La Resurrección de Nuestro Señor

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Fresco ortodoxo rumano de la Anástasis (resurrección).

En la tradición oriental, la Santa Cruz es el “Axis mundi”, el hacha del mundo, que une el Mundo con el Cielo, clavada en una Santa Montaña, que para nosotros es el Santo Gólgota. En los primeros tiempos del cristianismo, los creyentes construyeron una gran iglesia en Jerusalén, en el lugar en el que se cree fue crucificado Nuestro Señor y en el que está el Santo Sepulcro, desde donde El resucitó. Para los cristianos es el Santo Monte de Sión, aunque geográficamente no sea así exactamente.

Si el centro del espacio digamos que se encuentra en la Iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén y en sus diferentes partes (la capilla de Adán, la capilla de la Cruz, el edículo del Santo Sepulcro y el Catholicon griego con su “omphalos”), para nosotros, la fiesta de la Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo es el centro del tiempo cristiano. A su alrededor gravita el tiempo de la Gran Cuaresma (el tiempo del Triodion), con sus servicios especiales del domingo, liturgias, vigilias y maitines y gravita también el tiempo de “Pentecostarion”, tiempo sagrado de cincuenta días de fiesta, de alegría y del canto permanente del himno de la alegría, el “Χριστός Ανέστη”: ¡Cristo ha Resucitado!

Podemos decir que en todas partes debiéramos vivir de la misma forma, sin tener que existir altares especiales ya que Dios no habita en “casas” hechas por el hombre. De la misma manera, también se puede decir que hay que celebrar al Señor todos los días del año porque Él es eterno, pero nosotros, como seres humanos, como seres creados en el tiempo y en el espacio, necesitamos siempre puntos de referencia que nos sitúan entre el aquí y el allá, entre el entonces y entre el ahora.

Resurrección como re-creación en los Servicios Santos
Sobre la Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo se han escrito cientos de homilías, de tratados teológicos y litúrgicos y se han organizado y organizan multitud de ceremonias. No olvidemos las palabras del apóstol Pablo a los Corintios en las que dice que la Resurrección de Cristo es nuestra creencia principal: “Ahora bien, si se predica que Cristo ha resucitado de entre los muertos, ¿cómo dicen algunos de entre vosotros que no hay resurrección de los muertos? Si no hay resurrección de los muertos, tampoco Cristo resucitó y si Cristo no resucitó, vana es nuestra predicación vana es nuestra fe… ¡Pero no! Cristo resucitó de entre los muertos como primicia de los que durmieron; porque habiendo venido por un hombre la muerte, también por un hombre viene la resurrección de los muertos”. (1 Co. 15, 12-14 y 20-21). Yo diría que la base del cristianismo es la fe en que realmente Cristo ha resucitado, es una fe que nos define, única en la historia de las religiones. Si para otros credos son especiales algunas creencias, la fe en la Resurrección de Cristo es el verdadero cimiento, la piedra angular de nuestra existencia.

Ritual ortodoxo de la apertura de las luces.

La festividad de la Resurrección no es solo el centro del tiempo, sino que es también su principio: es algo nuevo. La ceremonia de la medianoche, cuando todas las velas están apagadas y el sacerdote porta la nueva luz que representa un nuevo comienzo, es como si Dios dijese de nuevo “hágase la luz” tal y como lo dice el Libro del Génesis. Estamos en un nuevo renacer, un nuevo resurgir que lava nuestros pecados. A partir de ahora, vamos a llevar una vida nueva en Cristo.

En la tradición oriental existe la costumbre de que el sacerdote da la luz a todos los cristianos, saliendo todos posteriormente de la iglesia y a partir de aquí, el ceremonial pascual sigue fuera de la iglesia. Le lee un pasaje evangélico corto recordando la Resurrección y las campanas empiezan a repicar en medio de la noche. Posteriormente el sacerdote recita la oración de los fieles respondiendo el pueblo “Kyrie Eleyson” y después de cantar el sagrado himno “Cristo ha Resucitado”, todos giran alrededor de la iglesia cantando sin parar las alegrías de la Resurrección.

