con la organización central; el traslado del metropolita José había creado disturbios enormes, en las que volvía a protestar contra la política considerada pro-comunista del metropolitano Sergio, la situación se hacía insostenible. El 23 de diciembre de 1927 declaró: “Con el fin de condenar y neutralizar las últimas acciones del metropolita Sergio, no tenemos ninguna otra alternativa en las actuales circunstancias que con decisión apartarse de él e ignorar sus directivas”.

Fotografía del Santo.

Fotografía del Santo.

Entonces otros sacerdotes y obispos con la bendición de José se sumaron a la ruptura tomando él sobre sí de nuevo la dirección de la diócesis de Leningrado. El 6 de febrero de 1928 los sacerdotes de la diócesis de Yaroslav firmaron un acto formal de separación con el Santo Sínodo, quien reaccionó de inmediato retirando y suspendiendo de la gracia del sacerdocio a los que consideraban cismáticos (al que se denominó como movimiento josefino), pero sin embargo los afectados ignoraron estas disposiciones. Es más, cuando se les acusó precisamente de cisma, José les responde de la siguiente forma:
1. “No soy en absoluto un cismático, y yo no llamo a un cisma, sino para la purificación de la Iglesia de los que siembran el cisma real y lo provocan.
2. Indicando a otra persona sus errores no es cisma, pero, para decirlo, simplemente se está poniendo un caballo desbocado de nuevo en el arnés.
3. La negativas a aceptar reproches de sonido y directas, es en realidad un cisma y un atropellamiento a la Verdad.
4. En la construcción de la vida eclesiástica los participantes no solo son los que están a la cabeza, sino que es todo el cuerpo de la Iglesia y cismático es quien asume para si los derechos que exceden su autoridad y en nombre de la Iglesia presume decir lo que no es compartido con sus colegas.
5. El metropolita Sergio ha demostrado ser un cismático tal, porque ha superado con creces su autoridad y ha rechazado y despreciado la voz de muchos jerarcas, en cuyo seno la verdad pura se ha conservado”
.

En verdad la Iglesia Ortodoxa trataba de sobrevivir al estado autoritario con que se había constituido desde la Revolución de Octubre, la descristianización masiva siempre estuvo presente en este difícil periodo, con el asesinato de sacerdotes, religiosos y religiosas y seglares que se mantuvieron fieles al Evangelio. De algunos de ellos ya se había hablado en este blog. Algunas voces veían la sumisión de la Iglesia como “apostasía”, fervientes anticomunistas abanderaban la causa de nuestro mártir. Pero pronto las autoridades los vieron como una amenaza (como es lógico) contrarrevolucionaria, pero José no cedió y dejó muy claro de que no se reestablecería la unidad hasta que Sergio se arrepintiera de sus errores.

El movimiento de los “josefinos” se constituyó en la “Iglesia de las Catacumbas” que representaba los sufrimientos del pueblo cristiano por defender su fe ortodoxa en contra de las políticas ateístas de la URSS. José fue arrestado y enviado al exilio en la zona de Asia Central, pero continuó siendo perseguido por las autoridades, que no dejaban en paz a los adeptos al movimiento, puesto que seguían negándose a reconocer las iglesias “soviéticas”, aún en Kazajstán donde estaban desterrados (esta zona también fue adherida al territorio de la Unión Soviética). El sufrimiento lo fueron preparando para la hora del martirio que venía inminente. El metropolita José fue ejecutado por fusilamiento el 20 de noviembre de 1937, acusado como la mayoría de los casos de “contrarrevolucionario” junto a otros sacerdotes que le acompañaban. En 1981 fue glorificado como mártir por la Iglesia Ortodoxa Rusa en el exilio.

En los iconos se le representa con atuendo de metropolita, con la mano en actitud de bendecir y en algunas ocasiones bajo sus pies al patriarca Sergio. Puede resultar controvertida la actuación de nuestro santo, que incluso su canonización no fue reconocida por la Iglesia Ortodoxa Rusa, actuó conforme a su conciencia aunque pecara de intransigente, aunque no estuviera de acuerdo si viviera en nuestros días, la Iglesia logró sobrevivir a la tormenta que la encubrió durante años de represión y dictadura aunque ello significara sacrificar los intereses de la misma. Las intrigas envolvieron su legado pero esta es una lección para todos: que la historia puede estar llena de contradicciones y de conflictos que quizá no alcancemos a entender, pero sirve como memoria, como descubrimiento de nuestro pasado para marcar el rumbo del futuro.

