San Juan el Teólogo, apóstol y evangelista

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Detalle del Santo en un tríptico de Paolo Veneziano (s.XIV).

Era natural de Galilea, como los otros apóstoles a excepción de Judas Iscariote; probablemente vivía en la ribera del lago Tiberíades y era hijo de Zebedeo y María Salomé y hermano de Santiago el Mayor. El padre tenía una pequeña industria de pesca con jornaleros a su cargo (Mc. 1, 20) y la madre era una de las mujeres que siguieron a Jesús durante su predicación y que estuvo en la hora crucial del Calvario. No había frecuentado la escuela rabínica, por lo que era considerado iletrado, pueblerino sin cultura (Hechos, 4, 3), pero sin embargo tenía contactos con las altas esferas sacerdotales (Io. 18, 15-16).

Era discípulo del Bautista y su primer encuentro con Jesús fue en el momento en el que acercándose el Señor al Bautista, éste le dijo: “He aquí el Cordero de Dios” (Io.1, 35-39). La impresión que le causó debió ser tan fuerte, que el mismo evangelista recuerda hasta la hora: “cerca de la hora décima”, o sea, sobre las cuatro de la tarde, según el cómputo horario de los judíos. Junto con Andrés, siguió al Maestro y estuvo con Él todo el día. Tuvo un puesto especial en el Colegio Apostólico, pues siempre se le nombra entre los cuatro primeros. Tenía una especial intimidad con Pedro (quizás fuesen paisanos), pero especialmente, tuvo una intimidad especial con Jesús, tanto, que él mismo se hace llamar: “el discípulo predilecto”.

Junto con Pedro y Santiago acompañó a Jesús en los momentos más solemnes: resurrección de la hija de Jairo, Transfiguración y Agonía de Getsemaní. Con Pedro fue enviado a preparar la cena pascual (Lc. 22, 8 ), teniendo un puesto de honor en dicha Cena, llegando incluso a recostar su cabeza en el pecho del Maestro. Cuando Jesús fue capturado en el Huerto de los Olivos, salió huyendo como todos los demás apóstoles, pero siguió con Pedro a Jesús durante su proceso, siendo el único discípulo que estuvo al pie de la cruz, junto a María y las piadosas mujeres. La misma intimidad que tuvo con Jesús, debió tenerla con María, su madre, pues en la cruz, Jesús los confió el uno a la otra.

Después de la Resurrección, junto con Pedro, recibió de María Magdalena el primer anuncio de que el sepulcro estaba vacío y con Pedro, fueron corriendo al sepulcro, llegando él primero porque era más joven, viendo los paños mortuorios tirados en el suelo. Por respeto a Pedro no entró solo; entraron juntos. Se le iluminó la mente al ver el sepulcro vacío y los sudarios en el suelo, él que había asistido al amortajamiento y sepelio de Cristo, y creyó (Io. 20, 6-9), siendo este quizás el primer acto de fe de todos los apóstoles. De Pedro, dice San Lucas, “que volviéndose sobre sus pasos quedó maravillado del hecho(Lc. 24, 12), pero no dice expresamente que creyera. Juan, si lo dice de sí mismo en su Evangelio. Su fe quedó corroborada con la noticia de la aparición de Jesús a Pedro (Lc. 24, 34) y a los discípulos de Emaús. Más tarde, estando todos juntos y con las puertas cerradas por temor a los judíos, se les apareció Jesús a todos ellos (Io. 20, 19-23). También estuvo presente en la siguiente aparición ocho días más tarde. En aquella ocasión, pudo ver y adorar las llagas producidas en la Pasión.

Escultura del Santo. Alessandro Algardi (s.XVII)

Durante los cuarenta días que transcurrieron hasta la Ascensión pudo gozar de Jesús Resucitado y recibir sus instrucciones. Junto con los otros discípulos recibió la misión apostólica: “Id por todo el mundo y predicad a toda criatura”. Estuvo presente en el momento de la Ascensión y en Pentecostés, recibiendo el Espíritu Santo.

Después de Pentecostés está particularmente asociado a Pedro y así se puede leer en numerosas citas de los Hechos de los Apóstoles. Posteriormente marchó definitivamente de Jerusalén, pues cuando San Pablo al concluir su tercer viaje apostólico en el año 57 llegó a Jerusalén, solo se encontró con Santiago Alfeo. Según una antigua tradición, Juan anunció el evangelio en el Asia Menor, donde estaba la iglesia de Efeso y otras comunidades cristianas. Así lo afirman San Ireneo, San Clemente Alejandrino, Polícrates obispo de Éfeso y otros y así también se ha confirmado en recientes excavaciones arqueológicas.

