Santa Marina-Marino, monja

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Imagen de la Santa, venerada en Santa Marina di Milazzo, Messina (Italia).

Es muy abundante la documentación existente sobre esta santa, venerada por la Iglesia Universal, tanto en Oriente como en Occidente. De ella se cuenta que habiéndose quedado viudo un hombre muy piadoso llamado Eugenio, decidió retirarse el resto de su vida en un monasterio situado en Siria, pero para eso tenía que separarse de su hija Marina, cosa que ninguno de los dos querían por lo que decidieron que ambos entrarían en el mismo monasterio aunque Marina se hiciese pasar por hombre, para lo cual se cortó el cabello y se tapó con una capucha. Así, Marina se convirtió en Marino.
Relativamente pronto murió el padre que se llevó el secreto a la tumba a fin de que su hija continuase en el monasterio llevando la vida habitual de un monje pero distinguiéndose por su profunda piedad.

Todo marchó bastante bien hasta que un día el abad decidió enviarla con otros monjes para realizar algunas labores en un lugar bastante alejado del monasterio. Los monjes tuvieron que pasar la noche en una posada, donde por casualidad, una hija del dueño del lugar se dejó seducir por un soldado. La muchacha quedó embarazada pero no denunció al soldado y ambos, acusaron a Marina-Marino de que había sido ella. El dueño de la posada en la que habían pasado la noche los monjes comunicó este hecho al abad del monasterio, acusando a Marina-Marino de haber dejado preñada a su hija.
Como Marina, aunque era inocente, no se disculpó fue expulsada del monasterio y cuando llegó la hora del parto, le confiaron al niño al que pusieron el nombre de Fortunato, niño que ella crió como buenamente pudo. Se mantuvo cercana al monasterio llorando continuamente por un pecado que no había cometido y viendo el abad el “arrepentimiento” de Marina, al cabo de tres años le permitió entrar nuevamente en el monasterio donde, como había hecho antes, se dedicó a observar escrupulosamente las normas monásticas.

Poco tiempo después, Marina murió y en el momento de amortajarla los monjes descubrieron que se trataba de una mujer y quedaron estupefactos al ver que ella había asumido un pecado que no había cometido, que todo era fruto de una difamación y que la verdadera víctima era ella que había aceptado con resignación las consecuencias de dicha calumnia. Los monjes la sepultaron en el monasterio; posteriormente, su cuerpo fue trasladado a Rumanía.

Este relato es “dificultoso de aceptar”, es legendario y se ha de interpretar como una narración que quiere servir como ejemplo de aquellas mujeres que para llevar una vida monástica se tuvieron que hacer pasar por hombres e incluso por eunucos, ya que si no lo hubiesen hecho, jamás habrían podido entrar en un monasterio. No es el único caso; podemos recordar a Sinclética-Doroteo, Anastasia-Andrónico, Eufrosina-Esmaragdo y bastantes otros, todos recogidos en diversos martirologios.

Altar y cuerpo de la Santa. Iglesia de Santa Maria Formosa, Venecia (Italia).

Este relato de la vida de Marina-Marino se difundió rápidamente; los sinaxarios y menologios lo recogieron, existiendo traducciones a casi todas las lenguas desde tiempos muy antiguos: latín, copto, armenio, árabe, etc. Merece la pena destacar que existe un Oficio Litúrgico dedicado a la santa, escrito en siríaco y utilizado por la Iglesia Maronita.

El Beato Jacobo de Vorágine lo incluyó en su “Leyenda Aurea” lo que condujo a una mayor difusión de este relato que incluso llegó a circular no solo entre los cristianos sino también entre los musulmanes. Como algunas ciudades o regiones donde era especialmente venerada quisieron apropiarse de su origen, empezaron a crearse diversas tradiciones, localizándola en Egipto, en Tracia, en Acaia, en Bitinia, en Persia, en Sicilia y algún que otro lugar, por lo que es muy difícil de averiguar de donde era realmente aunque mayoritariamente se la hace natural de Bitinia. A fin de hacer un intento de averiguación se han buscado todos los documentos antiguos para así poder localizarla. Aun así y todo, el hagiógrafo H. Delehaye en su obra “Leyendes” concluye diciendo que se trata simplemente de una pía leyenda romántica.

