San Roque, confesor del siglo XIV y su iglesia en Roma

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Imagen procesional de San Roque en Scilla (Italia).

Etimológicamente parece que Roque significa “rojo”, aunque esto no es admitido por todos los lingüistas. Es un nombre no muy común, aunque no es raro aunque parece que poco a poco va decayendo, ya que al ir también a menos el culto a este santo, también se debilita la difusión de su nombre.
San Roque es un personaje mitad histórico y mitad legendario Era un peregrino por excelencia e incluso su vestimenta, perpetuado por los artistas, es siempre la típica de peregrino. Largo sombrero para protegerse de la lluvia y del sol, chaqueta que le llega casi a las rodillas y que es llamada “sanrocchino” o “sarocchino”, cordón y un largo bastón que lleva colgada una calabaza para contener agua. Bajo el manto, en la cintura, un rosario de cuentas grandes y en el pecho, como un adorno heráldico, una concha marina que para los peregrinos era como una herramienta que usaban para coger el agua de los manantiales o en los rios caudalosos.

La historia y la leyenda dicen que San Roque nació en Montpellier (Francia), alrededor del año 1300, en se seno de una honorable familia. Quedó huérfano antes de cumplir los veinte años, repartió sus bienes entre los pobres y marchó hacia Roma, al igual que lo hacian muchos otros paregrinos para visitar la sepultura de los Apóstoles. Fue uno de los primeros peregrinos, era aficionado a los viajes, pero muy pronto se dió cuenta de que caminar solo y pobre, de santuario en santuario, podría ser un buen ejercicio ascético, aunque no era la mejor manera de conseguir la santidad.

La peste que asoló Europa en aquella época fue cómplice de su decisión, peste que en especial asolaba Italia. En Acquapendente, en el camino hacia Roma, el fervoroso peregrino se dedicó al cuidado de los leprosos, sin temor a contagiarse con la terrible enfermedad. Desde entonces, en cada ciudad en la que paraba en su viaje a Roma: Cesena, Novara, Piacenza, ejercitó un inmenso amor con los leprosos.

El Santo atiende a los leprosos. Óleo de Jacopo Comin "Il Tintoretto". Scuola Grande di San Rocco, Venecia (Italia).

Como era previsible, el contrajo también la enfermedad y con sus piernas doloridas, se detuvo cerca del río Po, en Piacenza, aislandose de todos para no ser carga para nadie. Apagaba su sed con el agua de un manantial, se alimentaba con la escasa comida que cada día le llevaba un perro callejero, perro que siempre aparece en todas las representaciones del santo. Su nombre corría de boca en boca entre la gente del pueblo, considerándole como el prodigioso salvador de la ciudad de Piacenza y cuando en dicha ciudad se curó, quiso volver a su casa, volviéndose a Montpellier.

Al llegar a su ciudad, nadie lo reconoció e incluso fue confundido con un espía, por lo que fue encarcelado. Durante cinco años estuvo consumiéndose en la cárcel hasta que murió el día de la Asunción del año 1327 y solo entonces, fue reconocido por sus conciudadanos y por sus familiares. La leyenda dice que las reliquias del santo de Montpellier fueron llevadas a Venecia, donde fue y es muy venerado. El arte floreció en la iglesia que lleva su nombre y en la contigua “Scuola di San Rocco”, donde Tintoretto pintó sus cuadros mas sugestivos y vibrantes.

Iglesia de San Roque all’Augusteo
Largo S. Rocco, 1
Roma

La historia de la iglesia de San Roque all’Augusteo en Roma se inicia con la historia de la zona (barrio) de Ripetta y con la historia de la Hermandad que construyó el hospital: una de las iniciativas más bella y menos conocida en Roma desde su demolición en el año 1934.

Vista exterior de la iglesia de San Rocco all'Augusteo, Roma (Italia).

