Locos por Cristo

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Icono ortodoxo de Santa Xenia de San Petersburgo, "Loca por Cristo". Obra del iconógrafo Luke Dingman.

Hay una frase popular que dice: “Hay santos locos y hay locos santos”. Esta filosofía de vida ha sido la de muchos hombres y mujeres, que recordando a San Pablo,  han coincidido con él en que la sabiduría de este mundo es insensatez ante Dios. Imbuidos, empapados por estos pensamientos, los han llevado al extremo de hacerlos su forma de vida: ascesis total y absoluta, abandono completo al qué hacer y al qué dirán, emborracharse de Dios, vivir sólo para Él y completa despreocupación de todo lo demás, hasta  hacerse pasar por tontos ante los ojos de los hombres. Algunos de ellos, a fin de combatir su orgullo, a fin de humillarse hasta el extremo, se han hecho pasar por locos para que sus conciudadanos se burlasen de él cada vez que lo vieren. Su alimentación, la basura o la mendicidad. Su hogar, la calle. Este “movimiento” o mejor, esta forma de vida, se ha dado en la Iglesia desde muy antiguo, pero es en Oriente, en los países ortodoxos y especialmente en Rusia, donde han tomado más auge y donde más han proliferado.

Los más conocidos o populares son: San Basilio de Moscú (1468-1557),  Santa Xenia de San Petersburgo (1720-1790) y Santa Matrona de Moscú (1885-1952),  muy venerados y normalmente llamados “los santos locos,  profetas y apóstoles de Cristo”. San Andrés de Constantinopla, que vivió en el siglo X, es considerado como el primer santo loco de todos los tiempos, pero han sido muchos los santos/as a los que podríamos incluir en “esta categoría”.

Estos son algunos de ellos: San Andrés de Totma,  San Antonio Alexseevich,  San Isidoro de Rostov,  San Juan de Ustiug,  San Juan de Moscú llamado “el bufón de Cristo”,  San Miguel de Klops,  San Jorge de Shenkursk, Santa Parasceve de Sarov,  San Máximo Kausokalyves,  San Paisio de las Lauras de las Grutas de Kiev,  Santa Pelagia Ivanovna Serebrennikova de Diveevo,  San Procopio de Vyatka,  Santa Teoticta la Nueva Mijailovna de Voronezh,  San Máximo “el loco”, Santo Tomás “el tonto de Siria” y varias decenas más; el 90%, por lo menos, rusos. En Occidente podríamos mencionar algunos: San Juan de Dios, San Francisco de Asís, San Felipe Neri y otros. Todos históricos, bien documentados, muy venerados y oficialmente canonizados. Como no es posible hablar de todos ellos, daremos solo algunas pinceladas sobre los tres que hemos señalados al principio: Basilio, Xenia y Matrona.

Capilla que ayudó a construir Santa Xenia en el cementerio de Smolensk

San Basilio nace en Elochov, en la periferia  de Moscú y ya con dieciséis años de edad decide tomar este estilo de vida: renuncia a su casa y duerme en las calles y plazas moscovitas como cualquier vagabundo, renuncia a las limosnas que consideraba generosas y pasa noches enteras en oración en las puertas de las iglesias. Provoca a los comerciantes, a los alcohólicos y a las prostitutas con el único fin de que le tiren al suelo y le peguen. Durante el crudo invierno moscovita, anda desnudo por las calles, predicando en las plazas el amor al prójimo y, aunque se burlan de él, es considerado por todos como un hombre de Dios, hasta el punto de que llega a ser venerado por el mismísimo zar Iván el Terrible.

De él se cuenta que un día, participando en la Divina Liturgia en el Kremlin, estaba presente el Zar cuyos pensamientos estaban más en la construcción de un nuevo palacio que en los Divinos Oficios. Acabada la Eucaristía, Basilio se acerca al Zar y le dice:“Te he estado observando y no estabas en la Iglesia, estabas en otro lugar”; el Zar lo niega y Basilio le espeta: “No mientas, tus pensamientos estaban en el Monte Passer, donde piensas construirte un nuevo palacio”.

Tuvo dones carismáticos, predijo acontecimientos y curó enfermos imponiéndoles las manos. Un día, con motivo de su onomástica, el Zar lo invitó a su mesa, y en el momento de los brindis, se toma tres vasos de vino y los escupe contra las ventanas del comedor. El Zar lo considera un gesto de ofensa personal y se enfadó, a lo que le contestó Basilio: “No te enfades, Ivanuzka, era necesario vomitar estos tragos para apagar el fuego de Novgorod”. Tres meses más tarde informan al Zar que aquel mismo día se produjo un atroz incendio en Novgorod y que apareció un hombre del cielo, escupiendo agua y apagando el fuego. Constantemente recriminaba al Zar sus atrocidades sin tenerle miedo alguno.

