Santos mártires mexicanos

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Tapiz de la beatificación de los mártires mexicanos de la guerra cristera.

Pregunta: Estimables señores: Soy mexicano y vivo en México, pero al igual que un sinnúmero de personas en este país, desconozco los nombres de los 25 o 26 santos mexicanos canonizados por el papa San Juan Pablo II. Estos santos fueron mártires durante la “guerra cristera” de México acaecida entre los años de 1926 a 1929. Mucho les agradecería me hicieran el favor de dar respuesta a esta interrogante. Muchas gracias por su atención y de antemano las gracias por su respuesta.

Respuesta: Me alegro que nos hayas hecho esta pregunta, pero es tan amplia que voy a contestarte someramente con la esperanza de que, poco a poco, vayamos hablando sobre cada uno de ellos, lo cual estaría muy bien, sobre todo si nos ayudan nuestros amigos mexicanos. ¡Tomadlo como un reto! Aun así y todo, como hace tres días fue la festividad de Santo Toribio Romo, al final hablaremos de él.

Entre los años 1915 y 1929 las condiciones de la Iglesia en México fueron extremadamente difíciles, especialmente después de la entrada en vigor de la nueva Constitución el día 5 de febrero del 1917; realmente era anticlerical y antirreligiosa. El clero católico fue objeto de todo tipo de vejaciones por parte de los gobernantes, los cuales actuaron con una brutal violencia utilizando los más variados pretextos; en realidad lo que pretendían justificar era la persecución de los sacerdotes por el mero hecho de serlo.

Dos son los grupos de sacerdotes y laicos martirizados “in odium fidei”: un grupo de la archidiócesis de Guadalajara, encabezados por el párroco Cristóbal Magallanes y que fueron ejecutados entre los años 1915 y el 1929 y el resto, hasta venticinco, pertenecientes a otras diócesis. Al grupo de la archidiócesis de Guadalajara, se le había abierto el proceso ordinario el día 22 de agosto de 1960, mientras que al otro grupo, el día 31 de julio de 1981, pero considerada la homogeneidad de los dos grupos en cuanto a la causa del martirio, la Conferencia Episcopal Mexicana, en el año 1983 fusionó los dos grupos en uno, con la intención de promover una única Causa. Esto puede comprobarse consultando el “Index ac Status Causarum” de los años 1975 y 1985. Obviamente, después de la decisión de la Conferencia Episcopal, los dos grupos fueron unificados en un único proceso.

Santos mártires mexicanos de la guerra cristera.

Estos son los mártires de la archidiócesis de Guadalajara:
San Cristóbal Magallanes, nacido el 30 de julio de 1869 y martirizado el 25 de mayo de 1927.
San José Maria Robles, nacido el día 3 de mayo de 1888 y martirizado el 25 de julio de 1927.
San Atilano Cruz Alvarado, (no se sabe la fecha de nacimiento) y martirizado el 1 de julio de 1928.
San Agustín Caloca, nacido el día 5 de mayo de 1899 y martirizado el 25 de mayo de 1927.
Santo Toribio Romo González, nacido en abril del año 1900 y martirizado el 25 de febrero de 1928.
San David Galván Bermúdez, nacido el 29 de diciembre de 1880 y martirizado el 30 de enero de 1915.
San Jenaro Sánchez Delgadillo (no se conoce su fecha de nacimiento) y martirizado el día 17 de enero de 1927.
San Julio Álvarez Mendoza, nacido el 24 de diciembre de 1866 y martirizado el 20 de marzo de 1927.
San Justino Orona Madrigal, nacido el día 14 de abril de 1877 y martirizado el 1 de julio de 1928.
San Román Adame Rosales, nacido el 28 de febrero de 1859 y martirizado el 21 de abril de 1927.
San Tranquilino Ubiarco, nacido el 8 de julio de 1899 y martirizado el 5 de octubre de 1928.
San Rodrigo Aguilar Alemán, nacido el 13 de mayo de 1875 y martirizado el 28 de octubre de 1927.
San Pedro Esqueda Ramírez, nacido el 29 de abril de 1887 y martirizado el 22 de noviembre de 1927.
San José Isabel Flores, nacido el 28 de enero de 1866 y martirizado el 25 de junio de 1927.
San Sabas Reyes Salazar, nacido el 5 de diciembre de 1883 y martirizado el 13 de abril de 1927.

Relicario de los mártires de la archidiócesis de Guadalajara (México).

De la archidiócesis de Durango, los mártires eran San Luís Batis Sainz, San Mateo Correa, San Manuel Morales, San David Roldán Lara y San Salvador Lara Puente.

De la Diócesis de Chilapa: San David Uribe Velasco y San Margarito Flores García.

De la diócesis de Morelia: San Bernabé de Jesús Méndez Montoya.

De la diócesis de Colima: San Miguel de la Mora.

De la diócesis de Chihuahua: San Pedro de Jesús Maldonado.

Fueron beatificados por el papa San Juan Pablo II el día 22 de noviembre del año 1992  y canonizados por el mismo Papa el día 21 de mayo del año 2000. He consultado los “Index ac Status Causarum” de los años 1975 (p. 105) y 1985 (pp. 8 y  47).

Santo Toribio Romo González, sacerdote mexicano mártir
Santo Toribio nació el día 16 de abril del año 1900 en Santa Ana, pequeña aldea perteneciente al municipio de  Jalostotitlán, en el estado de Jalisco, en Máxico. Sus padres se llamaban Patricio Romo Pérez y Juana González Romo y fue bautizado al día siguiente de su nacimiento. En Jalostotitlán realizó sus primeros estudios en la escuela parroquial y como su familia estaba escasa de recursos económicos, María (Quica) su hermana mayor, tuvo que dedicarse a hacer tortillas mientras que Toribio tuvo que hacer de repartidor que entregaba a domicilio las tortillas que hacía su hermana.

