Santa Tecla de Iconio: la Protomártir

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Icono greco-maronita de Santa Tecla. Convento carmelita de la Unidad, Harissa (Líbano).

Pregunta: Trabajo en Tarragona. Mi novia es tarraconense y se llama Tecla porque en esta ciudad hay mucha devoción a esta santa y ese fue el nombre que le pusieron. Ella cree que sobre Santa Tecla hay algunas cosas que no se sabe si son o no ciertas, como por ejemplo si fué mártir.  Os quedaríamos muy agradecidos si nos pudieseis facilitar alguna información sobre esta Santa. Muchisimas gracias. Teneis un blog formidable. (España)

Respuesta: Gracias a ti y encantada de ayudarte. Aunque hay hasta trece santas que reciben este nombre, la patrona de Tarragona, por la cual me preguntas, es Santa Tecla, virgen y mártir (23 de septiembre). Esta Tecla, la primera y más conocida de todas, es una santa mártir primitiva muy venerada, famosa también, por estar considerada la primera mujer mártir (la protomártir femenina, en comparación con San Esteban, el protomártir masculino).  Ha recibido muchísima veneración tanto por los cristianos católicos como los ortodoxos, y ésta ha sido especialmente intensa durante la Edad Media. Pero hay muchas cuestiones sobre ella que convendría debatir. En primer lugar, vamos a decir lo que tradicionalmente se conoce de ella (basado en las famosas Actas de Pablo y Tecla, texto apócrifo muy difundido).

Tecla (abreviatura del nombre griego Teoclia, que significa “gloria de Dios”) era una joven de buena familia que vivía en la ciudad de Iconio. Cuando el apóstol Pablo de Tarso llegó a esta ciudad para predicar, se alojó en casa de Tito, tal y como dicen los Hechos de los Apóstoles. La tradición añade que justo esta casa estaba enfrente de la de Tecla, de modo que, desde su ventana, la joven oía predicar al apóstol y se sintió fascinada por su doctrina. Según algunas versiones, Tecla estaría prometida a un joven local, Zamiro, y según otras ya estaba casada con él, por lo que no sería virgen. En cualquier caso la joven, cautivada por el mensaje de San Pablo, manifestó su voluntad de convertirse al cristianismo. El prometido o marido, al saberlo, la golpeó brutalmente, la encerró en sus aposentos sin comida ni agua y acudió a denunciar a Pablo por alborotador, de suerte que el apóstol dio con sus huesos en la cárcel. Ella, al saberlo, y en cuanto pudo huir de su encierro, compró la liberación de Pablo sobornando a sus carceleros con todo su ajuar de novia, y se marchó con él en calidad de discípula.

Santa Tecla entre las llamas. Relieve en alabastro de Pere de Sant Joan (1426-36). Retablo de Santa Tecla. Catedral de Tarragona (España).

Esto escandalizó enormemente a Teoclia, la madre de Tecla, quien creyendo que a su hija la había seducido un vividor, acudió a denunciarlos ante las autoridades locales. Pablo fue acusado de seductor y Tecla de adúltera, pero los castigos resueltos para ellos fueron muy distintos: al apóstol se le expulsó de la ciudad y a ella se la condenó a muerte. Aquí empiezan los prodigios: a punto de ser quemada viva, las llamas se dividieron sin tocar a la condenada, de suerte que Tecla pudo bajar ilesa de la hoguera y marcharse también de la ciudad, con Pablo.

La tradición dice que Tecla desempeñó una labor como predicadora junto a Pablo, aunque esto parece poco creíble, primero, porque los Hechos no la mencionan, y segundo, porque todos conocemos que Pablo era bastante contrario a que las mujeres hablasen en público. Incluso se ha dicho que llegó a predicar en Tarraco (actual Tarragona) pero esto es totalmente inverosímil y motivado únicamente por la devoción de los tarraconenses por ella.

El relato de la Actas sigue diciendo que, en Antioquía, uno de los hombres que escuchaban a Tecla intentó violarla. A sus gritos acudieron los cristianos para ayudarla, pero después el agresor la denunció ante las autoridades diciendo que había tratado de seducirlo. Cómo no, se le dio la razón a él, y Tecla fue nuevamente condenada a muerte. Aquí se fueron sucediendo las sentencias sin mayor efectividad: la arrojaron a los leones, a una piscina llena de cocodrilos, entre serpientes y animales ponzoñosos, entre bueyes y vacas furibundos… todo inútil. Las bestias salvajes respetaban a la cristiana sin dañarla. Finalmente, el gobernador de Antioquía, atemorizado, le dijo: “¿Quién eres tú, que hasta las bestias te temen?”. Ella respondió simplemente: “Yo soy Tecla, sierva del Dios vivo”. Asustado, mandó soltarla.

