Santos de nombre Amigo

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El Amigo del Esposo –  Los santos de nombre Amico (Amigo)
del QUADERNO 62
Prefacio

Esta investigación se produce después de una semana de peregrinación sacerdotal a Loreto-Monte Sant’Angelo-Bari. Aqui se encuentran, inmersos en la gloria divina, la Santa Madre de Dios, el Arcángel y el Taumaturgo. Y un encuentro: San Amico de Rambona y San Amico de Fiastra.
Y he aquí una intuición: instar a la oración para que los sacerdotes sean amigos de Cristo “durante toda su vida” y sean instrumentos de la amistad divina: “Pro eis sanctifico me ipsum”, me hago santo por todos mis hermanos, para ellos sean santificados a través de mi santificación.

Detalle del martirio de San Amigo, mártir sardo.

El Amigo del Esposo
El que tiene a la novia es el novio, pero el amigo del novio, el que asiste y le oye, se alegra mucho con la voz del novio. Esta es pues mi alegría, que ha alvanzado su plenitud. Es preciso que él crezca y que yo disminuya” (Juan, 3, 29-30).
El sacerdote es el amigo del Esposo. Este es el título que en el Nuevo Testamento viene atribuido a Juan el Bautista. El sacerdote está llamado, como el Precursor, a producir el encuentro con el Señor: “Él debe crecer y yo, disminuir”, dirá San Juan.

En efecto, el sacerdote debe cultivar una profunda amistad con Cristo para después ser capaz de entrar en amistad con Dios. Escribe Dante Bernini: “Sólo aquellos que han caminado sin superficialidad por los caminos de su corazón, pueden ayudar a otros viajeros”.
El sacerdote, como todo bautizado es un viajero. “Nuestra estancia en la tierra es como una tienda de campaña, recibimos de Dios una habitación, una estancia no construida por manos de hombres, una casa eterna, en los cielos”

Todo esto queda reflejado en el documento conciliar “Optatam Totius”, que dice: “Destinados a configurarse con Cristo sacerdote por medio de la ordenación sagrada, debe habituarse también a vivir unidos intimamente con El, como amigos, durante toda la vida” (OT,8). De aqui la importancia de rezar por los sacerdotes para que sus vidas sean de “amistad divina”.

Los amigos del Amigo del Esposo
Los santos de nombre Amico (Amigo)
“La santidad es intimidad con Dios, es imitación de Cristo, pobre, casto, humilde y es amor sin reservas a las almas y darles todo; es amor a la Iglesia que es santa y quiere que seamos santos, ya que esa es la misión que Cristo le ha confiado”.
(Presbiterorum Ordinis, 33)

San Amigo, mártir de Mortara

San Amigo, mártir
Iglesia de San Eusebio – Mortara (PV)
Los santos Amico y Amelio son conmemorados en Mortara (Pavia) donde sus cuerpos fueron sepultados. Según las Actas de los mártires son del período carolingio, pero en su historia se encuentran elementos más propios del ciclo bretón de aventuras guerreras más que del ciclo guerrero de Carlomagno. Estas Actas son fabulosas, legendarias y los Bolandistas  se negaron a publicarlas porque “in omnibus nihil videbit lector, quod factis historicis aliunde notis contrarium non sit“. Sim embargo, esto es lo que narran. En tiempos de Pipino nacieron dos niños extraordinariamente semejantes, uno “ex comite alvernensi” y el otro “ex quodam milite bericano“.

Mientras eran conducidos a Roma para ser bautizados, se encontraron en Lucca, donde hicieron amistad y alianza y juntos, siguieron camino de Roma para recibir el bautismo de manos del Papa, que al hijo del conde le puso amelio y al hijo del soldado lo llamó Amico. Como recuerdo del bautismo recibido en la Basilica Lateranense, cada uno recibió del Papa una copa de madera, recubierta de oro y piedras preciosas y con ellas, retornaron a su patria.

Después de la muerte de su padre, Amico, debido a las dificultades y enemistades surgidas, se vió obligado a abandonar su tierra natal;  marchó con diez criados para encontrarse con Amelio, con la esperanza de ser bien acogido, pero no lo encontraron porque también este había salido también de viaje hacia Bericum para visitar a Amico. Después de muchas aventuras, Amico, afligido por no haberlo conseguido y contagiado por la lepra, regresó a Roma donde fue recibido por el Papa Constantino, pero después de tres años sobrevino una gran hambruna y regresó a la casa de Amelio que, antes de verlo, sin saber que era su antiguo compañero, le hizo comer en la copa que le había dado el Papa, por lo cual, se reconocieron.

Mientras tanto, pasaron varios años hasta que los longobardos se convirtieron en una amenaza, lo que determinó la intervención de Carlomagno contra Desiderio; habiendo sido inútiles las negociaciones, el rey franco pasando con su ejército, en el que militaban Amelio y Amico, por Chiuse di Susa,  venció al rey longobardo el cual se dió a la fuga hasta un lugar llamado Mortarium por el gran número de muertos alli en combate. Con anterioridad, el lugar se llamaba Pulchrasilva, por ser una zona agradable. Amelio y Amigo, aunque eran soldados, ejercitaban las virtudes cristianas, llevando vida de penitencia y murieron en la batalla, unidos tanto en vida como en la muerte, ocurrida en el año 773. Desiderio se refugió en Pavía, ocupada posteriormente por Carlomagno, el cual construyó una iglesia en el lugar de su victoria. Posteriormente fueron construidas otras dos iglesias: una en honor de San Eusebio de Vercelli y la otra en honor de San Pedro. Amelio fue sepultado cerca de la iglesia de San Pedro y Amico, cerca de la de San Eusebio, en dos arcas construidas en Milán. Al día siguiente, el sarcófago de Amelio fue encontrado junto al de Amico, por lo que el obispo Albino, ordenó que los cuerpos de los dos santos fueran conservados juntos en la iglesia de San Eusebio, donde actualmente se encuentran.

Esto, brevemente, es el contenido de la “passio” que termina de una manera interesante: queriendo dar a los dos personajes la gloria del martirio, el redactor de la “passio” considera a Desiderio como un emperador romano, perseguidor de los cristianos, usando las mismas palabras de las “Actas de los Mártires”: “Passi sunt sub Desiderio rege Langobardorum quarto Idus Octobris: regnante Domino nostro Iesu Christo: cui est honor et gloria in saecula saeculorum. Amen“. La formula es exactamente igual a aquella a aquella utilizada en las Actas Proconsulares de San Cipriano: “Passus est autem beatissimus Cyprianus martyr… sub Valeriano et Gallieno imperatoribus: regnante vero domino nostro Iesu Christo cui est honor et gloria in saecula saeculorum. Amen”.

