San Onofre de Egipto

Icono del Santo en su monasterio de Jableczna.

Icono del Santo en su monasterio de Jableczna.

El nombre Onuphrius o Onoufrios (en griego: Ονούφριος) es originario de Egipto (Wenn-nefer) que significa “el que siempre es bueno”, un atributo que se le adjudicaba al dios egipcio Osiris. En árabe es conocido como Abū Nufar, que además de ser una variante del nombre Onofre, también significa “herbívoro” y ermitaño.

Se cree que San Onofre vivió como ermitaño en el desierto del Alto Egipto, en la Tebaida, entre los siglos IV y V. La más amplia y completa “Vida de San Onofre” fue escrita por Pafnucio el asceta, un monje egipcio que lo encontró después de un largo viaje en el desierto de Egipto, aunque nada se sabe acerca de quién es este Pafnucio. Podría ser Pafnucio de Scetis, un abad del siglo IV en el norte de Egipto, llamado así en el “Apophtegmata Patrum” o quizás, Pafnucio el asceta, nombrado por San Juan Casiano en sus “Diálogos con los Padres del Desierto”.

La vida de San Onofre:
No se conoce nada sobre los primeros años del santo. Una tradición dice que Onofre había estudiado jurisprudencia y filosofía antes de convertirse en monje cerca de Tebas, y más tarde, en ermitaño, pero esto no se menciona en su biografía clásica.

Pafnucio nos cuenta que él mismo realizó una peregrinación por el desierto a fin de estudiar la forma de vida de los eremitas y decidir si debía o no debía llevar también él una vida así. Después de vagar por el desierto durante diecisiete días, cansado y sediento, se encontró con “una figura salvaje” cubierta de pelo y vestida con un taparrabos hecho de hojas. Huyó al monte porque tuvo miedo de esta extraña visión y pensaba que podría ser un demonio, pero la figura lo llamó gritando: “Ven a mí, hombre de Dios, porque yo también soy un hombre que vive en el desierto por amor a Dios”. Esta parte del relato de Pafnucio es muy similar a la historia de Santa María de Egipto y San Zósimo, de la que ya hemos escrito en otra ocasión; porque quienes escriben sobre la vida de los ascetas se inspiran unos en otros a fin de contar la misma tradición; utilizan los mismos motivos literarios (topoi).

Pafnucio se volvió y habló con ese extraño personaje, que le dijo llamarse Onofre y que le explicó que había sido un monje de un gran monasterio existente en la Tebaida llamado “Erete”, monasterio que abandonó para vivir como ermitaño durante setenta años, soportando en el desierto infinidad de molestias, extremas sed y hambre, calor de día y frío por las noches, pero que ya estaba acostumbrado a ese estilo de vida.

Monasterio de San Onofre en Jableczna, Polonia.

Le contó que milagrosamente había crecido una palmera cerca del lugar en el que habitaba, palmera que le daba frutos doce veces al año, palmera que era “el árbol de la vida mencionado en el último capítulo del Apocalipsis”. También le contó que todos los domingos se le aparecía un ángel que le traía la Eucaristía. Al escuchar todo esto, Pafnucio se olvidó del hambre, del calor e incluso de todo el mundo, porque pensó que aquello, simbólicamente, era el paraíso y que estaba junto al que sería su nuevo maestro.

Onofre se llevó a Pafnucio a su celda y estuvieron hablando hasta el atardecer, momento en el que, milagrosamente, aparecieron pan y agua a la entrada de la celda del ermitaño. Después de pasar la noche en oración, a Onofre le había entrado una enorme fiebre, estaba como ardiendo y Pafnucio se dio cuenta de que la muerte del ermitaño estaba ya cercana y que Dios lo había enviado allí para que antes de que muriese, él conociese una forma de vida tan extraordinaria. Pafnucio le preguntó a Onofre si quería que lo sepultase en su celda cuando muriese, pero Onofre le contestó:”Eso no lo puedes hacer porque tu trabajo está en Egipto, junto a tus hermanos”. Onofre lo bendijo y murió; era el día 16 del mes Paone de los egipcios.

Como el terreno era muy duro y rocoso, Pafnucio no pudo cavar un hoyo como tumba, por lo que cubrió a Onofre con su capa y dejó el cuerpo del eremita en una hendidura en las rocas. Después de hacer esto, la “celda” del ermitaño se derrumbó y la palmera se cayó, signos que fueron interpretados por Pafnucio como de que no debía quedarse allí.

La vida de Onofre es la vida típica de los ermitaños del desierto o anacoretas, en los que las maravillas y las enseñanzas históricas se mezclan de manera pedagógica, con el fin de ayudar a los monjes a mejorar su vida personal, pero también a saber vivir en comunidad.

Vista del iconostasio. Iglesia del monasterio de San Onofre en Jableczna, Polonia.

Veneración:
El culto a San Onofre se propagó por toda Europa Occidental, por el Medio Oriente, por la Europa del Este y por Rusia. Tanto las Iglesias Ortodoxas Orientales como la Iglesia Católica celebran su fiesta el día 12 de junio (o el día de hoy, 25 de junio, en aquellas Iglesias que respetan el antiguo calendario juliano), día que es considerado como el día de su muerte. Una parte de sus reliquias se encuentran en la ciudad italiana de Sutera, en Sicilia, junto con otras reliquias de San Pablo el Eremita.