Tecla llegó, pues, a una edad muy avanzada, y cuando estuvo muy anciana para seguir predicando por los pueblos, se retiró a una cueva apartada y allí atendía a la gente que acudía a ella, dándoles consejo, sanando sus heridas, entregada a la oración y penitencia. Como suele pasar en estos casos, se corrió la voz de que era una bruja que practicaba malas artes, de suerte que una turba de hombres acudió a su cueva para asesinarla. Ella, al verlos llegar, se refugió en el fondo de la cavidad y rogó a Dios que la librara de la deshonra. En ese momento se desplomó la cueva milagrosamente, aplastando a los agresores, y matando también, por cierto, a Tecla. Cuando los cristianos y otros favorecidos por ella acudieron y retiraron las piedras, llorando, sólo pudieron rescatar su brazo, que asomaba entre las rocas, y éste fue conservado como preciosa reliquia.

Esto es todo cuanto se puede extraer de las Actas, que como ya digo, es un texto apócrifo y de dudosa, por no decir nula, credibilidad, lo que dificulta mucho establecer su autenticidad histórica. Sin embargo hay que decir que existen documentos muy antiguos sobre ella y su culto está muy extendido en Oriente y en Occidente. Según Baronio, y basándose en Tertuliano y San Jerónimo, un presbítero de Asia Menor compuso estas Actas por cariño al apóstol Pablo, pero no son más que un romance fantasioso sobre los viajes del apóstol y la conversión de Tecla en Iconio. Estas Actas de Pablo y Tecla, datadas a finales del siglo III, fueron reconocidas como falsas por el mismo autor que las escribió (!!), lo que supuso que lo apartaran del ministerio, y sin embargo, se han difundido y han dado lugar a la passio más conocida, que he sintetizado arriba. Debido a tanta fantasía y leyenda, se ha perdido toda traza histórica de una Santa de la que, sin embargo, ningún Martirologio antiguo cuestiona su historicidad.

Reliquia de Santa Tecla, venerada en Tarragona. Tesoro de la catedral de Tarragona (España).

El  Martirologio Jeronimiano, que a veces la ubica en Oriente, otras en Seleucia, Iconio, o simplemente Asia, la conmemora el 23 y el 12 de septiembre, el 17 de noviembre, y el 20 y 21 de diciembre. Los Sinaxarios Bizantinos la conmemoran el 24 de septiembre como protomártir y en esta misma fecha, además del 22 de febrero, la conmemora el calendario marmóreo de Nápoles. Los antiguos libros litúrgicos, tanto griegos como latinos, la mencionan a menudo, así como los Santos Padres orientales y occidentales. Santuarios en honor a ella se han edificado en Seleucia, Antioquía, Dalisandos, Isauria, Selinunte, Constantinopla, Acca, Milán, etc…

Representaciones inspiradas en su legendaria passio están muy difundidas tanto en Oriente como en Occidente, siempre refiriéndose a ella como natural de Iconio. Pero es muy complicado establecer dónde se da origen este culto. Su santuario más célebre fue el de Seleucia (actual Selefkie), uno de los lugares de peregrinación más antiguo de toda la cristiandad. Allí, sobre las colinas de Meriamlik, en el año 1907, los arqueólogos Guyer y Herzfeld encontraron las ruinas de un complejo de edificios, entre ellos una grandiosa basílica del siglo V. Pero ya en el siglo IV, la peregrina Eteria dice que allí había un bellísimo martyrium con varios monasterios masculinos y femeninos. En ese entorno de basílica y grutas cercanas, se dice que vivió la Santa durante los últimos años de su vida. Sin embargo, nunca ha habido traza de que existiera una tumba.

Basilio, obispo de Seleucia (s. V) escribió dos libros sobre la vida y milagros de esta Santa, donde da cuenta de los monumentos de Meriamlik y del culto a la protomártir, según él mismo la llama. Se afirma por parte de algunos que en esta Santa se revivió el culto anteriormente prodigado en la ciudad a las diosas griegas Artemisia y Atenea. Sin embargo, toda esta antiquísima veneración a Santa Tecla, en multitud de lugares de todo el mundo cristiano antiguo, está oscurecida por la leyenda. Son muy frágiles las teorías sobre su autenticidad.