Con respecto a los Papas de los cuales se hace mención en la “passio” no se puede decir con certeza cual es el que bautizó en Roma a Amelio y Amico, dando por hecho que esto fuese cierto; lo otro es junto a quién se refugió Amico, o sea, Constantino, que no puede ser sino el antipapa de este nombre, recordado detrás del pontificado de San Pablo I (757-767) o el de Esteban IV (768-772). Ambos santos son conmemorados el día 12 de octubre.

San Amigo, abad de Rambona. Fresco en la abadía de Rambona, Pollenza (Italia).

San Amico abad de Rambona
Parroquia de Santa Maria Assunta – Rambona di Pollenza (Macerata)
Según una tradición local, Amico nació antes del año 1000, en Monte Milone, hoy Pollenza (en la diócesis y provincia de Macerata). Su padre, Buongiovanni, era el señor del castillo, fundado a iniciativas del francés Milone sobre uno de los antiguos centros de población picena y romana de los Pollentini, y de ahí el primitivo nombre de Monte Milone dado a esta población. En el bautismo, al niño le pusieron Amico, por ser el nombre de uno de los santos más venerados por los francos; un soldado de Carlomagno, muerto en combate y venerado como mártir en Mortara (Pavia).

Amico fue el segundo abad benedictino de la Abadia de Rambona, secediendo a Olderigo, abad en el 891. La abadia de Rambona fue fundada sobre las ruinas de un templo pagano dedicado a la diosa Bona (de ahí viene el nombre de Rambona), por la longobarda Ageltrudis hija de Adelchis, principe de Benevento, esposa de Guido, duque de Carnerino y Spoleto, posteriormente, rey de Italia en el año’889, emperador en el año 891, y madre del emperador (892-898). Los nombres de Ageltrude y del abad Olderigo son recordados en un célebre díptico de marfil, llamado de Rambona y que es conservado actualmente en el Museo Cristiano de la Biblioteca Vaticana.

De Amico se hace mención en el Liber Gratissimus de San Pedro Damián, dedicado a Enrique, arzobispo de Ravenna y que trata sobre la simonía. Se dice, entre otras cosas, que los que son ordenados por obispos simoniacos, pueden ser santos, como por ejemplo, como Rondaldo de Camerino, Amitus (Amico) de Rambona, Gil de Pomponia, Firmano de Fermo y otros muchos que se distingueron por su amor a las cosas celestiales, tanto que sobre sus sepulcros “ex sacerdotalis auctoritate concilii, sacra altaria sunt erecta, ubi nimirum divina mysteria miraculis exigentibus offeruntur “.

El cuerpo de Amico se encuentra en un arca de piedra del año 1510 en la cripta de la antigua iglesia abacial, conservada parcialmente, cripta que es un monumento insigne del arte medieval, construida conforme a los registros antiguos, bajo el presbiterio de la iglesia, expresamente para guardar de forma conveniente el cuerpo del santo: del mismo hizo un solemne reconocimiento canónico el obispo de Macerata, Luigi Ferretti, en el año 1929. Su sepulcro es visitado con gran devoción, como dan fe las muchisimas monedas (más de cuatrocientas) encontradas en el momento de la apertura del arca para el reconocimiento de las reliquias. Hay monedas de las cecas de varias ciudades de Italia: Arezzo, Bologna, Chieti, Firenze, Lucca, Macerata, Napoli, Pisa, Ravenna, Roma; algunas húngaras y de los Papas Pablo II, Sixto IV, Inocencio VIII, Alejandro VI, que van desde el siglo XIV al XVI.

San Amico está representado en un fresco de escuela umbra del 1538 en la iglesia superior de Rambona, vestido anacronicamente con hábito cisterciense (los Cistercienses llegaron mucho más tarde a la Abadía), y con herramientas agrícolas. En una pintura tolentina del siglo XV se le representa en el momento de invocar a la Virgen a favor de dos niños afectados por una hernia. En una imagen devocional (estampa) el santo está acompañado por un lobo que había devorado a su yegua y al que hizo transportar la leña desde el bosque hasta el monaterio. Asimismo, actualmente, la cripta de Rambona es muy conocida, especialmente después de la restauración efectuada en los primeros decenios del siglo pasado, incrementándose la devoción al santo.

Fresco de San Amigo de Fiastra. Abadía de Fiastra, Italia.

San Amico monje converso cisterciense
Abadía de Chiaravalle di Fiastra (Macerata)
No existen noticias sobre este santo. Solamente está representado en el tercer pilar de la izquierda de la nave central de la abadía. Es un fresco de 1539, con un cromatismo simple y lineas simples.

San Amico mártir en Cerdeña
Santuario de la Catedral de Cagliari
No existen suficientes noticias históricas sobre este mártir cagliaritano. La Iglesia de Cagliari lo recuerda como un mártir que con cuarenta y siete años de edad, se durmió en la paz de Cristo el día 1 de junio. Se le conmemora el día 11 de diciembre, día en el que fue descubierto su sepulcro. Probablemente es un “cuerpo santo” de la tradición sarda.

San Amico monje de Avellana
Parroquia de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo de Isernia
Se trata de un monje benedictino, nacido en el territorio de Camerino entre los años 920 y el 930 en el seno de una familia noble y que siendo aún joven, sus padres lo confiaron a un monasterio a fin de que lo educaran y preparasen para la vida monástica. Pero la situación familiar lo indujo, cuando acababa de superar los veinte años de edad a cambiar el monasterio por el clero secular. Ordenado sacerdote, empujo a todos los miembros de su familia para que abrazaran la vida monástica. El padre, los hermanos y posteriormente sus sobrinos entraron en el claustro. La madre, después de distribuir entre los pobres la mayor parte de sus bienes, se dedicó a realizar obras de piedad.

Liberado de sus preocupaciones familiares, Amico entró en un monasterio revelandose en seguida como un modelo de virtud, pero al no encontrar en el monasterio una disciplina lo suficientemente austera, comenzó a vivir como ermitaño. Durante tres años vivió en soledad en una cueva en el monte Torano dell’Aquila, en la diócesis de Ascoli Piceno. Posteriormente, en su soledad, recibió algunos discípulos con los cuales continuó como eremita durante veinte años más. Cuando la región se vió afectada por una hambruna se prodigó en hacer obras de caridad. Con noventa años de edad, entró en el monasterio de San Pietro di Avellana, fundado en el año 1025 por Santo Domingo de Sora, en el territorio del Sangro. El último año lo pasó como recluso encerrado en una celda.

