Santos mártires de Corea

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Tapiz de la canonización de los Santos Mártires de Korea.

El día 6 de mayo del año 1984, el papa San Juan Pablo II canonizó en la catedral de Seoul (Corea del Sur) a ciento tres mártires coreanos del siglo XIX, siglo de persecución a la Iglesia en aquel país asiático donde fueron martirizados varios miles de cristianos. La lista de los nuevos santos iba encabezada por San Andrés Kim Taegon, el primer sacerdote católico coreano de la historia y está compuesta por tres obispos, ocho sacerdotes y noventa y dos seglares.

Desde finales del siglo XVIII, algunos estudiosos coreanos habiendo leído y estudiado algunos libros publicados por los jesuitas en China sobre la religión católica, se interesaron por las enseñanzas e historia de la nueva religión. Admirado e interesado y ansioso por obtener más amplias noticias, uno de ellos llamado Piek-i, perteneciente a la noble familia Ni-tek-tso, encargó en el año 1783 al joven Ri-Song-Hun que le facilitase nuevos libros traídos desde Pekín. El joven llegó a Pekín como miembro de una embajada a China, buscó a los misioneros y contactó con el obispo Alejandro de Gouvea, quién encargó al jesuita Juan José de Grammont para que le impartiese la catequesis y lo bautizara, imponiéndole el nombre de Pedro en el bautismo.

Pedro volvió a su patria, Corea, cargado de libros y objetos religiosos, bautizó a dos compatriotas suyos (Piek-i y Kouen-Il-sin-i), poniéndoles respectivamente los nombres de Juan Bautista y Francisco Javier, dedicándose en adelante los tres nuevos cristianos a extender la doctrina de Cristo por toda la región, principalmente entre las clases aristocráticas que eran quienes tenían acceso a los libros escritos en chino. Pero su celo apostólico llegó demasiado lejos, porque al no disponer de misioneros, ellos mismos se constituyeron como en una especie de jerarquía eclesiástica e incluso inventaron su propia liturgia, tal y como Pedro lo había visto en Pekín, donde había un obispo y sacerdotes que decían Misa, confesaban, administraban el bautismo, etc.

Imagen de San Andrés Kim en el exterior de una iglesia coreana.

El obispo se enteró, los reprendió y ellos reconocieron su error, pero algunos de los bautizados, que compaginaban las prácticas cristianas con la idolatría de sus antepasados, apostataron y así, se originó la primera persecución contra los cristianos, algunos de los cuales fueron martirizados entre ellos Pedro y Juan Bautista. Entonces, en diciembre de 1794 fue enviado a Corea el sacerdote chino Santiago Chú y se encontró con que ya había más de cuatro mil cristianos. Este sacerdote también murió mártir el 31 de mayo del año 1801 dejando en aquel momento la cifra por encima de los seis mil.

El día 25 de enero de 1802 fue firmado un decreto contra los cristianos, pero estos no se amedrentaron y ya en 1811 y en el 1827 habían enviado mensajes al Papa para que mandara a los primeros misioneros. Fueron escuchados y el 9 de septiembre del año 1831. el Papa Gregorio XVI erigió el Vicariato Apostólico de Corea, que se puso bajo la tutela del Instituto de “Las Misiones Extranjeras de París”. El primer vicario apostólico, Mons. Bartolomé Brugière murió antes de hacerse cargo de su sede, pero en secreto, en 1837, penetraron en el país los sacerdotes Pedro Maubant y Santiago Chastán y poco tiempo después, el nuevo vicario apostólico, Mons. Lorenzo José Imbert. Los tres fueron martirizados el 21 de septiembre de 1839 en Sai-Nam-Tho, una localidad cercana al río Han-gang a unos cinco kilómetros de Seoul y los tres están incluidos en la lista de los santos coreanos.