La propia Bibliotheca Sanctorum, en la que también me he basado, hace un estudio crítico sobre su historicidad y culto, pero sin molestarse en hablar de su vida, martirio y relación con Pablo: todo esto son leyendas poéticas y oratorias escritas sobre ella. Su iconografía suele reproducir las escenas de su martirio (leones, bueyes o serpientes) o puede llevar una cruz en forma de T, inicial de su nombre, así como su propio brazo-relicario. Sobre las reliquias, decir brevemente que aparte del célebre brazo, conservado en su relicario de Tarragona, existen otros restos suyos venerados en muchas partes (Sarajevo, Carlentini, Turquía, EEUU…) pero naturalmente, si ni siquiera se halló una tumba, mucho menos van a tener autenticidad éstas.

Mano incorrupta de la Santa venerada en Sarajevo, Bosnia-Herzegovina.

Mano incorrupta de la Santa venerada en Sarajevo, Bosnia-Herzegovina.

En resumen: se admite que Santa Tecla existió, pero no se sabe absolutamente nada de ella.

Meldelen

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La primera mujer canonizada

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Miniatura de Santa Wiborada en un códice de la biblioteca de la catedral de Sankt Gallen (Suiza).

Pregunta: Quien es la primera mujer canonizada del mundo? (Santa que tuvo el proceso de canonización); hemos buscado mucho esta pregunta en el internet, sin encontrar respuesta. Muchas gracias .

Respuesta: La pregunta es relativamente fácil. Supongo que estará hablando de las “canonizaciones oficiales”, no las oficiosas que se han hecho desde los primeros siglos, ya que si es así, la primera es la Santísima Virgen.

Originariamente, los santos eran designados por aclamación popular, se trataba de un acto espontáneo de la comunidad cristiana local. Para evitar abusos, los obispos tomaron la responsabilidad de la declaración de santos en sus diócesis. Entonces se les asignaba un día de fiesta, generalmente el aniversario de su muerte.

A finales del siglo X se realizaron los primeros procesos canónicos, siendo el primer santo canonizado por proceso Ulrico de Augsburgo y la primera mujer, Santa Wiborada (primeros días de enero del año 1047, por el papa Clemente II en presencia del emperador Enrique III).

Finalmente, en el año 1234 se reservó oficialmente al papado el derecho de canonización. Recordarás el caso de Santa Clara que fue canonizada por bula papal dos años después de su muerte.

En el año 1538 el Papa Sixto V puso el proceso en manos de la Congregación de Ritos (actual Congregación para las Causas de los Santos) y del Santo Padre, que se encarga de estudiar, comprobar y verificar todo el proceso.

Pero si está hablando de las “canonizaciones oficiales” empezadas cuando se fundó la Sagrada Congregación de Ritos, la primera es Santa Francisca Romana, canonizada el día 29 de mayo del año 1608 por el papa Pablo V.

Moraleja, depende de lo que entienda por proceso de canonización.

Antonio Barrero

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Mártires Pasionistas de Daimiel

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Tapiz de la beatificación de los mártires de Daimiel.

Los llamados “Mártires de Daimiel” eran 26 Pasionistas de la provincia de la Sagrada Familia, cuya sede estaba en Zaragoza. De ellos, habían nacido 16 en Palencia, 6 en Navarra, 2 en Zaragoza, 1 en Guipúzcoa y 1 en Burgos.

Vivían en Daimiel porque la formación sacerdotal era el destino prioritario de la casa, alejada del casco urbano y dedicada al Santo Cristo de la Luz.

El sueño de los 15 estudiantes era subir al altar y predicar misiones en México,Cuba o Venezuela; siete sacerdotes les acompañaban en sus estudios de Filosofía; el P. Nicéforo Díez, provincial, había querido vivir con la comunidad de Daimiel las dificultades del momento, y cuatro hermanos coadjutores desempeñaban los servicios domésticos. La mayoría eran jóvenes: de los 26, sólo 4 pasaban de 40 años, y 18 tenían menos de 30.

En ningún momento manifestaron preferencias políticas por las que hubieran podido ser catalogados de un signo o de otro. Ni su ocupación era revolucionaria, ni subversivas sus actitudes. Su único distintivo era su condición de religiosos (“Frailes del Cristo” los llamaba el pueblo). Pero esta profesión de consagrados a Cristo Crucificado, testimonio de ejemplaridad para unos, fue pretexto para que otros los asesinaran precipitadamente, sin juicio ni causa: a 18, entre el 23 y el 25 de julio; a 2, el 25 de septiembre, y a los 6 restantes, el 23 de octubre después de tres meses hospitalizados en Manzanares (Ciudad Real), desde el primer fusilamiento, con fallido intento de muerte, del 23 de julio.

