San Ramón Nonato

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Óleo del Santo, anónimo del s. XVIII. Ermita de San Bartolomé, Cantillana (España).

Las fuentes sobre las que basarse para escribir la vida de San Ramón Nonato presentan ciertas reservas: es escasa la documentación de la época, es escasa la credibilidad de las fuentes históricas en las que se basa su biografía, biografía que fue escrita en época muy posterior existiendo asimismo la posibilidad de una redacción en base a los intereses de los frailes mercedarios por dar a conocer a un santo suyo.

Parece que se llamaba Ramón Sarroy y que alrededor del año 1200 fue extraído del cuerpo de su madre muerta, por eso se le llama Nonato (non nato). Esto ocurriría en Portell, perteneciente a la comarca leridana de Segarra. La primera cosa extraña que aparece en su biografía es que se dice que fue extraído del vientre de su madre que llevaba muerta veinticuatro horas. ¿Puede un feto vivir dentro de un cuerpo que lleva veinticuatro horas muerto, sin riego sanguíneo que le alimente? Los médicos creen que es prácticamente imposible.

No existen noticias ciertas sobre su familia, aunque la tradición dice que podría ser la familia catalana de los Vizcondes de Cardona. Serra y Vilaró escribe en Barcelona en el año 1958:“Los señores de Portell, patria de San Ramón, descendientes de los Vizcondes de Cardona”. Sigue diciendo la tradición que su padre lo envía a Barcelona para hacer carrera, pero que él se dedica más a la piedad que a los libros, por lo cual, lo hacen volver a Portell a fin de que trabaje cuidando el rebaño de su padre. Él se acercaba con el rebaño a una ermita románica de la zona, dedicada a San Nicolás, en la que había una imagen de la Virgen ante la que oraba.

Como cuando estuvo en Barcelona conoció a San Pedro Nolasco, el fundador de la Orden de los mercedarios, vuelve de nuevo a Barcelona e ingresa en la Orden aproximadamente en el año 1224, o sea, con veinticuatro años de edad. Fue gran amigo de San Pedro Nolasco, que llegó a ser el director espiritual de Ramón. Ambos se dedicaban a hacer obras de caridad por las calles de Barcelona y a cuidad a los enfermos ingresados en el Hospital de Santa Eulalia de la capital catalana.

A los dos o tres años, después de haber hecho la profesión religiosa, sucedió a San Pedro Nolasco en el cargo de “rescatador de cautivos”, trabajo que realiza por el litoral valenciano, en Valencia capital y por Andalucía. Va pidiendo limosnas y con ellas paga los rescates de los cautivos, que son liberados. Hay quienes dicen que fue a Roma a patrocinar una “cierta causa”, pero ni se dice cuándo ni se dice qué causa fue. Los hagiógrafos se muestran escépticos ante esto. Se dice que fue al retornar de Roma cuando marchó a Argelia a redimir cautivos. Él va en primer lugar como apóstol a predicar la fe y a bautizar a quienes se conviertan, pero también a rescatar cautivos mediante el pago de dinero en metálico.

El Santo como protector de las madres. Óleo popular.

Otra vez dice la tradición que cuando se le acabó el dinero, fundió los vasos sagrados para seguir pagando rescates. ¿Qué vasos sagrados podría él tener en Argelia? Esto parece un invento más de esa piadosa tradición. Al final, él mismo se propone como intercambio cuando se le acaba el dinero. Parece ser cierto que lo condenaron a morir empalado por predicar la fe, que le conmutaron la condena por flagelación a fin de poder intercambiarlo, que siguió predicando y convirtiendo y que finalmente le perforan los labios con un hierro candente para ponerle un candado, que solo se lo quitan para comer. Así estuvo ocho meses.

Es rescatado por otro fraile mercedario, previo pago por su libertad y vuelve a la península en el año 1239 marchando a Cataluña. Allí se extiende su fama y el Papa Gregorio IX lo hace cardenal con el título de la iglesia romana de San Eustaquio. Aunque lo nombran cardenal, él se retira a un convento barcelonés donde vive sencilla y modestamente llevando una simple vida de fraile mercedario. Cuenta también la tradición que estando un hombre transido de frío en la calle, se lo encuentra, lo abraza y lo tapa con sus propias ropas (se dice ¡el capelo cardenalicio!). Aquella noche, se le aparece la Virgen y le pone un capelo de flores. ¿Si vivía como sencillo fraile en un convento a cuento de qué iba a ponerse el capelo cardenalicio para salir a la calle? Otro invento piadoso.

El Papa lo llamó a Roma para que fuese su consejero. Él se pone en camino, pero al llegar a Cardona le entra una fiebre altísima, agravándose su estado de salud. Pide los sacramentos, pero no hay ningún sacerdote disponible para administrarlos. Él insiste en pedir los sacramentos y, también según la tradición, los ángeles le administran el Viático. Murió con cuarenta años de edad en Cardona el día 31 de agosto del año 1240. Su cuerpo se lo disputaron los mercedarios y el Vizconde de Cardona. Lo ponen encima de una mula y ésta lo lleva a la iglesia de San Nicolás, iglesia que más tarde fue transformada en Santuario.

Fue canonizado en el año 1657 por el Papa Alejandro VII, que lo incluyó en el Martirologio Romano. El día 10 de marzo de 1681 (o sea, veinticuatro años más tarde) el Papa Inocencio XI extendió su fiesta a toda la Iglesia y el día 23 de septiembre del año 1684, la Sagrada Congregación de Ritos compuso Oficio y Misa propios para el uso de los mercedarios. La canonización efectuada por Alejandro VII ¿no llevaba consigo la extensión del culto a la Iglesia Universal? Su fiesta se celebra el día 31 de agosto. Es el santo patrono de las mujeres que van a dar a luz, que le piden un parto sin peligros ni dolores.

Sepulcro del Santo en su santuario de Cardona (España).

Una comisión nombrada por el Papa Benedicto XIV propuso suprimir del calendario general la fiesta de San Ramón Nonato, dada la dificultad por encontrar documentos fidedignos sobre su vida. La propuesta no se aceptó porque, si bien los documentos son todos tardíos, no se duda ni de su existencia ni de su labor evangelizadora como redentor de cautivos.

Para hacer este artículo hemos consultado el Menologio de la Orden de Nuestra Señora de la Merced, editado en Roma en el año 1925, la “Vida de los santos”, tomo VIII de Butler-Thurson y la “Vida de San Ramón” de M. Sancho, editada en Barcelona en el año 1910. Para saber de la iconografía de este Santo, me remito al siguiente artículo.

Antonio Barrero

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San Alejandro Nevskij, gran príncipe ruso

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Mosaico del Santo en la catedral de San Petersburgo (Rusia).

Es uno de los santos más populares y famosos no solo de la Iglesia Ortodoxa Rusa sino de todo el mundo ortodoxo. Existen cinco redacciones de su vida: una incompleta y sencilla escrita por un contemporáneo suyo de Vladimir; otras dos escritas en tiempos del metropolita Macario después del Sínodo del año 1547; una cuarta escrita en la región de Pskov por un biógrafo de santos locales y la más extensa y completa, la quinta, escrita por el arzobispo de Vologda, Jonás Dumin a instancias del Patriarca San Jonás.

Biografía
Alejandro nació el 30 de mayo de 1220 en la ciudad de Perejaslavl-Zalesskij, siendo su padre el príncipe San Yaroslav y su madre, Teodosia Igorevna, princesa  de Rjazan. Su infancia transcurrió en Perejaslavl, donde gobernaba su padre. Alejandro recibió la investidura principesca en la Catedral de la Transfiguración del Salvador de su ciudad de manos del obispo San Simón de Suzdal.
En el año 1227, el príncipe Yaroslav, a solicitud de los ciudadanos libres de Novgorod, fue enviado por su hermano, el gran príncipe Jorge de Vladimir, para que gobernase la ciudad. Yaroslav se llevó con él a sus hijos, pero poco tiempo después, los habitantes de Novgorod ofrecieron el principado a San Miguel de Cernigov, por lo que Yaroslav y sus hijos retornaron a Perejaslavl en febrero del año 1229. Un año más tarde fueron llamados nuevamente a Novgorod  y una hija del príncipe Miguel llamada Teódula fue prometida como esposa al príncipe Teodoro, hermano mayor de San Alejandro.

