María Santísima, Reina de todos los santos (I)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Theotokos. Icono ortodoxo griego contemporáneo.

Recogiendo lo escrito por diversos autores, vamos a iniciar un capítulo sobre la Santísima Virgen Maria. Su título será: “María Santísima, Reina de todos los santos” y mensualmente iremos escribiendo sobre algún tema relacionado con Ella.

Hoy, siguiendo las enseñanzas del Concilio Vaticano II, empezaremos a escribir sobre María en las Sagradas Escrituras. Muchas y muy sublimes son las cosas que sobre la Santísima Virgen aparecen en las Sagradas Escrituras, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. Una demostración de esto la encontramos en el Capítulo VIII de la Constitución Dogmática “Lumen Gentium” del Concilio Vaticano II, donde por primera vez se describe una imagen bíblica de María de acuerdo a los hechos bíblicos fuera de toda duda: “Los libros del Antiguo y del Nuevo Testamentos y la tradición muestran de manera muy clara la función de la Madre del Salvador en la economía de la salvación”. Los libros del Antiguo Testamento describen, poco a poco, la historia de la salvación y así, lentamente, Dios nos va preparando el camino para la venida de Cristo. En todos estos primeros y sagrados documentos se habla claramente de la figura de una mujer: la Madre del Redentor. Después de decir esto, el Concilio Vaticano II dice en concreto cuales son las citas bíblicas marianas del Antiguo Testamento:
– La Mujer madre del Redentor,
– La Virgen Madre del Enmanuel,
– La que habrá de dar a luz al Mesías en Belén,
– Aquella que será la primera entre los pobres del Señor,
– Aquella que es la excelsa hija de Sión.
Vamos a esbozar cada una de estas cinco citas bíblicas:

LA MADRE DEL REDENTOR (Génesis, 3, 15)
El vaticinio hecho por Dios a nuestros primeros padres y a la serpiente después de haber transgredido Adán y Eva el precepto divino ha sido llamado como el “protoevangelio”, o sea, el primer evangelio: “Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu descendencia y su descendencia; ésta te aplastará la cabeza, y tú le herirás en el talón”. En esta primera profecía, el Concilio dice que Dios se está refiriendo claramente a María y así ha sido siempre afirmado por los exegetas antiguos y modernos anteriores al Concilio.

¿Quién es la Mujer a la que se hace referencia? ¿Es Eva o María? ¿O se refiere a las dos? A este interrogante se le han dado diversas e incluso opuestas respuestas. La clave para resolver este problema se encuentra en la palabra “descendencia”. La descendencia de la mujer aplastará la cabeza de la descendencia de la serpiente (el diablo). Metafóricamente se dice “te aplastará la cabeza”, y toda la tradición cristiana dice que es Cristo quién vence a Satanás, luego necesariamente la mujer a la que hace mención la profecía tiene que ser María, la Madre del Redentor. María está asociada a la lucha y a la victoria de Cristo sobre Satanás.

Virgen amamantando al Niño. Fresco bizantino de Koptska (Rumanía).

LA VIRGEN MADRE DEL ENMANUEL (Isaías, 7, 14-16)
Dice el Concilio que esta es “la Virgen que concebirá y parirá un hijo, cuyo nombre será Enmanuel” de la que habla el profeta Isaías, así como el profeta Miqueas (5, 2-3) y el evangelista San Mateo (1, 22-23).

Dos reyes, el de Damasco y el de Samaría, invadieron Judea y amenazaron con exterminar la estirpe del rey David. El rey Acaz se aterroriza y en vez de poner su confianza en Dios, la puso en los hombres y es por eso por lo que Dios le envía al profeta Isaías para asegurarle que el inicuo plan de estos dos reyes no se llevará a cabo. Isaías, para la tranquilidad de Acaz le invita a pedir a Dios una señal que le confirmaría lo que él, en nombre de Dios, le había anunciado, pero Acaz, hipócritamente, se niega a pedirla poniendo como pretexto el no querer tentar a Dios. Y es entonces cuando Isaías pronuncia el solemne vaticinio: “Pues bien, el Señor mismo va a daros una señal: He aquí que una doncella está encinta y va a dar a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel. Cuajada y miel comerá hasta que sepa rehusar lo malo y elegir lo bueno, porque antes que sepa el niño rehusar lo malo y elegir lo bueno, será abandonado el territorio cuyos dos reyes te dan miedo”.

