¿La Última Cena se celebró el Jueves Santo?

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

"La Última Cena", óleo del pintor surrealista Salvador Dalí (1955). Galería Nacional de Arte de Washington (EEUU).

Publicamos hoy un artículo sobre cuando se celebró la Ultima Cena, basándonos en un trabajo del padre franciscano Ariel Álvarez Valdés publicado hace unos años en la revista Tierra Santa. Este religioso, una auténtica autoridad en interpretaciones bíblicas tiene numerosas publicaciones y artículos. Voy a coger sus argumentos y, a mi manera, los voy a exponer porque me parecen de lo más razonable. Pretendo, cómo él, contribuir a despejar mitos, porque lo importante no es el día, sino lo que allí ocurrió: la institución de los Sacramentos de la Eucaristía y el Orden Sagrado y el discurso-testamento de Nuestro Señor. Y fuera el jueves o fuera otro día, eso no debiera afectar para nada a nuestra manera de celebrar la Semana Santa, que es una celebración litúrgica y no una celebración meramente cronológica.

Decimos que la Última Cena se celebró la tarde-noche del Jueves Santo y esto lo decimos y celebramos por tradición, pero es bueno hablar de algunas cosas. Digamos en primer lugar que para  los judíos el día comienza alrededor de la cinco de la tarde del día anterior; por ejemplo, el Sabbat empieza la tarde del viernes, mientras que para nosotros el día empieza a las cero horas. San Juan (19, 31) dice que ese año la Pascua cayó en sábado, luego el cordero pascual debía comerse la tarde-noche del viernes, pero como Cristo el viernes a esa hora ya había muerto, la adelantó un día. Y es por eso por lo que el evangelista dice expresamente: “antes de la fiesta de Pascua”, lo que interpretamos como el jueves.

Los otros tres evangelistas, como hace Juan, mantienen que la muerte de Cristo fue el viernes por la tarde, pero sin embargo afirman que cuando cenó ya era la fiesta de Pascua: “se juntaron para comer el primer día de los ázimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual” (Mateo, 26, 17 y Marcos 14, 12) y Lucas lo aclara más: “en la fiesta de los ázimos, llamada Pascua” y todos sabemos que los ázimos era el primero de los siete días que duraba la fiesta. O sea, según esto, Jesús cenó el primer día de la fiesta de la Pascua, luego murió al día siguiente, en plena festividad pascual.

"La Última Cena", (ca.1560) óleo del pintor renacentista Vicente Juan Masip (dicho Juan de Juanes). Museo Nacional del Prado, Madrid (España).

¿Cómo puede existir esta contradicción entre los evangelios? ¿Fue el viernes o fue el jueves? Este tema ha sido discutido por muchos estudiosos durante mucho tiempo, sin ponerse nunca de acuerdo aunque manteniendo la tradición de conmemorarla el Jueves Santo. Pero cuando en el año 1947 aparecieron los llamados manuscritos de Qumrán  empezaron a aclararse algunas cosas. Todos sabemos que son unos manuscritos del siglo I pertenecientes a la secta judía de los esenios; estos manuscritos revelaron que en los tiempos en que vivió nuestro Señor estaban en vigor dos calendarios distintos: uno solar de 364 días que distribuía los meses de tal forma que las fiestas caían en miércoles, por lo que la fiesta de los Tabernáculos y la Pascua caían en miércoles y este calendario empezaba el año en miércoles porque según el Génesis, “Dios creó el mundo el cuarto día”, o sea, el miércoles (Génesis, 1, 14-19) y a partir de entonces empieza el tiempo. Como comprenderemos es una interpretación muy peculiar pero así pensaban en aquellos tiempos.