Siendo niño, Alejandro había acompañado a su padre en algunas campañas militares. Por ejemplo, en el año 1235 participó en la batalla sobre el río Emajygi, en Estonia, donde el ejército de Yaroslav derrotó a los caballeros teutónicos que intentaban invadir Rusia, pero al año siguiente Yaroslav fue a Kiev, dejando a su hijo Alejandro, que solo tenía dieciséis años de edad, como gobernador de Novgorod. Tres años más tarde, Alejandro se casó con la hija del príncipe de Polock, que también se llamaba Alejandra.
En el día de su matrimonio, su padre bendijo a los jóvenes esposos con el icono de la Madre de Dios “Fëdorovskaja” y desde aquel día, Alejandro jamás se separó de dicha imagen de Nuestra Señora, hasta su muerte, cuando fue regalada a su hermano Basilio y posteriormente a la catedral de la ciudad de Kostroma.

Icono ortodoxo ruso del Santo.

En el año 1237 se inició uno de los períodos más difíciles de la historia de la antigua Rusia. Desde Oriente irrumpieron los tártaros mientras que desde occidente atacaron los caballeros teutónicos, ambos con la intención de invadir el país. En aquella crítica coyuntura, se dice que inspirado desde lo Alto, Alejandro se propuso unificar y crear el estado ruso por lo que se erigió como defensor de la tierra rusa. De ahí le viene la gran fama que tiene este santo en aquella nación y el sobrenombre de Gran Príncipe.

Las hordas mongoles invadían Rusia como lo hace un huracán, dejando tras de ellas ciudades incendiadas y centenares de miles de cadáveres. Fueron hechas prisioneras cerca de dieciséis mil personas, todas mujeres y niños. En el momento en el que Rusia estaba más abatida, el rey sueco envió a su ejército guiado por el príncipe Burger hacia el río Neva,  para incorporar a su corona el territorio ocupado por las poblaciones rusas y finesas (finlandesas), declarando la guerra al principado de Novgorod. Alejandro no tenía aún los veinte años de edad.
Alejandro, abatido, se recluyó en la catedral de Santa Sofía de Novgorod citando las palabras del rey David:”Eras tu, mi rey y mi Dios, el que decidía las victorias de Jacob: con tu auxilio embestimos al enemigo y en tu nombre aplastamos al agresor. Porque yo no confiaba en mi arco ni mi espada me dio la victoria. Tú nos salvaste de nuestros enemigos y confundiste a nuestros adversarios. El Señor ha sido siempre nuestro orgullo; damos gracia a su nombre eternamente” (Salmo 44, 5-9). El arzobispo Espiridión bendijo al príncipe Alejandro y a todo su ejército y sin solicitar ayuda a su padre, que no estaba informado de la invasión teutónica, dio una vuelta por las afueras de la ciudad acompañado de una pequeña escolta armada.

La noche de la primera batalla, un centinela que estaba de guardia fue testigo de una aparición milagrosa. Con la luz del alba vio una gran barca sobre la ribera del río que bordea la ciudad y a bordo de ella estaban los santos príncipes Boris y Gleb vestidos de púrpura y hablando entre ellos: “Ordena a los remeros porque debemos ayudar a Alejandro, que es sangre de nuestra sangre”. El centinela informó a Alejandro el cual ordenó que no se hablara del asunto, llevando a su ejército a la batalla. Fue una batalla encarnizada en la cual vencieron los rusos. La victoria sobre el río Neva, obtenida el día 15 de julio del año 1240, le valió al príncipe el sobrenombre de Nevskij (del río Neva).

Sepulcro del Santo en San Petersburgo (Rusia).

En el año 1241, con una rápida acción militar, el príncipe Alejandro reconquistó la antigua fortaleza rusa de Kopor’je, haciendo que huyeran los teutónicos, pero al año siguiente, estos mismos teutónicos atacaron nuevamente la ciudad de Pskov con la intención de someter nuevamente a los eslavos. En invierno, Alejandro liberó la ciudad y en la primavera siguiente infligió a los teutónicos la derrota definitiva. Los dos ejércitos se encontraron el día 5 de abril de 1242 en el helado lago Cudskoe y los rusos, en una memorable batalla, derrotaron a los invasores, lo que hizo que el nombre de Alejandro Nevskij se hiciese famoso en toda Europa.

Cuando los confines occidentales de sus tierras estaban ya suficientemente protegidos, llegó el momento de defender a su país de la invasión tártara venida desde el Oriente. En 1242, Alejando y su padre, con la bendición del metropolita Cirilo marcharon a combatir a los tártaros-mongoles, empresa en la que tuvieron de demostrar “la dulzura de una paloma y la astucia de una serpiente”. Poco tiempo después murió envenenado su padre San Yaroslav y diez días más tarde también murió San Miguel de Cernigov. Para ahorrarle a su país nuevas derrotas, Alejandro hizo un pacto: El hijo del Khan Batu, llamado Sartak, fue bautizado y se ocuparía de los asuntos rusos tomándolo Alejandro como hermano adoptivo y esta alianza le dio la posibilidad de llevar adelante una gran campaña militar contra las fuerzas más importantes dela GranEstepa, poniendo a la cabeza del trono de Mongolia a un cristiano-nestoriano: el Khan de Munk.

En el año 1248 llegaron a Novgorod los mensajeros del Papa ofreciéndole una alianza con la Santa Sede Romana a cambio de mantener en Occidente una batalla contra los tártaros-mongoles, pero Alejandro, cansado, se negó. En el año 1252 muchas ciudades rusas se rebelaron contra la dominación tártaro-mongol, apoyando al príncipe Andrés Yaroslavic, hermano de Alejandro: eso creó una situación muy crítica. Los príncipes rusos corrían el peligro de sufrir un ataque por parte de los tártaros por lo que Alejandro tuvo que disuadir al Khan para que no intentase atacar a los rusos. Andrés huyó a Suecia buscando el apoyo de los teutónicos a quienes su hermano había vencido, pero en ese tiempo, Alejandro fue investido como príncipe de Kiev, Novgorod y Vladimir.

En el 1253 nuevamente fue atacada la ciudad de Pskov por lo que llegó a un acuerdo de paz con Noruega a fin de delimitar las fronteras entre los dos países y en 1256 llevó a cabo una pacífica campaña militar en Finlandia, campaña que recibió el sobrenombre de “oscura” porque el ejército ruso atravesó aquellas regiones durante los meses de la noche polar. Con los soldados, que actuaron de manera pacífica, iban sacerdotes que predicaban el Evangelio y que bautizaban a cuantos voluntariamente se convertían al cristianismo.

Sepulcro del santo en San Petersburgo, Rusia.

Aquel mismo año murió el Khan Batu y también fue envenenado su hijo Sartak. Alejandro fue nuevamente a Saraj, que era la capital de aquella zona a fin de confirmar al nuevo Khan, Berk, con el que volvió a pactar la paz entre los tártaros y los rusos. Berk, al contrario que el anterior Khan, era musulmán, pero en ese pacto aceptó que en su capital Saraj se constituyera una eparquía de la Iglesia Ortodox Rusa. Era el momento de cristianizar el oriente pagano y Alejandro intuyó proféticamente la vocación de Rusia en tal misión evangélica. Asimismo, el príncipe hacía uso de toda su autoridad moral para defender los intereses de su pueblo y aliviarlo de cuantos sufrimientos surgían debido a conflictos locales entre tártaros y rusos.
Alejandro hizo un último viaje a Sartak a fin de ayudar a resolver estos conflictos, pero a su regreso a Vladimir cayó enfermo por lo que murió el día 14 de noviembre del año 1263, en el monasterio de la ciudad de Gorodec. Antes de morir, recibió la tonsura monástica cambiando su nombre por el de Alejo.

