Santos Felipe y Santiago Alfeo, apóstoles mártires

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

San Felipe apóstol. Óleo de Pedro Pablo Rubens. Museo Nacional del Prado, Madrid (España).

Hoy, festividad de los santos apóstoles Felipe y Santiago Alfeo, queremos conmemorarlos escribiendo algo sobre ellos.

San Felipe, apóstol mártir

Según los Evangelios, Felipe, como Pedro y Andrés, era natural de Betsaida, junto al lago de Genezaret y ocupa el quinto lugar en la relación de los doce apóstoles.

El cuarto evangelio, el Evangelio de San Juan da algunos datos más: dice que era discípulo del Bautista, que está entre los primeros llamados por Jesús y que él le presentó a Natanael (San Bartolomé). Pero además, San Juan da algunos otros datos refiriéndose al apóstol Felipe. Estos son: Jesús se dirige a Felipe en la primera multiplicación de los panes: ¿Cómo vamos a darle de comer a tanta gente? (Io. 6, 5). y algunos paganos que querían acercarse a Jesús, también se dirigieron a Felipe. (Io. 12, 21). Hay quienes apoyándose en este hecho dicen que probablemente, Felipe conocía la lengua griega. Después de la Ascensión, recibe con los otros apóstoles en Pentecostés, al Espíritu Santo. (Hechos, 2, 1). Hasta aquí lo que dicen las Escrituras sobre él, pero existen otros testimonios de la tradición, referentes a San Felipe, que no son del todo concordantes.

San Clemente de Alejandría lo identifica con el joven que pidió permiso a Jesús para ir a enterrar a su propio padre: “Otro de sus discípulos le dijo: Señor, déjame ir a sepultar a mi padre. Jesús le dijo: Sígueme y deja a los muertos sepultar a sus muertos” (Mt., 8, 21…) mientras que otros escritores antiguos lo han confundido con el diácono Felipe, del que hablan los Hechos de los Apóstoles.

Algunos escritores modernos, por el hecho de que solo el Evangelio de San Juan da algunos datos sobre San Felipe, deducen que debió morir en el Asia Menor, cerca de Éfeso, ya que parece que fue en aquel sitio donde se escribió este evangelio y donde, además, Felipe es reconocido como uno de los evangelizadores de aquella zona, pero estas deducciones contradicen a otras tradiciones más verosímiles que afirman que Felipe evangelizó Frigia.

Según las lecciones el Breviario Romano y según numerosos martirologios, él previamente había predicado el Evangelio en Scizia y en Lidia y posteriormente, se le localiza en Gerápolis (en Frigia), donde vivió sus últimos años.

San Felipe apóstol. Óleo del pintor barroco Anthon Van Dyck.

Polícrates, obispo de Éfeso en la segunda mitad del siglo II, en una carta que envía al Papa Víctor, escribe: “Felipe, que fue uno de los doce apóstoles, murió en Gerápolis, como dos de sus hijas que vivieron en virginidad. Otra hija suya fue sepultada aquí, en Éfeso”. Y todos los historiadores más rigurosos afirman que el obispo Polícrates no estaba equivocado: efectivamente, San Felipe estaba casado, tenía hijos y vivió y murió en Gerápolis, en Frigia.

Esto mismo también lo afirman Teodoreto de Ciro, Nicéforo, San Jerónimo y otros escritores antiguos. Todos dicen que tuvo tres hijas: dos vírgenes y la otra probablemente casada.

Papías, obispo de Gerápolis dice que conoció a las hijas de San Felipe y afirma que allí, San Felipe realizó milagros, entre ellos, resucitar a un muerto. En la antigua necrópolis de Gerápolis existe una inscripción que hace mención a una iglesia dedicada al apóstol en recuerdo de su evangelización. Sin embargo, algunos escritores griegos alaban la perpetua virginidad de Felipe, celebrando esta fiesta el día 14 de noviembre. Evidentemente, atribuyen erróneamente a San Felipe los textos de los que antes he hablado pero que se refieren a sus hijas; las vírgenes fueron sus hijas, no el padre.

En cuanto a su muerte, San Clemente de Alejandría dice erróneamente que los apóstoles Mateo, Felipe y Tomás murieron de muerte natural. Sin embargo, el Pseudo-Hipólito en su obra “De duodecim apostolis” y la mayor parte de los documentos antiguos, afirman que Felipe fue martirizado en Gerápolis, en tiempos del emperador Domiciano, siendo crucificado con la cabeza hacia abajo, como San Pedro, cuando tenía unos ochenta y siete años de edad.