Aunque llevó toda una vida de privaciones, murió con una avanzada edad (88 años) estando enfermo y viviendo en las calles hasta los últimos días de su vida. Sus funerales fueron presididos por el Metropolita de Moscú y fue canonizado un año después de su muerte. Está sepultado en la maravillosa Catedral que lleva su nombre, en Moscú.

Santa Xenia nació en el seno de una familia noble de San Petersburgo y cuando alcanzó la mayoría de edad se casó con un cantor del coro de la Corte del Zar. Quedó viuda con 26 años de edad y para expiar los pecados de su marido se decidió a llevar una austera vida ascética: vendió sus bienes y distribuyó el dinero entre los necesitados, renunció a su nombre y posición social y se hizo pasar por loca. Sin embargo, los médicos decían que estaba completamente cuerda.

Se vistió de verde y rosa (los colores del uniforme del marido), vivía vagando por las calles de la ciudad. Nadie supo nunca donde dormía, aunque la mismísima policía la seguía. Después de su muerte, se supo que dormía en el campo, porque decía que allí era donde más se manifestaba la grandeza de Dios.

Durante la construcción de la iglesia del cementerio de Smolensk, los albañiles comprobaban por las mañanas que durante la noche se trabajaba en la construcción de la capilla: era ella.

Vivía de las limosnas y todas las que recibía las repartía entre los demás vagabundos por lo que se corrió la voz entre ellos de que era una señora rica que iba repartiendo el dinero por las calles. Tuvo el don de predecir acontecimientos, algunos directamente relacionados con la Familia Imperial Rusa. Prescindía de lo necesario, era extremadamente humilde y manifestaba especial ternura por los más abandonados. Cuando murió fue sepultada en el cementerio de Smolensk, en la misma iglesia que ella ayudó a construir. Fue canonizada en el año 1988.

Sepulcro de Santa Xenia en la capilla del cementerio de Smolensk.

Poco antes de nacer Santa Matrona Dmitrievna Nikonov, su madre soñó que una paloma blanca, con los ojos cerrados y con rostro humano se posó sobre su mano derecha. A los pocos días, el 22 de noviembre de 1885, su madre dio a luz una niña ciega. Fue bautizada con el nombre de Matrona en honor de Santa Matrona de Constantinopla y en el momento del bautismo se iluminó espontáneamente la iglesia y se inundó de una fragancia de flores.

Como sus padres eran pobres, durísima fue su niñez y aprovechándose de que era ciega, las niñas de su edad se burlaban de ella y la azotaban con ortigas. De nacimiento, tenía en el pecho una marca en forma de cruz. Desde que tenía siete años, la gente de los pueblos circundantes le presentaban a sus enfermos y con sus plegarias, los curaba. Nunca aceptó dinero a cambio, sino sólo comida. Con catorce años de edad conoció a San Juan de Kronstadt y con diecisiete años quedó paralítica, además de ciega. Nunca volvió a caminar, cosa que ella asumió con absoluta normalidad diciendo que esa era la voluntad de Dios.

En Sebina, a cuatro kilómetros de donde ella residía, vivía un hombre paralítico que quiso conocerla. Ella le hizo gatear durante los cuatro kilómetros que los separaba y al encontrarse, lo curó milagrosamente. Incluso están certificadas curaciones de personas que no creían en ella. Predijo la Revolución de octubre y con ella, sus hermanos se hicieron bolcheviques teniendo que emigrar la familia de Matrona  a Moscú a fin de evitar represalias. En 1925 emigró de su casa a Tula y comenzó a llevar una vida errante, sin pasaporte ni documento alguno con el que acreditarse, convirtiéndose en una vagabunda sin hogar, teniendo que convivir con personas que la trataban con hostilidad y casi siempre durmiendo en las calles, comiendo hierbas y curando con las mismas hierbas que utilizaba. Más de una vez quisieron arrestarla, pero ¿a dónde llevaban a una mujer ciega y paralítica?

Murió el día 2 de mayo del año 1952 y está enterrada en el convento Pokrovsky de Moscú. Ha sido canonizada hace dos años.

