Santo Tomás de Aquino, fraile dominico (II Parte)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

El Santo en un grabado del siglo XVI.

En el artículo publicado ayer hablábamos someramente sobre la vida de Santo Tomás de Aquino. En este lo haremos sobre su espiritualidad, su personalidad y algunas leyendas escritas sobre él y en el artículo de mañana hablaremos algo sobre su obra y su culto.

Su religiosidad:
Sus biógrafos dicen que Santo Tomás tenía la costumbre de celebrar la Santa Misa todos los días, salvo que estuviese gravemente enfermo y que durante la celebración, en muchísimas ocasiones lo vieron llorar. Y lo mismo le pasaba cuando al final del Oficio de Maitines rezaba el “Te Deum”, que como sabemos es un himno atribuido a San Ambrosio de Milán. Cuando había tormentas y relámpagos acostumbraba a hacer la señal de la cruz diciendo: “Deus in carnem venit; Deus pro nobis mortuus est”. El le había comentado a su amigo Reginaldo que todo cuanto había pedido rezando esto, siempre lo había obtenido. Todos los días leía o hacía que se le leyeran el “Collationes Patrum”. Dormía muy poco y se pasaba largas horas de la noche rezando en su celda o en la iglesia del convento. Jamás perdía el tiempo y cuando estaba de paseo siempre estaba absorto en la meditación. Esta concentración espiritual se manifestó en numerosas ocasiones.

Tenía una gran compasión por los pobres hasta el punto de desnudarse para darles sus ropas. También acostumbraba a que, cuando en su presencia se conversaba sobre temas que no fueran religiosos, él se quitaba de en medio. Aunque hablaba el dialecto de su región, siempre predicaba en italiano y lo hacía de forma muy sencilla para que todo el mundo lo entendiera. Era muy afable, siempre estaba de buen humor; era muy dulce, aunque raramente manifestaba sus emociones.

Algunos hechos que se comentan de él:
Se dice que habiendo encontrado dificultad para comprender un texto del profeta Isaías, fue ayudado por los apóstoles Pedro y Pablo. Decía a sus alumnos que el mayor don que Dios le había concedido era el que siempre había comprendido todos los libros que había estudiado. Sus compañeros decían que Santo Tomás era capaz de estar dictando al mismo tiempo sobre distintas materias a sus “secretarios escribanos”, sin equivocarse ni una sola vez y siguiendo correctamente el hilo de cuanto decía sobre cada cosa, aunque fueran muy distintas. Tradujo los libros de Aristóteles a su compañero y amigo Guillermo de Moerbeke, aunque en alguna ocasión también le ayudaron otros traductores. En cierta ocasión solicitó los escritos de Joaquín de Fiore subrayando todo aquello que no le parecía fuese cierto.

En París, durante un examen de magisterio, un religioso lo contradijo, él no replicó, pero como al día siguiente el mismo religioso seguía en sus treces, le demostró que todo aquello en lo que le contradecía eran afirmaciones de un concilio de la Iglesia. En cierta ocasión, mientras hablaba, un diente le causaba tanto dolor que le impedía hacerlo; él recurrió a la oración, se arrancó el diente y siguió hablando. En otra ocasión, algunos profesores de la Universidad le expusieron sus puntos de vista sobre el sacramento de la Eucaristía y él les dio su respuesta por escrito, escrito que había realizado encima de un altar; entonces, los presentes vieron al mismísimo Cristo acercarse a lo que Tomás había escrito y decirle: “Está muy bien lo que has escrito sobre el Sacramento de mi Cuerpo”. Un día, San Luís IX, rey de Francia, le invitó a comer y en un momento de la comida, quedó como absorto y, de repente, golpeó la mesa diciendo: “Modo conclusum est contra haeresim Manichaeorum”.

"Apoteosis de Santo Tomás de Aquino", óleo de Francisco de Zurbarán (1631). Museo de Bellas Artes de Sevilla (España).

En Italia, visitando el día de Navidad el castillo de la Molara,  Santo Tomás, con su conversación, convirtió a dos judíos; en Salerno más de una vez se le vio levitando junto al altar y en Roma estando predicando, una mujer que tenía fuertes hemorragias, se curó tocando su ropa (recordad el pasaje evangélico de la hemorroisa en Marcos, 5, 28) y en Nápoles en cierta ocasión en que era visitado por un cardenal, estando absorto, lo ignoró completamente. El pobre cardenal tuvo que irse (!!).