Dice San Ireneo que sufrió martirio alrededor del año 95 en tiempos de Domiciano, siendo arrojado a un tonel de aceite hirviendo, del que salió ileso. Tertuliano y San Jerónimo también lo afirman. Sufrió martirio, pero no murió mártir. Posteriormente fue exiliado a Patmos, que está en las islas de las Espóradas, a unos setenta kilómetros de Efeso y cuando murió el emperador Domiciano, gobernando el emperador Nerva, volvió a Efeso donde murió en tiempos del emperador Trajano, quizás en el año 104, casi centenario.

Fue el más joven de todos los apóstoles, siendo además, virgen durante toda su vida. Fue el que tuvo una vida más larga, tanto, que por su longevidad se corrió la voz entre los discípulos de que él no había muerto, interpretando erróneamente la palabra de Jesús Resucitado a Pedro en el lago Tiberíades refiriéndose a Juan: “Si yo quiero que este se quede hasta que Yo venga, ¿a ti qué? Tu sígueme”. El mismo San Juan dice que entre los hermanos se corrió la voz de que aquel discípulo (él mismo) no moriría, pero Jesús no le dijo que no moriría, sino: “Si Yo quiero que él se queda hasta que Yo venga, ¿a ti qué?” (Io.21, 22) Repito: fue el más joven y el más longevo.

De su juventud se extrae el ardor con el que siguió a Jesús y de su longevidad, la sagacidad de su meditación doctrinal y apostólica. Con su larga vida pudo controlar y garantizar la primitiva vida del cristianismo e iluminarla con la plenitud de la Revelación (libro del Apocalipsis), que fue madurando en su interior hasta el día de su muerte. Fue impetuoso en su juventud, tanto, como para ser llamado al igual que su hermano: “hijo del trueno”, en arameo, “boanerghes”. Así lo manifiesta (Mc. 3, 17) refiriéndose a los dos hermanos.

"San Juan Evangelista". Óleo de Francesco Furini, siglo XVII.

Cuando estuvo con Jesús tuvo impulsos de querer, digamos, “estar enchufado”. Recordemos cómo cuando utilizando a su madre Salomé quieren tener un lugar de preferencia en el reino de Jesús (Mt. 20, 21 y Mc. 10, 37), pudiendo esto interpretarse como un acto de ambición, pero cuando el mismo Jesús en ese momento les dijo: “No sabéis lo que pedís, ¿podréis beber el cáliz que Yo he de beber? Ambos dijeron: podemos, respondiéndoles Jesús: ciertamente beberéis mi cáliz”. O sea, que en ese mismo momento ellos aceptan el cáliz de la pasión, lo que también nos demuestra un gran impulso de generosidad y de amor a Jesús.

El se nomina a sí mismo hasta cuatro veces en su primer libro inspirado, el Apocalipsis (que él mismo escribió) y fue un grandísimo teólogo (así lo llaman los griegos y así hemos querido llamarlo en el enunciado de este artículo) como lo demuestra en su Evangelio y en sus tres Epístolas. En sus escritos resalta la Divinidad de Jesús, subraya también su humanidad porque nos cuenta algunas particularidades de Jesús que los otros evangelistas omiten: cuando echa a los mercaderes del templo en su primer viaje a Jerusalén, cuando se sienta cansado junto a la fuente en Samaría, cuando escupió en tierra e hizo con su saliva lodo para untar los ojos del ciego, cuando lloró por Lázaro muerto, cuando sintió sed en la cruz y algún otro detalle más.

Es el evangelista de la caridad, del amor, de la verdad y de la luz. En su primera carta afirma que “Dios es la luz” y “Dios es amor”. Estas dos afirmaciones son la síntesis de la suprema manifestación del amor: la Cruz y la Eucaristía. Dice que Jesús es la máxima manifestación del Amor de Dios, no concibiendo el amor sin la verdad. Es realmente el evangelista teólogo y por eso sus escritos son los escritos de la luz, del amor y de la verdad, como dijimos antes.

La completa plenitud de la espiritualidad y personalidad de San Juan es un reflejo de su contacto largo e íntimo con Jesús y, después de la Ascensión, de su larga meditación del mensaje de Cristo, con la asistencia y la luz infalible del Espíritu Santo que había recibido en Pentecostés. Aquella especial sintonía que tuvo con Jesús, también la tuvo con su Madre, con quién vivió hasta la muerte de María, aunque es el único evangelista que no nombra a María por su nombre; la llama, la Madre de Jesús. La presenta como corredentora en la narración del milagro de las bodas de Caná y la presenta como la Madre universal de todas las gracias narrando la proclamación de esta maternidad cuando Jesús se la entrega como su madre, en la Cruz. María está con Jesús desde el principio (bodas de Caná) hasta el final (muerte en la Cruz).

