Santa Minia en Brión

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Urna con el cuerpo y la sangre de la Santa, en su santuario de Brión, Galicia (España).

Un ejemplo bien gestionado en el mundo de los corposantos es el de Santa Minia, que se venera en su santuario de Brión (A Coruña, España). Más que nada porque la información disponible es mucha y de gran calidad.

Al parecer, en el interior de la figura de cera que representa a Santa Minia hay un esqueleto perteneciente a una joven de quince años de edad. En algunas fuentes se dice “con toda seguridad decapitada en el año 362”, y yo, con todo respeto, quiero objetar que esa información es arbitraria e indemostrable, primero, porque no consta en la lápida ni en otra parte, y segundo, porque en el año 362 no había ya ninguna persecución oficial vigente. Quitando este dato lanzado un poco al tuntún (en realidad, su martirio se sitúa a inicios del siglo IV), el resto de las afirmaciones en torno a ella son bastante correctas.

El cuerpo de Minia fue extraído de las catacumbas de Santa Inés el año 1783, por orden del papa Pío VII, y pasó a custodia del obispo Bartolomé Menochio, quien el 8 de junio de 1804 la regaló a don Juan Francisco Arieta. Un mes después, era de nuevo regalada a don Tomás de Anduaga, rico comerciante de Cádiz (España). Fue él quien decició introducir los restos óseos de la mártir dentro de una figura de cera, y también el que, menos acertadamente, grabó en la misma lápida de su lóculo, que en principio simplemente rezaba:

XP

MINIA IN SOMNO PACIS

“Minia en el sueño de paz”

la siguiente frase:

“El cuerpo de esta Santa entró en mi casa el día 10 del mes de agosto del año del Señor de 1804 y se colocó en el oratorio en dicho día”.

Vista de la lápida de la Santa, expuesta en el exterior de su Santuario. Brión, Galicia (España).

Nunca debió haber grabado eso sobre una lápida tan antigua, mostrando tan poco respeto por unos restos arqueológicos que hoy están amparados por la Ley de Patrimonio, aunque entonces no, como es evidente. Bastaría con haberlo hecho constar en cualquier otra parte, pero ya está hecho y no hay vuelta atrás. La figura de cera con los huesos, junto con la ampolla de sangre y la lápida del lóculo, fueron expuestos en la capilla privada de don Anduaga, donde recibieron la veneración de la familia.

A la muerte de don Anduaga, se hizo cargo del corposanto don Luis Finoquio, quien la entregó enseguida a don Luis Tobío, según se lo había encargado el difunto Anduaga. Este don Luis Tobío había sido trabajador de Anduaga y recibió a Minia el 27 de octubre de 1847. En ese momento decidió regresar a su aldea natal, Lamiño, perteneciente al concejo de Brión, en A Coruña; y se llevó a la pequeña mártir consigo, con la firme intención de crear un santuario para la veneración de la misma, ya que por obtener su cuerpo había rechazado cualquier indemnización por su inminente despido.

Santa Minia llegó en carro a la parroquia de San Fins de Brión el 1 de agosto de 1848. En tres días, don Luis Tobío redactó una instancia al entonces arzobispo de Santiago de Compostela, Rafael de Vélez, solicitando autorizase el culto a Santa Minia en la parroquia de Brión. Fue autorizado, y el 17 de noviembre del mismo año empezó a recibir culto.

La devoción a esta mártir de las catacumbas tuvo gran éxito entre los lugareños, que acudían a pedirle favores, y numerosos exvotos dan fe de ello. Viendo esto, don Luis Tobío se decidió por fin a llevar adelante la edificación de un santuario exclusivo para ella y solicitó de nuevo permiso al arzobispado para ello, al tiempo que lanzaba una campaña de marketing y hacía las gestiones necesarias para asegurarse de la total autenticidad de las reliquias y el martirio de la pequeña Santa, que fueron documentados. El 23 de junio de 1849 se autorizaba por fin la construcción del nuevo Santuario, situado en el lugar de Predouzos, en Brión.

