Santos Joaquín y Ana, padres de la Santísima Virgen

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Santa Ana entrega la Virgen niña al Templo. Óleo de Jacques Stella (s.XVII).

Lo que dicen los apócrifos:
Ningún texto del Nuevo Testamento dice nada sobre ellos. La primera referencia aparece en el siglo II en un evangelio apócrifo: el Protoevangelio de Santiago, del que ya hablamos el día 18 de marzo. Este documento fue ampliamente difundido por Oriente.

Según el mismo, Ana era hija de un sacerdote de Belén llamado Mathan y tenía dos hermanas: María y Sobe. María era la madre de Santa Maria Salomé que a su vez es la madre de los apóstoles Santiago el Mayor y Juan Evangelista. Sobe era la madre de Isabel, que a su vez era la madre de San Juan Bautista. Ya por esta rama, se ve el parentesco entre Nuestro Señor y los santos Juan Bautista, Juan Evangelista y Santiago Zebedeo. Joaquín era un rico galileo que repartió sus bienes entre los pobres, el Templo de Jerusalén y su propio mantenimiento.

Se casaron y ya ancianos y sin hijos se dedicaban a la oración y a ofrecer sacrificios a Dios en el Templo. Un día en el Templo mientras ofrecían un sacrificio, un tal Rubén se indignó contra ellos pues eran estériles y eso era considerado como una maldición divina. Recordad el antiguo dicho hebreo: “El Señor te dé muchos hijos” o “El Señor te premie en hijos”. Ante esto, Joaquín abandonó su casa y se marchó al desierto donde estuvo cuarenta días en ayuno y oración solicitando la misericordia divina. Como Ana también era considerada como maldecida por su esterilidad, se dedicó al mismo tiempo a la oración.

Sigue diciendo el Protoevangelio de Santiago, que un ángel se le apareció a Joaquín en el desierto y le dijo se fuese a casa pues su esposa estaba encinta. Es curioso que el texto griego lo dice en pasado, luego algunos interpretan que fue una concepción milagrosa. Y el ángel le pone algunos ejemplos a Joaquín: Sara concibió con ochenta años a Isaac y Raquel, siendo anciana, concibió a José. Joaquín, en agradecimiento, ofreció el sacrificio de dos corderos; Joaquín y Ana se reencuentran y ella dice: “Ahora que el Señor Dios me ha bendecido, la viuda no es ya más viuda”.

Abrazo de Joaquín y Ana ante la Puerta Áurea de Jerusalén. Tabla gótica de Nicolas d'Ypres (s.XVI).

¿Y donde pasó esto? ¿En Nazareth o en Jerusalén? Nació María y con dos años de edad  fue consagrada a Dios en el Templo; la ceremonia se solemnizó un año más tarde, cuando María tenía tres años. Una tradición del siglo IV dice que la casa de Joaquín y Ana estaba en Jerusalén, cerca de la piscina probática y en el siglo V, San Juan Damasceno, construye allí una iglesia. Pero ¿cuándo murió Joaquín? No se sabe, aunque Epifanio el monje, en el siglo VIII dice que murió cuando tenía ochenta años de edad y sigue diciendo la tradición que Ana se casó dos veces más teniendo otras dos hijas: Cleofás y Salomas. Cleofás tuvo una hija llamada María que a su vez fue madre de Santiago el Menor y otros. (Nuevos parentescos con nuestro Señor). Por eso en Mateo, 13, 55 y Marcos, 6, 3 se habla de los “hermanos de Jesús”.

Algunos de estos parentescos son tradiciones pero otros son ciertos: Isabel y Zacarias son los padres de Juan el Bautista y María Salomé y Zebedeo con los padres de los apóstoles Juan y Santiago. Pero ya hemos dicho que en ningún pasaje del Nuevo Testamento se habla de Santa Ana, luego no hay ningún documento sagrado que hable de estos tres casamientos. O sea, nada cierto se sabe de los padres de la Santísima Virgen; todo son tradiciones. En los diversos textos posteriores a San Joaquín se le llama Jehoiaquin (en hebreo), Ioaquin (en griego) y Yonakir (en siríaco) y a Ana, en hebreo, la llaman Hannah.

