San Isidoro, arzobispo de Sevilla

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Óleo del Santo por Bartolomé Esteban Murillo (1655). Catedral de Sevilla (España).

Los breviarios más antiguos dicen que su familia provenía de Cartagena y que eran de “noble estirpe hispanorromana”. Su padre, que se llamaba Severiano, marchó a Sevilla en el año 554 llevándose con él a su esposa, de la que no se conoce el nombre. Es verdad que su hijo Leandro, en una carta que envía a su hermana Florentina, llama a su madre Tortora, pero muy probablemente Leandro se estaba refiriendo a una anciana sirvienta de la familia, que era como una madre para ellos, porque Tortora fue luego abadesa del monasterio donde ingresó Florentina.

A Sevilla, con sus padres se van tres hermanos: San Leandro, arzobispo de Sevilla; San Fulgencio, obispo de Écija y Santa Florentina, monja; e Isidoro, que era el menor de los cuatro, muy probablemente nació en Sevilla entre los años 560-570, ya que cuando murieron sus padres, Isidoro era sólo un niño. Leandro se constituye en cabeza de familia y de la carta que escribe a Florentina se deduce que se encargó de la educación de su hermano más pequeño, o sea, Isidoro. Bajo la dirección de Leandro, recibió una buena formación humana y literaria. Para comprender el proceso de esta educación hay que recurrir a los estudios sobre las escuelas episcopales y monásticas de la España visigoda de la segunda mitad del siglo VI, aunque faltan documentos sobre cómo él frecuentó estas escuelas: hay poca información, pero es muy posible que frecuentara una escuela monástica. En sus primeras biografías, escritas en el siglo XIII, estas lagunas históricas las rellenan contando leyendas.

En todo caso, Isidoro es el escritor más leído y admirado de toda la Alta Edad Media y es el heredero de toda una tradición literaria muy floreciente en el sur de la Península Ibérica desde la época de los romanos. Se le conoce más por sus libros que por hechos que realizó en vida. En la Europa de la época se le reconoce como maestro y en todos los monasterios se transcribieron sus obras por lo que han llegado hasta nuestros días gran cantidad de códices con ellas; muchísimas más que de ningún otro autor de la Edad Media.

Un discípulo predilecto de San Isidoro fue San Braulio obispo de Zaragoza, que era un bibliógrafo escrupuloso y apasionado admirador de su maestro. San Braulio dejó una descripción de todas las obras de San Isidoro es un escrito suyo llamado “Renotatio” o “Praenotatio”. Es casi cierto que en esta obra de San Braulio se encuentra la relación completa de los escritos de San Isidoro, anotándolos según un preciso valor cronológico. Este texto de San Braulio da una idea completa de la producción literaria de Isidoro:

El Santo escribiendo. Miniatura del Bestiario de Aberdeen, Escocia (s. XI).

Proemiorum librum unum (sobre las Sagradas Escrituras), “De ortu et obitu Patrum librum unum” (de Patrística), “Officiorum libros duos” (escritos a su hermano Fulgencio), “Synonymorum libros duos” (sobre el consuelo del alma y la esperanza), “De natura rerum ad Sisebutum regem” (de Eclesiología y filosofía), “De numeris librum unum” (de aritmética y Sagradas Escrituras), “De haeresibus” (sobre los herejes), “Sententiarum libros tres” (sobre las doctrinas morales del Papa Gregorio), “Chronicorum” (historia), “Contra indeos” (escrito a su hermana Florentina sobre la fe católica), “De viris illustribus librum unum” (habla de ciertos personajes), “Monastiae regulae librum unum” (enseñanzas morales), “De origine gothorum et regno suevorum et etiam vandalorum historiam” (libro histórico sobre los godos, los suevos y los vándalos), “Etymologiarum codices” (sus célebres Etimologías)  y otros más, ya que no quiero hacer demasiado pesada la enumeración de todas sus obras. También nos han llegado algunas cartas suyas: unas son auténticas, pero otras son “apocrifas”. Las auténticas son: cinco cartas dirigidas a San Braulio, una carta dedicada al rey Sisebuto, otra al obispo Landefredo, otra más a Masson obispo de Mérida, otra a Eladio obispo de Toledo y aun una última dedicada a un obispo llamado Eugenio, pero no el de Toledo. De los otros escritos atribuidos a él existen dudas razonables sobre su autoría.

