San Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús

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Detalle del rostro del Santo en un retrato de la época.

San Ignacio de Loyola es uno de los santos españoles que, mediante la actividad de su Congregación, más ha influido en la Iglesia Católica. Muy probablemente nació en el año 1491 en el Castillo de Loyola, en Azpeitia (Guipúzcoa), siendo sus padres Don Bertrán, señor de Ofiaz y de Loyola y Doña Marina Sáenz de Licona y Balda, o sea, nace en el seno de una familia de la nobleza. Iñigo, que así se llamaba, era el menor de once hermanos: ocho varones y tres hembras.

Luchó contra los franceses en el Norte de Castilla, pero su breve carrera militar terminó bruscamente el 20 de mayo de 1521, cuando solo tenía unos treinta años de edad: una bala de cañón le rompió una pierna durante la lucha en defensa del Castillo de Pamplona, por lo que los franceses lo enviaron herido a su casa. Los huesos de la pierna soldaron mal por lo que los médicos decidieron romperlos de nuevo y como él quería volver a toda costa a la lucha, accedió a la operación. Hubo complicaciones y estuvo a punto de morir. Mejoró, pero la convalecencia duró meses y aun así, la rodilla le quedó deforme. Obligó a los cirujanos a operarlo nuevamente y aguantó la operación a dolor, sin una sola queja, pero quedó cojo para el resto de su vida. Durante la convalecencia pidió algunos libros de caballería para entretenerse con su lectura, pero lo único que encontraron en el Castillo fue un libro sobre Cristo y algunos otros sobre vidas de santos. Empezó a leerlos con indiferencia, pero poco a poco, comenzó a interesarse en estas lecturas. “Si estos hombres estaban hechos del mismo barro que yo, yo puedo hacer lo que ellos hicieron”, comentó a los suyos.

Inflamado de fervor se propuso entrar como hermano lego en una Cartuja, pero lo mismo que le entraba esta ansiedad, se le iba. Al final, decidió imitar a los santos haciendo penitencia corporal y llorando sus pecados. Se cuenta que una noche se le apareció la Virgen con el Niño y esta visión lo consoló profundamente tomando la decisión de ir en peregrinación al Santuario de Monserrat y llevar allí vida de penitente. También quería ir a Tierra Santa y pensaba embarcarse en el puerto de Barcelona, pero como la ciudad estaba cerrada por miedo a la peste, se tuvo que quedar en Manresa y allí se hospedó en el convento de los dominicos y en un hospicio para pobres. En Manresa, para orar y hacer penitencia se retiraba a una cueva a las afueras de la ciudad y así estuvo casi un año.

Detalle del rostro del Santo en una estampa popular.

Pasó momentos de aridez espiritual, no encontraba consuelo ni en la oración, ni en la penitencia ni en los sacramentos. Los escrúpulos le llegaron a hacer la vida insoportable: creía que todo era pecado y estuvo al borde de la desesperación. Pero finalmente, como él mismo cuenta, salió de aquella noche oscura y empezó a sentir un inmenso gozo espiritual. Aquella experiencia le preparó para tener una habilidad especial para ayudar a los escrupulosos y un gran discernimiento en materia de dirección espiritual.

En febrero de 1523, desde Barcelona, partió en peregrinación a Tierra Santa. Pasó la Pascua en Roma y llegó a Jerusalén, donde quiso quedarse. Sin embargo, los franciscanos le solicitaron que abandonase Palestina porque Ignacio, con su proselitismo, enfurecía a los mahometanos y temieron que lo raptasen para pedir un rescate por él. Ignacio obedeció y regresó a Europa. En 1524 llegó nuevamente a España y se dedicó a estudiar. Después de dos años de estudio en Barcelona marchó a Alcalá de Henares para estudiar lógica, filosofía y teología. Allí, se alojaba en un hospicio, vivía pidiendo limosnas y vestía un áspero hábito gris. Como carecía de estudios y de autoridad para enseñar, fue acusado ante el vicario del obispo quién lo apresó durante cuarenta y dos días hasta que lo soltó, pero prohibiéndole llevar hábito y enseñar. El marchó a Salamanca y allí fue nuevamente acusado por lo que estuvo tres semanas en prisión aunque salió pues la Inquisición lo declaró inocente. Cuando quedó libre, decidió irse a París adonde llegó en febrero del año 1528.

En París aprendió latín por su cuenta; en el verano iba a Flandes y a Inglaterra a pedir limosnas entre los comerciantes y con lo que conseguía y con la ayuda de unos amigos catalanes, podía estudiar el año siguiente. Estuvo tres años y medio en el Colegio de Santa Bárbara y allí, en París, con cuarenta y tres años de edad, obtuvo en la Universidad el título de maestro en Artes. En aquella época se acercaron a Ignacio algunos compañeros: el beato Pedro Fabro que era sacerdote en Saboya, San Francisco Javier, Laínez y Salmerón que eran grandes estudiosos, el portugués Simón Rodríguez y Nicolás Bobadilla. Movidos por San Ignacio, hicieron voto de pobreza, de castidad y de ir a predicar a Palestina y si esto no fuese posible, se ofrecerían al Papa para que los enviase adonde mejor lo estimase.

Detalle del rostro del Santo en una escultura ubicada en Loyola, España.

La ceremonia tuvo lugar el día de la Asunción del año 1534, en la capilla de Montmatre, donde escucharon misa oficiada por Pedro Fabro y recibieron la comunión. Acababa de nacer la Compañía de Jesús, pero Ignacio, al poco tiempo, cayó enfermo y se tuvo que marchar de París en la primavera del año 1535. Marchó a Azpeitia, donde fue recibido por su familia, pero se negó a vivir en el castillo y se quedó en una casa. Dos años más tarde se reunió con sus compañeros en Venecia y desde allí se trasladaron a Roma donde los recibió el Papa Paulo III, quién les concedió el privilegio de ser ordenados por cualquier obispo. Se ordenaron de sacerdote y marcharon nuevamente a Venecia a fin de prepararse para ejercer el nuevo ministerio. Ignacio, para prepararse mejor, no celebró su primera misa hasta un año después de haber sido ordenado sacerdote.

La guerra entre los venecianos y los turcos les impidió ir a Tierra Santa por lo que decidieron que Ignacio, Fabro y Laínez marcharían a Roma para ponerse al servicio del Papa. Se dice que durante su viaje a Roma, se les apareció Cristo en la capilla de “La Storta”. Paulo III nombró a Fabro profesor de la Universidad y encargó a Laínez a enseñar Sagrada Escritura. Ignacio se dedicó a predicar los ejercicios espirituales y a catequizar al pueblo. El resto, trabajaba de manera similar. Decididos a afianzar su obra, a los votos de pobreza y castidad añadieron el de obediencia y decidieron nombrar un superior general que se sometería a los designios de la Santa Sede. No se obligaron a cantar diariamente el Oficio Divino, como hacían los monjes y los frailes, pero si a tener al menos una hora diaria de oración.

