San Pedro, apóstol mártir

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Óleo del Santo por Pedro Pablo Rubens (s.XVII).

San Pedro apóstol era un pescador, natural de Betsaida en Galilea, que vivía en Cafarnaúm junto al lago Tiberíades y que era hermano del también apóstol, San Andrés. Es el apóstol más nombrado en el Nuevo Testamento: hasta 182 veces aparece su nombre. Era el cabeza del grupo de los doce que acompañaban continuamente al Maestro y es conocido con el sobrenombre de “Príncipe de los apóstoles

Al igual que Andrés, Simón Pedro conoció a Juan el Bautista y fue también discípulo suyo. Jesús lo llamó estando en Galilea y fue muy claro con él: “Sígueme, que Yo te haré pescador de hombres”. Simón, al que Jesús le cambió el nombre llamándolo Kefa o Pedro, antes de conocer personalmente al Maestro había oído hablarle de Jesús a su hermano Andrés, aunque estaba dudoso, desconfiado, pero al pedirle Cristo que lo siguiera, abandona todo: familia, casa, profesión, bienes y generosamente se pone a disposición del Maestro. Todos los evangelistas, cuando mencionan los nombres de los doce, ponen a Pedro en primer lugar, dando a entender la supremacía de él sobre los demás apóstoles, perteneciendo asimismo al grupo de tres que acompañaban a Jesús en los momentos más íntimos o más trascendentales: Resurrección de la hija de Jairo, Transfiguración en el Monte Tabor o en su Agonía en Getsemaní. Pero aun así, Cristo lo reprende cuando se niega a aceptar la muerte del Maestro en la cruz (Mateo, 16, 22-23).

Quizás el momento más trascendental en la vida de San Pedro mientras acompañaba al Maestro sea el narrado por San Mateo (16, 13-20): “Llegado Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?  Ellos dijeron: Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías, otros, que Jeremías o uno de los profetas. Dijo Jesús: Y vosotros ¿quién decís que soy yo? Simón Pedro contestó: Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo. Replicando Jesús le dijo: Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Infierno no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos. Entonces mandó a sus discípulos que no dijesen a nadie que él era el Cristo”.

Pero Pedro, el vehemente, el que dice: “A dónde vamos a ir Señor, si Tú tienes palabra de vida eterna” (Juan, 6, 68), cuando llega la hora de la verdad, cuando Jesús es apresado, no solo lo abandona como hicieron los demás discípulos, sino que lo niega tres veces como el propio Jesús le había profetizado. Esa negación él la lloraría toda su vida. Cuando resucita el Maestro, no solo se aparece de forma colectiva a todos sus discípulos, sino que también lo hace de forma privada a Pedro (Lucas, 24, 34) y (I Cor., 15, 5) y en estos días previos a su Ascensión a los cielos, Jesús le da una forma más concreta a la promesa que le hizo en Cesarea de Filipo. Por tres veces le exige a Pedro que le profese su amor y le responde “Apacienta mis corderos” y “Apacienta mis ovejas” (Juan 21, 15 y siguientes) y finalmente le profetiza su martirio: “Cuando seas viejo, extenderás tus manos y otro te ceñirá y te llevará adonde tú no quieras” (Juan, 21, 18).

Aparición del apóstol a San Pedro Nolasco, óleo de Francisco de Zurbarán. Museo Nacional del Prado, Madrid (España).

En los Hechos de los Apóstoles, en los capítulos del 1 al 12 se habla en numerosísimas ocasiones de la actividad apostólica de Pedro. Existen numerosos episodios en los que queda absolutamente de manifiesto el primado que ejercía Pedro en la primitiva Iglesia: en la elección del apóstol Matías, en la explicación al pueblo del milagro de Pentecostés, es el portavoz de todos ellos al explicar que hay que obedecer a Dios y no a los hombres, es el primero que es hecho prisionero, realiza milagros, en nombre de Dios pronuncia terribles condenas y a él se dirigirá Pablo después de ser convertido en el camino de Damasco. Todos estos episodios quedan perfectamente relatados en los Hechos de los Apóstoles.

Existen dos decisiones importantísimas en la primitiva Iglesia que son tomadas por él: la admisión de los gentiles en la Iglesia, realizada de hecho cuando bautiza al centurión Cornelio, bautizo que creó un precedente y su liderazgo en el Primer Concilio de Jerusalén. San Pablo lo menciona en sus epístolas a los Gálatas y a los Corintios y esto denota la importancia que Pablo le da a Pedro pues Pedro no había estado en ninguna de las dos ciudades. Pedro se convierte en un apóstol misionero, marchando desde Jerusalén a Antioquía y posteriormente a Roma, las dos grandes ciudades del imperio. San Jerónimo, en su obra “De viris illustribus”, dice que Pedro fue el primer obispo de Antioquía y esto lo deduce de una información menos explícita que aparece en el “Chronicon” de Eusebio de Cesarea, aunque este tema está abierto siendo distintas las posiciones mantenidas en Oriente y en Occidente.