La comunidad fue masacrada en grupos. En la noche del 21 al 22 de julio, más de cien personas rodearon la casa y ordenaron su desalojo. Los 31 religiosos (cinco sobrevivieron) se congregaron en la iglesia, ante el Sagrario. El Padre Nicéforo les distribuyó las especies sacramentales y, sirviéndose del primer verso “Golgotae Cives” del himno de la fiesta de San Gabriel de la Dolorosa, los enfervorizo de este modo:

“Ciudadanos del Calvario…, es la hora de nuestro Getsemaní. La naturaleza, en su parte débil, desfallece y se acobarda. Pero Jesucristo está con nosotros… Os voy a dar al que es la fortaleza de los débiles. Si a Jesús lo confortó un ángel, Él mismo nos conforta y sostiene a nosotros. Dentro de unos momentos estaremos con Cristo… ¡Ciudadanos del Calvario, ánimo, a morir por Cristo! A mí me toca animaros a vosotros, pero yo me siento estimulado con vuestro ejemplo…”.

Urna con las reliquias de los mártires, bajo el altar. Santuario del Cristo de la Luz, Daimiel (España).

El resto de la peripecia martirial se puede sintetizar así: quienes rodeaban el convento acompañaron a los religiosos, al llegar a la carretera general de Daimiel a Ciudad Real, les conminaron a salir del termino de Daimiel, advirtiendo que,si alguno intentaba volver al convento, lo pagaría con su vida.

Los religiosos formaron cinco grupos con la consigna de llegar a Madrid y después a Zaragoza. Pero, mientras se despedían, un ferroviario local telegrafiaba a los compañeros de las estaciones de Manzanares, Alcázar de San Juan, Malagón y Carabanchel -las tres en la provincia de Ciudad Real- y Carabanchel Bajo (Madrid) para avisar que iban a pasar “Frailes del Cristo” y que no dejaran escapar la presa.

Un grupo de cinco logró llegar a Madrid y, después de incontables aventuras, sobrevivieron y han dado fe de lo ocurrido en la noche del 21 al 22 de julio de 1936.
Otros nueve recibieron del gobernador civil de Ciudad Real un salvoconducto en el que constataba su condición de religiosos, pretexto más que evidente para que en Carabanchel fueran fusilados en las tapias de la Casa de Campo, al amanecer del 23 de julio.
Tres no pasaron por Ciudad Real; identificados en Malagón, el 25 cayeron baja las balas en Urda, Toledo.
Doce de ellos, con los mas jóvenes y con el provincial y el director como protectores, salieron hacia Madrid por Manzanares, donde les detuvieron en la noche del 22, y a primeras horas del 23 fueron tiroteados en las vías del ferrocarril: seis murieron en el acto; la Cruz Roja se hizo cargo de seis malheridos y los llevó al hospital: uno perdió un ojo, otro llevaba una bala incrustada en un brazo, a otro se le desencajó la mandíbula… Cuando estaban restablecidos al cabo de tres meses, el gobernador no quiso saber nada de ellos y los dejó a merced de los milicianos que, en las afueras de Manzanares los fusilaron por segunda vez.
El quinto grupo lo formaban dos religiosos con dificultades para caminar: vivieron en una pensión de Ciudad Real, hasta que, denunciados, fueron llevados en la mañana del 24 de septiembre a Carrión de Calatrava (Ciudad Real), y al amanecer del 25 fueron fusilados y echados en un pozo.
Terminada la guerra, entre abril y mayo de 1939 fueron localizados los restos de todos y documentados los datos de su muerte. Exhumados, menos los dos últimos, y llevados a Daimiel el 23 de abril de 1941, quedaron depositados en una cripta bajo el camarín del nuevo Cristo de la Luz, ya que el antiguo había sido destruido durante la contienda.
A continuación indico por grupos el nombre completo y el tomado al profesar de los 26 mártires, así como la edad en el momento del fallecimiento.