Como se puede constatar por numerosas citas del Antiguo Testamento, este calendario solar fue muy utilizado por los judíos. Pero unos doscientos años antes de Cristo, los sacerdotes empezaron a cambiarlo por otro calendario que llamaban “lunisolar”, o sea, que se basaba en una combinación entre el ciclo solar y el ciclo lunar y así el año tenía un día más, como ocurre hoy: 365 días tiene el año. Y este nuevo calendario supuso que la fiesta de la Pascua no tenía por qué caer siempre en miércoles; podía caer en cualquier día de la semana.

Durante muchos años, los dos calendarios convivieron juntos y es por eso por lo que se explica que en tiempos de Cristo, unos usaban un calendario y otros usaban el otro, por lo que de ahí viene la divergencia entre los evangelios. El pueblo llano celebraba siempre la Pascua en miércoles, o sea, empezaba la tarde-noche del martes, mientras que las clases altas y la casta sacerdotal al usar el otro calendario, para ellos la Pascua podía caer en cualquier día de la semana. Y en el artículo en el que hablaremos sobre la edad de Cristo, diremos que ese año la Pascua cayó en sábado.

¿Pero cuando la celebró Cristo? Si usó el calendario popular, se acaban los problemas contradictorios que aparecen entre los evangelistas, o sea, la celebró la tarde-noche del martes como dicen los evangelios sinópticos: “el mismo día de Pascua”. Pero San Juan, refiriéndose al otro calendario, dice que cenó “antes de la Pascua”. Los cuatro evangelistas llevan razón. Sabemos seguro que Cristo murió el viernes a las tres de la tarde y eso lo dicen los cuatro evangelistas y si admitimos que la Cena fue el martes, no solo no se contradice con los evangelios sino que damos tiempo más que suficiente como para que pudieran ocurrir todos los hechos que narra la Pasión y que difícilmente se pueden encajar entre la tarde-noche del jueves y la media tarde del viernes, o sea, en algo menos de veinte horas.

La Última Cena. Icono copto contemporáneo.

Oración en el huerto, interrogatorio en la casa de Anás, interrogatorio en casa de Caifás, la reunión del Sanedrín (que sólo en su convocatoria llevaría tiempo pues tenía más de setenta miembros), la búsqueda de los testigos falsos que no debió ser fácil porque los mismos evangelistas dicen que entre ellos no se ponían de acuerdo, los maltratos,  la segunda reunión del Sanedrín, la condena a muerte por blasfemo, el proceso civil ante Pilatos que debió durar tiempo porque los romanos eran más escrupulosos y metódicos en sus cosas que los judíos, la reunión previa entre los sacerdotes y Pilatos, el interrogatorio a Jesús y las contradicciones entre Pilatos que no veía motivos para la condena y los sacerdotes que querían condenarle, el quererse quitar de en medio el problema por parte de Pilatos enviándolo a Herodes, el interrogatorio de Herodes que debió durar tiempo porque los evangelistas dicen que le hizo muchas preguntas, la devolución a Pilatos, la nueva reunión de éste con los sacerdotes, el nuevo interrogatorio a Jesús, el someter a votación popular a quién debía liberar (Jesús o Barrabás), la esposa que le insiste a Pilatos, la nueva consulta al gentío, la flagelación y coronación de espinas que pudieron durar horas, la sentencia y finalmente la penosísima y lentísima caminata hacia el lugar de la crucifixión. ¿Todo esto en menos de veinte horas? Es materialmente imposible, máxime con los medios existentes en la época.

Sin faltar al respeto, podríamos decir que hoy en día, al Sanedrín lo hubieran convocado por teléfono o por e-mail, en poco tiempo, pero en aquella época tuvieron que buscarlos uno a uno, cosa que llevaría muchas horas porque he dicho que eran más de setenta. Por esto existen muchos estudiosos del tema bíblico que hacen esta propuesta de acontecimientos:
– El martes por la tarde-noche es la Cena, la oración en el huerto de los olivos, el prendimiento y llevado ante el Sumo Sacerdote.
– El miércoles por la mañana es la primera sesión del Sanedrín con la presencia de los testigos falsos, sesión que debió durar todo el día por lo que Jesús pasaría la noche en la cárcel de los judíos.
– El jueves por la mañana es la segunda convocatoria del Sanedrín, la condena religiosa, la presentación ante Pilatos, el envío a Herodes, los interrogatorios de ambos, etc. y esa noche Jesús la pasaría en la cárcel de los romanos.
– El viernes por la mañana Pilatos interroga a Jesús por segunda vez, lo flagelan y lo coronan de espinas, lo sentencia a muerte por crucifixión y lo crucifican a medio día, muriendo a las tres horas aproximadamente.