Se sitúan de nuevo en la parte frontal de la iglesia, que tiene las puertas cerradas y golpeándola con una cruz de plata, dice: “Alzad oh puertas vuestras cabezas, alzaos puertas eternales, para que entre el Rey de la gloria”, pero alguien desde dentro pregunta: “¿Quién es este Rey de la gloria?”, a lo que el sacerdote y fieles responden: “Es el Señor, fuerte y poderoso, el Señor poderoso en la batalla…” (Salmo 24, 7-10). Eso se repite tres veces, abriéndose finalmente las puertas y entonces, el sacerdote y los fieles entran en la iglesia cantando “Cristo ha Resucitado” continuando la Sagrada Liturgia durante toda la noche hasta el amanecer.

Inicio de la Liturgia en el exterior de la iglesia.

El simbolismo de esta pequeña entrada significa la bajada de Nuestro Señor a los infiernos (salida de la iglesia), el despertar de los justos que estaban en él (las acciones alrededor de la iglesia) y la llamada a las puertas del Cielo (en este caso a las de la iglesia), que este, finalmente, se abrió para todos los cristianos. Es por esto que todo el ceremonial de la Resurrección no se basa principalmente en el hecho histórico del despertar de los muertos, sino en sus efectos: nuestro despertar.

De la misma manera, en la Iglesia Oriental, el icono canónico de la Resurrección, no significa el despertar de Jesús de su tumba, sino la ruptura de las puertas del infierno. Nuestro Señor se representa vestido de blanco rompiendo las puertas del infierno. Él coge las manos de Adán y Eva, de los santos antepasados, antiguos, de los profetas, de todas las personas santas del Antiguo Testamento. Debajo de ellos se puede observar un agujero negro lleno de cadenas rotas; las cerraduras y las llaves ya no tienen sentido. Un hombre atado, vestido de negro, representa al diablo, que ya no tiene poder alguno.

Antes de finalizar los maitines, todos los fieles van y besan la Santa Cruz y el Santo Evangelio siendo saludados por el sacerdote con el grito “Cristo ha Resucitado”, respondiéndole todos “Verdaderamente ha Resucitado”. Este tipo de saludo es mantenido hasta el día de la Ascensión, siendo mucho más habitual que el cotidiano “Buenos días” u “Hola, ¿cómo estás?”.

Todo el pueblo, en la iglesia, se saluda así y el sacerdote lee una obra maestra de la literatura cristiana que es la Homilía de Pascua de San Juan Crisóstomo. Se muestra este pequeño texto a todos los hombres que creen en la Resurrección e incluso para los que no se prepararon adecuadamente, ya que la Fiesta es para todos. Esta pieza literaria es tan hermosa, que he preferido no cortarla por lo que la pongo al completo.

Icono ortodoxo rumano de la Anástasis (resurrección).

“Si alguien es devoto y amante de Dios, que disfrute de esta magnífica y brillante fiesta.
El que es un siervo agradecido, que se regocije y entre en el gozo del Señor.
El que está cansado del ayuno, ahora recibirá su recompensa.
El que ha trabajado desde la primera hora del día, hoy recibe su justo premio.
El que ha llegado a la tercera hora, que participe agradecido en la fiesta.
Si alguien ha llegado a la hora sexta, no tenga dudas, porque no tendrá pérdida alguna.
Si alguien se retrasó hasta la hora novena, se le permite acercarse sin dudarlo.
Si alguien ha llegado incluso a última hora, que tampoco tenga miedo a causa de su demora, porque el Maestro es amable y recibe a los últimos igual que a los primeros; El tiene misericordia de los últimos y se preocupa por los primeros; es misericordioso tanto con unos como con los otros. A aquel da y a este le regala; acepta las obras y admite la intención. Honra el trabajo y elogia las intenciones.
Por lo tanto, introducíos todos en el gozo de Nuestro Señor; tanto el primero como el último recibirán su recompensa.
¡Ricos y pobres, los unos con los otros, danzad con alegría!
¡Los que se abstuvieron y los negligentes, celebrad este día!
¡Los que han ayunado y los que han hecho caso omiso del ayuno, regocijaos hoy!
¡La mesa está cargada de manjares, es mesa real, es para todos vosotros!
¡El ternero está cebado, que nadie salga con hambre!
Vamos, pues todos a participar de la fiesta de la fe. Vamos a recibir todas las riquezas que nos da su bondad.
Que nadie se lamente de su pobreza, porque el Reino Celestial nos ha sido revelado.
Que nadie llore por sus pecados, porque el perdón ha salido refulgente del Sepulcro.
Que nadie tenga ningún miedo a la muerte, porque por la muerte del Salvador hemos sido liberados.
¡El destruyó la muerte cuando esta lo contuvo y lo hizo probar la amargura al tomar su Cuerpo!
¡Descendió a los infiernos y se lo llevó cautivo!

