Santa Maria Goretti: el milagro del perdón

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Óleo de la Santa basado en las descripciones fidedignas de Assunta y Alessandro. Obra de Antonio Brovelli.

El 6 de julio de 1902, tras una salvaje agresión y una espantosa agonía, moría en el hospital de Nettuno (Italia) una niña campesina que todavía no había cumplido los doce años de edad. El caso, aunque horrendo en sus detalles, no era tan extraño después de todo: había muerto apuñalada tras defenderse de una agresión sexual, lo cual, por desgracia, ha pasado y sigue pasando mucho, tanto en las jóvenes y niñas de nuestro mundo actual, como de todas las épocas. ¿Qué tuvo de extraordinario, entonces, el caso de Maria Goretti –tal era el nombre de la niña- a la que hoy veneramos como Santa? Suele decirse que la constancia y tenacidad con que defendió su integridad física. Eso, en mi humilde opinión, no es lo extraordinario del caso, pues todas y todos, los que más y los que menos, nos defenderíamos enconadamente de una agresión cualquiera, y más de una agresión sexual. No. Lo extraordinario es que ella perdonó lo que su agresor le hizo, y lo hizo de corazón y en medio de una horrenda agonía. Pero comencemos por el principio, para ver cómo una simple niña, hija de campesinos y por tanto analfabeta y poco cultivada, se convirtió en una criatura extraordinaria al final de su breve vida.

Maria Teresa Goretti nace en Corinaldo (provincia de Ancona, Italia) el 16 de octubre de 1860, hija del matrimonio campesino de Luigi Goretti y Assunta Carlini. Como veremos, la madre de Maria fue también una mujer extraordinaria y buena parte de lo que la hija fue, se lo debemos a la madre. La existencia de los campesinos siempre ha sido muy dura, y en aquella época lo seguía siendo. Maria no tuvo infancia alguna, pues los hijos de los campesinos trabajaban con sus padres desde su tempranísima niñez, apenas eran capaces de hacer algo, para poder sostener la familia. Por ello, no tuvo jamás ocasión de ir a la escuela ni de aprender letras ni ciencia.

Ella fue la segunda de los hijos de la familia, y cuando nació el cuarto hijo, más o menos a los seis años de edad de Maria, la familia tuvo que emigrar desde Las Marcas hasta el Lazio, porque su padre no tenía trabajo. Primero en Colle Gianturco y luego en Ferriere di Conca, cerca de Nettuno. Eran extremadamente pobres y sólo tenían pan duro para alimentarse –amasado una vez al mes- y polenta.[1] Con una vida tan dura, lo único que les sostenía y les fortalecía para salir adelante era la fe, y por tanto era una familia muy piadosa: oraban en común, nunca se iban a dormir sin haber rezado el rosario y acudían a misa todos los domingos, lo cual era mucho para aquel entonces.

La "Cascina Antica" (dcha.) lugar de vida y de martirio de la Santa. Ferriere Conca, Nettuno (Italia).

Las grandes llanuras pantanosas del Agrio Pontino, a donde emigraron y empezaron a trabajar bajo la autoridad del conde Mazzoleni, eran zonas muy insalubres, donde proliferaba el mosquito de la malaria, por lo que esta enfermedad hacía estragos entre los campesinos. El día 6 de mayo de 1900 muere Luigi Goretti tras contraer la enfermedad, dejando a su esposa Assunta viuda, con seis hijos, endeudada y atrapada, pues no podía pagar los derechos de aparcería al dueño de la finca, y por tanto, no era libre para marcharse. La cosecha fue buena y el conde se la quedó toda, y aún así los Goretti quedaron debiendo 15 liras, muchísimo dinero para la época. Maria ya entonces, con diez años de edad, demostró una gran inteligencia y una madurez precoz, pues al ver el sufrimiento de su madre le dijo: “Ánimo, mamá. ¿Por qué tienes miedo? ¡Ya vamos siendo grandes! Basta con que el Señor nos dé salud. Saldremos adelante, saldremos. La Providencia nos ayudará. ¡Lucharemos y seguiremos luchando!”

Pero si había alguien que ayudase a Assunta, ésa era Maria. En casa, ayudaba a su madre con la limpieza, en la compra, en la venta de los huevos de las gallinas y palomas que criaban en casa, traía agua desde el pozo, preparaba la comida para los trabajadores del campo, zurcía la ropa rota… en fin, que con diez años ya hacía las tareas de una mujer adulta. La fe le ayudaba a sobrellevar con fortaleza su dura existencia. La gente, viendo a Maria, decía a Assunta: “Tu hija es un ángel”. Ya entonces forjaba una heroica disposición de ánimo, sin duda fruto de su agotadora cotidianeidad, como se ve en una anécdota que contó a su madre cuando se dirigió a la fuente a llenar el cántaro de agua y se encontró a un chico y una chica intercambiando palabras obscenas. Assunta la reprendió diciéndole: “Y tú, ¿por qué los escuchabas?” Maria respondió: “Mientras llenaba la jarra de agua no tenía más remedio que escucharles”. Assunta replicó entonces: “Pues lo que te entre por una oreja que te salga por la otra. Mira, hija, como tú te sorprendes de las cosas de los otros, otros pueden sorprenderse de las cosas que tú hagas.” A lo cual Maria respondió convencida: “Si yo alguna vez he de hablar así, prefiero morirme antes”. Aquí se ve la influencia que ejerció sobre su hija aquella mujer fuerte y admirable que fue Assunta, que sin saberlo estaba criando a una Santa.