Todos los estudiosos admiten que Isidoro fue un escritor excepcional, que nos transmitió a las demás generaciones la cultura antigua. En la Edad Media, hasta el siglo XII, se le consideraba como un nuevo Salomón, restaurador de la sabiduría humana. Actualmente el método de trabajo de San Isidoro ha sido muy discutido e incluso, algunos lo han criticado duramente. Un estudio científico cuidadoso de toda su obra tiende a revalorizarla. Fontaine, gran conocedor de los escritos de San Isidoro ya que toda su vida la dedicó a investigar su obra, recomienda estudiarla en su conjunto “porque sólo de esta forma se le puede comprender”.

He escrito someramente sobre la obra de San Isidoro, ya que de su actividad pastoral se conoce más bien poco a pesar de que en sus obras habla de los deberes de un obispo. En el tercer libro de “Las Sentencias”, afirma que “el programa de un obispo comienza con la abnegación de sí mismo y con la humildad y continúa con llevar una vida íntegra, de verdad cristiana, de buen ejemplo. Un obispo tiene que tener con su rebaño la misma solicitud que tiene el Buen Pastor con el suyo, cuidando una a una sus ovejas, la misma solicitud que debe tener un médico con sus pacientes”.

El Santo como maestro de sabios. Miniatura de un manuscrito del s. XI.

Como metropolita de la región bética, pues era arzobispo de Sevilla, preside el II Concilio provincial de Sevilla y el IV Concilio nacional de Toledo. En el primero, en el 619, fueron resueltos algunos problemas relativos a las circunscripciones eclesiásticas. Este fue un tema que se trató por primera vez en un concilio hispano. También se trató sobre la disciplina de los sacramentos. En este Concilio de Sevilla se consiguió convertir y hacerlo abjurar de su herejía a un obispo sin diócesis, de origen sirio, que negaba que en Cristo había dos naturalezas: la Divina y la Humana.

El IV Concilio de Toledo, que también fue presidido por San Isidoro, se reunió en el 633, en tiempos del rey Sisenando. Isidoro le dio a las Actas de este concilio la impronta de su espiritualidad y de su ciencia. Ante todo se aceptó el Símbolo de la Fe, el Credo, en el cual Isidoro concretó su teología trinitaria y cristológica. Para la Iglesia Visigoda fue muy importante el Canon II en el que declara la unidad litúrgica en todo el reino visigodo de Sisenando (el Rito Mozárabe). En el Canon III se fijan las normas para la convocatoria de otros concilios nacionales. En el Canon IV se establece el protocolo en un pequeño opúsculo titulado: “Ordo de celebrando concilio”. Este Canon es atribuido a él y en el se encuentra la oración “Adsumus”, que desde entonces tiene un puesto de honor en la liturgia de los sínodos y en los libros pontificales, incluso en el rito romano. Todas las Sesiones y Congregaciones del Concilio Vaticano II se iniciaron con esa oración.

¿Cómo murió San Isidoro? Nos lo relata un discípulo suyo, el diácono sevillano Redento, que estuvo presente en la muerte del santo. Es un texto precioso del que nadie pone en duda su autenticidad. Murió con unos ochenta años de edad y, según San Ildefonso de Toledo, siendo obispo cerca de cuarenta años. Redento dice: “Habiendo tenido el presentimiento de que se acercaba la hora de su muerte, se preparó realizando obras de caridad, distribuyendo entre los pobres todos sus bienes y haciendo penitencia pública. Acompañado del clero, del pueblo y de sus obispos auxiliares, hizo que lo llevaran al alba del 31 de marzo del año 636, que era día de Pascua, a la Iglesia de San Vicente mártir en Sevilla y en medio del coro recibió la absolución in extremis según el rito visigodo (mozárabe). Uno de los obispos lo revistió con un cilicio, otro le cubrió la cabeza con cenizas y en medio del llanto del pueblo, especialmente del inmenso gentío de pobres que le rodeaban, comenzó a declarar pública y humildemente sus culpas llorando al mismo tiempo. Recibida la absolución comulgó con las dos Especies Sacramentales y dio el beso de la paz a todos los presentes. Después fue llevado de nuevo a su habitación donde murió cuatro días después, el 4 de abril del año 636”.

Antigua urna para las reliquias del Santo. Colegiata de San Isidoro, León (España).

