San David Uribe Velasco: fidelidad a la Iglesia y al Papa

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Figura 1: Fotografía del Pbro. David Uribe V. tomado de Ephemerides Acapulcanae.

En el estado de Guerrero, obispado de Chilapa, está el pueblo de Buenavista de Cuéllar, en la región de Taxco; en ese lugar, el día 29 de diciembre de 1888 nació David, hijo de Juan Uribe Ayala y de Victoria Velasco Gutiérrez, su padre se dedicaba a la agricultura y a la ganadería, vivía en su casa del llano en la colonia Guadalupe, y junto con su esposa había procreado a varios hijos más: Atilano, Crisanto, Gildo, Joel, Rosa, Vicenta, Trinidad, Nicómedes, María y Dorotea, siendo David el último.[1] Las características de la familia de David son idénticas a la de los demás mártires, padres pobres y cristianos, nota que los acercó a la mayoría de los humildes de la Patria y les ofreció una perspectiva indispensable para la vida cristiana: el objetivo de la vida es amar a Dios y al prójimo, para verlo en la vida eterna.

En la fe de sus padres fue llevado el niño a recibir las aguas bautismales el día 6 de enero de 1889 impartida por el Padre José Reyes Román, siendo sus padrinos sus tíos Primo Ocampo e Hilaria Velasco de Ocampo en la iglesia parroquial. Fue confirmado el 7 de julio del mismo año por el Ilmo. y Excmo. Sr. Dr. Dn. Fray Buenaventura del Purísimo Corazón de María Portillo y Tejada, Obispo de Chilapa, siendo su padrino el señor Albino Ocampo, hermano de su padrino de bautismo.

David creció en un ambiente de amor y de fe, conociendo los usos y costumbres del pueblo guerrerense, podemos afirmar que un niño de finales del siglo XIX y XX conoció el dolor de la pobreza, marginación y la violencia en las haciendas, tiendas de raya con durísimos capataces y trabajadores que a costa de grandes sacrificios sacaban a su familia adelante, sin embargo, aquellos que no podían quedaban en el régimen de esclavitud perpetua. Las biografías de santos en estas épocas nos detallan todo un remanso de virtudes y detalles de grandeza humana, pero conociendo la situación social del país podemos afirmar que también vivió momentos amargos y crudos con respecto a la economía, la política, la sociedad y la religión. La familia, iglesia doméstica, fue el centro de sus primeras letras y religiosidad, aprendió a rezar el rosario y otras devociones (no nos cabe duda que al Sagrado Corazón de Jesús), a partir del tercer año de primaria comenzó a asistir a la escuela del pueblo. De esta forma,

“La infancia de David, se desarrolló en gran parte en su casa del Llano y entre las abruptas cañadas del Chivo y Las Trojes, donde con sus hermanos mayores, llevaban a pastar el ganado de su señor padre que tenía en su rancho de Las Nueces. Siempre fue sano, travieso e ingenioso, dócil, respetuoso, trabajaba en sus tareas campiranas, ágil en los jaripeos, con una alegría contagiante que imprimía en sus amigos que le llamaban “biche”. Pero este vale tenía el privilegio de ser el primero de su clase en la escuela del pueblo, que atendía su preceptor don Julio Uribe.”[2]

Ya hacia 1902 a la edad de 14 años, había tomado la decisión de ingresar al seminario para iniciar los estudios religiosos para poder llegar a ser sacerdote. Aunque su padre estaba de acuerdo, no existían las posibilidades económicas para solventar los estudios, pero fue gracias a la actitud positiva de sus hermanos que cedieron su parte que él pudiera estudiar. “Estamos atravesando tiempos muy malos… parece que se acerca el tiempo en que los sacerdotes serán perseguidos, ultrajados y a muchos los matarán”, dijo el papá. David le contestó “Esto no me da miedo; ojalá tuviera la dicha de dar mi vida por Jesús”.[3]

Entró al Seminario de Chilapa el 5 de marzo de 1903 a la edad de 15 años. “Su carrera eclesiástica, la realizó con gran brillantez sobresaliendo en todas las disciplinas con las más altas notas, que lo hicieron merecedor de la beca Episcopal y los estímulos correspondiente”.[4] Las características que permearon en su persona y que le recordaron sus compañeros: travieso pero jamás grosero, muy piadoso, dedicado al estudio, incluso estudiando Teología, fue nombrado profesor de tercero de Latín y lo hizo responsable y eficaz. A los 2 años de haber ingresado al seminario su madre cayó gravemente enferma y, a juicio del sacerdote que la auxilió, solo un milagro podía devolverle la salud. Se le dio aviso a David, quien al recibir el mensaje se fue al Sagrario, y con lágrimas en los ojos rogó a Dios que le prolongase la vida a su madre, siquiera siete años después de su ordenación sacerdotal.[5] Su súplica llena de fe, notablemente fue escuchada.

Figura 2: Ilmo. y Excmo. Sr. Dr. Dn. Juan Antonio Hernández y Rodríguez, V Obispo de Tabasco.

En 1909 recibió las ordenes menores (ostiario, exorcista, lector y acólito), en 1910 recibió el subdiaconado y al año siguiente el diaconado. En 1912 realizó su último año de Teología bajo la supervisión de los Padres Eudistas que tenían a cargo el Seminario de Chilapa en ese entonces. Antes de haber concluido los estudios sacerdotales el Ilmo. y Excmo. Sr. Dr. Dn. Juan Antonio Hernández y Rodríguez (preconizado V Obispo de Tabasco)[6] lo solicitó como secretario particular y familiar al ordinario, en ese entonces el Ilmo. y Excmo. Sr. Dr. Dn. Juan Francisco Campos y Ángeles, Obispo de Chilapa (anteriormente III Obispo de Tabasco) quien para responder a esa solicitud ordenó sacerdote a David el día 2 de marzo de 1913 en la Catedral de la Asunción de María.

