Santa Maxellendis: patrona de la vista

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Santa Maxellendis devuelve la vista a Arduino. Imagen procesional. Caudry (Francia)

Pregunta: Otra santa de la que me gustaría saber es Santa Maxellendis, asi que cuando tengas tiempo, ¿puedes hacer el favor de hablarnos de ella? Gracias.Colombia

Repuesta: Claro que sí, para eso estoy aquí. Santa Maxellendis, virgen y mártir (13 de noviembre) es muy venerada en Caudry, diócesis de Cambrai (Francia), de donde era oriunda, y se la invoca como patrona de la vista a nivel local. Ahora veremos por qué.

Maxellendis vivió en el siglo VII, en tiempos de Vindiciano, obispo de Cambrai (673-675). Nació en esta diócesis gala y era hija de padres nobles, de nombres Hunlino y Ameltrudis. Como se solía hacer con las hijas de buena familia, fue prometida a un hombre en contra de su voluntad.

Este hombre, Arduino de Solesmes, obtuvo del padre cierto compromiso que lo obligaba a presentar a su hija en una reunión familiar, para darle el beneplácito y para presentarle la dote, cosa que hacían los futuros contrayentes. Esto ya consistía por sí solo un compromiso y obligaba a ambas partes (esta costumbre ha sido documentada como propia de aquel tiempo y aquella zona).

Pero llegado el día de la reunión, Maxellendis reveló que no tenía intención alguna de asistir al compromiso, y mucho menos contraer matrimonio, porque se había ofrecido a Cristo como esposa y había hecho voto de castidad. Por desgracia para ella, le tocó vivir en una de tantas épocas en las que ni la voluntad ni la palabra de una mujer contaba para nada, así que el padre, haciendo caso omiso de ella, aceptó la dote que Arduino ofrecía, lo que definitivamente la obligaba a casarse con él.

Ella se encerró en su casa mientras esperaba el día de la boda. Pero un día que sus padres habían salido a un banquete y ella se hallaba sola en su casa, Arduino se presentó de repente para intentar secuestrarla. Ella se escondió en un baúl o armario para intentar darle esquinazo, pero al encontrarle él, intentó huir.

Arduino, enfurecido, se arrojó sobre ella, la derribó de un golpe, la asió por los cabellos y la arrastró por el suelo, la molió a golpes y patadas hasta desfigurarla, tratando de que se retractara de sus intenciones. Como esto fue en vano, ciego de ira, desenvainó la espada y la degolló.  Dice la tradición que en el momento en que la sangre de Maxellendis le salpicó la cara, se quedó ciego. Era en torno al año 670.

Urna con los restos de la Santa. Caudry (Francia).

El cadáver de la joven fue sepultado en la iglesia de San Sulpicio de Pommereul (norte de Francia), y tres años después, trasladado a la iglesia de San Vedaste de Caudry por orden de Santa Ameltrudis y el obispo Vindiciano. Dicho obispo levantó allí un monasterio en su honor. Durante aquel traslado solemne apareció el doliente Arduino, que iba siguiendo el cortejo guiado por un criado, mientras lloraba y se lamentaba, pidiendo perdón a la mujer que había asesinado. Y entonces, acabado el traslado, recuperó de nuevo la vista.

Esta pérdida y recuperación de la vista hace que Santa Maxellendis sea patrona de la misma y de los males oculares en Caudry, en sustitución a la otra mártir tradicionalmente invocada para esto, Santa Lucía de Siracusa (13 diciembre). La mártir de Caudry aparece representada como una joven doncella con un puñal clavado en el pecho y tocando los ojos de Arduino, arrodillado ante ella. Es decir, en el acto simbólico de devolverle la vista.

Cabe decir que toda la información que acabo de proporcionar procede de su passio, que fue escrita en el siglo IX. Teniendo en cuenta que la mártir vivió en el siglo VII, hay doscientos años de diferencia, aunque como ya adelantaba las costumbres de matrimonios concertados están bien documentadas. Las reliquias de la Santa han experimentado otros traslados: a la iglesia de San Martín cerca de Cambrai, y luego a la misma catedral, ya en el siglo IX. En el siglo XI fueron a la iglesia de San Andrés en Cateau.

