San Juan Crisóstomo

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Fresco bizantino del Santo portando el texto descrito en la Hermeneia de Dionisio. Monasterio de Meteora (Grecia).

El Padre de la Iglesia, San Juan Crisóstomo (347-407), arzobispo de Constantinopla, fue un obispo y notable predicador en Siria y Constantinopla, durante los siglos IV y V. Es muy conocido por la elocuencia de sus discursos y por su denuncia de los abusos cometidos por las autoridades tanto en la Iglesia como en el Imperio Romano de la época. Después de su muerte fue nombrado “Crisóstomo”, en griego, “boca de oro”, pero una leyenda popular dice que este nombre surgió antes. En Antioquía, durante un discurso muy elocuente y profundo una sencilla mujer lo interrumpió mientras predicaba llamándolo “boca de oro”. Le dijo que sus palabras eran como una fuente, pero que la comprensión popular era como un cubo al que no llegaba el agua de dicha fuente. Desde ese momento, San Juan cambió su forma de predicar a fin de que todo el mundo lo entendiera.

Fue también muy conocido por su notable sensibilidad ascética. Es una de las figuras más importantes de la Patrística Cristiana y es venerado tanto en Oriente como en Occidente con el título de Doctor de la Iglesia.  A veces se le conoce como San Juan de Antioquia, pero en realidad este nombre es de un obispo de Antioquía (429-441), que encabezó a un grupo de obispos orientales moderados durante la controversia nestoriana.

Su vida:
San Juan Crisóstomo nació en Antioquía en el seno de una noble familia; su padre, llamado Segundo, era un oficial de alto rango del ejército imperial, que murió poco tiempo después del nacimiento de Juan, por lo que fue criado por su madre, Antusa, que provenía de una rica familia cristiana. Su madre quedó viuda con solo veinte años de edad, se negó a casarse de nuevo y dedicó su vida a la educación de su hijo.  Juan recibió la educación clásica griega del filósofo Andragatius y del retórico Libanio.

Fue bautizado en el año 370, con ventitrés años de edad y fue ordenado lector (hipodiácono), estudiando teología con Diodoro de Tarso, que era uno de los líderes de la que llegó a denominarse “Escuela de Antioquía”. Vivió como ermitaño en una cueva en las montañas de Antioquia durante dos años, pero debido a su mala salud tuvo que regresar a la ciudad.

Durante diez años, antes de ser ordenado de diácono, estuvo especialmente preocupado por la cuestión del celibato y el monacato y sobre este tema escribió en varias ocasiones. Su tratado “Sobre el sacerdocio”, escrito durante sus años de diaconado es una obra maestra de la literatura patrística en la que San Juan Crisóstomo hace hincapié en la sublimidad del sacramento del Sacerdocio. Llegó a decir una vez: “Si te encuentras en el camino un sacerdote y un ángel, ve a besar la mano del sacerdote, ya que los ángeles aunque quieren ser capaces de administrar el Sacramento de la Eucaristía, no pueden, ya que esto pertenece sólo a los seres humanos”. Fue ordenado diácono en el año 381 por San Melecio de Antioquía, y luego sacerdote en el 386 por el obispo Flaviano I de Antioquía.

Estuvo doce años como predicador en una iglesia construida por Constantino el Grande, y pronto llegó a ser conocido por la elocuencia de su discurso público. De este modo, sus explicaciones de varios pasajes de la Escritura y sus enseñanzas morales son en realidad piezas brillantes de la homilética. Las obras más valiosas son sus Homilías sobre varios libros de la Biblia.

Relieve bizantino del Santo en marfil (s. XI). Museo Nacional del Louvre, París (Francia).

San Juan insistió mucho en la caridad, estando especialmente preocupado por las necesidades espirituales y materiales de los pobres. Habló en contra de los abusos que los ricos de Antioquia y Constantinopla hacían de sus riquezas y bienes. La mayor parte de los temas de su predicación fueron eminentemente sociales, explicando como tenía que ser el modo de vida de los cristianos.