El culto a Santa Ana:
En cuanto al culto a Santa Ana, hay que decir que en el año 550 se le dedica la primera iglesia en Constantinopla por parte de Justiniano. Los griegos celebran su fiesta el 26 de julio, el 9 de septiembre y el 9 de diciembre. En Occidente se celebra su fiesta el día 26 de julio y esta festividad se extendió por toda Europa con la Bula de Urbano VI “Splendor aeternae gloriae” del 21 de junio del año 1378. El Papa Gregorio XIII, en el año 1584 le adjudica una misa propia en toda la Iglesia de Occidente. Son famosos sus santuarios de Düren (Alemania), Auray (Bretaña francesa) y Beaupré (Canadá).

Busto relicario de Santa Ana sosteniendo a la Virgen y el Niño. Ingolstadt, año 1472.

El culto a San Joaquín:
El culto a San Joaquín es menos popular y es además, posterior. En Oriente está ligado a las fiestas marianas: Concepción (9 de diciembre), Presentación en el Templo, Natividad (9 de septiembre) y 26 de julio (con Santa Ana) y de él hacen mención San Epifanio, San Germán I patriarca de Constantinopla, San Juan Damasceno, San Juan de Eubea, San Andrés de Creta y otros. Pero la verdadera celebración litúrgica comienza a partir del siglo X.

El Calendario Palestino-georgiano conmemora el día 8 de septiembre la Natividad de la Santísima Virgen y un día más tarde conmemora a sus padres; el 18 de enero hace mención de la aparición del ángel a Joaquín en el desierto. Entre Jerusalén y Jericó existe un monasterio ortodoxo llamado de “San Joaquín en el desierto” que la tradición sitúa en el lugar donde estuvo San Joaquín.

Un breviario de Venecia datado en 1522 hace mención a que el Papa Julio II mandó conmemorar al padre de la Virgen el día 20 de marzo, pero esto fue abolido por San Pío V en el año 1568, aunque posteriormente el Papa Gregorio XII en el año 1584, restableció la conmemoración, pero cambiando la fecha al 26 de julio. En el año 1731, Clemente VI la pasó al domingo siguiente a la Asunción y León XIII le concedió rito propio de segunda clase. San Pío X fijó su fiesta el 16 de agosto pero en la actualidad, ambos padres de la Virgen son conmemorados el 26 de julio.

Sepulturas de San Joaquín y Santa Ana:
La primera mención que se hace a los sepulcros de los padres de la Virgen, la hace el egumeno ruso Daniel en el año 1110, diciendo que estaban junto a la piscina probática en Jerusalén, pero desde el siglo XV se los sitúa en la iglesia de la Tumba de la Virgen junto a Getsemaní. La archidiócesis de Colonia (Alemania) presume de poseer la cabeza de San Joaquín (!!).

Sepulcro de San Joaquín. Iglesia de la Tumba de la Virgen, Getshemane, Jerusalén (Israel).

Patronazgos:
Santa Ana es la patrona de las parturientas, de las mujeres deseosas de tener un hijo, de las madres de familia (¡por su fama de buena cocinera!), de las costureras que la imploran para no pincharse con las agujas y en general, de todo lo relacionado con lo textil: comerciantes, trabajadores, hacedoras de ganchillos, etc.

Los Santos Joaquín y Ana son los patrones de todas las personas casadas, pero especialmente de los abuelos, ya que ellos eran los abuelos de Jesús. En Alemania, los mineros le tienen especial devoción a Santa Ana y cuando bajan a la mina, aunque esté iluminada, le ponen una luz ya que “ella llevó la luz de María en su seno”. También Santa Ana es la patrona de la buena muerte porque una tradición dice que Jesús estuvo con ella en ese momento.

Sepulcro de Santa Ana. Iglesia de la Tumba de la Virgen, Getshemane, Jerusalén (Israel).

Sobre la iconografía, ya que no es lo mío, no haré mención pues han sido pintados y esculpidos por todos los artistas, especialmente Santa Ana que es representada con la Virgen y el Niño.

Antonio Barrero

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

13 pensamientos en “Santos Joaquín y Ana, padres de la Santísima Virgen

  1. Santa Ana es la Santa de mi nombre, (bueno, la mitad de él, la otra es la Virgen María); pero nunca he sentido mucha vinculación con ella por eso de que todo lo que concierne a ella es apócrifo. Está claro que la Virgen María, que fue una mujer mortal, tuvo que tener un padre y una madre, pero de ahí a que ésta se llamase Ana e hiciese todo lo que se le atribuye, en fin.

