San Bernabé apóstol mártir

Miniatura del santo apóstol en un Breviario Romano del siglo XV.

En los Hechos de los Apóstoles (Hc.11, 24) se le presenta como un hombre lleno del Espíritu Santo y de fe.

Nació en la isla ce Chipre en el seno de una familia de origen levítico. Al circuncidarle le pusieron el nombre de José, pero los apóstoles le llamaron Bernabé, que significa “hijo de la predicación” o “hijo de la consolación”.

Según San Clemente Alejandrino y San Eusebio, pertenecía al grupo de los setenta y dos discípulos de Cristo. Sin embargo esta noticia, este detalle, no aparece en ningún documento antiguo.

Era un entusiasta de la predicación apostólica. Según el libro de los Hechos, tenía un campo, lo vendió y llevó el dinero poniéndolo a los pies de los apóstoles. Algunos exegetas interpretan que con este acto, Bernabé quería agradecer a Dios en don de la fe, dando una prueba de su plena adhesión a la causa de la difusión del cristianismo. Es cierto que aparece en los Hechos como uno de los evangelizadores más cualificados de la primitiva iglesia.

Fue enviado por los apóstoles a Antioquia para observar cómo se llevaba a efecto la inserción de los gentiles en la comunidad cristiana antioquena. Muchos cristianos habían abandonado Jerusalén cuando martirizaron a Esteban y se habían refugiado en Antioquia. Dice el Libro de los Hechos (11, 23). “al llegar y ver la gracia de Dios, se regocijó y exhortaba a todos a perseverar, con un corazón firme, fieles al Señor; porque era un hombre bueno y lleno del Espíritu Santo y de fe y una gran multitud se unió al Señor”, o sea, con su ejemplo, convirtió a muchos.

Bernabé ayudó a preparar el apostolado de San Pablo. Cuando San Pablo se convirtió, fue a Jerusalén y allí fue recibido con frialdad y miedo ya que los cristianos de Jerusalén no estaban convencidos de su conversión y fue Bernabé “el que tomándolo consigo lo presentó a los apóstoles y les refirió cómo en el camino de Damasco, Saulo había visto al Señor, que le había hablado y cómo en Damasco había predicado en el Nombre de Jesús” (Hechos 9, 27). Bernabé dio garantías sobre Pablo.

Martirio del Santo. Libro de Horas de madame Marie, Hainaut (s.XIV)

Algunos años después Bernabé se fue a Tarso en busca de Saulo y lo llevó a Antioquia y allí estuvieron un año entero, predicando y convirtiendo a muchos y fue en Antioquia donde por primera vez los seguidores de Cristo recibieron el nombre de cristianos. Esto también lo cuenta el libro de los Hechos de los Apóstoles, escrito por San Lucas. Seria alrededor del año 42.

Bernabé es presentado también como un hombre provisto de capacidad de organización, como organizador y de una gran caridad, que unido a su espíritu universalista, hace que en el año 44, cuando los cristianos de Jerusalén padecían una grave carestía de bienes de primera necesidad, él fue allí con San Pablo para ofrecerle a estos hermanos las limosnas recogidas en Antioquia (Hechos, 11, 30).

Cumplida esta misión, se fue con Juan Marcos (San Marcos), que era su primo y con San Pablo para predicar el evangelio fuera de Siria. Esto ocurre entre los años 45 y 48. Bernabé y Pablo comparten las alegrías y las tribulaciones, los sacrificios y las persecuciones. En la primera etapa del viaje con Pablo, en Chipre, encuentra amistad y simpatía, cosa normal pues era su patria. De allí va a Asia Menor evangelizando Panfilia, Pisidia y Licaonia y en esta región, en Lystra, ocurre un curioso incidente. Pablo cura a un paralítico y hace que ande. La población, que era pagana, gritaba que los dioses se habían aparecido con apariencia humana e identificaron a Bernabé con Júpiter y a Pablo con Mercurio. Quisieron ofrecerles un sacrificio y ellos, con paciencia y energía tuvieron que evitar que se consumase el sacrificio en su honor. Algunos interpretan que identificaron a Bernabé con Júpiter por su apariencia física. De las narraciones del Libro de los Hechos de los Apóstoles, se puede deducir que la función, el papel de Bernabé con respecto al de San Pablo, iba perdiendo progresivamente importancia. De maestro de Pablo, se va, convirtiendo, poco a poco, en su discípulo.

