“Corposantos”: imagen y símbolo

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

San Fermín mártir. Catedral de Montevideo, Uruguay. Foto de Montserrat Báez.

En el artículo Martyr: Exempla maiora comentamos las ideas básicas sobre el mártir cristiano de los primeros tiempos y su función simbólica en la fe cristiana. Como mencioné anteriormente, la importancia de estos sujetos históricos no termina en el martirio y la tumba, si no que se potencia a través del culto a sus reliquias y la manera en que éstas se van a presentar ante el devoto.

De acuerdo con el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, relicario se define como el lugar o recipiente  donde están guardadas las reliquias. Siendo reliquia del latín reliquiae-arum “restos” “residuos” derivación de reliquus “estante” (y éste de relinquere, dejar). Por lo tanto una reliquia es un residuo, algo que queda y el relicario, el recipiente que lo contiene. A diferencia de otro tipo de relicarios, los que van a contener los restos óseos del mártir de catacumba  se caracterizan por presentar una tipología muy interesante, el cuerpo-relicario. En este artículo hablaré brevemente de dos aspectos importantes para la correcta valoración e identificación de los mismos, el material y el simbólico.

El cuerpo-relicario se articula como un recurso utilizado por la Iglesia católica para apoyar la veneración a los santos catacumbales. Se trata un apoyo nemotécnico[1] al ser una pieza utilitaria devocional, que integra dos significantes de gran peso para la cristiandad: el culto a las reliquias y la imaginería religiosa.   En su aspecto material y simbólico, son piezas que “imitan” la muerte santa contemplada en la tumba, a través de cuerpos con gran detalle y realismo. Por ello siempre se muestran yacentes in somno pacis el “Sueño de la paz” traducido en rostros de gesto somnoliento o exangüe, con los ojos y boca entrecerrados en expresiones de gran realismo. Pero antes de entrar de lleno al objeto de este artículo, hablemos un poco sobre sus antecedentes.

Somno Pacis y corona de martirio, Santa Asela mártir. Iglesia del ex – convento de la Purísima Concepción, Puebla. México. Foto de Alejandro Andrade.

Corposantos, extracción e importación.

En otros artículos de este blog se ha hablado sobre el hallazgo y traslación de los restos pertenecientes a santos mártires catacumbales, por lo que me referiré de manera muy general a algunos datos de interés.

El descubrimiento de las catacumbas romanas alrededor del siglo X, generó una extracción masiva de cuerpos para obtener reliquias, proceso que adquirió fuerza en el siglo XVI y continuó hasta el XIX en Europa y América. Los signos distintivos para reconocer la autenticidad de los restos de los mártires de las catacumbas se establecieron por la Congregación de Indulgencias y Santas Reliquias el 10 de abril de 1668. Estos constituían los Signa martirii, que son, un dibujo de la palma en la sepultura, símbolo del triunfo sobre la muerte; la ampolla o redoma denominada vas sanguinis que representa la sangre derramada en su martirio y que se convirtió en símbolo inequívoco de los mártires, elemento que suele contener la tierra empapada de sangre, o trozos de tela ensangrentada  y finalmente el epitafio o esquela con el nombre latino del santo. Ya que muchas veces se trataba de personajes anónimos carentes de nombre propio, la Congregación de Indulgencias decretó que fueran llamados con nombres que representaran virtudes cristianas. La reproducción de cualquiera de estos elementos denotaba que se trataba de un santo catacumbal.

Las catacumbas romanas se convirtieron en la fuente más abundante de reliquias, las cuales comenzaron a ser donadas al interior de Europa y exportadas a otros países. Se ha calculado que un 51.8% se destinó a Italia, 22.2% a Francia, 6.3% a España, 5% a América, 3.2% para Alemania, 2.3% a las Islas Británicas, entre otros destinos. Esto explica la abundancia de estos relicarios en algunos países, en comparación con otros. Estas reliquias se otorgaban por donación o por solicitud –tanto por eclesiásticos como por civiles-  como el caso de San Satrapio y San Herculano, solicitados por el Obispo Angelopolitano (Puebla, México) Francisco Pablo Vázquez  y Santa Faustina, traída desde Roma por el Conde de Valenciana a México en 1803. Actualmente los cuerpos-relicario continúan siendo abundantes en Europa, donde varios aún poseen devociones importantes. En Italia existen numerosos ejemplares superando por mucho a países como España y Francia, donde las guerras civiles destruyeron estas piezas.  En Alemania, el relicario desaparece para presentar osamentas completas ricamente decoradas. En el caso de Latinoamérica, su presencia es limitada, concentrándose en Catedrales, Basílicas e Iglesias conventuales de gran importancia.