Culto
El metropolita Cirilo que había sido su padre espiritual dijo en la oración fúnebre: “Sabed queridos hijos, que el sol de la tierra de Suzdal se ha ocultado. Nunca aparecerá sobre la tierra rusa un príncipe tan grande”. El cadáver de Alejandro fue llevado a hombros hasta la ciudad de Vladimir y durante el trayecto que duró nueve días, su cuerpo permaneció incorrupto. El día 23 de noviembre fue sepultado en el monasterio de la Natividad de Vladimir. Su culto se inició inmediatamente después de su muerte. Su cuerpo incorrupto fue encontrado, tras una misteriosa premonición, en la víspera de la batalla de Kulikovo, en el año 1380 y desde ese momento fue instituida la celebración local de la memoria del santo.

El Patriarca Cirilo reza delante de la tumba del Santo en San Petersburgo, Rusia.

En los últimos siglos de la historia de Rusia, los gobernantes de la nación siempre se han puesto bajo su protección, pues su culto universal ya había sido aprobado en el Concilio de Moscú celebrado en el año 1547 bajo la presidencia del metropolita Macario; ese mismo año fue redactado su Oficio Litúrgico por parte de un monje de Vladimir, llamado Miguel.
El 30 de agosto de 1721 después de una larga guerra con Suecia, el zar Pedro I firmó la paz de Nystad y decidió consagrar dicho día con el traslado de las reliquias del santo desde Vladimir a San Petersburgo, que era la nueva capital septentrional rusa. Las reliquias salieron de Vladimir el día 11 de agosto y llegaron a la ciudad-fortaleza de Slisselburg el día 20 del mismo mes y allí estuvieron hasta el año 1724 cuando fueron puestas en la Catedral de la Santísima Trinidad en la Lavra (monasterio) de San Alejandro Nevskij, en San Petersburgo, donde actualmente permanecen. Como he dicho, el 30 de agosto fue proclamado como el día del descubrimiento y traslado de las reliquias del santo príncipe, redactándose en aquella ocasión por parte del archimandrita Gabriel Buzinskij un Oficio especial en memoria de la paz de Nystad, oficio que fue unificado con el ya existente del santo. El culto a San Alejandro Nevskij, como dije en un principio, ha traspasado las fronteras rusas teniendo dedicada iglesias y catedrales en Sofia (Bulgaria), Tallin (Estonia), Paris (Francia), Tbilisi (Georgia), etc.

Durante la Segunda Guerra Mundial, con el dinero recaudado por la Iglesia Ortodoxa Rusa, se preparó un escuadrón de bombarderos, que fueron dedicados al santo, y que participaron en la liberación de Novgorod cuando esta ciudad era atacada por las tropas nazis. Esos mismos años fue instituida nuevamente la “Orden de San Alejandro Nevskij” (orden que ya existía pero que fue abolida cuando triunfó la revolución bolchevique de 1917) y bajo la cual se asignaron a insignes y valerosos soldados y oficiales tanto de Rusia como de los demás países de la alianza contra Hitler.

La Iglesia Ortodoxa Rusa considera a San Alejandro Nevskij como el príncipe que más ha luchado a favor de las tierras rusas, no tanto por los sucesos políticos ocurridos en su tiempo sino por el espíritu de abnegación y sacrificio que inspiró toda su vida; siempre estuvo dispuesto a ofrecer su vida por el bien de su patria rusa, de sus tradiciones religiosas, de su pueblo y siempre con un espíritu de servicio fraternal y religioso con todos los ciudadanos rusos. La Iglesia Ortodoxa Rusa lo celebra hoy, día 30 de agosto (día del traslado de las reliquias desde Vladimir a San Petersburgo) y el día 23 de noviembre, según el calendario juliano.

Antonio Barrero

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Un misionero incansable: San Junípero Serra Ferrer, O.F.M.

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Reproducción del original de un retrato del Beato Junípero Serra que le localiza en el Convento de Santa Cruz de Querétaro. Archivo Personal Eddy Lorenzo González Jiménez (APELGJ): Fondo Santos y Papas, Sección Beatos, Expo. s/c.

No existe persona tan singular en la historia de México que necesite tanto elogio y admiración como Fray Junípero Serra, el Apóstol Incansable de Baja California. Las fuentes para el estudio de su vida, situación socio-política de la Nueva España y el sentido de su trabajo en su época están contenidas primeramente en la “Historia de la Vida y Apostólicas tareas del venerable Padre Fray Junípero Serra y de las misiones que fundó en la California Septentrional y nuevos establecimientos de Monterrey” que escribiera su amigo y compañero de misión el R.P. Fray Francisco Palou (FP) tres años después de la muerte de su biografiado. Un hermano de su orden y notable americanista e historiador el R.P. Fray Lino Gómez Canedo, O.F.M. (LGC) reseñó en 2 artículos extensos una excelente investigación “Fray Junípero Serra y su noviciado misional en América (1750-1758)” y “Fray Junípero Serra, misionero”, contenidos en un selecto tomo de sus obras “Evangelización, cultura y promoción social. Ensayos y estudios críticos sobre la contribución franciscana a los orígenes cristianos de México (Siglos XVI-XVIII). Una buena biografía también utilizada para edificación de los lectores, realizada por el P. Luis Butera Vullo, MSP (LBV) fundador del Instituto Misionero Servidor de la Palabra, se denomina “Fray Junípero Serra. El andariego de Dios”. Y por último, el R.P. Tiberio Munari, Xav. (PTM) hace resumen en forma de folleto sobre la vida del “Beato Junípero Serra. Apóstol de la Alta California”, recorriendo los principales hechos de su labor misional.[1]

Villa de Petra, en la Isla de Mallorca, España un 24 de noviembre de 1713, ala 1 de la madrugada nació el tercer hijo de Antonio Serra y Margarita Ferrer, quienes según la costumbre del pueblo colgaron un manojo de laureles en la puerta para anunciar que había sido un varón. Ese mismo día le llevaron a bautizar imponiéndole el nombre de Miguel José, sus padrinos fueron Bartolomé Fiol y Sebastiana Serra. “La pobreza de los papás de Miguel José no fue un trauma en su vida, sino una pista para comprender mejor la espiritualidad de San Francisco.” (LBV) Frecuentaban la iglesia parroquial y convento de San Bernardino de los padres franciscanos. Ayudaba como acólito en la Misa, luego pasaba a la casa de los frailes para aprender el abecedario, los primeros rudimentos del latín y algo de canto gregoriano. (PTM) El conocimiento, la vida y el carisma de la orden le llevó a desear hacerse religioso franciscano.

Para hacer madurar ese deseo en él, fue enviado a la ciudad de Palma, Mallorca con un sacerdote canónigo de la catedral que le ayudó, motivó y auspició en los estudios mayores, la filosofía en el convento de San Francisco, además de enseñarle la Liturgia de las Horas.

Litografía de un retrato localizado en el ex convento de San Fernando de México. Archivo Personal Eddy Lorenzo González Jiménez (APELGJ): Fondo Santos y Papas, Sección Beatos, Expo. 9.

