Maria Santísima, Reina de todos los santos (III)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Coronación de la Santísima Virgen. Tabla gótica de Sano di Pietro (s.XIV).

Hemos hablado ya de cómo se trata y habla de la Santísima Virgen tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, o sea, en los libros canónicos; en este tercer capítulo, queremos hacerlo refiriéndonos a los libros apócrifos, a los no canónicos, libros que aunque por sus contenidos o por sus autores han pretendido ser inspirados, la Iglesia nunca los ha considerado como tales.

Los libros apócrifos marianos fueron compuestos entre los siglos II al VII y surgieron como necesidad de recopilar por escrito lo que la tradición decía sobre María, pero que no aparecía en los libros canónicos, especialmente todo lo relativo a los primeros y a los últimos años de su vida.
Se trata de leyendas surgidas al margen de la historia, pero que sin embargo han influido y mucho en la literatura e incluso en el arte mariano. Los principales libros apócrifos marianos son el “Protoevangelio de Santiago”, el “Evangelio del Salvador”, el “Evangelio del Nacimiento de María”, el “Evangelio árabe de la Infancia”, “La historia de José el carpintero”, el “Libro del Tránsito de la Santísima Virgen Madre de Dios” y el “Evangelio de la Virgen>”.

El Protoevangelio de Santiago:
Es el apócrifo más antiguo y también el más famoso e influyente, que fue escrito en Egipto en lengua griega en la segunda mitad del siglo II. Le llaman protoevangelio porque cuenta acontecimientos ocurridos antes de que Jesús naciera en Belén. Con un lenguaje muy ingenuo habla de la infancia de la Virgen, desde el momento en el que un ángel anuncia su milagroso nacimiento a sus padres, a los que llama Joaquín y Ana y de los que dice que eran ancianos y estériles, comentando también que con tres años de edad Maria fue conducida al Templo para que allí fuera educada. Narra asimismo la concepción milagrosa de Cristo, su nacimiento en una cueva, ¡la virginidad de María constatada por una comadrona! y la muerte cruenta del padre del Bautista a manos del rey Herodes. Es más un relato de la vida de María que un evangelio propiamente dicho.

Este evangelio dio origen a varias fiestas litúrgicas como por ejemplo la del Nacimiento de Maria y la festividad de los santos Joaquín y Ana. Este libro tuvo una gran difusión en Oriente donde se le adjudicaba su autoría a Santiago el Menor, ya que el que lo escribe dice llamarse Santiago; otros lo identifican con Santiago el Justo. También es posible que este escritor conociese dos evangelios canónicos, el de San Mateo y el de San Lucas.  Fue traducido al siríaco, al armenio, al copto, al georgiano, al árabe y al etíope.  En Occidente se publicó por primera vez en el siglo XVI. Orígenes, en el siglo III lo menciona cuando llega a decir que los llamados “hermanos del Señor”, eran hijos anteriores de San José, que era viudo cuando se casó con la Virgen María.

Fresco de la Virgen, s. VI. Roma (Italia).

El Evangelio del Salvador (llamado también el pseudo-Mateo):
Trata del Nacimiento de la Virgen y de la Infancia de Cristo y se dice que fue escrito por el “bienaventurado sacerdote Jerónimo”. Este evangelio se presenta en el prólogo como una versión latina de un escrito apostólico, escrita con la intención de rebatir algunas herejías de los primeros siglos. Fue escrito entre los siglos V-VI y en cuarenta y dos capítulos cuenta los primeros años de la vida de la Virgen. En la primera parte copia prácticamente lo escrito en el Protoevangelio de Santiago y en la segunda parte narra algunos pretendidos milagros realizados por Cristo cuando era niño.

Narra la vida de Joaquín, la desolación de Joaquín y Ana, la consagración de la Virgen en el Templo, lo que María hacia en el Templo, los méritos de la castidad, la Anunciación, la llamada prueba del agua, habla del buey y del borrico en el pesebre, de la circuncisión, de los magos, de los inocentes de Belén, el milagro de las palmeras, los juegos del Niño Jesús, los gorriones de Jesús y muchos otros episodios, desde luego, la mayoría, sin ningún valor histórico.

El Evangelio del Nacimiento de María:
Data de la época carolingia y no relata ningún acontecimiento especial que no haya sido contado en alguno de los dos textos precedentes. Simplemente se limita a profundizar en ellos, sobria y discretamente. Consta de diez capítulos y dice que la Virgen nació en Nazareth, aunque admite el origen betlemita de la rama materna de la familia. Habla de los padres de la Virgen, de la aparición de dos ángeles a Joaquín y Ana, del nacimiento de la Virgen y su presentación en el Templo, de su negativa a contraer matrimonio ordinario, de la elección de José, etc. Este apócrifo es citado en la “Leyenda Aurea” y en el “Speculum historiale” de Vicente de Baeuvais.