Meldelen

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15 pensamientos en “Santa Maxellendis: patrona de la vista

  1. Mel gracias por narrar la “passio” de la santa,dado que los datos historicos sobre su vida deben ser escasos.
    Desde luego,que alguien mate a su prometida y luego vaya detras del cortejo funebre como si nada…(me refiero a que no lo detuvieran,encarcelaran,etc,etc,pero claro,es la “passio”.
    La imagen procesional,que me imagino es de talla,es sencillamente deliciosa.
    Lastima no poder verla tambien desde otro angulo.

    • Tengo muchas fotos de esta imagen, también de frente. Escogí esta porque se apreciaba mejor el puñal clavado y el gesto de tocarle los ojos a Arduino, de modo que si quieres más fotos, no tienes más que pedírmelo.

      De todos modos, la Edad Media fue una época salvaje en muchos aspectos -que no en todos, seamos justos- y la violencia contra la mujer muchas veces quedó impune. Esto no es de extrañar si pensamos en que los sacerdotes predicaban el sometimiento forzoso de la mujer desde el púlpito, aconsejando a los maridos que golpeasen a sus mujeres si éstas no obedecían en todo. Esto es cierto y desde la religión como desde la cultura se alentaba a ello. Hay miniaturas de Biblias y códices que ilustran escenas de un hombre pegando a una mujer o asiéndola por los cabellos, como ejemplo de comportamiento “adecuado” para un esposo.

      Esto no significa que estuviesen absolutamente desprotegidas -aunque prácticamente lo estaban-. Una mujer podía recurrir al obispo o a las autoridades locales para denunciar un abuso, pero era frecuente que las sentencias no fueran favorables a ella. No olvidemos que había señor feudal que se entretenía violando aldeanas. Es de comprender que no se podía esperar justicia de alguien así.

      Todo esto está muy bien documentado y lo vemos presente en muchas passios de santas medievales, donde el concepto de “martirio” responde más al haber sido tratada violentamente o asesinada sin “haberlo merecido” (!!!!!) que al sentido de martirio antiguo, es decir, confesar a Jesús en la persecución.

  2. Mel,es terrible que pasaran estas cosas.
    Desgraciadamente y como decia Antonio en un mensaje de un post anterior,todavia hoy en dia ocurre lo mismo, (o muchisimo peor) que a Santa Maxellendis,en paises del tercer mundo.

  3. Un caso más de una cruda realidad: la mujer era un cero a la izquierda y lo que es infinitamente peor, lo sigue siendo en muchos lugares del mundo.
    Pero a mi hay algo que siempre me ha llamado poderosamente la atención: en aquellos tiempos toda mujer que se negaba a casarse a la fuerza y era asesinada, pués ¡ea! santa, al menos a nivel local. Luego venían los inventos de las curaciones milagrosas y cosas por el estilo que inevitablemente se colaban en las “passios” hechas al gusto de quién correspondiese.
    Con esos criterios, ¿cuantas santas no tendríamos hoy?

  4. Muchas gracias, Mel… vaya, si que quedo sorprendido…. así se escuchen muchos casos como éste, pero no puedo dejar de sorprenderme del salvajismo del que somos capaces… Antonio, no tengo autoridad para hacerlo, pero me lanzo a interpretar lo que tu comentas respecto a las santas mujeres torturadas ¿no será, de alguna manera, una forma de aliviar la conciencia colectiva? pues de estos actos no solo son culpables los actores materiales: la cultura, de hecho, lo respaldaba y lo alentaba como aquí mismo se nos informa, luego, habrá un poco de culpa en el inconciente colectivo, y tal vez sea una forma de “reparar” actitudes que, aunque aceptadas socialmente, no dejaban de ser cuestionadoras, lo mismo en aquellos siglos como ahora, por más que se hubiera buscado tapar con tierra aquella mier… en fín “humanos somos y en el mundo estamos, dijo la loca”

  5. Mi querido amigo Dairon,
    Tienes toda la autoridad del mundo para expresar tu opinión y más en este blog.
    Es posible eso que dices: una forma de aliviar la mala conciencia es santificar a los que sufran las consecuencias de las actuaciones intrinsecamente malas de esa sociedad en ese momento. Y mucho más en la Edad Media, en la que se confundía la “velocidad con el tocino” (como decimos por mi tierra) y en la que la Iglesia y la Autoridad Civil también mostraron su peor cara. Actuar y si se ha hecho mal, reparar santificando.
    Nunca dudaré de la santidad de una persona en concreto, pero en aquellos tiempos, se abusaba de eso y con santificarla, te limpiabas la conciencia, la individual y la colectiva.

