Beata Victoria Díez Bustos de Molina

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Fotografía de la Beata en su juventud.

Pregunta: Qué bonita foto, que linda joven, qué pena que la hayan matado, en cuales circunstancias, tú acaso saberías? Abrazos (Brasil)

Respuesta: Más abrazos a ti. La Beata Victoria Díez, virgen y mártir (12 de agosto),  nació en Sevilla (España) en el año 1903. Desde muy joven sintió vocación de enseñanza y completó sus estudios de Magisterio en 1923.  Tres años después se incorporaba como maestra a la Institución Teresiana, recién instaurada en Sevilla, llegando a ser presidenta de la Juventud Misionera de esta institución. Como maestra se esforzó en trabajar por sus alumnos y luchar contra el absentismo escolar, especialmente de las niñas, y así lo siguió haciendo tras ganar las oposiciones y estar destinada a Badajoz y posteriormente a Hornachuelos, Córdoba.  Su metodología pasaba por alternar las clases en el aula con excursiones y visitas; posteriormente, combinará todo esto con clases de pintura, de canto, y cursillos nocturnos para la formación de mujeres analfabetas y asistencia social a las familias pobres de Hornachuelos.

Con la llegada de la Segunda República, se prohibió impartir religión católica en las aulas, por lo que ella desarrolló una catequesis que supliera esta falta, siendo impulsora de Acción Católica. A pesar de su clara postura de creyente, lo que es de admirar en ella es que no buscó enfrentamiento ni enemistad con los que eran contrarios a su forma de pensar y a su espiritualidad, siendo colaboradora en el Ayuntamiento de Hornachuelos, tanto de gobiernos de derechas, como de izquierdas, llegando a ser Presidenta del Consejo Local y mostrando una clara capacidad de convivencia con una y otra ideología. Asimismo, y precisamente por ello, se ganó el cariño y el respeto del pueblo entero. Por desgracia, ello no le salvó la vida llegado el momento. Pensando en que vendrían tiempos difíciles para ella, había dejado escrito: “Si es preciso dar la vida para identificarse con Cristo, desde hoy dejo de existir”.

El 11 de agosto de 1936 Victoria fue detenida por dos milicianos que la llevaron al Comité para ser interrogada, y ya no le permitieron regresar a casa, siendo detenida junto con otras personas en una casa rural. Los esfuerzos diplomáticos que muchos allegados hicieron para tratar de liberarla fueron en vano. En la madrugada del día siguiente, fue conducida, junto con 17 varones, a los exteriores del pueblo, una marcha de 12 km en la cual fue consciente de que iba a morir, pues dijo a sus acompañantes: “Ánimo, adelante, Cristo nos espera”.

Fotografía de la Beata algún tiempo antes de su muerte.

Sus compañeros fueron siendo fusilados uno a uno frente a la boca de uno de los pozos mineros en la Mina del Rincón, quedando ella la última, quizá con la idea de atormentarla y desesperarla con tan horrible espectáculo. Finalmente, ella fue fusilada también.
Tres meses después, en noviembre, su cuerpo fue exhumado y enterrado en el cementerio de Hornachuelos, donde reposó durante 30 años. Luego, sus restos fueron trasladados a la cripta de la Institución Teresiana en la plaza de la Concha (Córdoba), y algunas otras reliquias en el altar mayor del convento de Santa María de las Escalonias en Hornachuelos. El papa San Juan Pablo II la beatificó  el día 10 de octubre de 1993.

Meldelen

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9 pensamientos en “Beata Victoria Díez Bustos de Molina

  1. Que final mas tragico para esta joven maestra.
    Yo ya conocia su historia,y es una lastima que los esfuerzos diplomaticos por liberarla fueron en balde.
    Normalmente las personas que detenian y/o ejecutaban no eran de la misma localidad,(normalmente digo),para que no hubieran luego venganzas.
    La segunda foto de la Beata Victoria me era desconocida.

    • Por desgracia y pese a ello, la venganza estuvo a la orden del día y se vengaron tanto durante la guerra, como después… en mi ciudad hay historias para dar y vender de venganzas personales, tanto de unos contra otros, como de esos otros contra los primeros. Un desastre.

      Curiosamente parece que esa segunda foto se aproxima más al aspecto real de la Beata en el momento de ser martirizada, que la primera, que es de sus años mozos, probablemente de su graduación como maestra. Se la debo a la infinita cortesía de Adolfo Blanco, esa mina inagotable de documentación. ¡Gracias, amigo!

  2. Siembra tolerancia , concordia , una metodología amable de enseñanza , colabora con tu Consistorio , sea del color que sea, promueve excursiones culturales , asiste a familias necesitadas y lucha contra el absentismo escolar entre otras “posturas reaccionarias” y te fusilan con nocturnidad y vejando tu dignidad. !Quien dijo que se recoge lo que se siembra! VIVA EL PROGRESO

    • Por desgracia, éste es un ejemplo de esas situaciones en las que dudas de la bondad humana… pero pese a ello, no cabe desistir. Ella hizo bien, ya que de haber sido una querellante contra la izquierda y haberse radicalizado en sus posiciones, la hubiese deslucido y de todos modos, la senda final parecía ser el fusilamiento. Demos gracias a Dios de que dio ejemplo de cómo debieran ser las personas, pese a las circunstancias y el peor final previsible, y admirémosla por ello. Victoria, “maestrita terca”, ruega por nosotros.