Un incidente ocurrido durante su ministerio en Antioquia puede ilustrar muy bien la influencia de sus sermones. Cuando llegó a Antioquia, a causa de un motín popular en el que las estatuas del emperador y su familia fueron mutiladas, el obispo San Melecio tuvo que intervenir, mediar ante Teodosio I. Durante la Cuaresma del año 397, Juan predicó ventiún sermones para demostrar a la gente que habían cometido errores. Parece que su influencia fue muy eficaz pues muchos paganos se convirtieron al cristianismo. En esa ocasión, la venganza del emperador Teodosio no fue tan dura como se esperaba.

En Constantinopla:
Después de la muerte de Nectario, arzobispo de Constantinopla, ocurrida en el año 397, Juan, en contra de su voluntad, se convirtió en el nuevo arzobispo de la Capital Imperial. Desde el primer momento, no le agradó el protocolo de la Corte Imperial que confería mayores privilegios a la jerarquía eclesiástica que a los funcionarios del Estado y mientras fue obispo se negó rotundamente a realizar actos espectaculares en su lujosa residencia-palacio. Esto le valió para conseguir gran popularidad entre el pueblo, pero no con los ricos y el alto clero. La reforma que realizó en el clero trajo mucho descontento entre los clérigos. Como ejemplo de esta reforma, a fin de establecer la disciplina, instó a los predicadores a regresar a sus iglesias donde se suponía que tenían que servir a los feligreses. Su estancia en Constantinopla fue mucho más difícil que en Antioquía.

Teófilo, obispo de Alejandría quería que Constantinopla estuviese bajo su influencia y se opuso desde el principio al nombramiento de Juan. Como rival de Orígenes y de sus enseñanzas, Teófilo acusó a Juan de que iba a ser demasiado influenciado por la teología de Orígenes. A finales del siglo IV, Teófilo había castigado a cuatro monjes egipcios (conocidos como los hermanos Tall) por su apoyo a lo que enseñaba Orígenes. Estos huyeron de sus monasterios en Egipto y fueron recibidos por Juan, que los defendió ante el emperador.

Icono griego ortodoxo contemporáneo del Santo.

Juan se encontró con otro enemigo: Aelia Eudoxia (esposa del emperador romano oriental Arcadio), que no le gustaba las denuncias de San Juan a su extravagancia en el vestir femenino. Asimismo, el ministro Eutropio, que le había ayudado hasta entonces, se convirtió también en su opositor ya que Juan criticaba los abusos que este cometía.
Pronto, Teófilo, Eudoxia, y sus otros enemigos se aliaron en contra de Juan. En el año 403 se celebró un sínodo para condenar a Juan, acusándolo se seguir la doctrina de Orígenes. Teófilo, con ventiseis obispos más otros diez que estaban bajo la jurisdicción de Juan, lo acusaron de haber insultado a tres viudas. El consejo, presidido por Teófilo, convocó a Juan para que se defendiera de estas calumnias y otras ridiculeces y como Juan no se presentó ante ellos, fue depuesto y enviado al exilio. Pero esta decisión fue anulada inmediatamente por el emperador Arcadio que estaba convencido de que la gente de Constantinopla lo amaba y apoyaba.

