San Cipriano, el mago

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Icono ortodoxo ruso de los Santos Cipriano y Justina de Antioquía, mártires.

Pregunta: Hola! Hace poco me recomendaron esta página y me ha parecido fascinante. Los felicito por la seriedad y por que escriben basados en fundamentos concretos. Mi inquietud es la siguiente: Me gustaría saber hasta qué punto es cierta la relación entre San Cipriano de Antioquía y la magia negra, si es cierto que escribío el grimorio que se le atribuye y si éste esta canonizado formalmente por la iglesia. Disculpen por tantas cosas a la vez. Y muchas gracias por mantener esta web 🙂 República Dominicana

Respuesta: Sobre la existencia histórica de este santo no se ponen los hagiógrafos de acuerdo. Mientras que los de la antigüedad lo consideran obispo mártir de Antioquía, los hagiógrafos modernos mantienen que nunca ha existido como personaje histórico y que ha sido creado confundiéndolo con su homónimo Cipriano de Cartago. Es verdad que las fuentes antiguas desde el punto de vista literario son interesantes, pero son tantas las contradicciones existentes que los estudiosos más  estrictos ponen su existencia en duda.

Ciertamente hay un sermón atribuido a San Gregorio Nacianceno, pronunciado probablemente el día 3 de octubre del año 379 en honor de Cipriano y en el que dice que había sido un mago, docto en filosofía, que se convirtió al cristianismo y que fue nombrado obispo de Cartago (ahí empiezan las dudas, ya que habla de Cartago, no de Antioquía), que fue muy influyente en su tiempo tanto por su virtud como por sus escritos y que sufrió martirio en tiempos del emperador Decio.

Pero la emperatriz Eudoxia escribe, a mediados del siglo V, que Cipriano era mago y que una vez convertido al cristianismo, no fue obispo de Cartago como decía San Gregorio Nacianceno, sino que fue obispo de Antioquia y que no fue martirizado por Decio (como decía también San Gregorio), sino por Diocleciano. ¿Ves ya la contradicción?

Y estos son los dos únicos textos históricos conocidos, porque lo que se difundió, sobre todo en la Edad Media, fue una serie de leyendas escritas en sirio, griego, serbio, latín, árabe, etíope, etc. haciendo hincapié en los actos de magia, atribuyéndole el Grimonio, etc. O sea, que mientras sobre la historicidad de Cipriano de Cartago nadie pone duda alguna,  sobre la historicidad de Cipriano de Antioquia, si que las hay y muchas y fundadas.

El Martirologio Jeronimiano lo ignora y lo mismo hace el Martirologio Siríaco, en Roma nunca se le dedicó una iglesia y solo aparece en algún Sinaxario Bizantino local que se hace eco de lo que dice Eudoxia. Para explicar la contradicción existente entre lo dicho por San Gregorio Nacianceno y lo dicho por la emperatriz Eudoxia, ya desde el siglo VI hay quienes dicen que esto es consecuencia de la intervención de diablo (!!), mencionando la preparación de filtros amorosos por parte de Cipriano cuando era mago y cosas por el estilo. Goethe incluso en su obra “Fausto” dice que Cipriano vende su alma al diablo.

Pero como te he dicho, la historia del Cipriano mago es una invención más literaria que hagiógrafa. Hay un texto literario llamado “Confesiones de Cipriano el mago”, que narra su vida antes de convertirse al cristianismo y que está llena de sortilegios, encantamientos, raptos diabólicos, etc. y cuyo fin último es resaltar la misericordia de Dios, que perdona esos pecados y que premia incluso con el martirio. Literatura pura y dura y nada de historia de la buena.

Podría explayarme más, pero creo que con esto te resuelvo alguna duda. Para mí: nunca existió. Es uno de los muchos santos no históricos, por mucho que hayan imágenes y cuadros dedicados a él y a Santa Justina y por mucho que exista por ahí alguna que otra reliquia, por ejemplo, en la Basílica Lateranense de Roma.