Con doce años de edad ingresó en el seminario de San Juan de los Lagos, continuando después en el de Guadalajara. Uno de sus compañeros de estudios fue Silvano Barba González, que años más tarde sería gobernador de Jalisco. Con una dispensa especial, debido a su edad, fue ordenado de diácono el día 3 de septiembre del año 1922 y de sacerdote, el 23 de diciembre de ese mismo año, cantando su Primera Misa en la capilla de su tierra natal el día 5 de enero del año siguiente.

Fotografía retocada del Santo.

Un hermano suyo, más pequeño que él, también fue ordenado como sacerdote y éste fue quien escribió la primera biografía de su hermano mártir.
Estuvo a cargo de varias parroquias: Sayula, Tuxpan, Yahualica y Cuquío, destacándose por su celo apostólico y fervor y por su amor a la Eucaristía, hasta que la persecución religiosa le obligó a ejercer su ministerio a escondidas en casas particulares.

Su última parroquia fue Tequila, municipio en el que las autoridades civiles destacaban por su deseo de perseguir a los sacerdotes y allí, desde su escondite en la “Barranca de Agua Caliente” atendía a sus feligreses, junto con su hermano sacerdote y su hermana mayor, que siempre le siguió, en lo bueno y en lo malo. El, que presentía su destino, decía: “Tequila, tu me brindas una tumba y yo te doy mi corazón”. En Tequila se le unieron su hermano sacerdote y su hermana Maria.

Como era buscado por los soldados federales, el día 23 de febrero del año 1928, Santo Toribio, previendo su muerte, envió a su hermano sacerdote a Guadalajara a fin de que no fuese capturado, pero antes de marcharse le solicitó la absolución, por lo que de rodillas junto a una silla, fue confesado por su hermano Román. Antes de irse, le entregó una carta cerrada diciéndole que no la abriera hasta que él se lo indicara. Ambos hermanos se pusieron de rodillas en el suelo y se bendijeron mutuamente. Esa carta era su testamento espiritual en la que encargaba a su hermano que cuidase de sus ancianos padres y de su hermana. Ya solo con su hermana y a salvo su hermano, se llevó todo el tiempo rezando pues presentía su muerte. El viernes, día 24 celebró su última Misa y también pasó todo el día en oración acompañado por su hermana y ya de madrugada, vestido, se metió en la cama.

Fotografía de la ropa que llevaba el Santo en el momento de ser asesinado.

Los soldados federales se presentaron la madrugada del día 25 de febrero y forzando la puerta entraron en la habitación donde dormía. El se despertó aterrorizado y se sentó en la cama identificándose; inmediatamente le pegaron varios tiros, pero pudo levantarse y dirigirse a la puerta de la casa, cosa que no logró pues una nueva descarga acabó con su vida. Había caído en brazos de su hermana que mientras moría le decía: “Valor hermano mío, Jesús misericordioso te recibirá”. Tenía solo ventisiete años de edad y cinco años de sacerdote, por cuya causa murió.

Los mismos que lo habían fusilado decidieron llevar su cadáver a Tequila para exhibirlo y burlarse de él, pero los vecinos del pueblo, como vieron que querían llevarlo encima de un burro como si fuese un animal abatido en una cacería, con unos palos y ramas hicieron unas parihuelas, lo pusieron encima y lo llevaron a Tequila, acompañados por quienes lo habían asesinado, que iban blasfemando y por su hermana, que nunca se separó del cadáver y que iba rezando el rosario.

Al llegar a Tequila, tiraron el cadáver en la plaza que había frente al Ayuntamiento, apresando al mismo tiempo a su hermana, quién antes, se arrodilló junto al cuerpo de su hermano y lo besó en la frente. Por la tarde, los vecinos consiguieron permiso para recoger el cadáver y velarlo durante la noche en una casa particular. Al día siguiente, todo el pueblo lo acompañó al cementerio donde fue sepultado. Tres días más tarde dejaron en libertad a su hermana quién marchó a Guadalajara, donde fue recibida por su familia; aún llevaba sus ropas manchadas con la sangre de su hermano.

Urna actual con los restos del Santo. Fotografía de Francisco Juárez (2008).

Veinte años después, se exhumó su cuerpo y fue llevado a su pueblo natal. Sobre las ruinas de lo que fue su casa, se levanta hoy una capilla dedicada a la Sagrada Familia y en la iglesia donde cantó su primera Misa, está sepultado.

El día 22 de agosto del año 1960 se inició el proceso de beatificación y canonización a nivel diocesano y en el año 1983, este proceso junto con el de otros venticuatro mártires más, fue impulsado por la Conferencia Episcopal de México. Todos ellos, fueron beatificados por el papa San Juan Pablo II el día 22 de noviembre del año 1992  y canonizados por el mismo Papa el día 21 de mayo del año 2000. Su fiesta se celebra el día 25 de febrero.

Antonio Barrero

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Orígenes del monacato cristiano (II)

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Celdas de anacoretas excavadas en la roca cerca del Mar Muerto (Palestina).

II.
Un antecedente muy importante del monacato cristiano que debe ser mencionado es la secta judía de los esenios. De ellos nos dan noticia Filón de Alejandría, Plinio el Viejo y Flavio Josefo. Pero la principal fuente de información se halla en el conjunto de manuscritos conocidos como “rollos del mar Muerto”, hallados en 1946 en Qumrân, así como las ruinas del complejo “monástico”, excavadas desde 1951.

Esta comunidad, asentada en el desierto de Judá desde el siglo II a. C., presenta una asombrosa semejanza y afinidad con el monacato cristiano. Estos “monjes judíos” se sentían distintos al resto de la gente de su nación, y se consideraban “el resto de Israel” de que hablaban los antiguos profetas. En su mayoría practicaban el celibato (a pesar de que en la tradición rabínica tal práctica es muy mal vista), se reunían en distintos momentos del día para la oración común, cada miembro practicaba la pobreza, se entregaban a ayunos, estudio de la Tanak (las Escrituras hebreas), meditación, vigilias; prestaban estricta obediencia a los oficiales de la comunidad. Para ingresar, se debía pasar por una prueba de, al menos, tres años, al final de la cual, en caso de ser admitido, ante la asamblea de los hermanos se confesaba pecador y luego recitaba un solemne juramento. En sus enseñanzas hablaban de un combate espiritual entre la luz y las tinieblas (uno de los temas recurrentes de los textos del apóstol san Juan), de una sabiduría “escondida”, de un “Maestro de justicia” a quien esperaban. Este particular movimiento judío no se encontraba solo en la comunidad de Qumrân. También lo encontramos en la diáspora, con diversas modalidades: los “terapeutas” de que habla Filón son un ejemplo.