Estampa popular devocional italiana de San Amigo de Avellana.

Murió a la edad de ciento veinte años entre el 1040 y el 1050, quizás un 3 de noviembre. Su cuerpo fue sepultado en el monasterio de San Pietro di Avellana y sobre su sepulcro se produjeron numerosos milagros. Se ha demostrado que es particularmente eficaz su intercesión en las curaciones de las hernias, por loque fue nombrado santo patrono de quienes padecen este mal. En el año 1069 en monasterio de San Pietro di Avellana se unió al de Montecassino y así, los monjes cassinenses empezaron a considerar a Amico como uno de ellos y a celebrarlo el día 3 de noviembre. Su nombre no aparece en el Martirologio Romano.

Como una gota de agua mezclada con una gran cantidad de vino, parece desvanecerse y desaparece por completo porque toma el color y el sabor del vino y como un hierro incandescente que se asimila al fuego y pierde su aspecto original y como el aire inundado de luz se transforma en la misma luminosidad de la luz hasta tal punto que parece más ligera, asi es necesario que en los santos (que en nosotros), toda afectación humana se licue en sí misma de una manera inefable y se convierta toda en la voluntad de Dios. De otro modo, ¿cómo podría ser que Dios sea todo en todas las cosas si los seres humanos siguen siendo algo humanos? Ciertamente, permanecerá en su sustancia, pero bajo otra forma, bajo una otra gloria, bajo un otro poder”  (San Bernardo de Claraval, “El amor de Dios”, nn. 28-29)

Damiano Grenci

Bibliografia y Fuentes
– AA. VV. – Bibliotheca Sanctorum (Enciclopedia de los Santos) – Voll. 1-12 e I-II appendice – Ed. Città Nuova
– AA. VV. – en Santibeati.it- web
– AA. VV. – Miscellanea – en Archivo “corpi santi” de don Damiano Marco Grenci
– Comunità monaci cistercensi – Guida alla visita dell’Abbazia di Chiaravalle di Fiastra – Ed. Scriptorium Claravallense – 2003
– Concilio Vaticano II – documentos
– C.E.I., Martirologio Romano, Libreria Editrice Vaticana, 2007, pp. 1142
– Grenci Damiano Marco, colección privada de imágenes sagradas, 1977 – 2011
– Lilliu Eliseo – Iconografia de los santos sardosi. Veri o presunti della pietà popolare – Ed. Curia Provinciale OFM Capp. Cagliari – 1995
– Sanna Ignazio – Le Beatitudini del prete – Ed- Piemme – 1995

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Orígenes del monacato primitivo (IV)

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Vista del monasterio Roussanou, en Meteora (Grecia). Foto: www.hiren.info

Actualmente, existen varias explicaciones sobre las causas de la aparición del monacato. Mencionemos algunas de ellas:

*     La más “popular” interpreta el surgimiento del movimiento monástico como una protesta muda de los ascetas contra el relajamiento de la vida cristiana en la Iglesia. En efecto, tras la paz constantiniana el cristianismo se convirtió en un movimiento masivo, decayendo así la calidad moral y religiosa: aquella vieja premisa de que los seguidores de Cristo no tienen parte en este mundo se estaba olvidando en las costumbres de los cristianos. Los ascetas no tuvieron más opción que “apartarse radicalmente del siglo”.

*     Otra explicación muy aceptada es la que ve los inicios del monacato en los cristianos que se escondieron en los desiertos y bosques huyendo de las persecuciones.

*     Contrariando a la anterior, otra interpretación habla de que los primero monjes buscaron en el apartamiento y las prácticas ascéticas un “martirio” que el imperio ya no dispensaba; en otras palabras, la vida monástica es la “sucesora” del martirio. Esta idea, lo mismo que la inmediatamente anterior, datan desde la misma antigüedad monástica, es decir, desde el siglo IV.

*    Algunos piensan que los primeros monjes huyeron a los desiertos con la idea de luchar contra el demonio en sus terrenos, es decir, en la soledad.

*     Otros piensan que tal vez los primeros cristianos que habitaron los yermos buscaban encontrar el “jardín del Edén”, el paraíso perdido.

*     Por supuesto, también están las hipótesis menos idealistas: lo que buscaban era huir  de los apuros económicos y de las difíciles condiciones de vida que afectaban a gran parte del campesinado.

Monasterio de Wadi El Natrum (Egipto)

Mal se haría en tratar de reducir las causas de la aparición del monacato a una sola de éstas. Y es que la vocación monástica, en el nivel personal, puede presentar muy variados motivos, lo mismo hoy que ayer. También es preciso considerar que estas teorías presentadas, muy probablemente, no estaban en la mente de los primeros monjes: simplemente ellos querían servir a Dios según el estilo monástico. Y aunque no sabemos qué pudo motivar al primer monje al retiro en el desierto, sí que conocemos los móviles de la vocación monástica gracias a los antiguos testimonios, en especial, gracias a la Vita Antonii de San Atanasio que pretende tipificarla en la persona de San Antonio. Según ésta, el principal interés del joven Antonio cuando resolvió unirse a los monjes de la periferia de su localidad era la de vivir perfectamente aquel pasaje que oyó leer en el templo: “Si quieres ser perfecto, ve y vende todo lo que tengas… luego, ven y sígueme” (Mateo 19, 21). Tanto Antonio como sus imitadores no buscaban otra cosa más que vivir el Evangelio en todo el rigor de la letra, sin acomodarlo; y para cumplir con tal cometido, era preciso ir a donde no era posible encontrar la más mínima comodidad: el yermo. Lo más seguro es que los primeros monjes tuvieran motivos esencialmente religiosos para alejarse de un mundo adsorbente, que no deja escuchar la voz de Dios.

Tengamos en cuenta, también, que las condiciones que presentaba el Imperio romano hacia finales del siglo III fueron propicias para el surgimiento del monacato cristiano: una sociedad decadente, una burocracia corrupta y explotadora, el estancamiento de las ciencias, y un panorama político altamente inestable; todo esto hizo que los hombres de estas épocas buscaran refugio en la religión y los asuntos mistéricos. Así es como en estas épocas surge el maniqueísmo con su dualismo radical bien/espíritu – mal/materia; las ideas de rigorismo moral y abstinencia absoluta de matrimonio, carne y vino permean todas las sectas y grupos heréticos y cismáticos y en algunos sectores de la Iglesia; los neoplatónicos manifiestan una especial sensibilidad al tema religioso y contemplativo. El ambiente, como vemos, era muy propicio para que el monacato floreciera en el seno de las comunidades cristianas. La poca preparación y convicción de las grandes masas de neófitos que entraban a la Iglesia hizo que muchos cristianos sintieran nostalgia de aquellos valores de la primitiva comunidad de Jerusalén de la que hablan los Hechos de los apóstoles, y en la búsqueda de esos valores o extinguidos o viciados, partirían a la soledad como su mejor aliada para tal fin.

