La rápida expansión del culto a San Vicente en Hispania

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Restos del pavimento de la antigua Basílica de San Vicente, actual Catedral-Mezquita de Córdoba (España).

El eco del martirio sufrido por Vicentius en Valentia como consecuencia de las persecuciones decretadas por Diocleciano y Maximiano se expandió rápidamente por Hispania haciendo de la Iglesia de San Vicente de la Roqueta, lugar donde descansaron sus restos, lugar de peregrinación alentado por las primeras comunidades cristianas. A ello contribuyó sin duda el Himno V del Peristephanon o Libro de las Coronas del poeta Aurelio Prudencio y la Passio Sancti Vicentii, como actas desaparecidas de su martirio, entre otros. También hace referencia Lactancio, en su obra De Mortibus Persecutorum, y consta dedicada una Misa en su honor en el Liber Sacramentorum Mozarabicus. Por otro lado, quedan vestigios de varios sermones de San Justo, Obispo de Urgel, glosando su memoria y el Calendario de Córdoba en el que el dignatario eclesiástico mozárabe Recemundo daba mucha importancia a su fecha.

Ya con el Edicto de Milán del año 313 y su Pax Constantiniana, que trajeron la libertad de culto al imperio, empezaron a florecer grandes templos en nuestro territorio que tenían como fin la advocación de la memoria del santo. Así, la Catedral Visigoda de Córdoba en los siglos VI al VIII, de la que habló con profundidad San Isidoro de Sevilla, fue un templo importantísimo en la Bética de su tiempo. Esta se construyó sobre un templo romano anterior dedicado al sol y fue el antecedente de la posterior Mezquita de Córdoba. Abderramán I, en su Califato Omeya, permitió tras la conquista de Córdoba la pervivencia de ambos cultos en aquel templo pero, con posterioridad, compró su parte a la mozarabía cristiana y consolidó su culto musulmán, construyendo la primera de las aljamas cordobesas para la creciente población musulmana de Al Andalus. Entre los años 1931 y 1936 el Arquitecto conservador de la Mezquita-Catedral, Félix Hernández, realizó una excavación en la zona más antigua de la sala de oración que es la que se construyó bajo los auspicios de Abderramán I en la última parte del siglo VIII. Allí aparecieron importantes restos que debieron pertenecer a la Basílica hispanovisigoda de San Vicente, así como un conjunto de objetos vinculados a ella, algunos de gran belleza y decorados con iconografía cristiana (parte de un sarcófago tardoantiguo, piezas litúrgicas exornadas con crismones, etc…). Ya en la actualidad se han proseguido los exhaustivos trabajos arqueológicos sacando a la luz los mosaicos y pavimentos de los siglos VI y VII con distintos motivos, entre los que destaca una crátera o vasija de gran capacidad destinada a contener una mezcla de agua y vino , exhibiéndose en el bello Museo de San Vicente que se ha instalado en el interior de la propia mezquita en la zona de la ampliación de al-Hakam II.

También fue importante la Basílica Visigoda de Sevilla, de la que habló el historiador árabe Al Makkari . Así en el año 426 , los vándalos conducidos por Gunderico tomaron Hispalis y se dice que este murió fulminado al profanar la Basílica Mayor donde se veneraban las reliquias del santo. También destacamos las desaparecidas Basílicas de Illiberis (Granada) que fue consagrada a nuestro santo y fue sede del primer concilio celebrado en Hispania, manteniéndose su prestigio durante el poder visigodo . También las de Guadix por el Obispo Lilliolo en el año 594, la de Begastri (Cehegín) que fue una importante ciudad visigoda y sede episcopal durante cuatro siglos, Toledo, Carmona y Zaragoza. En el Templo de la Seo de esta última ciudad, la Caesaraugusta romana, estuvo el templo dedicado a San Vicente que sustituyó en época visigótica al Templo romano anterior, ciudad en la que predicaron Valero y Vicente (Vicentius Hispanus).

Instalación en una rotonda de una réplica de la Cruz monogramática de Begastri (España).

Proseguimos nuestro viaje por grandes sedes de culto vicentino posteriores y nos encontramos con el conjunto de Oviedo. La fundación del Monasterio de San Vicente de Oviedo está fechada en el año 781 cuando Máximo se asentó con sus siervos en una loma alargada que recibía el nombre de Ovetao al abrigo del Monte Naranco en que los siervos de Máximo habrían tenido que desbrozar la maleza y preparar el terreno para poder edificar en él. Al poco tiempo se une a esta colonización el tío de Máximo, el monje Fromestano. Tío, sobrino y servidumbre, construyeron un templo pequeño consagrado a San Vicente al que más tarde convertirían en basílica y anexarían un monasterio, constituyendo el embrión del futuro Oviedo. Hoy es la sede del Museo Arqueológico.

Y llegamos a la Catedral de Roda de Isábena. La Catedral de San Vicente tiene sus orígenes en el siglo XI, cuando Roda era una floreciente ciudad medieval con sede episcopal. Se la considera la catedral más antigua de Aragón y la más pequeña del territorio español. Protege los restos del Obispo Valero y es una verdadera joya arquitectónica.

Ya en tierras catalanas es impresionante el rosario de templos dedicados a la advocación de nuestro mártir pero merece especial mención el de San Vicente de Cardona. El Abad Oliba fue uno de los personajes más ilustres de su tiempo y fue nombrado Obispo de Vic. Ante la amenaza musulmana y la invasión de los francos, siempre defendió las propiedades de los feligreses. Así, en el 1040, se consagra este como el templo más extraordinario de toda la arquitectura conservada del primer Románico en Cataluña.

Otros grandes templos vicentinos son los de Abando, Donosti, Vitoria, Sigüenza, Corrales de Buelna, San Vicente de Alcántara, el magnífico Monasterio de San Vicente do Pino, Paracuellos del Jarama, San Vicente de la Maza, entre otros… teniendo más de 400 Iglesias y Ermitas en España bajo su advocación y siendo también el patrón en Valencia de su Universidad Católica y del tradicional Oficio de Sastres y Modistas que tuvo su sede en el Monasterio de la Roqueta desde el S.XV.   Del siglo XV data también la preciosa narración métrica en lengua vernácula valenciana llamada «Cobles fetes en llaor del gloriós Sent Vicent Mártir«, siendo los Gozos o Goigs el medio de difusión de su culto que fue más popular en otras regiones y especialmente en Cataluña pues no debemos olvidar que en esa región existen más de 150 topónimos con nuestro santo y su gran importancia en el Monasterio de Poblet. Hasta Cristóbal Colón en su Conquista del Nuevo Mundo dedicó su nombre a la Isla de San Vicente y las Granadinas

Salvador Raga Navarro
PRESIDENTE
Asociación Cultural VIA VICENTIUS – GOGISTES VALENCIANS

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