Celebración de la Resurrección en la noche.

Lo previó Isaías cuando exclamó diciendo: “el infierno se llenó de amargura cuando se encontró contigo en sus extrañas”
¡Está amargado porque fue destruido!
¡Está amargado porque fue burlado!
¡Está amargado porque ha sido encadenado!
¡Está amargado porque fue despojado!
¡Está amargado porque fue atado con cadenas!
¡Recibió un cuerpo y cara a cara se encontró con Dios!>
¡Tomó la tierra y se encontró con el cielo!
¡Tomó lo que veía y fue vencido invisiblemente!
¡Oh muerte! ¿Dónde está tu poder? ¡Oh infierno! ¿Dónde está tu victoria?
¡Cristo ha resucitado y tú has sido derrocado!
¡Cristo ha resucitado y los demonios han caído!
¡Cristo ha resucitado y los ángeles se regocijan!>
¡Cristo ha resucitado y reina la vida!
¡Cristo ha resucitado y ningún muerto permanece en su tumba!
Porque Cristo, al resucitar de entre los muertos se ha convertido en el Primogénito de los que estaban dormidos.
A Él sea la gloria y el poder, por los siglos de los siglos. Amén”

Fresco ortodoxo griego de la Anástasis (resurrección).

Por lo tanto, el Evangelio que se lee en la Divina Liturgia esta noche tan especial, no dice nada acerca de la Resurrección. Es el prólogo del Evangelio de San Juan: “En el principio existía el Verbo y el Verbo estaba en Dios y el Verbo era Dios. El estaba con Dios desde el principio. A través de Él todas las cosas fueron hechas y sin Él nada se hizo de lo que se ha hecho. En Él estaba la vida y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en las tinieblas y las tinieblas no la vencieron…(Juan 1, 1-4 y hasta el versículo 16). El sentido místico es el mismo: escuchamos el Evangelio del Nuevo Mundo, que es lo mismo que dice el Génesis, pero explicado desde una manera cristiana. Ahora entendemos que Cristo es el mismo que nos creó; nada se ha hecho sin Él. Hablando sobre la historia de la Resurrección, ahora ya parece no ser tan importante porque todo el mundo lo sabe. La importancia especial de esta fiesta es hablar de Cristo como Dios, como el Creador, como el que nos despierta de entre los muertos.

La parecida poca importancia dada al hecho histórico de la Resurrección no significa que sea ensombrecida por algunos símbolos secundarios. La Resurrección se celebra de forma adecuada; se prepara toda la semana anterior en las liturgias y con ceremonias especiales y lo mismo se hace con posterioridad. En los otros dos días de la Fiesta y la semana posterior (que se llama la “Semana Iluminada”), se celebra el hecho histórico de la Resurrección de entre los muertos.

Costumbres populares en los Balcanes durante la fiesta de Pascua.
Con todas las ceremonias litúrgicas se conectan algunas costumbres tradicionales, tales como la cocción de los huevos de color rojo, la torta de Pascua, la llamada Pasca-Cake y el cordero al horno. Todos ellos tienen una especial simbología.

Los dulces pascuales de la tradición ortodoxa: huevos rojos, cozonacul y pasteles de Pascua.

El huevo rojo se relaciona con algunas leyendas sobre el mismo. Según una de estas leyendas, como María estaba en Jerusalén en el momento de la crucifixión, intentó apaciguar a los soldados con una canasta llena de huevos, canasta que puso a los pies de la Cruz. La Sangre que caía de los pies de su Hijo, manchó los huevos y los enrojeció.