Nuevamente, los cristianos coreanos se vieron privados de sacerdotes durante seis años, hasta que en el 1845, ayudados por el primer sacerdote coreano, San Andrés Kim, penetraron en Corea Mons. José Ferréol y el misionero Maria Nicolás Antonio Daveluy. Pero al año siguiente, en el 1846, se incrementó nuevamente la persecución, siendo martirizados Andrés Kim y muchos otros cristianos, entre ellos el padre Daveluy, el día 16 de septiembre del año 1846, salvándose el vicario apostólico, que murió en el año 1853. Su sucesor, Mons. Simeón Francisco Berneux, su obispo coadjutor Antonio Daveluy y algunos otros sacerdotes entraron nuevamente en secreto en el país y pudieron trabajar e incrementar el número de conversiones, hasta que en el 1866, otra vez se incrementó la persecución y fueron martirizados los dos obispos, siete misioneros y más de diez mil cristianos.

Los tiempos apostólicos volvieron en el año 1876 y también las persecuciones, pero el nuevo vicario, Mons. Félix Clair Ridel y el misionero Víctor M.Deguette, pudieron salvar la vida gracias a la intervención del gobierno francés que logró que se les conmutara la condena a muerte por el exilio. Finalmente, un tratado firmado con Francia en el año 1887 consiguió una cierta libertad religiosa en Corea.

Sepulcro de San Lucas Hwang Seoktu. Corea del Sur.

Los cristianos durante todo ese siglo XIX fueron perseguidos principalmente porque se negaban a compaginar los cultos católicos con los cultos ancestrales a los antepasados ya que consideraban esto último como idolatría. Pero el problema estaba en que el gobierno coreano consideraba estos cultos como uno de los principales pilares de su cultura, por lo que los imponían al estilo en el que lo hacían los emperadores romanos con los primeros cristianos. Hay mucha similitud entre el cristianismo romano primitivo y el cristianismo coreano. Pero los cristianos también fueron masacrados porque se consideraba que la extensión del cristianismo en Corea era una nueva forma de colonialismo impulsado por las naciones europeas en Asia.

Como los sacerdotes y obispos eran muy pocos, la mayoría de los mártires fueron seglares coreanos: hombres y mujeres, casados y solteros, jóvenes y ancianos. El día 3 de julio del año 1925 fueron beatificados ochenta y dos mártires de las persecuciones de 1839 y de 1846 y el resto lo fueron el día 6 de octubre de 1968 y todos ellos, los ciento tres fueron canonizados el 6 de mayo de 1984 como he mencionado al principio. Su fiesta se celebra el día 20 de septiembre. Por orden cronológico, pongo sus fechas de martirio y sus nombres:

Noviembre de 1838 – San Pedro Yi Hoyong.

Mayo de 1839 – San Protasio Chong Kurbo, Santa Águeda Kim Agi,  Santa Ana Pak Agi,  Santa Águeda Yi Sosa,  Santa Magdalena Kim Obi,  San Agustín Yi Kwang-hon, Santa Bárbara Han Agi, Santa Lucia Park Huisun,  San Damián Nam Myong-hyok y  San Pedro Kwon Tugin, San José Chang Songjib, Santa Bárbara Kim y Santa Bárbara Yi.

Julio de 1839 – Santa Rosa Kim, Santa Marta Kim Songim, Santa Teresa Yi Mae-im, Santa Ana Kim Changkeum, San Juan Bautista Yi Kwangnyol, Santa Magdalena Yi Yong-hui, Santa Lucia Kim y Santa Maria Won Kwi-im.

Vista de las urnas de los mártires detrás del altar. Seúl (Corea del Sur)

Septiembre de 1839 – San Pablo Chong Hasang, Santa Maria Park K’unagi, Santa Barbara Kwon Hui, San Juan Pak Hujae, Santa Barbara Yi Chong-hui, Santa Maria Yi Yonhui,  Santa Inés Kim Hyoju,  San Francisco Ch’oe Hyong-hwan,  San Lorenzo Imbert,  San Pedro Maubant,  San Jacobo (Santiago) Chastán,  San Agustín Yu Chin-gil,  Santa Magdalena Ho Kye-im,  San Sebastián Nam Yigwan,  Santa Julieta Kim, Santa Águeda Chon Kyonghyob,  San Carlos Cho Shin-ch’ol,  San Ignacio Kim Chejun, Santa Magdalena Pak Pongson,  Santa Perpetua Hong Kumju,  Santa Columba Kim Hyo-im,  Santa Lucia Kim,  Santa Catalina Yi, y Santa Magdalena Cho.

Octubre de 1839 – San Pedro Yu Tae-Chol.

Noviembre de 1839 – Santa Cecilia Yu Sosa.