No se sabe absolutamente nada acerca de donde estuvo su primitiva sepultura. En el siglo XIII se creía que había sido enterrado en lo que hoy es Santiponce (en Itálica) a unos nueve kilómetros de Sevilla, en una iglesia fundada por él. A esa iglesia acudían los sevillanos el día de Pascua a rezar en lo que se creía que era su sepulcro, que ya en el siglo XIII estaba vacío. Existe otra tradición más antigua, del siglo VIII, que afirma que sus restos estaban junto a los de sus hermanos Leandro y Florentina. Fue más famoso por su ciencia que por su santidad. Fue extraordinario, sin nadie que le hiciese sombra durante muchos siglos.

Se sabe que en el año 1063 sus reliquias estaban en León y es a partir de entonces cuando se escriben numerosos panegíricos sobre su santidad y sobre sus milagros. Pero, ¿cómo explicar esta falta de culto durante varios siglos? Es conocido sobradamente que en la liturgia mozárabe se silenciaba, se daba poca importancia a los santos confesores en contraste con lo que se hacía con los santos mártires y esta puede ser sencillamente la explicación.

Sin embargo en los calendarios y martirologios de los siglos IX al XI ya se celebraba su memoria el día 4 de abril. Usuardo lo introdujo en su Martirologio y su nombre también se encuentra en las letanías del Psalterio de Carlomagno, que es del siglo IX. Aparece también en el Sacramentario de Senlis del siglo IX, en las letanías de Freising y Munstereifel, del siglo X, etc. Y en el norte España, antes del traslado de las reliquias a León ya había algunos monasterios dedicados a él. Sin embargo, en el Martirologio Romano no se incluyó su nombre hasta el siglo XVI. El 25 de abril de 1722, el Papa Inocencio XIII lo declaró Doctor de la Iglesia, aunque este título ya se lo había dado el VIII Concilio de Toledo, diecisiete años después de su muerte.

Actual urna con las reliquias del Santo. Colegiata de San Isidoro, León (España).

Como he dicho antes, a finales de 1063 sus restos fueron trasladados desde Sevilla hasta León, que era la capital más importante del norte de España. El relato del traslado de las reliquias ha llegado hasta nosotros en dos versiones distintas: un relato largo dividido en nueve lecciones (que se recitaban en el Oficio Divino del 22 de diciembre, fecha del traslado) y un relato más corto. En ellos se dice que el rey Fernando I y su mujer Sancha deseaban ampliar la iglesia leonesa de San Juan Bautista y dedicarla a mausoleo real. En el verano de 1063, las tropas del rey Fernando I llegaron hasta los dominios del Reino de Taifas de Sevilla.  Almotadid, para evitar la invasión de las tropas de Fernando le regaló las reliquias de Santa Justa. El rey de León envió como embajador a Sevilla a San Alvito (obispo de León) y a San Ordoño (obispo de Astorga). Durante la noche, San Isidoro se les apareció a ambos y les dijo que era voluntad de Dios que en vez de llevarse a León el cuerpo de Santa Justa, se llevasen el suyo y les comunicó cómo identificar su sepulcro.

El 21 de diciembre del 1063 a la nueva Basílica se le dio el nombre de San Isidoro y se hizo el traslado de los restos, que están ahora en una urna de plata en el altar mayor de la Colegiata. Con anterioridad, fueron puestos en otra urna, también de plata, que es uno de los mejores ejemplos del arte románico español. En ese templo, está el panteón real decorado con frescos del siglo XII. En ese siglo, un tal Lucas de Tuy, escribió su vida y la historia del traslado de las reliquias. Esta es una obra en la que se mezcla lo histórico con tradiciones y leyendas, a veces fantasiosas. Hoy son refutadas muchas de las noticias contadas en estos relatos.

Vista de la urna del Santo en el altar mayor de la Colegiata. San Isidoro de León (España).

Durante el Medievo fue venerado en León como un taumaturgo: se cuentan numerosos milagros atribuidos a su intercesión y su sepulcro fue meta de muchas peregrinaciones, junto con Compostela. También era considerado como un héroe que había protegido a las tropas del rey de León en la guerra contra los musulmanes. Por ejemplo, se cuenta que San Isidoro anunció al rey Alfonso VI la conquista de la ciudad de Toledo y que ayudó a Alfonso VII en la conquista de Baeza. Ayudó también a Fernando II a conquistar Ciudad Rodrigo, en Salamanca, a Alfonso IX a conquistar Mérida y a San Fernando III a conquistar Sevilla. Hay una tradición en León que dice que su cuerpo no pudo salir de la Colegiata porque cuando se quiso hacer en el año 1158, “tomó represalias” contra los leoneses. ¡Se encontraría allí muy a gusto!

