Santa Teresa de Ávila: reformadora del Carmelo

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

"Venerable Teresa de Jesús", óleo de Fray Juan de la Miseria. Considerado el retrato más verídico de la Santa.

“Venerable Teresa de Jesús”, óleo de Fray Juan de la Miseria. Considerado el retrato más verídico de la Santa.

Su nombre de pila era Teresa de Cepeda y Ahumada y nació en Ávila, el día 28 de marzo del año 1515; sus padres: Alonso Sánchez de Cepeda y Beatriz de Ahumada. Es educada de forma piadosa y ya de niña le gusta leer las vidas de los santos, cosa que le influye cuando intenta escaparse con su hermano Rodrigo para ir “a tierra de moros” y sufrir el martirio. Su tío la encuentra, la devuelve a casa y entonces pasa por su mente infantil imitar la vida de los eremitas del desierto. Cuando tiene unos catorce años, muere su madre y entonces, ella elige a la Virgen como madre. Se educa en el monasterio de Agustinas de Santa María de Gracia y volviendo a las “fechorías” de niña, cae enferma y tiene que salir de allí cuando tenía unos diecisiete años de edad.

En el año 1533 con unos dieciocho años de edad, es llevada a Castellano de la Cañada y poco después vuelve a Ávila. Entra en las Carmelitas de la Encarnación el día 2 de noviembre de 1535 y está un año de postulante, iniciando el noviciado el 2 de noviembre de 1536 y emitiendo los votos simples, con veintidós años y medio, el día 3 de noviembre de 1537. Un año después enferma gravemente por lo que tiene que salir del monasterio para curarse.

Confiada por su tío a una curandera de Becedas, casi se muere. En 1539 la llevan a Ávila y le dio un colapso (caída grave de la tensión arterial que causa una insuficiencia circulatoria), que le duró tres días. Se recuperó el día 18 de agosto por lo que entra de nuevo en el convento, aunque estuvo tres años paralítica. Según ella misma cuenta, se curó milagrosamente gracias a San José y una vez curada “se relanza” espiritualmente. Cuando tiene ventiocho años, el 24 de diciembre de 1543, muere su padre y ella se encierra en la oración y aunque tiene momentos de cansancio y de vacilaciones, en esa actitud está durante varios años.

Según ella misma cuenta, en el año 1557, con cuarenta y dos años de edad y siendo monja desde el año 1537 es cuando se realiza su conversión definitiva. Empieza a experimentar gracias místicas, ayuna y se mortifica frecuentemente, es incomprendida por las monjas y por algún que otro confesor, etc. Aunque ya entonces, San Francisco de Borja dice textualmente refiriéndose a ella: “todo esto es obra de Dios”. Desde el año 1560 al 1562, el franciscano San Pedro de Alcántara es su confesor y él mismo, la ilumina, la reconforta, la sostiene espiritualmente…y son en estos años, cuando Santa Teresa tiene las grandes visiones místicas, los llamados raptos místicos y la famosa transverberación. Es también por esas fechas cuando tiene su célebre visión del infierno.

Emite nuevamente sus votos hechos en 1537, los renueva, y decide “seguir la Regla con la mayor perfección posible”, llegando a concretizar con algunas hermanas este objetivo y decidiendo fundar un monasterio “donde se siga la Regla primitiva de la Orden más perfectamente”. Sabemos que por aquel entonces había infinidad de relajaciones en los conventos, como por ejemplo, las monjas eran tratadas como señoras teniendo incluso sus criadas. Santa Teresa, ayudada por su confesor San Pedro de Alcántara hace realidad esta idea de fundar un convento el día 24 de agosto de 1562, el llamado monasterio de San José, un monasterio extremadamente pobre en una ciudad muy pobre: Ávila. Esto es mal visto en la ciudad, le llaman la atención sus superiores e incluso interviene en el tema el Consejo de la Ciudad (lo que hoy sería el Ayuntamiento). Sin embargo este hecho es defendido ardientemente por el célebre teólogo dominico Domingo Báñez, que le ayuda a obtener de la Penitenciaría Apostólica la aprobación definitiva el día 5 de diciembre de ese mismo año, o sea, solo unos meses más tarde.