En esto, ocurrió un verdadero “terremoto” en el dormitorio del emperador: la emperatriz, embarazada, había perdido al niño que nació muerto y esto fue interpretado como signo de la ira de Dios, por lo que la paz, solo duró dos meses. Pronto fue erigida una estatua de plata de la emperatriz Eudoxia cerca de la Catedral y Juan criticó abiertamente las ceremonias de dedicación. Habló en contra de la emperatriz en un tono muy duro: “Una vez más Herodías se demoniza a sí misma, una vez más está temblando, baila y salta de nuevo, una vez más está buscando la cabeza de Juan” (una alusión a lo que sucedió a San Juan el Bautista, ya que casualmente tenían el mismo nombre). Durante la Pascua del año 404, Eudoxia, asesorada por Teófilo, convocó un nuevo sínodo en el que San Juan fue depuesto por segunda vez con el argumento de que “no había sido restablecido por un Consejo después de ser depuesto por primera vez”. San Juan fue arrestado cerca de su palacio diocesano durante la Pascua y exiliado hasta después de Pentecostés, el 20 de junio en el año 404. Después de una breve parada en Nicea, San Juan llegó después de setenta y siete días de camino, a Arabissos o Cucuz en Armenia Menor. El Papa Inocencio I protestó contra el destierro de San Juan, pero fue en vano.

Juan escribió algunas cartas que tuvieron una gran influencia en Constantinopla, y gracias a ellas se exilió aún más, a Pityus (orilla oriental del Mar Negro, hoy en Georgia), pero nunca llegó a su destino, porque murió durante el viaje, en Comana, en el Ponto, el día 14 de septiembre del año 407. Sus últimas palabras fueron: “¡Gloria a Dios por todo!”. Sus restos fueron llevados a Constantinopla en el año 438 por el emperador Teodosio II, y puestos en la iglesia de los Santos Apóstoles, evento que se celebra en la Iglesia Ortodoxa el día del 27 de enero, aunque publiquemos este artículo un día antes.

Relicario del Santo en la iglesia de Santa Catalina de Bucarest (Rumanía).

Reliquias:
Partes de las reliquias de San Juan Crisóstomo se encuentran:
– En el monasterio Philotheou (Monte Athos): La mano derecha del Santo;
– En el monasterio Varlaam en el complejo monástico de Meteora, en Grecia.
– En la Iglesia de Santa Catalina (La Capilla de la Facultad de Teología Ortodoxa) – Bucarest (Rumania). Esas reliquias se encuentran en Rumania desde octubre de 1997, cuando el cardenal de Florencia, Silvano Piovanelli, ofreció como regalo al Patriarca Teoctisto algunas reliquias del santo (su maxilar, su boca de oro), como un gesto fraternal. Fue un regalo de la Iglesia católica para la Catedral Patriarcal de Rumania.
– Gran parte del cráneo sigue en la catedral de Florencia (Italia).
– En el Monasterio Darvari – Bucarest (Rumania).
– En el Monasterio Secu, condado de Neamt, al noreste de Rumanía
– En el Monasterio de Vatopedi (Monte Athos): la parte de la oreja izquierda de la cabeza. Según la tradición, él expuso su oreja izquierda a un ángel, quien le explicó el Santo Evangelio, y es por eso por lo que su oído está incorrupto.
– En la  Catedral de Metropolitana de Oltenia, Craiova, Rumanía: un relicario de plata.
– En la Capilla de la Inmaculada Concepción de la Basílica de San Pedro (Vaticano). Parte de estas reliquias regresaron al Patriarcado Ecuménico de Constantinopla en el año 2004, como donación del papa Juan Pablo II y están expuestas ahora en la Catedral de San Jorge de Constantinopla.
– El sarcófago de San Juan Crisóstomo se encuentra en Koman (Comana), Georgia.
– Algunas otras pequeñas reliquias están en los monasterios atonitas de Iviron, Dochiariou y Dionisiou (Monte Athos) y en el Monasterio de San Jorge de Comana, en Paphos, Chipre.

El Papa y el Patriarca Ecuménico veneran las reliquias del Santo. Patriarcado Ecuménico de Constantinopla, Estambul (Turquía).