Vas Sanguinis de San Marcos mártir. Catedral de Santiago, Chile. Foto de Montserrat Báez.

Estos relicarios, además de los elementos usuales que los acompañaban como el epitafio y el Vas Sanguinis, eran entregados con una Authenticae, un tipo de documento informativo implementado desde el Concilio de Trento. Era de elaboración común, siendo manuscrita o impresa y usualmente en latín, su función era avalar la autenticidad de la reliquia explicando de dónde era extraída y quiénes certificaban su origen, así como una descripción de las condiciones en las que era entregada, en el caso de los corposantos, vestidos con ricos ropajes, sus elementos usuales y encerrados en una urna sellada. La Authenticae a veces es el único documento a través del cual podemos tener datos verídicos sobre la procedencia, año de extracción y autoridades que donan a los corposantos, su ausencia significa la pérdida de esta información. De acuerdo con José Luis Bouza Álvarez, el cese de envío de reliquias de catacumbas se dio en 1864, año en que se clausuraron y que se suspendió la extracción de corposantos, dando fin también a las polémicas surgidas entorno a su inventio y autenticidad.

Aspectos materiales y simbólicos. Generalidades.

La forma de los relicarios ha adoptado diferentes formas dependiendo del periodo en el que se encuentren y de la necesidad de exhibición de la sociedad que venera las reliquias contenidas en ellos. Así, tenemos las urnas-relicarios de la Edad Media y los bustos del Renacimiento, pasando por los ostensorios, las lipsanotecas, los altares-relicario, el guardapelo, el brazo-relicario, etc. El relicario de cuerpo yacente, cuerpo-relicario o corposanto destaca entre otras tipologías de relicario por sus características iconográficas, estilísticas, iconológicas y tecnológicas. En lo iconográfico destaca la manera de presentar la muerte por martirio y el cuerpo santificado, en lo estilístico los recursos utilizados para simbolizar los puntos anteriores en un objeto que genere devoción, en lo iconológico el contenido simbólico de cada atributo que posee y por último en lo tecnológico, el proceso constructivo de la pieza.

Los relicarios yacentes coinciden en representar  iconográficamente, a través de ciertos atributos (marcas de martirio como cortes, sangrados y efusiones de sangre) a un mártir  –lo hayan sido o no en la vida real-  y tratarse de restos extraídos de las catacumbas romanas destacándose las de la Vía Salaria Nueva, por ejemplo la tumba de san Calixto, santa Priscila etc. La singularidad de su representación radica en explotar precisamente el rasgo de la muerte por martirio como la continuación del sacrificio de Cristo y como la virtud que los llevó a la santificación. El recurso plástico y visual de la reliquia inserta en el cuerpo yacente, “en sueño de paz” con marcas visibles del martirio es de mayor impacto devocional que contemplar a la reliquia como unidad aislada y aquí destaca el uso de la imagen como “simulacro” del original, hoy ausente en su forma carnal.

Marca de martirio en el cuello, San Satrapio mártir. Iglesia Catedral Basílica de Puebla de los Ángeles. México. Foto de Alejandro Andrade.