El Martirologio Romano dice el día 1 de mayo. “El nacimiento de los santos apóstoles Felipe y Santiago, de los que Felipe, después de todo sufrimiento en Scizia por la fe de Cristo, cerca de Gerápolis en Asia, fue crucificado y cubierto de piedras llegó a su glorioso final”. Según los menologios griegos, la hermana de Felipe, llamada Mariana y sus dos hijas, que vivían con él en Gerápolis, fueron sepultadas  posteriormente junto a él.

Relicario del cráneo de San Felipe (centro). Omodhos, Chipre.

Sobre el culto a San Felipe hay que decir que nada se sabe de los primeros siglos. Solo a partir del siglo VI, los libros litúrgicos latinos asignan la fiesta de los santos apóstoles Felipe y Santiago Alfeo el día 1 de mayo. En este siglo VI fue dedicada en Roma una iglesia con el título de “Dodici Santi Apostoli”.

En tiempos del Papa Pelagio I (siglo VI) las reliquias de San Felipe fueron llevadas desde Gerápolis a Constantinopla y de allí, en fecha no precisada, fueron llevadas a Roma y puestas en esta iglesia de la que antes he hecho mención dedicada a los Doce Santos Apóstoles, el día 1 de mayo, que es la fiesta de la dedicación de dicha iglesia.

Según algunos autores, las reliquias de Santiago el Menor llegaron desde Jerusalén. Otros dicen que fue también desde Constantinopla, pero ya vinieran de un sitio o del otro, fueron puestas junto con las de San Felipe en un mismo sarcófago en esta misma iglesia romana. El cráneo de San Felipe apóstol se encuentra en Omodhos (Chipre).

Todos los martirologios de la Edad Media los recuerdan en esta fecha del 1 de mayo. En el siglo XX la fiesta se trasladó al día 11 de mayo, porque Pío XII instituyó la fiesta de San José Obrero el día 1 de mayo.

A San Felipe se le representa indiferentemente como joven o como adulto, con o sin barba y con la cruz, ya que murió crucificado. En muchísimas ocasiones se representan juntos a los apóstoles Felipe y Santiago Alfeo.

Santiago Alfeo. Óleo de Pedro Pablo Rubens. Museo Nacional del Prado, Madrid (España).

Santiago Alfeo, apóstol mártir

Este apóstol es llamado “primo del Señor” (Mt. 13, 55: Mc. 6, 3; Gálatas, 1, 19). También se le llama “hermano del apóstol Judas Tadeo” (Epístola de San Judas, 1, 1). Asimismo es llamado “hijo de Alfeo” (Mt. 10, 3…) y pertenece al grupo de los doce apóstoles. El Nuevo Testamento lo pone entre las columnas de la Iglesia en Jerusalén, con Pedro y Juan (Gálatas, 2, 9).

Nació en Caná de Galilea; su madre, María, estaba emparentada con la Virgen y es por eso por lo que se le llama “primo del Señor”. La identidad de Santiago el Menor con el hijo de Alfeo es confirmada por el Concilio de Trento, que habla de Santiago, primo del Señor y apóstol como el autor de la primera epístola católica. (Las llamadas siete epístolas católicas son: la carta de Santiago, la primera carta de San Pedro, la segunda carta de San Pedro, la primera carta de San Juan, la segunda carta de San Juan, la tercera carta de San Juan y la carta de San Judas).

Mientras la mayoría de los escritores orientales distinguen entre Santiago primo del Señor y obispo de Jerusalén y el otro Santiago el Menor hijo de Alfeo, en Occidente unánimemente se admiten que es la misma persona. Pero, sin embargo, también hay que decir que algunos escritores orientales, como San Ireneo, San Clemente de Alejandría, Dídimo el Ciego, San Atanasio y San Cirilo de Jerusalén asimismo sostienen que son la misma persona, como es admitido en Occidente. Por lo tanto, las Iglesias de Oriente celebran a tres Santiagos: Santiago hijo de Zebedeo (Santiago el Mayor), Santiago apóstol hijo de Alfeo (Santiago el Menor) y Santiago primo del Señor y obispo de Jerusalén. Los testimonios en los que se basan esta distinción no tienen valor histórico alguno.