David había mandado una carta a su familia para enterarlos de su ordenación y al mismo tiempo sobre la misión a la cual estaba encomendado, y de paso informarles que en su parroquia natal habría de celebrar su primera misa, pero no les llegó el aviso, los encontró desprevenidos: “Allá viene un catrín… ¡parece que es mi hijo!”, la madre lo fue a encontrar: “¿Qué te pasa? ¿Porqué te veniste?”, “¡Cómo! ¿No recibieron mi carta? Ya me ordené y debo cantar mi primera misa solemne el doce de este mes.” Celebró la semana santa en Cuetzala y luego salió para Tabasco con el Señor Obispo Hernández.[7]

En Tabasco la vida no es igual de ferviente como en su pueblo, históricamente la escasa evangelización permeó en el modo de vivir de la sociedad, indiferente e inmoral, indios acostumbrados a trabajar todos los días si asistir a misa y sin casarse por la Iglesia, la política era el pan nuestro de todos los días, la gente de sociedad acostumbrada a mandar e imponer; problemas entre militares y gobernadores, la revolución no fue igual que en el Altiplano del país, la decadencia de la Iglesia tabasqueña era una verdadera vergüenza, templos sucios y vacíos, la beatada era la única que la visitaba. Este fue el panorama encontrado por David y el Obispo, seguidamente comenzó a trabajar, nombrado párroco de la antigua Catedral del Señor de Esquipulas junto a otro sacerdote que también trajo el Obispo, el Pbro. Francisco Dávila López como vicario. En 1913 y 14 durante el gobierno del Gral. Luis Felipe Domínguez Suárez se inició una persecución por parte de los revolucionarios tabasqueños contra el clero, el Obispo fue apresado en Cunduacán y llevado a pie hasta la ciudad de San Juan Bautista (capital del estado, hoy Villahermosa), informado el hasta entonces Secretario de Cámara y Gobierno de la Diócesis, el Padre Uribe, logra con un grupo de señoras el rescate del prelado, no queriendo dejar la jurisdicción eclesiástica para no abandonar a los fieles permanecieron no sin problemas ya que el gobierno ofrecía una recompensa vivos o muertos. Salieron rumbo a Veracruz en una embarcación que lamentablemente se hundió, salvando sus vida el Obispo, el padre David y 4 personas más.[8]

Figura 3: Anticlericales tabasqueños ridiculizando a curas con ornamentos litúrgicos. Archivo Histórico y Fotográfico de Tabasco.

El Obispo le agradece todo el sacrificio pasado con él en su Diócesis y le manifiesta que regrese mejor a Chilapa, con ayuda de algunos arrieros llega a Tecalpulco donde el párroco le proveyó de los necesario para llegar hasta la casa de sus padres en Buenvista. Estuvo asignado como párroco en Zirándaro, Pungarabato y por último en Chilapa, no sin grave molestia por los levantamientos zapatistas. Cinco meses ayudó en la Catedral y en el Seminario de Chilapa, estuvo desde 1917 al 22 año en que Mons. Hernández renunció al Obispado de Tabasco y se le dio la parroquia de Iguala pidiendo nuevamente como su vicario al Padre David. En principios de 1926 fallece el Obispo Hernández confiándosele completamente la parroquia y su administración, en julio es molestado por los masones y entrega la iglesia saliendo al mismo tiempo hacia su casa en Buenavista y luego a la ciudad de México para evitar confrontaciones.[9]

El 12 de marzo de 1927, regresaba a Iguala pero no pudo entrar por la estrecha vigilancia que lo perseguía (recordamos que se había suspendido el culto desde 1926), se dirigió a su casa en Buenavista  donde su familia lo instaba a quedarse, pero el 7 de abril se dirigió a Iguala, subiendo al tren con su amigo José García, en el mismo venía el Gral. Adrián Castrejón y envió por el a su asistente haciéndole sentarse a su lado indagándole sobre su opinión de la persecución religiosa y el mismo tiempo ofreciéndole aceptar las leyes del gobierno, prometiéndole hacer a Iguala obispado y nombrándolo primer prelado y a imitación suya los demás le seguirían. No aceptó, y al llegar a Iguala fue detenido y enviado al hotel “Fonseca” bajo guardia encerrado sin dejarle ver. El Domingo de Ramos, en compañía de José García y José R. Nájera, se embarcaron en el tren del norte, llegando a Cuernavaca, el oficial le ordenó que se bajara, preguntando serenamente el padre “¿Me va a fusilar?” y en auto se lo llevaron dos militares a la jefatura.[10]

Figura 4: Facsímil del testamento del Padre David escrito antes de su fusilamiento.

En la noche del 11 de abril, incomunicado y arrojado en una cárcel inmunda, el padre encontrándose en oración le comunicaron que en la mañana tendría que pagar con su sangre el precio de su osadía. Entonces el padre tomó una hoja y escribió: “Declaro ante Dios que soy inocente de los delitos de que se me acusa. Estoy en las manos de Dios y de la Santísima Virgen de Guadalupe. Decid esto a mis superiores y que pidan a Dios por mi alma. Me despido de mi familia, amigos y feligreses de Iguala y les mando mi bendición… Perdono a todos mis enemigos y pido a Dios perdón y a quien yo haya ofendido…”.[1]

Al día siguiente a las 3 de la madrugada llegó la escolta militar a la cárcel, lo sacaron de la celda y en un carro lo llevaron por la carretera hasta el km. 168 donde se arrodilló al llegar y pidió perdón de sus pecados y la salvación de México y de su Iglesia. Repartió  a los presentes su reloj, su rosario, su crucifijo y otros pequeños objetos. Con un balazo en el cráneo le perforó la cabeza el oficial militar, salió la bala por el ojo izquierdo y murió al instante, todo sucedió cerca de la estación San José Vidal, Morelos. Era el 12 de abril de 1927.[12]

Figura 5: Lugar donde actualmente reposan los restos de San David Uribe V. tomado de Catedrales e Iglesias.

