Santa Cecilia, la mártir romana (II): reliquias

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Imagen actual de la cripta donde reposan los restos de los Santos Cecilia, Tiburcio y Valeriano (sobre el altar adosado). Iglesia de Santa Cecilia In Trastevere, Roma (Italia)

Hemos hablado previamente de la conocida passio de Santa Cecilia, y vimos ya cómo esta passio no merece credibilidad histórica, básicamente por ser un documento posterior, compendio de otros relatos ficticios y edificantes de la época, y por no haber mención de ella en las fuentes básicas martiriales que nos sirven para documentar a otras mártires. Sin embargo, ello no le resta credibilidad histórica a la propia Cecilia: hoy hablaremos de sus reliquias.

¿Cómo han llegado las reliquias de la Santa a nosotros? El relato lo tenemos en la biografía de San Pascual I (817-824), donde leemos que, en el año 821, “estando haciendo reformas en la iglesia de la mártir, se le apareció en sueños una joven de aspecto angelical que se identificó como Cecilia, sierva de Cristo. Estando obsesionado el pontífice con que el rey longobardo Astolfo lo había sustraído [el cuerpo de ella] en el año 756, Cecilia le dice que eso no es cierto y le invita a que busque sus reliquias y las coloque en la iglesia que San Pascual estaba reconstruyendo. El papa las encuentra en el cementerio de Pretextato, no en el de Calixto y las traslada junto con las de Valeriano, Tiburcio y Máximo a la iglesia”. Esta iglesia es la actual Santa Cecilia In Trastevere, donde podemos aún hoy venerar sus restos.

Pero he aquí otro error de la passio: ella no estaba sepultada en el cementerio de Calixto, sino en el de Pretextato. Duchesne arregla el asunto diciendo que previamente al papa Pascual I se había llevado a Cecilia junto al cuerpo de su esposo y de su cuñado, pero, ¿es esto realmente así?

En cualquier caso, Pascual I dispuso que el cuerpo de la mártir fuese colocado dentro de un ataúd de madera de ciprés y éste dentro de un sarcófago de mármol. En otro dispuso que fueran colocados Valeriano, Tiburcio y Máximo; y en un tercero a los también mártires Urbano y Lucio, que también habían ido a parar allí. Estos tres sarcófagos se encuentran actualmente en la confessio, en la cripta bajo el altar mayor de esta iglesia, donde podemos venerarlos (y no, como comúnmente se suele creer, donde está la imagen yacente de mármol esculpida por Stefano Maderna, que es simplemente eso: una estatua). La cabeza de Cecilia, sin embargo, no está ahí: fue colocada en un cofre de plata, que en tiempos de San León IV fue llevada a la Basílica de los Cuatro Santos Coronados.

Imagen yacente de Santa Cecilia. Escultura en mármol de Stefano Maderno. Iglesia de Santa Cecilia In Trastevere, Roma (Italia).

El reconocimiento de estas reliquias se llevó a cabo el 19 de octubre de 1599, bajo supervisión del cardenal Sfondrati, que extrajo los sarcófagos de debajo el altar mayor. Ella estaba incorrupta, y no acostada, sino recostada del lado derecho y con las piernas encogidas, como si estuviese durmiendo. Así lo dice literalmente el acta de reconocimiento: “Visebaturque non ut assolet in sepulchro resupinum positum corpus, sed ut in lecto iacens, supra dexterum cubare latus, et contractis nonnisi ad modestiam genibus, ut durmientes imaginem redderet potius quam defunctae”. Este hallazgo del cuerpo en estas condiciones probablemente inspiró la decisión de no tocarla en absoluto: no se extrajeron reliquias de ella, ni un fragmento. Por lo tanto, todos los relicarios sueltos que haya por la cristiandad y que se atribuyan a ella, con la excepción de la cabeza, son evidentemente falsos.

En el año 1600 Antonio Bosio reeditó la famosa passio, dedicándola a Sfondrati y añadiendo el episodio del reconocimiento de las reliquias. Pero en el mismo año del reconocimiento, acabado éste, fueron puestas a veneración pública las reliquias de la Santa hasta el día 22 de noviembre de 1599, con la ocasión de la festividad, momento en que fueron devueltas a la cripta, hasta día de hoy. Ante ellas pasaron media Roma, más de cuarenta cardenales (San Roberto Belarmino, entre ellos) el futuro León XI y el futuro Pablo V. Ahí fue cuando la vio el escultor barroco Stefano Maderno, y tomando el modelo, esculpió la imagen yacente de mármol que de sobra conocemos.

