Santa María de Egipto (I)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Icono de la Santa con reliquia incrustada. Iglesia de Santa Catalina la Gran Mártir. Moscú, Rusia.

Icono de la Santa con reliquia incrustada. Iglesia de Santa Catalina la Gran Mártir. Moscú, Rusia.

En la tradición de la Gran Cuaresma, en los himnos litúrgicos es frecuentemente recordada la importancia en la conversión personal. Debido a que, en sus orígenes en la tradición monástica, la misma Cuaresma es importantísima para los cristianos de Oriente, se nos ponen algunos ejemplos de los que debemos aprender y seguir las enseñanzas de sus propias vidas. Hay que saber exactamente como cambiar nuestras vidas y por eso, al hecho de que si un gran pecador, se arrepiente realmente y cambia su vida, pueda convertirse en un santo, en la tradición griega, a este hecho, se le llama “metanoia”.

La vida de nuestra Venerable Madre Santa María de Egipto es un gran ejemplo para todos aquellos que viven en las ciudades, que no pueden estar continuamente rezando. Hay quienes afirman que no hay tiempo para orar, tiempo para ejercitar la caridad y la limosna porque, hoy en día, son muchas las cosas que hay que hacer. Es también un buen ejemplo para los que emprenden un viaje. Especialmente en la antigüedad, el viajar fue visto como algo realmente peligroso: el viajero no sabe lo que se va a encontrar en el camino. Asimismo, es bueno leer las vidas de los que consideramos son santos, porque han ido delante de nosotros en el camino hacia el Reino de Dios y los caminos de Dios, sabemos que son siempre misteriosos.

La vida de Santa María:
Introito
La vida de Santa María de Egipto fue escrita por San Sofronio, patriarca de Jerusalén desde el año 634 al 638. Es muy interesante la forma en la que representa su vida; yo diría que es como una pieza de la literatura romántica o un teatro de ópera y es por eso, por lo que lo cuento de esta manera. María es una de esas mujeres que siendo prostituta, se convirtió en santa, según las palabras del evangelio de San Mateo (21, 31): “Les aseguro que los publicanos y las prostitutas llegarán antes que vosotros al Reino de Dios”.

En la tradición de la Iglesia en Oriente, la vida de Santa María de Egipto, se lee en el Sinaxarion del servicio matutino del quinto domingo de Cuaresma y durante los maitines del Gran Canon de San Andrés de Creta en el jueves anterior. La razón de esto es que Santa María es un buen ejemplo de la transformación de una persona de ciudad (que, de acuerdo con la tradición ascética está llena de pecados) en un santo del desierto (lo que significa ser portador de la pureza).

Icono ortodoxo ruso de la Santa (s.XVIII) rodeado de escenas de su vida.

Icono ortodoxo ruso de la Santa (s.XVIII) rodeado de escenas de su vida.

Santa María de Egipto vivió durante el siglo VI en la ciudad de Alejandría y más tarde en el desierto de Judea, muriendo según la leyenda en el año 522.  Pero según los sinaxarios,  San Zósimo, que es quien narra su vida, vivió durante el reinado del emperador Teodosio II (408-450), por lo que Santa María de Egipto pudo vivir antes.

Kyrie
Esta novelesca historia religiosa comienza de una manera especial, con aquella frase de “érase una vez”, al igual que muchas otras historias. En primer lugar, el narrador, habla de un monasterio situado en el desierto de Palestina y de las tradiciones que allí se seguían. Al comienzo de la Gran Cuaresma, todos los monjes abandonaban su monasterio y se iban a vivir a las profundidades del desierto portando sólo un poco de pan y agua. Sólo en la última semana, se reunían de nuevo todos en el monasterio con el fin de celebrar la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo.