Daniel Casarrubias originario de Buenavista y encargado de la estación del tren y su hijo Juan enterados del suceso, el joven fue a revisar en la loma donde habían escuchado la detonación encontró un cadáver boca abajo y habiéndolo reconocido como el del Padre Uribe, le dio aviso a su padre, quien notificó por vía telegráfica a la estación de Buenavista lo sucedido. Por la mañana, de ese día el Licenciado Quiroz, el señor José Nájera y las maestras García se juntaron en la Jefatura de Armas para liberar al Padre Uribe, pero se les informó que ya no estaba ahí. Desconociendo el asesinato del Padre Uribe, se trasladaron a la Ciudad de México, donde en el Ministerio de Gobernación, se les informó que pronto llegaría el Padre. El señor Casarrubias, como pudo sepultó el cadáver del Padre Uribe en medio del campo. Días después el señor Joel Uribe, Juan Figueroa y Antonio Aranda se presentaron a exhumar los restos mortales del Padre Uribe, los cuales fueron traídos envueltos en sábanas y ayates, hasta el rancho de Las Nueces. Posteriormente sus restos, fueron conducidos a Buenavista donde permanecieron en la casa marcada con el número 12, de la actual calle David Uribe Velasco. Años después, fueron inhumados, en el Templo Parroquial de San Antonio de Padua, donde primeramente fueron colocados en el ciprés del altar mayor, y más tarde se incrustaron en el muro derecho del Templo, cerca de la puerta mayor.[13]

Figura 6: Pintura oficial del rostro del Pbro. San David Uribe de G. Romo.

A las persecuciones y el peligro de muerte que sufría en la parroquia de Iguala escribía: “¿Para qué quiero la vida si he de vivir lejos de mis amados hijos? Sufro de un modo increíble por estar lejos de mi querido rebaño que está expuesto a caer en las inmundas fauces del lobo feroz.

La respuesta del Padre ante el ofrecimiento de apartarse de la Iglesia y del Papa que el Gral. Castrejón le imbuía, fue enérgica: “¿No sería usted un infame si traicionara a su bandera? Pues yo sería más infame si traicionara a mi santa religión.” y concluyó: “¡Oh qué felicidad! ¡Morir en defensa de los derechos de Dios! ¡Morir antes que desconocer al Vicario de Cristo! ¡Viva el Papa!”.

Antes de morir sus últimas palabras fueron a los verdugos oficiales: “Hermanos, arrodíllense voy a dar la bendición. De corazón los perdono y solo les suplico que pidan a Dios por mi alma. Yo en cambio no me olvidaré delante de Él.

Fray Marcelino


[1] Mexicana. Beatificationis seu Declarationis Martyrii Servorum Dei Christophori Magallanes et XXIV Sociorum in odium fide, uti fertur interfectorum (+ 1915 – 1937). Positio super martyrio, Sacra Congregatio Pro Causis Sanctorum. P. N. 1407, III vol., Romae, 1991. El título auténtico de la Positio es “Guadalaiaren” y no “Mexicana (Rei Publicae)”. Es un error de imprenta que está corregido con un documento colocado en la primera página de los 3 volúmenes, firmado por el Prefecto y el Secretario del Dicasterio de las Causas de los Santos fechado el 24 de abril de 1988. Será ampliamente citada esta Positio en el presente artículo.
[2] Cfr. Román Juan Guadarrama Gómez: Notas Eclesiásticas del Estado de Guerrero, Tipografías Editoriales, México, 1992, pp. 265-280 citado en Ephemerides Acapulcanae: San David Uribe Velasco, revisado por última vez el día 30 de abril de 2011.http://ephemeridesacapulcanae.blogspot.com/2010/09/san-david-uribe-velasco.html; Cfr. El Mensajero Diocesano. Periódico de Evangelización Integral. Dir. Pbro. Alberto Martín Jiménez. Diócesis de San Juan de los Lagos, Jal. Año X, no. 474, 14 de febrero de 2010. Pág. 4. Positio Magallanes vol. I, Informatio. Págs. 254-262.
[3] Ramiro Valdés Sánchez y Guillermo Ma. Havers: Tuyo es el Reino. Mártires mexicanos del siglo XX. Librería Parroquial de Clavería. México, 1992. Pág. 51. Positio Magallanesvol. I, op. cit.
[4] Román Juan Guadarrama Gómez op. cit.
[5] Seminario Arquidiocesano de Guadalajara y Comisión Diocesana de Causas de Canonización: Nuevos Santos Mexicanos. Editorial San Pablo, México, 2001. Pág. 40.
[6] Acta Apostolicae Sedis: Acta Consistorii, Roma 2 de diciembre de 1912. “Chiesa Cattedrale di Tabasco, pel Rmo. D. ANTONIO HERNANDEZ, canonico della Cattedrale di Chilapa e Vicario generale della stessa diocesi.” Annus IV, Volumen IV. Typis Polyglottis Vaticanis. Romae, MDCCCCXII. Pág. 698.
[7] Cfr. Román Juan Guadarrama Gómez: op. cit.El Mensajero Diocesano. Periódico de Evangelización IntegralPositio Magallanes vol. II, Summarium. Págs. 573, & 2127.
[8] Positio Magallanes vol. III, Doc Proc., Págs. 560, & 2083; Ramiro Valdés Sánchez y Guillermo Ma. Havers op. cit.; Seminario Arquidiocesano de Guadalajara y Comisión Diocesana de Causas de Canonización op. cit.
[9] Ramiro Valdés Sánchez y Guillermo Ma. Havers op. cit.; Positio Magallanes vol. II, Summarium. Págs. 573, & 2127.
[10] Fidel González: México tierra de mártires. Historia de la persecución anticatólica en México. Editorial San Pablo, México, 2003. Págs. 141-143.
[11] Positio Magallanes vol. II, Summarium. Págs. 573, & 2127.
[12] José Armando Espinoza, MG: Mártires Mexicanos. Librería Parroquial de Clavería. México, 1992. Pág. 85.
[13] Luciano Rivas Piccorelli, SJ: 27 Nuevos Santos Mexicanos. Obra Nacional de la Buena Prensa. México, 2004. Pág. 57; Ramiro Valdés Sánchez y Guillermo Ma. Havers op. cit.;Fidel González op. cit.; Seminario Arquidiocesano de Guadalajara y Comisión Diocesana de Causas de Canonización op. cit.; El Mensajero Diocesano. Periódico de Evangelización Integral. Pág. 5.