Relicario con el brazo incorrupto de la Santa. Carmelo de Alba de Tormes, Salamanca (España).

Allí viven en extrema y perfecta pobreza, siguen a rajatabla la regla antigua y la eligen priora del monasterio a principios del año siguiente, 1563. Domingo Báñez se convierte en amigo, maestro y sostén de Teresa.

En ese mismo monasterio experimenta nuevas gracias místicas: revelaciones, extásis y la “visión de la Humanidad de Cristo”. Es cuando ella se convierte en “Teresa de Jesús y Él, en Jesús de Teresa”. Este intenso amor a Cristo le lleva a tener un deseo inmenso de morir, para ver a Dios y para encontrarse definitivamente con Él. Y poco a poco, va realizando y reforzando la idea de reformar la Orden.

El 17 de julio de 1565 el papa Pío IV confirma la concesión de la Penitenciaría Apostólica y en abril de 1567, el General de los Carmelitas, Fray Juan Bautista de Rossi, en la mismísima Ávila le autoriza a que funde otros conventos reformadores. Entonces inicia la gran tarea de las fundaciones.

En 1567, en el monasterio de Medina del Campo se encuentra con San Juan de la Cruz. Juan quiere ser cartujo y Teresa le convence para que sea carmelita descalzo. Un año más tarde, funda los monasterios de Malagón y de Valladolid y el 28 de noviembre de 1568, en una casucha de Durvelo, muy cerca de Ávila, se funda el primer convento masculino. Ella los visita en la Cuaresma del año 1569 y les da normas concretas de vida atenuando la extrema austeridad de practicaban. Ese mismo año funda los monasterios de Toledo y de Pastrana y uno también masculino.

Son años durísimos, de largos viajes en carruaje por caminos infernales, de negociaciones con los dueños para conseguir casas donde fundar los monasterios, de solucionar los problemas de cada fundación, dolores físicos, etc. Pero la reforma de la Orden se va consolidando y se va desarrollando, aunque aparecen los primeros conflictos de jurisdicción entre el nuncio y el rey y los problemas entre los carmelitas y los carmelitas descalzos. Esto le duele a ella en el alma, pero con un coraje impropio afronta de frente los problemas y al mismo tiempo se intensifica en ella la vida de oración. Era una mujer activa y contemplativa, una mujer hecha y derecha.

Y es en este período, desde 1562 a 1572, donde vive la gracia de los “esponsorios con Cristo” y donde cada vez es más fiel y generosa y está más disponible al servicio y Dios. En el año 1570 funda el Carmelo de Salamanca y al año siguiente, el de Alba de Tormes. El visitador apostólico, la nombra priora del antiguo Monasterio de la Encarnación en Ávila y, aunque allí es mal recibida por las monjas, ella se comporta con dulzura y con humildad. Entonces su confesor es San Juan de la Cruz y es el día 15 de noviembre de ese año cuando se producen “los esponsorios espirituales” de los que hablé antes: tiene una visión en la cual ve que Cristo se desclava de la cruz y le dice:”Desde hoy en adelante tu serás mi esposa. Desde ahora te preocuparás de mi honor, porque soy tu Dios, tu Rey y tu Creador; pero también serás mi verdadera esposa. Mi honor es el tuyo y el tuyo es el mío” Si antes quería morir para ver a Dios, ahora está serena porque sabe que lo posee, goza de su presencia continua y ve a Cristo como Dios y como Hombre, lo que se ha venido en llamar, visión intelectual de Teresa. Su paz interior es una paz mística; está en permanente coloquio con Él; tiene conciencia de que todo lo que hace es oración, incluso las tareas domésticas ordinarias.

Relicario del corazón incorrupto de la Santa. Carmelo de Alba de Tormes, Salamanca (España).

En el año 1574 tiene que cerrar el monasterio de Pastrana para librarse de las impertinencias y exigencias de la princesa Ana de Mendoza, pero un año más tarde funda los conventos de Beas de Segura y de Sevilla. Ese mismo año hay problemas en la Orden y ella tiene que escribir al rey Felipe II a fin de que interceda y los Carmelitas Descalzos puedan formar “Provincia Propia”, distinta de los otros.