Pero la ciudad que quedará ligada íntimamente al apóstol será Roma. Es una verdad histórica que Pedro estuvo en Roma, predicó en la capital del imperio y fue la cabeza de la Iglesia en dicha ciudad, aunque no se sabe con exactitud ni en qué fecha llegó ni en qué fecha fue martirizado en dicha ciudad. Se sabe que antes de llegar a Roma ya existía en la ciudad una numerosa comunidad de cristianos muy bien organizada y prueba de ello es que San Pablo, en el año 58, les escribe una carta antes de llegar a dicha ciudad. San Clemente Romano en su carta “Ad Corinthios” dice expresamente que en dicha ciudad fueron martirizados los apóstoles Pedro y Pablo y con ellos una gran multitud de cristianos en tiempos del emperador Nerón. Se sabe que murió crucificado boca abajo, pues así lo narra el pagano Porfirio y así lo ha manifestado siempre la tradición cristiana, pero se desconoce la fecha exacta del martirio, aunque algunos autores antiguos afirman que fue en el año 67. Autores modernos afirman que fue en el año 64. San Eusebio, Orígenes y San Jerónimo dicen que escogió esta forma de ser crucificado, por humildad.

Sepulcro del apóstol en la cripta de la Basílica de San Pedro del Vaticano, Roma (Italia).

Algunos exegetas le dan el título de evangelista, pues según una tradición muy antigua se afirma que el evangelio escrito por San Marcos fue a iniciativas de San Pedro e inspirado por él. Marcos era discípulo de Pedro y éste le habrá contado todo lo que había visto y oído al Maestro. Este evangelio se entiende como una catequesis de Pedro, pues en él, Pedro es tratado con mayor dureza que en los otros cuatro y se omiten ciertos  relatos en los que de alguna forma se le enaltece sobre los demás apóstoles. Mucho más se sabe de él y de sus discursos por parte de San Lucas, escritor de los Hechos de los Apóstoles que por parte del evangelista Marcos. Entre las llamadas “epístolas católicas” se encuentran dos que llevan su nombre. Mientras que nadie tiene duda alguna acerca de la autenticidad de la primera de ellas, algunos biblistas si la tienen con respecto a la segunda.

Su sepulcro, situado en los huertos de Nerón en la vertiente oriental de la colina Vaticana, fue venerado desde un principio. Esto ha sido confirmado por las excavaciones arqueológicas realizadas entre los años 1940 al 1949 en las Grutas de la Basílica de San Pedro en el Vaticano.

En la “Passio Sancti Patri”, escrita por el pseudo-Lino, en el siglo IV, se dice que Pedro fue crucificado cerca del obelisco de Nerón mientras que San Jerónimo dice que fue en la Vía Triunfal; estos dos testimonios se recogen en el “Liber Pontificalis” (I, p. 52). El texto más antiguo en el que se habla del sepulcro del apóstol, es el llamado “texto de Gaio”, que se encuentra en la “Historia Ecclesiastica” de Eusebio y en el que se dice que el cuerpo del apóstol fue puesto en el sepulcro del senador Marcelo: “Yo puedo mostrar los trofeos de los apóstoles. Si te acercas al Vaticano o a la Vía Ostiense, encontrarás los trofeos de ambos fundadores de esta Iglesia”.

Sobre el sepulcro del apóstol fue construida una basílica en tiempos del emperador Constantino. Esta primitiva basílica era de cinco naves y estaban junto a una escuela y un monasterio que aseguraban permanentemente las funciones litúrgicas del Oficio Divino. Como estaba construida extra muros de la ciudad fue sometida a numerosos robos e incluso sufrió algún incendio. Fue fortificada por el Papa León IV lo que dio más seguridad a los oficios litúrgicos y a los numerosos peregrinos que la visitaban. Cuando los Papas volvieron a Roma después del exilio de Avignon, la sede papal se situó en el Vaticano y desde entonces, la basílica ha gozado de la protección y embellecimiento otorgados por todos los Papas y así,  fue reconstruida siguiente nuevos cánones arquitectónicos.

"Pedro está aquí". Inscripción griega hallada en las Grutas Vaticanas. Roma, Italia.

Tanto en Roma como en toda la cristiandad se construyeron numerosas iglesias dedicadas a su nombre; no entro en enumerarlas ni en contar la historia de las más preeminentes a fin de no alargar el artículo.