El Papa Paulo III aprobó la Compañía de Jesús con una Bula del 27 de septiembre de 1540. Ignacio fue elegido primer general de la nueva Orden, aceptando el cargo por obediencia que le impuso su confesor; era el día de Pascua del año 1541. Pasó el resto de su vida en Roma dedicándose a dirigir la Orden. Fundó una casa para judíos conversos y otra para mujeres arrepentidas. Rodríguez y Francisco Javier habían partido hacia Portugal en 1540 y de allí, Javier se trasladó a la India. Los padres Gonzálvez y Juan Núñez Barreto fueron enviados a Marruecos y otros fueron al Congo, a Etiopía y a las colonias portuguesas en América del Sur.

Óleo del Santo redactando los Ejercicios Espirituales.

Paulo III nombró a Laínez y a Salmerón sus teólogos en el Concilio de Trento, pero sin duda, de entre los primeros discípulos de Ignacio, el que llegó a ser más famoso en Europa fue San Pedro Canisio. Construido en gran medida por la contribución económica que hizo San Francisco de Borja, San Ignacio hizo del Colegio Romano el modelo de todos los colegios de la Orden y se preocupó por darle los mejores maestros y facilitar lo más posible el progreso de las ciencias. Envió misioneros a Irlanda y a Inglaterra con la intención de dar nuevo vigor a la vida de la Iglesia y de oponerse al protestantismo. Hay que destacar que entre los mártires ingleses, entre santos y beatos, se cuentan veintinueve jesuitas.

Los jesuitas atacaron, rechazaron y derrotaron las doctrinas de Lucero. El mismo San Ignacio les llegó a decir a los fundadores del colegio de Ingolstadt: “Tened gran cuidado en predicar la verdad de tal modo que, si acaso hay entre los oyentes algún hereje, le sirva de ejemplo de caridad y moderación cristianas. No uséis de palabras duras ni mostréis desprecio por sus errores”. Derrotaron y rechazaron las doctrinas de Lutero mostrando el error pero usando la caridad.

Su obra más famosa es el libro de “Los ejercicios espirituales”. Empezó a escribirlo en Manresa y lo publicó por primera vez en Roma en el año 1548 después de haberlo aprobado el Papa. La práctica de la meditación es tan antigua como la Iglesia y San Ignacio, en su libro, ordena y sistematiza la meditación. Si bien las principales reglas y consejos que da San Ignacio se hallan diseminadas en las obras de los Padres de la Iglesia, él las ordena metódicamente y las formula con perfecta claridad. Se ganó con su prudencia y su caridad a todos los miembros de la Orden, siendo especialmente afectuoso con los enfermos a los que asistía personalmente. Aunque era el superior, sabía escuchar con mansedumbre sin perder por ello nada de su autoridad.

Era enemigo del empleo de los superlativos y de las afirmaciones demasiado categóricas en las conversaciones. Sobrellevaba con alegría las críticas pero también sabía reprender a los jesuitas cuando creía que era necesario, reprendiendo especialmente a los orgullosos y engreídos, pero sin embargo quería que los profesores, los predicadores y los misioneros fuesen hombres de ciencia. Tenía un gran amor a Dios y su lema era: “A mayor gloria de Dios”. Quería que este fuese el fin de todas sus acciones y de toda la actividad de la Compañía de Jesús. También decía frecuentemente: “Quien ama verdaderamente, nunca está ocioso”. Gobernó la Compañía de Jesús durante quince años y en este tiempo, la Orden aumentó de diez a mil miembros y se extendió por nueve países de Europa, en la India y en Brasil. En esos quince años enfermó en numerosas ocasiones y por eso, cuando enfermó de muerte, nadie se alarmó. Murió de repente, quizás de un infarto, el día 31 de julio del año 1556 sin haber tenido siquiera tiempo de recibir los últimos sacramentos. Tenía sesenta y cinco años de edad.

Sepulcro del Santo en la iglesia de Il Gesù, Roma (Italia).

Trece años después de su muerte se atribuyeron algunos milagros realizados por un retrato suyo existente en Siena. El cardenal Baronio promovió su culto en Roma, siendo beatificado por el Papa Paulo V en el año 1609. En 1622 fue canonizado por el Papa Gregorio XV, aunque la bula de canonización fue expedida por su sucesor, el Papa Urbano VIII en el 1623. Fue canonizado conjuntamente con San Francisco Javier, Santa Teresa de Jesús, San Isidro labrador y San Felipe Neri. Su fiesta se fijó el día 31 de julio, día de su muerte. En Roma se le erigió una gran iglesia cuya construcción estuvo dirigida por el arquitecto Horacio Grassi. El altar y el sepulcro del santo se encuentran en la iglesia romana del Gesù y son obras de Andrea Pozzo. La Basílica de Loyola, anexa a la casa natal del santo, es obra de Carlos Fontana e Ignacio de Ibero.

Sobre San Ignacio de Loyola se han escrito muchísimos libros, se han compuesto marchas musicales y lo han pintado y esculpido numerosos e importantísimos artistas. Es patrón especial de las tres provincias vascas: de Guipúzcoa desde 1610, de Vizcaya desde 1680 y de Álava desde 1868. El Papa Pío XI lo proclamó patrono de los ejercicios espirituales y de los retiros espirituales el día 25 de julio del año 1922.

Antonio Barrero

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Santiago Mataindios: las apariciones del apóstol Santiago en la conquista de América

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"Santiago Mataíndios", atribuido a Miguel Mauricio, siglo XVII, relieve tallado, estofado y policromado, que se encuentra en el templo de Santiago Tlatelolco, México D.F., en este relieve se aprecia al apóstol derrotando a guerreros aztecas.

La conquista de América por los españoles ha sido muy estudiada y debatida hasta hoy en día por diversos motivos, por lo sanguinaria y cruel que fue en muchas ocasiones, por las estrategias militares y por la imposición de la religión católica y de la forma en que se hizo, pero algo que poco se ha estudiado es la espiritualidad de los conquistadores y su devoción en particular como era de esperarse en aquella época al patrón de España, Santiago Apóstol, los conquistadores se lazaban a la batalla con el grito de “Santiago y cierra España” o “Santiago y a ellos”, que según narran las leyendas y que eran creídas fielmente por los conquistadores era el grito de guerra con el que Ramiro gano la legendaria batalla de Clavijo donde se cree había aparecido Santiago, para auxiliarlo contra los moros; del mismo modo entonces los conquistadores le invocaban en cada una de sus batallas en suelo americano esperando ser celestialmente auxiliados por este santo “guerrero” montado en corcel blanco.

Fue tal la devoción a Santiago que, posteriormente de haber sido los pueblos conquistados e imponer la religión católica, los indígenas solían tenerle gran devoción y temor a la imagen de Santiago a caballo, decían que era el dios de los españoles que había vencido a los suyos y trataban de estar bien con el santo para que no se enojara, y se llegó al grado de ponerle tres veladoras, una al Santo, otra al caballo y una más al moro a sus pies, para que ninguno de los tres se fuera a enojar y decidiera nuevamente salir a cabalgar el apóstol (cabe decir que en algunas comunidades indígenas americanas hasta el día de hoy se continua haciendo esto basados en la misma creencia).