Con ese ideal bien dispuesto se presentó ante el P. Fray Antonio Perelló Morgues, Ministro Provincial en la isla para que fuera aceptado en la orden, sin embargó, el padre consideró otra mejor oportunidad ya que el chico mostraba sinos de baja estatura y enfermizo. Esto no opacó su decisión sino que volvió a insistir nueve meses más tarde, y escuchado el parecer de quien conocía el espíritu humilde y la voluntad de Miguel José, se decidió admitirlo al noviciado, que tras un largo año de preparación desde el 14 de septiembre de 1730 hasta el 21 de diciembre de 1731, en que se consagró mediante los 3 votos de castidad, pobreza y obediencia: “Jo Fray Miguel Jósep Serra Ferrer fas vot, y promet a Deu omnipotent, y a la Benaventurada Verge Maria, y al Benaventurat P. N. S. Francesch, y a tots los Sants, y a vos, Pare, guardar tot el temps de la mia vida la Regla de los Frares Menors confirmada por el Señor Papa Honorio, vivint in obediencia, sens propi, y en castitat”. A lo que el Superior responderá con una frase que tanto usará a lo largo de la vida con sus religiosos: “Si vossa charitat guarda estas cosas, jo de part de Deu omnipotent li promet la vida eterna, en el nom del Pare, y del Fill, y del Sperit Sant.” (LBV) Tomó el nombre de Junípero como el de aquél humilde siervo, hermano e hijo se San Francisco, esto es en el convento de Santa María de Jesús. (LGC)

Continuó sus estudios en el convento de San Francisco de Palma, cuyos cursos estaban agregados a la Universidad Luliana. Cursó la filosofía entre el 31 y 34, siguiendo el trienio teológico entre el 34 y 37. No consta cuando fue ordenado sacerdote, pero se sabe que lo era antes de 19 de marzo de 1738 en que recibió las facultades de predicador, y casi al año el 21 de febrero de 1939 las de confesor por parte del obispo de Mallorca. (LGC, FP) En sus cursos de filosofía obtuvo el Doctorado en Teología por la Universidad Liliana. Además de que en ese tiempo inició su carrera docente por casi 10 años hasta haber tomado la decisión de embarcase para las tierras de América en 1749. Tuvo entre sus discípulos a los dos colaboradores más cercanos en su apostolado americano: Franciso Palou y Juan Crespí. Pero había un deseo puro en Junípero, su vocación misionera. Le atraía sobremanera predicar y apostolar que los ejercicios de la docencia escolástica. (LBV, PTM, LGC).

En 1747, se hallaba en España, el misionero franciscano Pedro Pérez de Mezquía, con el fin de recolectar misioneros para el Colegio de San Fernando de México. Este insigne religioso, cuyo estudio espera en vías de develarse, envió a los conventos la petitorias de misioneros para México, sin embargo, no todas acertaron o fueron conocidas, no al menos para Serra y Palou, quienes al enterarse más tarde solicitan la su colaboración para irse como misioneros, pero dirigieron sus cartas al Comisario quien la envió a los colectores, pero ya el grupo estaba conformado para partir, así que sin más agradecieron sus voluntarias participaciones. Y al parecer, por azares del destino, o ¿Providencia Divina? 5 de los religiosos se dieron de baja a última hora, entonces el Padre Pedro se apuró a enviarles unas patentes para los dos, que no fueron a dar a sus manos ya que el Superior no estaba dispuesto a perder las eximias figuras que tenía en su convento. Por lo tanto, el Padre Pedro tuvo que enviar nuevamente por ellos bajo otras vías más seguras, así aceptaron irse a misionar, Palou dice que Serra se alegró mas que “si le hubieran llevado cédula para alguna mitra”. (LGC)

Litografía de la santa misa celebrada por el padre Serra el día de San Antonio en la fundación del pueblo. Archivo Personal Eddy Lorenzo González Jiménez (APELGJ): Fondo Santos y Papas, Sección Beatos, Expo. 11.

Se embarcó el 30 de agosto de 1749 y tocó tierra en Puerto Rico el 18 de octubre. Esperaron ahí hasta el 1 de noviembre y retomaron el viaje hasta entrar en Veracruz el día 6 de diciembre. El trayecto hasta la ciudad de México lo hizo a pie entrando al convento de San Fernando el 1 de enero de 1750, se cuentan muchos hechos sorprendentes a lo largo del camino. Solamente él y un religioso hicieron ese penoso caminar, ya que los restantes se fueron a caballo otorgado por la Real Hacienda, resultando el Padre Serra herido por un piquete de mosquito que le hizo una llaga que le duró hasta su muerte. (LGC)

Estuvo en el convento fernandino como predicador y asistía a las clases de novicios, puesto que había pedido ser el más humilde y revivir sus años en el noviciado. En junio es enviado para las misiones de Sierra Gorda, con 8 misioneros donde él sería el Presidente. La sede era el pueblo de Jalpan, las poblaciones fundadas luego fueron Santa María de la Purísima Concepción del Agua, San Miguel Arcángel de Concá, San Francisco de Asís de Tilaco y Nuestra Señora de la Luz de Tancoyol, (LBV) éstas eran atendidas por los religiosos encomendados a Serra. Su trabajo misional era llevarles la civilización y ayuda humanitaria a los indios pames. Cerca de 8 años duraron en este trabajo, hasta que el superior de San Fernando les pidió otro servicio misionero más alto, servir entre los indios apaches de la misión de San Sabás, cerca del río Colorado. Pero los rebeldes apaches no aceptaron nuevamente la entrada de españoles y se retuvieron a los misioneros. (PTM)

La Nueva España en esos tiempos (siglo XVIII) estaba sufriendo serios cambios políticos y religiosos que asombraban a los cristianos católicos, una soberbia calumnia cayó sobre la Compañía de Jesús, no me detendré explicando la situación de los jesuitas pues este artículo no me lo permite, pero no está de más decir que fueron expulsados de todos los dominios españoles y en ultramar. En 1767 las misiones de la California estaban abandonas tras la salida de los primeros evangelizadores, los jesuitas, ahora una nueva orden se enfrentaría a ocupar su lugar, fueron los franciscanos. El Padre Serra a la cabeza como Superior de las misiones fue el primer grupo nombrado para aventurarse en ese trabajo. El 1 de abril de 1768 llegaron al puerto de Loreto (Baja California) y presidir la Semana Santa con todos los viajeros del barco. Debían atenderse las misiones de Guadalupe, San José del Cabo, San Francisco de Borja, El Carmen, Espíritu Santo y Santa Rosalía. (PTM)

Carta escrita por el Padre Serra al capitán Pedro Fages. Archivo Personal Eddy Lorenzo González Jiménez (APELGJ): Fondo Santos y Papas, Sección Beatos, Expo. 19.

El 1 de julio de 1769, fray Junípero y los suyos llegaron por fin al puerto de San Diego. Allí encontraron los dos navíos de la expedición marítima. En uno de ellos, el escorbuto había matado a toda la tripulación, menos a dos hombres. Fray Junípero, a pesar de la terrible desgracia, y a pesar de la fatiga inmensa del camino, ante la inminencia de fundar misión allí, se sentía con ánimos redoblados. (LGC) El 16 de julio, con una solemne Eucaristía, nace la misión de San Diego. En torno a una plaza cuadrada, construyeron la iglesia y los edificios básicos, depósitos, talleres, cuartelillo para los soldados; se alzó una gran cruz, se colgaron las campanas, y se rodeó todo con una valla alta. El desconocimiento de la lengua indígena hacía difícil el trato con los indios. A mediados de agosto, atacaron los indios la misión, y hubo muertos por ambos lados. Días después los indios se acercaron para ser curados. (PTM)

A los comienzos, sobre todo por falta de bastimentos, parecía imposible continuar allí, pero fray Junípero y sus compañeros se agarraban al lugar con tenacidad indecible: “Mientras haya salud, una tortilla y hierbas del campo, ¿qué más nos queremos?”. Tiempo después llegó a tener la misión más de mil indios bautizados. A fines de mayo de 1770, una expedición por tierra y otra por vía marítima, en la que iba fray Junípero, descubrieron por fin con gran alegría la bahía de Monterrey. El 3 de junio, con la custodia del teniente Pedro Fagés y 19 soldados, se fundó la misión de San Carlos de Monterrey, de la cual fray Junípero fue el alma durante catorce años, haciendo de ella el centro de su actividad misionera. Durante todos esos años, el brazo derecho de fray Junípero en San Carlos fue el padre fray Juan Crespí, que allí trabajó hasta que murió, en 1782. En los tres primeros años, aquella misión ya tuvo 165 bautizados, y al morir el padre Serra, eran 1.014. (FP, LGC, LBV)