Imagen yacente de Santa Cecilia, imitación policromada neoclásica del original de Maderno. Catedral de Santa Cecilia, Albi (Francia).

Tocado el tema de las reliquias y del lugar donde actualmente han quedado –la cripta de Santa Cecilia In Trastevere- conviene hablar también de la que fue su segunda tumba en las catacumbas de Calixto. Su descubrimiento lo menciona De Rossi en su segundo tomo de la obra “Roma Soterranea” (año 1854). Como decíamos, estaba en la cripta de los papas del cementerio de Calixto. Había una inscripción en negro, en forma de libro, que rezaba: “Decori sepulchri S. Conciliar martyris……” sobre unos ladrillos decorados en amarillo y negro con una inscripción en griego que rezaba: “Señor, ayuda a tu siervo Juan. Amén”. Vamos, lo que viene siendo un típico graffiti de peregrino que llega al sitio y quiere dejar constancia de su visita, lo mismo que hacen hoy en día turistas y viajeros. Otros graffitis de sacerdotes fueron hallados junto a éste: de Prando, Benedicto, Sergio, Crescencio, Esteban, León, Lupo, Bonifacio… vamos, que era un lugar bastante frecuentado.

De Rossi argumenta que tales grafitos podrían datar de época de San Pascual I, es posible que sean anteriores porque entonces el cuerpo de la mártir no estaba aún allí, en el cementerio de Calixto, sino que el Papa lo halló en el de Pretextato como va dicho. En lo alto del lucernario de la cripta de los papas y de Santa Cecilia en el dicho cementerio de Calixto estaba pintada la Santa, de aspecto juvenil y en actitud orante, también una cruz y dos ovejas.

Habiendo hablado ya de su passio y de sus reliquias, nos queda por tocar una cuestión fundamental respecto al culto de esta antigua y célebre mártir romana: ¿por qué es patrona de la música? Sin embargo, esta cuestión merece un artículo aparte.

Meldelen

O radix Jesse,
Qui stas in signum populórum,
Super quem continébunt reges os suum,
Quem gentes deprecabúntur:
Veni
Ad liberandum nos, iam noli tardáre.
Oh retoño del tronco de Jessé,
Que te alzas como un signo por los pueblos,
Ante quién los reyes enmudecen,
Y cuyo auxilio imploran las naciones,
Ven
A librarnos; no tardes.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

18 pensamientos en “Santa Cecilia, la mártir romana (II): reliquias

  1. Como siempre, muy buen artículo por el que te doy las gracias.
    Con tu permiso, quiero incidir en algunas cuestiones. Que fue sepultada en un lugar honorífico dentro de las catacumbas de Calixto no hay duda alguna porque, como tu muy bien dices, lo relata la “passio”, lo confirman las excavaciones arqueológicas y el mismo San Gregorio Magno (590-604) lo afirma.
    Pero fue encontrada en las catacumbas de Pretextato por el papa San Pascual I (817-824), luego el traslado hubo de hacerse entre los años 604 y 817. Tu dices que se hizo para ponerla junto a su esposo, cosa que es cierta, pero ¿quién lo hizo y cómo lo hizo? ¿Sería en tiempos de la invasión de los godos o en la de los longobardos, que dañaron gravemente las catacumbas y que obligaron a los papas a realizar traslados por razones de seguridad? Puede ser, pero es especulación, ya que los traslados se realizaban normalmente a la ciudad.
    Pero lo que quiero es hacer hincapie en el cuidado con el que hubo de realizarse el traslado. Las catacumbas son estrechas, muy oscuras (no había luz eléctrica), están en pendiente ya que son subterráneas y tienen muchísimos recovecos. Se hizo con tal cuidado que en el cementerio de Pretextato la ponen en la misma posición en que fue encontrada en el cementerio de Calixto. Es verdad que ambas catacumbas están relativamente cercanas la una a la otra.
    Y en cuanto a las reliquias: cómo muy bien explicas la cabeza se separó del cuerpo, pero ambos, intactos, se pusieron en lugares distintos, luego las reliquias insignes repartidas por todo el mundo………….., de auténticas, nada de nada.
    ¿Pero es posible que pequeñas reliquias si lo sean? Yo creo que si, porque inevitablemente, cuando se hace un reconocimiento se desprenden pequeñas porciones y pongo un ejemplo: cuando se hizo la última limpieza del cuerpo de San Fernando III, también incorrupto, se cayeron algunos pelos y pequeños restos de piel que se recogieron cuidadosamente. El cardenal Bueno Monreal, arzobispo de Sevilla, me regaló personalmente una pequeña teca con un diminuto trozo de piel y en el reconocimiento de Santa Cecilia pudo ocurrir lo mismo, luego pueden ser auténticas las reliquias de algunas pequeñas tecas, aunque no lo sean las de los grandes relicarios.