Y ya sea basado en esta religiosidad de la época tan llena de apariciones milagrosas y de santos que bajan del cielo o como una forma de justificar la conquista y poder decir que hasta Dios la avalaba porque envió en diversas ocasiones al apóstol Santiago para ayudarles a realizarla, se cuenta en diversas crónicas de la época apariciones del apóstol para socorrer en lo más difícil de la batalla a los españoles y poder ganarla, lo que logró que más de una comunidad y ciudad tengan el nombre de “Santiago” en toda la geografía americana. El investigador Rafael Heliodoro Valle, nos habla de alrededor de 200 ciudades diferentes en todo el continente con el nombre de Santiago y yo estoy seguro que la cantidad de catedrales, parroquias y capillas dedicadas al santo supera por mucho esa cantidad. Entre las apariciones a Santiago apóstol trataré sobre las que me han parecido de un poco más de relevancia, cabe destacar que en la mayoría de los países americanos conquistados por España existieron este tipo de apariciones y especialmente en México es donde se presenta la mayor cantidad de ellas.

"Alegoría de la fundación de Querétaro", mural en el templo de la Santa Cruz de los milagros, Santiago de Querétaro, México, en este mural se aprecia la aparición de Santiago y la Santa Cruz a los españoles en el cerro del Sangremal.

La aparición de Santiago en la batalla de Cintla, en Tabasco, México
El 25 de marzo de 1519 Hernán Cortés y sus huestes tienen una batalla contra los naturales en Cintla (actual municipio de Centla) en Tabasco, México, y según nos refieren López de Gómara y Pedro Gutiérrez de Santa Clara, en tres ocasiones se apareció un hombre montado en caballo blanco que ninguno de los soldados conocía y que dieron por hecho que era el apóstol Santiago. Heriberto Frías al escribir sobre el hecho hacia 1900 va más allá que los cronistas de la época y hasta describe con detalles al apóstol: “un magnifico caballero, con armadura de oro, plumones de cisne, púrpuras soberbias, montando un corcel admirable, rucio picado” y el hecho es que según los soldados gracias a este hombre habían ganado la batalla y que no era otro que el apóstol Santiago.

Bernal Díaz del Castillo y el mismo Gómara desmienten la versión de los soldados y dicen que ese caballero montado en una yegua blanca no era otro que Francisco de Morla que se había adelantado a Cortés para ayudar en la batalla; el mismo Bernal hace referencia que sólo que él fuera muy pecador y por eso no hubiera podido ver a Santiago ni al apóstol San Pedro de quien también se decía podía ser el caballero, pero que si esa aparición fuera cierta, Cortés habría decidido construir una iglesia en ese lugar y llamarle Santiago de la Victoria o San Pedro de la Victoria, y no Santa María de la Victoria a como se le nombró, por haber librado la batalla en el día de la Anunciación. Hacia 1900 como ya se mencionó, Heriberto Frías haciendo gala de sus dotes de escritor no solo retoma esta leyenda sino que además le da aires más místicos todavía hablando de apariciones fantasmales a Cortés y como ya mencioné hasta describiendo las vestimentas del apóstol en su aparición. Cabe decir que esta obra de Frías era dedicada a los niños, en su famosa Biblioteca del Niño Mexicano.

Santiago se aparece en el Templo Mayor de Tenochtitlán
En 1520 mientras los aztecas celebraban en el Templo Mayor la fiesta de Toxcatl dedicada a Hitxilopochtli, que según nos dice Bernardino de Sahagún era muy similar a la Pascua de Resurrección y se celebraba una semana después de que los cristianos celebraban esta y habiéndose ausentado Cortés dejó a cargo a Pedro de Alvarado, cuando al momento cumbre de la fiesta, este ordenó asesinar cruelmente a los indígenas que estaban en dicha celebración y según cuentan las crónica en el fragor de la batalla se apareció Santiago apóstol, como “un caballero muy grande y vestido de blanco, en un caballo blanco, con espada en la mano, peleaba sin ser herido y su caballo con la boca, pies y manos, hacia tanto mal, como el caballero con su espada” según narra Torquemada.

"Alegoría de Santiago en la Historia de Chile", Alonso de Ovalle, en este grabado se aprecia la visión de Santiago que duro por tres meses sobre los cielos chilenos.

Me parece que es bastante increíble que un Santo estuviera de acuerdo en participar en una matanza tan injusta como fue la del Templo Mayor y con un hombre tan sanguinario como fue Pedro de Alvarado, pero tal parece que el apóstol estuviera según las leyendas que los mimos españoles se encargaban de difundir de lado de Alvarado, pues después le auxiliaría también en Guatemala.

En la ciudad de Iximché, en Guatemala Santiago apóstol aparece nuevamente
El 25 de julio de 1524 fecha en la que Pedro de Alvarado funda, en la antigua ciudad de Iximché, la nueva ciudad de Santiago de Guatemala o Santiago de los Caballeros, se cuenta que después de reunirse con el cacique, don Pedro de Alvarado y su ejército entraron triunfalmente en la nueva ciudad recién fundada y vio que al frente de su ejército iba encabezándolos Santiago Apóstol con las características que se han dicho en otras apariciones y enarbolando una espada, y en ese sitio mando Alvarado  construir una cruz donde después se construiría un templo dedicado al Apóstol; otros cronistas hasta mencionan que en una piedra quedaron las huellas de tres cascos del caballo de Santiago.

El 25 de julio de 1531 Santiago se aparece sobre el cerro del Sangremal en Querétaro, México.
En 1531, mientras los españoles estaban luchando contra los chichimecas en Querétaro, en lo más alto del cerro del Sangremal, apareció refulgente Santiago Apóstol y junto a él una cruz entre blanca y roja y otras crónicas dicen que hasta el sol se detuvo en el momento de la aparición y que el brillo que destellaban Santiago y la Cruz fue tal que los chichimecas cayeron fulminados y se convirtieron al momento al cristianismo y se dieron por vencidos, y al siguiente día en aquel lugar se celebró la misa y posteriormente se construiría un templo y convento que será de gran importancia para la evangelización por ser de los primeros conventos de propaganda fide del cual saldrían grandes evangelizadores como el Beato Junípero Serra y el Venerable Margil de Jesús. Cabe decir que la ciudad de Querétaro en su escudo se puede ver a Santiago, la Cruz resplandeciente y el sol detenido en remembranza de la aparición que marca a la vez la fundación de la ciudad de Santiago de Querétaro.