    • Totalmente de acuerdo. Además aunque en este caso en particular no hay elementos para decirlo, también hay que pensar que en ese momento en que las mujeres tenían menos posibilidades de escoger su camino, una vía posible para ganarse algo de libertad era el celibato; más de una se habrá hecho religiosa o habrá dicho “quiero ser esposa de Cristo” para evadirse del destino que otros habían escogido para ella, en la ausencia de un tercer camino que fueese socialmente aceptable (pues si lo había, pero conllevaba sanciones: la mujer que no pertenecía a un hombre de la tierra o del cielo, era pecadora o bruja).

      • Me temo que una cosa está clara: no había manera de evadirse de lo que hubieran dispuesto para ti, si tenías la desgracia de nacer mujer. Si monja, monja. Si casada y madre por la fuerza, casada y madre por la fuerza.

        Si algo sabemos con certeza, es que a ninguna le preguntaban su opinión.

  6. Absolutamente cierto estimado Moisés, por ejemplo el medievo heredó a la cultura española y a sus colonias en ultramar ese concepto de la mujer sumisa, abnegada, entregada a su esposo y fiel aunque el marido no lo fuera en lo más mínimo, el valor de la mujer se vio reducido a la nada, a la intima dependencia de quien la tuviera a su cargo, pocas serían las excepciones y sus modos, por la experiencia que tengo en el AGN (Archivo General de la Nación) en los ramos de la Colonia, encontramos que cuando los documentos testamentarios y de posesiones de bienes en nombre de la mujer tenía que estar unido al de su marido para que tuviera una potestad legal y jurídica, ej. “Dn. María Antonia Salazar, viuda de Dn. Francisco de Vargas, oidor que fue de esta Audiencia…”, su solo nombre no tenía en sí mismo potestad.

    Y las monjas a pesar que tenían la dote para llegar a ser verdaderas profesas, sus padres le daban el apellido de hidalguía que mantenían, ej. “Sor Ignacia María Ildefonsa de la Asunción de Nuestra Señora Cervantes Portilla y Toledo, hija del Marquéz de Guadalcázar, religiosa profesa de la orden de N. P. St. Francisco”. Conservaban sus privilegios nobiliarios y otros derechos como si estuvieran casadas.

    Santa Maxellendis, es la muestra cultural de la mujer que todavía hoy se ve en muchos pueblos del tercer mundo, golpeadas y ultrajadas por una causa, ya sea política, económica, religiosa, cultural, la violencia con que son tratadas ni los Derechos Humanos le dan una reivindicación.

    Dios, Patria y Libertad. México junto a la Insigne y Nacional Basílica de Santa María de Guadalupe a 4 de septiembre en la festividad de Ntro. Glrso. P. Sn. Francisco de 2010.

    Fray Marcelino de Jesús, CSFJ

    • Totalmente de acuerdo, Fray Marcelino, pero tampoco pensemos que eso de la mujer sumisa y maltratada llegó con los españoles. Las culturas precolombinas no eran especialmente matriarcales ni feministas. Ahí tenemos a la célebre Malintzin, capturada por los aztecas y vendida como concubina a Hernán Cortés. Pues buenos eran también los nativos americanos.

  7. Iba tambien a opinar lo mismo que Mel,pero no sabia como abordar el tema.
    Culpar a los españoles de que llevaran esa cultura de sumision en la mujer no me parece justo,porque como dice Mel ,no es que alli fuera diferente…

    • Claro, de acuerdo… yo asumo el ejemplo de fray Marcelino como algo simplemente ilustrativo, porque las culturas nativas de América también eran humanas, también habían varones, por lo mismo, también estaba ese complejo fálico de superioridad que, por supuesto, también llevó a discriminar a las mujeres de sus comunidades. Basta recordar el ejemplo del emperador inca, con su muchedumbre de concubinas y de vírgenes consagradas al sol contra el querer de ellas y de sus familias, nada que envidiarle a un faraón…

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