El Santísimo Sacramento

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

"Disputa del Sacramento", fresco de Rafael Sanzio. Estancia de la Signatura, Ciudad del Vaticano.

«Disputa del Sacramento», fresco de Rafael Sanzio. Estancia de la Signatura, Ciudad del Vaticano.

Conocemos por Santísimo Sacramento a la Hostia consagrada, que es el Cuerpo de Cristo y que en la Iglesia Católica se expone a la adoración de los fieles en diversas ocasiones.

En el Rito Ambrosiano es tradición hacer esta exposición el tercer domingo de cada mes, tradición que procede de los tiempos de San Carlos Borromeo, arzobispo de Milán. Esta fiesta del Santísimo Sacramento se llama “Corpus Domini” o “Corpus Christi”. Esta festividad fue instituida el 8 de septiembre del año 1264, por el papa Urbano IV con la bula “Transiturus de hoc mundo”, cuando ocurrió el famoso milagro de Bolsena, pero ya con anterioridad se celebraba en la diócesis de Lieja desde el año 1245. El propósito de esta fiesta es celebrar la presencia real de Cristo en la Eucaristía.

La introducción de esta festividad en el calendario romano se debe principalmente a una mujer, la hermana Juliana de Lieja, una monja agustina que vivió en la primera mitad del siglo XIII. Cuando era joven tuvo una visión en la que se le apareció una luna llena dentro de la iglesia, pero con una mancha oscura que indicaba que faltaba un día para festejarla. En el año 1208 tuvo otra visión, pero esta vez se le apareció el mismo Cristo, que le instó a trabajar para que se instituyera la fiesta del Santísimo Sacramento, a fin de hacer revivir la fe de los fieles y para expiar los pecados cometidos contra el Sacramento de la Eucaristía. Desde 1222, cuando fue nombrada priora del convento de Monte Cornillón, solicitó el asesoramiento de los más grandes teólogos y eclesiásticos de su época para solicitar la creación de la fiesta. Escribió también una petición a Hugo de Saint Cher, al archidiácono de Lieja, Jacques Pantaleón (futuro papa Urbano IV) y a Roberto de Thourotte que era obispo de Lieja. Fue precisamente esta iniciativa y las demandas insistentes de esta monja la que hizo que en el año 1246 el obispo convocase un sínodo y ordenase la celebración de la festividad del Corpus Christi. En aquella época los obispos tenían la facultad de instituir fiestas en la jurisdicción de sus diócesis.

Pero no fue hasta el año 1264, pocos años después de la muerte de Santa Juliana y de Roberto de Thourotte, cuando la celebración se extendió por toda la Iglesia Católica. Actualmente, sólo hace falta entrar en Internet para ver que el culto al Santísimo Sacramento se ha extendido por todo el mundo católico, donde se han creado Asociaciones, Congregaciones, Institutos religiosos, parroquias, santuarios, basílicas, etc. con oraciones dedicadas exclusivamente a la adoración al Santísimo Sacramento.

Cito una que me ha impresionado mucho y que fue escrita por San Alfonso Maria de Ligorio: “Señor mío Jesucristo, que por el amor que tenéis a los hombres, estáis todo el día y toda la noche en este Sacramento, lleno de misericordia y amor, esperando, llamando y acogiendo a todos los que te vienen a visitar; yo creo que estás presente en el Sacramento del altar; te adoro desde el abismo de mi nada y te agradezco las gracias que me has concedido, especialmente por haberte dado Tu mismo en este Sacramento, por haberme dado como abogada a tu Santa Madre María y por haberme llamado para que te visite en esta iglesia”.

¿Cómo no hablar de la “Disputa del Sacramento”, maravilloso fresco de Rafael, que se conserva en la Estancia de la Signatura, que es una de las cuatro estancias del Vaticano? En la parte superior se representan a los miembros de la “Iglesia Triunfante”, con los santos y apóstoles y en el centro a Cristo, flanqueado por la Virgen Maria y San Juan Bautista. Y en la parte inferior tenemos a la “Iglesia Militante”, en la que aparecen no solo los teólogos, doctores y papas, sino también los científicos y los filántropos, entre los que encontramos a Savonarola, Dante, el papa Julio II, el papa Sixto IV, Bramante y muchos otros.

Estampa devocional eucarística del siglo XIX.

Estampa devocional eucarística del siglo XIX.

Los Milagros Eucarísticos
De acuerdo con la doctrina de la Iglesia Católica para que un milagro sea considerado eucarístico como tal, debe reunir unas determinadas características:
– La transformación de la Hostia consagrada en carne y/o el Vino consagrado en sangre o que la Hostia esté sangrando. En la mayoría de estos casos, el hecho ocurre mientras celebra la Santa Misa un sacerdote que duda de la realidad de la transubstanciación.
– O que el milagro se haya producido en algún momento en el que se ha puesto en peligro las Especies Consagradas, mediante sacrilegios, robos, incendios, etc. y que como consecuencia de estos hechos prodigiosos (milagros), se han “salvado” o descubiertos las Especies y/o se ha cogido o arrepentido el ladrón o el sacrílego.
Son muchos los milagros atribuidos al Santísimo Sacramento y hacer una lista de ellos nos llevaría mucho tiempo, pero si se quiere ver una lista completa sugiero hacer clic en esta web  www.therealpresence.org en la que aparecen todos los posibles milagros atribuidos al Santísimo Sacramento.

Felice Stasio

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