En el año 1576 marcha a Toledo y allí se queda cerca de un año. Es cuando escribe su obra: “Castillo interior”, pero al año siguiente marcha nuevamente a Ávila donde asiste impotente a la lucha contra la Reforma y meten en la cárcel a San Juan de la Cruz, teniendo ella que escribir al rey solicitando la libertad de Juan. Como Juan se fuga de la cárcel y algunos carmelitas descalzos cometen ciertas imprudencias, la hostilidad del nuevo nuncio Felipe Sega le lleva a Madrid en julio de ese año (1577) con una gran animadversión hacia la obra de Teresa y Juan. De ella decía que era una mujer inquieta, vagabunda, desobediente, contumaz, que salía de la clausura desoyendo las consignas del Concilio de Trento y que en contra de lo que escribió San Pablo, ella se atrevía a enseñar como maestra. Ya tenemos otro episodio consecuencia del machismo de San Pablo. Pero el nuncio tuvo que rendirse y aceptar lo que quería el rey y así en el año 1579, los carmelitas descalzos consiguen tener “Provincia propia”. Se impuso la razón.

Teresa coge ánimos, aunque nunca le faltaron y reanuda sus fundaciones al mismo tiempo que escribe “Camino de perfección”, que es editado sólo cuatro años más tarde. Funda los monasterios de Villanueva de la Jara y Palencia en 1580 y ese mismo año, el 22 de junio, recibe una gratísima noticia: el papa Gregorio XIII erige a los Descalzos como Provincia separada de los Carmelitas. En marzo de 1581 se reúne el Primer Capítulo de la nueva Provincia, eligen al primer prior general y se promueven las nuevas Constituciones tanto para las mujeres como para los hombres.

Pero ella sigue (para algo se le ha llamado la santa andariega, ¡vagabunda la llamaba el Nuncio! ¡Vaya prenda estaba hecho ese personaje!) y ese mismo año funda los conventos de Soria y de Granada; y es en Granada donde se encuentra por última vez con San Juan de la Cruz, que había llegado desde Ávila. Ella vuelve a Burgos y funda allí otro monasterio, incansable. Pero desde Burgos se dispuso a marchar a Ávila con la intención de preparar la fundación de un convento en Madrid y en Medina del Campo se encuentra con el vicario provincial que le dice que vaya a Alba de Tormes ¡para consolar a la duquesa! Fue por obediencia, pero era la vez que más le costaba cumplir con ese voto. Llega a Alba de Tormes ya vieja, cansada, agotada y con terribles hemorragias y así, el día 1 de octubre cae en cama y el día 3 recibe el Viático. “Doy gracias a Dios por morir dentro de la Iglesia”. En efecto, murió la tarde del día 4 de octubre de 1582 con sesenta y siete años y medio de edad. Con la corrección del Calendario Gregoriano, el día 15 de octubre.

Relicario con una mano incorrupta de la Santa. Carmelo de Ronda, Málaga (España).

Fue una mujer trabajadora, como Marta, y mística, como María. Ha sido y es una de las personalidades más importantes de la Iglesia, de un dinamismo y una espiritualidad inalcanzables, que emanaba alegría contagiosa y una santidad que también se contagiaba. Fue notable su amor a la Eucaristía y a la Virgen. También a las reliquias de los santos (en eso se parecía a Felipe II).

Escribió numerosas obras: “El Libro de mi vida”, “Camino de perfección”, “Castillo interior” (o “Las Moradas”), “Las Fundaciones”, “Conceptos del Amor de Dios”, “Exclamaciones del alma a Dios”, las “Constituciones de las Carmelitas Descalzas” y numerosas cartas y otros escritos.