En los Hechos de los Apóstoles, Santiago ocupa una posición de relieve, una posición importante: Pedro, apenas liberado de la cárcel por un ángel, se lo hace saber a Santiago. En el Concilio de Jerusalén, Santiago interviene en las discusiones y sugiere algunas normas como “modus vivendi” entre los cristianos de origen judío y los de origen pagano (Hechos, 15, 13-19). Santiago escribe la primera de las siete cartas (epístolas) llamadas “epístolas católicas” en el Nuevo Testamento. Va dirigida a las doce tribus de la diáspora, o sea, a los judíos cristianos dispersos por Siria, Fenicia, Cilicia y Chipre.

Relicario del cráneo de Santiago Alfeo. Catedral de Santiago de Compostela, Galicia (España).

La tradición eclesiástica nos dice algunas particularidades de Santiago el Menor. San Eusebio, hablando de su santidad dice que era el más santo de todos los que llevaban su mismo nombre, por lo que era llamado “el Justo”. Dice que tenía voto de “nazareato”, o sea, no bebía vino ni comía carne ni se cortaba el cabello.

Solo a él le estaba permitido entrar en el Santuario; sus vestidos eran de lino y no de lana. Entraba solo en el templo y siempre permanecía de rodillas implorando el perdón divino de modo que en sus rodillas tenía enormes callos. Todo esto lo dice San Eusebio aunque conviene recordar que los judíos oraban de pie. Y sigue diciendo: “tenía gran celo en la predicación y eran numerosísimas las conversiones que conseguía. Tal eficacia en la evangelización provocó gran alboroto entre los escribas y los fariseos”.

Santiago gobernó la Iglesia de Jerusalén hasta el año 62 después de Cristo, siendo martirizado por el Sumo Sacerdote Hanan II, el cual se aprovechó del intervalo existente entre la muerte del procurador Festo y la llegada a Judea de su sucesor, Albino I. Lo martirizó y lo mató. San Clemente de Alejandría dice que fue precipitado desde el pináculo del Templo y posteriormente, lapidado y muerto a golpes, a bastonazos. Murió perdonando diciendo: “Te suplico Señor Dios y Padre, que los perdone porque no saben lo que hacen”. Allí mismo se le dio sepultura y aun hoy en día se enseña el sitio de su antiguo sepulcro frente al ángulo sur-este de la muralla de Jerusalén. El rey Agripa, desautorizó al Sumo Sacerdote Hanan II y lo destituyó por haber matado a Santiago.

Siglos más tarde, San Jerónimo se lamentaba de que algunos cristianos creían que Santiago estaba sepultado en el Monte de los Olivos y manifestaba que los testimonios más antiguos afirmaban que había sido sepultado cerca del templo donde había sido lapidado y muerto a bastonazos.

Antes de finalizar el siglo V, habiendo desaparecido el sepulcro en tiempos del emperador Adriano, se había empezado a localizar su sepultura al pie del Monte de los Olivos. Esta tumba había sido situada allí por la fantasía de los peregrinos, junto a la pirámide monolítica llamada de San Zacarías. Se decía que el mismo Santiago había fabricado este sepulcro a San Zacarías y a San Simeón, disponiendo ser sepultado él mismo allí, cuando muriese.

Presunta tumba de Santiago Alfeo en Jerusalén (Israel).

El origen de este trinomio de santos está relacionado con el ambiente monástico y las peregrinaciones. A partir del siglo IV, los monjes se habían extendido por el Valle del Cedrón adaptando sus eremitorios a las innumerables tumbas del período judaico antiguo por falta de dinero para construirse ermitas nuevas y según el ermitaño San Epifanio, el mismo Santiago, en sueños, le había dicho cual era su sepulcro y el de los otros dos santos.

Excavados los sepulcros en el mes de diciembre del año 351, en tiempos de San Cirilo de Jerusalén, fueron encontrados los tres cuerpos y trasladados el 25 de mayo siguiente a la iglesia que San Epifanio mandó construir. El texto de esta visión, de este sueño, existía en un misal latino del siglo X y fue publicado por los bolandistas en el año 1889.

En Jerusalén, en tiempos de Justino II (565-578) fue construida una iglesia dedicada a Santiago en el barrio Chalcoprateia, cerca de la presunta tumba de la Virgen y en ella pusieron el cuerpo del apóstol, pero el Papa Pelagio I, se lo llevó a Roma y lo puso en la Iglesia de los Doce Santos Apóstoles.