Primitivo monasterio de San Antonio, restaurado recientemente. Zafarana, Egipto.

Todo lo anterior explotó en un movimiento que, lejos de lo que suele pensarse, no era nada uniforme, sino multiforme, carismático, difícil de definir y comprender, ubicado más o menos en todo el imperio. Con todo, existe una característica que lo diferenciará del ascetismo pre monástico: la fuga mundi. Antes del monacato, algunos ascetas habrán intentado vivir alejados de los mundanos asuntos, y lo sabemos por los ataques que, textos como la carta de Bernabé, presentan a tales intentos. Pero para el siglo III, como hemos visto, las condiciones más bien invitaban a alejarse de este mundo decadente. La fuga mundi será considerada una renuncia más radical aún que el mismo celibato, y servirá para definir las primeras formas de vida netamente monásticas.

Las formas clásicas, la vida comunitaria y eremita, y el “tercer género” de monjes, conocidos despectivamente como remnuoth o sarabaitae, surgieron cronológicamente en tiempos muy cercanos unos de otros. La tercera clase de monjes de que hablo, podría considerarse una especia de estado intermedio entre los cenobitas y los ermitaños: son peregrinos mendicantes, en grupos de dos o tres, que buscan su alojo en los suburbios de las ciudades; muy posiblemente, eran los más comunes en todo el mundo cristiano. Sin embargo, debido a los excesos de algunos pocos, fueron muy duramente atacados por Jerónimo y Casiano, lo que llevó a dicho género de monjes, que podríamos llamar “el más primitivo” en el orden lógico, desapareciera.

Vista de otro de los monasterios del valle de Meteora, Grecia.

Así es este movimiento: complejo, informe, sin instituciones claras y netamente laico, inicialmente alejado de la jerarquía: este es el origen de la vida religiosa en la Iglesia.

Para realizar esta serie de artículos, me he basado fundamentalmente en el monumental trabajo de García M. Colombás, el monacato primitivo, publicado por la BAC, y la obra dirigida por Tomás Spidlik, el monacato en el oriente cristiano, publicado por la editorial Monte Carmelo.

Dairon

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Beata María Pilar Jordá Botella

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Fotografía de la Beata.

Pregunta: Dime algo de la Beata María Jordá Botella, martir de Benifallín, Alicante. Es que tiene mi apellido y me gustaria saber quien es. España.

Respuesta: Por desgracia no hay mucha información disponible sobre esta mártir, ya que pertenece al gran grupo de mártires de la diócesis de Valencia –unas 233 personas, nada menos- y de cada uno de ellos no hay más que unos pocos apuntes en la web. Para ampliarlo cabría buscar publicaciones o realizar visitar a sus lugares natales y preguntar a los lugareños. Pero  en fin, vayamos con lo que tenemos.

La Beata María Jordá Botella, virgen y mártir, nació el 26 de enero de 1905 en la ciudad de Alcoi, Alacant (España). Como era costumbre en la época, recibió el bautismo tan sólo dos días después de su nacimiento, en la parroquia de San Mauro y San Francisco de la dicha ciudad, siendo llamada María Pilar. Ese mismo año, con pocos meses de vida, es confirmada (20 de octubre de 1905) de manos del obispo titular de Lorima, don Francisco García López. Tomó la Primera Comunión el 21 de abril de 1912, también, al igual que el bautismo y la confirmación, en la parroquia antes mencionada. Educada en el Colegio de San Vicente de Paúl, se destacó por su amplia cultura general. Fue admitida, tras su aspirantado, como Hija de María a sus once años de edad, el 30 de noviembre de 1915, siendo director de la Asociación de las Hijas de María Inmaculada y de la Medalla Milagrosa don Rafael Sanus Aura y la Hermana directora, Sor Rafaela Aparicio. Desde entonces cultivó ampliamente las virtudes de la pureza, humildad, caridad y obediencia, asistiendo mensualmente a todos los actos organizados en honor a la Virgen. Después de este período, fue alumna interna en el Colegio La Pureza de Ontinyent. Desde niña destacó por su intenso fervor y la asidua lectura de vidas de Santos, especialmente de mártires. Su vida piadosa le llevó a pertenecer a todas las asociaciones religiosas de la parroquia de Santa Maria de Alcoi: Hijas de María, Acción Católica, Apostolado de la Oración… y en todas llamaba la atención por su ejemplariedad en el cumplimiento de los deberes que estas asociaciones le imponían.

De carácter era optimista y alegre, y se dedicó al apostolado de la caridad y del testimonio personal. Su caridad llegó al heroísmo a través de la Confraternidad de San Vicente de Paúl, dedicándose a las labores sociales en su entorno. También fue miembro de Acción Católica y desarrolló, de acuerdo con los principios de ésta, una destacada promoción propagandística de la fe católica, por lo que ya en el año 1931 estaba en el punto de mira de los opositores a su espiritualidad y forma de pensar. Con el estallido del conflicto civil y la persecución religiosa vinculada a éste, era evidente que sería una de tantas víctimas. Pero ella no dejó de trabajar, en aquel entonces, en el Patronato de las Obreras de San Mauro, donde destacaba por su celo y era muy querida y admirada por su piedad y alegría. Siempre alentaba a sus amigas y compañeras a desarrollar mayor piedad y virtud, predicando de palabra y ejemplo, estimulando hacia el bien en medio de gran afán apostólico.

Estampa italiana de la Beata realizada para conmemorar el martirio de las mujeres españolas de Acción Católica

Cuando estalla la guerra en 1936, temiendo por su vida, se trasladó a Madrid, para vivir con un hermano suyo que era soltero. Pero fue encontrada por los milicianos, quienes la detuvieron y la trasladaron de nuevo a Alcoi, donde fue encarcelada en el Colegio de las Esclavas de la ciudad, reconvertido en checa. Allí estuvo prisionera entre el 20 y el 26 de septiembre.

Al anochecer de este sexto día, fue sacada de prisión y trasladada a Benifallim, donde había de morir. Los milicianos que la custodiaban trataron de violarla, porque era una mujer muy guapa y llamaba la atención, pero se defendió con ahínco y acabó siendo asesinada después de una dura lucha con sus agresores. Tenía 31 años de edad.