Antonio Barrero

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

21 pensamientos en “Locos por Cristo

  1. No sabes el favor que me has hecho Antonio, hace tiempo que estaba buscando información sobre estos tres santos, pero todo lo que encontraba estaba en ruso uno que otor en ingles pero como no soy muy bueno con este idioma pues tampoco le entendia mucho, asi que te lo agradezco, realmente me ah sorprendido y maavillado la ida de los tres, muy grandes santos, yo tengo un pequeño icono de Santa Matrona claro que eso igyual hizo que me naciera la curiosidad por saber quien era, asi que gracias.

  2. Lucho, en la Iglesia Ortodoxa se da la santidad tanto como en la Iglesia Católica. No te olvides de que “salvo en pequeñas cosas” es la misma Iglesia de Cristo. Y si la Iglesia Católica es exigente a la hora de canonizar, no lo es menos la Iglesia Ortodoxa.
    Los sacramentos son los mismos, el dogma es el mismo (salvo el tema del Filioque y de la infalibilidad papal), la devoción a Maria es incluso mayor que la nuestra y los santos, que es el tema que nos toca, son tan santos como los católicos.
    Desde estas páginas voy a intentar dar a conocer a algunos de ellos.

  3. Magnífico artículo, Antonio, he disfrutado muchísimo leyéndolo.
    Aunque estaba familiarizada con los nombres e iconos de estos santos -como siempre ando buscando información, los veo- no había profundizado en sus biografías y es evidente que se trató de personas extraordinarias, fuera de lo común.

    Refrendando tus palabras, he de decir que estoy de acuerdo en que los ortodoxos son nuestros hermanos en Cristo y debemos hacer lo posible para conocerlos, comprenderlos y vivir en armonía con ellos. A mi me encantará saber siempre más y más de sus tradiciones, cultos y santidad. Desde que tuve la maravillosa experiencia de entrar en su mundo cuando estuve en Santorini y Mykonos, me he sentido cautivada por este tema y no pienso dejar de aprender sobre él.

    En resumen, enhorabuena y muchas gracias por acercar esta realidad a nosotros.

  4. Saludos!
    Paradojicamente tú le estás dando un “aire fresco” al blog, estoy aprendiendo mucho en este espacio virtual.
    Pediría que den más información de la iglesia ortodoxa, rusa, griega y demás diferencias y coincidencias.
    Gracias!

  5. Antonio gracias por mostrarnos nuevamente ejemplos de santidad de la Iglesia Ortodoxa.
    Santa Matrona si que me sonaba,no me esperaba que fuera una santa tan reciente.
    Una pregunta,¿que es el Filioque? (tema que nos separa de la iglesia Ortodoxa).