La Santa en oración. Lienzo en el interior de la Cascina Antica, Ferriere di Conca (Nettuno, Italia).

Lo único que hacía sufrir realmente a Maria en su miserable vida era el no poder ir a aprender el catecismo, pues eso le impedía comulgar, y se pasaba los días suspirando por recibir a Cristo sacramentado. Pero la familia no tenía dinero alguno para dedicarle a eso, por lo que al final, los vecinos, compadecidos de la niña, pusieron medios para que se pudiese preparar el catecismo, le prestaron un vestido y unos zapatos, y pudo finalmente tomar la primera comunión, que sería la única de su vida, pues en aquel entonces la gente no solía comulgar tan a menudo como ahora y Maria, desgraciadamente, ya no iba a vivir mucho más. Era el 29 de mayo de 1902, aproximadamente, según declaraciones de Assunta. María tenía casi 12 años.

La familia Goretti no vivía sola en la gran casa labriega, sino que la compartían con otra familia, los Serenelli, compuestos por el padre, Giovanni, el hijo mayor, que se marchó pronto a prestar servicio militar, y el menor, Alessandro, que sería su verdugo. En vida de Luigi, habían trabajado asociados en el campo, pero Luigi pronto se había arrepentido de asociarse con ellos, pues Giovanni, aunque buena persona en el fondo, era bebedor y malhablado; y el hijo, Alessandro, con 18 años en aquel entonces, ya se veía pendenciero y grosero. En fin, nada que ver con la devota familia Goretti. En su lecho de muerte, preocupado por la compañía en que iban a quedar su viuda y sus hijos, Luigi ya había suplicado: “Assunta, ¡regresa a Corinaldo!”, pero recordemos que ella había quedado endeudada y no podía marcharse.

Maria, a punto de cumplir 12 años, empezaba a mostrar el asomo de belleza de las muchachas que están cambiando y convirtiéndose en mujeres, pero que aún no lo son. Ella tuvo un desarrollo precoz y aunque siempre era muy recatada en el vestir –la ropa, muy pobre y de campesina, no dejaba entrever nada, y aunque iba descalza pues no tenía zapatos, siempre llevaba el cabello cubierto con un pañuelo que se anudaba en la barbilla- pronto fue evidente que estaba dejando atrás la niñez y Alessandro, con veinte años recién cumplidos, empezó a fijarse en ella. “Yo tenía mujeres de mi edad a las que recurrir, diría después, pero como no me atrevía a ir con ellas, me decidí ir a por Maria. Ella nunca me alentó ni me provocó, era muy recatada y cuando notó lo que yo quería, me evitaba”.

Imagen yacente de la Santa en el lugar en que se produjo el ataque. Cocina de la Cascina Antica, Ferriere di Conca (Nettuno, Italia).

Pero lo cierto es que Maria apenas podía evitarle, pues del mismo modo que trabajaba para su familia, también debía hacerlo por los Serenelli, a quienes cocinaba y zurcía la ropa. Empezó a sufrir constantemente el acoso de Alessandro, quien la buscaba y la molestaba, con evidente intención de acostarse con ella. Maria sentía mucho terror ante esta situación, pero no se atrevía a contárselo a su madre, porque no quería preocuparla y porque Alessandro la había amenazado claramente: “Si le cuentas algo a tu madre, te mato.” Lo único que se atrevió a hacer fue suplicarle a su madre, llorando, que no la dejara sola en casa, pero Assunta interpretó esto como una niñería -¡en ella, que era tan adulta para su edad!- y no le hizo mayor caso, pues no sospechaba lo que ocurría en realidad.

