Martyrium: violación y humillación pública

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Santa Inés exhibida desnuda por las calles de Roma. Relieve de Alessandro Algardi (1653). Basílica de Sant'Agnese In Agone, Roma (Italia).

Uno de los componentes de toda tortura es la humillación, que por ser psicológico y no físico el daño que produce, se tiende a minusvalorar. Sin embargo basta un esfuerzo para ponerse en la piel del otro para imaginar el horror y la vergüenza de semejante procedimiento, que es patrimonio de todas las culturas y de todos los tiempos.

Las torturas se ejecutaban en público y dada la desnudez de la víctima, ello era ya bastante humillante de por sí, pero a menudo las mujeres eran las más afectadas. La exhibición de la víctima desnuda era algo que se hizo con frecuencia y se hacía con hombres, mujeres, ancianos y niños, invariablemente, que recibían el insulto y la burla de la multitud. Se los paseaba por las calles y se les exhibía en sitios públicos a tal efecto. Pero no era lo peor, ya que todos ellos estaban expuestos, en cualquier momento, y especialmente las mujeres, a ser víctimas de una agresión sexual.

De esto no hablan las fuentes cristianas por pudor y piedad, pero existía una ley en Roma, tan antigua que procedía de los legendarios tiempos de la monarquía, según la cual una virgen no podía padecer ni tortura ni muerte. Violar esta ley era un sacrilegio tal, que no se conoce momento en que fuera inflingida. La virgen, ser puro e inmaculado, era un regalo de los dioses, y lo que viene de los dioses ni se ofende ni se destruye. Por eso, hecha la ley, se hizo la trampa; y para no obstaculizar procesos de condenas y ejecuciones que implicaban a mujeres vírgenes, se las violaba antes de proceder a la tortura o a la ejecución, porque ninguna ley prohibía ejercer ese tipo de violencia contra ellas –en todo el mundo antiguo, el único Estado que contempló la violación como delito fue el Egipto faraónico-. Esto significa que la inmensa mayoría de aquellas que veneramos como vírgenes y mártires, con toda seguridad ya no eran lo primero en el momento de su suplicio y/o ejecución. Conscientes de la dureza y el horror que asumir esto implicaba, los hagiógrafos inventaron mil prodigios que protegían la castidad de las casadas y la virginidad de las solteras, para edificar al lector y convencerle de que el poder de Dios velaba sobre sus fieles. Tristemente, la realidad era otra.

El prefecto Olibrio entrega a Santa Margarita a sus hombres. Lienzo de Frédéric Théodore Lix (c.1850-1897). Museo de Arte Moderno y Contemporáneo, Estrasburgo (Francia).

Algunos relatos mencionan el traslado de algunas mujeres a burdeles, donde se las forzaba a ejercer la prostitución, esto no era más que otro modo de solventar esta cuestión. Pero no es cierto, como se ha dicho, que fuera un castigo únicamente reservado a las cristianas, como tampoco es cierto que a ellas esto las horrorizara más que a las paganas; este proceder inhumano se aplicaba a las condenadas vírgenes profesaran la religión que profesaran, y naturalmente es injusto pensar que para una pagana fuera menos horrible que para una cristiana.[1]

No se puede hacer una lista exhaustiva de las mártires agredidas de este modo, que en la Roma imperial serían prácticamente todas, pero podemos hablar de aquellas cuyas actas sí mencionan explícitamente este procedimiento contra ellas. En primer lugar, las que fueron forzadas a la prostitución en un burdel: Santas Inés, Águeda, Lucía, Daría y Teodora de Alejandría.

Las que fueron exhibidas desnudas ante la multitud o paseadas así por las calles:
Santas Basilisa y Anastasia, Bárbara, Inés, Fermina de Amelia, Perpetua y Felicidad, Sinclética y sus dos hijas, Eulalia, Sinforosa, Blandina, Episteme, Teodosia de Constantinopla (mártir de los iconoclastas, en el Bizancio medieval), Cristina de Bolsena, Teonila, Ágape, Quione e Irene de Tesalónica,Santas Digna y Emérita, Santas Doncellas de Tolosa y Santa Marina de Omura.