Mártires en Manzanares:
Vicente Díez Tejerina (Nicéforo de Jesús y María) 43 años
José Estalayo García (José de los Sagrados Corazones) 21 años
Epifanio Sierra Conde (Epifanio de San Miguel) 20 años
Abilio Ramos y Ramos (Abilio de la Cruz) 19 años
Zacarías Fernández Crespo (Zacarías del Santísimo Sacramento) 19 años
Fulgencio Calvo Sánchez (Fulgencio del Corazón de María) 19 años
Mártires en Carabanchel Bajo (Madrid):
Manuel Pérez Giménez (Germán de Jesús y María) 37 años
Felipe Valcabado Granado (Felipe del Corazón de María) 62 años
Maurilio Macho Rodríguez (Maurilio del Niño Jesús) 21 años
José Osés Sainz (José de Jesús y María) 21 años
Julio Mediavilla Concejero (Julio del Sagrado Corazón) 21 años
Laureano Proaño Cuesta (Laureano de Jesús Crucificado) 20 años
Anacario Benito Nozal (Anacario de la Inmaculada) 30 años
Felipe Ruiz Fraile (Felipe de San Miguel) 21 años
Mártires en Urda (Toledo):
Pedro Largo Redondo (Pedro del Sagrado Corazón) 29 años
Félix Ugalde Irurzum (Félix de las Cinco Llagas) 20 años
Benito Solana Ruiz (Benito de la Virgen del Villar) 38 años
Mártires en Carrión de Calatrava:
José Maria Bengoa Aranguren (Juan Pedro de San Antonio) 46 años
Pedro Leoz y Portillo (Pablo Maria de San José) 54 años
Mártires en Manzanares (segundo fusilamiento):
Anatolio Garcia Nozal (Ildefonso de la Cruz) 38 años
Justiniano Cuesta Redondo (Justiniano de San Gabriel de la Dolorosa) 26 años
Eufrasio de Celis Santos (Eufrasio del Amor Misericordioso) 21 años
Honorino Carracedo Ramos (Honorino de la Virgen Dolorosa) 19 años
Tomás Cuarteró Gascon (Tomás del Santisimo Sacramento) 21 años
José Cuarteró Gascon (José Maria de Jesús) 18 años (Hermano de Tomas)
Abel

Bibliografía:
– GONZÁLEZ RODRÍGUEZ; Mª Encarnación, Los primeros 479 santos y beatos mártires del siglo XX en España, editorial Edice, año 2008

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San Juan Diego Cuauhtlatoatzin

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"Verdadero retrato del Siervo de Dios Juan Diego", óleo de Miguel Cabrera.

La personalidad de Juan Diego está estrechamente relacionada al acontecimiento de las apariciones de la Virgen de Guadalupe en México. A él le tocó ser el mensajero de un acontecimiento que estaba destinado a ejercer una gran influencia en la historia civil y eclesiástica del continente americano.

Se dice que nació en el año 1474 en Cuauhtitlan, en el distrito de Tlayac, cerca de la que hoy es la capital federal de México. Antes de convertirse al cristianismo era llamado Cuauttlatoa, “el águila que habla”. Aunque poseía casa y tierras era también artesano y comerciante. En una fecha no precisada se casó con la joven Malintzin.

En cuanto llegaron a la zona los primeros doce misioneros franciscanos en el año 1524, Juan Diego y su esposa fueron de los primeros en recibir el bautismo, poniéndose los nuevos nombres de Juan Diego y María Lucía y se casaron nuevamente por el rito que promovían los franciscanos, o sea, el sacramento del matrimonio. Se dice que habiendo escuchado probablemente a Fray Toribio Paredes de Benavente, uno de los frailes, que la castidad perfecta era agradable a Dios y a la Virgen, ¡ellos decidieron observarla dentro del matrimonio! Después de la muerte de su esposa probablemente en el año 1529, Juan Diego se dedicó aún más a llevar una vida de piedad viviendo con su tío Juan Bernardino, hombre de avanzada edad.

En lo que a continuación vamos a narrar, nos referiremos al documento en lengua náhuatl “Nican Mopohua”, escrito entre los años 1552 y 1560, y atribuido a Antonio Valeriano, un contemporáneo de los hechos siguientes:

El día 9 de diciembre del año 1531, mientras Juan Diego iba a una lección de catecismo, tuvo la aparición de una Señora que le ordenó dirigirse al obispo Juan de Zumárraga, para explicarle su deseo de que se construyera un templo en su honor. El obispo no hizo caso a lo que le manifestó Juan Diego y mantuvo esta posición hasta poco después de una segunda aparición de la misma Señora, aparición que ocurrió el mismo día y de la cual el obispo fue informado. El obispo pidió algún signo que acreditara aquello.