Cuando a principios del siglo XVI, bajo el pontificado de Alejandro VI, la Hermandad de San Roque decidió construir un hospital en las afueras del puerto de Ripetta, el barrio que rodeaba las ruinas del Mausoleo de Augusto estaba en plena expansión. Después de la proclamación del Año Santo en el 1500, el puente sobre el rio se convirtió en un pequeño nudo en el que confluían mercancías y peregrinos y debido a la crónica falta de higiene (durante siglos las conducciones romanas de las aguas estuvieron rotas) prosperaron las enfermedades infecciosas.

Por otra parte, desde la antigüedad, la zona de Ripetta era conocida como “el distrito de los burdeles” y considerada como “Lupanaria Schiavonia” (debido a la presencia de una colonia de eslavos). Un barrio, por lo tanto, en el que las enfermedades venéreas tenían gran incidencia. La Hermandad de San Roque fue una de las muchas asociaciones ciudadanas libres que al final de la Edad Media se dedicaba a la asistencia sanitaria de los pobres.

La personalidad de San Roque (1345-1377) llevaba ejerciendo desde hacía dos siglos un gran atractivo devocional. El joven patricio de Montpellier había vivido en Roma desde el 1367 al 1370 dedicándose al cuidado de los leprosos. Su carismática figura había dado la vuelta al mundo, convirtiéndose en el santo patrono de los enfermos de peste y, en general, de cuantos padecían enfermedades infecciosas. Fue entonces cuando se construyó el complejo hospitalario con una pequeña iglesia anexa (quizás la que ya existía con el nombre de San Martín); la pequeña iglesia del siglo XVI era una simple capilla del hospital, sin ninguna pretensión artística.

Interior de la iglesia de San Rocco all'Augusteo, Roma (Italia)

De acuerdo con los documentos de finales del siglo XVI, parece que el hospital gozaba de la protección papal y de la consideración de parte de la nobleza eclesiástica de la época. El edificio formaba parte de un pequeño jardín que incluía a parte de las ruinas del Mausoleo de Augusto. Lo rodeaba un barrio de casas bajas que llegaban hasta el río. Al lado, la Iglesia de San Girolamo degli Schiavoni, la iglesia nacional de la nación Illírica (hoy Croacia) cuyo arquitecto había sido Martino Longhi. El hospital estaba formado por dos edificios: a la izquierda de la fachada de la iglesia, estaba la estancia de los hombres, separada por un estrecho patio de la estancia reservada a las mujeres. Frente a la estancia de las mujeres había una pequeña sala rectangular, llamada oratorio de San Roque usada para las reuniones de los miembros de la hermandad y para la administración. La casa rectoral y el campanario completaban el complejo.

En el año 1616, el Hospital de San Roque se enriqueció con un departamento de ginecología y obstetricia a favor de aquellas personas que habían querido dar a luz un hijo concebido de manera ilegítima queriendo permanecer en el anonimato. Por este motivo a esta unidad se le llamó “Hospital de las ocultas”. Cada madre soltera podía llamar a la puerta llevando cubierto el rostro y dejar allí a su bebé, (al estilo del torno existente en el cercano Hospital del Espíritu Santo), pero pudiendo solicitar la asistencia gratuita al parto sin tener que revelar su identidad. Incluso en caso de muerte durante el parto, permanecería en el anonimato siendo sepultada en un cementerio especial cerca de la Piazza del Popolo: en la tumba solo se ponía el número de registro del ingreso hospitalario. Esta fue una excelente manera de fomentar la natalidad protegiendo la privacidad de la madre. Esta Institución fue abolida por el gobierno italiano en el año 1892.

En el año 1645 llegó el primer punto de inflexión. Como resultado  del aumento de las donaciones y limosnas, la Hermandad pensó en la renovación total de la iglesia. La ocasión fue el descubrimiento de una pequeña imagen de Nuestra Señora de Gracia. Después de algunas vacilaciones, el proyecto fue confiado al gran arquitecto Giovanni Antonio de Rossi, que ya era conocido en Roma por la construcción del Palacio d’Aste en la plaza Venecia y del Palacio Altieri en la via del Plebiscito. Sus obras se aprecian en el interior de la iglesia de la Magdalena, en la capilla Lancellotti en la iglesia de Santa Maria in Campo Marzio y en la iglesia de San Pantaleón.