El Evangelio árabe de la Infancia:
Se le llama así porque durante muchísimo tiempo sólo se conoció escrito en árabe. Es una recopilación de otros textos, escrito en el siglo VI y consta de cincuenta y cinco capítulos que cuentan tradiciones legendarias que por aquella época circulaban sobre la infancia de Cristo. Habla del Nacimiento de Cristo, la huida a Egipto y de una serie de acontecimientos ocurridos a la Sagrada Familia tanto en Egipto como en Nazareth, algunos de los cuales son realmente extravagantes, como el que el Niño habla en la cuna, la partera de Jerusalén, la caída de los ídolos cuando llegó la Sagrada Familia a Egipto, la curación del hijo de un sacerdote idólatra, la liberación de unos viajeros capturados por unos bandidos, etc. Cuenta diversos prodigios extravagantes realizados por Cristo desde los cinco hasta los doce años de edad, apareciendo siempre la Virgen como mediadora en todos estos prodigios. Fue traducido al latín en el año 1744.

Virgen entronizada. Monasterio Dionisios, Monte Athos (Grecia).

La historia de José el carpintero:
Está escrito en forma de coloquio entre Jesús y sus apóstoles, contándoles Cristo cómo fue la vida y la muerte de San José: que era viudo, cómo lo eligieron para ser el esposo de María, la vejez de José, la sumisión de Jesús a su padre putativo, la enfermedad de José, sus trastornos mentales y físicos, cómo el Niño consuela a sus padres, etc. Se dice también que San José murió en brazos de María y que su alma fue recibida por los arcángeles Miguel y Gabriel, mientras que su cuerpo quedará incorrupto más de mil años (!!)
El texto original fue escrito en Egipto, en lengua copta, a finales del siglo IV o inicios del V. Este apócrifo con posterioridad fue traducido al árabe y al latín.

El Libro del Tránsito de la Santísima Virgen María:
Es del siglo III y lo escribe un tal Leucio, hereje gnóstico y contiene una serie de errores, manifiestamente heréticos, por lo cual, el famoso Decreto Gelasiano lo condena expresamente. Se conoce como “Decreto Gelasiano” a una serie de decretos y normas establecidos por los papas desde el siglo IV al siglo VI. En el siglo IV, el pseudo-Melitón, obispo de Sardi, que es un autor no herético, ortodoxo, lo enmienda, naciendo así el llamado “Tránsito de María”. Consta de dieciocho capítulos en los que se habla de la muerte y resurrección de la Virgen, resurrección ocurrida “inmediatamente después de sus funerales y sepultura”. Se ha traducido al siríaco, griego, árabe, latín y otras lenguas.

Inevitablemente este artículo tiene que ser corto porque no es cuestión de entrar a fondo en los contenidos de cada uno de estos documentos apócrifos que, repito, nunca han sido considerados como de inspiración divina por parte de la Iglesia. De todos modos, por si alguien está interesado, pongo los links donde pueden leerse. Más información se puede encontrar en “De apocryphis marianis”, de G.M. Roschini, publicado en Roma en el año 1947.

Antonio Barrero

Enlaces a los textos apócrifos:
– Protoevangelio de Santiago: http://escrituras.tripod.com/Textos/ProtEvSantiago.htm
– Evangelio del Salvador: http://escrituras.tripod.com/Textos/EvPsMateo.htm
– Evangelio del Nacimiento de María: http://escrituras.tripod.com/Textos/EvNatMaria.htm
– Evangelio árabe de la Infancia: http://escrituras.tripod.com/Textos/EvArabe.htm
– Historia de José el carpintero: http://escrituras.tripod.com/Textos/HistJose.htm
– Libro del Tránsito: http://www.patristica.info/pdf/tmariae/tmariae1.pdf

Ave, Regína coelórum,
Ave, Dómina angelórum:
Salve, radix, salve, porta,
Ex qua mundo lux est orta:
Gaude, Virgo gloriósa,
Super omnes speciósa,
Vale, o valde decóra,
Et pro nobis, Christum exóra.
Salve, Reina de los cielos
Y Señora de los Ángeles;
Salve raíz, salve puerta,
Que dio paso a nuestra luz
Alégrate, virgen gloriosa,
Entre todas, la más bella;
Salve, agraciada doncella,
Ruega a Cristo por nosotros.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