    • Abel,
      En la teología cristiana la cláusula “filioque” hace referencia a la disputa entre la Iglesia católica y la Iglesia ortodoxa por la inclusión en el Credo del término latino filioque que significa: «y del Hijo».
      La Iglesia de Oriente difiere de la Occidental en lo que expone el Credo Niceno acerca del Espíritu Santo. En la forma Oriental se dice: el Espíritu Santo «procede del Padre». En la forma Occidental se añaden las palabras: «y del Hijo» (escrito en latín: filioque). La Iglesia Occidental confiesa una doble procesión del Espíritu Santo: «del Padre y del Hijo».
      La primera versión de Credo se fijó en el Primer Concilio Ecuménico celebrado en Nicea en el año 325, por lo que es conocido como Credo niceno. En él no se hacía referencia alguna al origen del Espíritu Santo ya que lo que en ese momento se intentaba era sentar, frente al arrianismo, la doctrina de la Iglesia en lo referente a la figura de Jesucristo, por lo que se incluyeron frases como “engendrado, no creado” y “consubstancial al Padre”.
      El Credo niceno ampliado por el Segundo Concilio Ecuménico, celebrado en Constantinopla en 381, fue en el que se estableció, siguiendo lo dispuesto en el Evangelio de Juan (15,26b), que el Espíritu Santo “procede del Padre” al decir:
      «Credo in únum Deum… et in Spíritum Sánctum… qui ex Patre procédit.»
      «Creo en un solo Dios… y en el Espíritu Santo… que procede del Padre.»
      Este nuevo texto es conocido como Credo niceno-constantinopolitano que, sin embargo no tuvo carácter normativo hasta el Cuarto Concilio Ecuménico celebrado en Calcedonia en 451.
      En el año 397, durante el primer Concilio de Toledo, se produjo la añadidura del término Filioque, por lo que el Credo pasaba a declarar que el Espíritu Santo “procede del Padre y del Hijo” al decir:
      «Credimus in unum verum Deum Patrem et Filium et Spiritum Sanctum … sed a Patre Filioque procedens.»
      «Creemos en un solo Dios verdadero, Padre, Hijo y Espíritu Santo … que procede del Padre y del Hijo.»
      .El Credo, con la cláusula Filioque, se extiende en el siglo VIII por el reino franco, lo que obligó a Carlomagno a convocar en 809 un concilio que se celebró en Aquisgrán, donde el papa León III prohibió el uso de la cláusula Filioque ordenando que el Credo, sin la misma, fuera grabado sobre dos tablas de plata y expuesto en la Basílica de San Pedro.
      A pesar de dicha prohibición, la cláusula Filioque siguió siendo utilizada en el reino franco con el beneplácito implícito de Roma. Esta actitud será una de las causas del cisma fociano, germen del posterior, y hasta hoy definitivo, Cisma de Oriente datado en el año 1054.
      En 1014 con motivo de su coronación como emperador de Sacro Imperio, Enrique II solicitó al papa Benedicto VIII la recitación del Credo con la inclusión del Filioque. El papa accedió a su petición, con lo que por primera vez en la historia el filioque se usó en Roma.
      ¿Cómo estamos ahora?
      El día 6 de agosto del año 2000, el entonces cardenal Ratzinger y actual papa Benedicto XVI, publicó en su calidad de prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe un documento titulado Dominus Iesus que supone un intento de acercamiento hacia la Iglesia ortodoxa. En dicho documento:
      Se adjunta una declaración, reservada para los teólogos, en la que se reconoce a las Iglesias ortodoxas los primeros siete concilios ecuménicos y la confesión de fe que lo empieza omite el Filioque.

  6. que bueno es haber dado con este sitio!
    Cierta “ave de corral” me recomendó esta página, y la verdad que me ha encantado. Y como neófito, me atrevo a pedir que, por favor, continuen exponiendo este género de santos ortodoxos, de los cuales tenemos un buen ejemplo en el famoso libro “el peregrino ruso”.
    Si bien es cierto que en Occidente tambien hemos tenido nuestros “locos por Cristo”, en verdad han sido pocos, comparando con la ortodoxia rusa, en donde se han vuelto un caso típico, tan así que incluso el solo término nos hace pensar en aquellas lejanías.
    Nuevamente, un inmenso agradecimiento a quienes sostienen en la web este sitio.

  7. esta es una de las joyas del blog, es por articulos como este que es mi blog favorito!!….felicitaciones nuevamente!!…aunque hasta eso se queda corto creo!!!…muy bueno como siempre y apoyo en el pedido de poder saber mas sobre nuestro hermanos ortodoxos, rusos, griegos en fin!!

  8. hermanos,
    la locura es la siguiente: que por la muerte y resurrección de Cristo, y en el sacramento del bautismo, nuestra antigua naturaleza de pecado ha sido destruida, naciendo como hombres celestes a imagen de nuestro Dios; por su cruz nuestra culpa cancelada para siempre y por la eucaristía somos injertados en él y vivimos eternamente.
    La locura es creer en él.
    ¿os acordáis de Santiago y su hermano? ¿podéis tomar el cáliz que yo voy a tomar? y ellos contestaron sí. ¿no fueron unos locos presuntuosos? y sin embargo lo hicieron, porque no creían en ellos mismos sino en quien los había llamado.
    Pero sobre todo hay que creer, como un tonto, un loco, porque el que no nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios. Fuimos bautizados. ¿Por qué os resistís a Dios?
    Rezad por mí.

  9. Muy interesante vuestro blog y vuestros textos. ¿Conocéis los santos Heimerado y Benito José Labre? Un es alemán y el otro francés, santos de occidente. También son considerados santos locos. ¿Podréis escribir algo acerca de ellos? 🙂 Gracias por vuestra bonita, útil e interesante labor.

  10. Muchas gracias. Sí, me imaginaba que ya se había escrito sobre san Benito José Labre 🙂 , porque ciertamente es más conocido que san Heimerado, pienso yo. Me parece muy interesante la vida de san Heimerado, aunque conozco muy poquito pero me gustaría conocer más. 🙂 Dicen que es un santo loco, verdaderamente santo y muy loco, casi parecido con san Simeón, jajajaja 😀

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