Muchos han propuesto a los esenios como los padres directos del monacato cristiano. Pero hay que tener en cuenta que el corazón de aquel movimiento, Qumrân, fue destruido por la X Legión romana en el año 68 d. C., y los pocos refugiados que allí quedaron fueron asesinados o expulsados durante la segunda guerra judaica, es decir, entre los años 132 y 135; el monacato cristiano aparece en la segunda mitad del siglo III, cuando ya había pasado desde el distanciamiento entre la Iglesia y el judaísmo: era impensable que cristianos imitaran instituciones judaicas. Si se puede afirmar, en cambio, la influencia de Filón de Alejandría en la doctrina ascética de varios Padres de la Iglesia, que a su vez haría cristalizar la teoría y la práctica monásticas.

Fragmento de uno de los manuscritos del mar Muerto.

Pasemos ahora a conocer lo que opinaban los monjes primitivos sobre sus orígenes. Recordemos que los cristianos de lo primeros siglos tenían una aguda conciencia de ser los herederos del pueblo de Israel: al antiguo testamento no era la historia de la nación judía, sino la primera etapa de la historia de la Iglesia de Cristo. Por eso, los primeros monjes no dudaron en buscar en las divinas Escrituras sus ascendientes. Y así es como nos presentan como sus “padres” a Adán, antes de la caída, en estado de pureza, amigo de Dios; a AbrahamJacob, Moisés, que habitaron los desiertos; a los “hijos de los profetas” (1 Samuel 10, 10 y 19, 20; 1 Reyes 22,10), los “hijos de Recab” (Jeremías 35, 2-19); los “verdaderos israelitas” (Hebreos 11, 37-40). Pero los “grandes padres” del monacato eran, sin duda para ellos, los profetas Elías y Juan Bautista, quienes vivieron en el yermo, se abstuvieron de vino, no conocieron mujer y hablaban con Dios cara a cara.

No obstante lo dicho, varios Padres de la Iglesia, como San Gregorio de Nacianzo y San Agustín, toman prisa en afirmar  que el verdadero fundador del monacato es Jesucristo: pasó un tiempo en el desierto luchando con el demonio, ayunó, se retiraba a parajes solitarios para orar, vivió en total pobreza, obedeció al Padre del Cielo hasta el final, no se casó, su doctrina sería la ruta a seguir para todos los monjes. Para San Basilio, ser monjes es, sencillamente, imitar a Cristo. Luego, están los apóstoles y la primitiva comunidad cristiana de Jerusalén: los apóstoles renunciaron a todo por seguir a Jesús, y los primeros cristianos ponían sus bienes en común. San Jerónimo y muchos otros definen el monacato como “vida apostólica”[1]. Y los primeros documentos del primer cenobitismo están marcados profundamente por la bella descripción de la comunidad cristiana que nos ofrece el libro de los Hechos de los Apóstoles.

Vista de unos eremitorios en el Alto Egipto.

Aunque esta “genealogía” que los Padres y los primeros monjes nos ofrecen, de rigor histórico no tenga nada; es totalmente cierta, en cambio, en el plano espiritual, pues verdaderamente representa el ideal de vida que se proponían al llevar la vida monástica: continuar la sucesión de los amigos de Dios.

Dairon


[1] Vale la pena aclarar que no se refiere al sentido actual que le damos a la expresión, es decir, no remite a actividades misioneras o pastorales (como cuando hablamos de “apostolado”), sino que indica que son “imitadores de los santos apóstoles”, ya que se consideraban sus sucesores en el género de vida.

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San Sabas I (II)

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La casa de Nemanji. Fresco de Visoki, Monasterio Decani, Serbia.

La Iglesia Autocéfala Serbia bajo San Sabas I:
En el momento en el que San Sabas y San Simeón fundaron el monasterio Chilandariou como un monasterio autónomo de la comunidad monástica del Monte Athos, el imperio bizantino y la sociedad bizantina, lo vieron como el inicio, el encabezamiento de grandes tentaciones en aquellos tiempos difíciles, como una amenaza. El saqueo de Constantinopla por parte de los ejércitos de la Cuarta Cruzada en el año 1204 y la posterior conquista de la mayoría de las provincias europeas del Imperio, supuso más de medio siglo de luchas y guerras. Esta lucha para conquistar Constantinopla fue como de dos cruzadas juntas: una contra elementos exteriores occidentales latinos y otra entre dos estados griegos: el Imperio de Nicea y el Imperio (Despotado) de Epiro, que tenían la pretensión de hacerse con el legado del Imperio bizantino.

Pero la cuestión eclesiástica para el incipiente estado serbio, que San Sabas  había tomado como propia,la lucha por formalizar la creación de una iglesia autocéfala y el destino del pueblo serbio estaban vinculados tanto al Imperio de Nicea como al Despotado de Epiro.
Si San Sabas quería sentar las bases de una organización eclesiástica autocéfala en Serbia, tenía que buscar el consentimiento, el visto bueno, en Asia Menor, en Nicea y en Epiro. En Nicea, donde en ese momento (1204-1261) residían tanto el Emperador como el Patriarca de la Iglesia de Constantinopla. Pero en la época de San Sabas (como había ocurrido también en el pasado), la vida eclesiástica y espiritual de los cristianos ortodoxos serbios estaba bajo la jurisdicción del Arzobispado de Ohrid, (una antigua iglesia de gran reputación que se estableció en los comienzos del siglo XI y que estuvo vinculada con la gran Iglesia Justiniana del siglo VI, fundada por el emperador Justiniano I). Estando en el siglo XIII, el Arzobispado de Ohrid  bajo la protección del Despotado de Epiro que la incluyó en sus fronteras, expandiendo su jurisdicción eclesiástica también hasta las tierras serbias. Como hemos señalado anteriormente, la fundación del monasterio independiente Chinlandariou en el Monte Athos (1), fue de hecho el primer paso hacia la autonomía espiritual de Serbia, junto a la “commonwealth bizantina”. San Sabas, tras la muerte de San Simeón Nemanja y el traslado de sus reliquias a Serbia, comenzó una etapa decisiva en su intento de fundar la Iglesia Serbia Independiente, libre de las influencias bizantino-griega y latina.