Recibió culto casi después de su muerte. Murió en Alba de Tormes y allí está sepultada, allí se veneran la mayor parte de sus restos. Pablo V la beatificó con el Breve “Regis aeternae” el día 24 de abril de 1614 y fue canonizada por Gregorio XV, el día 12 de marzo del año 1622, junto con San Isidro labrador, Ignacio de Loyola, Francisco Javier y Felipe Neri. El día 15 de octubre de 1967, el Beato Pablo VI la declaró “Doctora de la Iglesia”.

Es patrona de varias diócesis españolas, de la archidiócesis de México (desde el 25 de septiembre de 1618), de Nápoles (desde el día 22 de enero de 1664), de la Intendencia Militar Española (desde el 13 de diciembre de 1961) y de los escritores españoles (desde el 10 de septiembre de 1965).

Antonio Barrero

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

11 pensamientos en “Santa Teresa de Ávila: reformadora del Carmelo

  1. Aquí una mujer ante la que me quito el sombrero… escritora, poetisa, mística, fundadora, doctora de la Iglesia… sólo he tenido el honor de leer sus poemas, que son una maravilla, pero tendría que pillar algún otro escrito suyo, porque siempre la he admirado.

    Hizo mucho y consiguió mucho para lo que se le permitía a una mujer en su época. Ya ves, no le faltaron críticas por parte de los “santos varones” de su tiempo, que la querían con el pico cerrado y metidita en un convento, como convenía al papel que le tenía reservada la Iglesia a la mujer. De verdad, se distingue de las otras escritoras y doctoras porque fue muy activa y emprendedora… ¡menudo carácter debía de tener! Lástima que seguramente nos haya llegado la quinta parte de lo que ella fue.

    “Mujer de inteligencia peregrina
    y corazón sublime de cristiana
    fue más divina cuanto más humana
    y más humana cuanto más divina”.
    (Gabriel y Galán)

  2. ¡Buenisimo articulo para resumir tantos hechos en la vida de Santa Teresa!
    Solo queria añadir o ampliar brevemente cierta informacion.
    La convalecencia de su enfermedad la paso en casa de su gran amiga Doña Leonor de Guiomar,que tanto la beneficio y apoyo en sus proyectos.
    Y Doña Ana de Mendoza,que tantos quebraderos de cabeza dio a Santa Teresa de Jesus,es la tan conocida Princesa de Eboli.
    Tambien destacar (creo que en el articulo no se menciona) que fue vigilada e interrogada por la Inquisicion,pero nada pudieron contra ella.

    • Ja, ja… la princesa de Éboli también era otra mujer de armas tomar, claro que, de una naturaleza distinta a la de Teresa.

      Hace mucho tiempo leí una novela histórica respecto a Teresa y sus roces con la Inquisición, se titulaba “En el Umbral de la Hoguera”, aunque quizá la denominación fuese un poco exagerada: no creo que ella llegase a estar en peligro de ir a la hoguera, si ni siquiera llegaron a torturarla, porque con los interrogatorios se zanjó el asunto.

    • Abel,
      Me he atrevido a escribir sobre Santa Teresa a sabiendas de que muchas cosas se me quedarían en el tintero. ¡Cómo en un artículo como este se puede pretender resumir una vida tan plena de actividad apostólica! Imposible.
      De todos modos ya digo que con el nuncio no se llevó nada bien, claro está por la necedad, terquedad y arrogancia del dichoso nuncio, pero resumo esta parte cuando recuerdo lo que dijo antes morir:”Doy gracias a Dios por morir dentro de la Iglesia”

      • Antonio no te preocupes por dejarte cosas a sabiendas en el tintero,se trata de resumir una vida,con esto basta y el que quiera saber mas, se agenciara algun libro de la santa,que eso es bueno.
        Yo tambien me deje cosas en el articulo de Santa Gema…pero habia que poner un tope,no me gustan los articulos excesivamente largos. 😉

  3. Fue una mujer tan innovadora en su tiempo, que recibió palos a diestro y sinistro. Pero ella, con un coraje que ya quisiera yo para mi, se sobrepone a todo y sigue adelante. Es todo un ejemplo, tanto para mujeres como para hombres.