En 1536 se aparece Santiago para ayudar a Pizarro en el sitio de Cuzco, Perú.
Según nos narran Garcilaso de la Vega y Guzmán Poma de Ayala, estando los españoles al mando de Pizarro sitiados por las tropas de Manco Inca en el Cusco, se pusieron a hacer oración pidiéndole a Dios y a la Virgen los socorriera y en un rayo caído del cielo apareció el apóstol Santiago como se ha visto en otros relatos montado sobre el caballo blanco y aquí menciona que con muchos cascabeles dice Guaman: “que vino encima de un caballo blanco, que traía el dicho caballo pluma suri y mucho cascabel enjaezado y el santo todo armado con su rodela y su bandera y su manto colorado y su espada desnuda” y como el Santo hacia tantos destrozos logrando derrotar a los incas, estos comenzaron a llamarle el rayo y en adelante cada vez que se escuchaba un trueno decían que era Santiago que estaba cabalgando por los cielos. Cabe decir que Garcilaso nos narra que los incas al ver a este caballero armado creyeron que era el dios Viracocha que había bajado del cielo.

Imagen del apóstol Santiago venerada en el Cuzco, Perú.

El Apóstol aparece en Cartagena, Colombia en 1536.
Habiendo sido enviado el capitán Francisco César a explorar la provincia de Cartagena, Colombia en 1536, tuvo un enfrentamiento contra los naturales de dichas tierras en el valle de Goaca, los cuales les superaban en número a él y sus hombres; los españoles como acostumbraban se encomendaron a Dios y vencieron a los indios, los soldados posteriormente dijeron que durante la batalla tuvieron una visión que Santiago los estaba apoyando en la batalla y que por eso habían triunfado.

Santiago aparece en la campaña contra los araucanos en Chile.
Hacia 1640 durante la campaña para conquistar a los araucanos en Chile, se vio una aparición del santos apóstol que dicen que duró por espacio de tres meses, esta visión nos dicen los cronistas que se vio sobre los aires: un capitán sobre su caballo blanco y con una espada desenvainada en la mano y que daba ánimos al ejército español: “y se le vio plantando en tierra enemiga y apoyando a los nuestros en todos los encuentros que tuvieron y los dejó desbaratados, Tal representación duró por espacio de tres meses, para que no hubiese ocasión de dudar”.

A modo de conclusión es a bien analizar estas legendarias apariciones del apóstol Santiago. En el caso de que en la mayoría de ellas se habla del trueno y el relámpago, es curioso debido a que a Santiago se le llamó “el hijo del trueno”, pero cabe decir que la comparación que hacen de Santiago con el trueno los indios, puede deberse al uso de armas de fuego de los españoles, las cuales eran totalmente desconocidas para los naturales de estas tierras y el ruido tan estruendoso que producían, los hacía pensar que era un trueno el que lanzaban, y eso lo testifican varias crónicas de la época de la comparación que hacían los indígenas de los cañones y los truenos.

Por otro lado sea cual fuere  la situación de estas apariciones los españoles lo tomaron por prodigio divino y como señal del cielo de que hacían bien y se llegó al extremo de transformar al Santiago matamoros en Santiago mataindios, como se puede ver en el retablo mayor del templo de Santiago Tlatelolco, en México, donde se muestra al apóstol sobre su yegua blanca seguido por soldados españoles y atacando a caballeros-tigre aztecas y a sus pies los cuerpos cercenados de varios indígenas. Algo más que ayudó a los españoles en las batallas y que no fue tan celestial, fue el uso del caballo animal desconocido para los indígenas y que al ver a los hombres montados sobre estos pensaban que eran un solo ser y los horrorizaba, lo cual hace que al ver a un hombre vestido de blanco sobre un caballo blanco, siendo o no santo les causara pavor y lograra derrotarlos aun más fácil, como sucede en el caso de Francisco de Morla en la batalla de Centla.

Basándonos en estas leyendas podemos decir que Santiago pasó de ser un apóstol de Cristo y mártir a ser el santo que “conquistó América”. Reitero que desde mi punto de vista es dudoso que Santiago o cualquier otro Santo o la Virgen (que también  se dice ayudó en la Conquista con una que otra aparición) ayudaran a una campaña tan sanguinaria como fue la conquista en América, pero quedaron estas leyendas ya sea como modo de justificación o simple devoción popular. Creerlas o no es de cada quién, pero para muchos indígenas aun hoy siguen diciendo que cuando truena es Santiago que cabalga por los cielos.

André Efrén

BIBLIOGRAFÍA:
– Aguirre Beltrán, Gonzalo, “Zongolica. Encuentro de dioses y santos patronos”, México, Fondo de Cultura Económica, segunda edición, 1992.
– Fundación Televisa, “Revelaciones las artes en América Latina 1492/1820”, México, Offset Rebosán, s/e, 2007.
– Frías, Heriberto, “El caballero misterioso y el capitán conquistador o la batalla de Centla”, México, Maucci Hermanos, x/e, 1900.
– González Galván, Manuel, “El apóstol Santiago 500 años en la plástica americana”, México, Museo de Arte de Querétaro, s/e, 1997.
– Granados Salinas, Luis Fernando, “Santiago y la yegua”, en Arqueología Mexicana, “Los olmecas de Tabasco”, México, Arqueología Mexicana, 2001.
– Heliodoro Valle, Rafael, “Santiago en América”, México, Gobierno del Estado de Querétaro, primera reimpresión, 1996.
– León Portilla, Miguel, “Visión de los vencidos relaciones indígenas de la conquista”, México, UNAM, 1992.
– Poma de Ayala, Guamán, “El primer Nueva Crónica y buen Gobierno”, en León Portilla, Miguel, “El reverso de la conquista”, México, s/e, 2009.
– s/A, “Convento de la Santa Cruz de los milagros”, México, folleto, s/e, s/a.

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Nuestra Señora de la Expectación de Zapopan (II)

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Imagen Original de la Virgen de Zapopan. Cortesía de Gerardo Coss Saldaña.

La Pacificadora:
La Nueva Galicia, hoy lo que comprende el Estado de Jalisco, cuya conquista aun no se concretaba del todo. Los indígenas lucharon  por su independencia, en forma brava, en un lugar u otro  al avance de los conquistadores, y si derrotados quedaban, esperaban el momento oportuno para levantarse contra quienes los oprimían. La Conquista Espiritual llevada a cabo por la Orden Seráfica de nuestro Padre San Francisco de Asís quienes  se toma en cuenta el paternal y caritativo  trato que recibían  de los misioneros, sus adelantos en su adoctrinamiento y el mismo bautismo;  pero aun se encontraban tiernos en la fe y, en el momento de la prueba, al recibir el mal trato de los españoles – de algunos, al menos- la sangre se rebelaba y comenzaban a organizarse para un desquite.