Entre la historia y la leyenda:
Los datos biográficos que de él poseemos, no son siempre seguros. Ayer mismo, pusimos en duda algunas cosas que de él se comentan, pero “su biografía” ha sido ampliada con algunos detalles cuyo objetivo ha sido “enriquecer” la vida de este gran Doctor de la Iglesia y en este sentido, algunos autores han añadido lo que han creído oportuno, fuera cierto o no. Por ejemplo: La madre de fray Reginaldo, su amigo, habría dicho que los agricultores y campesinos dejaban de trabajar cuando Tomás pasaba cerca de ellos porque quedaban admirados por su estatura y belleza (!!) Que cuando escribía la “Summa contra gentiles” lo hacía estando en éxtasis (!!) Que estando escribiendo sobre las epístolas de San Pablo, el mismo apóstol se le apareció; que todas las Navidades se le aparecía la Virgen, que San Luís rey de Francia lo había tenido como consejero, etc.

Muchas son las localidades que reivindican su presencia: Friesach en Austria; Lovaina y Amberes, en Bélgica; Pisa, Fondi, Foggia, Rimini, Siena, etc. en Italia y no en todas ellas hay constancia de que hubiese estado. Que el Papa Honorio III había sido el padrino en su bautizo, que escribió el oficio litúrgico de la festividad del “Corpus Christi”, que “se intercambiaba visitas con otros santos”, en fin, mucho es lo escrito que parece más legendario que histórico.

Su personalidad:
Físicamente, sus biógrafos y los documentos del proceso de beatificación, dicen que era corpulento, alto de estatura, pálido y la cabeza era grande aunque un poco calva. Esta descripción parece estar confirmada por el que se considera su más antiguo retrato, habiendo quienes aseguran que se lo hicieron en vida.

En cuanto a su temperamento y personalidad moral se dice que era emotivo, apasionado, que tendía a irritarse aunque raramente lo hacía y algo ambicioso. Estos datos parecen confirmarse en base a un estudio grafológico hecho a sus escritos. En el plano racional tenía un raro equilibrio entre un espíritu extremadamente especulativo y un espíritu práctico: prudente, con dotes docentes y de predicador, de compositor y de artista.

"Santo Tomás, fuente de sabiduría". Óleo de Antoine Nicolas (s. XVII).

Todas estas aptitudes se manifestaron con una gran precocidad, pues ya sus primeros escritos tienen los rasgos fundamentales de su personalidad. Tenía una memoria prodigiosa y una enorme capacidad de trabajo y aunque su temperamento tendía a la violencia, su voluntad predominaba, siendo dulce y no irascible. También todo esto está confirmado por un estudio grafológico. Siendo de este temperamento y sabiéndose dominar, todos afirman que en él tuvo que influir constantemente la gracia en la cual vivía, la cual imprimía toda su vida.

Estaba siempre disponible, eliminaba todos los obstáculos, era humilde, puro, discreto, obediente y sobre todo, un hombre de una profunda fe y muy piadoso, especialmente con la Eucaristía, el Crucifijo y la Virgen. Esta forma de actuar y su personalidad intelectual explican su sabiduría, sabiduría que se manifiesta en sus escritos, en sus conversaciones con Dios y con los santos: éxtasis, levitación, visiones… Resumiendo: se le puede definir como hombre de fe, muy sabio, pero también muy humilde.

En el artículo que publicaremos mañana, trataremos someramente sobre su obra y su culto.

Antonio Barrero

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

4 pensamientos en “Santo Tomás de Aquino, fraile dominico (II Parte)

  1. Estimado Antonio , desde luego un personaje como mínimo “singular” el Santo Tomás que nos ocupa. Lo de apartarse de todas las conversaciones que no tuviesen que ver con la religión me parece como muy exagerado y , desde luego , la anécdota del quitarse el diente para seguir con su discurso nos habla de alguien muy radical en sus actitudes.

    • Salvador,
      Era fraile, con mentalidad de fraile y vocación de predicador y además, vivió en el siglo XIII. Ponte en su pellejo y en su época y lo comprenderás.

  2. Algunas de las condenas de Santo Tomas tambien son bastante radicales….
    la anecdota que protagonizo cuando se encontraba comiendo con San Luis IX siempre me ha hecho gracia,el prior le tiro de la capa y le pidio que se excusara;en cambio el Rey,asombrado,hizo que su secretario apuntara todo lo que se le pasara en ese momento por la cabeza al santo.

    • Abel,
      Te digo lo que le he dicho a Salvador: métete en su pellejo, sus circunstancias y su época.
      Tendencia a irritarse, aunque se contenía, severo consigo mismo y con quienes iban en contra de lo que él consideraba la verdad, posiblemente afectado por los problemas que le ocasionó su familia al decidir hacerse fraile mendicante, sabio, muy sabio, con buena labia, en muchísima consideración por parte de las altas jerarquías, casi místico,….., y en el siglo XIII.
      Mete todo esto en un coctel y agítalo; a ver qué sale.
      Para mi, con sus cosas buenas y menos buenas, es una de las personalidades eclesiásticas más importantes del siglo XIII y que conste que yo me inclino más hacia los franciscanos.

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