La fundación de San Carlos fue seguida inmediatamente, bajo el impulso de fray Junípero, por la de otras misiones, como San Antonio de Padua, San Gabriel, San Luis Obispo. Al sembrar aquellas mínimas semillas de población cristiana, el padre Sierra se veía poseído de un loco entusiasmo, como si previera que estaban destinadas a ser grandiosas ciudades. Al fundar, por ejemplo, San Antonio, en 1771, apenas levantadas unas chozas, alzada la cruz y colgada la campana de un árbol, fray Junípero no se cansaba de repicar la campana con todas sus fuerzas: “¡Ea, gentiles, venid, venid a la santa Iglesia; venid a recibir la fe de Jesucristo!”. Ausentes los indios, aunque quizá ocultos y atentos, un fraile le decía que no se cansase con tanto grito y repicar inútil. A lo que fray Junípero le contestó: “Déjeme, Padre, explayar el corazón, que quisiera que esta campana se oyese por todo el mundo, o que a lo menos la oyese toda la gentilidad que vive en esta Sierra”. (FP, PTM)

Con estas acciones misioneras, precariamente asistidas por la administración del Virrey, sobre la base de tres centros principales, Vellicatá, San Diego y Monterrey, se había extendido el Evangelio y el dominio de la Corona en más de mil doscientos kilómetros de la costa del Pacífico. Tenía, pues, el Virrey muchas razones para publicar entonces, vibrante de entusiasmo, una solemne y piadosa crónica, en la que celebraba unos hechos que “acreditan la especial providencia con que Dios se ha dignado favorecer el buen éxito de estas expediciones en premio, sin duda, del ardiente celo de nuestro Augusto Soberano, cuya piedad incomparable reconoce como primera obligación de su Corona Real en estos vastos Dominios, la extensión de la Fe de Jesucristo y la felicidad de los mismos Gentiles que gimen sin conocimiento de ella en la tirada esclavitud del enemigo común”. (LBV, LGC)

Tumba del Beato Serra en la Iglesia de San Carlos Borroleo de Monterey, California. Archivo Personal Eddy Lorenzo González Jiménez (APELGJ): Fondo Santos y Papas, Sección Beatos, Expo. s/c.

A comienzos de 1771, para asistir las nuevas misiones y establecer otras, fueron asignados veinte franciscanos a la baja California, a las órdenes de Palou, y diez a la alta California, bajo la guía del padre Serra. A petición del obispo de Sonora y California, fray Antonio de los Reyes -antiguo franciscano del Colegio de Querétaro-, los franciscanos hubieron de ceder en1773 alos dominicos todas las misiones de la baja California, aquellas que el padre Serra había dejado al cuidado del padre Palou. Nueve de ellos, y el padre Palou, pasaron a misionar en la parte alta. Con todo esto, Fray Junípero se vio obligado a viajar a México para reafirmar los apoyos de las misiones de California. (LGC) Extenuado, tras un viaje tan largo, llegó a la capital en febrero de 1773, y se alojó en su convento de San Fernando, sujetándose en seguida a todas las normas de la vida comunitaria. El padre Serra consiguió entonces del Virrey, en primer lugar, que no se llevase adelante el plan de despoblar San Blas, cuyo puerto era vital para el sostenimiento de las misiones de California. (PTM)

Él siempre soñó con dedicar a sus amados San Francisco y Santa Clara de Asís unas misiones hermosas, dignas de ellos. Por eso su alegría fue inmensa cuando, en 1774, después de hartas gestiones suyas, llegó la ansiada autorización del Virrey Bucarelli, que destinaba en principio treinta soldados, con sus familias, para la fundación de San Francisco. En la misma bahía inmensa de San Francisco nacían en 1777 la misión de Santa Clara de Asís, y junto a ella, la de un pueblo de españoles, que se llamó San José de Guadalupe. (FP)

En estos años, fray Junípero Serra, ya anciano y en medio de una administración política enmascaradamente hostil, todavía consiguió fundar en el canal de Santa Bárbara la misión de Nuestra Señora de los Ángeles (1781) y la de San Buenaventura (1782). (FP)

El padre Serra, tras diez años de trámites, había conseguido en 1778 licencia de Roma para ser ministro extraordinario de la confirmación, como Padre Prefecto de las misiones californianas. Fray Junípero, aunque estaba ya viejo y gastado, y su pierna estaba cada vez peor, multiplicó entonces sus visitas pastorales, y se entregó a su preciosa misión sacramental con el mayor empeño, sin manifestar cansancio, ni aceptar tampoco descansos más largos que hubieran permitido un tratamiento médico más eficaz. (LBV, LGC) Como en julio de 1784 cesaba su licencia para confirmar, hizo un esfuerzo supremo para administrar el sacramento de la confirmación al mayor número posible de indios neófitos. Cuando visitó San Gabriel, pensaron que ya se moría, pero aún pudo seguir a San Buenaventura, su querida fundación recién nacida. (LGC)

Pintura del Beato y reliquia ex ossibus donada por los franciscanos de Monterey a los fieles de Sierra Gorda de la Diócesis de Querétaro. Archivo Personal Eddy Lorenzo González Jiménez (APELGJ): Fondo Santos y Papas, Sección Beatos, Expo. 1.

El 26 pidió que todo el día le dejasen a solas en recogimiento, y por la noche repitió su confesión general. El 27 todavía rezó el Oficio Divino, y para recibir el viático, no quiso permitir que Jesús viniera a él, sino que insistió en ir él a su encuentro. Sostenido por los suyos, se llegó como pudo a la iglesia, y allí cantó el Tantum ergo como si estuviera sano, y recibió al Señor de manos del padre Palou, retirándose después todo el día en oración silenciosa. (LBV) El día 28, después de prometer al padre Palou que si Dios, por su misericordia, le concedía llegar al cielo, desde él había de pedir mucho por los religiosos y los indios que dejaba en las misiones, quedó tranquilo, pero poco después le pidió que rociase la celda con agua bendita: “Mucho miedo me ha entrado, mucho miedo tengo, léame la recomendación del alma, y que sea en alta voz, que yo la oiga”. (FP)

Salieron todos, volvió él a su libro de rezos, tomó una taza de caldo, y al mediodía, después de decirle al padre Palou: “Y ahora vamos a descansar”, se retiró a su celda, y vestido con su sayal franciscano, se tumbó sobre las tablas de su catre, cubriéndose con una manta, abrazado a su cruz. Así se durmió en el Señor. En los funerales solemnes, mientras las campanas sonaban tristemente, un cañón del buque disparaba cada media hora una salva en su honor, y el cañón del fuerte contestaba con otra. Los religiosos de las misiones vecinas, todos los españoles y unos seiscientos indios, asistían emocionados a la despedida de un santo fraile que en su palabra y en su vida les había manifestado a Jesucristo. En 1948 se inició en Monterrey el proceso para la beatificación de fray Junípero, declarado venerable en 1958, y beatificado por San Juan Pablo II el 25 de septiembre de 1988. (LBV, PTM)

Fray Marcelino de Jesús


[1] Nótese simplemente que es la bibliografía selecta que uso para la elaboración de este escrito, sin embargo, existe una innumerable cantidad de libros, revistas, folletos, archivos y datos referentes que si escribiera todos, necesariamente tendría que ser un artículo historiográfico sobre el padre Junípero Serra.