En una tercera aparición acaecida un día después, el 10 de diciembre de 1531, la Señora prometió a Juan Diego que proporcionaría esta señal solicitada por el obispo. Dos días después, en una cuarta aparición, le ordenó subir a una colina ó loma, donde Juan Diego, maravillado, contempló unas bellísimas rosas florecidas en pleno invierno (fuera de la estación de floración, que es la primavera). Él recogió un manojo de ellas y las escondió en su manto. Fue adonde estaba el obispo y abrió el manto cayendo las rosas a sus pies. Al caer las rosas a tierra, sobre el manto de Juan Diego apareció una imagen de la Señora, que hoy es venerada en el Santuario Guadalupano.

Episodio de la floración milagrosa

Cuando sucedió el acontecimiento del Tepeyac, Juan Diego tenía cincuenta y siete años de edad y según los estudiosos, tuvo venticinco cambios psicológicos en tan solo cuatro días, ¡que para nada afectaron al carácter futuro de este indio!

Estos hechos, difundidos rápidamente entre los indígenas, contribuyeron notablemente a la cristianización, no sólo de lo que hoy es México, sino del resto del continente latinoamericano.

No es extraño que la historicidad de estos hechos narrados haya sido cuestionada, pero, sin embargo, hay que decir que las investigaciones llevadas a cabo en los últimos tiempos han sido exitosas en lo referente a la fiabilidad histórica de las fuentes antiguas. Otra cosa es que en estas fuentes se mezcle leyenda con historia.

Hay que señalar que el análisis de de la imagen de la Virgen de Guadalupe, efectuada con los medios técnicos más modernos, ha aportado algunos elementos que son inexplicables desde el punto de vista humano. Por ejemplo, el hecho de que en las pupilas de los ojos de la Virgen se refleje, como si fuera una fotografía, el perfil de Juan Diego y de otras personas presentes en el acto del milagro de las rosas.

Se sigue diciendo que después de estos hechos, Juan Diego llevó una vida de extrema pobreza y se retiró a vivir en una casucha construida al lado de la iglesia erigida en honor a la Virgen, dedicándose al cuidado de esta iglesia y de los devotos que la visitaban. Murió con 74 años de edad en el año 1548, con fama de santidad y recibiendo culto popular inmediatamente después de su muerte.

En cumplimiento de los rigurosos decretos del papa Urbano VIII acerca a dicho culto (el papa Urbano VIII en 1634, ordenó que solo se proclamaran santos a aquellos que la iglesia investigara) y por otros motivos, la causa de canonización de Juan Diego estuvo paralizada más de tres siglos, el Vaticano rechazó varias veces el elevar a categoría de certeza esta historia, ya que en el Tepeyac, hubo un templo pagano dedicado a Coatlicue Tonantzin, diosa tierra y suministro del maíz.

Ya en el siglo XX, el Abad Schulenburg que estuvo al cuidado del Tesoro Nacional Guadalupano desde 1963 a 1996, puso en duda la verdadera existencia de Juan Diego, lo que provocó un gran revuelo. Él ponía varias pegas: que los primeros evangelizadores bautizaban masivamente a los indígenas manteniéndoles el mismo nombre que tenían y que los que cambiaron de nombre, muchos se pusieron Juan Diego por lo que cómo era posible saber cual de entre todos ellos, era el verdadero vidente para poder canonizarlo. ¿Cómo se podría canonizar a un ser legendario por mucho que existiese una tradición popular de culto?  Esto contribuyó a que muchos investigadores sacaran a la luz todos los documentos existentes en los archivos privados y públicos sobre la existencia del verdadero Juan Diego: su acta de defunción, las escrituras de las tierras de las que era propietario, etc.

El sacerdote jesuita Xavier Escalada, autor de la Enciclopedia Guadalupana encontró un Códice fechado en 1548 que avalaba la existencia de este indio. Este Códice había sido escrito en el mismo año en que se escribió el Nican Mopohua y estaba firmado por Fray Bernardino de Sahagún, uno de los misioneros franciscanos que llegaron de Europa para evangelizar América. El Códice estaba hecho de piel curtida, verificaba el hecho de la aparición de la Virgen y daba datos sobre los rasgos anatómicos del indio Juan Diego. Este Códice tiene una inscripción en náhuatl: “1531 A Cuauhtlatoatzin se hizo ver la Amada Madrecita Nuestra Niña de Guadalupe en México. Cuauhtlatoatzin murió con dignidad”.