Las que murieron defendiéndose de un intento de violación, -o se suicidaron para evitarlo- no se limitan tan sólo a la Edad Antigua, haciendo notar que la crueldad de este método va más allá de Roma:
Santas Eutalia, Dula, Eufrasia de Nicomedia, Domnina y sus hijas Verónica y Proscudia, Pelagia de Antioquía, Irene de Tesalónica, Saturnina de Arrás, Belina de Landreville, Tomaide de Egipto, Solangia de Bourges, Úrsula y compañeras, Sofía de Fermo, Santas Neomártires del monasterio de Karyes.

Mención aparte merecerían las llamadas mártires de la pureza, que son básicamente lo mismo, mujeres que murieron violentamente en defensa de su integridad física, o porque rechazaron propuestas de tipo sexual; pero se trata de un término acuñado en el siglo XX y por tanto se limitaría a las mártires de este siglo:

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Santa Eulalia entregada a los soldados. Grabado contemporáneo para la obra "Lives of The Saints".

Santa María Goretti; Beatas Pierina Morosini, Antonia Mesina, Albertina Berkenbrock, Teresa Bracco, Lindalva Justo de Oliveira, Karolina Kozkówna, María Clementina Anwarite Nengapeta; Siervas de Dios Josefina Vilaseca, Concetta Lombardo, Marta Obregón, Esmeralda Rebenaque, Santa Scorese, Marisa Porcellana, María Vieira, Angelina Zampieri, Marisa Morini, María de San José Parrá Flores, Coleta Meléndez Torres, Elena Spirgevidutè, Anna Kolesarova, Bodi María Magdolna, Verónica Antal, Isabella Cristina Mrad Campos, María Israel Bogotá Baquero, Bárbara  Umiastauskaite, entre muchas otras.

El hecho de que la agresión sexual a la mujer [2] vaya más allá de la Antigüedad y de un sistema cruel y machista, que se prolonga hasta nuestros días en un mundo considerado moderno, igualitario y libre, debería hacernos reflexionar. Por otra parte, todas y cada una de estas santas, beatas y siervas puede ser -y suele ser- invocada en situaciones semejantes.

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[1] Esto lo digo porque algunos autores cristianos hacen gala de ciertos comentarios según los cuales, la castidad y virtud de las mujeres cristianas era tal, que la ofensa a su pudor les sentaba peor que el dolor de las torturas; contraponiéndolas a las paganas, menos amantes de la virtud. El lector comprenderá la gratuidad de semejante lindeza, pues la sociedad grecorromana y su religión eran igual de celosas respecto a la virginidad y virtud de la mujer, como toda cultura de raigambre patriarcal.
[2] Digo “mujer” porque las víctimas de sexo femenino son la inmensa mayoría, lo que no significa en absoluto, como remarcaba anteriormente, que sean las únicas. Así, en el caso de Carlos Lwanga y compañeros, o Pelayo de Córdoba, tenemos ejemplos de mártires varones en cuyos procesos estuvo implicado el componente sexual, que rechazaron.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

11 pensamientos en “Martyrium: violación y humillación pública

  1. ¡¡Ana Maria ya te tenemos de vuelta!!!
    Muy bueno el articulo,a mi me resulta surrealista el hecho de que consideraran en la antigua Roma la virginidad y pureza de las mujeres regalo de los Dioses y que no podian ser torturadas o castigadas y para poder hacer esto ultimo…..¡¡las mancillaban!!
    ¿Es que la violacion no es una tortura en si? De lo peor incluso.
    No lo comprendo la verdad,pero como tu bien dices “hecha la ley,hecha la trampa”.