Por el año de 1540  se organizo la gran insurrección de los indios por las tierras del norte de la Nueva Galicia, por ese tiempo el Gobernador de la Provincia era el Capitán Cristóbal de Oñate, contemplo el peligro al ver a varias comunidades y pueblos indígenas levantados contra los españoles que pidió auxilio al Virrey Don Antonio de Mendoza, quien prometió enviar el socorro y refuerzos. El peligro para estos llego a tal magnitud que la ciudad de Guadalajara se hallaba amenazada por las huestes indígenas.  Los españoles capitularon con estos, pero ambas partes volvieron a combatir  unas semanas después. Poco a poco los indígenas se hacían mas fuertes  por la cantidad numérica de atacantes sobre las fuerzas hispanas, aun así  los españoles en una lucha enconada el 28 de septiembre de 1541 celebraron la victoria  entonando, en acción de gracias, el Te Deum y se juro a San Miguel Arcángel por patrón de la Ciudad. Esta Derrota hizo que los naturales nuevamente se remontaran a las alturas de Nochistlàn y Juchipila en tanto que, a marchas forzadas  venia el Virrey a prestar ayuda a los de Guadalajara. Su llegada trajo nuevas sublevaciones que terminaron en abusos y crueldad por parte de los españoles, muchos escapando a las garras de los conquistadores y que no fueron pocos, se fortificaron en el cerro del Mixtón. Los españoles los persiguieron y se hicieron la lucha mas dura.

El erudito Joaquín García Icazbalceta, en su Prólogo al Códice Franciscano, sostiene: “Cuando el Virrey Mendoza   fue en 1541 a la reducción de los indios del Mixtón, le acompaño Fr. Antonio de Segovia y junto con Fr. Miguel de Bolonia  logro que bajasen en paz los indios alzados”.

Es así que ante la carnicería de la primera batalla y el estado de ánimo en que se encontraba Don Antonio de Mendoza, se le presenta Fr. Antonio de Segovia, según este relato: “estando en eso, hablo el Padre Antonio de Segovia al Señor Virrey a favor de los indios: Ya ha corrido Señor, sus términos de justicia; bueno es que se dé lugar a la misericordia; yo me obligo a subir y me prometo con la gracia de Dios buen efecto bajando a esos pobres, reducidos. Sorprendiéndose el Virrey, pareciéndole no conveniente exponer la vida de un religioso a tan manifiesto peligro; mas, lleno de fervor dicho padre, con gracejos dijo: Yo seré fiador de mi vida; y el Padre Fr. Miguel de Bolonia también se ofreció a la empresa, y sin más que sus Cristos, breviarios, y bordones, subieron; y en día y medio bajaron 6000 indios con sus caciques; asentaron la paz y el perdón”.

Madre Santísima de Zapopan, estampería popular.

El Padre Francisco Frejes añade que Fr. Antonio de Segovia llevaba pendiente al cuello la imagencita de Nuestra Señora, ahora conocida con el nombre de Zapopan, y que de ella salían luces  que obligaban a los indios a rendirse, a darse la paz. El Padre Antonio Tello dice: “Antes de que se consiguiera esta victoria, se había valido el Virrey, viendo que no podía entrar en aquellos peñoles, del Padre Segovia, que los había adoctrinado y bautizado, el cual, con grandísimo animo procuro entrarse por sus casa, peñoles y serranías, como lo hizo y cuando los indios ensangrentaban sus flechas y saetas  en los cuerpos de los españoles, le recibieron sin hacerle molestia alguna; se le postraban humildes, y si no fuera por el, durara mucho tiempo mas el conseguirla, por que muchos, mediante los concejos  de este bendito padre, no quisieron ir a la guerra, y después de ganada la victoria, les reprendió el santo diciendo lo mal que habían hecho, prometiéndoles todo buen tratamiento  a todos aquellos que mansa y pacíficamente se volvieran a sus lugares y pueblos”.

Que el hecho fue extraordinario, inesperado, milagroso lo asegura un testigo presencial, por mas que no nos mencione al Padre Segovia, no estaba en su plan, Azcazintl: “Al octavo  (día del asedio) FUERON GANADOS Y DESTRUIDOS LOS ENEMIGOS; Y ESTO FUE TAN DE REPENTE, PORQUE  AUN NO HABIA DADO ORDEN EL SEÑOR VIRREY  DE CÓMO SE HABIA DAR LA BATALLA; Y ESTO SUCEDIÓ EL JUEVES, DÍA DE LA OCTAVA DE LA CONCEPCION (esto es, el 15 de diciembre), POR QUE SE ESTABA TRABAJANDO Y EDIFICANDO, Y NO ERAN MUCHOS LOS QUE PELEABAN , SI NO ALGUNOS DEL EJERCITO, POR QUE NO TODOS ESTABAN ARMADOS NI PREVENIDO PARA DAR LA BATALLA, Y LOS ESPAÑOLES ESTABAN TAMBIEN DESCUIDADOS CUANDO ESTO SUCEDIÓ, SERIA COMO HASTA HORA DE VISPERAS, Y TAN DE REPENTE, QUE FUE MILAGRO DE DIOS DE LA MANERA QUE SUCEDIÓ”.

Y  ante este acierto del testigo, fray Luis del Refugio dice: “Mas que todos los historiadores, relata el hecho sustancial, adjudicando al Venerable Segovia la victoria del Mixtón. A una sola circunstancia de interés, si se quiere particular, no estaban obligados. Nosotros  repetimos y concluimos con la respetable tradición: Fue allá con su Virgencita  colgada al pecho; esa Virgencita venció dulcemente a los indios con la luz de sus rayos. El Venerable Padre, de ahí para adelante, la llamó LA PACIFICADORA”.

Fray Antonio de Segovia. Fuente: Wikipedia.com

Después de este suceso los indígenas regresaron a sus pueblos y fundaron el poblado de Tzapopan, (la mayoría de los historiadores coinciden en que fue un repoblación y refundación de la mencionada aldea), cerca de la ciudad de Guadalajara con el objetivo que estuvieran vigilados por las autoridades españolas. A la comunidad  se le dio el titulo y nombre de: Pueblo de Ntra. Sra. de la Concepción de Tzapopan. Lo mas probable es que de haber acontecido la repuebla de Zapopan el mes de febrero de 1542 en adelante y hacia fines de ese año, acaso el 8 de diciembre, ya se tenia la Sagrada Imagen  donada por Fr. Antonio de Segovia, conocida primero, como Inmaculada Concepción, en seguida, como Nuestra Señora de la O; es decir de la  Expectación,  y finalmente como Nuestra Señora de Zapopan.

Taumaturga:
Desde su entronización en la pequeña ermita levantado por los naturales del Pueblo de Zapopan a María Santísima en esta sencilla imagen, Dios Nuestro Señor quiso manifestar gracias, favores  y hechos sobrenaturales para mayor honra y  devoción a la Madre de Cristo. Así que mediante un siglo perduraron ocultos estos hechos extraordinarios sin duda obra del cielo, hasta una minuciosa relación,  investigación y estudio  ordenado por el Señor Obispo de Guadalajara, Juan Ruiz Colmenero, da como resultado el ser declarada la sagrada Imagen  de Nuestra señora de Zapopan como Taumaturga. En la Relación antedicha se presentaron 18 milagros, que bien se podrían ser más, ya que en la mención de algunos de ellos se trata de varios en el mismo caso.  Los milagros van desde la curación de ceguera de nacimiento, felices partos,  hechos insólitos de la imagen frente a testigos como el que ella misma se librara del maltrato  ante la ruina de su capillita (este  podría considerarse el primero de los milagros presentados), resurrección de muertos, curación de tullidos, etc. De todos estos fenómenos el Sr. Obispo Colmenero demando una nueva investigación  sobre determinados casos,  a fin de que fueran estos hechos una verdadera prueba del poder de Dios sobre la mencionada Imagen, tomaron parte sobre estas investigaciones  el Colegio de Sto. Tomas donde posteriormente fue Universidad en la persona del padre José Justicia S.J, el Padre Manuel de Villabona, y el Bachiller Herrera este ultimo hizo la investigación final, el resultado de su trabajo, todo laudatorio, que fue definitivamente aprobado por el Ilmo. Prelado , que declaro la Imagen como Milagrosa, y cambio su festividad del 8 de diciembre al 18 del mismo, obligándose, como mayordomo, a su fiesta lo que cumplió  por espacio de 9 años.

