Martyrium: tormentos aplicados a los senos

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Detalle de "Martirio de Santa Águeda", óleo de Romualdo Formosa (1765). Basílica de San Sebastián, Melilli (Sicilia, Italia).

“La razón y la fe están contestes al decirnos que los Santos que padecieron de modo especial en determinada parte de su cuerpo, se muestran particularmente compasivos con los que padecen idéntica dolencia”.

Con esta cita de la obra El Santo de Cada Día (vol. I, capítulo de Santa Apolonia, Ed. Edelvives 1960) se quiere dar comienzo a una serie de artículos que dedicaremos a exponer diferentes conocimientos sobre los tormentos de los mártires cristianos –mayormente las mártires cristianas, por ser la especialidad de quien os escribe- no con ánimo de regodearse en el sadismo y la crueldad humana, sino como manual de información para los interesados en conocer más sobre la iconografía y la intercesión de los Santos en diversos asuntos. Así iremos viendo determinados métodos de maltrato y tortura y los Santos que las padecieron.

Sobre el tormento aplicado a los senos, es ésta una tortura tradicional y ancestral, que se ha mantenido a lo largo de toda la Historia como la típica aplicada a las mujeres –también a los hombres, aunque no tenemos tantas referencias-, evidentemente por ser una zona muy delicada del cuerpo, y como forma de insultar a la feminidad y mancillar los órganos que amamantan a los hijos. Sin duda cortar los pechos de raíz era el procedimiento menos doloroso. Frecuentemente se arrancaban lentamente con punzones al rojo vivo y con tenazas, o simplemente se quemaban con antorchas, o se desollaban. La variedad es tan amplia como lo es la inventiva cruel de un verdugo. Semejantes lesiones eran gravísimas y causaban la muerte al poco tiempo debido a las profusas hemorragias, y como casi nunca interesaba el fallecimiento inmediato de la torturada, era frecuente cauterizar las heridas con hierros al rojo vivo para causar más dolor, pero también para desinfectar y cortar la vía de la sangre.

Martirio de Santa Águeda. Óleo de Stefano Maria Legnani (ca.1680-1715).

Martirio de Santa Águeda. Óleo de Stefano Maria Legnani (ca.1680-1715).

Mártires cristianas que padecieron este tormento son innumerables, pero aquí vienen las más conocidas:
Santa Águeda (5 de febrero): es, ha sido y siempre será la patrona por excelencia de los males mamarios debido a haber padecido este tormento, pero no es la única. Otras son:
Santa Bárbara (4 de diciembre)
Santa Calíope (8 de junio)
Santa Macra (6 de enero)
Santa Teodosia de Tiro (3 de abril)
Santa Avia(2 de mayo)
Santa Fe de Roma (1 de agosto)
Santa Engracia (16 de abril)
Santa Julia de Córcega (22 de mayo)
Santa Eulalia de Barcelona (12 de febrero)
Santa Eulalia de Mérida (10 de diciembre)
Santa Febronia de Nisibe (25 de junio)
Santas Basilisa y Anastasia (15 de abril, trasladadas al 30 de junio)
Santa Cirila de Cirene (5 de julio): fue siendo progresivamente desmembrada a golpe de hacha, incluyendo los senos, hasta ser rematada por decapitación.
Santa Cristina de Bolsena (24 de julio)
Santa Marcela de Quíos (22 de julio)
Santas Elena y Centola (13 de agosto)
Santa Xenia de Kalamata (3 de mayo)
Santa Helcónide (28 de mayo)
Santa Ketevan de Georgia (13 de septiembre)

Martirio de la Santa. Lienzo de Paolo Gismondi, ca.1640-85. Iglesia de Sant'Agata dei Goti, Roma (Italia).

Martirio de Santa Águeda. Lienzo de Paolo Gismondi, ca.1640-85. Iglesia de Sant’Agata dei Goti, Roma (Italia).

Naturalmente ésta no es una lista exhaustiva y muchas otras podrían ser incluidas, por ejemplo, las que padecieron flagelación, porque normalmente los golpes de látigo se dirigían también a los senos, como a las nalgas y los genitales, aunque esto normalmente lo silencian las fuentes cristianas por piedad, pudor o compasión. Cualquiera de ellas podría ser invocada para cualquier dolencia mamaria pues padecieron este tormento, sin menoscabo de que se puede invocar a cualquier Santo para cualquier asunto en general, desde luego.

Añadimos a San Pelayo de Córdoba, niño mártir (26 de junio) porque fue despedazado con tenazas, empezando por el pectoral.

Meldelen

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14 pensamientos en “Martyrium: tormentos aplicados a los senos

  1. La crueldad humana no conoce límites y eso fue y es; recordemos por ejemplo, las lapidaciones. Y aunque los libros piadosos siempre dulcifican los martirios con la aparición de ángeles, firmeza del mártir, etc., los dolores debieron ser terribles.
    Hoy en día, los martirios son “más humanos” (perdonad la ironía) porque el fusilamiento es menos doloroso, pero en el siglo XX y en nuestro país también ha habido martirios tan crueles como echar al mártir a un horno ardiendo.
    Lo que está claro es que la fe de los mártires era, es y será inquebrantable.
    Gracias, Ana Maria, por este apartado que hoy empieza en nuestro blog.

  2. Mel me alegro que aparezca esta seccion,referente a los hombres que sufrieron este tormento si sabes de algunos. mencionalos,aunque no sean tu especialidad.
    Por lo pronto tan solo conozco al joven San Pelayo de Cordoba,que le fueron destrozados los pechos con tenazas.

    • Según tengo entendido, Abel, Pelayo fue despedazado con tenazas en todo su cuerpo, no de un modo especial los pechos… que un hombre no tiene, por cierto (a menos que te refieras a las tetillas…). No acaba de cuadrar para este artículo, ya que senos propiamente dichos, sólo los tienen las mujeres.

      Pero para los siguientes de la serie voy a necesitar ayuda, así que, no dejéis de decírmelo.

  3. Mel a ver…pecho tenemos los hombres,pectoral o como quieras llamarlo, y en cuanto a San Pelayo es cierto que fue despedazado en varias partes por grandes tenazas,pero en varias breves biografias sobre el destacan que comenzaron por el pecho (tal como lo escribo).

    • En principio recuperaremos esta sección tal y como se escribió, y confiamos en la aportación de lectores y colaboradores para completar la parte “masculina” de los mártires, ya que Meldelen es especialista en mujeres.

      Esto ya lo ha dicho ella y me parece redundante insistir en ello.

  4. Rectifico en cuanto a que comenzaron por el pecho en el martirio de San Pelayo.
    Destrozaron su cuerpo con unas grandes tenzas y una parte en la que se ensañaron fue en el pecho.
    Numerosas obras de arte suelen representar la escena del martirio incidiendo en las tenazas sobre el pecho.

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