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San Beda el Venerable

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El Santo en un mosaico de la abadía de Westminster, Londres (Inglaterra).

Al igual que San Patricio es el emblema del cristianismo en Irlanda, San Beda, conocido como el Venerable, puede ser considerado como símbolo de la riqueza cristiana de Inglaterra. El cristianismo anglosajón siempre ha tenido algunas particularidades que lo hace especial dentro de la Iglesia de Cristo. La insularidad tanto de Inglaterra como de Irlanda, hizo que de alguna manera, las costumbres fueran distintas, si las comparamos con las de la Iglesia de Oriente y la de Occidente.

La conversión de Inglaterra fue especial y lo fue como resultado de la llegada de dos grupos distintos de misioneros, (unos de origen celta, de Bretaña o Irlanda) y otros llegados desde Roma. Incluso durante bastante tiempo, los sacerdotes y los obispos estaban casados, mientras que los monjes llevaban una vida ascética individual al estilo de los monjes del desierto egipcio; las iglesias normalmente estaban  vacías de imágenes y habitualmente el bautismo se administraba en las orillas de los ríos. Incluso durante muchos años la Pascua se estableció de forma independiente al resto de la Iglesia.

Al igual que en Egipto y Capadocia, los monasterios representaban los inicios de una nueva cultura. Incluso antes de las invasiones danesa y más tarde, normanda, los monjes escribían en latín o en celta las obras originales del Cristianismo. Beda que sabía leer y escribir vivió en el noreste de Inglaterra durante parte de los siglos VII y VIII.

Beda (en inglés antiguo Bæda o Bēda, que significa oración) fue un monje benedictino del monasterio de Northumbrian en Monkwearmouth (hoy Sunderland) y posteriormente, del monasterio de San Pablo en la que actualmente es Jarrow.  El reino de Northumbria, en el que él vivía, tenía un habla nativa propia y estaba en la zona noreste de la actual Inglaterra; resistió la invasión danesa pero fue conquistado por los normandos en el año 954.

Entre los conventos de la zona, el de Beda disponía de una gran biblioteca que incluía las obras de Eusebio y de Orosio, en las que él se basó en sus trabajos de historia. A causa de su preocupación por la historia, se le conoce como el “padre de la historia inglesa”, tanto de la eclesiástica como de la civil.

El Santo enseñando a sus alumnos. Miniatura del siglo XIV. Libro de Horas de Aviñón, Francia.

Vida de San Beda
Beda nació probablemente en el año 672 o en el 673 en Wearside o en Tyneside, ambos cercanos al monasterio de San Pedro en Wearmouth, al que ingresó siendo muy niño, con solo siete años de edad. Su educación estuvo a cargo de San Benito Biscop (cuya fiesta se celebra el día 12 de enero), que provenía de una familia de clase alta. San Benito vino del monasterio francés de Lerins, por lo que tenía una gran cantidad de libros que fueron posteriormente, las primeras fuentes de San Beda. Posteriormente, como dije antes, Beda marchó al monasterio de Jarrow en el año 682 y allí estuvo junto a su nuevo maestro, San Celofrith (su festividad se celebra el 25 de septiembre), permaneciendo hasta su muerte, acaecida en el año 735.

Existe un documento anónimo sobre la vida de San Celofrith del cual se pueden sacar algunos otros datos sobre la juventud de San Beda, como por ejemplo, que una epidemia del año 686 provocó la muerte de la mayoría de los monjes del monasterio. Solo el abad y un joven permanecieron vivos, siguieron conservando las normas monásticas y continuaron con los santos servicios. El joven fue ordenado como sacerdote y gracias a este dato sabemos que el ritual del monasterio mantenía el “canto antifónico”, lo que significa que los monjes se dividían en dos grupos, sentados frente a frente en el coro que cantaban alternativamente, por lo que el servicio litúrgico era más activo. Según otra fuente documental, Beda se ordenaría de diácono con diecinueve años y más tarde, con treinta años, lo ordenaría de sacerdote San Juan de Beverley (cuya festividad se celebra el día 7 de mayo) y que era el obispo de Hexham y York.

San Beda, un erudito
Antes de escribir el histórico libro que lo haría famoso y que es la “Historia Eclesiástica”, San Beda escribió algunas obras menores que son entendidas como manuales de clases: “De Arte Metrica” y “de Schematibus et Tropis” (escritos en el año 710 sobre artes poéticas). En total escribió unos sesenta libros, siendo el último una carta dirigida a su alumno Egberto de York, escrita en el año 734.