Celebración de la Misa en el sepulcro del Santo. Éfeso (Turquía).

San Juan escribió varios libros inspirados. El Apocalipsis (que es el único libro profético del Nuevo Testamento), el Evangelio y tres Epístolas. El Apocalipsis (o Libro de la Revelación) es el libro que cierra el catálogo de los libros inspirados admitidos por la Iglesia en los concilios de Trento y Vaticano I. El cuarto Evangelio es esencialmente doctrinal y amplifica y desarrolla la síntesis sublime redentora de su prólogo: Ἐν ἀρχ ῇ ἦν ὁ Λόγος, καὶ ὁ Λόγος ἦν πρὸς τὸν Θεόν, καὶ Θεὸς ἦν ὁ Λόγος. (En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba en Dios y el Verbo era Dios). También escribe tres Epístolas, probablemente escritas después de escribir el evangelio y que son una profunda expresión de la alta experiencia religiosa de San Juan y de los datos fundamentales del dogma, de la moral y de la mística cristiana.

Como hemos escrito antes, los apócrifos dicen que a la muerte de la Virgen, que había vivido con él en Efeso, Juan predicó el evangelio en Judea y en el Asia Menor. Que durante la persecución de Domiciano fue arrestado, llevado a Roma y martirizado, que no murió en el martirio, que fue exiliado a Patmos y que a la muerte del emperador retornó a Efeso, donde murió. Su prestigio fue enorme en Oriente: Efeso (donde murió) y Patmos (donde sufrió el exilio y probablemente escribió el Apocalipsis). Estos fueron los principales lugares de culto. En Efeso, se ha descubierto una magnífica basílica del siglo V edificada sobre el sepulcro del apóstol. El Patmos, San Cristódulo fundó un monasterio en su honor y allí se encuentra una gruta, donde según la tradición, se dice que escribió el Apocalipsis.

En Occidente el culto a San Juan se desarrolló primeramente en Roma, donde en la Puerta Latina habría sufrido el martirio inmerso en un tonel de aceite hirviendo. En el lugar del suplicio fue erigido un oratorio bajo el título de “San Giovanni in oleo”. Se dice que fue un templo dedicado a la diosa Diana que se reconvirtió en iglesia cristiana. Posteriormente, el templo fue reconstruido en el año 772 en tiempos del Papa Adriano I. Pero la iglesia principal construida en Roma en su honor es la Basílica Mayor de San Juan al Laterano (Letrán), que tiene como reliquia una taza en la que según la tradición, al santo le habrían echado veneno para matarlo, pero que él lo evitó haciendo la señal de la cruz. En Bologna, Pistoia, Forcivita, Parma, Ravenna y otras muchas localidades italianas existen templos dedicados a él desde la Baja Edad Media. En Francia, España, Alemania, Holanda, Inglaterra y demás países europeos siempre ha recibido una particular y especial veneración.

Vista del sepulcro del Santo en Éfeso (Turquía).

En Occidente a San Juan Evangelista se le conmemora tal día como hoy, 27 de diciembre, aunque también el día 6 de mayo. Ya lo menciona San Gregorio de Nissa en Cesarea de Capadocia cuando hace el elogio fúnebre sobre San Basilio en el año 379, afirmando que entre la Navidad y la Circuncisión, se festejaban a los santos Esteban, Pedro, Santiago, Juan y Pablo. Al final del siglo IV, un martirologio griego fijaba el 27 de diciembre como la fiesta de los hermanos Santiago y Juan. En Palestina en el siglo VI, Juan y Santiago eran recordados el día 29 de diciembre. En el Martirologio Siríaco y en el Calendario de Cartago, el día 27 y los armenios lo celebran el día 28.

Con posterioridad, la festividad de los apóstoles Pedro y Pablo pasó a junio, Santiago a julio, quedando solo entre la Navidad y la Circuncisión las fiestas de San Esteban, San Juan y los Inocentes de Belén. La fiesta del día 6 de mayo es recordada pro primera vez en el año 780 y se debió a la dedicación de la Iglesia de San Juan ante Portam Latinam, en Roma. Los griegos lo mencionan también el día 8 de mayo en conmemoración de un polvo misterioso o maná que decían salía de su tumba. Antes de la última reforma de la liturgia, al final de la Misa, se leía el prólogo del Evangelio de San Juan. Esta costumbre databa del siglo XIII y San Pío V lo hizo obligatorio en el año 1570.