San Sabas estuvo en Serbia desde 1206 hasta 1217, en el monasterio Studenica, fundado por sus padres, siendo el archimandrita de dicho monasterio; esta es la más alta dignidad dentro de la Iglesia, aunque inferior a la de obispo ortodoxo. Este periodo de su vida es generalmente entendido como su lucha por la consolidación de la fe cristiana en tierras serbias, digamos, como una fase misionera de su vida. En este sentido, un elemento importante fue consolidar la presencia donde ya estaba y consolidar también la estructura monástica, que existía desde el período anterior, desde el pre-Nemanjic, antes de los siglos XI y XII, en la que se desarrolló la política eclesiástica de Esteban Nemanja y entre los cuales, destacaban, eran muy importantes, los monasterios Studenica y Djurdjevi Stupovi.

Eremitorio de San Sabas, cercano del Monasterio Studenica (s. XIII).

Los textos del servicio religioso utilizado en la conmemoración del traslado de las reliquias de San Sabas, así como el “troparion” dedicado al Santo, nos dicen de qué manera es vista hoy en día en Serbia esta etapa misionera de San Sabas. Sabas es mencionado como “el maestro, el preceptor y el primer jerarca” que iluminó la tierra de su padre “confirmándola con la bendición del Espíritu Santo”. En otro “troparion” se dice de él que fue “profesor de la verdadera fe, maestro de la piedad e iluminador de la tierra paterna”.

Ahora debemos prestar nuestra atención en una de las facetas de la personalidad de San Sabas, faceta que está relacionada con su repentina salida hacia el Monte Athos en el año 1217. Algunos historiadores lo interpretan como una señal de desacuerdo entre Sabas y su hermano, el primer rey de Serbia de la dinastía Nemanjic, el cual se hizo coronar por el pontífice de Roma. Sobre la base de esta evidencia, muchos historiadores serbios de la historia medieval, llegan a la conclusión de que San Sabas estuvo decididamente en contra de la Iglesia Latina, pero sin embargo, otras fuentes, como Domenciano dan pruebas diferentes con respecto a esta cuestión haciendo hincapié en que, a pesar de su fuerte determinación ortodoxa, San Sabas jamás estuvo contra el cristianismo latino.

Domenciano escribe que San Sabas, como arzobispo de la Iglesia Autocéfala Serbia, envió a Roma a uno de sus obispos con una carta para el Romano Pontífice: “Y el hecho de escribirle una carta al gran sucesor de los santos Apóstoles, el Papa, y confesando la gracia por la cual él mismo había sido consagrado por Dios, pidió la bendición de los Santos Apóstoles y de Su Santidad (el Papa) para la corona de su hermano como rey…” Aunque no se pueda afirmar con certeza la autoría de esta carta por parte de San Sabas, hay que destacar que en Serbia, en tiempos de San Sabas, no existía intolerancia alguna en contra de la Iglesia Latina.

Monasterio Mileseva (s.XIII). Serbia.

De hecho, San Sabas es conocido como un eclesiástico que mostró un gran interés hacia los monasterios que estaban en ese momento bajo la jurisdicción latina. En los años en que los monjes benedictinos de Montecassino llevaban la administración del monasterio Evergetinos en Constantinopla, San Sabas residía allí. Y al mismo tiempo en que los latinos mantenían la administración del monasterio Philokalou de Tesalónica, San Sabas dona sus iconos a dicho monasterio y reside en él durante su estancia a la ciudad como invitado del metropolita de Tesalónica, Constantino Mesopotamites, un eminente obispo bizantino que destacaba por su actitud tolerante hacia los latinos. (2)

No deja de ser importante y es digno de atención que San Sabas, una vez que visitó el Monte Athos, había conseguido su mayor logro, es decir, antes de comenzar su actividad diplomática en Nicea con el fin de obtener la autonomía eclesiástica para la Iglesia Serbia. El Monte Athos había sido el lugar donde habitó el joven Sabas, donde comenzó su vida monástica, el lugar de su nacimiento y crecimiento espiritual. Es realista suponer que su intención era prepararse a sí mismo de manera apropiada para ejercer su servicio episcopal y ya entonces, el monasterio Chinlandarou de la República Monástica (Monte Athos) tenía para los serbios un papel significativo, ocupaba el lugar que le correspondía. Domenciano y Teodosio se refieren a los acontecimientos de Nicea, que tuvieron lugar en el año 1219, como el de la misión de San Sabas ante la corte imperial bizantina, aunque entre ambos autores existen ligeras diferencias.

En Nicea, San Sabas consigue un documento que le entrega el entonces emperador bizantino Teodoro I Lascaris (1205-1222) y el Patriarca de Constantinopla, Manuel I Charitopoulos (1216-1222), que lo consagró como el primer arzobispo de la recién fundada Iglesia serbia. El documento de autocefalía estableció el derecho de los obispos serbios de elegir libremente y consagrar al arzobispo de la Iglesia Serbia, aunque con el consentimiento de la Iglesia de Constantinopla y del emperador bizantino. Más tarde, entre los años 1229 y 1230, San Sabas emprendió una peregrinación a Tierra Santa visitando a los patriarcas orientales de Jerusalén, Alejandría y Antioquía, a fin de fortalecer la autocefalia y la reputación de la Iglesia Serbia.

Templo consagrado a San Sabas en Belgrado (Serbia).

