Santa Teodora, emperatriz bizantina

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Detalle del rostro de la Santa. Mosaico bizantino del siglo VI, iglesia de San Vital de Rávena (Italia).

Pregunta: Me gustaría saber más sobre la biografía de Teodora, emperatriz de Bizancio.

Respuesta: Algunos códices contenidos en los Sinaxarios, como los códices parisinos de 1582 y 1578 e incluso en los Menologios más recientes como el de San Nicodemo Agiorita, ponen la conmemoración de los santos emperadores Justino y Teodora el día 2 de agosto. Pero esta inscripción con absoluta seguridad, no es exacta porque la mujer de Justino I no se llamaba Teodora y porque no existe motivo alguno para considerar como santa ni a la mujer de Justino I ni a la de Justino II. En realidad, al decir Justino, se están refiriendo a Justiniano I el Grande, al cual en la mayor parte de las traducciones se confunde con Justino y es el mismo San Nicodemo Agiorita quién hace esta observación entre líneas. Y es que Justiniano I estaba acusado de ser hereje aftartoceta. De todas maneras el Sinaxario de Constantinopla, el día 14 de noviembre, aniversario de la muerte de Justiniano, dice: “Memoria de Justiniano y Teodora, píos emperadores”, memoria que normalmente se traslada al domingo siguiente.

Teodora, la esposa de Justiniano había nacido alrededor del año 500 y era hija de un domador de osos en el circo de Chipre y trabajó desde su adolescencia como bailarina y como mímica en el hipódromo y en los teatros de Constantinopla. Procopio, en su “Historia secreta” exagera de manera especial su falta de moralidad, ya que en el ambiente en el que vivía era muy difícil que llevase una conducta íntegra. Llega incluso a tacharla de prostituta y amante de las orgías, pero como digo, esto es considerado exagerado por los hagiógrafos modernos.

En su juventud, se fue a África con un dignatario llamado Eccebolo, que muy pronto la abandonó. Entonces ella se refugió en Alejandría donde encontró protección en círculos monásticos monofisitas y cuando regresó a Constantinopla, se dedicó a diversas actividades, todas ellas respetables, con el fin de ganarse la vida. Justiniano, llegó a conocerla y se enamoró de su belleza, de su cultura y de la fortaleza de su carácter y decidió casarse con ella, aunque tuvo la oposición de su tía, la emperatriz Eufemia, por lo que tuvo que esperar a que esta falleciera para poder contraer matrimonio con Teodora.

La emperatriz con su séquito. Vista del mosaico completo (s.VI). Iglesia de San Vital de Rávena, Italia.

Aunque se ha llegado a decir lo contrario, Teodora fue una mujer muy devota, con gran resolución y con una buena intuición, lo que ayudó a incrementar la respetabilidad hacia el trono del imperio bizantino. Intervenía activamente en todos los asuntos públicos y en los momentos críticos supo dar el conveniente y oportuno asesoramiento a su esposo. Fue notable su posición durante la revuelta denominada “Nika” del año 532. Ella murió en el año 548, dieciocho años antes que Justiniano. Su inscripción en el Sinaxario se realizó poco después de la muerte de Justiniano, o sea, en su época y, como he dicho, es conmemorada junto con su marido el día de la muerte de este.

Más tarde, muchos eclesiásticos y hagiógrafos se negaban a reconocer a Justiniano como santo, ya que no estaba del todo integrado en la Iglesia (por ser aftartodocetista  o aftartoceta) y lo mismo llegaron a decir de Teodora. Así se justifica el que en un manuscrito de monasterio Stravronikita se encuentren sus nombres deformados, pues acusaban a Teodora de ser proclive al monofisismo, del que habría sido influenciada en Alejandría y por el cual, a veces, se oponía a la política eclesiástica del emperador. Sin duda, las simpatías eran consecuencia de la gratitud de Teodora hacía los monofisitas egipcios que la habrían ayudado en tiempos difíciles para ella, pero destacando en ella la moderación, en vez del monofisismo intransigente imperante en Egipto.

Icono ortodoxo griego de Santa Teodora, emperatriz de Bizancio, portando un icono del Salvador.

Icono ortodoxo griego de Santa Teodora, emperatriz de Bizancio, portando un icono del Salvador.

Los motivos por los cuales la incluyeron en el Sinaxario y por lo que se decidió conmemorarla como santa, fue su decidido empeño en fundar monasterios e iglesias y principalmente, la convocatoria del V Concilio Ecuménico por parte de su marido, aunque Teodora ya había muerto antes de celebrarse el concilio. Todas las emperatrices, esposas o madres de los emperadores que convocaron algún concilio, están inscritas como santas en los sinaxarios bizantinos.

Antonio Barrero

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