Diciembre de 1839 – San Pedro Ch’oe Ch’ang-hub,  Santa Barbara Cho Chung-I, Santa Magdalena Han Yong-I,  Santa Benedicta Hyon Kyongnyon,  Santa Isabel Chong Chong-hye, Santa Barbara Ko Suni y Santa Magdalena Yi Yongdeog.

Enero de 1840 Santa Teresa Kim, Santa Águeda Yi Kannan, San Esteban Min Kukka, San Andrés Chong Kwagyong,  San Pablo Hohyup,  San Agustin Pak Chong-won, San Pedro Hong Pyongju,  Santa Magdalena Son Sobyog,  Santa Águeda Yi Kyong-I,  Santa Maria Yi Indog y Santa Águeda Kwon Chini.

Febrero de 1840 – San Pablo Hong Yongju,  San Juan Yi Munu y Santa Bárbara Ch’oe Yong-i.

Abril de 1841 – San Antonio Kim Song-u.

Sepulcro de un sacerdote mártir. Montaña de Naju, Corea del Sur.

Septiembre de 1846 – San Andrés Kim Taegon,  San Carlos Hyon Songmun,  San Pedro Nam Kyongmun,  San Lorenzo Han Ihyong,  Santa Susana U Surim,  San José Im Ch’ibaeg,  Santa Teresa Kim Imi,  Santa Águeda Yi y Santa Catalina Chong Ch’oryom.

Febrero de 1866 – San Pedro Yu Chongyul,

Marzo de 1866 – San Simon Berneux, San Justino de Bretenières,  San Pedro Enrique Dorie,  San Bernardo Ludovico Beaulieu,  San Juan Nam Chong-sam,  San Juan Bautista Chong Chang-un,  San Pedro Choi Hyong,  San Marcos Chong Uibae,  San Alejo U Seyong,  San Antonio Daveluy,  San Martín Lucas Huin,  San Pedro Aumaitre,  San José Chang Chugi, San Lucas Hwang Seoktu y Santo Tomás Son Chason.

Diciembre de 1866 – San Bartolomé Chong Munho,  San Pedro Cho Hwaso,  San Pedro Son Sonji,  San Pedro Yi Myongseo,  San José Han Jaegwon,  San Pedro Chong Wonji,  y San José Cho Yunho.

Enero de 1867 – San Juan Yi Yunil.

San Andrés Kim Tae-Gon, sacerdote coreano mártir:

Nació el 21 de agosto del año 1821 en la provincia de Chung Chong y era hijo de unos nobles cristianos coreanos; de hecho, su padre Ignacio Kim, miembro de la familia Yangban, también murió mártir en 1839 y también está canonizado.

Practicaba la religión de Confucio. Fue bautizado ya de mayor, con quince años de edad, animado por el también sacerdote mártir padre Maubant para que entrase en el seminario, por lo que marchó al seminario de Macao, en China, para prepararse a la ordenación sacerdotal; fue ordenado de diácono en  Shangai en 1844 y de presbítero en el año 1845 a manos del obispo Jean Joseph Ferréol. Regresó a Corea con la misión de facilitar la entrada de los misioneros en su país, quienes lo hicieron por mar, a fin de evitar los controles de las fronteras terrestres.

Sepulcro de San Andrés Kim (dcha.) Montaña Naju, Corea del Sur.

En Corea se dedicó a difundir la religión de Cristo, predicando y bautizando a todos los que convertía con sus palabras y con su ejemplo de vida, pero procurando siempre poner en práctica ciertas normas de seguridad a fin de no ser descubierto. Estas normas le impidieron el poder atender a su madre, que vivía de las limosnas. Con solo venticinco años de edad fue arrestado, estando en la cárcel tres meses donde fue torturado en numerosas ocasiones, siendo finalmente decapitado el día 16 de septiembre de 1846 junto al río Han, cerca de Seoul.  Murió diciendo: “En esta última hora de mi vida, escúchenme atentamente: si he mantenido comunicación con extranjeros, ha sido por mi religión y mi Dios. Es por El que yo muero. Mi vida inmortal está en su punto inicial. Conviértanse al Cristianismo si deseáis la felicidad tras la muerte, porque Dios alberga castigo eterno para aquellos que rehusaron conocerle“.