No fue aniquilada la estirpe de David y así posteriormente se efectuará la concepción virginal del Mesías y su nacimiento. De hecho, las tierras de Damasco y de Samaría fueron invadidas por los asirios en el año 732 antes de Cristo, y así se evaporaron los miedos que tenía el rey de Judea. San Mateo en su evangelio habla de esta profecía con estas palabras: “Todo esto ocurrió para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta, cuando dijo: He aquí que una virgen concebirá y dará a luz un hijo y su nombre será Enmanuel”.

LA QUE HABRA DE DAR A LUZ AL MESIAS EN BELEN (Miqueas, 5, 2-3)
El profeta Miqueas era contemporáneo de Isaías y añade una circunstancia importante a dicha profecía: el lugar del nacimiento será en Belén de Efratá, en Judea. Dice Miqueas: “Mas tú, Belen Efratá, aunque la menor entre las tribus de Judá, de ti ha de nacer el que debe gobernar a Israel: sus orígenes se remontan al pasado, a un tiempo inmemorial. Por eso el Señor los abandonará hasta el momento en que dé a luz la que debe ser madre; entonces el resto de sus hermanos volverá junto a los israelitas. El se mantendrá de pie y los apacentará con la fuerza del Señor, con la majestad del nombre del Señor, su Dios. Ellos habitarán tranquilos, porque él será grande hasta los confines de la tierra

Miqueas está aludiendo a la profecía de Isaías, dice el lugar del nacimiento del Mesías y cuando dice que sus orígenes se remontan al pasado, está utilizando una expresión hebrea que hace referencia al origen divino. También San Mateo se refiere a esta profecía de Miqueas en el episodio en el que narra cuando los tres reyes magos preguntan a Herodes dónde encontrar al Rey de los judíos.

Detalle de la Virgen en un fresco bizantino de Deises (Rumanía).

AQUELLA QUE SERA LA PRIMERA ENTRE LOS HUMILDES Y POBRES DEL SEÑOR.
El Concilio dice que ella es la primera entre los humildes y los pobres del Señor, que ponen su confianza en Él a fin de ser salvados.
En el Antiguo Testamento se habla de los “pobres del Señor”, diciendo que es el Israel espiritual opuesto al Israel materialista, o sea, los “pobres de Yahvé” que esperan la venida del Mesías Redentor y de los cuales hacen mención el profeta Sofonías (3, 12) y el Salmo 149, 1-4.

María es la Madre de Jesús que según Lucas (4, 18) y  (6, 20) vino a “traer la buena noticia a los pobres” y dijo también “bienaventurados los pobres porque de ellos es el reino de los Cielos”. Ella sintetiza el Israel espiritual, que se encarna maravillosamente en Ella misma y por eso es digna de concebir y dar a luz al Mesías. Ella misma lo dice al ángel Gabriel en la Anunciación: “He aquí la sierva del Señor”. Y como en el Antiguo Testamento, el pueblo de Israel se llama a sí mismo “siervo del Señor”, ella personifica al Israel siervo del Señor. Y porque es la más pobre entre los pobres del Señor, será la más rica, la Reina de los cielos y de la tierra. Cristo mismo lo dice: “El que se ensalza será humillado y el que se humilla, será ensalzado” (Lucas, 14, 11).

MARIA ES LA EXCELSA HIJA DE SION.
Con Ella, dice el Concilio, se cumplió la promesa de los profetas y se instauró una nueva condición cuando el Hijo de Dios, asume en Ella la naturaleza humana a fin de librarnos del pecado. Esta Hija de Sión de la que habla el profeta Miqueas en tres de sus capítulos y posteriormente el profeta Jeremías (31, 22-23) y particularmente Sofonías (3, 14-18), ha sido siempre interpretada no solo como una hija del pueblo elegido, sino cómo la representante, la propia personificación de ese pueblo de Israel, pueblo elegido por Dios, en el cual ella vive, sufre y da a luz al Mesías.

Sofonías dice: “Canta, hija de Sión: da voces de júbilo, Israel; gózate y regocíjate de todo corazón, hija de Jerusalén. Yahvé ha cancelado tu condena, ha echado fuera a tus enemigos: Yahvé es Rey de Israel en medio de ti; y nunca más temerás. En aquel tiempo se dirá a Jerusalén: No temas, Sión, no se debiliten tus manos. Yahvé está en medio de ti, poderoso, él te salvará; se gozará y se complace en ti, te ama y se alegra con júbilo, cómo en día de fiesta”. Esa hija de Sión del Antiguo Testamento, en María se personifica físicamente, porque Ella ha tenido en su seno al mismísimo Yahvé, al Salvador, a Jesús. El mismo ángel Gabriel se lo dice: “Alégrate, la llena de gracia, el Señor está contigo… concebirás y darás a luz un hijo y le pondrás el nombre de Jesús”. Todos sabemos el significado del nombre Jesús: “Yahvé salva”.