Pero sin embargo, el cráneo de Santiago Alfeo se encuentra en la catedral de Ancona, aunque también dicen tenerla en la catedral de Santiago de Compostela y en Basílica de San Marcos en Venecia. Existen reliquias pequeñas por otras partes del mundo, aunque la mayor parte de los restos están en Roma.

Desde entonces, los libros litúrgicos latinos festejan a Santiago Alfeo y a San Felipe el día 1 de mayo. En el siglo XX esta fiesta se ha trasladado al día 11 del mismo mes, ya que Pío XII, en el año 1955 instituyó la fiesta de San José Obrero el día 1 de mayo.

Tumba de los apóstoles Felipe y Santiago Alfeo en Roma (Italia).

En el convento Karavank, construido cerca de la piscina de Siloé, en Jerusalén, más o menos en el lugar del martirio, el día 25 de mayo se celebraba la deposición de los restos del apóstol bajo el altar de la capilla del gentilhombre Pablo de Eleuterópolis, mientras que el descubrimiento de las reliquias se recordaba el día 1 de diciembre. El Sinaxario Alejandrino recuerda el 1 de diciembre el traslado de los cuerpos de Santiago, Zacarias y Simeón. Estas conmemoraciones eran propias de Jerusalén. En otros lugares de la cristiandad se conmemoraba otros días, como por ejemplo he dicho, los latinos, lo hacían el día 1 de mayo.

En la Edad Media, la capilla de Pablo de Eleuterópolis fue restaurada y embellecida por iniciativa de la Abadía de Nuestra Señora de Josephat. La festividad del 1 de mayo, según Tillemont, provenía del día de la dedicación de una iglesia en Roma consagrada en honor de los apóstoles Santiago y Felipe y que hoy se llama iglesia de los Doce Santos Apóstoles, pero los martirologios más antiguos hacen memoria el día 15 de marzo y el Martirologio Jeronimiano, el día 25 de marzo.

Los griegos, sirios y coptos lo festejan el día 23 de octubre mientras que el día 28 de diciembre conmemoran la consagración episcopal de Santiago, cuyo “trono episcopal”, según San Eusebio, se conservaba en el Monte Sión. Esto que acabo de decir de la conmemoración del 28 de diciembre es de una gran extrañeza, ya que el episcopado lo recibieron los apóstoles en la Última Cena, no en diciembre.

Vista general de la tumba de Felipe y Santiago en Roma (Italia).

A Santiago se le representa con un bastón en la mano, indicando el instrumento con el que fue rematado en el suelo después de haber sido tirado desde el pináculo del Templo y posteriormente lapidado. A veces se le representa con los ornamentos episcopales, como primer obispo de Jerusalén.

Para preparar este artículo he usado el Nuevo Testamento. También “Las Actas de los santos de mayo”, publicadas en Venecia en 1737; “Origenes” de Delehaye, pp. 240-253; la “Exégesis bíblica” de la Pontificia Universidad Lateranense de Roma; “Le Epistole cattoliche” de P. de Ambroggi, Torino, 1959 y los trabajos de Roberto Plotino, profesor de Sagrada Escritura en Manduria (Taranto), Italia.

Antonio Barrero

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20 pensamientos en “Santos Felipe y Santiago Alfeo, apóstoles mártires

  1. Gracias Antonio , magnífico artículo. Respecto a Santiago el Menr y su “voto de Nazareato” me pregunto si era muy común ese hecho de comprometerse a no cortarse el pelo nunca y qué sentido podía tener este compromiso. Sólo imaginar esos cabellos de décadas sin cortar a uno le causa sorpresa.