La Última Cena. Fotograma de la película "La Pasión" (2004) dirigida por Mel Gibson.

Todo lo anterior parece mucho más razonable, pero además es que había un precepto judío que impedía que a un reo se le juzgara de noche, luego si el Sanedrín se reunió de noche para condenar, la reunión era ilegal. Además ¿todo lo tendrían preparado: sanedritas, testigos falsos, etc. sin tener la seguridad de si apresarían o no a Jesús? Si la Cena fue el martes, las dos reuniones del Sanedrín serían legales porque se hubieran hecho de día, no de noche: una el miércoles y otra el jueves.

Además, la misma legislación judía impedía que un reo fuera condenado a muerte en la víspera del Sabbat o en la víspera de un día de fiesta, lo que quiere decir que si el Sanedrín hubiese condenado a Jesús el viernes, la condena también sería ilegal. Luego la condena del Sanedrín debió ser el jueves, para cumplir la Ley, lo que además encaja con lo que estamos proponiendo.

Y un tercer precepto judío impedía que se condenara a muerte a ningún reo antes de cumplirse las veinticuatro horas desde su arresto, lo que impidió que Jesús fuese condenado por los judíos el viernes si fue apresado la noche del jueves y si oficialmente a Jesús lo condenaron los judíos por violar la Ley no parece probable que fueran ellos a violarla durante la celebración del juicio religioso.

Existen otros detalles que inciden en lo que estamos defendiendo y es que mientras los evangelios dicen con detalle lo que hizo Jesús hasta el martes, no dicen nada de lo que hizo el miércoles ni el jueves: guardan silencio (!!). Recordemos también que los primeros cristianos ayunaban los miércoles y los viernes y ¿por qué? Existe una tradición que dice que porque la madrugada del miércoles fue el prendimiento y la tarde del viernes fue la muerte.

Además existe un documento del siglo II llamado “Didascalia de los apóstoles” que dice textualmente: “Después de haber comido la Pascua el martes por la tarde, nosotros fuimos al monte de los olivos y por la noche, apresaron al Señor” y Victorino de Pettau, obispo de Estiria a principios del siglo IV dice: “Cristo fue apresado el cuarto día y por su cautividad ayunamos el miércoles. Por su pasión y muerte ayunamos el viernes” y Epifanio de Salamina, obispo del siglo V, dice: “Cuando comenzaba el miércoles (o sea el martes por la noche) el Señor fue apresado y el viernes crucificado”.

Esta hipótesis parece la más probable y desde luego, yo me inclino por ella. La Última Cena debió celebrarse el martes por la tarde y el prendimiento la noche del martes al miércoles. La discusión está servida. Gracias de nuevo al padre Ariel que es quién ha estudiado todo esto más a fondo.

Antonio Barrero

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

14 pensamientos en “¿La Última Cena se celebró el Jueves Santo?

  1. Fíjate, lo más probable es que la Última Cena fuese el Martes Santo y no el Jueves Santo, y nosotros aún celebrándolo en jueves… pero como bien dices, la ubicación cronológica es insignificante comparado con el gran misterio que conmemoramos.

    Creo que es muy beneficioso que se hagan este tipo de estudios por parte de gente formada y autorizada en la materia, no sólo para que comprendamos que las tradiciones son sólo eso, tradiciones, y no verdades históricas ni hechos puros que deben asumirse a rajatabla porque sí; sino también para que conozcamos más a fondo la época en que Jesús vivió en el mundo y podamos documentar bien cómo fue su existencia y tengamos mayores certezas sobre su tiempo.