8 pensamientos en “Maria Santísima, Reina de todos los santos (III)

  1. Antonio! me ha encantado este artículo! Los evangelios apócrifos me parecen muy interesantes, ya que como mencionas muchos son simples fábulas o cuentos populares, sin embargo son muy influyentes en la iconografía cristiana para representar pasajes de la vida de María, de san José y el niño Jesús. Aunque no eran aceptados por la Iglesia, sí influían en las representaciones del arte sacro, y sin conocerlos es imposible interpretar pasajes como el de María niña corriendo a los brazos del sumo sacerdote en el templo o la “escuela” de santa Ana, instruyendo a la Virgen. Dogmáticamente no son válidos, pero son muy valiosos!

    • Amiga Montse,
      Decimos que la Iglesia no reconoce como canónicos a los evangelios apócrifos y es verdad, pero hay ciertas incongruencias y pondré solo una como ejemplo. Si en los evangelios canónicos no se mencionan los nombres de los padres de la Santísima Virgen, ¿por qué celebra la Iglesia oficialmente la fiesta de los santos Joaquin y Ana? Esos nombres son apócrifos, no canónicos. Se podrían poner varios ejemplos más.

  2. Antonio alguno lo conocia,pero la mayoria no.
    Los leere en los enlaces que has puesto en cuanto pueda,porque para mi seran muy interesantes por los breves resumenes que has hecho.

    • Es interesante que los leas, Abel.
      Verás cosas muy serias, pero otras muy burdas y muy pintorescas.
      Como son libros escritos por cristianos de los primeros siglos, aunque no estén inspirados, cuentan cosas que pudieron ser ciertas o al menos así se creía que habían sido, pero de fábula hay la tira, como decimos por mi tierra. Pero a lo que vamos: todos ellos hablan de la Madre de Dios y ese es el tema que nos ocupa.

  3. Yo suscribo las palabras de Montse. Los textos apócrifos, aunque sin valor histórico, doctrinal, y seguramente ni espiritual; son fundamentales para comprender la iconografía cristiana y el arte sacro en todas sus fases y épocas. Con decir que en todo análisis riguroso de una obra de arte es fundamental citar las fuentes iconográficas y que éstas a menudo son los evangelios apócrifos, es suficiente para hacerse una idea de la importancia cultural de éstos. El mismo valor se le aplica, sin duda, a la tan cacareada Leyenda Áurea, que sirve para comprender iconografía y tradiciones, pero no para saber datos ciertos y nítidos sobre los Santos. En eso es idéntica a los apócrifos.

    En estos textos hay detalles ciertamente hermosos y otros un poco escabrosos -el episodio de la comadrona que comprueba la virginidad de María tras el parto es un ejemplo- pero ya digo, es fundamental conocerlos. No sólo artistas de la talla de Giotto di Bondone se basaron en ellos para sus ciclos de vidas de Santos, sino otros de menor envergadura. Este es un buen ejemplo, como dice Antonio, de que a veces tradición y leyenda se han fusionado con los textos canónicos, hasta que costó separar unos de otros en el ideario popular y ante todo, en el arte.

    • Ana Maria,
      No solo es en el arte, en la iconografía, sino que es también en la liturgia. Hay fiestas que tienen exclusivamente su razón de ser en los apócrifos y ya puse un ejemplo.
      Los apócrifos no son libros inspirados, pero tampoco lo son los escritos de los Padres de la Iglesia y sin embargo ¡cuanto peso tienen!

  4. Los Evangeliso Apócrifos han sido ninguneados y en muchas ocasiones colocados a la altura de textos folclóricos o ensoñaciones personales por cuanto decían en muchos casos cosas muy distintas a lo que relataban los Evangelios llamados canónicos. Pero del estudio estricto de estos últimos también se generan dudas pues tratan los mismos hechos de forma distinta y divergente en algunos casos. Así que , en síntesis , textos tenemos muchos y también son muchas las dudas que pueden plantear… Gran artículo , para variar , en todo caso.

    • Bueno, aqui lo que he tratado es seguir con la serie sobre la Santísima Virgen y lo mismo que dije que de ella se “trataba” en el Antiguo Testamento y se hablaba en el Nuevo, pues también había que decir que en los apócrifos se habla de ella. Pero la serie continuará con un artículo cada mes y veremos como sobre Nuestra Señora quedan muchísimas cosas por decir.
      Gracias, Salvador.

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