En Roma, en el siglo XV se construyó una iglesia en su honor en la colina Janicula; es también muy venerado en Munich, Basilea y en general en todo el sur de Alemania. El duque Enrique el León (1129-1195) de Sajonia y Baviera, uno de los grandes cruzados, celebraba a San Onofre como su santo patrono y así, imágenes de San Onofre como “hombre salvaje” fueron pintadas en muchísimas iglesias después de las Cruzadas. Generalmente, se le representa como un hombre salvaje, cubierto completamente de pelo y con un cinturón de hojas alrededor de los muslos.

Alrededor del año 1200, el arzobispo Antonio de Novgorod escribió un texto en el que se decía que el cráneo de San Onofre era venerado en la Iglesia de San Aquindinos en Constantinopla. Desde la Baja Edad Media, la imagen del santo se representa junto con otros anacoretas en Yilandi Kilise, o iglesia de la serpiente, en Capadocia.

En Jerusalén existe un monasterio dedicado a San Onofre que está situado en la parte extrena de Gai Ben Hinnom, la Gehenna o “valle del infierno”, donde según la tradición estaba Hakeldama, que fue el terreno comprado por Judas Iscariote con las treinta monedas de plata.

Urna con las reliquias de San Onofre, Sutera (Caltanisseta). Sicilia, Italia

El culto al santo está también muy extendido en la Polonia oriental, donde en Jableczna se le construyó un monasterio que data del año 1498. Según una antigua leyenda, después de una gran inundación, las aguas del río Bug volvieron a su cauce gracias al santo y allí se le construyó un altar y se le dedicó un icono. En su festividad, el día 25 de junio, cada año se acercan miles de peregrinos y tradicionalmente, los obispos celebran la Divina Liturgia cuatro veces durante la noche, o sea, en las cuatro iglesias del monasterio. Existen en Polonia otras iglesias y monasterios a él dedicadas, tanto católicas (Bircza, 1422) como ortodoxas (Posad Rybotycka, 1367) y en Perehinsk, actual Ucrania, en 1400.

Tropario del Santo:
En tu carne viviste la vida de un ángel, eras un ciudadano del desierto pero también un tesoro de gracias, oh precioso Onofre de Egipto. Por eso rendimos homenaje a tus continuas luchas y te cantamos: ¡Gloria a Quien te ha fortalecido; gloria a Aquel que te ha hecho maravilloso; gloria a Él que por tu intercesión nos cura a todos nosotros!”

Mitrut Popoiu

10 pensamientos en “San Onofre de Egipto

  1. Thank you, again, Dumitru,
    You know that there is a legend that tells that Saint Onuphrius came from a royal Persian family. What do you think about this legend?

  2. Mitrut the article is very good.
    I wanted to ask because in some images of the saint is depicted a wreath at his feet.
    Is there any version or to do historical tradition of princes or kings son?

  3. thanks for the appreciation. I never heard or read about such a tradition, but if you know smth. about that, please offer me this source. I basically used his life wrote by Paphnutius, which doesn’t say a thing about the beginning of his life…

    • Sorry, but I will write in Spanish language so that everybody can understand.

      Existe un texto latino medieval que tuvo una cierta influencia en la historia del arte en Occidente; Este documento nunca ha sido tomado en consideración por ningún hagiográfico serio, pero según este texto, Onofre era hijo de un rey de Persia. Este rey habría sido advertido por el demonio que se le apareció en forma de peregrino y que le dijo que el niño que estaba en el vientre de la reina, a punto de nacer, era el fruto de un adulterio. Al nacer, el rey sometió al neonato a la prueba del fuego y cómo el niño salió indemne, se demostró que era un hijo legítimo. Entonces, al rey se le apareció un ángel que le dijo que lo bautizara y le pusiera el nombre de Onofre.
      El niño, muy pequeño, fue llevado a Egipto (¡cómo si de Persia a Egipto se llegara entonces en un día!) y lo internaron en un monasterio donde durante tres años fue criado por una cabra. Conforme creció, fue la admiración de los monjes que, con solo ocho años de edad, lo eligieron abad del monasterio!!!!
      Se cuenta que un día pensando que el Niño Jesús estando en el pesebre no tenía nada para comer, le llevó un poco de pan y que a cambio recibió uno tan grande y pesado que para transportarlo tuvieron que acudir numerosos monjes!!!
      Bueno, esta leyenda sigue diciendo otras muchas cosas, pero yo creo que basta ya de contar más tonterías, ¿no? Es una tradición escrita en latín en la Edad Media, que aunque tuvo cierta difusión, nunca fue tomada en serio por los bolandistas.

  4. SOY DE SAN ONOFRE SUCRE COLOMBIA Y ME ORGULLECE SAVER QUE NUESTRO SANTO Y PUEBLO ES EL MOTOR DE NUESTRA ESPERANZA

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