Vista de la vitrina con las reliquias conservadas en la sacristía. Iglesia de San Rocco all'Augusteo, Roma (Italia).

En la obra de Giovanni Antonio de Rossi pueden distinguirse dos etapas: la primera desde 1646 a 1654 incluye la ampliación de la sacristía, la cúpula, el altar mayor y la capilla de la Virgen. El segundo período que ha desde 1654 a 1680, transforma y embellece las naves de la iglesia. Paolo Portoghesi le dedicó más de cinco páginas de su libro “La Roma barroca” a Giovanni Antonio de Rossi, alabando especialmente la capilla de la Virgen en la iglesia de San Roque, que interpreta como un homenaje a San Carlos Borromeo. Particularmente es notable el patrón elíptico habilmente mezclado con la vela apoyada en cuatro pilastras.

Las naves laterales con sus columnas conectadas a un arco, se describen como una reinterpretación de lo que hizo Carlo Maderno en San Pedro. La cúpula fue construida en diciembre de 1654 y presenta una forma esbelta y sutil en comparación con la majestuosa cúpula de Pietro de Cortona en San Carlos, muy cerca de la calle y a la vista en la parte posterior de la iglesia. Un nuevo e interesante episodio fue la construcción del nuevo edificio en el año 1703, obra de Alessandro Specchi. La refinada escalinata con grandes y elegantes peldaños fue una verdadera obra maestra en el marco de las ramificaciones del Palacio Borghese. Un ángulo que fue destruído y tapado por la construcción de los murallones del Lungotevere (Tiver). En el año 1824 se coloca la fachada del Valadier, un verdadero homenaje neoclásico al gran San Jorge el Mayor de Venecia.

Detalle de un relicario del brazo del Santo. Sacristía de la iglesia de San Rocco all'Augusteo, Roma (Italia).

En el año 1870 al pasar el edificio al patrimonio del Estado comenzó el declive de San Roque. Como protesta, Mons. Giacomo, que más tarde sería elegido Papa Benedicto XV, de acuerdo con el Papa León XIII, decidió cerrar la iglesia en el año 1891. Solo en el año 1910 se llegó a un acuerdo para la restauración de los edificios. En el año 1934 ocurrió el hecho más grave. El proyecto original del arreglo de aquella zona preveía la completa destrucción del hospital y de la iglesia de San Roque. Fue la importancia arquitectónica y devocional de la capilla de Nuestra Señora de las Gracias la que logró salvar a la iglesia. Sin embargo, el hospital fue demolido asi como la torre y el anexo Palacio Valdrambrini.
En 1953 comenzó nuevamente el resurgir de San Roque, restaurándose completamente el edificio y recuperándose las obras que contenía, como por ejemplo la pintura de Baciccio, el cuadro del altar obra de Giacinto Brandi, el fresco de Baldassare Peruzzi y el órgano.

Estos datos han sido recavados de la obra “La Chiesa di San Rocco all’Augusteo” de Luigi Salerno y Gianfranco Spagnesi.

Felice Stasio

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7 pensamientos en “San Roque, confesor del siglo XIV y su iglesia en Roma

  1. Grazie per questo articolo, Felice. Penso che la più bella cosa ai riferimenti a San Rocco e alla sua chiesa a Roma, é l’essitenza d’una instituzione per assistere le madri singole in un’epoca in cui la donna è stata completamente abbandonata dalla dinamica della cultura patriarcale. Bel simbolo che la Chiesa non è sempre stato lontana dalla sofferenza del popolo.

  2. Felice articolo splendido.
    La vita di questo santo mi era ben noto, ma non sapeva nulla di loro reliquie o ospedali o chiese sotto la sua invocazione.
    Ero eccitato circa l’aspetto della piccola immagine della Madonna delle Grazie, che è patrono della mia città.

  3. Felice, grazie per il tuo articolo. E ‘molto interessante storia della chiesa e l’ospedale, specialmente per le organizzazioni che sono state fondate nel corso del tempo, sempre con l’obiettivo di aiutare i malati e indigenti. Belle foto delle reliquie conservate nella sacrestia.

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