Al tratarse de santos que carecen de hagiografía en la tradición cristiana, la efigie busca generar un elemento de vinculación entre el santo anónimo y el devoto, estableciendo un puente psicológico que lo identifica con su “imagen humana”. Por ejemplo los santos de fuerte raigambre en la tradición cristiana  y sus reliquias no requirieron de este tipo de relicarios ya que su peso devocional propio era suficiente para sostener una devoción importante.  Así, el cuerpo relicario es una figura votiva que no busca obtener veneración  por sí misma, si no a través de su precioso contenido, como menciona Bernardo de Angers, discípulo de Fulberto en la escuela catedralicia de Chartres durante el siglo XI, quien viaja a Auvernia para contemplar las reliquias de Santa Fe y nos habla sobre su relicario:

La estatua se venera más bien en memoria de la santa mártir, para glorificar al Altísimo […] no es más que el receptáculo que alberga las venerables reliquias de la virgen. El orfebre le dio, a su manera, una forma humana. La estatua es tan célebre como antaño lo fue el Arca, mas tiene un contenido aún más precioso en el cráneo completo de la mártir […] así pues su culto no ha puesto menoscabo alguno a la religión.[2]

El uso de la imagen y la efigie en este tipo de relicarios, está vinculado una larga tradición que se remonta al retrato funerario romano y la formación de  la iconografía cristiana de occidente, temas trabajados por Hans Belting y André Grabar. La muerte vista a través de estas piezas, es poseedora de una concepción profunda y simbólica, que es necesario desentrañar para comprender la existencia de estos relicarios.

En cuanto a los aspectos físicos, se han identificado dos materiales preponderantes de producción de la efigie: la cera y la madera,  el papier mâche  en algunos casos puntuales, también ha sido utilizado. Acerca de la cera, historiadores del arte como Gabriela Sánchez Reyes y María José Esparza Liberal [3] coinciden al afirmar que este tipo de esculturas son trabajos italianos, país con una larga tradición en trabajos en cera.[4] La cera más usada era la china y la blanca de Esmirna. Acerca del uso de este material, se puede tener varias lecturas. La primera puede ser la relación que se da con las ceras de agnus que representan la carne de Cristo dada en sacrificio,[5] así el mártir y su carne son un recordatorio del sacrificio pascual. La segunda lectura corresponde a su integración como piezas de la ceroplástica, la cual tuvo gran auge durante el Renacimiento y se trasladó a los siglos XVII y XVIII. Con esta técnica se elaboraban nacimientos, figuras de santos y exvotos. La cera, como señalan algunos tratados de ceroplástica de la época, es preferida entre otros materiales por su facilidad de moldeado, pigmentación y similitud con la carne humana, en cuanto a apariencia y textura. Como piezas de imaginería religiosa producidas en madera, cabe resaltar que por su  tipología se trata de esculturas de vestir, trabajadas en madera tallada y encarnada y vestidas con ricos ropajes.

Authenticae de San Herculano, al interior de su urna. Iglesia Catedral Basílica de Puebla de los Ángeles. México. Foto de Alejandro Rabelo Méndez.

En las Authenticae es posible conocer las medidas materiales en las que se entregaba uno de estos relicarios, por ejemplo el caso de San Satrapio, cuerpo relicario que se conserva en la Iglesia Catedral Basílica de la Puebla de los Ángeles, México:

…El sagrado cuerpo de San Satrapio mártir, con nombre propio, extraído por Nos con el mandato del Santísimo Padre Pío Papa VIII, […] con un vaso de vidrio con sangre coagulada y con una inscripción esculpida en una tableta de mármol y que hemos puesto en una urna de madera artísticamente elaborada y cerrada con cuatro cristales y precintada con nuestro sello, vestido (San Satrapio) con ropas con trazos de oro y plata  y adornado con varias joyas como corresponde a un noble soldado romano […][1]

Como ha mencionado Meldelen en anteriores publicaciones, la vestimenta varía dependiendo del sexo del santo representado, con tres variantes. En hombres, puede ser de dos modos: militar romano, ataviado con la loriga o coraza flexible de lenguetas de acero, caligas, capa y casco (que suele ser colocado artísticamente dentro de la urna) y algunos, como San Florencio de Orizaba, México que poseen espada; como civil, presentan una túnica corta y caligas, a veces con capa. En mujeres, una túnica larga y holgada, así como la stola y que para las nobles matronas se adornaba con franjas o ricos bordados.  En cuerpos relicarios de niño se repite el esquema de acuerdo al sexo. Cabe destacar que con ligeras variantes, presentan dos elementos de forma continua, la corona que puede ser de flores o de laurel y la palma, que a veces suele ser sustituida por azucenas, flores o aparecer bordada en el pecho. Ambos elementos son atributos martiriales, presentes en las iconografías más tempranas del mártir y a veces el único signo de su dignidad como tales.

