Sábado Santo: Silencio y Soledad

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Detalle del Cristo muerto venerado en la iglesia de San Pedro de Davoli (Italia).

¿Qué ha pasado? Hoy sobre la tierra existe un gran silencio: gran silencio y soledad. Gran silencio porque el Rey duerme: la tierra está atónita y en silencio porque Dios hecho carne se ha quedado dormido y ha despertado a los que dormían desde hace siglos. Dios ha muerto según la carne y ha venido a sacudir el reino de los infiernos.
Por supuesto que va a buscar al primer padre, que está como una oveja perdida. Quiere visitar a los que viven en tinieblas y en sombras de muerte. Dios y su Hijo van a poner en libertad a Adán y Eva que están sufriendo en la cárcel.

El Señor vino para traer el arma victoriosa de la Cruz. Apenas Adán, el primer padre, lo vió, golpeándose el pecho con asombro, gritó a todos diciendo: “Mi Señor esté con todos nosotros”. Cristo, respondiendo, le dijo a Adán: “Y con tu espíritu”. Lo cogió por la mano, lo sacudió y le dijo:”Despierta del sueño y levántate de entre los muertos; Cristo te iluminará”.
“Yo soy tu Dios aunque por ti me he hecho tu hijo; porque para ti y para tu descendencia hablo y con mi poder, os saco a los que estais en la cárcel: Salid. A todos los que estais entre tiniembras: Sed iluminados y a los que habeis muerto: Resucitad. Te lo ordeno: despierta de tu sueño; no te he creado para que estés prisionero del infierno. Resucita de entre los muertos. Yo soy la vida para los muertos. Levántate, pués yo te creé de la nada. Levántate que estás hecho a mi imagen; levántate, salgamos de aquí. Tu en mi y yo en ti, seamos en adelante una única e indivisible naturaleza.

Detalle del querubín portando la lanza, atributo de la Pasión. Iglesia de San Pedro de Davoli, Italia.

Por ti, yo, tu Dios, me he hecho tu hijo. Por ti, yo, tu Señor, me he revestido de la naturaleza de siervo. Por ti, yo que estoy sobre los cielos, he venido a la tierra y estoy bajo ella. Por ti, me he hecho hombre compartiendo tu debilidad humana, pero me he liberado de entre los muertos. Por ti, que estabas en el jardín del Edén, fuí traicionado en otro jardín y fui entregado a los Judíos y en un jardín he sido crucificado. Mira en mi rostro la saliva que me han echado para que tu seas capaz de volver a ese primer aliento de vida. Mira las bofetadas en mis mejillas para que tu nazcas nuevamente a la belleza que perdiste.
Mira mi dorso flagelado para liberar tus espaldas del peso de tus pecados. Mira mis manos clavadas por ti a un madero, tu que en un tiempo elevaste tus manos a un árbol para coger lo que no debías. Yo morí en la cruz y una lanza atravesó mi costado y fue por ti, que estabas dormido en el paraiso y de tu costado fue formada Eva. Mi costado ha curado el dolor del tuyo; mi sueño te librará del sueño del infierno. Mi lanza vencerá a la lanza que se revolvió contra ti.
Levántate, vámonos de aquí; el enemigo te sacó de la tierra del paraiso. Yo, sin embargo, no te volveré a meter en aquel jardín, pero te colocaré en un trono en los cielos. Se te prohibió tocar el árbol simbólico de la vida, pero yo, que soy la vida, a ti te lo comunico. He puesto a los querubines para que te sirvan como tus criados. Ahora hago que los querubines te traten como a Dios, pero tu no eres Dios.
El trono celestial está preparado y los que te lleven tienen tu sala preparada, tu mesa puesta, tu morada eterna está decorada; abre ya tu pecho. En otras palabras, está preparado para todos vosotros el reino de los cielos por todos los siglos eternos”.

Detalle del querubín portando el clavo, atributo de la Pasión. Iglesia de San Pedro de Davoli, Italia.

Esta es una antigua “Homilía sobre el Sábado Santo”, que muestra la sensación de que es un día oculto, el tercer día del Triduo Pascual. El Sábado Santo es un día de silencio. Las iglesias están cerradas, despojadas, con evidentes signos de pena y de dolor, pero esperando ansiosamente el anuncio de la Resurrección, que va a explotar en la Solemne Vigilia Pascual, que se celebrará en esa tarde-noche ante la proximidad del Domingo de Pascua.

El Sábado Santo es el día del gran silencio, junto a la Cruz de Cristo; un día, en el cual el Señor está ausente y la Reserva Eucarística está guardada, fuera de los lugares de culto. Los fieles están invitados a guardar el ayuno y la abstinencia de carne en tanto en cuanto, el “esposo” no está en medio de nosotros. Recordemos a tal propósito, el capítulo quinto del Evangelio de San Lucas: “Ellos dijeron: los discípulos de Juan ayunan con frecuencia y ofrecen oraciones; también lo hacen los discípulos de los fariseos, pero los tuyos, comen y beben. Jesús les respondió: ¿Es posible hacer ayunar a los invitados a la boda mientras el novio esté con ellos? Vendrán días en los cuales el esposo no estará; entonces, ellos ayunarán”.

Como hemos dicho anteriormente, la Eucaristía no se conserva en el Tabernáculo, que está abierto y sin el conopeo; se guarda en otro lugar adecuado, como la sacristía, aunque en algunos lugares se mantiene en el llamado altar de la reposición (en el rito romano se permite la ausencia de este lugar, sustituido por otro, mientras que en el rito ambrosiano, permanece siempre en este lugar). Las luces y todas las velas, se apagan. Los altares están desnudos, sin flores y sin paramentos: maltel y cubre-mantel. Unicamente está presente la Cruz que ha sido puesta a la adoración el Viernes Santo.

Detalle del querubín portando la cruz, atributo de la Pasión. Iglesia de San Pedro de Davoli, Italia.

En cuanto a lo que respecta a la Liturgia de las Horas, en el rito romano, este es el único sábado en el que se recitan las Vísperas y Completas del día, (aunque se omiten si se participa en la Vigilia Pascual) y no son recitadas las Completas posteriores a las Primeras Vísperas del domingo siguiente.

Por último: ¿Cuanto tiempo estuvo Jesús en el sepulcro? Fueron tres días, aunque no completos: desde la tarde del Viernes hasta el alba del día posterior a la fiesta del Sabbat, hoy, el Domingo de Pascua, que, para los judios, era el primer día de la semana. Todo duró cerca de cuarenta horas.

Hay una devoción vinculada a estas cuarenta horas: se visitan los “sepulcros”, o sea, los lugares donde reposa la Eucaristía en las iglesias y en los cuales está hasta que sea tomada en la Vigilia Pascual.

Damiano Grenci

In Pace, in idipsum dormiam et requiescam.

Elevamini portae aeternales et introibit Rex gloriae.

Caro mea requiescet in spe.
En paz, voy a dormir y a descansar.

¡Alzaos puertas eternas que va a entrar el Rey de la gloria!

Mi carne descansará en la esperanza.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

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