En el año 708, unos monjes  de Hexham acusaron a Beda de haber cometido herejía en su obra “De Temporibus” ya que contradecía la visión estándar teológica que concebía la historia del mundo, la creación del mundo, en seis días y que era la opinión de San Isidoro de Sevilla. En su libro, Beda calculó la edad del mundo en lugar de aceptar la autoridad de San Isidoro, y así llegó a la conclusión de que Cristo había nacido 3.952 años después de la creación del mundo, en vez de aceptar la cifra de 5.000 años, que era la aceptada comúnmente por los teólogos de la época. Beda escribió una carta a San Wilfredo, obispo de Hexham, en la que replicaba defendiéndose con éxito a si mismo.

El Santo en su scriptorium. Imitación moderna de una miniatura bizantina.

Sin entretenernos en sus obras menores, vayamos directamente a su “Historia ecclesiastica gentis anglorum” (historia de la Iglesia inglesa), una obra sobre la historia eclesiástica y política, que consta de cinco libros y cerca de cuatrocientas páginas. Esta obra empieza por el período de la República de los Césares (alrededor del año 55 antes de Cristo) y llega al mismo año 731 que es el año en el que la escribió. Los veintiún capítulos primeros trata de la historia de la iglesia inglesa antes de que llegara el misionero San Agustín de Canterbury, es decir, escribe sobre el período “celta” anterior al período de llegada de la misión oficial enviada por Roma.

La “Historia de la Iglesia” de San Beda hace referencia a diversos pasajes de escritores anteriores a él, como Paulo Orosio, San Gildas, San Próspero de Aquitania o el mismísimo Papa San Gregorio I y en ella, mezcla leyendas con hechos históricos. Su especialidad es “contar con la nueva era del año” lo que significa que calcula los años de la misma forma en que lo hizo el monje exicasta “Dionysius Exiguus”, en el año 525. ¿Qué significa esto? Que no utiliza los viejos calendarios que se basaban en la Fundación de Roma o en las Olimpiadas Griegas, y señala el año 1 como el año del Nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo.

Aunque los estudiosos encontraron años más tarde un error de alrededor de 4 a 7 años en el cálculo de Dionisio, esto representó una revolución en el pensamiento, pues ponía  a Jesucristo en el centro de la historia y por lo tanto, como el inicio del llamado “Tiempo de Salvación”. Si Dionisio fue el autor de esta nueva fórmula de calcular, San Beda fue el que popularizó este calendario en la Europa occidental, con algunas expresiones como “ab anno incarnatione Domine” (para los años anteriores a Cristo) y “anno incarnationis Dominicae” (para los años y acontecimientos anteriores a la Encarnación), por lo que el año nuevo comenzaba el 25 de marzo, fecha de la Anunciación. Al final de su “Historia Ecclesiastica”, San Beda escribió algunas líneas sobre sí mismo, diciendo que estuvo toda su vida en el monasterio y que estaba interesado en el estudio de las Sagradas Escrituras.

Otras obras de San Beda
San Beda fue además un lingüista y traductor experimentado y sus trabajos con los escritos latinos y griegos de los primeros Padres de la Iglesia, contribuyó significativamente en el cristianismo inglés, lo que significa que sus escritos son mucho más accesibles para sus compatriotas anglosajones. San Beda es también conocido por algunas crónicas y por una adaptación del Martirologio Romano (muchas veces se ha escrito en este blog sobre el Martirologio de Beda). Tradujo algunas obras de los Padres de la Iglesia, escribió homilías, comentarios a los libros de la Biblia, sobre el cálculo astronómico y el tiempo (en su obra “De Temporibus”) y escribió asimismo obras educativas y algo de poesía, todo en su lengua vernácula.

Sepulcro de San Beda en la catedral de Durham, Inglaterra.


Muerte de San Beda
El año 735, San Beda cayó enfermo, al parecer de alguna enfermedad respiratoria, pero no dejó de enseñar y dictó personalmente sus últimas obras. El martes anterior al día de la Ascensión, se agravó su enfermedad, su respiración se hizo más fatigosa y se le hincharon los pies. Aun así, continuó dictando a un escribano y a pasar las noches en oración, dictando de nuevo al día siguiente. En su última noche pidió a los monjes que lo recordaran en sus oraciones. Dijo: “el tiempo de mi partida ha llegado y mi corazón anhela ver la belleza de Cristo, mi Rey”. Murió exactamente después de terminar de dictar su última obra, una traducción del Evangelio de San Juan, cantando “Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo”.

Una obra conocida como “carta de Cutberto”, relata un poema de cinco líneas, escrito en la lengua vernácula de Beda, compuesto en su lecho de muerte y que es conocido como “La canción de la muerte de Beda”. Es el poema escrito en inglés antiguo más ampliamente copiado pues aparece en cuarenta y cinco manuscritos, aunque su atribución a San Beda no está absolutamente confirmada. El texto del poema, adaptado al inglés moderno, tendría la traducción siguiente:

“Frente a ese viaje forzado, ningún hombre puede ser
Más prudente de lo que para él ha sido lo bueno,
Por tanto, si se considera antes de su partida,
Lo que para su espíritu era el bien o era el mal,
Se determinará después del día de su muerte”
.

Una conocida frase de San Beda es la siguiente:”Mejor un hermano estúpido y analfabeto, que trabajando las cosas buenas que él sabe consigue méritos para el cielo que el que a pesar de ser distinguido por su saber sobre las Escrituras, y que incluso es considerado un erudito, le falta el pan del amor”.

Otra vista del sepulcro. Catedral de Durham, Inglaterra.