En el documento donde por primera  vez se considera a la Santa Imagen como MILAGROSA, se compromete el Sr. Obispo, con su Cabildo, a jurar la gran creencia de la Inmaculada Concepción de Nuestra Señora, diciendo: “Que determinaban y determinaron  hacer publico y solemne juramento con la solemnidad de el, y en su virtud, por si y por todos sus sucesores para ahora y para siempre jamás, de tener, defender, enseñar, predicar y hacer cuanto fuera de su parte y obligación para todos los fieles, para que todos y cada uno, según sus estado y calidad, tengan, enseñen, defiendan y prediquen que la Bienaventurada Siempre Virgen María y Madre del Redentor y Salvador del mundo, en el primer instante de su Concepción, fue prevenida  con la divina gracia, para no contraer, como no contrajo manera alguna de pecado original… Ya para que esta acción religiosa tenga antes el merito de su efecto, my se ejecute sin perder tiempo, respecto de hallarse impedido el día 8 del mes venidero Diciembre de este presente año, consagrado a la común festividad….. Se haga dicho juramento el día de María Santísima de la Expectación, 18 de dicho mes y año, en la capilla de Nuestra Señora de Zapopan, a CUYA IMAGEN MILAGROSA ESTA DEDICADA LA FESTIVIDAD.

Fray Antonio de Segovia entrega la santa Imagen de la Virgen a los pobladores de Zapopan. Basilica de Zapopan.

Y porque en el referido documento se habla de “capilla”, no se crea que se trata de alguna dentro del templo, ni de la misma catedral –que nunca le ha habido con tal titulo-, si no de la humilde iglesia que por entonces se tenia en el pueblo de Zapopan y donde recibía honores y homenajes Nuestra Santísima Señora Inmaculada, desde entonces de la  Expectación o  de la  O, y llamada Pacificadora por Fr. Antonio de Segovia.

Patrocinio de María Santísima de Zapopan:
En el año de 1693 fue de grandes calamidades para Guadalajara al igual que todo el Reino de la Nueva Galicia (Jalisco), infestado de hambre y epidemia de viruela y sarampión, causando gran mortandad entre todos los habitantes. Por tanto su Ilustrísima el Señor Obispo de  Guadalajara Juan Sánchez de León Garabito, determino llevar la sagrada imagen Original de Nuestra Señora de la Expectación de su santuario de Zapopan a Guadalajara, para que su intercediera ante su Hijo y le quitase de la manos el azote de tan grave calamidad. La imagen fue llevada a la Catedral, celebrándose novenario de misas y otras devociones y se palpo como cesaba la epidemia. Se hizo ver que desde entonces creció mas y mas la devoción a Nuestra Señora de Zapopan; el mismo Prelado confesaba de si mismo: “No puedo dejar de advertir como de Nuestra Señora de Tzapopan estoy particularmente favorecido en nuestros lances apretados”.

En 1721 fue otra vez azotada la Nueva Galicia, y en especial la Ciudad de Guadalajara, por una peste mortal que diezmaba a los pueblos y los hogares, llegando a tocar al mismo señor obispo Don Manuel Mimbela y Morlans,  que se vio sumamente agobiado por la enfermedad: La ciudad hizo rogativas y procesiones de penitencia; pero hasta la Visita de la Santísima Virgen de Zapopan se vio socorrida y aliviada. Incluso la Sagrada Imagen fue llevada a los aposentos del Obispo enfermo , quien estaba inmóvil, y al contacto con los vestidos de la Imagen, abrió los ojos y conoció el origen de su reparo; hablo dando gracias a su bienhechora, recobro los sentidos y bien dispuesto, a los 4 días murió. Desde entonces ceso el toque de campanas que continuamente se oía en señal, para llevar el Viatico a los enfermos, el Oleo Santo para los de Extrema,  de agonías para unos, de dobles y señal de entierro para otros; ceso el comercio de los boticarios y el continuo andar de los médicos; de aquí nació el pretenderse rendirle a su bienhechora las gracias, y no siendo capaz ninguna Iglesia para abarcar el numero de concurso de agradecidos, se dispuso que alternativamente se llevase la milagrosa Imagen a todas la Iglesias.

La Virgen Pacificadora en el Cerro del Mixton. Foto de la Parroquia de Sta. Ma. Magdalena Apozol, Zacatecas.

En este mismo tiempo cundió en toda la ciudad un fuerte temor nacido de las grandes tempestades, en las que sobreabundaban los rayos que causaban espanto y terror. Por tanto el pueblo pidió que la Imagen de la Virgen Milagrosa,  se quedara en la ciudad  para que le liberara de tanta calamidad. Y mayor fervor se noto en el acudir a ella, y ella se manifestó más benigna, derramando sus favores sobre la consternada ciudad. Por este beneficio contra tempestades y rayos el Cabildo de Justicia y Regimiento de Guadalajara  acordó en junta celebrada el 24 de septiembre de 1734 pedir la autorización debida para jurar Patrona y Abogada de la ciudad contra tempestades, rayos y epidemias a la Virgen de Zapopan. La Aprobación por el Obispo de la Ciudad se verifico el 13 de octubre. Se confirmo este Patronato el 26 de Octubre de 1734, y se presto juramento el Cabildo de la Ciudad y de la Catedral días posteriores. El Juramento reza así: “JURAN EN TODA FORMA Y DERECHO A DICHA SOBERANA REINA Y EMPERATRIZ DE LOS CIELOS Y TIERRA MARIA SANTISIMA, CUYA MILAGROSISIMA IMAGEN CON TITULO DE LA EXPECTACION, O DE LA O, SE VENERA EN DICHO PUEBLO Y SANTUARIO (de Zapopan),  POR PROTECTORA DE RAYOS, TEMPESTADES Y EPIDEMIAS DE ESTA NOBILISIMA CIUDAD Y SUS MORADORES.” En el documento del Cabildo de Catedral  pide la aprobación por parte del Obispo de la Diócesis  la publicación de dicha Jura, y por tanto asigne también la Visita Anual que ha de hacer de su Santuario a la Ciudad la Soberana y Milagrosa Imagen. La Solemnidad del Patronato se efectuó el 14 de Noviembre de 1734.