El cuerpo de la mártir, enterrado en el lugar del martirio, fue, acabada la guerra, recuperado y trasladado a Alcoi, donde fue nuevamente enterrada en el panteón familiar. Después de esto, sus restos mortales fueron nuevamente exhumados y trasladados en solemne procesión a la parroquia de San Mauro y San Francisco de Alcoi, el 31 de marzo de 1957, donde actualmente reposa y donde acuden muchos feligreses y devotos, que desde el principio le atribuyeron fama de martirio, a pedirle favores y a rezar frente a su tumba. Confirmando, pues, esta fama de santidad, fue beatificada por el papa San Juan Pablo II, junto con el resto de mártires valencianos, el 11 de marzo de 2001. Se la celebra localmente el día de su martirio, 26 de septiembre. Se cuenta entre una de las muchas laicas asesinadas en España durante la Guerra Civil por el mero hecho de pertenecer a Acción Católica, muchas de las cuales son valencianas y están igualmente beatificadas.

Meldelen

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Origen y milagros del escapulario del Carmen (I)

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San Simón Stock recibe el escapulario de manos de la Virgen. Grabado para la edición inglesa "Lives of The Saints".

A finales del siglo XII o principios del XIII nacía en el Monte Carmelo, de Palestina, la orden de los Carmelitas. Pronto se vieron obligados a emigrar a occidente, donde tampoco fueron muy bien recibidos. Por ello, el Superior General de la Orden, San Simón Stock, suplicó con insistencia la ayuda de la Santísima Virgen. En el año 1251 la Virgen le concedió un privilegio. Un santoral del siglo XIV así lo cuenta:

Se le apareció la Bienaventurada Virgen María, acompañada de una multitud de ángeles, llevando en sus benditas manos el Escapulario de la Orden y diciendo estas palabras;”Este será el privilegio para ti y todos los carmelitas: quien muriere con él no parecerá el fuego del infierno, es decir, el que con él muriese se salvará“.

Esta gran promesa de morir en gracia de Dios a quien llevando el escapulario, piadosamente muera con él las recordaba el Papa Pío XII el 11 de febrero de 1950:

Y en verdad no se trata de un asunto de poca importancia, sino de la consecución de la vida eterna en virtud de la promesa hecha, según la tradición, por la Santísima Virgen…Es ciertamente el santo Escapulario como una librea mariana, prenda y señal de la protección de la Madre de Dios. Mas no piensen los que visten esta librea que podrán conseguir la salvación eterna abandonándose a la pereza y a la desidia espiritual.”(Carta “Neminen profecto”).

Desde entonces se difundió esta devoción y uso del santo Escapulario del Carmen hasta que fue el vestido de reyes y nobles, pobres y ricos, clérigos y seglares, de todos los tiempos y lugares. Por ello el Cardenal Gomá la llamo “devoción católica como la misma iglesia”. A lo largo de siete siglos de historia, se ha ido enriqueciendo este “sacramental de María” que representa el compromiso de seguir a Jesús como María, la primera discípula del maestro. El Papa Pío XII en su carta sobre el Escapulario, del 11 de Febrero de 1950 decía:

Reconozcan en este memorial de la Virgen un espejo de humildad y castidad, vean en la forma sencilla de su hechura, un compendio de modestia y candor,vean, sobre todo, en esta librea, que visten día y noche, significada con simbolismo elocuente, la oración con la cual invocan el auxilio divino y reconozcan, por fin, en él su consagración al Sacratísimo Corazón de la Virgen Inmaculada, por Nos recientemente recomendada”.

Vista de un escapulario de la Virgen del Carmen.

Lo que han dicho algunos santos sobre el Escapulario del Carmen.

San Pompilio María Pirrotti: “La Santísima Virgen del Carmen nos regala su vestidura a fin de que, con su auxilio, podamos vivir bien y logremos nuestra salvación”.

San Claudio de la Colombière: “Ella, la Virgen del Carmen, os anuncia su promesa de salvación en tales términos que no encontramos nada oscuro, nada ambiguo”.

San Antonio María Claret: “Teniendo en la mano un medio tan cierto y tan fácil para aseguraros de vuestra eterna salud, ¿por que miráis con tanta indolencia la devoción del santo Escapulario?”

San Alfonso María de Ligorio: “Así como los grandes del mundo se honran con que otros lleven sus libreas, así también María Santísima se complace en que sus devotos lleven su Escapulario”.

San Pío X: “El uso del Escapulario contribuye poderosamente a fomentar la devoción y a excitar propósitos de vida mas santa”.

San José María Escrivá de Balaguer: “Lleva sobre tu pecho el santo Escapulario del Carmen. Pocas devociones tienen tanto arraigo entre los fieles y tantas bendiciones de los Pontífices. Además,¡es tan maternal ese privilegio sabatino!”.

San Pedro Poveda: “Un cristiano sin el Escapulario del Carmen, es como un militar desarmado”.

San Nuño Álvarez Pereira: “Dádiva sublime de la Madre de Dios”.

A continuación y también durante un segundo articulo dedicaré a contra algunos de los milagros y hechos sorprendentes ocurridos en España en relación con el Escapulario del Carmen.

Hacha prodigiosa:
En Aranda  de Duero (Burgos), vivían unos esposos: el, a quien las lecturas antirreligiosas y los amigos libertinos le habían inducido hasta la incredulidad y el escepticismo, increpaba continuamente a su esposa, fervorosa cristiana, por sus practicas religiosas.

Un día, volvía la esposa después de asistir a la función religiosa, y traía en la mano, junto con el devocionario, el Santo Escapulario del Carmen, con el que se había acercado a recibir la Sagrada Comunión. El esposo, en un arrebato de cólera se lo quito de las manos, lo coloca sobre el poyo en el que partía la carne y, lleno de coraje toma el hacha y se dispone a partirlo en pedazos; pero el hacha cayó repetidas veces sobre el santo Escapulario, sin lastimarle lo mas mínimo.

En uno de los golpes reboto el hacha, dándole al carnicero en la frente. Este abrió los ojos de la fe ante aquel repetido prodigio y, arrodillado ante el santo Escapulario, pidió perdón a la Santísima Virgen de su sacrilegio. Acto seguido se fue a la iglesia, donde con muchas lágrimas, se confeso y recibió la Sagrada Comunión y también el santo Escapulario, que llevo con singular devoción durante toda su vida. Desde entonces se portó como un modelo de esposo cristiano.

Óleo contemporáneo de la Virgen del Carmen.