Entre los monjes, había un santo hieromonje (monje-sacerdote) de nombre Zósimo que llevaba en el monasterio cincuenta y tres largos años. Las Iglesias Ortodoxas y la Iglesia Católica bizantina lo conmemoran el día 4 de abril. Lo mismo que le ocurrió a San Antonio el Grande, Zósimo se preguntaba si en el mundo habría alguna otra persona tan santa como él o incluso más. En aquel momento, un ángel le ordenó ir al interior del desierto, cruzó el río Jordán y caminó durante doce días.

Una mañana, estando en oración como era su costumbre, vio algo parecido a una sombra humana y él pensó que sería un demonio. Sin embargo, “la sombra” se escapó y él fue tras ella. Después de algún tiempo, “la sombra” le dijo que era una mujer, pero que como vivía completamente desnuda no podía ser vista, por lo que el monje le dio su propio hábito. Entonces la mujer empezó a contarle su propia vida.

Sequentia
Ella le explicó que siendo una mujer joven se dejó llevar por las pasiones carnales; que huyó de la casa de sus padres y que con doce años se marchó a Alejandría donde vivió como una prostituta pero rechazando el dinero de los hombres que se acostaban con ella y viviendo de la mendicidad e hilando lino. Sin embargo, un día se encontró con un grupo de jóvenes que se embarcaban para ir a Palestina a venerar la Santa Cruz en la ciudad de Jerusalén. Es muy probable que ya María sintiese algo en su interior y aunque ella no lo sabía, el Señor la seducía con su infinita ternura. De todos modos, decidió ir inmediatamente a Jerusalén.

Icono ortodoxo ruso de la Santa (s.XVIII).

Icono ortodoxo ruso de la Santa (s.XVIII).

Cuando el grupo llegó a la Ciudad Santa y se dirigió a la iglesia, ella sintió una fuerza invisible que le impedía entrar. Después de intentarlo tres veces, ella se quedó fuera de la iglesia, pero miró por una puerta que estaba entreabierta y vio un icono de la Madre de Dios. Entonces, comenzó a llorar y a rezar con todas sus fuerzas a la Virgen para que le permitiese ver y venerar la Verdadera Cruz, prometiendo renunciar a todos sus deseos mundanos e ir adonde la Santísima Virgen le dijera.

Ofertorium:
Después de esta sincera conversión a las puertas de la iglesia, huyó al desierto para vivir de forma ascética. Sobrevivió durante muchos años con solo tres hogazas de pan y con las escasas hierbas que germinaban en el desierto. Durante diecisiete años, fue atormentada por “salvajes bestias; los malos deseos y las locas pasiones”, pero ella se sobrepuso a todas estas tentaciones y siempre solicitaba ayuda a la Madre de Dios. En todos esos años nunca comulgó ni nunca se confesó porque no conocía a nadie que pudiese administrarle estos sacramentos. Mientras tanto, todas sus ropas se fueron rompiendo y por eso tenía que vivir desnuda, la salud se resintió por los cambios de temperaturas entre el caluroso día y la fría noche, de forma que su piel se volvió negra y dura como una armadura.

Sanctus:
Tras cuarenta y siete años de vivir en soledad, finalmente se encontró en el desierto con un sacerdote, San Zósimo, al que ella le contó su vida, con toda humildad pero demostrando un gran don de clarividencia pues sabía quién era Zósimo y la historia de su vida, aunque nunca lo había conocido antes. Haciendo esto, en realidad, se estaba confesando y quedó con el sacerdote para que al atardecer del Jueves Santo del año siguiente se vieran en las orillas del río Jordán, donde esperaría recibir la Sagrada Comunión.

Lux aeterna:
Un año más tarde, el padre Zosimo encontró el cuerpo muerto de Maria con un mensaje escrito en la arena, solicitándole que la sepultase y manifestándole que había muerto hacia un año, inmediatamente después de haber comulgado. El monje, sorprendido, comenzó a cavar una fosa, pero como se cansaba, se acercó un león que comenzó a ayudarle. Así, Santa Maria de Egipto fue enterrada. Zosimo volvió a su monasterio y contó lo que había visto a fin de que sirviera de ejemplo a los monjes. El murió con casi cien años de edad en el mismo monasterio. Posteriormente, la historia de la vida de Santa Maria fue escrita por San Sofronio, patriarca de Jerusalén.