La tragedia tuvo lugar el 5 de julio de 1902, fue un acto premeditado, pues Alessandro habría preparado un punzón de hierro, afilándolo, para amenazar a Maria si de nuevo se negaba a acostarse con él. Los Goretti y los Serenelli estaban en el campo, cosechando las habas, y Maria remendaba una camisa de Alessandro en el rellano de la escalera de la casa. El muchacho, soltando un pretexto, abandonó el trabajo y se fue hacia la casa. Él mismo nos cuenta lo que ocurrió: “Me encontré a Maria y la invité a que entrara conmigo en la casa. Ella ni contestó ni se movió. Brutalmente la cogí por un brazo, pero ella se resistía a entrar; la empujé hasta la cocina que era la primera habitación que había en la casa. Ella intuyó que yo quería repetir lo que había intentado por dos veces con anterioridad y me decía: No, no, Dios no quiere; si hacemos esto vamos al infierno. Yo, viendo que ella no consentía, furioso, cogí el punzón y comencé a golpearle. En aquel momento yo bien sabía que quería realizar un acto que iba contra la ley de Dios y que quería inducir a Maria a que cometiera el mismo pecado y la maté porque se oponía. Me reprochaba y se oponía y viendo yo que tampoco lo conseguía en esta ocasión, cogí el punzón y comencé a golpearla en el vientre como se pega y golpea al maíz. Recuerdo bien que Maria intentaba cubrirse y yo la golpeaba con el punzón. Ella decía, ¿qué haces Alessandro? Vas a ir al infierno. La recuerdo envuelta en sangre y tuve conciencia de haberla herido mortalmente”.

Mesa de hospital sobre la cual fue operada la Santa. Museo del Santuario de Nettuno, Italia.

Las heridas que recibió Maria – catorce estocadas en total, seis en el torso y ocho en la espalda- fueron atroces, además de cuatro pequeñas contusiones por el forcejeo con su agresor. La alcanzó en el pericardio, el pulmón izquierdo y los intestinos. Al verla en el suelo en un charco de sangre, Alessandro la abandonó y subió a su habitación. Tras unos segundos de inconsciencia Maria abrió los ojos y empezó a gritar: “¡Giovanni, venga, Alessandro me ha matado!”. A los gritos de Maria despertó su hermana Teresina, la pequeña, quien se puso de pie en la cuna y empezó a llorar. Atraídos por el llanto del bebé acudieron los trabajadores del campo y se encontraron el dantesco panorama. Assunta narra el terrible momento: “La levantaron del suelo y la trasladaron a una cama. Yo, al ver tanta sangre y la ropa desordenada, pensé que habían violado a mi pequeña, por lo que levanté su ropa para confirmar si tenía señales de ello. Entonces vi su vientre abierto y los intestinos saliendo de la herida. No sé qué me pasó entonces, creo que grité y me desmayé.”

Alessandro la había destripado como a un cerdo, por lo que las heridas eran mortales. Los médicos que la recibieron en el hospital de Nettuno a las ocho de la tarde, tras un largo y penoso viaje en ambulancia, no podían creerse que aún siguiese viva. No era mucho lo que se podía hacer por ella, pero intentaron salvarla con una laparotomía o cirugía del vientre, tratando de reparar en algo el estropicio. Por su juventud y la extrema gravedad de las lesiones, no podían anestesiarla: la operaron en vivo durante dos horas, lo que supuso un sufrimiento salvaje y una sed devoradora, que ella soportó de forma increíble, sin apenas quejarse. Al final, ordenadas las vísceras y reparadas en lo posible las heridas internas, la cosieron y la trasladaron a un cuarto, pero era evidente lo que iba a ocurrir: no había todavía antibióticos a su alcance, por lo que pronto se declaró la infección masiva del torso –peritonitis séptica aguda-, le subió la fiebre, y junto con la gran cantidad de sangre perdida, todo ello acabó por despacharla.

Es entonces cuando ocurre el milagro, la grandeza de este terrible suceso, la luz al final del túnel oscuro. Assunta, destrozada por el inmenso martirio de su hija, llama al confesor e inclinándose sobre ella, le dice: “Marietta, ¿perdonas de corazón a tu asesino?” Se lo decía a una niña que no tenía aún doce años, que no había gozado de infancia alguna, que había trabajado duramente todos los días de su breve vida, que se había dejado masacrar por no ser violada, que llevaba horas de espantosa agonía y que había sufrido hasta el extremo. Y entonces esa niña, que apenas había vivido, pero que había apurado el cáliz amargo hasta las heces, responde con plena lucidez y pleno convencimiento: “Sí, lo perdono por el amor de Jesús, y quiero que esté a mi lado en el Paraíso. Que Dios lo perdone, que yo ya lo he perdonado”. Allí estaba la luz, después de aquella orgía de maldad y sangre. Allí estaba la grandeza de aquella criatura, más allá de su lucha enconada por mantener la pureza.

La Santa perdona. Óleo en la Cascina Antica, Ferriere di Conca (Nettuno, Italia).

Poco después, entró en agonía y empezó a delirar, llamando a gritos a su padre y defendiéndose todavía de Alessandro, y murió al poco rato. Posteriormente, cuando Assunta, todavía sufriendo por si su hija había sido violada además de masacrada, pidió que examinaran el cuerpo de la niña, y efectivamente: su virginidad estaba intacta. Su lucha, agonía y muerte no habían sido en vano. Pero todavía estaba por realizarse el milagro mayor: el perdón había sido dado, ahora quedaba recoger los frutos de ese perdón.