Desde entonces esta mártir de las catacumbas ha recibido gran veneración y tiene fama de atender favores y súplicas, a juzgar por los muchos exvotos que han quedado desde antiguo en el santuario. Se la celebra el 27 de septiembre. Para acabar, recomiendo vivamente visitar la web oficial del Santuario, donde se da información muy precisa, detallada y de gran calidad acerca de este corposanto, y cómo llegar para los interesados en visitarla:

Santuario de Santa Minia de Brión: http://www.santaminia.org/

Otra vista de la urna emplazada en el centro del Santuario, que los peregrinos pueden visitar rodeándola por detrás.

Y para concluir, adjunto la oración que viene con la estampa cuya imagen he utilizado para ilustrar el artículo, para los interesados en su devoción particular:

“Señor, nos acogemos confiadamente a tu providencia que nunca se equivoca, y te suplicamos que, por intercesión de Santa Minia, apartes de nosotros todo mal y nos concedas aquello que puede ayudarnos para la vida presente y futura. Amén.”

Meldelen

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

11 pensamientos en “Santa Minia en Brión

  1. Una corposantita perfectamente bien documentada, éstos casos son muy interesantes porque nos acercan al santo con hechos reales y no las fábulas que se andan inventado a diestra y siniestra, qué gusto que existan personas que se interesen por exponer datos verídicos sobre los corposantos. Gracias hermana por el artículo!

    • ¡Así es, hermana! Da gusto ver que a veces las cosas se hacen bien con la buena voluntad de algunos. Además, se trata de una corposantita con santuario propio y colocada en el punto más destacable, no bajo un altar lateral cogiendo polvo 😀 A ver si un día me paso a verla, ¡valdrá la pena!

    • Jaja es cierto, desde luego, le tendría mucho cariño a la Santa como para aceptarla en lugar de una compensación. Me pregunto si yo haría lo mismo en su lugar… creo que sí, a menos que me faltara de comer, porque la verdad es que el cuerpo de una mártir siempre resulta algo fascinante y además le dio muy buen destino, de una capilla privada para unos pocos, a un santuario para el pueblo 🙂

  2. Estimada Ana Maria,
    Muy buen artículo, muy bien documentado el hecho de cuando se extrajo y cómo llegó adonde ahora se encuentra. Me ha gustado mucho. Lástima que de ella, aparte de su propio nombre (no es de los inventados), no se sepa nada: santa con nombre propio pero anónima. A mi, personalmente, estos nombres romanos cien por cien me dicen mucho más que los otros inventados y desde luego, estos santos con nombres propios no se prestan a las “buscadas y deliberadas confusiones” con otros santos más famosos del mismo nombre.
    Las fotos son realmente preciosas.

    • Así es, se trata de una mártir de las catacumbas “nominis propris”, se llamaba Minia y así consta en la lápida. No hay muchos casos así, algunos, pero no muchos, que nos da idea de los nombres de pila propios de la época, mucho más “extraños” a nuestros oídos que los tan cacareados Benedicta, Cándida, Víctor, Félix…

      Además se pueden deducir datos interesantes dela lápida, por ejemplo, el que esté hecha de mármol, apunta a que quien la enterró, probablemente su familia, o cristianos pudientes de su comunidad, tenían suficiente capital como para costear este material tan caro. Recordemos que la lápida de la también “nominis propris” Filomena está hecha de terracota… o sea, barro cocido. Un material mucho más pobre que da a entender precisamente lo contrario…

  3. Ana Maria estupendo el articulo.
    Voy a tener que ir redactando un listado con todos los corposantos que hay en España y que puedan ser visitados.
    ¡¡Todavia no he podido entrar en la Iglsia de Sant Mateu por encontarla cerrada,alli esta el corposanto de San Clemente,este creo,no es de cera,y esta recostado vestido de soldado romano,por la parte trasera se le puede ver parte del craneo.

  4. Muy interesante el caso de esta Santa, pocos corposantos llegan a tener tanto culto que le construyan su propio santuario y además sin necesidad de haberle inventado una passio, yo creo que yo tambien hubiera aceptado las reliquias de la santa en pago jaja a menos que como dice Mel no tuviera para comer

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