  4. Excelente Antonio, nuevamente te coloco un 10, ciertamente muy, pero muy resumido, pero ni modo tampoco es un libro lo que estais escribiendo…, de Teresa podríamos decir muchas cosas, las fundaciones que realizó, las caminatas por casi toda España, y lo más importante sus obras escritas su espiritualidad y mística. Su sobrina la Beata Ana de San Bartolomé cuenta que cada vez que tenía sus arrobamiento se le vio suspendida por los aires unos palmos del suelo ante una imagen del Crucificado. Su devoción por San José y del Niño Jesús que en cada casa que visitaba dejaba una imagen del mismo para su exposición y veneración.

    También he investigado sobre el patronato de Santa Teresa sobre la Arquidiócesis de México, efectivamente, pero las Actas del Cabildo refieren que las propuestas iban desde 3 años atrás, el Dean estaba a favor de Santiago Apóstol pero los canónigos y el racionero de catedral prefirieron a la Beata (en ese entonces). Un caso curioso como el que sucedió para el patronazgo de España: el culto y devoción a Santiago Apóstol y Santa Teresa, y quien terminó imponiéndose fue el primero.

    Expreso mi admiración al Carmelo Descalzo de quien tantas prendas de amistad principalmente con un amigo carmelita de la ciudad de México, Fray Dionisio de la Anunciación Álvarez, OCD (que por cierto es historiador y cronista de la provincia).

    Dios, Patria y Libertad. México, junto a la Insigne y Nacional Basílica de Santa María de Guadalupe a 15 de octubre de 2010, festividad de Nuestra Reverenda Madre Santa Teresa de Jesús.

    Fray Marcelino de Jesús, CSFJ

    • Querido amigo Fray Marcelino,
      Muchisimas gracias por tu amabilidad.
      Estamos ansiosos de leer algún otro artículo tuyo. Nuestro desconocimiento de los acontecimientos y devociones en América es bastante grande; por eso vuestros artículos los seguimos con muchísimo interés desde España. No os hagáis de rogar tanto.
      Un abrazo.

  5. Encantado de este articulo definitivamente!!! Teresa de Jesus fue un antes y un despues en la vida del Carmelo, fue una mujer de armas tomar, sin miedo al rechazo o la persecucion, una admirable Doctora de las Almas juanto a San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Lisieux, yo creo que si Santa Juana de Arco hubiera sido religiosa se pareceria a esta Santa, que aunque no estuvo en batallas ni empuño un arma, lucho para defender sus ideales a capa y espada.
    Recomiendo Bastante la Serie de Television de 1984 con Concha Velasco en el papel de la Santa. tambien he visto la pelicula de 2007 ”Teresa: El cuerpo de Cristo”. y me ha parecido muy buena, aunque tiene algunas partes ”fuertes” o que puedan tratar de manchar su imagen, si se ve con on ojo mas artistico se puede decir que esta muy bien hecha pero en algunas partes inconclusa y que no le hace justicia al gran personaje que fue esta Mujer.

  6. Maravilloso artìculo, concuerdo con Fray Marcelino que no es un libro, pero si un compendio de lo que fue esta Santa ” Teresa la Grande”. Su cercanìa con Jesùs es lo que la sostenìa para hacer tan grandes y maravillosas obras, en tiempos difìciles para la propia Iglesia.
    Que confortante es para los españoles contar con Teresa y con San Juan de la Cruz, sin duda dos ìconos de nuestra historia tan grandiosos, tan valientes y tan firmes en sus convicciones, que Dios quiera que en la hora de nuestra muerte podamos decir como ella :”Doy gracias a Dios por morir dentro de la Iglesia”.

    • Yo iría mucho más lejos, que confortante para la humanidad poder contar con Santa Teresa y San Juan de la Cruz y alimentar, recuperar la Fé perdida a través de sus experiencias poniéndolas en práctica por medio de la contemplación, meditación.

      De hecho pienso, que las Iglesias podrían dar la oportunidad de transmitirnos y compartir sus conocimientos de la práctica de la contemplación como una nueva experencia íntima, profunda, verdadera {no tan conocida para las personas y sí para las monjas y los frailes}. La Iglesa de hoy necesita la desconocida Experiencia.

      Me encanta esta web.

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