    • ¡En efecto, ya estoy de vuelta! 😀

      Pues mira, contradicciones de éstas siempre las tenemos y en todas las épocas… y las hay peores, como el tema de la esclavitud: de persona libre puedes pasar a ser esclavo y entonces dejas de ser considerado un ser humano, pero si logras la libertad ya vuelves a ser humano. ¿Quién puñetas comprende eso? Pero era así. Ellos distinguían muy bien entre mancillar un ser puro y matarlo, lo que no significa que tuviesen muchas leyendas y lecciones moralistas en que los dioses castigan la violación de una virgen, especialmente si es una sacerdotisa. Pero claro, una cosa son las leyendas y otra la cruda realidad…

  2. Estimada Ana María , en cuanto a la desnudez que comentas , creía que había sido un artificio más o menso posmoderno e incluso estético y que otras civilizaciones occidentales no lo habían tachado de impúdico o inadecuado. Me lleva a pensar eso las representaciones pictóricas del Quinquecento e incluso las barrocas en las que la desnudez era un atributo más y no algo de lo que se avergozaran las figuras representadas. Gracias de nuevo.

    • Es simple de entender que a ninguno nos gustaría que nos exhibieran desnudos en una plaza pública, o desfilando así por las calles, mientras el populacho se nos burla, si nuestro cuerpo no es de su gusto; o se deleitan obscenamente, si resulta que sí lo es. El hecho de que en el arte la desnudez sea atributo de belleza, no significa que en la realidad fuera reprobable e insufrible la exhibición de la desnudez, especialmente si es por la fuerza.

  3. SIENTO DECIRLO ANITA PERO QUE YO SEPA MARIA DE LA LUZ CIRENIA CAMACHO. AUNQUE ES VIRGEN Y MARTIR ELLA NO FUE AGREDIDA SEXUALMENTE SOLO LOS ANTICLERICALES HICIERON MITIN EN SU PARROQUIA Y ELLA POR PROTEGERLA JUNTO CON OTROS PARROQUINOS SE HIZO LA BALACERA Y LE DIERON A ELLA EN EL PECHO! EN MI FLICK EN LA FOTO DONDE ESTA ELLA TIENES LA INFORMACION!

  4. Defender la virginidad, conservar la pureza, considero que los primeros cristianos tenía muy bien marcada la virginidad como un regalo (don) de Dios, claro aunque como ya bien lo mencionas, los romanos creían en eso, pero cristianamente era un concepto más remarcado en la vida cotidiana para los fieles, no se dude que los sacerdotes, en fin todo el clero primitivo catequizara o sermoneara a los creyentes sobre el amor a la virginidad y castidad, prueba de ellos es el hermoso tratado de San Agustin De Virginitate, donde hace una solemne declaración teológica sobre el caso del martirio de Santa Inés, “Temer lo que pueda manchar el alma, no el del cuerpo”, de esta forma tenemos que en el acto sexual no consentido por una mujer cristiana, no se pierde la virginidad, aunque físicamente se haya corrompido el cuerpo, pero el alma sigue pura ante los ojos de Dios. No tengo más nada que decir sobre este aspecto, ya me ha quedado claro la situación humillante de esta forma peculiar de martirio. Gracias Anita.

    Fray Marcelino de Jesús, CSFJ

  5. Aunque desde el punto de vista anatómico o fisiológico una persona violada decimos que pierde su virginidad, a mi me parece que, moralmente, sigue siendo virgen, ya que no consintió y murió defendiendo su pureza.

  6. Serva di Dio Barbara Umiastauskaite (Zagariete)

    Giovane della diocesi di Šiauliai. Nata nel 1628 a Žvelgaičiai, Joniškio rajonas (Lituania). Morta per difendere la propria purezza nel 1648 a Žvelgaičiai, Joniškio rajonas (Lituania).

    per cui non è del XX secolo.

    • Ah ma io non stavo dicendo che tutti erano del ventesimo secolo, stava dicendo che essi sono chiamati “martiri della purezza” e che l’espressione è stata coniata nel ventesimo secolo. Che non è la stessa.
      Ma grazie de tutta forma per l’aclarazione.

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