Santas Justa y Rufina de Sevilla: patronas de los alfareros

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Detalle del óleo de Bartolomé Esteban Murillo dedicado a las Santas. Museo Provincial de Sevilla, España.

En el día de hoy conmemoramos a dos hermanas mártires, oriundas de Hispalis (actual Sevilla, España) y que fueron martirizadas en tiempos de Diocleciano. Aunque, como he dicho, se las conmemora generalmente el 19 de julio, hay que tener en cuenta que no siempre aparecen citadas en este día: así lo hacen el Martirologio Jeronimiano –que sólo menciona a Justa- y los de Adón y Usuardo –que sí las mencionan a las dos-; pero en cambio, el Martirologio Romano las cita el día anterior, 18 de julio, y los libros litúrgicos mozárabes lo hacen el día 17.

La primera sorpresa que nos dan estas hermanas mártires es que el relato de su passio tiene todos los visos de ser bastante auténtico, sin deformaciones excesivas, lo cual nos acerca un poco mejor a su realidad cotidiana. Un lujo que, como ya sabéis, no nos permiten los relatos de los grandes mártires más conocidos. Deducimos esto a partir del relato, que es muy sobrio y exacto, dando mucha información sobre ritos y cultos grecorromanos que nos hace ver positivamente su exactitud histórica. Y eso que es del siglo VI, dos siglos después de las muertes de ambas, pero relativamente temprano si lo comparamos con otros casos. El relato, que es muy conocido ya en el siglo VII, viene recogido en un manuscrito del X, y vamos a verlo ahora.

Según este relato, las hermanas Justa y Rufina nacen en Sevilla a finales del siglo III, siendo Justa dos años mayor que su hermana –se han calculado unos 20 años de edad para la primera y 18 para la segunda-. Se ganaban la vida vendiendo cacharros de cerámica, aunque no está claro si los elaboraban ellas mismas o simplemente los compraban ya hechos y los vendían; pero en cualquier caso, es por esto que se las celebra como patronas de alfareros y vendedores de cerámica.

Cerámica votiva de las Santas Alfareras ("Santes Escudelleres"), patronas de Manises, Valencia. Obra de Juan Colón Buendía.

Pero con ocasión de las fiestas en honor a Salambó o Salambona [1], una procesión que llevaba la imagen de la diosa pasó por delante del puesto de las hermanas. Los devotos de este culto oriental iban danzando y pidiendo un óbolo (moneda) para el culto de la diosa, en este caso, para la ofrenda floral que se le haría a la imagen en su jardín sagrado. A ellas les pidieron directamente unas jarras de las que vendían para colocar las flores. Pero ellas, que eran cristianas y no querían contribuir al culto de un ídolo pagano, se negaron. Entonces, en venganza, los devotos de la diosa se arrojaron sobre la tienda y les rompieron toda la mercancía que tenían para la venta. Ellas, indignadas, se volvieron directamente contra la imagen de la diosa y la hicieron pedazos.

Naturalmente, esto causó gran furia entre los devotos, que se apoderaron de ellas, las ataron, y entre golpes, insultos y maltratos, las llevaron hasta el pretorio y las entregaron al gobernador Diogeniano, que entonces regía la provincia de la Bética. Él, para hacer justicia contra el sacrilegio cometido, las hizo encarcelar y torturar. Trató de obligarlas a participar en una nueva procesión en honor de Salambona, esta vez con los pies descalzos para mostrar mayor piedad, pero como se negaron rotundamente; mandó torturarlas con crueldad: las descoyuntaron en el potro, las colgaron desnudas de sus cabellos al techo de la cárcel y las azotaron hasta que se desmayaron, les arrancaron las uñas de las manos y de los pies y luego; en este estado, las ataron a un carro y las fueron arrastrando por lo más pedregoso y abrupto de la Sierra Morena, hasta que se desmayaron de nuevo.

En este estado en que quedaron, a Justa se le infectaron las heridas y le subió la fiebre, por lo que murió de noche en la cárcel, quedando sola la hermana menor, Rufina. Aquí el relato dice que ella murió finalmente decapitada, aunque la tradición popular ha querido ponerla en la arena del anfiteatro, arrojada a un león, que en lugar de atacarla se puso a lamerle las heridas de los pies destrozados, como se la suele representar habitualmente. En cualquier caso, ambas finalmente murieron y se asume generalmente que la época del martirio fue en torno al año 287; y el motivo, no habiendo todavía una persecución legalmente establecida, al menos contra los cristianos de a pie, sería la agresión o sacrilegio contra un culto pagano.