En León, como el día 4 de abril casi siempre cae dentro de la Cuaresma, se celebra su fiesta el segundo domingo después de Pascua. Sobre su sepulcro está permanentemente expuesto el Santísimo Sacramento, el templo no se cierra nunca, ni de día ni de noche y es frecuentado a todas horas para hacer adoración al Santísimo.

Hemos usado como bibliografía el “Index scriptorum latinorum Medii Aevi hispanorum”, de M.C. Díaz y Díaz, editado en Madrid en 1959; “Bibliografía de San Isidoro”, de J. Madoz editado en  León en 1960; la “Colección de estudios sobre San Isidoro de Sevilla publicados con ocasión del XIV Centenario de su nacimiento”, obra de C. Díaz, así como las Obras del santo.

Antonio Barrero

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

29 pensamientos en “San Isidoro, arzobispo de Sevilla

  1. Estimado Antonio, este santo es de mi devoción, de reciente devoción, agradezco a mi amigo y estimado colega André el haber compartido conmigo acerca del Patrón de los Historiadores, significativamente sus Etimologías representaron los primeros enormes estudios que conjuntaban todas las “ciencias” de la época medieval, logrando así unificar y comenzar la clasificación de las “artes”, además de tener en cuenta de que el pensamiento imperante completamente cristiano es el que predominó gran parte de la época medieval, renacimiento e incluso a la moderna. Interesante es todo esto. Gracias…

    Historiadores devotos de San Isidoro!!!! (Aún conservo una estampa regalada por André y colocada en mis carpetas de la Licenciatura en Historia durante muchos años).

    Fray Marcelino de Jesús, CSFJ

    • Gracias, Fray Marcelino.
      He leido mucho sobre San Isidoro pero mi cercanía a este santo se debe en primer lugar tres cuestiones muy personales que creo se pueden contar. La primera es la proximidad entre Huelva y Sevilla (solo cien kilómetros), por lo que esta ciudad, que fue su sede, me es muy conocida pués incluso estudié en ella tres años; la segunda es que he visitado su tumba en León en dos ocasiones y la tercera es que, hará unos quince años, me dió un infarto y el médico que me atendió en el hospital era sevillano y un estudioso de San Isidoro (conocía sus obras a la perfección). Estaba loco por tener algo personal de él y yo le conseguí una reliquia “ex ossibus” en el Vaticano. Me dijo que le había “tocado la lotería”.
      A raiz de todo eso, leí mucho más sobre él y sus otros tres santos hermanos: Leandro, Fulgencio y Florentina. ¡Vaya familia!, ¿eh?

  2. pues que Bendito sea Dios que nos dio a San Isidoro, el gran sabio que no tuvo comparación durante tantos siglos; Antonio, yo habia escuchado no se si es cierto, que también es considerado el ultimo padre occidental de la Iglesia, me gusto mucho el articulo, soy gran admirador de este santo y como ya dijo fray Marcelino, sobre todo poque muchos historiadores lo consideran como su patrón, yo me cuento entre ellos igual que a San Beda, espero algun día poder conocer la tumba de este gran santo. Me sorprende la gran cantidad de obras que hizo. Debo decir que lamentablemente aqui en México nunca eh encontrado ninguna imagen de este santo ni en las iglesias más antiguas, es curioso siendo un santo español, pero quiza se deba a lo que comentabas sobre que se daba mas importancia a los martires en un principio que a los confesores, muchas gracias por el articulo Antonio, y que bendito sea San Isidoro que ilumino al mundo con su sabiduria conduciendo muchas almas a Cristo.

  3. André,
    Ya pongo en el artículo que el Papa Inocencio XIII, el día 25 de abril de 1722 lo declaró Doctor de la Iglesia, título que ya tenía desde el VIII Concilio de Toledo, inmediatamente después de muerto.
    Creo que si, que en Occidente, es el último que ha sido nombrado por un Papa, porque a los cuatro tradicionales de la antigüedad: San Ambrosio, San Agustin, San Jerónimo y San Gregorio Magno, en el siglo XVI se añadieron Santo Tomás de Aquino y San Buenaventura y San Isidoro lo fué en el siglo XVIII. Con posterioridad, se han añadido algunas santas, pero santos, no recuerdo.

  4. “In nomismate tria quaeruntur: metallum, figura et pondus”.

    Ésta es la definición de “moneda” que da San Isidoro en sus etimologías, y la recuerdo con claridad porque con esta cita se daba inicio al programa en la asignatura de Numismática, que estudié en el quinto curso de mi Licenciatura.