    • Gracias por las aclaraciones y concreciones, Antonio, como siempre, tú eres el que más domina estas cuestiones “de ultratumba” 🙂

      Lo que me ha sorprendido es lo que me comentas de las tecas pequeñas, porque aprendí de ti que a menos que tengan sello y certificado, ya pueden poner ahí lo que sea que no hay garantías de su autenticidad. Pero lo que razonas tiene toda su lógica. Ahora bien, ¿cómo distinguir entre ellas? Eso ya sería más “chungo”, como decimos los jóvenes.

  2. No comprendo como a un cuerpo incorrupto y mas tratandose de Santa Cecilia le separaran la cabeza del cuerpo,con lo impresionante que hubiera sido verlo en la actualidad en la misma pose en que quedo tras fallecer.

    • Así es la cultura de la veneración de reliquias, Abel, muchas veces raya en el fetichismo y se lleva a profanar el cadáver con tal de tener un cacho para venerar. Porque el hecho de que se haga con el mayor respeto y unción no quita que sea una “profanación”, aunque es verdad que el término no me gusta mucho.

      Lo que nos lleva a pensar, ¿fue coherente la Iglesia cuando durante tantos siglos prohibió la intervención sobre cadáveres? Fíjate que a Leonardo DaVinci le faltó poco para que se le cayera el pelo por su interés científico en la anatomía humana, que lo llevaba a comprar cadáveres desenterrados y proceder a su disección para el estudio. Y no nos olvidemos de Miguel Servet, al que quemaron vivo, entre otras causas, por su descubrimiento del sistema circulatorio, que obviamente no pudo conocer sino mediante la disección de cadáveres.

      Durante siglos el estudio del cuerpo humano para la ciencia fue considerado brujería y sus practicantes perseguidos en pro de la dignidad de los finados y de la supuesta aberración que suponían las disecciones. En cambio, la Iglesia permitía no sólo el desenterramiento de los cuerpos de los Santos, sino su desmembramiento y repartición a diestro y siniestro (tendrías que ver cómo ha quedado la pobre Santa Águeda: no sé si se va a encontrar a sí misma el día de la resurrección de la carne).

      Para unos sí y para otros no, lo que vale para Júpiter no vale para el buey, como decían los romanos. ¡Contradicciones de la Historia!

  3. Por cierto,que viendo las dos imagenes de la santa,la escultura de Maderna y la talla policromada me quedo con esta ultima,quiza por que se le ve un poco el rostro,en la escultura de Maderna parace querer ocultarlo (aunque asi estaba el cuerpo de la santa).
    De las dos maneras son impresionantes obras de arte. 🙂

    • Pues el valor artístico-histórico de la obra de Maderna no se puede ni comparar con la imitación de Albi, que no es más que una tallita de medio pelo, ni siquiera es de mármol como la otra. Simplemente fue hecha para ser más agradable a la vista, pero no tiene la maestría ni la fuerte expresividad de la obra barroca.

      En la obra de Maderno la Santa tiene vuelta la cara hacia el suelo, no tanto para que se aprecie cómo se ha desmadejado el cuello por el impacto de la espada, sino para que no le veas el rostro en la muerte. La obra de Albi en cambio tiene tres cortes que apenas son rozaduras y tiene la cara que lado para que puedas verla, con una expresión dulce y soñadora que roza la idealización de un momento que no debió ser nada dulce, sino una orgía sangrienta y una agonía espantosa (si es que nos ceñimos a la passio).