En su viaje de regreso desde Nicea a Serbia, Sabas visitó nuevamente el Monte Athos y eligió a los monjes más importantes del monasterio Chilandariou, quienes posteriormente fueron ordenados como los primeros obispos de la recién fundada Iglesia Serbia. Por lo tanto puede decirse que la Iglesia Serbia, desde sus inicios, tuvo sus raíces en la tradición más ortodoxa del Monte Athos. Este patrimonio “atonita”  y la identidad de la Iglesia serbia, está muy acentuado entre las más importantes autoridades eclesiásticas, los obispos, el clero menor, los monjes y los laicos. La nueva Iglesia autocéfala de Serbia, se estableció en el sistema episcopal formado por los obispos griegos del arzobispado de Ohrid, ampliándose hasta las fronteras del Despotado de Epiro, donde se estableció en Ras en el año 1020 (3) y en las ciudades de Prizren y Lipljan (hoy en Kosovo y Metohija).

Por otra parte, la Iglesia recién fundada no podía tolerar la influencia latina de los obispados romanos de las ciudades situadas en las tierras cercanas al mar (los actuales países Montenegro y Croacia) donde había ciudadanos serbios influenciados al mismo tiempo por los latinos y los ortodoxos. La Iglesia Serbia tuvo que incluir a todas las tierras pertenecientes al Estado medieval serbio de la dinastía Nemanjic por lo que tuvo que instituir nuevos obispados alrededor del año 1220. San Sabas ordenó a nuevos obispos en el monasterio de Zica, que fue la primera sede metropolitana de la iglesia serbia, monasterio que había sido una fundación del hermano de Sabas,  San Esteban el Primer Coronado. La historia serbia dice que San Sabas ordenó a ocho nuevos obispos, que junto a los cuatro obispados griegos de la  Iglesia de Ohrid, formaron la iglesia serbia. En total, catorce nuevos obispados. En cuanto a las relaciones entre los latinos y la Iglesia ortodoxa Serbia en tiempos de San Sabas  es significativo mencionar que la Iglesia Latina mantuvo toda su estructura en aquellas regiones donde estaban presentes, conservando todos sus obispados. Se consideró normal mantener en paralelo los obispados latinos y los ortodoxos.

Monasterio de Zica (s. XIII). Serbia.

San Sabas dejó una Iglesia organizada, con un adecuado número de obispos, monjes, clérigos y laicos, con sus correspondientes monasterios e iglesias a los que suministraba las normas y los libros necesarios. En lo relativo a las relaciones entre la Iglesia y el poder civil, desempeñó un importante papel el “Nomokanon” de San Sabas. El “Nomokanon” es una colección de leyes bizantinas  eclesiásticas y civiles, donde las leyes imperiales (νομος) y las eclesiásticas (κανων) se unen y acuerdan un cierto sistema, acompañado de los comentarios de destacados juristas. Ellas representan las fuentes del derecho de Bizancio así como de la Serbia medieval. Eran una versión serbia adaptada, que tenía como principal objetivo el proteger la autocefalía de la Iglesia, definiendo claramente las prerrogativas del poder secular, especialmente, en sus relaciones con la Iglesia.

Con el fin de garantizar esto, San Sabas eliminó cuidadosamente todas las cláusulas impuestas por las aspiraciones césaropapistas de mantener la influencia entre los dos poderes, cosa que a menudo, ocurría en Bizancio. Y así, la versión serbia del “Nomokanon” incluía cláusulas que daban a la Iglesia un cierto derecho ético y moral para supervisar las leyes, así como una amplia inmunidad judicial con implicación activa en sus contactos con el Estado. Por ejemplo, el obispo tenía el derecho a intervenir a favor de los pobres y de los injustamente perseguidos. Debido a su codificación, a fin de adaptarlo al “Nomokanon” bizantino, San Sabas logró incluir el Estado medieval serbio y su sociedad dentro del círculo de la Europa de civilización mediterránea y su conexión con la rica herencia de las legislaciones romana y griega. Si el “Nomekanon” representa uno de los pilares de la Iglesia Serbia, el otro pilar era lo que San Sabas llamaba: “La confesión de la fe, santa, verdadera y ortodoxa”, que es una redacción serbia del “Sinódico de la Ortodoxia”. Con este Sinódico, la ortodoxia de la Iglesia Serbia fue definida y determinada a través de la positiva exposición de los principales dogmas de la fe cristiana de acuerdo a las enseñanzas de los Santos Padres y a las normas de los Concilios Ecuménicos.

San Sabas estuvo diecisiete años en el trono de la Iglesia Serbia, como su primer arzobispo, hasta que abdicó en el año 1234; no se conocen las razones por la cuales abdicó, nunca fueron explicadas por completo. Después de consagrar a su discípulo, el monje Arsenio, este fue su sucesor en el trono de los arzobispos serbios;  Sabas dejó una vez más Serbia y marchó en peregrinación a Tierra Santa y a las ciudades santas de Oriente, visitando entre otros el monasterio de Santa Catalina en el Monte Sinaí, Alejandría, Antioquía y finalmente, a través de Constantinopla, regresó a los Balcanes, a la capital medieval búlgara de Trnovo, donde visitó al entonces emperador búlgaro Juan Asen, suegro del entonces rey serbio Vladislav (1234 – 1243) y al Patriarca búlgaro Joaquín.

Bartholomeos, Patriarca de Constantinopla, y Methodios, abad de Chilandariou.

En Trnovo, San Sabas murió el día de la Teofanía, el 14 de enero del año 1236. Las reliquias de San Sabas, después de muchas negociaciones pues tanto el emperador como el patriarca búlgaros le tenían gran aprecio, fueron llevadas desde Bulgaria a Serbia y puestas en el monasterio Mileseva, fundado por el rey Vladislav Nemanjić.

Dragoljub


(1) Incluso actualmente el monasterio Chilandariou desempeña un papel importante en la vida espiritual y administrativa del Santo Monte Athos, como uno de los cuatro monasterios que participan en el gobierno de la República Monástica.
(2) Dj. Slijepcevic; Historia de la Iglesia de la Iglesia Ortodoxa Serbia I, 73-74.
(3) Es un obispado que aún existe y que incluye la región de Kosovo y Metohija, con su sede en la ciudad de Prizren.