    Eddy ha estado acertado en recordar a san Isidoro como patrón de los historiadores, pues no en pocas ocasiones hemos recurrido a sus Etimologías y a otros escritos suyos para explorar las primeras recopilaciones y definiciones de términos, aunque hoy en día esto fuese mas asimilable a un saber enciclopédico que investigatorio.

  5. Gracias, Antonio! aunque no estoy en la carrera de historiador, sí que me ha llamado la atención este santo desde hace mucho tiempo, por ser un gran erudito… y es que todos estos eclesiásticos que se han metido con conocimiento distintos a la teología (como san Alberto Magno) llaman mucho mi atención. La oración “Adsumus Domine Sancte Spiritus” es preciosísima, resuma humildad, además que demuestra la responsabilidad que este santo tenía en la busqueda de la verdad…
    En cuanto al relato que nos ofreces de sus últimos días, llama la atención que se diga que hizo “penitencia pública”… las interpretaciones que he leído hasta el momento ven aquí que san Isidoro, al final de sus días y como acto devocional, se sometió a la penitencia sacramental según la vieja usanza… algo muy sorprendente, pues se supone que los obispos y clérigos tenían prohibido bajo pena de destitución el someterse a la penitencia pública, por lo que sería bueno saber si existe alguna explicación al respecto, si acaso la conoces.
    Ahora, Antonio, si acaso posees algún artículo sobre sus obras (como lo has comentado en el artículo) que pueda ser “enviable”, con gusto se lo recibo.

    • Dairon,
      Redento dice textualmente “recibió la penitencia pública in extremis según el rito visigótico”, o sea, el rito mozárabe y concretamente el mismo Isidoro explica en qué consiste en el capítulo XVII del Libro II del “De ecclesiasticis officiis”. Redento sigue explicando cómo ocurrió (lo explico más arriba)
      ¿Por qué lo hizo? Yo pienso que por humildad. El era el metropolitano de Sevilla, por encima de él solo estaba el Papa de Roma, luego si él lo consideró oportuno y se estaba muriendo y el “castigo”, de imponérsele, hubiera sido la destitución, ¿qué le importaba? Además, ¿quién se lo impondría? Digamos que “él mismo se dispensó de tal castigo”.
      Sin hacer conjeturas, fuera por lo que fuera, la realidad es que lo hizo.
      Con respecto a lo segundo: tengo libros pero no folletos o simples impresos que pudieran escanearse y enviarse. De todos modos, las obras de San Isidoro son fáciles de conseguir, al menos aquí en España.
      Si quieres, por e-mail, te puedo enviar un elenco mayor de publicaciones sobre él.

      • Bueno, Antonio, de Isidoro “Magno” (espero que estén de acuerdo con el calificativo) es relativamente fácil conseguir las etimologías… pero sabes que me quedó sonando ese “De ecclesiaticis officiis”… existirá alguna edición de “fácil adquisición”?… de cualquier forma, espero el elenco….

    • Abel,
      Como comprenderás se han quedado muchisimas cosas en el tintero. De San Isidoro se podría haber hecho una trilogía de artículos como hicimos con Santo Tomás de Aquino, pero quizás hubiera sido tedioso para muchos de quienes nos visitan.
      Como espero que en alguna otra ocasión escribiremos sobre sus hermanos, algo más “caerá de él”.

  6. Recuerdo al hacer el Camino de Santiago haber presenciado una agria discusión entre un sevillano y un leonés sobre el origen de San Isidoro que ambos se disputaban con ardor. Obviamente , San isidoro ha dado en León a una de las joyas máximas de la arquitectura , Colegiata que bien merece ser visitada y que acoge si no me equivoco en un panteón a los antiguos reyes del Reino de León.

    • Salvador,
      ¿Qué si era de León o que si era de Sevilla? ja, ja.
      ¿Quieres saber con quién y donde tuve yo un pequeño debate sobre si era de Sevilla o era de Cartagena? Yo defendía que era sevillano y la otra persona decía que era de Cartagena. Pues fue con una de las personas más encantadoras que he conocido en mi vida: el cardenal arzobispo de Sevilla, Carlos Amigo y fue en la Embajada española ante la Santa Sede, en Roma. Presentes estaban mi obispo, el embajador y varias personas más. Como comprenderás el ambiente era de lo más cordial y tomándonos un café en la sobremesa.