Antonio Barrero

Enlace: http://www.newworldencyclopedia.org/entry/Korean_Martyrs

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23 pensamientos en “Santos mártires de Corea

  1. Muchas gracias, Antonio. Conozco bien a prácticamente todas las mujeres koreanas que sufrieron martirio, y tengo ilustraciones de casi todas. Algunas sufrieron tormentos terribles, fueron encerradas en prisión con cepos en el cuello, colgadas del techo y apaleadas, una y otra vez, con todos los huesos rotos, el cuerpo lleno de moratones y chorreando sangre, hasta que se murieron de puro destrozo en el cuerpo. Podrían haberse ahorrado una muerte tan lenta y tan cruel, con apostatar o blasfemar, pero no lo hicieron. Todas dieron un ejemplo increíble, y estamos hablando de mujeres de todo tipo de condiciones: jóvenes y ancianas, vírgenes, esposas, madres, viudas…

    • Gracias, Ana Maria.
      Hemos hablado muchas veces de los tormentos tan terribles a los que fueron sometidos los primeros cristianos, pero en los siglos de lo que llamamos Edad Moderna y Edad Conteporánea, tampoco nos hemos quedado cortos. Desde clavarte en una cruz, lanceado y quemado en vida, los tormentos de horca y hoya, el cortarte el cuerpo a pedacitos con hachas de filo romo, etc.; los hombres hemos demostrado que somos unos bárbaros siempre que queremos serlo.
      ¿Y hoy? Lapidar a una persona por el solo hecho de cometer adulterio o ser gay, ¿no es una bestialidad?
      Pero está clarísimo que en estos hombres y mujeres coreanos y franceses, prevaleció la fortaleza de su fé y ya tenían que estar convencidos para no haber apostatado a la primera de cambio. Los santos mártires coreanos nos han dado un testimonio a quienes nos creemos poseedores de la fe, que qué se yo que haríamos más de uno si nos viésemos en su pellejo.

      • Saint Catherine Chong Ch’ol-yom was arrested with three other women at the home of Hyon Charles on July 10, 1846. Catherine was born of a servant woman. Some say that she was baptized in infancy, others that she became a Catholic when she was 16 or 18 years old. Her character was genial, but her heart was very courageous.

        When she was 20 years old, her master tried to force her to take part in the superstitious winter solstitial ceremony, but Catherine refused to participate. Her master, in anger, bound her arms behind her and held her over a fire. Later she was dragged out and beaten until she fainted. The same thing happened again the following spring. The wound on her body always showed. Her face was pale and she couldn’t do hard work.

        After her wounds healed, she came up to Seoul and hid herself in a Catholic home. She later became a housekeeper for Father Andrew Kim in 1845. Catharine was arrested with Susanna U, Theresa Kim and Agatha Yi on July 10, 1846. According to the document of the government (Sungjongwon Diary), the pious women were tortured severely but none of them would deny their religion.

        They had been in prison for over two months. September 20, 1846, was the glorious day for the seven martyrs. According to the government document, they were severely interrogated and tortured and their bodies were twisted, but they would not deny their faith. Therefore, they were either beaten or strangled to death. Catherine was 30 years old, when she was martyred.

  2. Gracias Antonio, prácticamente desconozco las historias de los mártires de la época moderna, por lo que tu artículo lo encuentro muy ilustrativo. Me llama la atención la similitud que señalas entre el cristianismo primitivo y el cristianismo coreano, creo en origen son muy parecidos por aquello de la renuncia a la religión oficial ancenstral. Otra cosa que me parece interesante, es cómo en un inicio los primeros cristianos coreanos tomaron en sus manos la administración de sacramentos (!) lo cual me parece muy inapropiado, claro que tenían necesidad de ellos pero creo que fue una medida un tanto extrema, me sorprende que no se les haya tildado de herejes…en fin. Una lástima lo que comenta Mel, tanta brutalidad innecesara…