Sin embargo, habiendo estudiado concienzudamente todas las fuentes, L. Clugnet, afirma con rotundidad que se trata realmente de una santa histórica que vivió alrededor del siglo V (otros dicen que en el VIII) y llega a esta conclusión tirando del hilo de la tradición maronita, que la tiene como una santa que había vivido en una gruta en Qanubïn, gruta que está en una zona escarpada que domina todo el valle de Qadisa al norte de lo que actualmente es el Líbano, zona en la que aparece el culto más antiguo, culto que perdura hasta nuestros días. Clugnet se atreve incluso a concretar el “dies natalis” en el 17 de julio, día en el que la celebra la Iglesia Maronita. Esta gruta de la que hemos hablado conserva una serie de frescos relatando la vida de la santa.

En uno de estos frescos aparece la santa con un garrote como si quisiera defenderse de algún asaltante. Comparándose la escena de este fresco con uno similar existente en Capadocia puede demostrarse que no se representa a Santa Marina-Marino, sino a la santa del mismo nombre martirizada en Antioquia, o sea, Santa Marina (Margarita) de Antioquía. Según la “passio”, esta virgen mártir fue encerrada en un calabozo y con un garrote, se libró del demonio que se le apareció en forma de un hombre de piel oscura (!!).

Y ¡qué casualidad! Los calendarios bizantinos veneran a Santa Marina (Margarita) de Antioquía el mismo día en el que los maronitas veneran a santa Marina-Marino, o sea, el 17 de julio, así que hay quienes afirman que el calendario maronita se ha visto influenciado por la tradición bizantina.

Esta confusión entre las dos santas e incluso con otra Marina celebrada el mismo día se manifiesta también en Venecia, ciudad que posee sus reliquias, pero en Venecia lo que realmente se celebra ese día es la fecha del traslado de las reliquias, no el “dies natalis”. La fecha en la que los venecianos la “sustrajeron” de Rumania: el 17 de julio del año 1228; un caso más de robo de reliquias por parte de los cruzados y sobre todo de los venecianos, que despojaron de sus santos a multitud de iglesias en Oriente.

Detalle del cuerpo de la Santa. Iglesia Santa Maria Formosa, Venecia (Italia).

El Martirologio Jeronimiano la conmemora el día 18 de junio, o sea, hoy y lo mismo hace el Martirologio Romano. P. Galesini, haciéndose eco de las fuentes litúrgicas bizantinas, refiriéndose a nuestra santa, dice en su Martirologio: “In Achaïa sanctae Marinae virginis, quae divinis  virtutibus decorata et clara miraculis, abiit al Dominum”, o sea, la sitúa en Acaya.

Algunos sinaxarios bizantinos también la conmemoran el día 12 de febrero y eso mismo hace el sinaxario armenio de Ter Israel. Los calendarios sirios la ignoran completamente y el Sinaxario Alejandrino de Miguel hace mención de ella el 8 de agosto; este mismo día la conmemoran los etíopes. Es muy venerada en París, que también la festejan en el día de hoy. Actualmente, las reliquias de la santa se encuentran en la iglesia veneciana de Santa Maria Formosa.

Antonio Barrero

Bibliografía usada:
“Los santos ortodoxos de Italia: Marina la Siciliana”: http://digilander.libero.it/ortodossia/Marina.htm
“Martyrologium sanctae romanae ecclesiae”, de P. Galesini editado en Milán y los trabajos del padre José Maria Sauget, escritor de la Biblioteca Apostólica Vaticana.

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