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San Teófilo, monje y confesor en Nicea

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Imagen del Santo en un manuscrito iluminado griego.

Pregunta: Un buen día. Quiero agradecerles por la oportuna respuesta cuando les consulté días atrás… siguiendo con mis preguntas (y sin ánimo de aburrirlos) quisiera saber sobre San Teófilo de Bulgaria: aparte de conocer su vida (lo que haya de cierto, o por lo menos, de muy probable) quisiera saber si es cierto que éste fue monje de la regla de san Benito y vivió en Oriente, que fue “de occidente y de oriente”, como por ahí leí. Colombia

Respuesta: Su vida se conoce únicamente por lo que comentan los Sinaxarios bizantinos, pues no hay fuentes occidentales que hablen de él. Los Sinaxarios hablan de él adornando su vida con eventos prodigiosos, probablemente más de fábula que históricos.

No nació en Bulgaria aunque algunos lo conocen por Teófilo el búlgaro. Nació en Tiberiópolis (lo que hoy es la ciudad de Strumitza) en Macedonia y con sólo tres años de edad, sus padres lo llevaron a un monje llamado Esteban, que vivía en el Monte Selentión con la intención de que lo bendijese. El niño siguió viviendo su vida normal con sus padres, pero a los trece años  se marcha de casa y voluntariamente vuelve a donde estaba este monje y le dice que ha sentido una llamada interior que le decía que se pusiera bajo su dirección espiritual. Asombrado el monje, aceptó al niño y lo inició en la vida monástica y más tarde lo puso bajo la dirección de un egumeno (abad) de un monasterio cercano, monasterio del que no se sabe absolutamente nada. En ningún momento se dice bajo qué regla estaba este monasterio.

Sigue diciendo el Sinaxario que como Teófilo se marchó de casa sin avisar a sus padres, estos estuvieron buscándolo durante varios años y finalmente, descubrieron donde estaba y decidieron ir allí para verlo. Estuvieron varios días con su hijo y le suplicaron al abad que lo dejase marchar con ellos a fin de que entrara en un monasterio que ellos construirían para él y para los monjes que le acompañaran. El abad, antes de tomar una decisión quiso tener una señal divina y para eso pidió a su comunidad que ayunase durante tres días, concluyendo el ayuno con una “agrypnia” o vigilia de oración a fin de conocer cual era la voluntad de Dios. Al cuarto día, durante el canto del oficio de Maitines a medianoche, se escuchó una voz en la iglesia que decía que Teófilo podía marchar con sus padres y unos monjes más a ese futuro monasterio prometido por su padre. Y eso hicieron.

El Santo abandona la ciudad en carro tirado por un buey. Icono ortodoxo griego contemporáneo.

Por entonces empezó a surgir un movimiento que rechazaba el culto a las imágenes y cuando en el año 792, León III Isáurico desencadenó la persecución contra el culto a las imágenes (iconoclastas), Teófilo que estaba en el monasterio que habían construido sus padres, se puso al frente de quienes defendían a las imágenes, por lo que fue arrestado por, digamos, la policía imperial y llevado a Nicea con Longino el estilita. Aunque esto lo dice el Sinaxario, hay que reconocer que es bastante extraño que un prisionero de Macedonia fuese llevado a Nicea, pero bueno…

Allí intentaron disuadirlo, quisieron incluso que apostatara, pero él se mantuvo firme en sus convicciones; llegaron incluso a torturarle, pero viendo finalmente que no conseguían nada, lo dejaron volver a su monasterio donde murió algunos años más tarde. No se sabe exactamente en qué año murió aunque parece que fue alrededor del año 715. La Iglesia Bizantina (ortodoxa y católica) lo festeja el día 2 de octubre y en esa misma fecha aparece en el Martirologio Romano. No se puede decir que fuese monje benedictino, simple y llanamente, porque los Sinaxarios no mencionan bajo qué regla estaba su monasterio.

Antonio Barrero

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

San Matías, apóstol mártir

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Tabla gótica del Santo. Obra de Duccio di Buonisegna.

“Matías en hebreo significa “dado a nuestro Señor” ó “un regalo de nuestro Señor”, ó incluso, humilde, pequeño. El fue elegido por nuestro Señor cuando entró en el grupo de los setenta y dos discípulos y cuando, por sorteo, fue elegido para entrar en el grupo de los apóstoles. Se consideraba pequeño, porque era manso y humilde. Como dice San Ambrosio hay tres formas de ser humilde: la primera es hacerse humilde por aflicción, la segunda es ser humilde por la consideración de si mismo y la tercera es serlo por devoción a nuestro Creador. San Matías, tuvo la primera por sufrir el martirio, tuvo la segunda por despreciarse a sí mismo y tuvo la tercera por maravillarse de la majestad de nuestro Señor. Por San Matías como cambiar el bien por el mal, porque por ser bueno, ocupó el lugar de Judas, el traidor. Su vida es leída en la Santa Iglesia y San Beda escribió sobre él como de un hombre santo que da testimonio” (Leyenda aurea, siglo XIII)

Sobre San Matías se dicen pocas cosas en la Biblia. Solo es mencionado una vez en el Nuevo Testamento, o sea, cuando es elegido para reemplazar a Judas a fin de que se cumpla el que hubiera doce apóstoles de Cristo (Hechos 1, 15-26). Después de la Ascensión del Señor, se reunieron los discípulos, con María la Madre de Jesús y los once apóstoles. Estaban esperando la prometida venida del Espíritu Santo, perseverando en la oración. Como el puesto ocupado por Judas había quedado vacante, el número de los doce no estaba completo y este es el texto sobre la divina elección del nuevo apóstol, el número doce.