Alessandro había sido arrestado por los carabinieri casi inmediatamente después del asesinato, quienes habían tenido que intervenir para evitar que la multitud, furiosa, linchase al muchacho. Como con 20 años de edad todavía era menor según las leyes de la época, pudo eludir la cadena perpetua. Sin embargo, al confesar ampliamente y sin vergüenza lo que había hecho, y no mostrar el menor arrepentimiento por ello, fue condenado a 30 años de trabajos forzados. El arrepentimiento vino muchos años después, cuando tras una visita del obispo de la diócesis, soñó que Maria venía hacia él sonriendo y derramando sobre él una lluvia de catorce lirios: tantos símbolos de su virginidad como puñaladas le había atestado. Se despertó y rompió a llorar. Luego tomó hoja y papel y escribió al obispo: “Lamento sobre todo el crimen que cometí, porque soy consciente de haberle quitado la vida a una pobre niña inocente que, hasta el último momento, quiso salvar su honor, sacrificándose antes que ceder a mi criminal voluntad. Pido perdón a Dios públicamente, y a la pobre familia, por el enorme crimen que cometí. Confío obtener yo también el perdón, como tantos otros en la Tierra”.

Se había obrado el milagro más grande, el del perdón, que supera a todos los prodigios imaginables. Catorce años antes de que expirase su pena, Alessandro fue liberado por buena conducta y sincero arrepentimiento. Luego pasó a vivir a un convento de frailes capuchinos, entrando como terciario y ocupándose del huerto. Por su buena disposición, fue admitido entre los testigos a declarar en el proceso de beatificación de Maria, algo que fue muy duro para él, pero que se obligó a hacer pues, según dijo, “Debo reparación, y debo hacer todo lo que esté en mi mano para su glorificación. Toda la culpa es mía. Me dejé llevar por la brutal pasión. Ella es una santa, una verdadera mártir. Es una de las primeras del Paraíso, después de lo que tuvo que sufrir por mi causa.”

Relicario con un hueso del brazo de la Santa, junto a su imagen yacente. Santuario de Corinaldo, Ancona (Italia).

Pero toda penitencia y arrepentimiento no le parecían suficientes para enmendar el daño hecho. Así que en la Navidad de 1937 se presentó en la casa de los Goretti, ante Assunta, y aquí se dio otra escena inolvidable, pues la madre de Maria, digna madre de una digna hija, dio también un ejemplo increíble. ¿Qué hay más doloroso para una madre que ver a su hija destripada y masacrada? Pues hete aquí que su asesino se presentaba ante ella y le decía: “¿Me reconoce usted, señora Assunta? ¿Podrá perdonarme por lo que hice?”. Y Assunta, una mujer irrepetible, le respondía con el mismo convencimiento y la misma lucidez con que su hija había perdonado: “Si Maria te perdonó, ¿cómo no voy a perdonarte yo?” A partir de ese día, madre y asesino estuvieron juntos y ella siempre le defendió ante las críticas de los demás, pues el arrepentimiento de Alessandro era sincero.

Así pues, la grandeza y lo extraordinario de María Goretti, y del terrible caso que la envolvió, no es, en mi opinión, como nos han dicho, la defensa de la virginidad, sino la grandeza del perdón: el perdón de la hija, el perdón de la madre, y el gran fruto de ese perdón, el arrepentimiento y la conversión del asesino. Un argumento demoledor en contra de la pena de muerte y el castigo físico de los criminales. Un milagro que supera a cualquier otro.

Vista de la figura que contiene los restos de la Santa. Santuario de Nettuno, Italia.

Maria Teresa Goretti, primera mártir reconocida de la pureza, fue canonizada el 12 de junio de 1950 por el papa Pío XII, en presencia de la madre y de la familia. Su cuerpo, hasta el día de hoy, se venera en el Santuario de los Padres Pasionistas de Nettuno (Italia), donde acude gente de todo el mundo a venerarla y a pedir su intercesión. Es la patrona de la moderna juventud, de las víctimas de una violación y de la infancia en general.

Finalmente (y pidiendo disculpas porque sé que el artículo ha quedado, quizás, demasiado largo), como me gusta hacer recomendaciones más dinámicas que la lectura, recomiendo que veáis la película más reciente que se ha hecho de la Santa, una producción televisiva italiana que, si bien introduce algunas modificaciones en la trama para hacerla más fácil y agradable de ver, es una versión estupenda y muy buena, además, para tomar conciencia de las duras condiciones en las que vivían los campesinos en los pantanos del Lazio, que es a fin de cuentas, la vida que vivió la Santa. La película comienza en el momento mismo del asesinato y mientras dura la agonía de Maria, hace un flashback recorriendo los dos últimos años de su vida, hasta el desenlace final. Es preciosa y la recomiendo, aunque sea por ver el contexto, por ello os dejo la intro de la película, para quien quiera, se la vea y si le convence, se busque la película. Yo la he visto y creo que vale mucho la pena.