San Zósimo le administra la comunión a Santa María. Icono contemporáneo.

Himno (Troparion) de Santa María de Egipto:
“Verdaderamente, la imagen de Dios fue preservada en ti, oh madre, para que tomaras la cruz y siguieras a Cristo. Al hacerlo, nos enseñaste a hacer caso omiso a la carne, que es perecedera, y nos enseñaste a cuidar del alma, ya que esta es inmortal. Por lo tanto, oh madre Santa María, tu espíritu se alegra con los ángeles”.

Iconografía:
En la iconografía, Santa María de Egipto es representada como una mujer muy bronceada, demacrada por la edad y con el pelo gris despeinado, bien desnuda o cubierta con el manto que pidió prestado a Zósimo. Ella es representada a veces con las tres barras de pan que compró antes de emprender su viaje hacia el desierto.

La veneración de Santa María de Egipto:
La Iglesia de Oriente celebra su fiesta el día de su muerte, o sea, el día 1 de abril, además de conmemorarla el quinto domingo de la Gran Cuaresma, como ya dijimos antes. La Iglesia Católica Romana la conmemora el día 3 de abril (o el día 2 según el Martirologio Romano). Aunque los anglicanos también la veneran, sin embargo no aparece en los calendarios anglicanos.

En la obra “Fausto” de Goethe, Santa María de Egipto es uno de los tres santos que rezan a la Virgen María solicitando el perdón para Fausto. Sus palabras son mencionadas por Mahler, en su octava sinfonía, recurriendo a la santa muerte de la Gloriosa Mater. En “Volpone” de Ben Jonson (1606), uno de los personajes utiliza la expresión de “Marry Gip” que significa “María de Egipto”. María de Egipto es el tema de las óperas de Ottorino Respighi y de Sir John Tavener, esta última escrita en el año 1992 para el Festival de Aldeburgh. Nalo Hopkinson escribe una novela de ciencia ficción,“Las rutas del salado”, contando la historia de la Santa con un enfoque de ficción.

A ella está dedicada una capilla en la iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén, en la que se conmemora el momento de su conversión. Asimismo, el Templo de Portunus en Roma fue preservado y dedicado a la Santa en el año 872. Existen muchas iglesias que llevan su nombre; un ejemplo podría ser la iglesia ortodoxa rusa de Tübingen, en Alemania. El primer domingo de la Gran Cuaresma del año 2011, llamado en la Iglesia Oriental, “el domingo de la Ortodoxia”, se ha inaugurado un nuevo monasterio bajo el patrocinio de la Santa. Es el primer monasterio ortodoxo construido en el sur del desierto del Sahara, en Uganda, y es el primer monasterio femenino africano exclusivamente autóctono.

Icono ortodoxo ruso de la Santa, naturalismo del s. XIX.

Icono ortodoxo ruso de la Santa, naturalismo del s. XIX.

Aclaración: María Magdalena y María de Egipto:
Actualmente, la mayoría de los cristianos creen que Santa María Magdalena era una ex prostituta, convertida por Nuestro Señor. Aunque hubiera sido cierto, no hay ninguna cita evangélica que lo diga. Las Sagradas Escrituras sólo nos dicen que Jesús la sanó antes de ser esclavizada por siete demonios (Marcos 16, 9 y Lucas 8, 2). En qué momento lo hizo, se desconoce, pero probablemente, según San Mateo (15, 39) esto ocurrió después de que Jesús multiplicara los panes y los peces ante más de cuatro mil personas.

La confusión entre María Magdalena y María de Egipto se produjo por primera vez con toda probabilidad, en un sermón del Papa San Gregorio Magno en el siglo VI. Desde entonces, sin que haya razón alguna, muchos cristianos han creído que María Magdalena era una prostituta.

Mitrut Popoiu

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es