    • Gracias. Montse.
      Yo creo que cuando los primeros cristianos coreanos recurrieron a administrar los sacramentos sin la asistencia de sacerdotes, lo hicieron más por ignorancia y buena fe que por otra cosa, máxime cuando fueron reprendidos e inmediatamente rectificaron. Ellos intentaron hacer en Corea lo que habían visto en China y solo les movió la buena fe. Además, para administrar el sacramento del bautismo no hace falta estar ordenado y en aquellas condiciones a mí me parece absolutamente normal que se bautizasen unos a otros; otra cosa es administrar los otros sacramentos. Pero para más inri a su favor, también murieron mártires, dando su vida por su fe; ¿qué más pruebas queremos tener para saber que eran unos auténticos santos mártires?
      Montse, ¿Tu crees que en aquellas condiciones ellos sabían siquiera lo que es ser hereje? Eso queda para los sabios y listorros occidentales que desde los primeros siglos, con nuestras “filosofías” facilmente nos tildábamos unos a otros.
      Y en cuanto a la crueldad de los tormentos, ya veremos cuando hablemos de los santos mártires, chinos, japoneses y vietnamitas. Nos vamos a quedar helados.

      • Ah claro, no pienso que hayan actuado de mala fe, de todos modos me sorprendió mucho que intentaran administrarlos ellos mismos. Y bueno de la cuestión de la herejía, déjame decirte que aquí en México tras el periodo de la evangelización, sí se dio el caso. Se supone que por definición un hereje es alguien que atenta contra la religión y sus dogmas, por lo que una persona que desconoce la religión es simplemente un pagano y no puede recibir el mismo castigo, sin embargo en México, si se juzgaron a algunos indígenas de herejes (obviamente por mala comprensión, aunque posteriormente esto fue prohibido y eran considerados como “niños en la fe”) y fueron castigados por la inquisición…entonces me llama la atención que a los coreanos no se les haya tratado de modo similar.

        • Posiblemente, la respuesta a las reprensiones fue distinta y además, también posiblemente, los franceses del siglo XIX se portasen de manera distinta a los españoles del siglo XVI.

  3. Es impresionante el martirio de los santos coreanos.
    Antonio (o Ana Maria) me gustaria saber cuando ceso la persecucion en Corea por completo y tambien cuando acabo en China,pues leyendo el articulo y viendo que en China parecia que estuviera permitida la religion cristiana como para tener seminarios y demas,debio de ocurrir antes del 1750,no?

    • A decir verdad, Abel, la persecución en China todavía no ha terminado. Las comunidades cristianas, entre ellas la Iglesia Católica, siguen estando muy perseguida y oprimida por el Estado comunista. Y no sólo ellos, sino también miembros de otras religiones y espiritualidades, como los seguidores del Falun Gong, que en cualquier momento pueden ser arrestados sin ningún procedimiento de rigor y sometidos a salvajes violaciones y torturas en las comisarías. Yo he visto fotografías de los resultados de estos tormentos y provocan náuseas. Y eso está ocurriendo aquí y ahora, en el año 2011, contra toda persona que no se ciña estricta e ideológicamente al régimen comunista chino.

      Y es que el hecho de que una religión esté más o menos “tolerada” hasta el punto de que se le permita tener seminarios e iglesias, no significa que sus miembros estén menos perseguidos que antes. Nos guiamos demasiado por cifras y status “oficiales”; cuando, en la sombra, a una muchacha cristiana china del año 2011 no se le está dando un trato muy diferente al de una muchacha cristiana del siglo IV en Grecia, Roma…

      • Se que actualmente en China el tema esta como esta,pero pensaba que en algun momento de la historia el cristianismo pudo haber tenido un poco de paz en China,pero ya veo que no.
        Gracias Ana Maria.

  4. Abel,
    En Corea del Norte y en China, actualmente, los cristianos, están perseguidos. En China se tolera algo más a la llamada Iglesia Católica Oficial, que no está en total comunión con Roma, principalmente por la cuestión de la elección de los obispos y no por cuestiones dogmáticas.
    Estas persecuciones en Corea de las que estamos hablando hoy, finalizaron en la segunda mitad del siglo XIX.
    En China, la última persecución verdaderamente cruenta fue la de los Boxers, a principios del siglo XX, pero de ellas hablaremos más extensamente cuando tratemos de los ciento veinte santos mártires chinos, que van desde el 1648 al 1930.