“Uno de aquellos días Pedro se puso en pie en medio de los hermanos – el número de los reunidos era de unos ciento veinte – y les dijo: «Hermanos, era preciso que se cumpliera la Escritura en la que el Espíritu Santo, por boca de David, había hablado ya acerca de Judas, el que fue guía de los que prendieron a Jesús. Porque él era uno de los nuestros y obtuvo un puesto en este ministerio. Este, pues, compró un campo con el precio de su iniquidad, y cayendo de cabeza, se reventó por medio y se derramaron todas sus entrañas.  Y esto fue conocido por todos los habitantes de Jerusalén de forma que el campo se llamó en su lengua Haqueldamá, es decir: “Campo de Sangre”. Pues en el libro de los Salmos está escrito: “Quede su majada desierta, y no haya quien habite en ella”. Y también: “Que otro reciba su cargo”. «Conviene, pues, que de entre los hombres que anduvieron con nosotros todo el tiempo que el Señor Jesús convivió con nosotros, a partir del bautismo de Juan hasta el día en que nos fue llevado, uno de ellos sea constituido testigo con nosotros de su resurrección». Presentaron a dos: a José, llamado Barsabás, por sobrenombre Justo, y a Matías. Entonces oraron así: «Tú, Señor, que conoces los corazones de todos, muéstranos a cuál de estos dos has elegido, para ocupar en el ministerio del apostolado el puesto del que Judas desertó para irse adonde le correspondía.» Echaron suertes y la suerte cayó sobre Matías, que fue agregado al número de los doce apóstoles. (Hechos, 1, 15-26).”

Colegio apostólico. Antiguo icono bizantino.

Por este texto se conoce cómo fue elegido el nuevo discípulo (apóstol), o sea, por sorteo. Hoy en día, esta elección podría ser considerada de alguna manera como anticristiana, ya que podría asociarse con el juego. Sin embargo, la tradición judía conocía lo sagrado de las probabilidades llamadas Urim y Tummim, que eran utilizadas por el sumo sacerdote del Templo. Y aun hoy en día, este sorteo es utilizado por la Iglesia; por ejemplo, los ortodoxos serbios eligen a su Patriarca por sorteo contando con dos o tres candidatos propuestos por el Santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa Serbia. Pero de todos modos, de acuerdo con la “Leyenda Aurea”, la elección de Matías no fue exactamente un sorteo, sino una elección divina, una señal dada por Dios, pues añade: “Pero dice San Dionisio que habiendo un empate en la elección, un rayo bajó del cielo brillando sobre él”.

Asimismo, por este pasaje bíblico que hemos mencionado, sabemos que Matías fue elegido para reemplazar a Judas. Sabemos que Judas compró la tierra llamada Haceldamah (Haqueldamá) y esto es una novedad porque parece que San Pedro, con este discurso, contradice lo dicho por los evangelios. Parece que Judas no se suicidó, sino que murió en su causa a consecuencias de un accidente: “Compró un campo con el precio de su iniquidad y cayendo de cabeza, se reventó por medio, derramándose todas sus entrañas” (Hechos 1, 18). Asimismo, por este texto, nos enteramos que tanto Matías como José el Justo, eran miembros del grupo más amplio, el de los setenta y dos discípulos que acompañaban a Jesús después de su Bautismo. Así que Matías fue testigo presencial de todas las enseñanzas y milagros de Jesús, aunque no formaba parte del grupo restringido de los doce.

San Matías apóstol en la Tradición Cristiana:
Más que por los Evangelios y los Hechos de los Apóstoles, sabemos más de San Matías por la “Leyenda Aurea” (Occidente, siglo XIII) y por el “Synaxarion de Simeón Metafrastes” (Oriente, siglo X). Sabemos que Matías nació en Belén y pertenecía a la tribu de Judá y que, según la tradición, aunque esto es poco probable, estudió la Ley de manos de San Simeón. Digo que esto no es probable porque según otra tradición, Simeón murió poco después de que el Niño fuese presentado en el Templo, diciendo la conocida oración del “Nunc dimittis”, (Lucas, 2, 29-32). La “Leyenda Aurea” empieza a hablar de Matías desde que este reemplazó a Judas, pues habla primero de este “apóstol traidor” hasta su muerte. Solo a partir de ese momento comienza la historia de Matías, que reemplazó a Judas no solo como apóstol sino como hombre. Matías es el nuevo Judas, pero bueno.

Martirio del Santo. Miniatura gótica del Libro de Horas de Madame Marie (s.XIII). Hainaut, Francia.

Haciendo un repaso digamos que Matías pertenecía al grupo de los setenta y dos y que es elegido para el grupo de los doce; pero la tradición dice a qué parte del mundo fue cada apóstol para predicar el Evangelio de Cristo. Cuando es elegido Matías y después de Pentecostés, predica en Judea y posteriormente parece que marchó a Etiopía a fin de predicar allí a nuestro Señor Jesucristo como Dios. Algunos escritos de los Padres de la Iglesia y algunos documentos apócrifos (uno incluso tiene el nombre de Evangelio de Matías), nos dicen que Matías predicó en Etiopía, concretamente en la región llamada Colchis (Cólquida). Existe en Georgia otra región con el mismo nombre, lo que hace que muchos crean que predicó también allí, en Georgia. De todos modos, la tradición reconoce a San Matías como el apóstol de Etiopía.

Por predicar a Cristo, fue torturado y perseguido por algunos habitantes de la región. Un documento muy antiguo dice incluso que los etíopes fueron muy crueles, bárbaros y hasta caníbales. Parece que Matías fue arrastrado por el suelo, golpeado, le rasparon las costillas con herramientas de hierro, colgado, quemados los pies, muriendo finalmente crucificado en el año 63.

Pero otra tradición dice que San Matías fue a predicar a Macedonia, donde sus habitantes le obligaron a tomar una bebida venenosa, que normalmente dejaba ciego a quienes la bebían. Esto lo hicieron para comprobar la veracidad de la nueva religión predicada por el apóstol. Matías bebió el veneno en el nombre de Cristo y se mantuvo incólume, curando al mismo tiempo a más de doscientas cincuenta personas a las que en el nombre de Cristo les imponía las manos. Pero los que no se convirtieron seguían con la intención de matarlo, por lo cual Matías se hizo invisible durante tres días a fin de no ser encontrado. Posteriormente, Matías se les presento, fue encarcelado pero por la noche, de manera similar a como le sucedió a Pedro, fue liberado por un milagro divino. Una vez liberado, nuevamente siguió predicando a Cristo. Con posterioridad marchó a Amasea, ciudad en la costa del Mar Negro y durante tres años acompañó al apóstol Andrés en su apostolado por Edesa y Sebasta.