Las Santas sostienen la ciudad de Sevilla. Tabla gótica del Maestro de Moguer.

¿Por qué decimos que este relato sí es verídico y creíble, en contraposición a otros que nos son más conocidos? Por la ausencia del elemento prodigioso y milagroso, y por los motivos claros del martirio. El autor de este relato, si es que no recogió los datos de un testigo visual del martirio, recogió con sumo respeto las tradiciones orales o históricas existentes respecto a las dos Santas, sin deformar la historia con milagrerías o discursos grandilocuentes. Además, la exactitud y fidelidad con que describe los ritos y cultos dedicados a Adonis y Salambona, una de las religiones de origen oriental con tanto auge en aquella época, nos hace pensar positivamente acerca de ello.

Los cuerpos de las Santas se veneraron en Sevilla desde el mismo tiempo del martirio hasta la llegada de los musulmanes en 711, en esta etapa se escondieron para evitar su profanación y dispersión. Se habían perdido, pero el siglo pasado fueron descubiertas en Alcalá de los Gazules, Cádiz, por lo que han sido plenamente recuperadas y se pueden venerar de nuevo. También, bajo la iglesia de la Trinidad en Sevilla, se conservan las cárceles donde fueron encerradas y torturadas. Se pueden observar unas cruces grabadas en la pared de una celda, que ellas habrían trazado rascando la pared con las uñas, así como las argollas en el techo donde las habrían suspendido, colgando de sus cabellos.

La iconografía las suele representar juntas, rodeadas de sus cacharros de cerámica y sosteniendo la torre de la Giralda, el minarete almohade que es lo único que resta de la antigua mezquita de Sevilla. Esto es así porque se dice que durante un terremoto violento que sufrió la ciudad durante la Edad Media, no afectó en absoluto a la torre, que no se desplomó, fenómeno que los sevillanos atribuyeron a la intervención de las Santas –cuando en realidad, la magnífica cimentación de la torre tiene mucho que decir al respecto-. En cualquier caso, siempre aparecen así y podemos distinguir a Rufina, porque a menudo le colocan un león a los pies. Pero el hecho de que el Martirologio Jeronimiano sólo mencionase a Justa ha dado lugar a muchas confusiones y deformaciones de culto, hasta el punto que únicamente Justa es venerada en muchos lugares de España, obviando la existencia de Rufina. Hay quien dice incluso, que Rufina es inventada y sólo existió Justa (!!).

Vista de las reliquias de las Santas, mezcladas con cacharros de cerámica. Alcalá de los Gazules, Cádiz (España).

Muchos artistas españoles han dedicado obras de arte a representar a las patronas de Sevilla (Murillo, Zurbarán, Goya) pero también son patronas de aquellas ciudades que tienen una tradicional e importante industria cerámica (como Manises u Orihuela), y como digo, se las reconoce universalmente como patronas de los alfareros y artesanos de la cerámica, así como de los vendedores de la misma; si bien es importante saber que el culto de estas Santas, aparte de algún caso en el sur de Francia, no parece sobrepasar el ámbito español.

 

Meldelen


[1] Salambona es una advocación de la diosa Venus en actitud triste y llorosa por la muerte de su amante Adonis. Digamos pues, que es una especie de Venus Dolorosa. Los ritos sirios celebraban la muerte y metamorfosis de Adonis con una simbología asociada a la naturaleza y al renacer de las cosas, y por tanto, venerar el dolor de Venus por la pérdida de su amante era también parte de estos ritos.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

17 pensamientos en “Santas Justa y Rufina de Sevilla: patronas de los alfareros

  1. Dos grandes Santas, tengo tiempo de conocerlas y me da un gran gusto saber que sus actas tiene toda la pinta de ser ciertas, y tienes razón parece que su culto no va más alla de España, eh tratado de conseguir estampas de ellas y en ningún lado pude encontrar, ni en Madrid cuando estuve por ahi, sobre todo eso me lo comprueba que aqui hay sitios de gran tradicion en alfaferia como Puebla y que no tienen por patronas a estas santas, asi que quiza por eso mismo de que no se cuentan tantos milagros en su passio no trascendio su devocion o quien sabe.

    • No me extraña que en Madrid no encontraras estampas, porque incluso a nivel español, estas Santas sólo se veneran en Sevilla, en alguna ciudad que tiene sólo a Justa, y en las ciudades con tradición alfarera y cerámica. Yo sólo tengo dos de ellas, una con la pintura completa de Murillo que encabeza el artículo, que me mandaron de Sevilla, y la otra es italiana. Así que ya ves, también es difícil para los que no estamos in situ, jaja.