Representación iconográfica :
La “Hermeneia de la pintura bizantina” es una obra de arte, escrita por Dionisio de Furna  en el siglo XVII que da las siguientes directrices para la representación de San Juan Crisóstomo, en los iconos:
San Juan Crisóstomo (sin usar la Mitra o la Corona del obispo en Oriente) debe ser pintado como muy corto y delgado, de cabeza grande, nariz y fosas nasales amplias, blanca amarillenta la cara, cuencos de los ojos cóncavos y de ojos grandes, con aspecto alegre, frente alta, con arrugas, y las mandíbulas pronunciadas, debido al largo ayuno, con un poco de barba y el pelo rubio grisáceo”. El dice en su manuscrito: “Oh Dios, nuestro Dios, que enviaste a Jesucristo como pan del cielo, como alimento para todos, como Salvador…” A menudo, San Juan es representado en la Cámara Santa del Altar y cuando se pinta en las puertas del iconostasio, lleva el texto escrito de su Liturgia. También se le pinta junto a San Basilio Magno y San Gregorio el Teólogo (Nacianceno), con los que se celebra conjuntamente en las Iglesias Orientales el día 30 de enero.

Himnografía:
El Himno (Tropario) del Santo, que se canta en el día de su celebración dice así:
De tu boca, como una encendida luz de la aurora, (1) la Gracia ilumina al mundo, (2) que ganó para el mundo no los tesoros de la plata  sino el amor, (3) y que han demostrado a nosotros la altura del pensamiento humilde. Con su enseñanza, Padre Juan Crisóstomo, ruega a nuestro Logos, Cristo Dios para que salve nuestras almas! “

Doctrina de San Juan Crisóstomo:
En su trabajo pastoral, San Juan Crisóstomo se refiere a temas tales como el conocimiento de Dios, los Sacramentos, la Iglesia y el amor cristiano. Su obra completa está compuesta por dieciocho volúmenes en la edición de “Patrologia Graeca”, y está muy difundida también en cerca de dos mil manuscritos.

En relación con el conocimiento de Dios, San Juan Crisóstomo lucha contra la herejía de los Anomaioi argumentando que la naturaleza de Dios y de Cristo Jesús no se puede conocer, es imposible de entender a través de la razón. Esta herejía de Eunomio, no sólo negó la consustancialidad de Jesús, sino incluso que era de una naturaleza diferente de la de Dios.
San Juan escribió sobre los sacramentos: el Santo Bautismo, la Penitencia, el Matrimonio, la Sagrada Eucaristía y el Sacerdocio.

Acerca de la Iglesia, San Juan Crisóstomo dice que ella es el Cuerpo de Cristo, que los creyentes son los miembros de este cuerpo y que Cristo es la cabeza del cuerpo: “y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo “(Ef 1, 22-23).

Detalle de la mano incorrupta del Santo. Monasterio Philoteou, Monte Athos (Grecia).

San Juan afirma que el amor es esencial para conseguir la salvación, que es la virtud que hace al hombre semejante a Dios, que es el Amor. El amor a Dios debe complementarse con el amor al prójimo y debe caracterizarse por la misericordia. San Juan afirma que cuando ayudamos a un pobre tenemos que ser conscientes de que en realidad ayudamos a Cristo, que nos recompensará en el Día del Juicio Final: “Venid,  benditos de mi Padre, tomad posesión del reinado que ha sido preparado para vosotros desde la fundación del mundo, porque tuve hambre y me disteis de comer; tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me recibisteis…“(Mt . 25, 34-35).

Obras Litúrgicas:
En las Iglesias Orientales, dos de sus obras merecen especial atención. San Juan ha armonizado la vida litúrgica de la Iglesia, la revisión de las oraciones y la guía de la Santa Liturgia o la celebración de la Santa Eucaristía. Hasta hoy, la Iglesia Ortodoxa y la Iglesia Católica de rito bizantino celebran sobre todo la Divina Liturgia de San Juan Crisóstomo. En estas iglesias cada año en el servicio de Pascua se lee la homilía de Pascua de San Juan Crisóstomo, que es una verdadera obra maestra de la homilética y de la literatura.  Junto con las obras de teología, San Juan escribió un tratado “Sobre la vanagloria y sobre el crecimiento de los niños”, que es uno de los primeros manuales de Pedagogía.