San Juan Diego bajo el manto estrellado de Nuestra Señora. Óleo de Fray Juan de Zumárraga.

Pero ya en aquella fecha, concretamente el día 11 de febrero del año 1988 se había iniciado el proceso diocesano en la archidiócesis de la Ciudad de México, o sea, durante el pontificado de San Juan Pablo II. Este papa, movido, entre otras cosas, por contrarrestar la laicidad del Gobierno Mexicano, tuvo especial empeño en promover canonizaciones y beatificaciones de miembros de la Iglesia Mexicana. Que conste que yo no pongo en duda la santidad de ninguna de estas personas, pero este papa ha elevado a los altares a más santos y beatos que todos los papas juntos de los cuatrocientos años anteriores y, posiblemente con esto se hayan “devaluado” los significados de las beatificaciones y canonizaciones.

Pero sigamos con Juan Diego: la “positio” sobre su fama de santidad, sus virtudes y sobre el culto popular que recibía fue consignada a la Sagrada Congregación para las Causas de los Santos en el año 1989, o sea, solo un año más tarde. Luego el proceso diocesano que suele durar muchos años, en este caso solo duró uno. Los siguientes pasos también se dieron de “manera especialmente rápida”: el asesoramiento histórico (30 de enero de 1990),  el congreso de los consultores teológicos (9 de marzo de 1990) y la Congregación de cardenales y obispos (3 de abril de 1990), o sea, lo que normalmente dura bastantes años, ¡todo se realizó en solo cuatro meses!

Eso hizo que el papa San Juan Pablo II firmase el Decreto de Virtudes Heroicas (o sea, lo declarase venerable) y confirmase su culto “ab immemorabili” sólo seis días más tarde (el 9 de abril de 1990),  beatificándolo en el santuario de Guadalupe el día 6 de mayo del mismo año (sólo un mes más tarde).

Lo que estuvo paralizado por el Vaticano durante más de trescientos años, ¡Juan Pablo II lo resolvió en solo dos años! La canonización se realizó el miércoles 31 de julio del año 2002.  ¡EXTRAÑISIMA RAPIDEZ! en una Roma que durante veinte siglos nos ha tenido acostumbrados a actuar sin prisas y a dejar pasar el tiempo antes de pronunciarse sobre infinidad de cuestiones. San Juan Pablo II era un papa muy político y en todo esto influyó muchísimo “su política”. Es por todo esto, que existen importantísimas dudas entre los hagiógrafos más rigurosos sobre la historicidad de Juan Diego.

Toda la documentación histórica referente a Juan Diego  ha sido publicada en el libro “Congregatio pro Causis Sanctorum, Officium Historicum, 184, Mexicana, Canonizationis Servi Dei Ioannis Didaci Cuauhtlatoatzin, Viri laici (1474-1548), Positio super fama sanctitatis, virtutibus et cultu ab immemorabili prastito, ex officio concinnata”, Roma, 1989. La traducción al castellano fue realizada por J. Romero Salinas. Este mismo autor “acérrimo pro Juan Diego” publicó el texto “Precisiones históricas de las Tradiciones Guadalupana y Juandieguina”, Mexico, 1986.

Antonio Barrero

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Divino Niño Jesús de Colombia

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Imagen doméstica del Divino Niño Jesús de Colombia

Dedico este artículo al Divino Niño Jesús de quien soy humilde siervo y a mi estimado amigo y colega André Efrén por darle siempre ánimos a mi fe. Mil gracias…

En el bello país de Colombia, al sur de la ciudad de Bogotá, en el Barrio 20 de Julio, donde los P. Salesianos tienen un magnífico templo dedicado a Jesús Nuestro Señor en su Santa Infancia, afamadamente conocida como el Divino Niño Jesús, cuya devoción abarca todo el continente americano, desde Tierra del Fuego hasta Alaska, inclusive en partes de Europa y África. No existe lugar donde su imagen esté expuesta a pública veneración en parroquias, capillas, templos, iglesias y ermitas, casas y altares comunitarios.