      Y eso de que no trascendió la veneración por ausencia de milagros, revela lo hipócritas que somos a veces los cristianos, vaya…

  2. Muy buen artículo, Ana Maria; gracias.
    Al ser Sevilla una ciudad cercana a Huelva (menos de cien kilómetros) y al haber estado estudiando en ella cinco años, he tenido la oportunidad de comprobar la devoción de la ciudad hispalense hacia las santas, así como bajar al “pozo-catacumba” de la Trinidad, donde estuvieron encerradas y torturadas. He visto las marcas dejadas presuntamente por ellas rascando en la pared; se siente algo especial allí abajo.
    Especial fue también la alegría cuando me facilitaron la foto de sus presuntas reliquias encontradas en Alcalá de los Gazules. Es esa foto donde se ven los huesos junto a unas vasijas de barro, están no solo los huesos de las santas sino también los de algunos otros santos mártires andaluces según se desprende de los documentos encontrados junto a estos restos.

  3. Ana Maria no sabia que las reliquias de las dos famosas santas Sevillanas hubieran estado perdidas tal cantidad de siglos.
    Tal como lo leo en tu articulo las descubiertas el siglo pasado son las autenticas,no?
    Lo digo porque como Antonio dice “presuntas” (este Antonio…..)
    Hasta hace poco pensaba que siempre las veneraban juntas,pero tras ver algunas estampas e ilustracions en las que aparecia unicamente Santa Justa me quede de piedra.y ahora leyendo tu articulo conozco el porque.

    Aparte de este tema me parece a mi que pocos creeis en la intervencion divina (milagros) en las vidas de los santos…es como si limitarais a Dios en los asuntos mundanos….(hablo en general,no particularmente por ti).

    • ¡Ay, Abel de mi vida!
      Claro que creemos que Dios puede hacer milagros: ¿No te parece suficiente, al menos, que el sol salga todos los días por el Este?. Hace milagros, si, pero no como churros que se venden por paquetes. De ahí viene ese “abuso milagrero”.

    • Antonio dice “presuntas”, yo, con tu permiso, no me voy a permitir el lujo de contradecirle, porque él es el experto en reliquias y no yo; pero digo yo que, a falta de algo que desautorice estas reliquias, éstas son las que hay.

      Sobre los milagros, debo decir por mi parte, y reforzando las palabras de Antonio; he de decir que particularmente no creemos en los que se observan claramente que son invención del autor y adorno de la tradición. Lo que no significa que yo niegue la existencia de los milagros, pero no hay que tragar con cualquier cosa, así como no hay que negarlo absolutamente todo. Te pongo un ejemplo que veremos en el artículo de mañana: yo creo en la curación que se ha obtenido por intercesión de Santa Marina en el año 2006, que está perfectamente documentada. Pero no creo que a esta Santa se le apareciese un dragón en la celda y se la intentase comer, ¿estamos?

      Dios nos dio la lógica y el raciocinio para que los usásemos, y no seré yo la que deje que se pochen 😀 Hay que tener criterio para distinguir los “milagros” inventados -cuanto más extravagantes e increíbles, menos realistas- de los milagros auténticos, y aún así, es que ningún cristiano está obligado a creerlos si no implican un dogma de fe, así que… eso queda a título personal de cada uno, y no debería molestar a nadie.

      • Si, digo lo de “presuntas” por lo siguiente: Es verdad que cuando se encontraron estos restos en Alcalá de los Gazules, los textos que los acompañaban ponían sus nombres, pero también es verdad que estos restos estuvieron escondidos durante muchísimos años, siglos. Cuando los enterraron, está claro que los consideraban restos de estas santas, pero ¿realmente lo eran? Eso si que no se podrá demostrar porque el rastro no se les siguió paso a paso y en la Baja Edad Media (y en la Alta), sobre las reliquias podemos decir de todo.

      • Ana Maria yo no te estoy hablando de dragones ni de demonios encadenados por santas.
        Te estoy hablando de milagros o hechos sobrenaturales por intercesion divina que fueron comprobados en su epoca.
        San Jose de Cupertino levito delante de muchisma gente en su epoca,creo que incluso delante del papa,antes de ello fue investigado por la inquisicion.
        Otra cosa,la fe no es racional,ni un dogma de fe.