En cuanto a la postura, la mayoría aparece recostado sobre un lado, con los brazos cruzados sobre el cuerpo o a los lados, o boca arriba. Los gestos, como ya mencionamos aparentan el sueño de la paz, con ojos entrecerrados y bocas ligeramente abiertas. Algunos cuerpos relicario presentan los ojos totalmente abiertos con gestos un tanto forzados o posturas demasiado rígidas. Sus cabezas suelen estar apoyadas sobre dos o tres cojines y a sus pies colocados el Vas Sanguinis, o algún otro elemento.

San Florencio mártir, vestido como militar con loriga, escudo y espada. Iglesia del ex – hospital de San Juan de Dios, Orizaba. México. Foto de Montserrat Báez.

La colocación de las reliquias, de la misma manera varía de un relicario a otro. Algunos poseen osamentas completas cubiertas con cera, no visibles a simple vista, en otros podemos apreciar las reliquias parcialmente expuestas y finalmente fragmentos insertos en la efigie, por ejemplo en los pies, los dedos o los brazos, aunque los huesos no correspondan anatómicamente al lugar en el que fueron colocados.

Por tanto, podemos mencionar en este artículo que la función del cuerpo relicario, responde a necesidades diferentes a cualquier otra tipología, ya que hablamos de la función de la imagen en la devoción y la carga simbólica de los elementos que la conforman. Son muchos los aspectos interesantes a trabajar en ellos, lo que representaría una investigación más completa e integral.

Nota: No adjunto la bibliografía por ser un poco más extensa, pero está a disposición de nuestros queridos lectores. Si desean conocerla, diríjanse al correo del blog.

MontseB


[1] El apoyo nemotécnico, de acuerdo con Mircea Eliade, es un elemento que genera un proceso de asociación mental de ideas para facilitar el recuerdo de algo. Para nuestro estudio nos referimos a toda manifestación material que tiene por objeto ligar al creyente con Dios de manera metafórica o asociativa.
[2] Bernardo de Angers, “Libro de los milagros de santa Fe” en Hans Belting, Imagen y Culto, Una historia de la imagen anterior a la era del arte, Madrid, AKAL, 2009, p.699.
[3] María José Esparza Liberal,  La cera en México: arte e historia, México, Fomento Cultural Banamex, 1994, 253 pp.
[4] Georges Didi-Huberman, “Carne de cera, círculos viciosos” en Encyclopedia Anatomica. Museo La Specola Florence.pp 77-78, citado en Gabriela Sánchez Reyes, op.cit. p.243
[5] Patricia Díaz Cayeros, Reliquia: cuerpo e imagen. Conferencia presentada en el Coloquio de “Historia del Arte en Puebla” Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades Alfonso Vélez Pliego, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Marzo del 2010.
[6] Authenticae de San Satrapio. Traducción de Antonio Barrero Avilés.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

19 pensamientos en ““Corposantos”: imagen y símbolo

  1. Como era de esperar en ti, hermana, excelente artículo 😀

    Nos haces un favor a todos ya que nos brindas una estupenda introducción de lo que es el tema de los “corposantos” o mártires de las catacumbas, que vamos a seguir viendo a menudo en este blog. Además es un placer saber un poco más de la presencia de estas reliquias en América, ya que yo al menos estaba más familiarizada con los de Italia, España, Francia y alguno de Alemania.