De todos modos, por si interesa ahondar en la leyenda, aquí dejamos la película copta dedicada a los dos Santos -Cipriano y Justina- dividida en dos partes, con audio en árabe y subtítulos en inglés, que describe detalladamente la passio de los dos Santos.

Santos Cipriano y Justina (1ª parte)

Santos Cipriano y Justina (2ª parte)

Antonio Barrero

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Iconografía del Salvador

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Imagen del Salvador en madera policromada. Iglesia de Ayoó de Vidriales, Zamora (España). Foto: IRM.

Pregunta: Os envío fotos de las dos imágenes de El Salvador que hay en la Iglesia, con el mundo en la mano y con una gran duda: yo había confundido San Salvador con El Salvador. ¿Entiendo que El Salvador es Cristo? la representación es la de Jesús con el mundo como salvador de éste? ¿Podéis aclararme algo de la figura de “El Salvador” como tal? España

Respuesta: Las imágenes que me adjuntas representan, desde luego, a Cristo como Salvador. Es uno de los nombres que se le dio desde los primeros siglo de nuestra era. El anagrama de Jesús en griego, usado por los cristianos primitivos, era ICTHIOS (Iesos Christos Theou Uios Soter), que significa “Jesucristo, Hijo de Dios y Salvador“, la S del cual hacía referencia a Soter, que en griego significa “Salvador”. Y como icthios también significa “pez”, de ahí que una de las primeras representaciones de Cristo consistiera en un pez, precisamente.

Pero volvamos a lo que nos interesa. Muchas citas del Evangelio hablan de Jesús como Salvador y no es cuestión aquí de entrar en cada una de ellas. Pero sí, Cristo Salvador ha pasado a ser una “advocación” (si es que puede llamársela así) de Jesús muy frecuente entre nosotros, dando lugar no sólo a nombres propios (Salvador, para varón) sino también a topónimos (“El Salvador”). Naturalmente, como ha habido muchos hombres llamados Salvador, también hay santos y beatos que lo llevan (ej: San Salvador de Horta) pero ninguno de ellos debe ser confundido con “el” Salvador, ya que ése es y sólo puede ser Jesús.

Las dos fotos que adjuntas suponen una representación muy típica de Cristo como Salvador: vestido con ropa ornamental y portando un globo coronado con la cruz. Es un Cristo triunfante, que ha vencido a la muerte y salvado al mundo, por eso va engalanado. La esfera representa al mundo que Él ha salvado y la cruz que lo corona el instrumento de esa salvación: la Cruz.

Imagen del Salvador en el retablo principal. Iglesia de Ayoó de Vidriales, Zamora (España). Foto: IRM.

Creo que con esto ya te he dado las claves básicas para entender y reconocer la iconografía de Jesús en tanto que Salvador. Imagino que podría profundizarse y entrar en categorías y variaciones -por ejemplo, el Salvador Eucarístico o Cristo Sacerdote-, pero lo cierto es que no soy una experta en iconografía de Jesucristo y que he compartido contigo lo que he deducido a base de observar imágenes en las iglesias. Espero haberte ayudado.

Meldelen

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De otros protomártires que llevaron el glorioso nombre de Vicente

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Fresco neobizantino con los mártires Jorge y Vicente de Colibre. Francia.

En los 18 primeros años del imperio de Diocleciano (285-303) la estima por la fe y la religión cristiana estaba generalizada y los mismos emperadores, aunque paganos, solían dar el gobierno de las provincias a los cristianos ya que hallaban en ellos fidelidad y respeto por las au­toridades constitui­das. Prueba de ello es que el virtuoso Doroteo ocupó el empleo de mayordomo mayor de su pa­lacio aún siendo cristiano. Así Diocleciano se mostró favorable a los cristianos mientras políticamente le fueron útiles y por ello el cristiano Cantino, con el apoyo de los soldados cristianos, ocupó la Galia, requiriendo Dioclecia­no su apoyo para pelear contra los persas a quienes derrotó finalmente. Pero, cuando estuvo triunfante, determinó con Maximiano y Galerio, sus compañeros de tetrarquía, la destrucción de los cristianos comenzando a perseguirlos encarnizadamente y destituyendo a todos los que ocupaban algún empleo en su palacio y dependencias. En todas las ciudades del imperio se hallaron las cárceles llenas de cristianos, los cuales fueron ajusticiados en las plazas para escarmiento de los demás y, como Hispania estaba sujeta al imperio, ocupó parte fundamental de esta cruel persecución.