Meldelen


[1] La polenta es una especie de gacha, o pasta de cereal, preparada a base de harina de maíz. Con este puré subsistía toda la familia Goretti.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

24 pensamientos en “Santa Maria Goretti: el milagro del perdón

    • Gracias, Tacho! Vi la peli por Internet y la verdad es que estoy esperando la ocasión para comprármela, si es que la encuentro. No soy muy amiga de las pelis de Santos, porque suelen contarte un cuento chino la mayoría de veces, pero gracias a Dios hay excepciones y ésta es una de ellas.

  1. Una gran Santa. Tienes razón del Perdón mas que de la Virginidad. De hecho a mi hermana le pusieron el nombre de esta Mártir. Además esta película es muy buena acerca de la Vida y Martirio de esta Santa.

    • Gracias, Enmanuel. Yo es que siempre me he maravillado de que se hablase tanto de la virginidad y pusieran el perdón en segundo lugar. No es así. Incluso alguien que no sea ya virgen se defendería de una agresión sexual y lo haría con todas sus fuerzas, ya que a nadie le gusta que le pongan la mano encima sin su consentimiento. Pero, ¿el perdón? A mi siempre me ha impresionado. No era más que una cría a la que habían masacrado y perdonó con toda lucidez. ¿Y la madre? ¡Menuda mujer era Assunta! Y generalmente tampoco se valora el papel que ejerció en la santidad de su hija. Yo creo que ella no es menos Santa que Maria.

  2. Ana Maria estupendo articulo,no te disculpes por que creas que es demasiado largo,para nada,has contado todo lo que se tenia que contar.
    La vida de Santa Maria Goretti fue una de las primeras biografias de santos que lei,me impresiono profundamente.
    El traslado en carreta hasta el hospital donde la operaron fue otro verdadero calvario,en el libro aparece una foto que me conmueve mucho,la madre de Maria,Assunta, junto a Alejandro Serenelli (no se si fue tomada del dia que fue a visitarla).
    Queria preguntarte si los oleos que hay en la “Cascina Antica” forman parte de algunos mas dedicados a la vida de esta santa (a mi me da la impresion que si).

    • Así es, pertenecen a una serie de óleos sobre la vida de la Santa. Que yo sepa hay dos series, de ésta que has visto en el artículo, sólo tengo estos dos. Luego hay otra, mucho más hermosa, de la cual tengo el momento del martirio y el de la muerte en el hospital, pero las fotos son de muy mala calidad y no he podido ponerlas en el artículo, lo cual es una pena. De todos modos sabes que cualquier cosa que te interese me la puedes pedir. De esta Santa, como de otras, tengo muchas imágenes.

      • hola… mi nombre es Wilmer, soy artista plástico, estoy haciendo en este momento una serie de pinturas basado en la iconografia de mártires cristianos y descubrí esta pagina que ha resultado muy útil en la investigación que adelanto, estaba leyendo que tenias imágenes que no están colgadas en la pagina, quería saber si tu me las puedes facilitar. te agradezco mucho…
        att. Wilmer

        • Estimado Wilmer, estamos convencidos de que Meldelen estará encantada de compartir su base de imágenes contigo, pero debes enviar la solicitud al correo del blog, a través de la pestaña “Envíanos tu pregunta”, en el menú del blog, de lo contrario no podremos atenderte como es debido. Gracias.

  3. Gracias, Ana! recuerdo mucho a esta senta porque en mi barrio tenemos una sección primaria que está bajo su patrocinio… en ese lugar celebramos en su momento la pascua juvenil y, personalmente y dado que realizábamos el evento en un edificio en su honor, rezé a esta santita encomendando esta labor. Por supuesto, nos fue muy bien, a Dios gracias.

    Y me agrada que hagas énfasis en ese acto heroico de esta chica, más allá de asuntos virginales, porque en esto sí que se pareció mucho a nuestro Maestro… y por supuesto, de acuerdo contigo en que esta semilla tuvo muy bueno cuidados en el seno de su familia, al amparo de su santa madre. Luego, más que una, son dos las santas detrás de esto…

    • Cierto, y es que olvidamos que pese a su madurez precoz seguía siendo una niña y su madre tenía no poca influencia en ella… Assunta Carlini debió ser una mujer de armas tomar. Viuda, con seis hijos, hecha al duro trabajo del campo, y que soportó con entereza la prematura pérdida de otros hijos que murieron muy niños, la del marido, y la masacre de su hija Maria. Y aún así perdonó a Alessandro y lo tuvo cerca hasta su muerte, como un hijo más. Me pregunto cuántos serían capaces de esto… yo no, desde luego.