La importancia de San Juan Crisóstomo:
En una época en la cual el clero diocesano era duramente criticado por su lujoso estilo de vida, San Juan estuvo decidido a reformar el clero de Constantinopla. Sus esfuerzos tuvieron una seria resistencia y no tuvo más que un efecto limitado. Como teólogo, ha sido y sigue siendo muy importante en el cristianismo oriental, pero también lo es para el cristianismo occidental. Por lo general se negó a seguir a sus contemporáneos se inclinó hacia la alegoría, y hablaba directamente, aplicando las enseñanzas de las Escrituras a la vida cotidiana. Hasta cierto punto, sus escritos son una síntesis del método hermenéutico de los más alegóricos de la Escuela de Alejandría con la forma literal de comprensión de la Escuela de Antioquía.

Relicario con la mano del Santo en Regensburg (Alemania).

Sus exilios muestran que el poder secular tuvo una fuerte influencia en la Iglesia Oriental de aquella época. También pone de manifiesto la rivalidad entre Constantinopla y Alejandría; cada una quería tener el privilegio de tener “el primer lugar entre las Iglesias”. Esta hostilidad mutua, con el tiempo, creó mucho sufrimiento en la Iglesia y en el Imperio Romano. Es interesante observar el desarrollo de la autoridad papal,  las protestas del Papa Inocencio en ese momento no tenían ningún efecto, lo que demuestra la falta de influencia de los obispos de Roma en el Oriente de la época.

San Juan Crisóstomo y el antisemitismo:
Cuando no era más que lector de la Iglesia Antioquena, San Juan escribió muchos sermones y homilías contra los judíos (o contra “los judaizantes”), con la intención de luchar contra algunos hábitos que los cristianos traían de los judíos manteniendo algunas de las costumbres y normas de la Ley de Moisés. A partir de algunos fragmentos de estos sermones, en los que retóricamente San Juan habla en duros términos contra el judaísmo, algunos autores modernos han interpretado los escritos del santo (al igual que de otros Padres de la Iglesia) como de antisemitas. Esto es tanto más cuanto que, más allá de la intención original de San Juan, sus escritos fueron utilizados a veces por diferentes grupos tratando de promover el antisemitismo en el cristianismo. Es el caso de los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, que usaron los escritos de San Juan en un intento de persuadir a los cristianos en Alemania y Austria de que los judíos merecían ser exterminados.

Aunque el tono en “Adversus Iudaeos” es muy duro para los judíos y sus prácticas religiosas, no obstante, debe tenerse en cuenta que esto no tiene nada que ver con el antisemitismo, un concepto moderno que es una forma de racismo. San Juan no admite el uso de la violencia contra los judíos, sino que sus polémicas son exclusivamente con las prácticas judías por parte de los cristianos, que él consideraba inútiles después de la venida del Salvador.

Celebración:
La Iglesia Ortodoxa lo considera como uno de sus principales Jerarcas y lo conmemora el día 13 de noviembre y junto con San Basilio Magno y San Gregorio el Teólogo, lo conmemora el día 30 de enero. El retorno de sus reliquias a Constantinopla, es recordado mañana, día 27 de enero. La Iglesia Católica también lo considera Santo Padre de la Iglesia y lo conmemora el día 13 de septiembre.

Mitrut Popoiu

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

10 pensamientos en “San Juan Crisóstomo

  1. Dear Dumitru,
    Thank you very much for this wonderful article.
    Saint John is one of the most venerated Fathers of the Church in the West. Here the most common name is Chrysostom and not “the golden Mouth”, but we know that both terms mean the same thing.
    I do not know his writing background and therefore knew not to be branded anti-Semitic, which is absurd, because many were the Fathers who addressed the issue of “judaizers” and the one who preaches love among all men can’t be anti-Semitic.
    I want to say that I greatly appreciate the gesture from the Vatican to restore his relics to the Ecumenical Patriarchate of Constantinople and also the relics of Saint Gregory the Theologian.