Para este menester llegó el cónsul Publio Daciano a Colibre-Collioure, cerca de Perpignan, como Praefectus maximus y Cónsul de la Tarraconensis, enviado por los ya mencionados emperadores para ejecutar su edicto persecutorio. El primer cristiano que le fue presentado fue el Vicente que se convirtió después en San Vicente de Colibre, y al cuál en vano procuró apartar de la fe y atraer a la adoración de los dioses. Como quiera que le halló siempre firme a pesar de los varios tormentos con que juzgó le condenó a morir degollado y ofreció su cuello a la cuchilla del verdugo el día 19 de Abril del 303. Su cadáver fue lanzado por un acantilado cayendo en una cavidad llamada “la balsa de la sangre” pues en ciertas épocas las aguas enrojecían debido a la coloración de algunas algas. Sus reliquias desaparecieron en el año 1642.

Imágenes de los Santos Sabina, Vicente y Cristeta de Ávila. Basílica de los Santos, Ávila (España).

Fue tan cruel el odio de estos tiranos emperadores contra los cristianos, que no contentos con quitarle las vidas después de tan bárbaros tormentos, hacían luego quemar cuantos escritos hallaban en su poder y que pudieran dar testimonio a los venideros de los santos mártires y sus hechos ilustres; por eso hay infinitos mártires gloriosos de quienes no han quedado más que los nombres, y de otros tan pocas noticias como se ve en este martirio de San Vicente. Pero donde se intentó ocultar un Vicente mártir, aparecían otros gloriosos Vicentes, mártires españoles, como son nuestro San Vicente, levita y diácono de Zaragoza, primo del también martirizado San Lorenzo; San Vicente de Ebora, mártir glorioso en Ávila, con sus hermanas Santa Sabina y Cristeta que en el año 306, durante la persecución decretada por Diocleciano, sufrieron martirio por negarse a firmar un documento en el que debían reconocer haber ofrecido sacrificios a los dioses romanos. Sus cuerpos fueron depositados en un hueco de la roca sobre la que más tarde se edificaría la magnífica Basílica abulense del S.XI.

También el San Vicente, natural de Cimiez y martirizado en Gerona junto con Oroncio, su hermano,  y Víctor en la misma persecución del emperador por evangelizar en los Pirineos. Sin olvidarnos de San Vicente de León, también llamado San Vicente Aba, de la Orden de San Benito y Abad del monasterio de San Claudio en León, (cuyas reliquias se guardan en la Iglesia de San Vicente de Besalú y tiene una iglesia dedicada en Panes) al que se le rinde gran devoción en Latinoamérica  y mártir célebre en el año 630 en tiempo de los godos por defender la divinidad de Cristo. Y también San Vicente de Iberia o Cartaginense, que sufrió martirio junto a Leto en el año 253 en la actual localidad albaceteña de Lezuza, antigua Libisosa romana, paso de la Via Augusta y donde se dice que predicó San Pablo. De hecho en su Parroquia hay una pintura que rememora este martirio.

Imagen yacente que contiene los restos de San Vicente, mártir de las catacumbas. Parroquia de Craco, Matera (Italia).