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San Agustín de Hipona

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Hoy, que conmemoramos a uno de los Padres de la Iglesia, y recordando que nuestro blog cumplió un año de existencia el pasado 9 de agosto, el Equipo de PreguntaSantoral quiere agradeceros a todos que hayáis hecho este sitio posible. A los lectores, por sus asiduas visitas y participación con comentarios; a los miembros del equipo, por darnos a conocer la diversidad de ejemplos a seguir y de espiritualidad cristiana que adornan nuestro mundo; a la administración del blog, por su duro y constante trabajo en hacer que nuestra casa se mantenga limpia y en buen funcionamiento. En fin, gracias a todos, porque sin cada uno de vosotros este espacio no sería lo que es. Que Dios nos bendiga a todos y podamos prolongar nuestro proyecto en conjunto durante mucho tiempo.

El Equipo

San Agustín en su gabinete. Fresco de Sandro Botticelli (1480). Iglesia de Ognissanti, Florencia (Italia).

San Agustín de Hipona (lat. Sanctus Agustinus, b.354, Thagaste Numidia – d. 28 Agosto 430, Hippo Regius, territorio de la actual Algelia), conocido también como Aurelius Augustinus, es uno de los principales teólogos y filósofos cristianos, cuyos trabajos han cambiado el pensamiento europeo. Su teología ha influenciado no sólo el pensamiento teológico durante más de un milenio, sino también el pensamiento político europeo.

Vida:

San Agustín nació en Tagaste, norte de África, el 13 de noviembre de 354. Su padre, Patricio, era pagano y su madre, Santa Mónica, era una ejemplar practicante del cristianismo. La educación elemental de Agustín, recibida en su ciudad natal, fue cristiana, pero no fue bautizado en su juventud. Habiendo cumplido 16 años continuó sus estudios en Madaura y Cartago y aquí entró en el “camino de pecado”, como él relata en sus Confesiones, teniendo una amante y más tarde un hijo.
Entre 373-383 Agustín fue profesor de retórica en Tagaste y más tarde en Cartago. Antes de convertirse el cristianismo, pasó por diversas religiones y orientaciones filosóficas, particularmente el maniqueísmo, y experimentó la clara división entre el bien y el mal, profundizando en el origen del mal. El cristianismo le parecía a Agustín demasiado simple, y en cambio el maniqueísmo estimulaba su inteligencia. De modo que durante los nueve años siguientes estuvo descontento con su fe y marchó a Roma a enseñar retórica. No tuviendo el éxito que esperaba, en 384 partió a Milán, donde entró en contacto con el neoplatonismo, una versión modificada de la filosofía de Platón, desarrollada por Plotino en el siglo III. Allí se encontró con el obispo cristiano San Ambrosio y oyó sus predicaciones.

Justo cuando estaba planeando casarse con su amante, con la intención de dar legitimidad a esta relación que llevaba desde su juventud y también para legitimar a su hijo, se vio envuelto en una nueva historia de amor. Pero en medio de esta crisis, se retiró a Casiaco, un jardín cercano, donde tuvo lugar su famosa conversión, relatada en el octavo libro de las Confesiones. En un momento de revelación, “después de un dramático examen de las profundidades de su ser”, bajo una higuera, Agustín oye a un niño desde un lugar cercano, diciendo: “Tolle, lege tolle, lege” (“toma y lee”) y, tomando la Biblia, leyó las primera palabras que le saltaron a los ojos: “No de los banquetes y de la borrachera, no de la fornicación ni de las profundidades de la vergüenza, no de la lucha ni de la envidia; sino del Señor Jesucristo vestíos, y cuidad que el cuerpo no caiga en la lujuria”. (Romanos, 13). Después de este momento de conversión, se hizo bautizar por el obispo Ambrosio en la noche de Pascua del 387.

Sepulcro del Santo. Iglesia de San Pietro in Ciel d'Oro, Pavía (Italia).

En el 389 Agustín volvió a Tagaste, donde fundó una comunidad monástica dedicada al estudio de la Escritura, y empezó la lucha contra el maniqueísmo y algunas herejías cristianas. Se convirtió en sacerdote en el 391 y en obispo auxiluar de Hippo Regius en el 395, a los 42 años de edad. Más tarde se convirtió en el obispo de su ciudad y se quedó en Hippo (Hipona) hasta el fin de su vida.
Agustín murió en Hippo en el año 430 con 76 años de edad. Los vándalos, una de las tribus bárbaras que invadieron el Imperio Romano durante el proceso de su desmantelamiento, sitiaron la ciudad y meses después, la conquistaron y la quemaron completamente.

Obras de Agustín:

A pesar de que fue obispo de una pequeña ciudad, la brillantez de Agustín fue tan evidente para todos, que pronto se convirtió en uno de los más respetados líderes de la Iglesia. Es famoso por sus diversos escritos religiosos, que completó probablemente ayudado por diversos escribas. Actualmente se conocen unos 500 sermones y alrededor de 2000 cartas suyas. Entre sus libros, los más bellos e influyentes fueron De Civitate Dei (“Ciudad de Dios”) y Confessiones (“Confesiones”). El último probablemente es la autobiografía más famosa que se ha escrito, remontándose a cuando tenía menos de cincuenta años.

El libre albedrío y la teoría de la predestinación:

Muchas cartas y sermones de Agustín están dedicados a combatir el maniqueísmo, el donatismo (secta cristiana cismática del norte de África) y el pelagianismo. Pelagio fue un monje inglés que vino a Roma en torno al año 400 para exponer algunas doctrinas teológicas interesantes. Sostenía que todos los seres humanos están exentos del pecado original, por lo que son libres para elegir entre el bien y el mal. La piedad y buenas obras de una persona pueden llevar a la salvación. Debido, en parte, a los escritos de San Agustín, las tesis de Pelagio y el mismo monje fueron declarados heréticos, y Pelagio fue expulsado de Roma y excomulgado. Como Agustín dice, todos llevamos el estigma del pecado de Adán. Los seres humanos por nosotros mismos somos incapaces de alcanzar la salvación mediante nuestros propios esfuerzos y buenas obras. Para la salvación individual se precisa la gracia. Así pues, Agustín quizá se centró demasiado en mostrar el pecado humano, y no habló de la contribución humana en la obra de la salvación. Agustín sostuvo que Dios ya sabe quién se salvará y quién no, y por tanto algunos de nosotros estamos predestinados a la salvación. Esta idea de la predestinación tuvo una gran influencia en los teólogos posteriores, como Tomás de Aquino, y fue más tarde radicalmente interpretada por Lutero y Juan Calvino, que dijeron que el ser humano nada puede hacer por la salvación. En este sentido, el Sacrificio de Cristo en la Cruz es la salvación en sí misma, sin necesidad de que el ser humano la acepte o no, y de ahí viene la idea de la predestinación. En este sentido, algunas personas están condenadas desde la eternidad y esto convierte a Dios en un ente arbitrario, que no ama a sus hijos. Así pues, esta doctrina se aleja de la tesis de San Agustín.

Urna con los huesos del Santo. Iglesia de San Pietro in Ciel d'Oro, Pavía (Italia).

La filosofía de la Historia (Ciudad de Dios, 413-426):

En vida de Agustín, el Imperio Romano se desmantelaba rápidamente. De ahí que en el 410 la propia Roma fuese devastada por los visigodos de Alarico. Naturalmente, los pocos paganos que quedaban en Roma afirmaron que la ciudad había sido castigada por abandonar los viejos dioses y cambiarlos por el cristianismo. En el libro más famoso de San Agustín, De Civitate Dei (Ciudad de Dios), el obispo de Hippo defendió el cristianismo. Aquí él redactó su filosofía de la Historia, que tuvo una gran influencia en los hechos posteriores de Europa.
San Agustín coloca a la Historia en una línea de tiempo axial, que empieza con la creación del mundo por parte de Dios y termina con el fin de los tiempos y el Juicio Final. Debido al pecado original, siendo expulsada del paraíso, toda la creación se divide en dos entidades. Así se alzan las dos ciudades: en una residen los espíritus malignos, que es la ciudad de Satán, y la segunda ciudad está gobernada por las leyes divinas. En la Ciudad de Dios sólo existe el amor y la devoción por el otro, y los habitantes están en una guerra permanente y total contra los siervos del diablo, guerra que durará hasta el fin de la Historia. El número de guerreros de Cristo debe crecer continuamente hasta la derrota final de Satán.
Agustín expresó que ni el Imperio Romano, ni la ciudad de Roma, ni otra ciudad terrenal tiene una importancia crítica en el mundo. Sólo es esencial la “ciudad celestial”, en otras palabras, el progreso espiritual de la humanidad. El vehículo de este progreso es, por supuesto, la Iglesia (“no hay salvación fuera de la Iglesia”). En conclusión, los reyes, paganos o cristianos, no tienen la misma importancia que los líderes de la Iglesia o la Iglesia misma.

