Niños y jóvenes santos poco conocidos (I)

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Lienzo sirio de la Santa, con su iconografía habitual.

Lienzo sirio de la Santa, con su iconografía habitual.

Presentamos aquí la primera parte de una breve reseña sobre santos niños y jóvenes, la mayoría de ellos mártires, en general bastante desconocidos por la cultura popular.

San Máximo (17 de agosto)
Máximo fue un jovencito de edad indeterminada que abrazó el estado monacal en el monasterio de Capsa, en África.
Eran tiempos de Humerico, rey de los Vándalos y sucesor de Genserico. Este rey, defensor de los arrianos, mandó destruir los monasterios y ordenó hacer comparecer en Cartago a los monjes del que habían habitado en Capsa.
Intentó ganárselos con promesas y halagos. A Máximo trató de convencerlo apartándolo del resto del grupo, pero él siguió firme en la fe de Jesucristo.
Humerico ordenó que los embarcaran en una vieja nave, atarlos a los postes y en alta mar prender fuego a la embarcación. Parece ser que el fuego no prendió, por lo que fueron cruelmente apaleados con los remos y tras cortarles la cabeza,  echaron los cuerpos al mar.
Sus cuerpos fueron encontrados en la playa por los habitantes de Cartago, que los sepultó reverencialmente. Ocurrió el martirio de este niño y sus compañeros el 2 de julio del año 487, aunque su fiesta se celebra el 17 de agosto.

Santa Aquilina (13 de junio)
Aquilina nació y fue bautizada en Bibli (Palestina). Quedó huérfana a la edad de 9 años. Lo que más le gustaba era conversar con ancianos y sacerdotes sobre la doctrina de Jesucristo.
El tirano Volusiano, celoso de cómo lograba cautivar la niña el corazón de la gente con la que se rodeaba, la mandó llamar y trato de que renegara de su fe por medio de halagos y seducciones mundanas. Como no lo consiguió, mando que la abofetearan cruelmente, creyendo que cambiaría de parecer ante tal terrible trato. Se equivocó: la fe de la niña era aún más firme y resuelta.
Fue azotada y punzada con leznas candentes para finalmente ser degollada. Era el año 293 y Aquilina apenas tenía los 12 años recién cumplidos.

San Melorio (1 de octubre)
Melorio era natural de Inglaterra. Su padre era el Duque de Cornualles. Se educó en un monasterio y su tío, que llegó a usurpar el ducado de su padre, ordenó darle muerte. Esto ocurrió en el año 411 y Melorio tenía 14 años.
Se tiene conocimiento de que sus reliquias fueron veneradas en Francia en el siglo X, en la actualidad se desconoce el paradero de dichas reliquias.

Santa Piamon o Piama (3 de marzo)
Esta grandiosa santa, poco conocida en la actualidad, nació en Egipto de humilde cuna. Se ocupaba junto con su madre de hilar y mientras realizaba esta labor oraba profundamente.
Tenían las gentes tal concepto de santidad en ella, que cuando se producían las periódicas inundaciones del Nilo y había pleitos por el aprovechamiento del agua, siempre Piamon era escogida como mensajera de paz y árbitro para resolver los conflictos.
Dios le otorgó el don de los milagros y la profecía. Por un rezo suyo dejó inmóviles a todos los soldados de un ejército.

San Mercurio (1 de febrero)
Mercurio nació en el reino de Cerdeña. Desde muy temprana edad fue educado en la doctrina de Jesucristo. Los paganos, que no podían soportar la conducta de un niño de tan poca edad, lo sacrificaron brutalmente.
La inscripcion de su tumba en latín decía lo siguiente:
“B.M. Mercurius qui vixit annis plus minusve quinque, quievit in pace K Februarii”
(“El bienaventurado mártir Mercurio, que vivió cinco años, poco más o menos, descansó en paz el 1 de Febrero”)

San Eustaquio (21 de febrero)

Eustaquio fue un niño de coro en un monasterio de la Orden de San Benito en Palermo. Sufrió el martirio bajo la persecución del rey arriano Genserico.
Su cuerpo y el de los demás monjes fueron sepultados en la isla de Egilo, en el mar Tirreno.
Los religiosos de San Benito celebran su festividad el 21 de Febrero.

San Nicomedes
Poco se sabe de la vida de este niño mártir,aunque hay datos fidedignos.
Su cuerpo fue encontrado en las catacumbas de San Sixto, contenia el vaso o copa de sangre y el texto escrito en latín decía lo siguiente:
“Eutiques y Nicodemia a su dulcisimo hijo Nicomedes, que vivió diez años y tres meses”.
Debió de sufrir el martirio en alguna de las terribles persecuciones de los tres primeros siglos del cristianismo. Su cuerpo se encuentra en España, en un oratorio particular de Barcelona (fue donado por el Papa Pio IX).
Abel

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