Pero vestido con espada romana y túnica de centurión, hay una figura inquietante de un San Vicente mártir romano, recostada y que hipnotiza al que entra en la heladora iglesia de Anuzita, un pequeño pueblo de Alava. La imagen impresiona tanto que un cura dijo que le daba miedo y no quería decir la misa el 22 de Enero. Esta reliquia, procedente de las catacumbas romanas, está en una gran urna de madera a la que los vecinos le pusieron cristal, porque la gente se llevaba las piedras del traje. Esta reliquia llegó desde Roma en barco en 1784 comprada por un benefactor nacido en el pueblo. Y un San Vicente protector de Craco soldado perteneciente a una legión tebana que se convirtieron en masa en el año 286 y que se negaron a realizar sacrificios en favor del emperador. Pero, junto a los mencionados, seguro que otros muchos mártires Vicentes quedaron en el olvido…

Salvador Raga Navarro
PRESIDENTE
Asociación Cultural VIA VICENTIUS – GOGISTES VALENCIANS
www.caminodesanvicentemartir.es
http://viavicentius.blogspot.com/

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San Judas Tadeo, patrón de los imposibles

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San Judas Tadeo. Lienzo de Georges de La Tour (1615-1620). Museo Toulouse, Albi (Francia)

Éste es un santo muy popular. Raro es el pueblo que no tiene en su iglesia una imagen de este santo al que se le invoca cuando algo parece imposible de alcanzar. San Judas Tadeo es uno de los doce apóstoles de Cristo y así aparece mencionado en los Evangelios canónicos y en los Hechos de los Apóstoles: Mateo,10-3;  Marcos 3-18;  Lucas 6-16 y Hechos 1-13.

Desde el punto de vista etimológico, Tadeo significa “magnánimo, valiente”, aunque también se puede considerar una deformación Judas a Teuda a Tadeo. Y todos sabemos que Judas significa “alabanzas sean dadas a Dios”.

En algunos códices de la antigua versión latina de la Biblia, se le denominaba Judas Zelotas y es un apóstol distinto al célebre Judas Iscariote, el que traicionó a Jesús. No se sabe en qué momento empezó a formar parte del grupo de los doce y hay quienes afirman que San Judas Tadeo y Santiago Alfeo, ambos apóstoles, eran hermanos de sangre. El evangelista Juan lo menciona en la última cena (Jn, 14-22). Después de Pentecostés asistió al primer Concilio de Jerusalén  y desde el punto de vista histórico, no se sabe nada más de él.

La tradición oriental dice que predicó en Palestina y en las regiones vecinas, pero tradiciones más tardías lo hacen predicador en Arabia, Mesopotamia, Armenia e incluso en Persia, junto con el apóstol Simón Zelotes. Los textos sirios más antiguos lo presentan como mártir en Arado (Beirut) mientras que otros textos dicen que murió pacíficamente en Odessa, cerca de Abgar. Si esto fuese cierto, sería el segundo apóstol que no murió mártir, pero pocos son los hagiógrafos que mantienen esta tesis.

La tradición mantenida en occidente, es que junto con San Simón Zelotes, predicó en Persia donde ambos sufrieron el martirio en la ciudad de Suanis, existiendo un texto latino del siglo VI escrito por un tal Abdías que llega a decir que San Simón murió aserrado por medio y San Judas, degollado con un hacha. En occidente ambos son celebrados el día 28 de octubre, aunque en muchas iglesias se le conmemora los días 28 de todos los meses del año. Los griegos lo conmemoran el día 19 de junio, los armenios el 16 de febrero y los coptos el 2 de julio.

Sus reliquias, en los siglos III y IV se encontraban en Verona, pero actualmente están en la Basílica de San Pedro, en el Vaticano, junto con las del otro apóstol, Simón Zelotes. Reliquias pequeñas existen en otros países como España, Italia, Francia y Alemania. En cuanto a su culto hay que decir que ha sido venerado siempre, desde el siglo I. En el año 1059, el emperador Enrique III le dedicó una Colegiata en Goslar.

Pero, ¿por qué dijimos al principio que era un santo muy popular, era el patrón de los imposibles? Porque Santa Brígida de Suecia escribe que un día apareciéndosele Jesús, le dijo: “cuando quieras algo pídelo a través de Judas Tadeo”. A raíz de eso no solo se le venera en las iglesias sino que también han aparecido numerosas novenas supersticiosas que, en el fondo, lo que han perseguido es simplemente un interés económico. Añadir también que desde el siglo XVIII, Tadeusz es un nombre muy común en Austria y Polonia.