La cubría con un delantal
En “La Lectura Popular” de Orihuela del 15 de Noviembre de 1896, su director, Don Adolfo Claravana publicaba la siguiente noticia:
Una niña de tres años y tres meses se extravió a la mitad de la tarde del sábado 18 de enero, y buscada por todas partes, no apareció. Llegada la noche, sus padres afligidisimos, acudieron a las autoridades; alarmose todo el mundo, y el vecindario en masa, movido por el resorte del mas vivo interior, púsose en movimiento para encontrar a la criatura. En vano fue todo; la noche paso en la mas viva ansiedad, pues a pesar de haber recorrido el monte y huertas vecinas palmo a palmo, nada se logró.
A la mañana siguiente, apenas apunto el día, volvióse a la faena; se publicaron edictos en los pueblos vecinos; aumentó a centenares el numero de personas que buscaban a la niña, y sin embargo tampoco se logro hallarla. Iba ya transcurrido un día entero; hacia mas de veinticuatro horas que la niña no se había alimentado; la noche había sido una de las mas frías del año; la niña, descubierta la cabeza y vestida ligeramente, era imposible que hubiese podio resistir; estaría muerta. Además, el monte cercano esta sembrado de hondanadas y precipicios horribles que, a obscuras es muy difícil salvar.
Mas he aquí que a las tres de la tarde unos tíos de la niña, rebuscando por aquellos peligrosos sitios, ven a la inocente criatura tendida al amparo de un extraño saliente de la montaña, y junto a un precipicio de muchos metros de profundidad, cortada casi verticalmente.
“Aquí está, exclaman; pero,¡ay!,indudablemente está muerta”. Entonces se acercan a ella y ¡oh sorpresa! La niña se levanta, serena y tranquila abre sus bracitos y se dirige a sus tíos como si tal cosa.
“Hija mía, gritan estrechándola contra su corazón,¿qué te ha pasado? ¿cómo has podido sufrir esta horrible noche de frío?”
“Si no he tenido frío”. Dice la niña en su infantil lenguaje.
“¿Como es posible?”
“Si ha estado toda la noche conmigo una mujer y me tapaba con el delantal”
“¿Una mujer?”
“Sí, una mujer”
“Pero esa mujer ¿no te hacía nada? ¿No oías tú, cuando cruzábamos por aquí con luces y hacíamos ruido y te llamábamos a gritos?
“Sí que lo oía, pero la mujer me decía: No te muevas hija mía, que ya vendrán por ti”
El estupor de los que escuchaban estas palabras llego a su colmo: aquello,¡era un milagro! Trasladada la niña al pueblo, celebrose al día siguiente en la Iglesia Parroquial una solemne misa de acción de gracias por el hallazgo de la niña. Y ahora viene lo admirable… al entrar la niña al templo ve una imagen de la Virgen del Carmen, y exclama dando un grito como si volviese a encontrar a una persona querida:
“Madre, ésa es la mujer que me tapaba con el delantal”
Calcúlese la sorpresa que producirían estas palabras. Cerca de la imagen de la Virgen había una de San Juan Evangelista.
“¿Es ésa?”, le preguntaban para ver si la niña había dicho aquello por capricho.
“No, aquélla”, contesta insistiendo en señalar a la Virgen del Carmen.

El entusiasmo de la muchedumbre, que literalmente llenaba la iglesia, se trocó en lágrimas de fervor; todo el mundo lloraba. Sacaron a la niña, terminada la función, y la llevaron de casa en casa. Una de ellas fue la del vicario del pueblo. La niña entró en el despacho del sacerdote; en él hay un cuadro de la Virgen del Carmen.
“Ésa es la mujer que me tapaba con el delantal”, repite la niña. Sigue visitando muchas casas, y entra en otra donde había otra imagen igual.
“Ésa es la mujer que me tapaba con el delantal”, repite por tercera vez.
“Ya no cabe duda, dice el pueblo entero a una voz; esta niña ha sido objeto de un verdadero milagro. Milagro del Escapulario de la Virgen, y la niña llamaba delantal”.

Fotografía de una comunidad de frailes carmelitas en Kintambo (República Democrática del Congo).

Ampara a un albañil bajo su manto blanco

Sucedió en Estepa (Sevilla) en 1932. Se hallaba trabajando en el revestimiento de un pozo, un maestro albañil de la localidad, fervoroso cofrade del Santo Escapulario, quien jamás se desprendía de él para sus trabajos. Le sobrevino un desprendimiento de materiales de mas de seis metros de altura que, cayendo sobre él, lo dejo sepultado en las profundidades del pozo, sin que nadie creyese que pudiera sobrevivir.

Comenzaron los trabajos de desescombro, que duraron mas de tres días, en la seguridad de extraerlo cadáver; pero cual no seria la sorpresa y alborozo de los circunstantes cuando al tercer día de inauditos trabajos pudieron percibir muy lejana la voz del albañil, quien desde el fondo les gritaba con voz firme y alegre: “No se precipiten, pues junto a mi y amparándome bajo su blanco manto, está la Virgen del Carmen, a quien tanto frecuento desde niño y cuyo bendito Escapulario llevo”.

Publicó este relato el “Correo de Andalucía”, en un articulo bellísimo, y lo aprobó como hecho verdaderamente milagroso el Cardenal Ilundain y Esteban, Prelado a la sazón de la diócesis hispalense.

(En el próximo artículo continuaremos con un repertorio de diferentes tipos de milagros documentados acaecidos en suelo español).

Abel

Bibliografía:

– LÓPEZ MELÚS, Rafael, “Prodigios del Escapulario del Carmen”, Ed. Apostolado Mariano.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

San Jorge, mártir de Capadocia

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Icono del Santo en su iglesia de Kalavasos (Chipre).

Antes de hablar de este importante y venerado santo, vale la pena que mencionemos las fuentes en las que se basan estas letras. Estas son:

– La “Passio Sancti Georgii”, que está clasificada entre las obras apócrifas del Decretum Gelasianum, del 496. La redacción más antigua de este documento se conserva en la Biblioteca Nacional de Viena, está datada en el siglo V y fue publicada en el año 1858.

– Lo escrito por Teodosio Perigeta en Lydda (Palestina) donde se veneraba su sepulcro, hecho confirmado también por Antonino de Piacenza y por Adanmano.

En efecto, hoy en día son visibles los restos arqueológicos de una basílica cementerio del santo, donde se ha encontrado un epígrafe en griego, datado en el 368 y que menciona “la casa de los santos y triunfantes Jorge y compañeros mártires”.

– Unos documentos posteriores al siglo V que dan referencias sobre su culto y en los que empiezan a hablarse de la leyenda del dragón.

– Un Códice vaticano del 916, traducido al latín por Lippomano y del cual depende el Menologio de Metafraste del 964 y otras traducciones de la “passio” al copto, armenio, árabe, etc.