    Me sorprende que esta incierta Santa haya tenido más relieve que la otra Ana de la que sí habla explícitamente el Evangelio, la llamada Profetisa, hija de Fanuel, que vio al Niño en su presentación al templo y hablaba de él en su vejez, tras una viudez larga y de gran piedad.

    Aunque hubiese preferido la segunda a la primera o incluso alguna Santa que sea realmente tocaya mía (caso de la Beata Anna Maria Taigi, por citar el ejemplo más conocido) no ha habido manera de alterar esto: siempre se me ha felicitado este día y en fin, quién soy yo para cambiar la buena voluntad de la gente. Toca ésta, pues ésta será. Al fin y al cabo, las Santas que puedo considerar realmente mías, ésas siempre serán las mártires… 🙂

    • La piscina probática o piscina de Betesda (Betsaida), se encuentra cerca de la puerta de San Esteban dentro de las actuales murallas de Jerusalén. En tiempos de Jesús, estaba extra muros. Como se decía que sus aguas tenían propiedades curativas, en ella se sumergían los inválidos a fin de ser sanados y esto lo cuenta San Juan en el capítulo 5 de su eevangelio. Allí se levantó una iglesia que posteriormente fue destruida y más tarde, reconstruída por los cruzados.

  2. Antonio respecto a su patronzago sobre la buena muerte yos iempre he oido decir este refran o dicho:”San Joaquin y Santa Ana,buena muerte y poca cama”.
    Ana Maria no te quejes de que te haya tocado esta gran Santa para celebar tu onomastica,jejeje,a mi me toca San Vicente Ferrer…y aunque es y lo considero un grandioso santo hubiera preferido a San Vicente Martir.

    • Amigo Abel,
      Si Cristo Niño conoció a sus abuelos, seguro que jugaron juntos y yo, como abuelo, te diré que jugar con tus nietos es de lo más agradable que te puede pasar y así, seguro que puedes descansar en paz; por eso, ellos, abuelos de Cristo pueden ser los patrones de la buena muerte.
      Y permíteme una broma: lo mismo que te puedes cambiar del seguro del coche, cambiate de santo si te gusta uno más que otro, ja, ja.

  3. Aunque no se sepa nada cierto de ellos, creo que la celebración es a los padres de la Virgen y abuelos de Cristo, fueran quienes fueran y se llamasen como se llamasen, al fin y al cabo tuvieron que existir, y que gracias a ellos nos vino la luz de María y la gran luz de Cristo al mundo asi que estamos en gran deuda y agradecimiento con ellos. Y pues eso del santo patron jeje a mi me sucede algo parecido aunque no me molesta, con el día de San Andrés muchos lo toman como el día de mi santo y lo acepto y me agrada porque es el Andrés más conocido, aunque yo prefiero a San André de Montreal, que además de ese si llamarse exactamente André su vida siempre me ah gustado mucho al igual que la de San Andrés Corisini, pero vaya ya sea el apostol, el que propago la devoción a San José o el carmelita, no importa mientras rueguen por mi en el cielo, da igual cual de todos sea. Al menos con San Efrén no tengo problema, solo que es tan desconocido que nadie me felicita el 9 de junio jajaja

  4. hola, estoy haciendo un trabajo para la capilla y no tengo claro si Jesús llego a conocer a sus abuelos.he leído varias paginas y estoy confundida con la informacion.agradecere su comentario.muchas gracias

    • Liliana,
      Por los evangelios no se sabe si Jesús conoció o no a sus abuelos, ni a los maternos (Joaquín y Ana) ni a los paternos (padres de San José). Lo más lógico es que los conociera, pero saberse a ciencia cierta, no se sabe. En los evangelios se dan muy pocas referencias acerca de los parientes de Cristo: Mateo, 1, 16; Lucas, 3, 23; Mateo, 12, 43 y otros, pero de los abuelos, solo se dicen los nombres del padre y del abuelo de José. Ni siquiera se mencionan cuales eran los nombres reales de los padres de Maria; decimos que se llamaban Joaquín y Ana, pero eso lo sabemos solo por la tradición.

      Es verdad que hay otros evangelios apócrifos cuyos links ponemos al final del artículo publicado el 18 de marzo del 2011 y no se si leyéndolos encontrarás algún dato de tu interés. Te aconsejo que lo hagas por si encuentras algo. Yo no puedo decirte nada más

Deja un comentario