      Por cierto, me ha emocionado mucho ver que en la misa de hoy se ha mencionado a la Santa y se la ha recordado, aunque nuevamente el párroco ha caído en la candidez de resaltar únicamente la defensa de la virginidad, olvidándose de la grandeza del perdón.

  4. Ana desde la perspectiva de género, la situación de martirio presentada en María Goretti es calificada por algunas mujeres “feministas” como un acto de sumisión al hombre, dándole más fuerza, más autoridad sobre las mujeres, una crítica demasiado dura en un mundo tan abierto a ciertas posturas sociales y teóricas que desvolorizan y deshumanizan a las personas. Consciente estoy de que la actitud tomada por María y Assunta a lo largo de su vida (obviamente después de la muerte de su hija) es sincera y sin mancha alguna. Un ignorante diría que ellas fueron “tontas” al perdonar un criminal, pero al mismo tiempo no conocen o incluso reconocen el valor que tiene un verdadero cristiano ante las diversas índoles de persecución. Esta perspectiva estimada Ana debe ser vista más humanamente posible. No entiendo solamente el porqué el dolor de Alessandro ante su participación al dar testimonio para la santificación de María…, explícame por favor.

    Muchas gracias…

    Fray Marcelino de Jesús, CSFJ

    • Querido Eddy, me ha sorprendido lo que me comentas de las feministas, tengo entendido que algunas posturas feministas, lo que critican, es la instrumentalización del caso de María Goretti para hipervalorizar la virginidad de una mujer hasta el punto de llegar a la banal conclusión de “más vale morir que perderla”, una salvajada ya que caemos en la ridícula contradicción de valorar más la virginidad que la vida, cuando la vida es lo más sagrado que hay y especialmente si te dices cristiano. No poca gente, sacerdotes incluidos, encastrados en una rama “conservadora” de la Iglesia, ha hecho esta lectura del caso de María Goretti, hasta el punto de reducir el valor de una mujer al estado de su himen, lo que significa retrotraerse a los tiempos medievales. Eso, me parece muy bien que lo critiquen, porque es una barbaridad.

      Pero no sabía que alguien había interpretado el perdón del asesino como una sumisión al macho. La verdad, me parece considerablemente retorcido. Alessandro Serenelli cometió un crimen y con él un error gravísimo, pero en el fondo no era una mala persona, porque aunque tardó, se arrepintió y nunca volvió a hacer daño a nadie. Son los reincidentes, los que pegan a una mujer un día sí y otro también, los que van a la caza de la hembra para violarla, los que merecen un trato más duro, una justicia más severa y el perdón, sí, pero no gratuitamente.

      Ya que lo preguntas, a Alessandro le resultó muy doloroso testificar en el proceso de beatificación de María porque al hacerlo rememoraba públicamente el acto tan atroz que había cometido. Supongo que si te pones en su piel comprendes su malestar: estás arrepentidísimo, pero te toca contar otra vez lo que hiciste y se toma nota de cada una de tus palabras. Debió ser muy desagradable para él -aunque ni hablemos de compararlo con el sufrimiento físico de Maria- y además, no quiso estar presente ni en la beatificación ni en la canonización de Maria, porque según él dijo, “un asesino no es una vedette” y no quería atraer las miradas sobre él en un momento que era sólo de Maria y de sus familiares.

      En fin que, sobre ser un asesino y haber cometido una atrocidad, en el fondo no era mala persona y se arrepintió el resto de su vida. El hecho de perdonar y redimir a un criminal no significa someterse a él, sino sacar del ser humano más hundido en su miseria la luz y la oportunidad de hacer de él una persona nueva. ¿Sumisión? No veo que haya una grandeza mayor.

      • Ana Maria he leido estos comentarios y estoy completamente de acuerdo contigo excepto en una cosa,por dos veces mencionas “en el fondo no era una mala persona” sobre Alejandro Serenelli.
        Entiendo lo que quieres decir,pero creo que la palabra,la frase queda bastante incorrecta.
        Que alguien cometa un asesinato y luego se arrepienta no es como para decir eso,creo que hay otras maneras,pero es mi opinion,no se que pensaras.

        • Es posible que no me haya explicado bien, Abel. Pero lo que quiero decir es que si Alessandro Serenelli hubiese sido una mala persona -con todo lo que ello significa-, no se hubiese arrepentido jamás de lo que hizo, no hubiese colaborado con el proceso de beatificación y canonización de Maria, no hubiese pedido perdón pública y privadamente, ante la sociedad y ante los familiares, no hubiese sido un devoto personal de la Santa, no se hubiese dedicado a servir a los frailes capuchinos y, lo que hubiese sido lo peor de todo: al salir de la cárcel habría reincidido, volviendo a acosar o a perseguir a alguna otra muchacha, y quién sabe si volviendo a matar.

          Una mala persona de verdad, hubiese hecho eso. Pero Alessandro, aun siendo un asesino que eso nadie se lo quita, hizo justamente lo contrario, porque estaba auténticamente arrepentido de su crimen. Así que lo reitero: sería un asesino, cometió un grandísimo crimen, pero en el fondo, no era una mala persona.