  2. Dear Lucho,
    what can I say, I have the same problem with the western saints. As an example, I know not so much about St. Thomas from Aquin or Beda. I think that is the advantage of the modern times we live: we start to know each other better and better. That is the only way to start a real ecumenical dialogue and a constructive christian effort to re-unite the Body of Christ.
    Yes, Antonio, I appreciate also much the gestures made in the last years by the Catholic Church, by giving some relics of the saints. These are real gestures of fraternity and openness.

  3. Thank you Mitrut, for this wonderful and complete article! The photo where Pope Benedictus XVI and the Ecumenic Patriarch are venerating the relics of the Saint is really impressive. We must make incidence on such reconciliation episodes, so that one day Catholic and Orthodox Christians may understand each other and live in harmony and respect.

    I deeply regret that this holy texts were used to justify an aberration as was the genocide of the Jews in Germany. Unfortunately this people have been brutally persecuted in Christian culture and there exist a lot ot texts which justify this slaughter that are clearly anti-Semitic, without resorting to John Chrysostom in this regard.

  4. Para Mitut, aunque tal vez no entienda, felicitaciones por este artículo!
    San Juan Crisóstomo es uno de esos Padres que me han llegado a lo más profundo por su vida, por su conciencia social, por su doctrina…. y valga decir, a propósito de la historia del monacato, que él fue muy influyente en la tradición misionera y caritativa de los monjes… para él era normal ordenárles de diáconos y prebíteros (en una época donde el monacato era un movimiento laico) y enviarles a llevar la buena nueva. Así como san Gregorio Magno, él usó a los monjes en su reforma eclesiática, encontrando en ellos unos excelentes aliados. Aunque él llevó vida eremitica, muy después dirá que un monje no vale nada si no busca la salvación de sus hermanos cristianos del mundo, y criticaba a aquellos que no hacían nada en favor de los pobres… claro, siempre apoyó las formas clásica de vida monástica, tanto cenobítica como eremítica, pero siempre y cuando no perdieran su compromiso social. A su vez, él proponía a los monjes como modelo para el pueblo, y constantemente invitaba a las gentes a visitar los monasterios y yermos, y a vivir algún tiempo con ellos.

  5. Bueno,menudo articulo el que ha realizado el compañero Mitrut,extenso y completo (sobretodo en cuanto a reliquias del santo,tema que me interesa mucho),y gracias por la imagenes,que no se si seran de el o de Antonio,jejeje.
    Cuanta razon tenia la mujer sencilla que lo llamo “boca de oro”,el tipo de expresion,de lenguaje no llegaba al entendimiento de la clase humilde/baja sin estudios ni nada.
    En cuanto a la emperatriz Eudoxia no se si sera la emperatriz de mismo nombre cuya vida ignoro (por ahora),pero que es tan “famosa” en la historia cristiana,aunque vistos los hechos lo dudo.

  6. Siempre existen doctrinas “utilitarias” que acaban interpretando conforme a sus fines palabras que quizás tuvieron otro significado en origen.El ejemplo del Tercer Reich y el antisemitismo de nuestro San Juan Crisóstomo es un buen ejemplo . Que no cunda el ejemplo…y valga la redundancia.

  7. San juan Crisóstomo es el patrono de la parroquia de “Loma de González”, municipio del departamento del Cesar; Colombia. Su patronato data de 1720, época del colonialismo español, en que el pueblo era un asentamiento índígena. Su imagen tallda en madera es del año 1843. hasta ahora seguimos buscando información sobre el obispo o vicario del entonces Obispado o Provincia de Santa Marta (colombia), que lo designó patrono de este pueblo; así mismo el orígen de la bella imagen, pues no hay registro sobre ello. En Colombia hay solo dos parroquias con este patrono, uno de los santos menos difundidos durante la época de la colonia.

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