En estos textos se dice que Jorge estaba predestinado a grandes cosas, que nació alrededor del año 280 y que su nacimiento produjo gran alegría a su padre Geroncio, que era persa, y a su madre Policronia, natural de Capadocia, que lo educaron religiosamente hasta que entró en el servicio militar, o sea, que San Jorge era soldado. Algunos autores dice que sufrió martirio en tiempos de Daciano, mientras que otros dicen que fue bajo Diocleciano, el cual “convocó a setenta y dos reyes para decidir qué medidas tomar contra los cristianos” (!!). Jorge que era oficial de las milicias del emperador en Capadocia se confesaba abiertamente cristiano y repartía sus bienes entre los pobres, o sea, lo de siempre.

Que fue invitado por el emperador para que ofreciera sacrificios a los dioses, que se negó y que entonces empezaron los suplicios: apaleado, colgado, desgarran su cuerpo y encerrado en la cárcel donde tuvo la siempre mencionada visión. En esta “passio” se dice que en la visión, Cristo le predice siete años de tormentos, que moriría tres veces y que tres veces resucitaría (!!). (Ya es el colmo de los inventos). Que el santo convierte al mago Atanasio, por lo que fue cortado por la mitad con una rueda de clavos y espadas. Jorge resucita y convierte al “magister militum Anatalius” y a sus soldados, por lo que todos ellos fueron degollados. Que a petición del rey Tranquilino resucita a diecisiete personas muertas cuatrocientos sesenta años antes, los bautiza y los hace desaparecer. Entra en un templo pagano y soplando hace caer a los ídolos. La emperatriz Alejandra, que ve todos estos prodigios, se convierte y también es martirizada junto con sus criados Apolo, Isacio y Crótales. El emperador lo condena de nuevo a muerte y es decapitado y que esto sucedió en Nicomedia en el año 303.

El Santo torturado en la rueda. Detalle de un icono ortodoxo búlgaro.

Cómo se puede ver esta sarta de fábulas no hay quién seriamente se las pueda creer. Pues se las creyeron en la Edad Media y aún hay más. Posteriormente, en tiempos de las Cruzadas, surge la leyenda de la doncella liberada del dragón por San Jorge y un manuscrito del siglo XIII y la “Leyenda Aurea” del Beato Santiago de Vorágine, se hacen eco y le atribuyen esta hazaña prodigiosa y caballeresca. Según esta leyenda, cuando Jorge iba a incorporarse a su legión llegó a Selene, en Libia. En un pantano cercano había un dragón que nadie se atrevía a matar. Cada día le llevaban dos ovejas para que se las comiera, pero cuando se acabaron los animales, el rey del lugar ordenó que le llevaran una oveja y una doncella escogida por suerte. La suerte quiso que un día le tocara a la propia hija del rey, que con todo dolor, tuvo que cumplir lo acordado.

Cuando la doncella iba hacia la cueva del dragón, apareció un caballero armado con espada y lanza, hizo la señal de la cruz y arremetió contra el dragón atravesándolo con su lanza. Con un lazo que llevaba la joven a la cintura, ató al dragón y lo llevó a la ciudad. Allí explicó que había vencido al dragón en el nombre del Dios verdadero. Todos se convirtieron, bautizaron y Jorge dio al dragón el golpe de gracia y ¡colorín, colorado, este cuento se ha acabado! Como puede comprobarse nada de esto es cierto, entre otras cosas porque no existen los dragones. Es pura leyenda, que sin embargo, dada la gran ignorancia de la época, se difundió rápidamente por Europa y los países del norte de África.

Detalle del Santo y la princesa en una tabla de Jaume Huguet (s. XV). Museu Naciona d'Art de Catalunya, Barcelona (España).

Pero dejemos esto y hablemos nuevamente del año del martirio. Según el “Chronicon alexandrinum seu paschale” fue en el año 284. Otros dicen que entre el 249 y el 251 y otros, interpretando como Diocleciano el nombre de Daciano, lo ponen en el 303 como dije antes. Los hagiógrafos más serios dicen que lo más probable es que fuera martirizado en tiempos de Diocleciano.

Pero en la redacción más antigua de la “passio”, Diocleciano es convertido en Daciano lo que parece explicarse por la triste memoria de un cruel gobernador en Hispania llamado Daciano en tiempos de Diocleciano. Curiosamente a este cruel perseguidor de los cristianos en la Hispania romana se le llamaba el “dragón de los abismos”.

El nombre de San Jorge se difundió profusamente en todo el Oriente durante los siglos IV y V; tanto es así, que, por ejemplo, fueron varios los soberanos de Georgia llamados con este nombre. Su profesión de militar pudiera derivarse de una identificación con el tribuno que arrancó el edicto de Galerio contra los cristianos en Nicomedia, según lo cuenta San Eusebio en su “Historia eclesiástica”, pero la localización de su culto en Lydda, donde fue sepultado, hace improbable esta identificación. En cuanto a su culto tengo que decir que muy probablemente ningún otro santo haya recibido tanta veneración popular como San Jorge. Son innumerables las iglesias dedicadas a él tanto en Oriente como en Occidente.

En Jerusalén ya existía una en el siglo VI así como un monasterio a él dedicado, en Jericó también se le dedicó un monasterio en el siglo VI. En Zorava (Tracónides) una inscripción datada en el 515 narra la aparición de San Jorge a Juan, hijo de Diómedes;  en Beirut recibe gran veneración especialmente después de la victoria de los Cruzados (Analecta Bollandista, 77, editado en 1959), en Iraq, los cristianos caldeos le dedicaron numerosas iglesias, los coptos le veneran muchísimo en Etiopía y en Egipto,  los georgianos dicen que era oriundo de Georgia y según Venancio Fortunato en Maguncia (Alemania) tenía ya dedicada una basílica en el siglo VI. En los países bizantinos se le venera junto con San Demetrio mártir de Tesalónica, etc. y esto, solo por poner algunos ejemplos.

Presunta tumba del Santo en Alepo (Siria).