Iconográficamente se le representa siempre como un hombre maduro, barbudo y hasta viejo, con un hacha (haciendo mención al martirio) y con un libro (mención de la Epístola). Sólo existe una pintura que lo representa como imberbe y casi adolescente: se encuentra en el Vaticano y es de un autor anónimo del siglo XV.

Sepulcro de los Santos Simón y Judas Tadeo. Basílica de San Pedro del Vaticano, Roma (Italia).

Pero, ¿qué decir de la Epístola o Carta Apostólica de Judas? ¿Es de él? Ésta es una epístola canónica, que forma parte del Nuevo Testamento y que fue escrita en griego entre los años 62-65, antes de la caída de Jerusalén. La escribe un tal Judas que se llama hermano de Santiago (recordad que Lucas en 6-16, lo denomina Judas de Santiago), pero no todos los exégetas lo identifican con este apóstol. Sea o no sea suya, los rasgos principales que caracterizan a esta Epístola son la denuncia de las herejías de los primeros tiempos, pone a sus destinatarios en guardia contra las falsas doctrinas, condena la lujuria y la adulación interesada, anima a estar firmes en la fe, anuncia que surgirán falsos profetas y maestros, alienta el amor a Dios y al prójimo, exhorta a la paciencia y concluye la carta con una oración.

Antonio Barrero

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San Adolfo de Córdoba

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Pregunta: ¿San Cosme y San Damián tenían algún hermano llamado Adolfo? Mi marido se llama Adolfo y dice que su santo es el 26 de septiembre porque eran tres hermanos santos y que se celebran el mismo día. Yo estoy harta de buscar y no lo encuentro por ningún sitio. ¿Sabrían ustedes sacarme de la duda? Gracias.

Respuesta: La Iglesia no celebra ningún santo con ese nombre el día 26 de septiembre. Lo celebra el día 27 y son concretamente los santos Adolfo y Juan, hermanos sevillanos martirizados en Córdoba.

Su padre era un noble musulmán y su madre, Artemia, era cristiana. Entre ellos había buena convivencia aunque profesaban religiones distintas, pero los hijos eran musulmanes, condición impuesta por el marido. Cuando murió su marido, ella con sus hijos Adolfo y Juan y su hija Aurea se fueron a Córdoba porque allí había más tolerancia con los cristianos que en Sevilla.
Y es precisamente en Córdoba donde los dos hermanos se convierten al cristianismo y son denunciados por sus parientes paternos ante el califa Abd-el-Rhaman II.  Por eso, fueron arrestados y condenados, sufriendo el martirio el día 27 de septiembre del año 824, al inicio del reinado de este califa y antes de iniciarse la persecución contra los mozárabes del año 850.
Su madre entró en el convento de Cuteclara llegando a ser su abadesa y su hermana Áurea, siguiendo el ejemplo de sus hermanos, abrazó también la fe en Cristo y entró en el monasterio de su madre. Áurea fue también martirizada el día 10 de julio del año 856.

Los cuerpos de Adolfo y Juan fueron sepultados en la iglesia de San Cipriano de Córdoba y allí, en el año 858, fueron visitados por Usuardo, el autor de uno de los martirologios antiguos más famosos. Fue precisamente Usuardo el que los introdujo en su martirologio y de éste pasó al Martirologio Romano. El abad Speraindeo (“Espera en Dios”) que era contemporáneo de los dos hermanos y maestro de San Eulogio, escribió la vida de estos mártires, pero este documento se ha perdido.
Luego, este Adolfo no es hermano de los santos Cosme y Damián sino que es hermano de San Juan mártir en Córdoba. En el blog también se ha publicado un artículo sobre los santos mozárabes. Muchas gracias por tu confianza en nosotros.

Harold

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