    • En Coreal del Norte con el Pyongyon ese o como se llame no es de extrañar que persigan a los cristianos (da miedo solo de verlo,es como un muñeco diabolico..orientalizado,jejeje),pero el sur es algo totalmente diferente.
      Sobre los martires de Tailandia tambien me gustaria que hicieses un articulo,he visto una fotografia en la que estan las urnas de cristal con varios martires y da una impresion increible,todos en circulo.

      • Se publicará también un artículo sobre estos beatos mártires de Tailandia, pero es tanto el trabajo acumulado que hay que irlo sacando antes de meterse en otros nuevos. Si Dios quiere y el blog dura mucho, se hablará de todo.
        Desde la archidiócesis donde están estos beatos me enviaron, sin pedirla, reliquias “ex ossibus” de todos ellos. Yo se las regalé a una parroquia onubense. Tenemos fotos de las primitivas tumbas y de las urnas actuales.

  5. Desde luego la cvrueldad de estos tormentos es lo primero que nos impacta a unas generaciones de españoles que , con toda la fortuna del mundo , estamos viviendo el periodo más largo de la historia de entreguerras y que tarde siglos y siglos la siguiente . Si ya nso anuncias que estos tormentos son pocos para lo que va a venir cuando hables de thais y chinos….que Dios nos pille bien sentados…Enhorabuena por esta ilustración.

    • Un ejemplo Salvador: A San Melchor Garcia Sampedro, obispo dominico español martirizado en Vietnam, lo amarraron al suelo y con un hacha de filo romo para que cortara menos y doliera muchísimo más, a golpes, le fueron cortando trocito a trocito, las manos, antebrazos, brazos, pies, piernas, muslos y como no se quejaba y mostró tantísima resistencia, para coger los verdugos su valentía, vivo, le abrieron el vientre y se comieron el hígado. Así creían que el valor del mártir pasaba a ellos.
      Sus reliquias pudieron recuperarse y San Melchor está sepultado en la catedral de Oviedo.
      Valiente mártir San Melchor, ruega por nosotros.

  6. Antonio , este tipo de ejemplos tan fuera del alcance de nuestro entendimiento convierte a parte de nuestros congéneres en alimañas… defender la fe de este modo se me antoja algo tan inexplicablemente doloroso que uno se desubica. Y ahondar en la herida de terribles martirios guerracivilistas tan próximos como los tenemos hace que veamos aquello como algo muy pasado , casi prehistórico.Pero toda esta tradición queda ahí y yo me pregunto …sería algo como todo aquello posible en nuestros días de civilización , fun and happiness de nuestras sociedades occidentales instaladas en la comodidad?????… ufff, sólo pensarlo me marea…

    • Me gustan tus reflexiones, Salvador, y las comparto plenamente. Además es un tema muy personal para mí, que voy a ser profesora de Historia. A tal efecto, mucha gente me ha dicho: ¿para qué estudias eso? Si son cosas del pasado, que ya no volverán. Nada más erróneo: precisamente la Historia es de las disciplinas más importantes, conocer el pasado, analizarlo e interpretarlo, es esencial para no repetir los errores del pasado en el futuro… en la medida en que las mismas atrocidades se repiten una y otra vez, vemos la escasa importancia que le damos al tema.

  7. Yo que tambien soy historiador Mel te entiendo totalmente en eso de que te dicen para que estudiaste eso, si no sirve de nada, te vas a morir de hambre y la verdad es la poca valoracion que nuestra sociedad le da a su historia, piensan que como precisamente es algo pasado ya no importa. Pasando al tema del articulo me parecio sumamente interesante pues conocia poco sobre estos martires, creo que ya sea durante la epoca paleocristiana o en el siglo XIX o en la actualidad cualquier clase de persecución religiosa y de martirio por doloroso o rapido que sea, es de lo mas detestable, pero al menos sirven para dejar su testimonio de todos estos hombres que tuvieron tanto valor y tanta fe quizas mas que muchos de nosotros para dar la vida por eso que creian.

    • Si no estoy equivocado, se trata de San Pedro Yu Tae Ch’ol que fue martirizado con trece años de edad. Había nacido en el año 1826 en Ipjeong dong (Seoul) y fue martirizado el 21 de octubre de 1839 en la prisión de Seoul. Y no es una niña, sino un niño que está agazapado entre los varones, a la derecha. Si no me falla la memoria, ese es el santo mártir coreano más joven.

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