      En fin, que la de Albi, para ver un poco de belleza y recogerse en oración está bien, pero la de Maderno le pega mil patadas en maestría y fuerza interior. Yo no tendría dudas si me obligaran a escoger entre una o la otra.

      De todos modos esto es la expresión de una opinión personal, aunque es verdad que sé de arte porque entra dentro de mi formación académica 😉 pero en cualquier caso te agradezco tu observación. Si puse las dos fotos, era con la esperanza de suscitar opiniones sobre su contraste, así que gracias por contribuir.

    • Estimado Guillermo; hay otros dos artículos dedicados a esta Santa, que puedes encontrar escribiendo su nombre en el buscador. En cuanto a suscribirte a la página; puedes registrarte o seguirnos en Facebook. Nuestras publicaciones son diarias. Cordiales saludos.

  4. Muchas gracias por su página. Desde niña me fascinaba leer la vida de los santos, sobretodo de las mártires de los primeros tiempos y ha sido muy positivo leer sus entradas pues la verdad, me había apenado un poco con lo de la “desmitificación” de varios con la reforma del concilio y leer que ,con toda propiedad, santa Cecilia sigue existiendo ha sido un regalo. De romántica, sigo queriendo creer que estaba casada con san Valeriano. Cuando fui a Roma, fue mi primera visita, y pude ver el mosaico en el ábside donde estaban los dos santos y un papa. Pienso que estaban relacionados.Ese mosaico era del siglo VI. ,me parece, por lo menos tenía todo ese estilo.
    Ha sido un poco sorpresivo leer que los cuerpos de mis santos queridos están bajo el altar, pero en otro nivel. ¡Y yo que le recé con tanto fervor frente a su estatua creyendo que su cuerpo estaba debajo!…bueno, me habrá escuchado igual… Me hubiera gustado saberlo antes ,sí. Y tener más tiempo para rezarle. Si sirve, si alguien quiere ir a Trastevere ,hay que llegar mucho antes del mediodía porque después las monjas cierran la iglesia y por mucho que una explique que ha venido de peregrina y de verdad está allí para rezar, te echan igual.
    Soy música y pienso que si bien ,aunque no ejecutara instrumento alguno, tuvo que haberle gustado la música (¿a quién no?) y ha recibido tantos homenajes, tantas misas, cantatas compuestas en honor a ella que yo creo que ha debido asumir el patrocinio que la devoción de tantos músicos a lo largo de tantos siglos le ha dado. No creo que le desagrade.

    • Gracias, Ángela María, por tu amable e interesante comentario 😀 En primer lugar ratificarte que puedes estar tranquila, no hay hagiógrafo serio que hoy en día dude de la existencia de Santa Cecilia ni lo ha habido nunca; lo que no sabemos es nada con certeza acerca de su vida y martirio, pues lo desconocemos y ni siquiera estuvo emparentada con Valeriano y Tiburcio, que sólo eran los mártires que estaban enterrados cerca de ella.

      En segundo lugar, tranquila porque es muy normal pensar que el cuerpo de la Santa está bajo la escultura de Maderno. Una obra maestra de la estatuaria barroca, sin duda, pero no indica la tumba de la Santa, que está en la cripta. A mi entender la culpa la tienen los responsables de la iglesia que no clarifican bien esto y que hace que los fieles se confundan. Por eso es importante difundir información fiable de este tema. Aunque no te preocupes, la Santa te escucha lo mismo si le rezas desde la estatua, desde su tumba, o desde la otra punta del mundo.

      Decir que me parece detestable que sacerdotes y monjas te echen de los santuarios a los que acudimos. Eso también me ha ocurrido a mí. ¿Quiénes son ellos para echarnos de la casa del Padre? No son propietarios de esos lugares ni mucho menos, sino que pertenecen al pueblo. Gracias por la indicación de que debo acudir a su iglesia del Trastevere antes del mediodía; pues tengo previsto viajar a Roma y ésa será una iglesia que no pienso perderme.

      Por último, ¿a quién no le gusta la música, algún estilo, algún grupo o cantante? Pues seguro que a Santa Cecilia, como a todos, le debió gustar la música. Lo que es poco probable, si en realidad fue una noble -que tampoco lo sabemos- es que ella misma tocara algún instrumento, pues esto era tarea de esclavos y artistas. Los nobles no tocaban instrumentos, escuchaban a otros tocarlos.

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