    En ese sentido, me quito el sombrero por el trabajo del padre Ariel. Gracias a personas como él podemos desmontar el bulo de que los creyentes somos incultos de per se y que no somos capaces de ser objetivos, rigurosos, científicos y amantes de las certezas, sin dejar de por eso ser creyentes.

    • Gracias Ana Maria,
      Muchos biblistas neotestamentarios han estudiado toda la cronología de la Pasión de Nuestro Señor y todos llegan a la conclusión de que en veinte horas no pudieron ocurrir todos los acontecimientos narrados por los evangelios.
      Son muchísimos los que se inclinan por el martes en lugar del jueves y parece que así lo conmemoraban las primeras comunidades cristianas (ver las citas del final del artículo).
      Como tu misma dices, los cristianos no tenemos por qué llevar orejeras y dar por bueno todo sin más ni más. Lo importante es el mensaje, la misión de Cristo, nuestra salvación; la cronología es secundaria.

  2. Fascinante el articulo Antonio.
    Pienso que no pasa absolutamente nada porque se celebrara en realidad cualquier dia de la semana (historicamente).
    Ahora,nosotros lo celebramos en jueves desde siempre,pues bienvenido sea,que no hay ningun problema o inconveniente.

    • Desde siempre, no, Abel.
      El Concilio de Nicea, en el año 325, es el que determina cuando se tiene que celebrar la Pascua: en domingo, que no coincida con la Pascua Judía y que se celebre una sola vez al año y el cálculo era: el domingo siguiente al primer plenilunio del equinoccio de primavera. Pero eso determinaba solamente cúando tenía que celebrarse la Pascua de Resurrección.
      La celebración del Triduo Sacro se instituyó más tarde y una cosa era segura: Jesús murió el viernes y estuvo en el sepulcro desde la tarde-noche del viernes hasta antes de la salida del sol del domingo.

  3. Muy buen artículo Antonio, nunca me habia detenido a pensar en el poco tiempo, en que antes creia, habian transcurrido todos los hechos de la pasión. Los argumentos a favor del martes han sido muy buenos, por lo que empiezo a compartir ahora la idea de que la Última Cena no fue jueves, Dios te bendiga 🙂

    • Amigo Lucho,
      Creo que próximamente se va a publicar un libro del Papa en el que habla de la Pasión de Cristo y, por lo que tengo entendido, el se decanta también por el martes santo como el día en el que se celebró la Ultima Cena. No se qué argumentos utilizará; habrá que esperar a que salga, para leer el libro

  4. Estimado Antonio , como siempre brillante a la hora de escoger un hecho y analizar unso acontecimientos en los que de verdad resulta difícil reparar si alguien no plantea el asunto sobre la mesa. Vaya , aunque la erudición arroje verdades distintas a las que hay instaladas en la costumbre el Jueves Santo se me antoja el día carismático por antonomasia.

  5. Hombre, Salvador, te comprendo perfectamente.
    Fuera en martes o fuera en jueves, la Ultima Cena está, cómo no puede ser de otra manera, asociada a la institución del Sacramento de la Eucaristía, en el que el Maestro se nos da como comida y como bebida y tu te encuentras en una ciudad que presume de poseer el Cáliz usado en la Cena. Como siempre hemos tenido asociada la Cena al Jueves Santo, comprendo perfectamente que para ti y para muchos más, ese día sea el más carismático.

  6. Pues muy muy intersante el articulo Antonio crteo que esta de más felicitarte porque sabes que te mereces eso y más, y pues la verdad nunca me habia detenido a pensar en que fueron muchos hechos para tan poco tiempo, lo bueno eso si, es que toda la Semana es “Santa” asi que sea en martes o en jueves de todos modos se supone sigue siendo dentro de la Semana Mayor como dicen por aqui, ademá que pues realmente lo que importa como ya han dicho es lo que sucedio, no el día exacto, aqui en México en muchos lugares del centro del país se hacen grandes celebraciones a diferentes advocaciones de Cristo entre todos estos dás lo que hace vlverla una semana aun más Cristocentrica.