          Y Maria, quien dijo “lo quiero junto a mí en el Paraíso”, debía saberlo muy bien.

  5. Meldelen. Imagínate hablar de Castidad, virginidad ESCANDALIZA HOY A LOS JÓVENES Y A LA SOCIEDAD. No crees que si fuéramos dueños de NUESTRO PROPIO CUERPO (pues hay quienes justifican que puedo hacer con mi cuerpo lo que quiera) Seríamos dueños de NUESTRA PROPIA EXISTENCIA???? y por ende NO MORIRÍAMOS y seríamos ETERNOS????? Creo que las cuestiones de virginidad y castidad van mas allá de la Religión, de la cultura, creo que también forman parte de nuestra responsabilidad de quienes somos y de lo que quiero ser en este momento y en el futuro. Como dice el DEUTERONOMIO “Hay tiempo para cada cosa” Creo que quien ha sido violado o violada Conoce la experiencia en carne propia y, quien no ha sufrido eso ni con toda la imaginación posible y estudio que tenga VA A PODER SENTIR LO QUE ESAS PERSONAS HAN SENTIDO. La pregunta sería ¿María Goretti quizo proteger su VIRGINIDAD? ¿O mas bien Evitar un Acto que para su edad escasos 11 años no era el momento adecuado para llevar aquel acto? o ¿Cuántas mas cuestiones nos podemos formular??? Tengo entendido que PIO XII llegó a comentar que si María Goretti no hubiese sido Mártir (Su vida en si ERA UN GRAN TESTIMONIO COMO CRISTIANA) y que merecería de todos modos SER CANONIZADA y me preguntó también yo ¿Y SU MADRE ASSUNTA???? Acaso se queda fuera de todo esto??

    • Bueno, una cosa son los hechos en torno a la vida de Maria Goretti, y otra cosa es lo que la gente -Papas, prelados, feligreses- hayan interpretado en torno a ello. A las personas les gusta complicar las cosas más de lo que son. Maria se defendió de una agresión sexual lo mismo que nos defenderíamos cualquiera. Ella decía, “no hagas eso, es pecado, irás al infierno” para disuadir a Alessandro de ponerle las manos encima, porque a su edad ya tendría conciencia de que aquello no estaba bien, pero no porque no estuviesen casados o ella fuese virgen o quisiese mantener su virginidad. ¿Crees que le daría tiempo a pensar en esos detalles? Es más simple: le estaban poniendo las manos encima y ella no quería eso, simplemente porque le causaba disgusto.

      Sí estoy de acuerdo en que quizá, sin el martirio, también hubiese sido una muchacha sorprendente, pero hay muchas personas así que nunca llegan a ser reconocidas, personas “santas” sin beatificación ni canonización, de ahí que yo quiera hacer mención de la madre, Assunta, que era una mujer extraordinaria. Y sigo reiterando que la cuestión de la virginidad es secundaria en Maria Goretti, lo más grande de ella es el perdón. Quien únicamente piensa en lirios y flores, está minimizando la grandeza de Maria Goretti, así de simple.

      Y bueno, esto lo digo por mi cuenta: yo soy joven y a mi la virginidad y la castidad no me escandalizan… son una opción, y quien quiere llevar ese ritmo de vida me merece tanto respeto como quien elige libremente no llevarlo, aunque esto último sí escandalice, si no a la sociedad, al menos a los círculos de la Iglesia.

  6. Muy buen articulo como se espera de ti Ana cuando se trata de mujeres martires, a mi me parece Santa Maria Goretti una gran gran santa, aun recuerdo que desde pequeño que estudie en el colegio de religiosas siempre nos contaban la vida y martirio de Santa María Goretti aunque como bien dices haciendo enfasis en la defensa de su inocencia y virginidad, pero desde aquel entonces en que m contaron su vida las religiosas me parecio admirable toda la vida de esta santa, desgraciadamente aqui en México pues ni en la misa se le menciona porque la Santa no es ni si quiera memoria libre, ojala y su celebración se extendiera más porque María Goretti con su perdon nos enseña muchas cosas que nos hacen falta aprender y que todos deberiamos hacer.

    • Gracias, André, yo estoy de acuerdo en eso contigo. Ojalá todos supiésemos perdonar el mal que nos hacen y hacerlo sin rencor, y además un perdón no sólo como el de Maria, sino también el de Assunta. Creo que ambas alcanzaron el grado de perfección en el perdón: una, perdonando a su carnicero y deseándolo a su lado en el cielo; la otra, perdonándo al asesino de su hija y no guardándole rencor, sino más bien protegiéndolo, el resto de su vida. Yo no sería capaz de tanta grandeza.