  3. Muchisimas gracias, Ana Maria.
    Quiero decir algo y no se si a todos les gustará leerlo; de todos modos lo digo.
    La apertura del proceso ordinario sobre martirio de la Beata Victoria se abrió en el diócesis de Córdoba el día 11 de diciembre del año 1965. El de San Pedro Poveda, el mismo proceso ordinario sobre martirio, se abrió en la diócesis de Madrid el 15 de marzo de 1980; o sea, quince años más tarde. El postulador general era el mismo para las dos Causas: el padre Teodoro Zamalloa y los dos fueron beatificados el mismo día: 10 de octubre de 1993. Y ahora viene lo que no entiendo: ¿por qué se aceleró tanto el proceso de San Pedro y se ralentizó el de la Beata Victoria si el postulador era el mismo y la fecha de beatificación la misma? Yo se que alguien vendrá con la justificación del milagro, pero ¿no será que se corrió más porque uno era un sacerdote fundador y la otra una simple maestra de escuela aunque perteneciese a la misma Institución Teresiana fundada por San Pedro?
    Por supuesto que mi veneración, cariño y respeto es igual para ambos ¿pero no hay discriminación también en estos temas? Ahí lo dejo.

    • Qué quieres que te diga, Antonio. Bien sé que eres una autoridad en la materia y estás muy al tanto de las habas que se cuecen aquí y allá, por lo tanto, quién te lo discutiría. Victoria era una humilde maestra de pueblo y su testimonio es la de una vida sencilla y un final rápido y como bien dice Salvador, con “nocturnidad”.

      Por desgracia a la hipócrita religiosidad de nuestros días nos siguen impresionando más los “portentos” llamativos, ocurridos puntualmente y con bombo-platillo, léase, con buena “pasta” invertida en difusión y publicidad (no quiero citar casos recientes para que nadie tenga pretexto de echarse a mi yugular, pero ya imaginaréis algún ejemplo concreto), que la vida ejemplar y magnífica de personas humildes que vivieron cada día el milagro auténtico de ser una persona irrepetible. Aquí sí cito ejemplos: ya hablé de la madre Maria Ràfols, y cito ahora a Victoria, la protagonista de nuestro artículo. Una mujer que hizo de su pedagogía un arma de ayuda social, de progreso para los suyos, que contemporizó con izquierda y derecha porque para ella lo fundamental era la fe y las personas, no una ideología, que pese a que se lo pagaron con la muerte, se enfrentó a ella con valentía y dignidad y dio un magnífico ejemplo de martirio. ¿Qué milagro puede compararse con una vida así? ¿Qué decir ante una forma de ser que no tiene precio, que deja mudo al mundo?

      Pues seguimos en nuestros trece: milagritos, milagritos. Donde esté el milagro de cada día, el ser una persona irrepetible, el vivir dando y morir perdonando… que se quiten portentos y prodigios. Ésa es la auténtica santidad y cómo Dios obra a través de las personas que hacen que valga la pena seguir creyendo en la humanidad, pese a todas las aberraciones que cometemos.

  4. Qué mujer tan excepcional! no solamente fue una notable educadora amante de su profesión, sino que además supo equilibrar de manera muy inteligente las posturas políticas cercanas a ella. Y bueno, como siempre fue cobardía inmensa juzgarla por sus creencias (que supo muy bien defender) y no por sus acciones benéficas con la sociedad, muy buen artículo hermana, me gustan muchos los que dedicas a los mártires contemporáneos.

  5. Gracias, Ana, que me encantan este tipo de perfiles… ¿para qué decir más? Esta maestra hizo de su vida un sacrificio, que llevó hasta el extremo… desde jóven se hizo cirio en el altar de Dios, y “no amó tanto su propia vida que temiera la muerte; por esto, estad alegres cielos, y los que moráis en sus tiendas”. Sin decir que sea apetecible semejante final, tal vez para ella, lo mismo que para todos los mártires de todos los tiempos, fue todo un honor haber compartido los sufrimientos de Cristo en su vida terrena… y bueno, creo que ya se ha hablado bastante sobre la crueldad humana y la intolerancia radical, que no creo que pueda añadir algo más…

  6. Victoria llego a mi vida siendo adolescente, en el Colegio Pedro Poveda de Montevideo, Uruguay. Allí cantábamos: “Tu grito de Victoria fue valiente una madrugada, tu grito de Victoria rompió la muerte… Ánimo compañeros que la vida puede más, que la fe se hace más fuerte si la tengo que gritar”. Luego como profesor, me acerqué nuevamente a ella a beber de su ejemplo, a pedirle me ayude cada día a ser un “maestro” como ella fue. Ella y San Pedro Poveda son ejemplos de verdaderos educadores comprometidos con la plena realización de sus estudiantes y con la transformación social de su entorno. Cuando pensamos en los santos a veces pensamos en portentos irrealizables para nosotros y, sin embargo, ellos deben ser modelos de vida para nosostros, cristianos de a pie. Ayer fue la fiesta de Victoria. Doy gracias a Dios por el don de su vida y su ejemplo.

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