En el año 49 va de nuevo con Pablo a Antioquia y allí comprueban que había un tema que agitaba a aquella comunidad y a la de Jerusalén: cómo había que admitir a los gentiles, ¿tenían que circuncidarse según el rito de Moisés? La iglesia de Antioquia envía a Pablo y Bernabé a Jerusalén para someter el problema al examen de los apóstoles y de los ancianos. Se realizó el Primer Concilio Ecuménico, el de Jerusalén, del que formó parte Bernabé que escuchó a todos con mucho interés. En concilio aprobó lo realizado por Bernabé y Pablo y los envió con Judas y Silas, llevando una carta que decía que no se les imponía ninguna carga más que las necesarias: “Abstenerse de comer lo sacrificado a los ídolos, de la sangre y animales ahogados y de la fornicación”. El Concilio por consiguiente, condenaba sin apelación posible la doctrina de los judaizantes: los gentiles convertidos al cristianismo no se tenían que circuncidar.

Sepulcro del Santo en Macheras, Chipre.

Pablo, después de haberse detenido algún tiempo en Antioquia, enseñando y evangelizando junto con Bernabé, alrededor del año 51 decide emprender un viaje para visitar las comunidades fundadas en el viaje anterior e invitó a Bernabé a acompañarlo. Pero en aquella ocasión surgió entre los dos apóstoles una discrepancia que les llevó a una ruptura: Bernabé quería llevarse a Juan apellidado Marcos (San Marcos) y Pablo no lo veía claro. Entonces se separaron y Bernabé fue a Chipre con su primo. Esta divergencia sorprende ya que no había discrepancias en la actividad apostólica; sólo si Marcos debía o no acompañarlos.

Pablo conservó su estima y amistad con Bernabé, pues en la Primera Carta a los Corintios lo elogia diciendo que tanto él como Bernabé trabajaban para comer, a fin de no serles gravoso a la comunidad. Las relaciones entre los dos apóstoles fueron buenas y Pablo renueva su amistad con San Marcos, que había sido la causa del contratiempo. Esto se confirma en las epístolas a los Colosenses (4, 10) y en la II a Timoteo (4, 11). A Timoteo le dice: “Toma a Marcos y tráele contigo, pues me es muy útil para el ministerio”. Desde que Pablo y Bernabé se separan faltan datos sobre la actividad de San Bernabé. Digamos que a partir de este momento, la historia empieza a confundirse con la tradición.

Es recordada su presencia en Antioquia cuando se abrió la considerada controversia antioquena entre San Pedro y San Pablo. Pablo consideraba inútiles las prácticas judaicas y Pedro era excesivamente prudente por temor a escandalizar a los judíos. El ejemplo de Pedro fue seguido por muchos e incluso hasta Bernabé, que era más universalista, tuvo que acomodarse a aquellas simulaciones, cosa que ásperamente reprende San Pablo (Gálatas, 2, 11-14).

Cráneo del Santo venerdo en la iglesia de Santa Maria di Grado, Conca dei Marini (Italia).

Una leyenda transmitida hasta el siglo V narra su apostolado en Chipre. Esta leyenda dice que murió gloriosamente a manos de los judíos en Salamina de Siria. Los judíos, envidiosos de las conversiones que conseguía Bernabé, lo lapidaron y quemaron. Esta tradición tiene cierto fundamento y es aceptada por los hagiógrafos. El cuerpo de Bernabé fue sepultado cerca de Salamina y fue encontrado en el año 488 en tiempos del emperador Zenón. El apóstol tenía sobre el pecho el Evangelio de San Mateo, escrito de su propia mano. Posteriormente, fue llevado a Macheras (Chipre).

Se dice que San Bernabé evangelizó la Italia septentrional y especialmente, Milán. Pero esta es una tradición absolutamente infundada, porque San Ambrosio obispo de Milán, declarándose defensor del depósito de la fe de la Iglesia milanesa y nominando a sus predecesores, habla de Dionisio, Eustorgio y Mirocles, pero no menciona para nada a Bernabé. Si San Bernabé hubiese evangelizado Milán, hubiera sido reafirmado por San Ambrosio para confirmar la tradición apostólica.

La fiesta de San Bernabé se celebra el día 11 de junio en la Iglesia Romana y en la Iglesia Griega, pero ésta también lo celebra el día 30 del mismo mes y junto con los demás apóstoles y discípulos, los días 29 y 31 de octubre.

Relicario del Santo conservado en Roma, Italia.

A San Bernabé se le ha querido atribuir una cierta actividad literaria y una epístola que lleva su nombre fue creída como auténtica por San Clemente de Alejandría y por Orígenes. Pero ya San Jerónimo la considera apócrifa. También piensa lo mismo San Eusebio de Cesarea. Todos los críticos modernos niegan que San Bernabé sea quién escribió esta carta. La doctrina contenida en esta supuesta carta suya sobre el Antiguo Testamento es considerada doctrina herética, una concesión al gnosticismo y por su composición y estilo está datada con posterioridad al año 150, o sea, mucho tiempo después de la muerte de Bernabé. Todos sabemos que el gnosticismo es una doctrina filosófica de los primeros siglos de la Iglesia, mezcla de creencias cristianas con creencias judaicas y orientales. Tertuliano atribuyó a San Bernabé la redacción de la Epístola a los Hebreos, pero esta tesis es poco sostenible. Todos los exegetas se la atribuyen a San Pablo.