El 26 de octubre de 1736 tomo las riendas de la Diócesis de Guadalajara el Nuevo Obispo Don Juan Leandro Gómez de Parada, quien determino el 25 de mayo de 1748, que la Santa Imagen de Nuestra Señora traída de su Santuario  el 12 de junio, se restituyera al mismo el día 1 de octubre.

Dn. Antonio de Mendoza, 1er. Virrey y Capitan General de la Nueva España. Museo del Virreinato, Tepozotlan, Edo. de Mexico.

Al establecerse el Colegio Apostólico  para la Propagación de la Fe, dándose posesión del lugar a los Misioneros Franciscanos, se les entrego también por el señor Obispo Juan Cruz Ruiz  de Cabañas, la Insigne imagen de Nuestra Señora (había sido recibida de manos franciscanas y ahora a ellas regresaba), en noviembre de 1819; presto el Guardián con su Comunidad, la tomo por Patrona y Prelada, dejando estatuido que la Ceremonia  de este reconocimiento se renovara cada año. Es por esto que la Venerable Imagen fue proclamada “Patrona  de la Provincia San Francisco y Santiago de Jalisco de la Orden de Frailes Menores”, en un rescripto de la Sagrada Congregación de Ritos el 7 de febrero de 1934 a petición del P. Comisario Provincial Fr. Antonio María Gómez.

Con motivo del IV centenario de la Fundación de Guadalajara, en la basílica de Zapopan, le es entregada a la Imagen de la Santísima Virgen las llaves de la ciudad  el día 1 de Marzo de 1942, en un solemne acto.

Últimamente y por razones de peso, por mandato de la Mitra en la persona del Sr. Cardenal  sale de visita por la parroquias tapatías en mayo, y saliendo del Templo de Sta. Teresa de Ávila a la Catedral regresara a su Santuario el 12 de Octubre, dándose origen a la Tradicional Romería de Zapopan, uno  de los actos de devoción y de piedad  mas concurridos en toda la Republica Mexicana.

Tacho

Bibliografía:
Enciclopedia de México, Tomo XIV. Director: José Rogelio Álvarez. Editorial: E de M. Ciudad de México, 2000.
Historia de la Basílica de Zapopan, Iglesias y edificios antiguos de Guadalajara. Vol. V de Cursos de Información sobre Guadalajara. Fray Ignacio Ramírez Acevedo. Noviembre de 1979.
Breve Historia de Nuestra Señora de Zapopan. Fray Ángel S. Ochoa V. O.F. M. Provincia de san Francisco y Santiago de Jalisco. Zapopan,  1961.

Fuentes Orales:
– Antonio Martínez Verduzco, Miembro de la Guardia de Honor de Ntra. Sra. de Zapopan, Guadalajara Jalisco.
– Lucas Macías Reyes, Miembro de la Guardia de Honor de Ntra. Sra. de Zapopan, Guadalajara Jalisco.
– Jesús Emanuel Gerardo Coss Saldaña, diseñador y restaurador de Arte Sacro, Guadalajara, Jalisco.

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Santa Irene de Chrysovalantou

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Santa Irene de Chrysovalantou

Icono ortodoxo griego de la Santa. Monasterio Vatopedi, Monte Athos (Grecia).

Pregunta: Esta pregunta puede sonar un poco rara pero como he oído lo que os voy a decir, por eso os pregunto. ¿Es verdad que antiguamente se hacían concursos de belleza en Constantinopla y que una santa se presentó a uno de ellos y no la eligieron? A mi eso me suena a muy raro.

Respuesta: Eso no es cierto en el sentido en el que está hecha la pregunta, pero algo así se cuenta que le sucedió a una santa; claro que, para mi, esto es pura invención. De todos modos, le cuento lo que de Santa Irene de Chrysovalantou se dice.

Santa Irene de Chrysovalantou, es una monja ortodoxa que fue abadesa del citado monasterio Chrysovalantou, monasterio que celebra su fiesta el día de hoy, o sea, el 28 de julio. Lo que de ella se sabe es gracias a un autor anónimo que vivió en su época cerca de ella. Los datos cronológicos y biográficos son más bien escasos, conteniendo, únicamente  los que se encuentran en el común de los hagiógrafos: virtud excepcional, insidias del demonio tentándola, visiones, milagros, profecías, etc., o sea, mucha literatura y pocos datos.

Según este autor, Irene nació en Capadocia en el año 826 en el seno de una familia aristocrática. Ella tenía una hermana que más tarde se casaría con el hermano de la emperatriz Teodora Vardas. En el año 842, esta emperatriz, gran luchadora contra los iconoclastas, organizó lo que hoy llamaríamos “un concurso de bellezas”, con el fin de buscar esposa a su hijo Miguel III. Sus padres la animaron a presentarse. En el largo camino hacia Constantinopla, Irene se encontró con el eremita Juannucio de Olimpo, parándose para recibir su bendición. Este la bendijo y le insinuó que el monasterio Chrysovalantou en la capital imperial la necesitaba como religiosa. Ella continuó su viaje a Constantinopla, siendo recibida por toda la corte imperial y por toda la ciudad.

Al ser descartada como futura esposa de Miguel III, Irene, en vez de molestarse y rechazando otras propuestas de matrimonio que le hicieron en la Corte, marchó al monasterio insinuado por el eremita Joannucio, ingresando como monja y dedicándose a la oración y a llevar una vida de penitencia,  eligiendo las tareas domésticas más humildes. A la muerte de la egumena del monasterio (madre abadesa), las monjas consultaron con el Patriarca San Metodio, el cual designó a Irene, cosa que provocó cierto estupor entre las religiosas pues Irene llevaba poco tiempo en el monasterio. San Metodio la nombró también diaconisa de la Basílica de Santa Sofía. Eso ocurrió poco antes de morir San Metodio el día 14 de junio del año 874.

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Jerarquía ortodoxa frente a la urna que contiene los restos de la Santa. Monasterio Chrystovalantou, Estambul (Turquía).

Esta historia es bastante ficticia como he dicho antes, pues escasean los datos que se puedan constatar, como por ejemplo, Miguel III en el año 842 solo tenía tres años de edad, cosa que hace al menos rara la elección de una esposa para el niño. El autor anónimo dice asimismo que Irene fue designada diaconisa con 21 años, cuando la edad canónica para acceder a este ministerio estaba entonces en los cuarenta años. Tampoco se comprende que pudiera compatibilizar la función de diaconisa de Santa Sofía con la de egumena del monasterio y así, algunas otras cuestiones.

Como estos datos son sacados de la biografía escrita por el mencionado autor anónimo, no se le pueden dar demasiado valor histórico, aunque tampoco permite negar la existencia de la santa. Asimismo, la existencia de este monasterio Chrysovalantou en aquella época, está suficientemente constatada según los datos aportados por la Obra “Scriptores originum Constantinopolitanum”. Este monasterio disponía de dos iglesias, una dedicada a San Gabriel, que era la de la comunidad, y otra a San Pantaleón. Irene fue sepultada en la capilla de San Teodoro, dentro de la iglesia conventual de San Gabriel.