Veneración a San Beda
San Beda murió el día 25 de mayo del año 735 en el monasterio de Jarrow. Su cuerpo fue trasladado desde el monasterio hasta la catedral de Durham alrededor del año 1020, donde fue colocado en la misma tumba con San Cutberto de Lindisfarne. Con posterioridad, en el año 1370, lo pusieron en un lugar dentro de la capilla Galilea de la misma catedral. En tiempos de la Reforma Inglesa, este lugar o santuario fue destruido, pero sus restos se salvaron y de nuevo fueron enterrados en la misma capilla. El 1831 sus restos fueron exhumados y enterrados a continuación en un sepulcro nuevo que aun existe.

Otras reliquias fueron solicitadas por las catedrales de York, Glastonbury e incluso por la ciudad alemana de Fulda. Como dije anteriormente, es el autor de “Historia ecclesiástica gentis Anglorum”, obra por la cual ha sido llamado “padre de la Historia Inglesa”.

En el año 1899, el Papa León XIII lo declaró Doctor de la Iglesia por la importancia de su aportación teológica; él es el único nativo de la actual Gran Bretaña que ha logrado esta designación, designación también otorgada a San Anselmo de Canterbury, pero éste había nacido en Aosta (Italia). También es el único inglés mencionado en el Paraíso de Dante (Paradiso X, 130), que lo menciona entre los teólogos y doctores de la Iglesia en un mismo canto, junto con San Isidoro de Sevilla y Ricardo de San Víctor.

Desde el siglo IX es conocido como “Beda el Venerable” (del latín Venerabilis), aunque este apelativo no estaba vinculado a su condición de santo por parte de la Iglesia Católica Romana. Según una leyenda, este epíteto le fue puesto milagrosamente por los ángeles a fin de completar su epitafio. He dicho que esto sucedió en el siglo IX, cuando San Beda fue unido con otros nombres, denominados también “venerables” en los concilios celebrados en Aix en los años 816 y 836. Aunque ya antes, Pablo el diácono se refirió a él llamándolo “venerable”, esta denominación se generalizó a partir del siglo XI.

Miniatura del Santo en una Biblia franca del siglo XIII, Reims (Francia).

No existen evidencias de que San Beda recibiese culto en Inglaterra inmediatamente después de su muerte; quizás fuera esto así, porque él murió el día de la festividad de San Agustín de Canterbury. Posteriormente, cuando fue venerado en Inglaterra, lo fue un día después de San Agustín, o sea, el día 26 aunque finalmente su fiesta fue trasladada al día 27 de mayo. Por primera vez fue venerado fuera de Inglaterra, gracias a los esfuerzos de San Bonifacio de Fulda y de Alcuino. El culto a San Beda prosperó cuando en el siglo X renació la vida monástica.

San Wulfstano, obispo de Worcester (1008-1095) fue particularmente devoto de San Beda, dedicándole una iglesia en el año 1062, cosa que hizo inmediatamente después de ser consagrado como obispo. Su fiesta fue incluida en el Calendario Romano en el año 1899, el día 27 de mayo y no el día de la fecha de su muerte, pues el 25/26 se celebraba la festividad de San Gregorio VII. Después de la reforma del calendario en el año 1969, la festividad de San Beda se trasladó a su día propiamente dicho, o sea, el 25 de mayo. En el calendario ortodoxo se le conmemora el día 27 de mayo.

Himno (Tropario)
En los años oscuros de los tiempos, ¡Oh Beda!, las tierras inglesas y todo el Occidente fueron regadas con la efusión de tu gracia, y tu has sido, sembrador experto en echar la semilla del conocimiento divino de tu Maestro a lo largo y ancho de los campos, en los cuales ha brotado dando sus frutos en un ciento por uno, por lo que habiendo adquirido tal valor ante El, ¡Oh Venerable! ora incesantemente para que se salven nuestras almas”.

Mitrut Popoiu

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Los cómics de los Santos: “Vidas Ejemplares”

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Portada del número 200, año VII de la publicación (1 de julio de 1965). Dedicado a Santa Perpetua, mártir de Cartago.

Esta serie, publicada por la Editorial Novaro y dirigida por el Padre José A. Romero S.J. salió a la luz el 1 de Mayo de 1954 (con la publicación de la vida de San Felipe de Jesús, protomártir mexicano), intrigantemente sin el sello de la estrella que dominaba ya los demás títulos Novaro de la época. Este es recién introducido con la aparición de su décimo número (titulado «El santo del frac»).
En la última hoja de cubierta o contraportada se ilustraba con alguna conocida obra artística que representaba al santo del número en cuestión. Esto cambió mas adelante, y eran los propios dibujantes e ilustradores de la editorial quienes se encargaban de ello. Desgraciadamente a partir del numero 228 dejó de realizarse, y se utilizaba la contraportada bien para publicidad o bien para una serie de cromos que tenían que recortarse.

En los 416 números que duro la colección (1954-74) desfilaron la mayoría de los Santos mas conocidos en todo el mundo, pero también Beatos, Siervos de Dios, Venerables o laicos. Desde los primeros mártires del cristianismo; San Sebastián, Santa Perpetua, Santa Cecilia hasta figuras como Martín de Porres, Edith Stein o Maximiliano Kolbe que todavía no habían sido canonizados al publicarse sus respectivos números. A partir del número 71 se alternan la redición de números antiguos con nuevos, siendo el primero en reeditarse, como no podía ser de otra forma, el dedicado a San Felipe de Jesús.

Es a partir de Enero de 1960 que esta publicación pasa a lanzarse cada quincena, cambiando en 1964 el logotipo de la estrella por una «N» inscrita en un círculo, acompañado al clásico triángulo blanco (que por un breve tiempo estuvo acompañado de la estrella de «Ediciones Recreativas» para luego apropiarse de ese espacio). El 1 de Julio de 1964, y desde el número 176, cambia nuevamente el logotipo por uno presentando un águila estilizada, ubicando en su pecho la «N» de Novaro.