    Me gustaría destacar dos aspectos que mencionas, el primero es el realismo de las facciones de las figuras de cera. Yo matizaría diciendo que el realismo es básicamente en la expresión de agonía o sufrimiento más que en los rasgos, pues lo que son las facciones son más bien idealizadas: seguramente habrás caído en la cuenta de que reproducen el prototipo de belleza griega, es decir, nariz recta y puntiaguda, boca pequeña, barbilla breve y labios finos. Al menos, los que se producían y exportaban desde Nápoles, de los cuales tenemos varias series de ejemplares idénticos, reproducen estas facciones idealizadas y angelicales. Claro está, que no se puede aplicar a todos los ejemplares habidos, por supuesto.

    Y el otro aspecto, en el que tan amablemente me mencionas, es el vestuario. En efecto hay que estar al tanto a menudo con la ropa para poder determinar el sexo, porque con esa belleza andrógina a menudo no hay manera de distinguirlo. Lo que me llama mucho la atención, que te he comentado otras veces, es que la mayoría de gente que viste estas figuras no tiene idea acerca del vestuario en la Antigüedad, porque pone a veces ropa de hombre (tunica corta, botas altas) a mujeres, y ropa de mujeres (tunica larga, sandalias bajas) a los hombres. Menos mal que al menos a ellas no las visten de soldado, y si me diera por criticar las armaduras que les ponen… vamos, más inventadas no pueden ser. San Florencio, sin ir más lejos, lleva una loriga, guanteletes y espada medievales y un escudo árabe (!!!!!!!).

    Dejando aparte estas cuestiones, felicitarte nuevamente por tu excelente redacción y decir que he disfrutado mucho leyéndote 🙂 Se nota que es tu tesis y me alegro de que puedas compartirla, pues sólo conociendo bien el tema lograremos que se destierre del ideario popular esas ideas preconcebidas sobre estos mártires: que si están incorruptos, o que si son los Santos de ese nombre inscritos en el Martirologio… entre otros muchos. Yo seguiré aportando mucho sobre el tema en este blog, tanto de Santa Filomena, como de otros.

    • Gracias por tus comentarios hermana!
      Claro, lo de la vestimenta no siempre tiene rigor histórico, yo creo que obedecía más a una imagen idealizada del militar romano. Como mencionas, no podemos fiarnos de la vestimenta para determinar el sexo, pero a veces a falta de auténtica o nombre, es la única manera de saber algo más sobre estos mártires.

      • Buenas tardes tengo muchas dudas y quisiera aclaralas , porque se les dice a los santos “MARTIRES” los que ustedes mencionaron , soy de orizaba y en mi ciudad tenemos al santo SAN FLORENCIO MARTIR y muchos menccionan que le crece la barba y lo rasuran ,.muchos dicen que algo ilogico .

        Exelente informacion acerca de los corposantos ……GRACIAS

  2. Muchisimas gracias, Montse, por este maravilloso artículo.
    A lo largo de mi vida y en mis viajes he visto muchísimos, cientos de cuerpos de mártires de las catacumbas. Recuerdo que el primero que vi fue un San Felix momificado y vestido de patricio romano que me dejó impactado. Luego he visto de todo: momias ricamente vestidas, otras vestidas de forma andrajosa, muchísimos de los que solo se conservan los huesos a secas, muchísimas figuras de cera y madera, algunas parecidas a simples muñecos,…., en fin, de todo.
    Si te soy sincero nunca he mostrado excesivo interés por la forma externa en la que se presentaba el mártir, sino en el hecho propio de que lo era, de si era verdadero o ficticio su nombre, de qué catacumba había sido extraido, de si era un martir conocido o anónimo, etc.
    No puedo entrar en el debate artístico propiamente dicho, como haceis Ana Maria y tu, porque lo que siempre me interesó y aun me sigue interesando es el aspecto hagiográfico, pero desde luego tu artículo me ha aportado datos desconocidos para mi.
    Desde luego se ve a simple vista que este es un tema que tienes muy trabajado y al blog le viene de maravillas porque somos muchos los que estamos interesados en los mártires de los primeros siglos.
    Por cierto, te diré una “curiosidad”: aunque pocos, alguno he visto en alguna iglesia ortodoxa.