Theotokos. Fresco en el ábside de una iglesia de Piva (Rumanía).

Está claro que la presencia de María está viva en el Antiguo Testamento, apareciendo como una nueva luz en el horizonte. Ella es la parte más pura y santa de Israel, que acoge al Divino Redentor. Ella es cómo el vínculo de unión entre el Antiguo y el Nuevo Testamento, el prototipo más perfecto.

En el siguiente artículo hablaremos de María en el Nuevo Testamento.

Alma Redemptóris Mater, quae pérvia coeli
Porta manes, et stella maris, succúrre cadénti;
Súrgere qui curat, populo:tu quae genuisti,
Natúra miránte, tuum sanctum Genitórem,
Virgo prius ac postérius, Gabrielis ab ore
Sumens illud Ave, peccatórum miserére.
Madre Santa del Redentor,
puerta siempre abierta del cielo,
estrella del mar,
socorre al pueblo que cae
y procura levantarse,
Tú que ante el asombro de la naturaleza engendraste a tu Santo Creador.
Virgen antes y después
de haber recibido de la boca de Gabriel aquel Ave,
ten piedad de los pecadores.

Antonio Barrero

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

14 pensamientos en “María Santísima, Reina de todos los santos (I)

    • Si, Tacho, hay imágenes de Maria Reina de todos los santos.
      Esta es una nueva serie de capítulos sobre la Virgen, que saldrán uno al mes, pero durante varios meses; quizás todo el año. Ya publicaremos alguna foto como la que tu pides. Hoy hemos querido resaltar la Maternidad Divina y he terminado el artículo con el canto a la Virgen que se hace al final del Oficio de Completas en esta época del tiempo litúrgico.

  1. Antonio gracias por iniciar esta serie de articulos dedicados a La Santisima Virgen Maria,esperare todos los meses la parte correspondiente de articulo.

    • Abel, Lucho,
      Va a ser una serie de unos doce artículos dedicados a la Virgen.
      En este hemos hablado de las alusiones a María en el Antiguo Testamento. En el del mes que viene, hablaremos de las del Nuevo Testamento (Evangelios, Hechos de los Apóstoles y Apocalipsis).

  2. Fantástica serie la que inicias que seguiremos con atención.Siempre abres ventanas al conocimiento y el de la Madre de Dios me parece de lso más fundamentales. Teología e historia que nos harán crecer.Enhorabuena de nuevo.

    • Salvador,
      Si en este blog escribimos sobre los santos, ¿no lo vamos a hacer sobre la Reina de todos ellos? Con razón la llamamos la Muy Santa Virgen Maria o Santísima Virgen Maria.

  3. Muchas gracias, Antonio: como católica criada en la fe desde niña, tenía conocimiento de lo básico referente a la Virgen María y más en cuanto a sus advocaciones e iconografía, pero no soy especialmente “mariana” en tanto que no he profundizado más allá de lo estricto. Tu artículo me ha ayudado mucho a profundizar y comprender en nuevos aspectos de Ella que conocía mal, de modo que puedo comprender mejor las bases del surgimiento de su culto y cómo la ve el pueblo cristiano.

    • En la llamada “economía de la Salvación”, Maria juega un papel fundamental. Tal cómo Dios tenía previsto redimirnos del pecado, no podría haberlo hecho sin la participación de Ella. Cristo es el Redentor, pero su Madre es la Co-Redentora (de eso hablaremos en uno de los artículos de esta serie).
      Y para la Iglesia, no te digo nada. Con lo flojitos y miedosos que eran los apóstoles, al menos hasta Pentecostés, sin la asistencia de Maria, la primitiva Iglesia no sería lo que fue.

    • ¡Pues tendrás que esperar! je, je.
      No parece lógico que se dediquen dos semanas seguidas, dia tras dia, para tratar un mismo tema por importante que sea. Nos ha parecido mejor, hacer uno por mes. También así se mantiene el interés y es asimismo una “simple excusa” para acordarnos siempre de Ella.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*