    • El Libro de los Números (6, 1-21) habla del voto del Nazareo, diciendo: “Yahvé habló a Moisés diciendo: Habla a los hijos de Israel y diles que si un hombre o una mujer hace el voto especial de ser nazareo para estar consagrado a Yahvé, se abstendrá de vino y de licor. No beberá vinagre de vino ni vinagre de licor. No beberá ningún jugo de uvas, ni comerá uvas frescas ni secas. Durante todo el tiempo de su nazareato no comerá nada que provenga de la vid, desde las semillas hasta el hollejo. Tampoco pasará navaja sobre su cabeza durante todo el tiempo del voto de su nazareato. Hasta que se cumpla el plazo de su consagración como nazareo, será santo a Yahvé y dejará crecer libremente el cabello de su cabeza. Durante todo el tiempo de su consagración a Yahvé, no se acercará a ninguna persona muerta. Ni aun por su padre, ni por su madre, ni por su hermano ni por su hermana se contaminará cuando mueran, porque su consagración a su Dios está sobre su cabeza. Todo el tiempo de su nazareato será santo a Yahvé. Si alguien muere de repente junto a él, y contamina su cabeza de nazareo, entonces rasurará su cabeza en el día de su purificación; en el séptimo día la rasurará. Y en el octavo día traerá al sacerdote dos tórtolas o dos pichones de paloma, a la entrada del tabernáculo de reunión. El sacerdote ofrecerá uno como sacrificio por el pecado y el otro como holocausto, y hará expiación por él, por cuanto pecó a causa del muerto. Así santificará su cabeza en aquel mismo día. El consagrará a Yahvé los días de su nazareato y traerá un cordero de un año como sacrificio por la culpa. Pero los primeros días serán anulados, porque su nazareato fue contaminado. Estas son las instrucciones acerca del nazareo para el día en que se cumpla el plazo de su nazareato. Vendrá a la entrada del tabernáculo de reunión y presentará su ofrenda a Yahvé: un cordero de un año, sin defecto, como holocausto; una cordera de un año, sin defecto, como sacrificio por el pecado; un carnero sin defecto como sacrificio de paz; y una cesta de tortas sin levadura, hechas de harina fina amasada con aceite y galletas sin levadura untadas con aceite; junto con su ofrenda vegetal y sus libaciones. El sacerdote la presentará delante de Yahvé, y ofrecerá su sacrificio por el pecado y su holocausto; también ofrecerá a Yahvé el carnero como sacrificio de paz, junto con la cesta de tortas sin levadura. Luego presentará su ofrenda vegetal y su libación. Después el nazareo rasurará su cabeza de nazareo a la entrada del tabernáculo de reunión. Tomará el cabello de su cabeza de nazareo, y lo pondrá en el fuego que está debajo del sacrificio de paz. Después que él haya rasurado el cabello de su consagración, el sacerdote tomará la espaldilla cocida del carnero; asimismo una torta sin levadura de la cesta y una galleta sin levadura, y los pondrá en las manos del nazareo. El sacerdote mecerá aquello como ofrenda mecida delante de Yahvé, lo cual será cosa sagrada para el sacerdote, junto con el pecho de la ofrenda mecida y el muslo de la ofrenda alzada. Después de esto el nazareo podrá beber vino. Estas son las instrucciones acerca del nazareo que hace voto y de su ofrenda a Yahvé por su nazareato, aparte de lo que sus recursos le permitan dar. Cualquiera que sea el voto que haga, él hará conforme a las instrucciones acerca de su nazareato”.
      Eso era lo que hacían muchos israelitas que querían dedicar parte de su vida a Yahvé; era como si fuesen discípulos de Dios durante ese tiempo.

  2. Como siempre, muchas gracias!!!! aunque se de esta tradición de que los huesos de Santiago están en la basílica de los doce apóstoles en Roma, recuerdo que alguna vez vi por la tele que los cristianos armenios, en su monasterio-catedral en Jerusalén, dicen poseer las reliquias: incluso, mostraron la urna donde estarían los venerables restos… ¿qué podrias decirnos al respecto?…

    Y bueno, el sacrificio de animales comestibles en honor de una divinidad es una cuestión cultural, que aún hoy se practica, con toda una carga de significación de ofrecer lo mejor a las deidades y de que el animal ofrecido “ocupe” el lugar del oferente respecto de las faltas a los tabúes y las normas religiosas que ofenden al numen, además de ser un modo de entrar en comunión con la “dimensión divina”, pues estos sacrificios siempre van acompañados de banquetes sagrados, en los que se cree que la misma divinidad toma parte… no me atrevo a decir si es o no abominable: es una cuestión muy relativa, sujeta a las sensibilidades particulares y las costumbres folclóricas de los pueblos… igual, si sacrificamos animales para consumo humano, pues, ¿qué más da revestirlos de un carácter hierático?… además, recordemos que, remotamente y desde un punto de vista cristiano, es el “Typos” del más cruento sacrificio ofrecido a Dios: el de su propio Hijo, que además, renovamos diariamente en los altares en la celebración eucarística…

    • Dairon, si,
      En el Patriarcado Armenio de Etchmiadzin (Armenia) hay un bellísimo relicario que dice tener uno de los brazos del apóstol. También los hay de otros apóstoles. Tengo fotos de ellos; realmente son maravillosos, auténticas obras de orfebrería.