    • Amigo André,
      Aqui en España a la Semana Santa también se le llama la Semana Mayor.
      Siempre me ha fascinado leer y estudiar todo lo que ha caido en mis manos o he buscado intencionadamente sobre la vida de Nuestro Señor y las interpretaciones que se dan a cada una de sus acciones y palabras. Nunca lo he dicho, pero la “cristología” siempre me ha entusiasmado y es por eso, por lo que seguí con muchísima atención los artículos que publicaba el padre Ariel en la revista Tierra Santa. Yo estaba intrigado acerca de cómo se podrían haber desarrollado tantos acontecimientos en tan poco tiempo y el padre Ariel da las claves.
      Yo he utilizado los argumentos de este sacerdote, los he ampliado con “mi propia cosecha” y le he dado mi estilo de redacción, pero al final, como decimos, qué más da que fuera el martes o el jueves. Lo importante es lo que supuso esa Cena para la vida de todos los hombres.

  7. nunca es tarde para felicitarte, Antonio, por este artículo! es fascinante! de verdad, este tema solemos darlo por hecho según la seculares tradiciones litúrgicas (que igual, por lo mismo son válidas) pero ir más allá, como dice Ana, es propio de quienes, como nos pidió el mismísimo Maestro, buscamos la verdad… de verdad, siempre busqué el porqué de la vieja tradición del ayuno del miércoles, y no le encontraba mucho sentido… es de recordar que en la antigua liturgia romana esos días, junto al domingo, eran los únicos en que se celebraba la Eucaristía. Ahora lo veo más claro, gracias Antonio!

    • Gracias, Dairon.
      Yo creo que, aun a sabiendas de que la Cena se celebró el martes y el Prendimiento, la noche del martes al miércoles, y así lo recordaban los cristianos de los primeros siglos, es a partir del Concilio de Nicea cuando se dispone cuando y como debía celebrarse la Pascua (cosa que aunque lo determinó el Concilio no se impuso al mismo tiempo en todas las iglesias, o sea, que hubo años de transición). Fijada la Pascua y sabiéndose el día de la muerte de Cristo, la Iglesia instituyó la celebración del Triduo Sacro y era normal que fuesen tres días seguidos inmediatamente antes de la Pascua y por eso, la celebración de la Cena pasó al jueves.
      Los manuscritos de Qumrán y lo escrito por algunos padres en los primeros siglos, ayudan a aclarar estos problemas de cronología ya que todo el “mundo pensante” no entendía ni las diferencias que había entre los evangelios ni como tantas cosas pudieron ocurrir en tan poco tiempo.

  8. Fascinante Antonio querido! Me gusta que siempre resaltas temas que pocos de nosotros realmente nos ponemos a reflexionar. También estoy de acuerdo con la evidencia que presentas, tanto por todos los eventos transcurridos, como por los preceptos legislativos de los judíos. En realidad tampoco me había puesto a pensar en los tiempos reales de la pasión, uno normalmente siempre se carga al aspecto devocional -por costumbre, más que nada- y claro que cuando queremos traspolarlo a las evidencias históricas, tenemos que tomar en cuenta todo el contexto. Como siempre muy enriquecedor, felicidades!

  9. Muchas gracias, Montse,
    Es verdad que normalmente siempre nos quedamos en lo meramente devocional, sin profundizar en las cosas. En lo dogmático, al menos los profanos, poco podemos hacerlo y nos conformamos conque lo que es de fe, es de fe, pero en lo meramente histórico, la cosa ya cambia y a mi siempre me han fascinado estas cosas. De ahí la voraz lectura de los escritos del padre Ariel, que tantas cosas me ha aclarado.

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