Anualmente, se lanzaban números extraordinarios de la serie (80 páginas), dedicados a temas especiales como: «Jesús de Nazareth», «Moisés y los 10 Mandamientos», «El Concilio Vaticano II», «Los Congresos Eucarísticos», «Nuestra Señora de Guadalupe», etc. publicándose un total de 13 extras en los años que duró este cómic.

Llegando al año 1967, y ya por el número 236, la Editorial Novaro arma un nuevo logo en el que se verán una «E» y una «N» entrelazadas. Diez números después, el 1 de junio de 1967, se obsequió el Tercer Álbum histórico de cromos llamado «Raíces Históricas de México» perteneciente a una promoción que con el título de «Pega Ganando y Gana Pegando» había hecho su aparición el 15 de septiembre de 1966, publicando un promedio de tres figuras del álbum en cada uno de los cómics que la editorial sacaba semanalmente (estas figuras iban impresas en la contratapa o en la contraportada de todos los títulos que publicaba Novaro).

Portada del número de Vidas Ejemplares dedicado a Santa Catalina, virgen y mártir de Alejandría.

Para el año de 1972, se rediseña el título «Vidas Ejemplares» con un nuevo tipo de letra, dándole un tono más arcaico y cercano al carácter de la publicación. Esta no sería la única variación que traería, sino que en pocos meses, el 10 de abril, la editorial cambia su política de publicar biografías, para iniciar una larga y bien estructurada serie. (Cabe indicar que la también mexicana «Episodios Bíblicos» de editorial Edar, estaba publicando un título similar llamado «Biografías Selectas», agrupando vida de santos y de personajes célebres, la cual también en una etapa se dedicó a temas bíblicos). El 15 de noviembre de 1973, la serie se incorpora a la promoción «Festival de Colores«, siendo impresa en papel couché, dando como resultado colores más brillantes.

Vidas Ejemplares dejó de publicarse con el número 416, del 25 de marzo de 1974. Sin embargo, una década después, en 1983, una editorial llamada Pin-Pon comienza a relanzar en formato pequeño esta serie, pero sumándole en el título «y milagros», quizá por la ausencia de un permiso por parte de la Editorial Novaro para que Pin-Pon pueda usar el mismo título.

En 1985, con un tiraje de 50,000 ejemplares mensuales, se inicia la segunda época del cómic, ya no bajo el sello de Novaro que había cedido los derechos a la iglesia católica, sino bajo el de «Obra Nacional de la Buena Prensa«, que reeditará en formato pequeño, la mayoría de ejemplares que salieron en los años cincuentas y sesentas. Probablemente se haya mantenido en circulación hasta 1998.

Abel

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San Valero y los bustos relicarios de la Seo de Zaragoza

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Busto relicario de San Valero en La Seo de Zaragoza (España).

De los elementos de orfebrería que más me han impactado cuando he entrado en cualquier templo resaltaría sin dudar los tres bustos relicario que representan a San Valero, San Vicente y San Lorenzo de la Seo de Zaragoza. Estos, como grandes santos aragoneses, se encuentran en un  monumental retablo que llena el frente de la capilla mayor y que es una pieza capital de la escultura gótica europea. En el banco del retablo, su parte inferior, encontramos siete huecos de desigual tamaño que alternan cuatro relieves con escenas de los santos mencionados con tres hornacinas vacías destinadas a acoger estos bustos-relicario. Esta disposición tan original convierte esta parte del retablo en un expositor de reliquias de los santos presentes en el altar.

Nos dice la historia que estas magníficas obras de arte fueron regalos del Papa D. Pedro de Luna , conocido como Benedicto XIII, fechadas en 1397 y labradas posiblemente en la zona de Avignon . Estas destacan por su realismo y perfección, así como por sus esmaltes, teniendo precedentes en la forma de realizarse en la orfebrería italiana. Estos tres bustos llegaron a Barcelona en noviembre de 1405 y pasaron a la iglesia metropolitana de Zaragoza en el año 1406 acompañados de una cuarta, hoy perdida, destinada a alojar el cráneo de Santa Engracia en el Santuario de las Santas Masas. Posteriormente, entre el 1448 y el 1452, el artista Francisco Agüero le dio al de San Valero su configuración actual con alguna reforma.

El busto de San Valero presenta además el escudo de la casa del Papa donante con la tiara papal que aparece en la peana de su base y su regalo fue hecho en un viaje que hizo a Aragón en el año 1397, tres años después de ser nombrado máxima autoridad de la Iglesia y mucho antes de que fuera declarado hereje y antipapa. El resultado son unas espléndidas esculturas realizadas en plata sobredorada y encarnada, decoradas con esmaltes y pedrería por lo que transmiten gran realismo por ser un trabajo muy detallado.

Busto relicario de San Vicente en La Seo de Zaragoza (España).

Los que conocemos este lugar podemos decir que es uno de los espacios históricos más singulares de la Comunidad Valenciana y destaca por su belleza en un saliente junto a la bahía del mar. Curiosamente de su nombre y su actitud viene el dicho de “Seguir en sus trece” y, entre otras vicisitudes, lo intentaron envenenar como práctica bastante común dentro del papado medieval y posterior. Aunque en un momento dado hubo tres papas simultáneamente (Juan XXII, Gregorio XII y él), Benedicto siempre adujo que su papado era el válido dado que él era el único papa que había sido elegido cardenal antes de que se produjese el llamado Cisma de Occidente y, por tanto, el único realmente legítimo. Pero, finalmente, las tesis “conciliaristas”, que defendían que el concilio era superior al papa, triunfaron y, al negarse nuevamente a renunciar, Benedicto XIII fue condenado en el Concilio de Constanza de 1415 como hereje y antipapa, y depuesto junto con Juan XXII (el entonces reinante papa en Roma) mientras se designaba a Martín V como pontífice único. Este fue el que envió a España a un legado con la misión de envenenar a don Pedro Luna, pero no tuvo éxito Detrás de este intento hubieron razones políticas pues había una gran pugna por restarle fuerza al Reino de Aragón, entonces muy pujante.

