Santa Bibiana de Roma (I)

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Escultura en mármol de la Santa, obra del escultor barroco Gian Lorenzo Bernini. Iglesia de Santa Bibiana, Roma (Italia).

Escultura en mármol de la Santa, obra del escultor barroco Gian Lorenzo Bernini. Iglesia de Santa Bibiana, Roma (Italia).

Pregunta: Cuéntanos algo, Mel, sobre esta SantaMéxico.

Respuesta: De Santa Bibiana, virgen y mártir romana (2 de diciembre) hay bastante que decir, aunque a la mayoría pueda parecerle una Santa bastante extraña y desconocida. Su historia es tardía y contiene muchos errores, por lo que no tiene demasiada validez, sin embargo, las evidencias que han quedado de sus restos y cultos la confirman como una persona real y una mártir auténtica.

La tradición ubica su martirio durante el imperio de Juliano, dicho el Apóstata (361-363) un hombre culto, formado en retórica, gramática, y también educado en la fe cristiana, que al llegar al poder se hizo fiel seguidor de la diosa Cibeles y volcó sus esfuerzos en controlar el conflictivo panorama religioso del momento, represaliando a muchos cristianos, lo que le valió el título de apóstata y de perseguidor en una época en que ya no había ninguna persecución institucionalizada desde el Estado.

Uno de estos represaliados fue el prefecto Flaviano, quien, con la ayuda de su esposa Dafrosa y sus hijas Demetria y Bibiana, recogía los cadáveres de los mártires y los enterraban durante la noche. Recibió diversos avisos al respecto, en un trato propio de su condición de magistrado, pero en cuanto se tuvo noticia de que había sepultado mártires en su propio domicilio, el emperador confiscó todos los bienes de la familia y desterró a Flaviano de Roma, a donde ya no volvería en vida.

(Hay que tener en cuenta que, más que por el acto caritativo en sí, se puede colegir que el destierro de Flaviano fue un acto jurídico, pues al enterrar cadáveres en su casa estaba violando nada menos que el séptimo punto de la ancestral Ley de las Doce Tablas, que decía: “Dentro de la ciudad ni se quemen ni se entierren cadáveres”. Esta ley romana, que velaba por la salubridad de la población, venía imperando desde los tiempos de la monarquía y siguió vigente hasta el s. V. Esto no lo tiene en cuenta quien escribió la passio, porque en su época ya no imperaba la Ley y por tanto, la explicación que da es la típica de odium fidei.)

Dafrosa y sus hijas, perdidos los bienes y ausente el cabeza de familia, quedaron en una situación precaria. Viendo esto, el prefecto que sustituyó a Flaviano, un hombre llamado Aproniano, la hizo casar con un pagano de nombre Fausto, con la esperanza de que la controlara mejor y la convirtiera. En realidad fue Fausto el que se convirtió bajo la influencia de Dafrosa, por lo que Aproniano lo hizo matar y echar su cuerpo a los perros. Cuando Dafrosa lo recuperó y le dio sepultura, se dio orden de decapitarla inmediatamente, considerando su acto como un desafío, y así fue martirizada.

Las dos hijas, Bibiana y Demetria, fueron llevadas ante el tribunal de Aproniano y se las amonestó por la cuestión de la Ley de las Doce Tablas, a lo que ellas respondieron que no iban a permitir que sus hermanos cristianos fueran a ser enterrados entre paganos y malhechores, y que debían ser venerados entre los suyos. Entonces, considerando siempre esta desobediencia a la ley (¡no tanto el carácter cristiano de las hermanas!) se las condenó a ser flageladas hasta la muerte. Esperaron en la cárcel la llegada del suplicio, pero Demetria murió entretanto, probablemente a causa de las condiciones atroces en que se vivía allí.

Al quedar Bibiana sola, pensó Aproniano que sería más fácil asustarla, y por de pronto la entregó a una mujer llamada Rufina, alcahueta y curandera, que trató de engatusarla con propuestas de matrimonios que le permitirían recuperar la posición social perdida con el destierro de su padre. Sin embargo, fue inútil convencerla, por lo que finalmente se le aplicó el suplicio que le había sido destinado en un principio.

Martirio de Santa Bibiana. Fresco del pintor barroco Pietro Berrettini, dicho "Pietro da Cortona". Iglesia de Santa Bibiana, Roma (Italia).