Las reliquias del apóstol fueron objeto de culto desde el siglo I. Los Papas nunca han sido partidarios de distribuir sus reliquias conservando la integridad de las mismas; solo la cabeza está separada del cuerpo y se conserva, junto con la de San Pablo, en la Basílica Lateranense. Los restos están en la cripta de la Basílica de San Pedro en el Vaticano. Como reliquia suya es conservada también su presunta “cátedra”.

Desde la antigüedad se conmemoró su festividad, junto con la del apóstol Pablo, los días 29 de junio y 22 de febrero, aunque a lo largo de los siglos, se ha impuesto la primera de las dos fechas, o sea, hoy día 29 de junio.

Antonio Barrero

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

11 pensamientos en “San Pedro, apóstol mártir

  1. very nice these inscriptions: this today about st. Peter and also the one yesterday about St. Paul. Also very suggestive keeping the relics of St. Peter and Paul together : the two big pillars of the Church.
    Today in the church i have heard why they are celebrated together> because God wants us to show that we all are called to come in the Church, the ones with high education or the simple fishermen> in God we are all one, because his Grace enlightens us all.

  2. Estimado Antonio , desconocía , como desconozco demasiadas cosas, que San Pedro sea considerado casi un evangelista por haber “iluminado” lo narrado por San Marcos. Además me pregunta cuál es el motivo por el que los Papas nunca han deseado que sus restos se “esparcieran” como sí sucede con los santos.

    • Salvador,
      Todo el mundo da por hecho que San Marcos, al escribir su evangelio, iba transcribiendo lo que le decía su maestro: San Pedro; de ahí que algunos le hayan dado el “titulo” de evangelista.
      Con respecto al tema de las reliquias y dando por supuesto que un importantísimo número de las que por ahí circulan “son más falsas que el rey Miguel” (de hecho el Vaticano no da “auténticas” de reliquias anteriores al siglo V), es normal que no se quisiera distribuir a cachitos el cuerpo de San Pedro; primero para conservarlo lo más posible y segundo por las muchas dudas que siempre han existido de si era o no el cuerpo del apóstol. Parece que las últimas excavaciones realizadas en las grutas vaticanas, confirman su autenticidad.

  3. Pues es muy bueno que al menos en el caso de San Pedro y San Pablo si se tenga una certeza casi total de que realmente ahi estan enterrados y si apesar de todo muchas veces eh visto en museos relicarios del siglo XVII y XVIII que muchas veces dicen que tiene reliquias de los 12 apostoles, pero creo que con esto de que los papas no han querido repartirlos salgo de mi duda de si esas reliquias eran o no originales, ojala y con los otros apostoles se pudiera autentificar sus tumbas y reliquias tal como con San Pedro y San Pablo pero se que es muy dificil

    • André,
      Están autenticadas (o autentificadas) las reliquias de los otros apóstoles, de todos. Otra cosa es que de alguno se diga que hay varios cráneos como Santiago Alfeo o Tomás; pero realmente se saben cuales son las auténticas.

  4. Ahm Ok en pocas palabras la Iglesia si sabe cuales son los verdaderos, pero a los que dicen que tambien ellos tienen otra cabeza de algun santo no les dicen nada por respeto a la tradicion popular supongo??

    • André,
      ¡Qué se yo! Hay de todo, como en botica.
      Pondré un ejemplo: relicarios del cráneo de Santo Tomás apóstol hay varios (no los enumero), pero todo el mundo da por hecho que el auténtico es el que está en Ortona (Chieti), Italia. Mejor, no seguir escarbando en este tema porque más de uno se “puede enfadar”

  5. Antonio mi pregunta va por otro lado.
    Me comento un amigo que viajo a Roma que no esta permitido hacer fotografias donde estan enterrados los Papas,es mas hizo a ocultas una fotografia del sepulcro de San Pedro.
    Tu que has estado alli y sabras del tema..¿esta regla esta aplicada practicamente a todas las estancias “importantes” dentro de El Vaticano?
    ¿Hay algun Ppaa legitimo de Roma (no anti-papas) que este enterrado en otro lugar,fuera de Italia?

    • Abel,
      Yo he estado en el Vaticano tres veces y todas ellas he podido hacer fotos. Una de esas veces, la segunda, tuve por guía a la célebre periodista Paloma Gómez Borrero e hicimos la visita al revés, o sea, en contracorriente a todo el mundo, visitando algunos lugares que normalmente están vedados a los turistas. Hice todas las fotos que quise sin ningún problema. Bien es verdad que estaba prohibido hacer fotos con flash en la Capilla Sixtina, pero todo el mundo hacía caso omiso a la prohibición.
      Te diré que sentí algo especial al venerar el sepulcro de San Pedro y el de los apóstoles Simón y Judas, que también están en la Basílica.
      Si, hay papas sepultados fuera de Roma: en Italia e incluso en Francia.

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