Desde el punto de vista iconográfico se le ha representado con el Evangelio de San Mateo en la mano, de avanzada edad y barba blanca. También se le ha representado  en el momento del martirio por lapidación y en la hoguera. En la iconografía toscana se le representa con un ramo de olivo.

Es el patrón de los barnabitas, Congregación fundada por San Antonio María Zacarías en el siglo XVI. Además de su sepulcro en Macheras (Chipre), existen reliquias de San Bernabé en Roma (Italia), Conca de Carini, Salerno (Italia), Pavía (Italia) y Tongeren (Bélgica).

Para confeccionar este artículo he usado: El Nuevo Testamento; “Acta et passio Barnabae in Cypro”, ed. M. Bonnet, Lipsia, 1903 y los trabajos de Gian Domenico Gordini, profesor del Seminario Regional de Bologna (Italia).

Antonio Barrero

17 pensamientos en “San Bernabé apóstol mártir

  1. Gracias, Antonio. Bueno, pues, aunque la “Carta de Bernabé” tiene sus trazas gnósticas, tampoco me parece tan herética. Incluso, fue admitida en el leccionario bíblico-patrístico del oficio divino monástico benedictino…

    • Dairon,
      Lo que está claro es que la llamada “Carta de Bernabé”, no fue escrita por él ya que es de la segunda mitad del siglo II. Está claro que cuando San Clemente de Alejandría le daba su autoría, es que no la consideraba “tan herética”, pero es verdad que este documento, sea de quién sea, hace ciertas concesiones al gnosticismo.

  2. La foto del sepulcro en Chipre es bellísima, tiene un aura de paz, espiritualidad y misterio que ya los quisieran para sí los mejores mausoleos esculpidos en Europa.

    • Tengo otras fotos de este sepulcro, pero esa me pareció “especial”. De este estilo, existen en Chipre y en otros países ortodoxos, otras sepulturas de santos

      • Preciosas las fotos, las reliquias impresionantes! me encanta cómo siempre van de la mano las fotos con tu artículo. Casi no conocía a san Bernabé, me has dejado con el ojo cuadrado, gracias Antonio!

  3. Gracias Antonio. Me ha parecido curiosa la identificación que el pueblo hizo entre la imagen de Júpiter y San Bernabé. ¿Puedes decirnos en qué se basaron? ¿Tenían allí alguna imagen en la que vieran similitudes? ¿Con qué sacrificio pretendían honrarles?

  4. Salvador,
    Lee el libro de los Hechos de los Apóstoles, 14, 7-18. Este pasaje dice que confundieron a Bernabé con Zeus (no se dice el por qué) y a Pablo con Hermes “porque era quién dirigía la palabra”. Se dice el por qué confundieron a Pablo pero no se dice el por qué confundieron a Bernabé. Y si, quisieron ofrecerles sacrificios: el sacrificio de unos toros, amén de ofrecerles guirnaldas.

  5. Considerad que Zeus, en la idiosincracia griega, se representaba como un hombre fornido y barbado, de expresión solemne y más o menos maduro. Es posible que Bernabé tuviese un aspecto muy parecido a éste.

  6. Antonio en alguna biografia que he leido de San Pablo,no se menciona la causa de la ruptura con Bernabe en sus viajes,a sido gracias a ti que me he enterado.
    Lastima que por esa ruptura se perdiera (algo) la pista al santo.
    El lugar de la iglesia de Santa Maria di Grado en el que se encuentra el craneo me ha hecho muchar gracia,incrustado en un lateral y con esa portezuela de hierro tan bonita.

    • Perdona por mi atrevimiento, Abel, pero verás que es mejor leer las Escrituras que leer determinadas vidas de santos.
      Hemos puesto la foto del cráneo venerado en Conca dei Marini, pero no te creas que es la única reliquia del cráneo; hay alguna otra más. ¡A saber cual será la verdadera, si es que alguna lo es!.

  7. Muy interesante la vida de San Bernabe, poco sabia acerca de él, más que estaba en chipre y algunas leyendas sobre su martirio, en la primera imagen que ilustra el articulo, que lleva el santo en la mano Antonio? es una lanza??

  8. André,
    El fue lapidado y quemado, luego una lanza en la mano no tiene razón de ser. Yo ya digo en el artículo cuales son sus atributos iconográficos. Me atrevería a decir que parece un bastón que le sirviera por los caminos que recorrió predicando. Quizás Ana Maria sepa identificarlo mejor que yo.

    • Creo que no, pero seguridad al cien por cien no te doy.
      Hizo mención varias veces a los viajes apostólicos del santo a la isla, pero visitar su tumba, creo que no.

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