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René Alejandro

Enlaces consultados (19/01/16):
– orthodoxwiki.org › Categories › Church History
– https://en.wikipedia.org/wiki/Joseph_(Petrovykh)
– orthodoxinfo.com/ecumenism/cat_joseph.aspx
– http://dnjosephsuaiden.typepad.com/blog/2009/04/the-life-of-hieromartyr-joseph-metropolitan-of-petrograd-and-those-with-him.html

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

San Ponciano, Papa y mártir

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Medallón del Santo en la Basílica de San Pedro del Vaticano, Roma (Italia).

Medallón del Santo en la Basílica de San Pedro del Vaticano, Roma (Italia).

El Calendario Romano celebra el 13 de agosto a los santos mártires Ponciano, Papa y San Hipólito, presbítero. De este último ya se ha escrito un articulo muy interesante que vale la pena leer para conocerlo mejor; ahora, toca el turno al Santo Pontífice para que quede completa la información sobre este par de santos, cuyo martirio celebra la Iglesia con devoción.

San Ponciano es el Papa número 18 y sucedió al San Urbano I, gobernando la Iglesia de Roma del año 231 al año 235. A él le tocó enfrentar divisiones internas que rasgaron la unidad eclesial desde los anteriores pontificados de San Ceferino (198-217), San Calixto I (217-222) y de San Urbano I (222-230), dando como resultado un resquebrajamiento a causa de las doctrinas teológicas y de la disciplina eclesiástica. Se dice que durante su ministerio hubo un cisma y un antipapa, señalando como cabecilla de la rebelión a San Hipólito, dato que la crítica histórica moderna actualmente no acepta que se atribuya a su compañero de celebración.

San Jerónimo en su carta 33 refiere que en sus tiempos, un Sínodo presidido por él mismo, ratificó la condena de Orígenes que se había sentenciado ya en Alejandría. Los primeros años de su pontificado transcurrieron bajo el imperio de Alejandro Severo (222-235), quien fue tolerante para los cristianos, pero su sucesor, Maximino el Tracio, (235-238) no procedió como él y en el primer año de su reinado, desterró al obispo de Roma a la Isla de Cerdeña, probablemente condenado a ser obrero en las minas de sal.

Lápida del cubículo del Santo. Catacumbas de San Calixto, Roma (Italia).

Lápida del cubículo del Santo. Catacumbas de San Calixto, Roma (Italia).

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San Ponciano comprendió que su ida no tendría vuelta, por lo que renunció a su ministerio petrino al frente de la comunidad de la Iglesia de Roma el 25 de septiembre de 235 para que no quedara sin cabeza ni pastor. Fue el primer Papa que dimitió y lo hizo por una causa ejemplar; esta fecha es desde entonces la primera que se conoce con exactitud en la historia del papado, así pues, clero y pueblo de Roma eligieron a su sucesor en la persona de San Antero. Las penalidades del viaje y los duros trabajos acabaron pronto con la vida de San Ponciano, quien moriría probablemente el 30 de octubre del mismo año, siendo víctima de la persecución a causa de su fe y su ministerio.

El “Catálogo Liberiano” informa que con San Ponciano fue desterrado el presbítero San Hipólito, que también murió mártir en ese lugar; a iniciativa de San Fabián, el año siguiente, los despojos de ambos mártires fueron retornados a Roma. San Hipólito fue sepultado en el Cementerio de la Vía Tiburtina que lleva su nombre, y San Ponciano fue sepultado en la cripta de los Papas en el Cementerio de San Calixto. El “Liber Pontificalis” da la noticia de que sus reliquias habrían sido trasladadas por el Papa San Pascual I a la Iglesia de Santa Praxedes en el Esquilino.

Relicario del cráneo del Santo venerado en Ágreda, Soria (España).

Relicario del cráneo del Santo venerado en Ágreda, Soria (España).

La fecha del 13 de agosto en que se celebra, figura como aniversario en la Depositio Martyrum, en el Martirologio Jeronimiano y en el Sacramentario Leoniano. La complejidad de noticias sobre la fecha de su muerte y su traslación ha causado la oscilación de fechas para su celebración: 19 y 20 de noviembre en los Martirologios de Floro, Odón de Vienne y Usardo, 30 de octubre en la anterior edición del Martirologio Romano y 19 de noviembre hasta la reforma del calendario litúrgico. Actualmente se le conmemora junto con San Hipólito como ya se ha dicho, el 13 de agosto, con el grado de memoria opcional.

Oración:
Que la sincera y abnegada lealtad de tus santos mártires Ponciano e Hipólito, nos obtenga, Señor, el don del amor y la inquebrantable firmeza de la fe. Por…

Humberto

Bibliografía:
– VV.AA. “Año Cristiano agosto”, Editorial BAC, Madrid, 2003, pp 392-396.
Diccionario de los Santos Volumen II, Editorial San Pablo, Madrid, pp.1935-1936.

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