Primitiva caja de plomo que contuvo los huesos del Santo. Iglesia de San Pietro in Ciel d'Oro, Pavía (Italia).

La Iglesia es, en este sentido, el modelo del estado de Dios en la tierra, y cada cristiano debe tener conciencia de ser parte de la armada de Cristo, y de cada acción no depende tan sólo su propia salvación sino también el destino de la Ciudad de Dios. En cada comunidad, ciudad o pueblo, el sacerdote organiza el mundo según el divino modelo. En este sentido, las otras mundanas diferencias, como la cultura lingüística, la identidad política, etc; son menos importantes que la calidad de ser fiel a la Iglesia.
Así como Agustín no dio el paso final, su tesis llevó, en la Edad Media, a la conclusión de que los gobernantes seculares del mundo debían estar subordinados a la Iglesia y a su líder romano, el Papa. Esta idea estuvo tras el conflicto entre la Iglesia y el Estado, que ha marcado la historia de Europa durante muchos siglos, y la misma idea de la separación entre las dos entidades, es agustiniana. Por el contrario, la fórmula bizantina fue la synergeia, la cooperación entre la Iglesia y el Estado, la monarquía bicéfala –emperador y patriarca- lo que nos lleva actualmente a una política mixta entre Iglesia y Estado.

Las Confesiones (397-398):

Su trabajo más importante de búsqueda del pensamiento humano es, definitivamente, las Confesiones. El libro es una “guía de explorador” de los pensamientos, pecados y errores, virtudes, caídas y regreso. Si la Ciudad de Dios es más bien un libro argumentativo, las Confesiones son el camino que conduce al ser humano durante la vida. El propio ser humano se ve en el mundo como un extranjero. La cita “Tú nos hiciste buscadores de Ti, oh Señor, y nuestros corazones permanecerán sin descanso, hasta que encuentren descanso en Ti” (Confessiones, 1:1) es quizá el punto más destacado de este trabajo.
Agustín afirma que la medida del tiempo y el espacio llega indirectamente al ser humano: éste sólo se adapta a ellos. Es más conocida su teoría sobre el tiempo y cuál es su significado para la mentalidad: muy normal de entender, según juzgamos actualmente, pero si nos preguntamos exactamente “¿qué es el tiempo?”, la pregunta permanece eternamente sin respuesta satisfactoria.
Las Confesiones y las posteriores Retractationes son modelos de un ser humano que reconoció siempre sus límites, la posibilidad de error y de regreso, como hombre humilde. Lo sublime del pensamiento de San Agustín no está en sus brillantes teorías, en su filosofía, sino en su humana excelencia, que hallamos en este extraordinario libro.

Detalle del Santo en su Políptico, obra de Piero della Francesca. Museo Nacional de Arte de Lisboa, Portugal.

Otros libros:
De la doctrina cristiana
De la Trinidad
De la fe y el Credo
Sobre la fe y lo invisible
Del provecho de creer
Del Credo: un sermón para catecúmenos
De la continencia
Del bien del matrimonio
De la santa virginidad
De la paciencia
De la moral de la Iglesia Católica
Actas o disputa contra Fortunato el maniqueo
Sobre la naturaleza del bien, contra los maniqueos
Del bautismo, contra los donatistas
De la naturaleza y la gracia
De la perfección del hombre en la virtud
De los procesos de Pelgaio
De la gracia de Cristo y del pecado original
Del alma y su origen
De la gracia y el libre albedrío
De la reprensión y la gracia
La armonía de los Evangelios
Tratados sobre el Evangelio de Juan
Homilías sobre la Primera Epístola de Juan
Soliloquios
Exposición de los Salmos

Agustín es una figura central, tanto en el cristianismo como en la historia occidental. Él mismo estuvo muy influenciado por el platonismo y el neoplatonismo, particularmente por Plotino. Agustín fue “bautizado” por el pensamiento griego y su introducción en el cristianismo occidental y, consecuentemente, la tradición intelecual europea. También importante fue su temprana influencia en la escritura sobre la voluntad humana, un tema central en la ética, y se convirtió en un faro para filósofos posteriores como Arthur Schonpenhauer y Friefrich Nietzsche; así como para los reformadores protestantes como Martín Lutero y Juan Calvino.

Su memoria:

La Iglesia romana y todas las iglesias de tradición occidental celebran a San Agustín el día de su muerte, 28 de agosto. En las comunidades del Este, su imagen no fue tan fuertemente impuesta, por lo que se le celebra comúnmente con San Jerónimo, el 15 de junio.
El Quinto Concilio Ecuménico, que tuvo lugar en Constantinopla en el año 553, incluyó a San Agustín entre otros Padres de la Iglesia que son normativos para toda la Ecclesia: “Declaramos vehementemente que sostenemos los decretos de los Cuatro Concilios, y que en todo seguimos a los santos Padres, Ambrosio, Teófilo, Juan (Crisóstomo) de Constantinopla, Cirilo, Agustín, Proclo, León y sus escritos sobre la verdadera fe”. Posteriormente, en las actas del Sexto Concilio Ecuménico, es llamado “el excelentísimo y bienaventurado Agustín” y se le menciona como “el más sabio de los profesores”. En el Concilio conmeniano de Constantinopla de 1166 se le llama Ό Αγίος Αυγουστίνος, San Agustín.

Icono ortodoxo americano del Santo.

A pesar de que hoy en día existen ciertas reservas sobre su celebración en el Este, siendo llamado beato (lat. “beatus”) y no santo, esta situación data probablemente de la Edad Media tardía, cuando fue acusado de algunas teorías “occidentales” que no fueron aceptadas en el Este, como la teoría de la predestinación, la primacía papal o la teoría del Filioque. Siendo así o no, la categoría de “beato” no es típicamente oriental, que sólo diferencia entre monjes santos, jerarcas, mártires, etc; pero no entre “más” o “menos” santos. Esta situación es actualmente debatida y muchas voces cultivadas piden que se restablezca debidamente la memoria de San Agustín.

Sus reliquias:

Las reliquias de San Agustín se hallan actualmente en la iglesia de San Pietro in Ciel d’Oro, en el monasterio agustino de Pavía, Italia. Agustín murió en Hipona en el 430 y fue enterrado en la catedral. De acuerdo con el Martirologio de Beda, su cuerpo fue trasladado a Cagliari a causa de la conquista vándala (eran arrianos). Beda afirma que los restos fueron más tarde liberados de las manos de los sarracenos, por Pedro, obispo de Pavía, y depositados en esta iglesia de San Pedro en torno a 720, donde reposan actualmente.

San Agustín, ¡ruega por nosotros!

Mitrut Popoiu

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Nuestra Señora de la Expectación de Zapopan (III)

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Nuestra Señora de la Expectación de Zapopan. Basílica de Zapopan, Jalisco.