Martirio de Santa Bibiana. Fresco del pintor barroco Pietro Berrettini, dicho “Pietro da Cortona”. Iglesia de Santa Bibiana, Roma (Italia).

Bibiana logró resistir cuatro sesiones de flagelación en público, al cuarto día, expiró bajo los golpes de los cordeles emplomados. Fue apuñalada en el corazón, como se solía hacer en estos casos, para confirmar su muerte. Su cadáver fue colgado públicamente en el Forum Tauri para que sirviera de escarmiento a todos los criminales y transgresores de la Ley. Un sacerdote, de nombre Juan, esperó a la noche para recuperar el cuerpo, y le dio sepultura junto a su madre y su hermana.

Tal es lo que dice el relato de la passio, que como decía, es de redacción muy tardía y, aunque constituye un relato bastante coherente -siempre aceptando la cuestión de la Ley de las Doce Tablas y el hecho de que ya no existían persecuciones oficiales-, no se le puede dar fidelidad absoluta. Algo muy diferente se puede colegir si se estudian los restos materiales que han quedado respecto de este grupo de mártires, que tendremos que dejar para el siguiente artículo.

Meldelen

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5 pensamientos en “Santa Bibiana de Roma (I)

  1. Muchas gracias Ana Maria, aunque debiera esperar a la segunda parte.
    Pero quiero hacer este comentario porque tratas de la Ley de las Doce Tablas, que es verdad que por motivos de salubridad impedían que los cadáveres fuesen sepultados dentro de la urbe; tenían que ser sepultados “extra muros”. Pero ¿Por qué esta familia hace caso omiso y entierra a los mártires en su casa? Lo hacen por caridad cristiana y por miedo a la persecución y ultraje a los cuerpos de los mártires.
    Ellos saben que haciendo eso se exponen al castigo, pero su fe y sus conciencias se lo exigen y “supongo que lo harían con las debidas medidas de higiene” porque eran cultos y responsables. Son mártires históricos y siempre han sido considerados como tales y no quiero entrar en los detalles del martirio ni en sus confesiones de fé porque sería entrar en la “passio” que sabemos que no es mucho de fiar.

    • Claro, claro, totalmente de acuerdo contigo, Antonio. No quiero dar la impresión de que estos mártires iban en contra de la salubridad de su propia ciudad y domicilio particular. No dudo que si los enterraron con ellos, era por los motivos que tú dices, siendo en esa época ya las catacumbas un lugar más conocido y abierto, y por tanto, no tan seguro ya para el entierro de estos cuerpos.

      Sin embargo me ha parecido importante remarcar esta cuestión para que no se establezcan continuidades entre las persecuciones “clásicas” (Nerón, Decio, Diocleciano) y los martirios ocurridos en tiempos de Juliano, que martirios son, desde luego, pero en un contexto ya distinto, de predominio del cristianismo, pero con un emperador converso a una religión antigua y en general, hostil a lo cristiano.

  2. Ahora que se publica esta primera parte de Santa Bibiana (una de las primeras mujeres martires de las que tuve conocimiento) comentar que siempre la confundo iconograficamente con Santa Balbina.
    ¿A Bibiana no se la representa con varias señales en la espalda de las flagelaciones a las que fue sometida como a Balbina?
    Tambien con una columna,solo que a Balbina la representan mas con cadenas en las manos y un leon en ocasiones.

    • Te comento lo que yo sé al respecto sobre estas mártires que mencionas.

      Los atributos de Santa Balbina, que yo haya visto en obras de arte, son las cadenas de San Pedro. En cambio, la combinación de león, cadenas y columna rota es más propia de Santa Martina.

      Los de Bibiana son los que ya he comentado, flagelo, columna. Y sí, son muy frecuentes las escenas de flagelación y que aparezca con estrías.

      De Balbina, la verdad, es que no he leído con detalle los tormentos porque solo he tenido acceso a una versión resumida de la passio que, como pasa en otros casos, es legendaria y parece copiada de otros modelos. Sería cuestión de hablar en concreto de ella otro día.

  3. Claro, lo más interesante de esta passio es que como señalas hermana, está sustentada en el derecho civil romano, algo que no es común estos relatos legendarios.

    Pienso en el corposanto de Tlatlauquitepec mal confundido con el padre de santa Bibiana, parece ser el que nos consultó al blog se ha encargado de desmentir esta confusión tan desafortunada. Me quedo con la pintura de las puertas, aunque no tenga nada que ver con el corposanto jeje.

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