En Italia pasó lo mismo: ya en el año 527 Belisario puso la puerta de San Sebastián bajo la protección de San Jorge y a los dos santos les dedicó una iglesia en el Velabro, donde fue depositado por el Papa San Zacarias  (y aun se conserva) el cráneo del santo. En Ravenna, a finales del siglo VI existía una iglesia a él dedicada en el campo Coriandro, junto al sepulcro de Teodorico y esto está atestiguado en la biografía del obispo Aguello fallecido en el año 570. En Ferrara lo declararon patrono de la ciudad en el año 1110. En Cornate (Milano), el rey Cuniberto en el año 688 le dedicó una iglesia y en Nápoles, a principios del siglo V, el obispo Severo fundó la basílica de San Jorge el Mayor. A principios del siglo VI, Clodoveo rey de los francos le dedicó un monasterio en el cual difundió su culto San Germán de Paris, que murió en el 576. En Inglaterra, en la época anglosajona, la fama del santo estaba muy extendida pero su culto aún se desarrolló mucho más después de la conquista normanda en el siglo XI. Es el santo patrono de Inglaterra.

Las invasiones musulmanas interrumpieron las peregrinaciones hacia Oriente, por lo cual el culto de San Jorge decayó, pero los cruzados hicieron renacer el culto aun con más intensidad. Conquistada Jaifa y la cercana Lydda, los cruzados reconstruyeron la basílica en la que estaba su sepulcro, la cual había sido incendiada por el califa Hakin ochenta años atrás. Fue precisamente en esta época cuando se difundió por Occidente la leyenda del dragón. Ricardo I de Inglaterra durante la tercera cruzada dice que vio al santo con armadura resplandeciente guiando a las tropas cristianas (!!) y por eso, Enrique III hizo obligatoria la fiesta de San Jorge en todo su reino. Es del tiempo de Eduardo III el famoso grito de batalla: “Saint George for England”, fundando además la Orden de San Jorge en el año 1348 y en tiempos de Enrique V, el arzobispo de Canterbury ordenó celebrar la fiesta de San Jorge el mismísimo día de Navidad.

Presunta tumba del Santo en Yzra (Siria).

O sea, solo he querido poner algunos ejemplos de cómo el culto al santo fue intensísimo tanto en Oriente como en Occidente. Incluso muchas ciudades lo tienen como patrono: Génova, Venecia, Barcelona….,  así como muchas Ordenes religiosas y caballerescas, como los benedictinos, la Orden Teutónica, la Orden Militar de Calatrava, la Sagrada Orden Militar Constantiniana y de San Jorge, etc.

San Jorge, junto a los Santos Sebastián y Mauricio es el patrono de los soldados, arqueros, alabarderos, etc. y se le invoca contra las mordeduras de las serpientes venenosas (dragón), contra la peste, la lepra… ¡y la sífilis!

En cuanto a sus celebraciones litúrgicas tengo que decir varias cosas. Los calendarios orientales lo conmemoran el día 23 de abril y lo mismo hace la Iglesia Romana pues se cree que esa fue la fecha de su martirio. Solo en la Italia septentrional se le conmemora un día más tarde. En el Martirologio Jeronimiano se le conmemora además los días 15 y 25 de abril y el 7 de mayo.  El “Sacramentario Leoniano” del siglo V contiene los textos de una misa propia y la oración actual de la Misa de su festividad ya estaba en uso en los sacramentarios y misales latinos del siglo IX. El sínodo provincial de Colonia, en el año 1308, hacía de precepto el día de su fiesta y en la obra “De officiis palatii” de Jorge Codino se indica que en el día de San Jorge, el emperador participaba solemnemente en las celebraciones religiosas en Constantinopla.

Relicario del Santo en la iglesia de San Jorge al Velabro, Roma (Italia).

Como he dicho antes fue sepultado en Lydda (Palestina), pero desde el siglo VI sus reliquias fueron repartidas. Hoy, en un monasterio en Israel se veneran parte de ellas. San Gregorio de Tours, en el siglo VI, habla ya de traslados a Limoges y a Le Mans. En Roma, el cráneo del santo está en la basílica de San Jorge al Velabro desde finales del siglo VIII En el 852, Pietro Della Marca relata traslados de reliquias a España, en el 1110 el conde Roberto de Fiandre llevó un brazo a Ferrara, otro brazo fue llevado a Venecia en el año 1462 por parte del abad Teófilo Beacqui y lo puso en la Abadía de San Jorge, donde personalmente lo he visto, etc.

Decir además que numerosas fiestas están relacionadas con la conmemoración de San Jorge y se ha cantado en multitud de ocasiones su coraje al profesar la fe en Cristo, la tutela de la doncella indefensa frente al dragón así como la muerte del mismo.

En la tradición islámica, a San Jorge se le da el título de profeta y el relato de su “passio” lo cuenta el árabe Wahb ibn Munabbih en el año 728. Este autor árabe reproduce literalmente la versión siríaca de la relación más antigua de la leyenda, pero sin embargo ignora el aspecto guerrero de la figura del santo. El pueblo llano árabe islámico conserva gran veneración por San Jorge; por ejemplo, en una mezquita de Aleppo (Siria) se dice que está su tumba y lo mismo se dice en otra en Izar (Siria).

Sobre él escribieron  San Gregorio de Tours (siglo VI), Venancio Fortunato (VII), Andrés de Creta (VIII), el obispo Zacarias (XI), San Pedro Damiano (XI), el Beato Santiago de Varazze (XIII) y muchísimos otros.

Sepulcro del Santo en Lydda (Palestina).

Curiosidades: En Inglaterra numerosas posadas llevan su nombre, como lo recuerda Shakespeare en “Re Giovanni”, acto II; en Alemania le dedican el poder curativo de las fuentes medicinales, en los países eslavos celebran ciertas costumbres en su honor al inicio de la primavera, etc.

Iconográficamente, todos los artistas lo han esculpido o pintado, bien en la escena del martirio o en la leyenda del dragón. No los mencionaré, pero si haré mención de unos famosos frescos del Monte Athos, en Grecia, en particular el Protaton del monasterio Catholicon y en el monasterio Xenophon.

Muchísimo más se podría decir de sus leyendas, de su culto, de sus reliquias, de su folklore, de su fiesta, pero poquísimo de su vida, porque en realidad es muy poco lo que se sabe de él desde el punto de vista histórico. Es un santo histórico, real, pero rodeado de muchísimas leyendas.

Para hacer este artículo, he consultado: “Sanctorum priscorum patrum Vitae”, de Lippomano, Venecia, 1559;  “Il megalomartire Giorgio”, de S. Borelli,  Nápoles, 1902; “Les légendes greques des saints militaires”, de H. Delehaye, Paris, 1909; “Epigrammi di Teodoro Prodromo in onore dei santi megalomartiri Teodoro, Giorgio e Demetrio”, de C. Giannelli, Florencia, 1960 y “Leggende agiografiche cristiane dell’Islam”, de G. Levi Della Vida, Roma, 1964 y en los trabajos de Mons. Dante Balboni, asistente de la Biblioteca Apostólica Vaticana.

Antonio Barrero

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