        • A ver, pues no hablemos de dragones en la celda de Marina, hablemos de que a Marina la tiran dentro de un caldero de aceite hirviendo y sale sin una quemadura y rodeada de angelitos que ahuyentan a los paganos malvados. Eso, que lo puso quién sabe en una passio escrita siglos después de la muerte de la mártir, es lógico cuestionarlo. Lo de la curación que te menciono, si está bien documentada, sí lo creo.

          Y desde luego que la fe no es racional, pero la fe no supone creérselo todo sin más, y tampoco es incompatible con la lógica y el raciocinio. En eso te confundes, se puede tener criterio y ser selectivo, porque por algo existen los dogmas de la fe: porque lo que no es dogma de fe, nadie te obliga a creerlo, te guste a ti o no. Así pues, yo no cuestionaré, como creyente, los dogmas de mi fe; pero todo lo demás, puedo cuestionarlo si me da la gana, y lo seguiré haciendo, porque no me gustan los cuentos chinos.

          Y eso de comprobados en su época… ¡habría que verlo! Como digo, la mayoría vienen de textos que se escriben siglos después del hecho que pretenden contar. Así que “comprobados”, nada de nada… ni en su época, ni mucho menos fuera de ella. No hablo de San José Cupertino, hablo de mis mártires sobretodo, pues es el campo que yo trabajo. Por otra parte, si a San José Cupertino lo vieron volar, me deja indiferente aun cuando fuese cierto, ya que ello no me aporta nada como creyente. Son otro tipo de milagros los que me impresionan. Y esto, a título personal. Cada uno, que coja lo que quiera… que no es dogma de fe.

  4. Creo que estoy de acuerdo contio Ana de que tampoco hay que creerlo todo todo al pie de la letra, igual otro caso semejante es el de San Jorge con el dragón, vaya es más que increible pensar que San Jorge se enfrento a un dragón de verdad como que Santa Margarita se le aparecio uno en su celda, siento que son momentos en la leyendas de los santos alegoricos y simbolicos más que reales y movidos por el folklor medieval y pues sobre lo que me decias de los milagros, si quiza a veces somo algo hipocritas los cristianos en ese aspecto no siempre pero si suele suceder.

    • A eso me refiero. Sobretodo hay que desconfiar de los milagros cuanto más extravagantes e inútiles sean… y especialmente todo lo que tenga sabor a Edad Media, porque es una época donde el relato piadoso, devoto y legendario prolifera con todo tipo de alteraciones y distorsiones de la vida real de los Santos que suelen reseñar. Hay que andarse con ojo con eso y no creerlo sin más, no significa para nada tener menos fe o no ser un creyente, porque NADA de lo que incluye a las vidas y leyendas de los Santos es dogma de fe, y lo que no es dogma de fe, NO hay obligación de creerlo. Eso es lo que me temo que muchos no comprenden. Confunden la fe auténtica con la fe ciega, y no es lo mismo, para nada.

  5. Precioso artículo Ana MAría . Tanta devoción se les tiene en Sevilla que la estación del AVE es la de Santa Justa pero no sé si también es la de Santa Rufina o se ha atribuido sólo a Santa Justa para abreviar. En todo caso han dado nombre a uno de los nudos ferroviarios más importantes.

  6. me encantoooooooo! definitivamente hasta que alguien me explica lo de la torre de la giralda con las santas felicidades

  7. Precioso artículo Ana, sigo anonadado con las cosas que se puede aprender de las passios de los mártires, sin lugar a dudas, eso también lo tengo entendido hasta en los cursos de las apariciones de santos y vírgenes, muy soberbia, cargada de dolor, recriminaciones y castigos, es falsa, las de bondad, arrepentimiento y misericordia, ciertas, en fin, creo que esto se pone cada vez mejor, aunque sigo en mi postura que los mitos tienen en su origen algo de verdadero, solo que hay que saber estudiarlos con detalle para ir discerniendo. Saludos…

  8. Vaya estas santas son unas verdaderas Heroínas de fé (ya me imagino la cara de los idolatras cuando les detrozaron a la diosa jajajajaj)… si todos los cristianos fueramos asi de valientes no seguirían exisistiendo cultos impropios ni paganos a la muerte ni nada de esas cosas. Tamb debería de ser patronas de aquellas personas que defienden la verdadera devoción a los santos, a María Santísima y Dios verdadero en al eucaristía… Sería genial que las nombraran patronas de este blog que tanto nos auxilia a aquellos que queremos seguir conociendo nuestra fé. Dios les bendiga!

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