Por ser el autor de cinco libros inspirados, es el patrón de los teólogos y de los escritores. También están bajo su patrocinio los aparejadores, los fabricantes de velas, los que por andar con fuego pueden sufrir quemaduras, los propietarios de molinos de aceite, los impresores, los libreros, los copistas de manuscritos, los encuadernadores, los papeleros y otros muchos oficios. Su símbolo es el águila y un tintero. Como en la Cruz, Cristo le confió a su Madre, se le dio el título de “Virginis custos” (custodio de la Virgen) y por extensión, “Virginum custos” (protector de las vírgenes y de las viudas).

Vista general del sepulcro del Santo en Éfeso (Turquía).

A causa de la leyenda de la copa envenenada, se le consideró santo patrono contra los envenenamientos y se llamaba “vino de San Juan” a un sacramental que protegía contra los venenos y, en general, contra las intoxicaciones alimenticias y este es el motivo por el cual en las vitrinas de algunas farmacias aparece su imagen ocupando el lugar de Esculapio, dios de la medicina. Iconográficamente lo han representado todos los artistas en todos los tiempos: junto con los apóstoles en la Última Cena y con María a los pies de la cruz. Otros lo han pintado, conjuntamente, con los otros tres evangelistas y aún a la entrada del sepulcro en el Día de Pascua. También con el resto de los apóstoles en Pentecostés o en la Asunción de la Virgen al cielo.

Los restos de San Juan no se conservan ni se sabe cuando se perdieron. Es el único apóstol del que no se conserva sus restos. En la Antigüedad circuló una leyenda según la cual también subió a los cielos al igual que la Virgen. Según los apócrifos, un ángel lo llevó al cielo y sus discípulos jamás encontraron su cuerpo en la tumba. Pero ya digo: esto es sólo una leyenda, no es historia, no es verdad.

Antonio Barrero

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

17 pensamientos en “San Juan el Teólogo, apóstol y evangelista

  1. interesting article Antonio ! I don’t know why we celebrate the day of St. John on 26th september, I will try to find out. Also we celebrate Chistmas 3 days:
    the 1st is the very Christmas,
    the 2nd is the Feast “Soborul Maicii Domnului”, a feast dedicated to the Irgin MAry (always in the orthodox calendar, the 2nd day after a big feast is dediicated to the secondary saint which participated: ex> after the Baptism of God, the 2nd day is “Soborul” of St John the Baptist; the 2nd day after Benediction (25th march) is the day of St Gabriel the Archangel; the 2nd day after the Birth of Virgin Mary (8th septemner) is The “Sobor” of St. Anna, the grandmother of Jesus.)
    Finally, today we celebrate St. Esteban the Protomartyr. It’s so interesting to compare my liturgical tradition with yours. Always to find a lot of new things (matter fact not new at all, but new for me).

    Happy Day!

    The day after tomorrow (on 29) we celebrate the 14000 children killed by Herod in Bethleem. Is it the same by you?

  2. Thank you, my dear friend Dumitru.
    We celebrate Christmas on 25; Saint Stephan on 26; Saint John on 27 and the Innocents Children on 28 of December.
    The festivity of the Holy Family we celebrate the Sunday of the Octave of Christmas (this year on the 26th) and the Circumcision our Lord and the celebration of the Saint Mary Mother of the Church on January 1.
    We celebrate the Epiphany on January 6 and the Baptism of Christ on Sunday after the Epiphany.

  3. Muchas gracias Antonio, fascinante este artículo como prácticamente todo lo que escribes y compartes con nosotros.
    No deja de llamarme la atención que sea Juan el único apóstol del cual no se tengan reliquias, como si fuese algo semejante a Cristo o la Virgen. Recuerdo que cogí algunas fotos de relicarios del Santo venerados en Sicilia y me dijiste enseguida que eran falsos, porque de este apóstol no quedan restos.
    Entonces, ¿qué es ese punto en las ruinas de Éfeso que llamáis la “tumba” de San Juan? ¿El último sitio donde se le vio con vida? Jaja.

    • Ana Maria, gracias.
      Del apóstol Juan no se conserva absolutamente ninguna reliquia auténtica; yo creo que no lo es ni la célebre taza de San Juan de Letrán.
      Con respecto a la tumba, la tradición dice que esa es o ahi estaba, pero como comprenderás, yo que para estas cosas soy bastante excéptico, “ni quito ni pongo rey”. Lo que si es verdad es que así está considerada por todas las iglesias y que en ella se han celebrado la Misa y la Divina Liturgia prácticamente en todos los ritos.