Busto relicario de San Lorenzo en la Seo de Zaragoza (España).

También en Francia el culto a San Valero es muy antiguo y se introdujo en el Franco Condado, de manera muy particular, en Châtillon-sur-Courtine. Indagando, hemos constatado que en aquella localidad se encuentra un busto de San Valero igual al que donó el Papa Luna a Zaragoza. Y es que en la parroquia de esta localidad se conservan reliquias del Santo y un “cementerio y capilla de San Valero”. A este lugar hace alusión una carta de franquicia otorgada por Jaime de Châlon, señor de Arlay y de Châtillon,  en el año 1341. Posteriormente algunas de las reliquias fueron trasladadas a la Capilla del Aquila, construida por Juan de Châlon, y guardadas en el Arca de San Valero, llamada así aunque en dicha arca también se encontraban reliquias de San Gregorio Magno. Aquella Capilla fue destruida al construir un nuevo templo al cual se trasladaron las reliquias.

Salvador Raga Navarro

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Iconografía de San Mamés

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Imagen de San Mamés en su ermita de Ayoó de Vidriales, Zamora (España).

Pregunta: Os envío, asimismo, una foto de San Mamés, santo al que se le dedica la ermita del pueblo, donde aparece con un cayado, una oveja y un libro en la mano. Tampoco encuentro datos acerca del significado de esta iconografía que le acompaña. España

Respuesta: Las homilías de San Basilio y San Gregorio, únicas fuentes creíbles cuando se quiere saber acerca de San Mamés, aunque son elocuentes elogiando al santo, sin embargo aportan pocos datos. Dicen que era de familia modesta y pobre, lo que originó que Mamés desde su infancia fuera pastor y lo seguía siendo cuando fue martirizado. No habla de sus padres ni de la edad que tenía al ser martirizado, así como cuando sucedió y a qué tormentos fue sometido. Los dos dicen que su culto era muy popular en Cesarea y en su entorno, lugar donde sufrió el martirio y que por su intercesión se realizaron muchos milagros incluyendo la resurrección de algunos niños.

Siendo estas homilías tan escasas en noticias no es de extrañar que en las siguientes “passios” aparecieran datos realmente inverosímiles y así la llamada encíclica escrita en el siglo IV, dice que el emperador Aureliano en su persecución a los cristianos envió al ¡conde! Claudio con cuatrocientos soldados para arrestar al obispo de Cesarea, pero el conde y la mitad del ejército se convirtieron al cristianismo, por lo que el emperador suspendió la persecución ya que, por otro lado, estaba en guerra con Persia y necesitaba soldados (!!). Cuando murió el obispo, los paganos se sublevaron, quemaron su iglesia y mataron a los cristianos, aunque respetaron a Mamés porque sólo era un niño. El niño se puso a predicar el cristianismo, pero una voz sobrenatural le ordenó que abandonase la ciudad y se fuera al campo a predicar el Evangelio a las fieras (!!). Después de seguir narrando otras cosas no creíbles, sigue diciendo que el niño se fue y se cobijó en una gruta donde se llevó todo un día en oración y que al mediodía le leyó los evangelios a todas las fieras que había por el entorno. Comía miel silvestre y era amamantado por las mismas fieras (!!). Y así estuvo durante cinco años y seis meses.

Icono ortodoxo griego del Santo venerado en Chipre.

Entonces fue cuando el emperador envió al prefecto Alejandro para reiniciar la persecución contra los cristianos y teniendo conocimiento de lo que hacía Mamés en el campo, lo consideró como magia y lo mandó arrestar. El santo recibió amablemente a los soldados, los dejó descansar y al llegar el mediodía se puso a predicar a las fieras y al ver los soldados a los leones, se asustaron, pero Mamés los calmó. Les predicó el evangelio y los convirtió siendo bautizados por un sacerdote llamado Cratón.  Así, se presentaron ante Alejandro, predicaron ante él, este se enfureció y los encerró en la cárcel. Mamés fue interrogado y como era perseverante en la fe fue condenado a sufrir los martirios del ecúleo, fuego, fieras, hambre, envuelto en miel y expuesto a las hormigas, etc. Finalmente fue decapitado. Este texto, del todo pura fábula, incluso da los nombres de los soldados, los cuales también murieron mártires. Ocurrido esto, Aureliano dejó de perseguir a los cristianos, llegó la paz y permitió que se construyera una basílica en honor a Mamés (!!). Si con este texto hemos quedado hartos de invenciones, no explico las “passios” posteriores que se dedican a inventar aun más cosas sobre el martirio del niño. Se llega a decir que Mamés era un niño monje y que fue martirizado siendo viejísimo.

No entro en datos históricos ni de culto porque no es el motivo de la pregunta, pero creo que el resumen de esta disparatada passio da respuesta a tu cuestión de la iconografía. El niño era pastor, luego lo ves representado como un pastor, con su cayado y su oveja. Pero también llegamos a la conclusión de que el libro responde a su predicación, ya que podría ser el Evangelio, porque vivió en lo agreste, entre las fieras, leyéndoles y predicándoles el Evangelio.

Antonio Barrero

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