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Procesión con la urna que contiene las reliquias de la Santa. Monasterio de Chrysovalantou, Estambul (Turquía). Foto: Ilias Ketsny.

Actualmente, las reliquias de la santa están en una urna de plata en el mencionado monasterio. En el día de su festividad se celebran procesiones, comidas de hermandad, juegos, etc. Aconsejo consultar la siguiente web.

Antonio Barrero

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Los Siete Durmientes de Efeso

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Icono bizantino griego del s.X que representa a los Siete Durmientes.

Este será también un trabajo basado únicamente en leyendas. Se trata de Siete Santos, que según una leyenda murieron en Efeso durante la persecución del emperador romano Decio en el siglo III.  Se dice que el emperador, estando de viaje por Oriente, se detuvo en Éfeso y llevó ante su tribunal a varios cristianos entre los cuales estaban siete jóvenes, quienes después de ser interrogados se escondieron en una gruta en las afueras de la ciudad a fin de evitar ser ejecutados. Allí, milagrosamente, se durmieron y se despertaron como si fuera el día siguiente, en tiempos de Teodosio II con el único fin de dar testimonio de la resurrección de los muertos. Entonces, murieron de verdad y fueron sepultados en la misma gruta donde habían estado dormidos más de doscientos años. Sus nombres eran: Maximiano, Malco, Marciano, Dionisio, Juan, Serapión y Constantino.

Esta leyenda aparece ya en el año 449, en tiempos de Esteban obispo de Éfeso y, aunque escrita en griego, pronto se tradujo a otras lenguas y se difundió rápidamente por toda la cristiandad. De esta primera “passio” griega salieron más de diez versiones: copta, siríaca, árabe, etiópica, armena… la primera de las cuales parece ser una copia de una homilía de Jacob de Sarug del año 519. Otras se atribuyen a Zacarias Rector (año 550), Juan de Efeso (año 585), el pseudo Dionisio de Tell Mahrè (año 840), el patriarca Focio de Constantinopla (año 880), a Miguel patriarca sirio de Antioquia (1181), etc. Mahoma ya conocía la leyenda y la introduce en el Corán, en la sura 18 y aun los tártaros del Asia Central, también la conocían.

La primera traducción al latín es de San Gregorio obispo de Tours en el siglo VI, el cual solo hace un resumen de la misma en su libro “De gloria martyrum” capítulo 94. Este texto de San Gregorio termina de la siguiente manera: “Passio eorum quam, Siro quodam interpretante, in latinum transtulimus”. Obviamente, de esta frase de San Gregorio se deduce que el escribe en latín lo que antes ha leído. Pero vale la pena recordar que en aquella época, Siro era cualquier lengua de oriente, no por fuerza tenía que ser el siríaco; podría ser muy fácilmente el griego o cualquier otra lengua. Esta versión de San Gregorio de Tours, durante la Edad Media, sufrió numerosas modificaciones, fue transcrita en numerosos códices y lo hacen numerosos autores, como por ejemplo, Pablo el Diácono, Eduardo el Confesor,  Rainiero de San Lorenzo de Lieja,  Jacobo de Vorágine,  Pedro de Natalibus, Rafael de Volterra y otros.

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Martirio de los Siete Durmientes. Miniatura del Maître François (ca.1463) para el Speculum Historiae de Vincent de Beauvais. Biblioteca Nacional de París (Francia).

Y de esta forma, esta leyenda llega a la literatura inglesa, a la irlandesa, a la germana, a la francesa y a la española, en forma de un drama teatral del siglo XVII.

Esta leyenda induce incluso a ser  representada de manera folklórica, la primera parte de la cual trata de la resurrección de los muertos, ya que ella misma usa la palabra “sueño” como si fuese “muerte” y “despertar” como si fuera “resurrección”. Incluso, en alguna versión se pone en duda el número de cuantos fueron y así Mahoma llega a decir: “que solo Alá sabe cuantos fueron”.

También se tergiversaron el nombre del emperador porque mientras en unas versiones se habla de Decio, en otras se habla de Daciano e incluso el número de años que estuvieron durmiendo: unos dicen ciento cuarenta y cuatro años y otros dicen trescientos setenta y dos años. Incluso el perro del que se habla les acompañó en el sueño, nos lleva al folklore  En fin, con este tema podríamos seguir y seguir y seguir…

Demos ahora algunas pinceladas sobre el culto recibido por estos Siete Santos Durmientes de Efeso. La primera disputa aparece al determinar donde se inició su culto, si en Efeso o en Arabissos. Las excavaciones arqueológicas recientes se inclinan por la primera de ellas, pero durante muchos siglos esta disputa ha estado planteada.

En el año 1937 unos arqueólogos austriacos publicaron el resultado de sus excavaciones. Se trata de un cementerio subterráneo sobre el cual se construyó a finales del siglo IV un complejo arquitectónico comparable a determinadas basílicas romanas construidas sobre las tumbas de mártires. En estos restos destacan tres grafitos griegos relativos a estos Siete Santos, dos invocaciones escritas a estos Siete Jóvenes y una oración dirigida al Señor de los Siete Muchachos. Estos datos fueron publicados por los bolandistas en el año 1963, en el tomo LXXI del Analecta.

Esta gruta-tumba fue visitada por el monje Teodosio en el año 530, por San Willibaldo de Eichstätt en el siglo VIII, por San Magdalveo obispo de Verdún en el mismo siglo, etc. Cuando Efeso fue conquistada por los turcos, cambió su nombre por el de Ayasolük en recuerdo de San Juan Evangelista a quienes los griegos llaman “άγιος θεολόγος”, llamando al monte en el que estaba excavada la gruta-tumba “Panajir Dagh”.

Pero existe otro santuario de la misma época en Arabissos, en la Capadocia, al que se refiere Mahoma cuando habla de una peregrinación al lugar de los Siete Santos y también en este lugar, excavaciones recientes han descubierto iglesias rupestres con pinturas representando a los mismos Siete Santos. Otros lugares de culto estuvieron en Paphos (Chipre), Marmoutier (Francia) donde curiosamente “se veneran a siete santos ermitaños primos de San Martín de Tours y otros muchos lugares de Francia, Alemania e Italia.

Gruta de Ionie, en la actual Turquía.

¿Y las reliquias? Hay poquísimas, pero curiosamente las hay en Guadix (Granada). El Sinaxario de Constantinopla los conmemora el día  22 de octubre y el Menologio de Basilio II, dos días más tarde, el 24 de octubre. En Oriente, según la Iglesia y según el Rito, son conmemorados en días muy diversos. ¿Y en Occidente? Pues ocurre lo mismo: diversos días según el lugar, pero el Martirologio Romano hace mención de ellos el día 27 de julio.

¡Y que decir desde el punto de vista histórico!  Que es verdad que han existido y existen estas leyendas, que son leyendas literarias, que a veces son auténticos mitos y que es verdad que ha habido una devoción popular hacia ellos. Resumiendo: históricamente han existido esas leyendas, pero de eso a que ellos realmente hayan existido (!!!). Cada cual saque sus conclusiones.

Antonio Barrero

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