    • Muchas gracias por tus comentarios Antonio!
      Al respecto, yo tengo el doble interés en estos relicarios, tanto por conocer los datos verídicos sobre el santo, como por la forma y materiales que los componen, claro que la cuestión hagiográfica es mucho más compleja, ya que no tenemos esa información a simple vista. Para la tesis preparo también un análisis compositivo de los materiales de los relicarios, para conocer un poco más sobre la ocnstrucción de los mismos, el ensamblaje etc. a falta de auténticas, intentaré rastrear algunos por inventarios, ojalá tenga suerte…
      No tenía idea que los ortodoxos también poseen relicarios de este tipo! Ojalá tuvieras la amabilidad de enviarme alguno para conocerlo, claro si tienes fotos.

      • Ahora mismo, a “bote pronto”, recuerdo un San Partenio en Kiev y un San Alejandro en un monasterio ortodoxo en Italia. Los buscaré y te los enviaré; pero debo tener más. Ten en cuenta que en mi colección de fotos, tengo de las tumbas y relicarios de más de doce mil santos y beatos distintos, tanto católicos como ortodoxos y dentro de estos: bizantinos, coptos, armenios, sirios, etíopes, malancares, etc.

  3. Excelente este articulo que podria ser una introducciona los “corposantos”.
    Te felicito Montse,pues es un tema que me interesa mucho y del que me quedan muchisimas cosas por descubrir.
    El primer “corposanto” que vi en fotografia fue el de San Silvano,en aquel entonces crei que era el cuerpo incorrupto de un martir de epoca romana..hasta que me sacaron de mi error,de todos modos hay que decir que en muchos casos son los propios que han publicado las fotos los que indican que son cuerpos incorruptos,dando lugar a confusiones.
    En Castellon,concretamente en el convento de las capuchinas,se encontraba el “corposanto” de Santa Festiva,desgraciadamente fue destruido y quemado durante la guerra civil española y todavia no he podido encontrar ninguna foto para poder mostraros como era.

    • Gracias por tus comentarios Abel!
      Efectivamente, mucha gente los toma por incorruptos, incluyéndome. El primero que vi fue San Florencio en Córdoba, yo tenía 8 años y juraba que era un muerto real. Mucha gente hoy en día continúa en esa idea y es interesante ver cómo el relicario continúa ejerciendo su función original a pesar del paso de los años, con el elemento de impacto sensible de contemplar un cuerpo que se identifica con el del mártir. En fin, este tema da para mucho!

  4. Me encanto tu articulo Montse, me ah parecido muy interesante acverca de los relicarios aunque me gustaria preguntarte cuales son los ostensorios y las lipsanotecas?, a mi siempre la mayoria de estas imagenes me han parecido bellas obras de arte, el uso de la cera para tratar de aparentar la carne humana, y las heridas que se ven en tantos a veces es impresionante, como la foto que muestras de San Satrapio que en verdad parecen sacados del imaginario barroco, desgraciadamente en algunos lugares no se les da el valor ni religioso ni artistico que merecen, el caso de Santa Faustina en Guanajuato es lamentable las condiciones en que se encuentra. Y muchas felicidades que se ve que lleva muy buen camino tu tesis

    • Gracias por tus comentarios André! Respondiendo a tu pregunta, los ostensorios son aquellos relicarios que asemejan a una custodia, donde el foco de atención se centra en la reliquia y no en el recipiente que la contiene, como su nombre lo indica, su función es “ostentar” la reliquia. Las lipsanotecas son esas tablitas que poseen colecciones de reliquias exiguas (reliquias pequeñas) con adornos como hilos de oro, filigranas etc. Como ves, hay varios tipos que dependen de la función que se les dé, por obvias razones los corposantos son los que más llaman la atención por imitar a un ser humano y como tú, prefiero la cera a la madera, que hace que se vean más artificiales y tiesos 😛

  5. Hola Montse, de un momento a otro desapareció del blog el artículo que procedía a éste y hacía referencia a los corposantos en México. Tiene tiempo que ya no lo he visto, y es que me gustaba por la lista de corposantos que había en el país. Me gustaría volver a ver dicha relación para ir en busca de ellos. Saludos!!

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