      • Eso mismo iba a preguntar, la cuestión de la tumba, pero bueno creo que al final el valor simbólico reemplaza los restos tangibles. La constante necesidad de vinculación del creyente con el santo crea este tipo de manifestaciones, sean auténticas o no. Muy bien Antonio, como siempre no dejas de sorprenderme!

  4. Apabullante. Mis felicitaciones más sinceras por compartir en un artículo tan extenso como intenso las particularidades del Apostol “enchufado” como graciosamente lo denominas. Su condición de gran Teólogo y autor de uno de los Evangelios ya me parecen elemento más que suficiente para su presencia en nuestro “Olimpo” particular. Ciertamente además su martirio fue de los más cruentos y me llamó l aatención siempre su presencia en muchas “Ultimas Cenas” con su cabeza recostada en el hombro de Jesús. Siempre me pareció tierno y que ponía su punto de ternura en esta imagen capital para los cristianos.

    • Gracias, Salvador,
      San Juan evangelista es uno de los santos de los que podriamos escribir una serie amplia de artículos y no solo por su condición de apóstol de Cristo, sino por la profundidad de su teología. Pero solo teníamos el dia de hoy y por eso ha sido un poco largo, ya que mañana hay que hablar de los Santos Inocentes.
      Era un apóstol especial, uno de los predilectos y personalmente pienso que lo era por encarnar la pureza y absoluta disposición al servicio del Maestro. Debió existir una relación entrañable con él, al igual que con Maria Magdalena.
      Si a mi me preguntaran cual fue el discípulo predilecto o diría los dos o no sabría decir cual era más que el otro. Y los dos estaban para las duras y para las maduras, por ejemplo, a los pies de la cruz, cuando los demás estaban escondidos muertos de miedo.

  5. Interesantisimo articulo sobre San Juan.
    Ahora mismo yo estoy leyendo una biografia sobre su hermano Santiago y sobre el origen de la Catedral Compostelana.
    Realmente me extraña que no hayan reliquias del cuerpo (aunque sean falsas) como craneo,huesos y demas…

    • Abel,
      Si, reliquias falsas si que las hay, pero siempre, reliquias muy pequeñitas. Además de supuestas vestiduras, el caso de la taza y alguna otra cosa, pero del cuerpo, nada de nada. Como digo, ni se conserva ni se sabe cuando se perdió.

  6. Gracias, Antonio, sorprendiendonos con sus conocimientos, como de costumbre…. sabía que de él no se conservan reliquias, pero ni idea que existiera una supuesta tumba… ¿y no han practicado excavaciones bajo aquel emplazamaiento? en cuanto a sus textos, la verdad “después del último no hay nada”, son los textos más hermosos, más misteriosos, más encantadores de éstos primeros siglos del cristianismo…

    • Gracias Dairon,
      Si, se han hecho excavaciones tanto en esa tumba como en la gruta donde se dice que escribió el Apocalipsis y desde luego se demuestra en ellas la presencia del apóstol; ¡pero que esa sea exactamente la tumba! Desde luego en esas ruinas parece que si estaba.

  7. Antonio nuevamente te felicito excelente articulo, habia muchas cosas que no habia escuchado nunca sobre San Juan, seria bueno que hicieras un articulo como este pero sobre San José es otro santo sobre el que poco se sabe y a veces mucho se dice, la mencion que haces sobre la Magdalena y Juan como intimos de Nuestro Señor me recuerda a eso que sacaron en el codigo Da Vinci donde muchs decian que en el cuadro de la ultima cena el que estaba cerca del Señor no era Juan sino la Magdalena, vaya que cosas que saca la gente

    • Yo creo también lo mismo que Jo, se nota en la Sagrada Escritura y también en los libros que considero sagrados y verdaderos de la Revelación del Señor a María Valtorta, -aunque no los reconozcan oficialmente la Iglesia- que Enoc, Elías, creo que Joel no lo sé de seguro la Sma Virgen María y San Juan Apostol no murieron, y se fueron con cuerpo y alma al Cielo. Sino por qué el Señor dice en un Evangelio, “en verdad el espíritu de Elías está en San Juan Bautista” y por eso creo que muchos judíos decían de Jesús,
      es Juan el Bautista, o es Elías que ha vuelto..

  8. Me gusta mucho esta idea de dar nuestras opiniones, hoy día han tanta diversidad como divergencias en todos los aspectos históricos, teológicos, doctrinales, etc. de nuestra Historia de la Salvación que cualquiera se puede extraviar… o confundir.

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