  7. He leido muchos artículos sobre Santa Maria Goretti, pero ninguno escrito como este, en el que relatas con una sencillez y realismo tal y como debió de ser la vida y martirio de esta conocidísima santa italiana, muy dada a relatos ñoños y beatones.
    Muchas gracias, Ana Maria y muy especialmente por la foto de la camilla donde la operaron; no la conocía.

    • Muchas gracias, Antonio, por valorar así mi humilde trabajo de redacción. De todos modos, y que me perdonen mis compañeros por la expresión que voy a usar, a mí los relatos ñoños y beatones me dan ganas de vomitar, y digo esto con el máximo respeto a los devotos de la Santa y a la Santa misma, bendita sea su memoria.

      Creo que perderse en chorradas devotas oculta la auténtica grandeza de esta niña, por eso hay que ir a su vida real para comprender lo extraordinaria que fue, y dejarse de gaitas.

  8. La gran desgracia de esta niña fue la de ser de clase baja e inculta.Caer bajo el poder manipulador de la indigna iglesia católica, que aprovecha la pobreza en su beneficio y exalta como virtud la virginidad , fue la base para que un salvaje ejerciera sobre ella su violencia patriarcal . De nada le sirvió a esta criatura ser santificada: murió horriblemente maltratada y traumatizada. El violador quedó como un pobre hombre arrepentido y la iglesia, como siempre, como la gran beneficiaria del negocio montado alrededor de un crimen sexual. Es repugnante.

    • Pero vamos a ver, Sonia, ¿qué tendrá que ver una cosa con otra? Porque lo que entiendo de tu comentario es que María fue agredida y asesinada por ser pobre, inculta y católica. Verás que eso no tiene sentido. A muchas mujeres nobles, cultas y de otras religiones, hasta las que no son creyentes, también les ha sucedido eso. La violencia patriarcal es patrimonio de todas las épocas, extracciones sociales, sociedades y religiones.

      Estoy de acuerdo contigo en que la santificación no basta para reparar el daño hecho a esta pobre criatura; pero te recuerdo que el asesino no se fue de rositas: pasó muchos años en la cárcel y sólo se le soltó cuando estuvo arrepentido y rehabilitado. ¿O es que defiendes la pena de muerte para los criminales?

      Y también comparto que los negocios hechos a base de la buena voluntad y la fe de la persona son repugnantes, pero en el caso de María Goretti no se ha montado ningún “negociazo”, así que no sé por qué dices eso. La pequeña reposa en su santuario, donde acuden a visitarla miles de fieles, o a veces salen sus reliquias para dar algún tour; y lo poco que pueda ganar el santuario por la visita de los peregrinos se gasta en el mantenimiento del santuario, en el mantenimiento de su casa; en resumen, en CONMEMORAR la cruel muerte de esta criatura. ¿Qué hay de malo en eso? ¿No se conmemora el sacrificio de otras mujeres también, sean heroínas, pensadoras, creyentes o no?

      Me parece que has criticado por criticar, llevada por tus prejuicios anticlericales. Antes de opinar, deberías pensar un poco mejor lo que vas a decir. La única manipulación que veo en el caso de María Goretti es utilizarla para decir a las mujeres cristianas lo que tienen que hacer con su cuerpo, pero eso, justamente, lo he dicho de sobra en el artículo y en mis comentarios.

  9. Hola Ana! Cuanto tiempo ha pasado desde que nos hemos conectado. Ya no tengo Facebook pues esta fue la manera mas util de mandarte un mensaje (o por el Instagram de mi compania, lo cual yo manejo (@dapratorigali). Espero que nos podremos comunicar mas, pues ya tienes mi correo electrónico.

    Buenisimo el articulo de Santa Maria Goretti! Decidi mandarte el saludo aqui porque en Septiembre vienen las reliquias de la santa a Chicago en su imagen yacente! Sabras ya, estaré allí para venerarla. Tambien queria ofrecer tomarles algunas fotos para que las tengas en tus archivos, te interesa? Estará en la parroquia de St. John Cantius aquí en Chicago, la misma que yo atiendo a Misa.

  10. Anoche sone con Sta. Maria Goretti. Yo estaba en el Vaticano con
    varias personas y prelados. Entre ellos uno de ellos que supuestamente era Santo tambien. Me regalaron unas flores blancas y una medalla de Sta. Maria Goretti que despedia incienso.
    Me parecio muy raro. Vi personas en los altares que habian mordido
    manzanas y habian sido depositadas junto a las estatuas de los santos. A alguien junto a mi, la vendedora de medallas le dio una del
    Sagrado Corazon que tambien despedia incienso. Yo queria esta para mi, pero me dio la de la Santa. No entendi el significado.., pero
    me encanto. El prelado me dijo que yo era principe, lo cual efectivamente lo soy, pues pertenezco a la Casa Arpad de Hungria.
    Soy 30 nieto de St. Lazlo. Muy asombroso. Me siento protegido por ella. Amen.

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