  7. Vaya pues lo de la numismatica en la carrera de Historia es exclusivamente en España, porque yo me acabo de graduar el mes pasado y jamas lleve una materia de numismatica desgraciadamente, mucho menos algo que ver con el arte o con la religión, Y vaya Antonio dichoso el doctor al que le regalaste la reliquia de San Isidoro eso si que es una joya, yo me conformaria aunque sea con una imagen de él jejeje y oye Antonio una aclaración ya se que el papa lo nombre doctor de la Iglesia eso lo lei bien en tu articulo, pero yo decia que es considerado Padre de la Iglesia.

    • Llevas razón; como decimos por aquí “he confundido los chivos con las cabras” (perdón por la expresión). ¿Y sabes por qué me he confundido? Porque los cuatro primeros lo mismo son conocidos como Santos Padres que como Santos Doctores de la Iglesia. Además de esos cuatro, también están San León I, San Benito de Norcia, San Cesareo de Arlés, San Gregorio de Tours, San Hilario de Arles y San Beda el Venerable. Y hay además, algunos hispanos: Santos Leandro e Isidoro de Sevilla y San Martin de Braga. Todos estos son santos. Algunos consideran también como Padre de la Iglesia Occidental al obispo Osio de Córdoba, que curiosamente no es reconocido como santo en Occidente pero si es venerado como santo por las iglesias ortodoxas.
      Ahora bien, si San Isidoro ha sido el último o no, no lo se. Desde luego desde el punto de vista cronológico de su nacimiento, no.

      • Otra cosa, André,
        Este libro está interesante: “Le dernier Père de l’Eglise: Saint Isidore de Sevilla, son rôle dans l’histoire du droit canonique”, de P. Séjourné, editada en Paris en el año 1929.

    • Pues en el plan de estudio de la Licenciatura de Historia aquí en España, no sólo se estudia numismática una, sino dos veces: en tercer curso, la asignatura Paleografía, Epigrafía, Diplomática y Numismática, como introducción, y luego Numismática propiamente dicha, en quinto curso.

      Deberían considerar incorporar esta disciplina a los planes de estudio de Historia en México, porque las monedas son una fuente documental histórica primaria absolutamente imprescindibles para el análisis y la interpretación historiográfica.

      • Que dichosa Meldelen, mi estimable compañero, amigo y colega André y un servidor estudiamos la Licenciatura en Historia, y entre las materias que llevamos Arqueología, Archivonomía, Biblioteconomía, Paleografía y Diplomática (siglos XVI al XX en México), Etnografía, Museografía y las dedicadas a la Docencia. No dan Epigrafía (en todo caso epigrafía maya para el estudio de las estelas arqueológicas) y la numismática es realemente pobre en México (durante la época prehispánica fue el cacao la moneda, en la época colonial las monedas del siglo XVI al XIX vigentes en España, y el papel moneda usado en los siglos XIX al presente, aunque han cambiado pero poco), por tanto no se estudia aquí.

        Saludos!!!

  8. Vaya pues gracias por la respiesta Antonio y por la recomendacion, el dia que aprenda frances lo buscare jeje, y Mel, pues la verdad aqui se carecen de algunas materias porque le dan más importancia a otras igual yo creo que depende de la universidad

  9. Estoy realizando un trabajo y me interesaria conocer algun escrito de San iIsidoro sobre la virgen . Si alguien pudiera ayudarme , lo agradeceria. Gracias.

    • Pilar,
      La verdad es que no se si existe algún texto de San Isidoro sobre la Santísima Virgen; si existe, yo no lo conozco.
      Por e-mail le envio bibliografía sobre este santo.

  10. Antonio, un placer leer sobre este gran santo, yo también tenía referencias suyas por la carrera y por haber presidido los concilios de Sevilla y Toledo, leí un poco sobre él en algunas Historias Eclesiásticas del XVIII, pero nada más. Pero tu artículo me deja ver un panorama más amplio e histórico, no tan poético y legendario. Me ha gustado mucho el relato de los momentos antes de su muerte y la cuestión de las reliquias.

    • Fue un gran santo y un gran hombre de su época, Montse.
      De los cuatro hermanos, pequeñas reliquias hay en varios sitios, pero en su inmensa mayoría, las de San Isidoro están en León,, las de San Leandro están en Sevilla, las de Santa Florentina están en Berzocana (Cáceres) y las de San Fulgencio están en Cartagena (Murcia) y Berzocana (Cáceres).

  11. Hace años leí algo de una carta escrita por S Isidoro al rey en la que le decía algo así cómo que el rey debería reinar con la religión en la mano argumentando a su vez que el pueblo temeroso de dios podría ser mucho mas controlable. Si es cierto este escrito, lo clavó.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*