  3. Abel,
    Con certeza no se saben muchas cosas; algunas son simples tradiciones y en cuanto a fechas también hay sus dudas. De todos modos te diré que.
    San Pedro fue crucificado en tiempos de Nerón alrededor del año 64 (hay quienes afirman que en el año 67).
    San Pablo fue decapitado también en tiempos de Nerón, más o menos en la misma fecha.
    Santo Tomás murió mártir en la India. Se dice que fue en el año 72.
    San Bartolomé se dice que fue despellejado y decapitado en Armenia en tiempos del rey Astiages, pero de la fecha….
    San Andrés fue crucificado en Patrás (Grecia). No se sabe la fecha, el año.
    Santiago Alfeo (del que hoy hablo) parece que fue en el año 61 o en el 62..
    San Felipe fue crucificado (también hablo hoy); murió muy mayor pero la fecha exacta no se sabe.
    San Matías fue decapitado en Etiopía, pero no se conoce la fecha exacta.
    Santiago el Mayor murió decapitado posiblemente en el año 42.
    San Judas Tadeo fue martirizado en Odessa entre los años 60 y 70.
    San Juan evangelista aunque fue martirizado en Roma no murió mártir. Posiblemente murió alrededor del año 100.
    San Mateo fue martirizado en Etiopía pero no se sabe en qué año.
    San Simón Zelotes fue martirizado en el Caucaso, en lo que hoy es Abjasia, quizás en el año 107.
    Como ves, precisión hay más bien poca. Otra cosa no te puedo decir.

  4. Una de las hijas del apóstol Felipe, Hermíone, la rosa de Éfeso, es venerada como mártir. Un dia de éstos hablo un poco de ella.

    Pero siempre me llamó la atención que estos dos apóstoles se veneraran juntos, como si no fueran cada uno lo suficientemente importantes como para venerarse por separado cada uno. Igual que Simón y Judas.

    Por otra parte, la foto de la tumba en Roma es bellísima. Debe ser un privilegio poder recogerse en oración en un lugar tan hermoso y donde se respira una aura de paz y serenidad tan densa.

    • Ana Maria,
      Bueno será que escribas sobre Santa Hermione, la hija del apóstol Felipe.
      La Iglesia celebra juntos a estos dos santos apóstoles porque están sepultados juntos en un mismo sepulcro en la Basilica dei Dodici Santi Apostoli de Roma. Lo mismo pasa con los santos Simón y Judas; ambos están en un mismo sarcófago en la Basilica de San Pedro, en el Vaticano.
      Hace muchos años estuve en la Basilica romana de los Doce Apóstoles; entonces solo tenía una cámara de fotos normal. No recuerdo siquiera que las hubiera digitales, pero las mejores fotos que ahora tengo de las numerosas tumbas de los santos alli sepultados, me las ha facilitado nuestro común amigo Felice.

  5. Por favor quisiera que me hicieran llegar todo material escritos, fotos, e imágenes sobre el Santo Apostol Felipe de Batsaida gracias Mary R

  6. esta muy bueno el articulo.
    pero quiero saber como obtengo el material por q lo necesito y quiero imprimir pero no se si tienen otro link para ver de donde úedo buscar mas informacion de este apostol.gracias

  7. Acabo de regresar de una peregrinación a Tierra Santa y en Jerusalen solo pude estar unos minutos en la iglesia armenia de Santiago porque la iban a cerrar. Quería saber qué veneraban allí de los dos Santiagos, de Zebedeo y del Justo, uno d los cuatro hermanos que nombra el evangelista y que fue primer obispo de Jerusalen por ser hermano de Jesús. Su artículo me ha gustado mucho pues a mi me interesa mucho lo referente a los doce apóstoles y a la primera comunidad contemporánea de Jesús. Muchas gracias Paloma

  8. En el Patriarcado armenio de Jerusalén dicen tener la presunta tumba de Santiago Zebedeo y que allí está su cabeza!!!, pero eso es tan creible como que los restos están en Compostela.
    En cuanto a Santiago el Justo, “el hermano del Señor”, su tumba está en el Monte de los Olivos, en Jerusalén (aunque en el año 2003 se encontró un sepulcro pequeño en unas excavaciones en la Ciudad Santa, con inscripciones que permitieron identificarla a los arqueólogos. Este se encuentra actualmente en el Royal Museum de Ontario). Existen también presuntas reliquias en Kampielo, pero ¡vete a saber de quién serán!

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