Otra tradición dice que María Magdalena había predicado el evangelio ante el emperador Tiberio y para demostrarle el milagro de la Resurrección le enseñó un huevo que ante sus ojos se volvió de color rojo. Existen otras leyendas más o menos creíbles, pero esto no es lo importante. El tema del huevo rojo es una doble idea la vida, es el símbolo existente entre la vida embrionaria y el color rojo. En los Balcanes existe la costumbre de que dos personas golpeen los huevos diciendo: “¡Cristo ha Resucitado!” y el otro le responde: “¡Verdaderamente, ha Resucitado!” y cuando el huevo se rompe, simboliza la tumba abierta.

El Cozonacul o torta de Pascua es una torta especial, hecha de pan de masa fermentada, mezclada con huevos, azúcar, pasas y nueces. Se amasa y se pone en una bandeja al horno y la forma en la que se trenza este pastel, simboliza el sudario de Jesús, simbolizando la bandeja su tumba.

Detalle de los cozonac y pasteles de Pascua.

El pasca-cake es otro pastel específico de Pascua. Este pastel es parecido a una pizza y se pone a hornear en una bandeja grande. En el borde se pone un pan trenzado formando un círculo incompleto; en el centro hay una cruz hecha de pan y sobre el pastel se pone una mezcla hecha de huevos, queso y pasas. Todo se cuece en el horno, simbolizando este dulce el Paraíso. El círculo incompleto simboliza que las puertas del Edén y del Cielo ya están abiertas. La cruz central es el árbol de la vida y el queso y el huevo simbolizan la alegría del cielo.

La simbología del cordero al horno no necesita explicación alguna; por supuesto, es el símbolo del sacrificio de Cristo.

Canto de la Resurrección de Nuestro Señor
La Fiesta de Pascua, en realidad se celebra durante cuarenta días o sea, hasta el día de la Ascensión. Los Servicios Litúrgicos son más cortos, pero más brillantes, todos los fieles llevan velas encendidas y durante todo este tiempo se canta el Himno (Tropario) de Pascua: “Cristo ha resucitado de entre los muertos, pisoteando la muerte con la muerte y dándoles la vida a todos aquellos que estaban en la tumba”.

Mitrut Popoiu

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

7 pensamientos en “La Resurrección de Nuestro Señor

  1. Dragă prietene Dumitru,
    În această zi în care toţi sărbătorim Învierea Domnului nostru, doresc să te felicit din toată inima, să îţi mulţumesc pentru atenţia şi amabilitatea ta şi să cer lui Hristos Cel Înviat să te aibă în grija Sa pe tine şi întreaga familie şi prieteni şi pentru ca toate dorinţele tale să devină realitate.
    Te îmbrăţişez în Hristos.
    Hristos a înviat! Adevărat a inviat!

    A todos los amigos de este blog les deseo que experimenten la misma alegría que experimentó la Santísima Virgen cuando se enteró que su Hijo había resucitado.
    ¡Cristo ha Resucitado! ¡Verdaderamente, Él ha Resucitado!

    • Dragă Antonio,

      mă bucur nespus să am aşa prieteni. Îţi mulţumesc de urări şi te port în rugăciuni. Româna ta e impecabilă şi sunt plăcut surprins!

      Hristos a înviat şi nimic nu mai e la fel!

  2. Today is a day of joy, because Jesus Christ has risen and has demonstrated his power over death.
    I recommend the explanation and account of why our Lord Jesus Christ had to spend three days (relatively) in the grave until his resurrection.
    This can be read between the other books in “The Golden Legend”by Jacobo della Voragine.

    • -Cristo ha ressuscitado!

      this kind of explanation there is also in the synaxarion that we read in the night of the Easter, before the Holy Liturgy. But this way, we have one more thing to explain in the next year 🙂 Thanks Abel. May God the Resurrected be with you !

  3. Christ is Risen!

    “It is the day of Resurrection, let us be radiant for the feast, and let us embrace one another. Let us say: Brethren, even to them that hate us, let us forgive all things on the Resurrection, and thus let us cry out: Christ is risen from the dead, trampling down death by death, And on those in the tombs bestowing life.” (the Paschal Stichera)

    Happy Easter, peace and many blessings! Christ is risen! Christos Anesti! Christos Woskresie!

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