Con posterioridad; Matías volvió de nuevo a Judea, predicando la palabra de Dios, realizando milagros y bautizando a todos los que creían en Cristo. Pero el Sumo Sacerdote del Templo Anán (o Ananías), cuyos esbirros habían asesinado a Santiago, el hermano del Señor, ordenó capturar a Matías. En una asamblea, Anán acusó falsamente al apóstol de poner en peligro al pueblo hebreo apoyando una subversión contra los romanos, puso como ejemplos a Judas el Galileo y a Teudas y finalmente, incluso a Jesús de Nazareth: “que se proclamó a si mismo como Dios e Hijo de Dios, que asombró a muchos por los prodigios que hacia con artimañas de encantamiento y que arrastraba sus corazones hacia él, haciendo que se denigrara la Ley” (….)”sin embargo, debido a su orgullo, encontró el final que se merecía pagando de esa forma sus actos” (párrafo del Synaxarion de San Simeón Metaphrastes).

Martirio del Santo. Grabado coloreado de las Crónicas de Nüremberg (1493).

El Sumo Sacerdote recuerda el sometimiento de los judíos a los romanos y culpa a Cristo de que este sometimiento aun se ha vuelto más difícil de soportar, por lo cual, los discípulos de Jesús merecen la muerte, “así que es mejor que estos galileos, que no son muchos, mueran, abandonen este lugar santo y al pueblo que está sometido a los romanos”. Finalmente piden a Matías que elija entre abandonar a Cristo o seguir como discípulo suyo.

San Matías predica a Cristo y discute con el Sumo Sacerdote sobre las profecías del Antiguo Testamento acerca del Mesías. Matías se refiere a la profecía de Moisés en el Deuteronomio: “El Señor, tu Dios, te suscitará un profeta como yo; lo hará surgir de entre vosotros, de entre tus hermanos, y es a él a quien escucharán” (Deut., 18, 15), recuerda también “Moisés hizo una serpiente de bronce y la puso sobre un asta. Y cuando alguien era mordido por una serpiente, miraba hacia la serpiente de bronce y quedaba curado” (Números, 21, 9) e incluso a la zarza ardiente del Sinaí (Exodo, 3) y a la historia de Jonás en el vientre de la ballena durante tres días. Estos contenidos se asemejan a lo proclamado por San Esteban (Hechos, 7). Por último, Matías proclama la Resurrección de Cristo por lo que es acusado de blasfemo y merece ser apedreado conforme dictamina la Ley: “Saca al blasfemo fuera del campamento; que todos los que lo oyeron, pongan las manos sobre su cabeza, y que toda la comunidad lo mate a pedradas. Luego di a los israelitas: Cualquier hombre que maldiga a su Dios, cargará con su pecado”. (Levítico, 24, 14-15). El Sumo Sacerdote aprueba esta condena y Matías es llevado a un lugar llamado “Betlaschila” o sea, “la casa de los que apedrean”. “El santo les pide que las primeras piedras lo entierren a fin de dar testimonio sobre la pasión de Cristo. Así que comenzaron a arrojar piedras sobre él y, alzando sus manos hacia el cielo, entregó su alma” (Synaxarion).

De este juicio injusto y de este asesinato no se enteró el gobernador romano hasta que los asesinos le cortaron la cabeza con un hacha. Esta era la muerte con la que se castigaba a quienes se oponían al César, por lo que le dan a entender que Matías es asesinado por despreciar al derecho romano. Es por esto, por lo que como le cortaron la cabeza, San Matías es el patrón de los carniceros y de los carpinteros.

Vista general de la abadía de San Matías, Trier (Alemania).

Las reliquias de San Matías:
Según la tradición, a continuación, los cristianos de Jerusalén lo sepultaron con honor y la emperatriz Santa Elena llevó las reliquias a Roma en el año 324 y son puestas en una urna de pórfido en el altar mayor de la Basílica de Santa María la Mayor de Roma. Una pequeña fue llevada a Padova, donde se encuentran en la iglesia de Santa Justina y otras fueron enviadas posteriormente a Trier, la ciudad más antigua de la actual Alemania. Durante la restauración de una iglesia, las reliquias fueron descubiertas en el siglo XII y trasladadas a una abadía benedictina que tomó su nombre. Sin embargo, otros documentos afirman que sus reliquias se encuentran en Georgia, sepultadas bajo un castillo en la misma región donde habría sido crucificado. Esta afirmación tiene “su justificación” en que por “Etiopía”, que es donde predicó más intensamente, algunos investigadores identifican a la región oriental de Georgia.

Himnología, sus símbolos y festividad:
En el Oriente Cristiano hay un tropario dedicado a San Matías:”Santo apóstol Matías, ruega a Dios misericordioso para que conceda a nuestras almas el perdón de nuestros pecados”. Sus símbolos son la lanza, la espada, el hacha, la sierra, la cimitarra, el libro y una cruz. Como he dicho es el patrón de los carniceros y carpinteros.

Sepulcro del Santo en la abadía de Trier (Alemania).

En el Oriente Cristiano se le conmemora solo el día 9 de agosto y junto al resto de los apóstoles, el día 30 de junio. En la Iglesia Occidental, hasta la reforma del Calendario Universal por parte del Concilio Vaticano II, se conmemoraba tal día como hoy, 24 de febrero. Con posterioridad a dicha reforma, es conmemorado el día 14 de mayo a excepción de los países de habla alemana donde la fiesta se mantiene en el día de hoy, 24 de febrero. Las Iglesias Luterana y Anglicana también lo conmemoran hoy y, si el año es bisiesto, se conmemora mañana.

Mitrut Popoiu

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