Esta devoción va de la mano con la historia del Siervo de Dios R.P. Juan del Rizzo Battiston, SDB sacerdote italiano venido como misionero a Colombia, cuya historia será continuada en una segunda parte. Este sacerdote llegó a Bogotá en 1935 enviado por el Padre Bertola, SDB que era el Superior de la Comunidad de Colombia; enamorado de la devoción del Niño Jesús de Praga comenzó a propagarla por cada una de las localidades de ese país, pero lamentablemente encontrando una fuerte oposición por parte de una asociación que se decía tener la exclusividad del título de Praga. Nunca desanimado, sino todo lo contrario, le cambiará el nombre al Amor de sus amores, pero seguirá difundiendo la devoción al Niño Jesús.

Deseaba encontrar una bella imagen del Niño Jesús, para ello fue al principal almacén de la ciudad llamado Brando y pidió una imagen de Jesús Niño, que le fue presentada de la siguiente forma: una hermosísima imagen con los brazos abiertos en actitud de recibir a todos, con túnica rosada y cinturón azul o verde, con una potencia aureolada sobre su cabeza, sobrepuesto entre las nubes con una leyenda a sus pies que dice “Yo reinaré”. Pero había algo que al padre Rizzo no le agradaba de la imagen, detrás de su cuerpo estaba una cruz. “¿Cómo – con su modo acostumbrado de chancear – tan chiquito y ya lo quieren crucificar? Quítenle esa cruz y lo compro.” Así colocó su adorada imagen en los lejanísimos, solitarios y estériles campos del 20 de Julio.

A partir de ese momento una enorme era de milagros producirían fe, esperanza y devoción a un pueblo necesitado de las manos de Dios, las poblaciones vieron en el Niño Jesús alivio para sus males, consuelo en sus necesidades, el mismo padre Bertola cuenta que es grande la cantidad de gente que todos los domingo llegan a visitarlo a su templo, en Bogotá no existía una línea de autobuses que condujera hacia ese sitio, al poco tiempo se abrieron líneas y vías para accesar a ese paraje y aún así no había suficiente transporte para llegar. El primer templo se construyó el 25 de diciembre de 1937, aunque el padre Rizzo deseaba un templo digno de su Niño, tuvo que conformarse con uno pequeño, modesto y nada majestuoso. El día de su consagración ofrecida por el Arzobispo Coadjutor de Bogotá, Mons. Juan Manuel González Arbelaez ofreció la Santa Misa el 27 de julio de 1942, ese día llegaron más de 60 000 devotos. Favores y milagros por doquier:

UN EJEMPLO: Una señora llegó llorando con el Padre Juan del Rizzo, le informó que su sirvienta se había huido con su cartera en la cual contenía $ 1 000.00; el Padre le dijo que le ofreciera una novena al Divino Niño haciéndole prometer que del monto devuelto le daría $ 100.00 a los niños pobres, al poco tiempo la sirvienta regresó arrepentida, pero a la mujer le pareció excesivo entregar la cantidad ofrecida y solamente le dejó $ 10.00. El Padre le gritó disgustado que a Dios no se le daban sobras, que ya no le hiciera más promesas porque no sabía cumplir con su palabra y no conseguiría más favores del cielo a quien no le cuesta nada regalar. Al año se vuelve a fugar la sirvienta nuevamente, esta vez se lleva $ 5 000.00, regresa llorando con el Padre, quien le dice a secas que su dinero no volverá a aparecer más porque la vez pasada le jugó una trampa al Niño, quien con Dios juega se tiene que resignar a perder. En una misa 4 años después repetía a sus feligreses, que la señora tacaña no ha recobrado su dinero ni lo recobrará, porque no quiso dar $ 100.00 a los pobres y perdió $ 5 000.00.

La festividad del Divino Niño Jesús de Colombia se celebra el 20 de Julio (fiesta principal), el 1er domingo de Septiembre (al concluir la novena de los 9 primeros domingos de mes) y el 30 de Abril (día del niño).

Fray Marcelino de Jesús, CSFJ

Bibliografía:

Sálesman, P. Eliécer: Los Nueve Domingos al Divino Niño Jesús y pequeña biografía del P. Juan del Rizzo. Editorial Centro Don Bosco, Bogotá DC, Colombia. 27ava. Ed. 2004.

Novena bíblica a Nuestra Señora del Carmen y Novena al Niño Jesús. Apostolado Bíblico Católico. Santafé de Bogotá, Colombia. 11va. Ed. s/f.

Anónimo: Los 9 domingos. Novena y oración de la confianza. Editorial Verdad y Vida, S.A. de C.V. México, s/a.

Anónimo: Nueve Domingos y Novena Bíblica al Divino Niño Jesús. Apostolado Bíblico Católico. Editorial Lecat Ltda. Colombia. s/f.

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