La Generala:
El 13 de junio de 1821, cuandola Virgenentraba ala Ciudad, se proclamaba en la vecina villa de Tlaquepaquela Independenciade México, uniéndose las fuerzas del brigadier  Pedro Celestino Negrete a las de Agustín de Iturbide, sin haberse derramado ni una gota de sangre. Esta coincidencia quedo grabada en todos y fue del reconocimiento de quela Independenciase debía al auxilio especial de Nuestra Señora de Zapopan. Por lo que siguiendo la opinión publica, la autoridad civil, es decir, el Ayuntamiento dela Ciudad, el 15 de septiembre junto con el Obispo Ruiz Cabañas, a las 9 de la mañana enla Catedralde Guadalajara hicieron el Nombramiento, juraron  y proclamaron a NUESTRA MADRE, MARIA SANTISIMA DE ZAPOPAN POR GENERALA DE LAS ARMAS DEL EJERCITO DELA NUEVA GALICIA, adornándola con las insignias del bastón de mando y banda. Después el ejército  presento armas a su Generala y la salva de ordenanza  atronó en el espacio 21 cañonazos. ¡Las lágrimas  asomaron a los ojos y empaparon las mejillas de todos los asistentes al acto solemnísimo!

Ocupo la Cátedra Sagrada el R. P. Fray Tomas Antonio Blasco y Navarro, O.P. tomando por texto las palabras con que el pueblo de Betulia glorificaba a Judith, clamando en su parte final: “Yo me congratulo con vosotros a nombre de toda la Nación, por que en demostración de vuestro acendrado catolicismo y  patriotismo descargáis un golpe decisivo y mortal sobre las cabezas de nuestros enemigos, proclamando a la Emperatriz Augusta del Empíreo, Patrona, protectora y Capitana General de nuestras tropas….. Ofrecedle a la Madre de Dios vuestros corazones, veneradla con la advocación de Zapopan, coronad sus reales sienes con la imperial diadema,  poned el bastón en su diestra virginal, y ceñid su sacratísimo costado  con la banda tricolor, para obligarla mas a que os dirija en vuestras acciones militares y política, y extermine a todos nuestros enemigos…”.

El 16 de junio de 1823, se publico el reconocimiento de esta Provincia de Guadalajara como Estado Libre de Jalisco.  El día 21 del mismo mes se expidió un decreto por parte dela Diputación  Provisionalde Jalisco, que junto con dicha Corporación y las demás autoridades eclesiásticas, civiles y militares enla Santa IglesiaCatedral, enla Festividadde María Santísima de Zapopan se le proclamo como GENERALA, SOBERANA  Y PROTECTORA UNIVERSAL DEL ESTADO LIBRE DE JALISCO.

La Generala, foto de Gerardo Coss Saldaña.

En 1852, después del sitio que puso a la ciudad Vicente Miñón, el General Blancarte le coloco nueva banda y le ratifico el grado. En 1894 o 1895 el gobernador del estado, Luis de Carmen Curiel volvió hacer una proclamación semejante, se asegura que el regalo fue por orden del mismo presidente Porfirio Díaz, se cree posible pero no muy verosímil.

La Apoteosis de Santa María de Zapopan.
Después de la Coronación Pontificia de la Imagen de Nuestra Señora de la Esperanza en Jacona, Michoacán, en la noche del domingo 14 de febrero de 1886, el arzobispo de México, Don Pelagio Antonio de Labastida y Dávalos, manifestó su propósito de coronar solemnemente de la misma forma a la Patrona de México, la Virgen de Guadalupe. Escucho tal propósito el R. P. Fray Teófilo de Sagrado Corazón de María García Sancho, religioso zapopano, que en esas tierras andaba de misión; quien a su vez, manifestó su propósito de coronar la Imagende Su Prelada, exclamando: ¡Coronemos también a mi Madre Santísima de Zapopan!.
No se duda que el referido Padre haya presentado su deseo a sus hermanos al regresar al Colegio de la Propagación dela Fe de Zapopan, pero pensamiento y propósito solo quedaron en buen deseo, sin procederse a dar paso alguno.

El 28 de agosto  de 1902 se presento el plan de acuerdo de la Coronación de la Sagrada Imagen por parte del Colegio Zapopano por el Guardián Fr. Nicolás del Niño Jesús Fernández al Sr. Obispo de Aguascalientes, Fr. José María de Jesús Portugal, quien  acogió el proyecto con gran entusiasmo donando en después el mismo  su cruz pectoral, alhajas y monedas de oro antes de morir para la corona. Pues aun estaba lejos la anhelada Coronación,  que quedo dormida, ya sea por la crisis monetaria que se abatía en el país, los movimientos revolucionados y las tormentas de la persecución a la Iglesia por el gobierno ateo que asumía el poder en la República.

Pero la llegada a la Mitra Arzobispal de Guadalajara, el insigne Señor Francisco Orozco y Jiménez, gran devoto de la Virgen Taumaturga, se presento de nuevo la demanda de Coronación. En medio de destierros y persecuciones, este insigne Prelado junto con el Procurador General dela Orden Franciscana el P. Fr. Bernandino Klumper, envió  ala Santa Sede las preces de Coronación desde la Ciudad de Chicago U.S.A. donde se encontraba, el día 9 de abril de 1919. Siguieron dudas y dificultades que parecía todo iba a quedar en la nada, hasta que al fin, se obtuvo el diploma en que se concedía la anhelada coronación aprobada por su Santidad Benedicto XV, expedido en Roma a 17 de julio de 1919, y recibido en Guadalajara el 6 de enero de 1920. Obtenida la licencia se procedió a disponer los preparativos inmediatos.

Altar Mayor de la Basilica de Ntra. Sra. de Zapopan. Foto de Gerardo Coss Saldaña.

El 18 de enero de 1921 era la fecha de la Coronación. A las 8 de la mañana dio principio a la Ceremonia. Las naves del a Catedral se encontraban repletas, en un lugar reservado el Clero secular y regular, los padrinos, ellos de frac en la nave del evangelio  ellas con vestido negro y cubierto el alto peinado con la aristocrática y tradicional mantilla española en la nave de la epístola. Las naves laterales llenas con gente del pueblo. Guardaban el orden la Heroica  Acción Católica de la Juventud Mexicana y los Caballeros de Colon, afuera el resto del gentío que no pudo entrar al sagrado recinto que era difícil de entrar por lo apretado de la multitud.

La Imagen de la Virgen que fue llevada de su Santuario  días antes a la Catedral Metropolitana (la mayoría de las imágenes marianas en sus coronaciones pontificias, se realizan en su santuario y no en la catedral de la Diócesis a la que pertenecen), lucia majestuosamente en el altar, en medio de adornos florales y candeleros.
Principio el canto de la tercia en el Sagrario  y concluida, el Sr. Arzobispo pronuncio ante el clero una alocución  y terminada esta, se organizo la procesión de ingreso a la repleta catedral: Tras el Venerable Clero, el Venerable  Cabildo Catedralicio, altas dignidades franciscanas llevandola Corona; el Comisario General, los Provinciales de Michoacán y Jalisco, el Guardián de Zapopan, en seguida, los mitrados a saber los obispos de Cuernavaca, de Zamora, de Saltillo, de  León, de Querétaro,  el Auxiliar de Guadalajara, de Sonora, de Tulancingo, de Zacatecas, de Colima, de Aguascalientes, de Tepic; los arzobispos de Puebla  y Michoacán; por ultimo el Metropolitano tapatío.

El Sr. Deán y un Capitular, en representación del Cabildo; el Párroco de Zapopan y el Pbro. José María Figueroa, por el Clero de Zapopan y el de la Ciudad; el Comisario Provincial de Jalisco y el Guardián de Zapopan en nombre de los Franciscanos; Don Ramón Garibay y don Ramón Castañeda y Palomar, en nombre de Guadalajara y Jalisco; y los Señores Alfonso Orozco y Miguel Orozco, en  nombre del Pueblo de Zapopan, todos ellos presentaron la petición de la coronación, tomando la palabra el Sr. Deán, en nombre de todos. Tras la lectura del mandato  pontificio, se bendijo la corona, y cantada la antífona Regina Coeli, el Sr. Arzobispo de Guadalajara, don Francisco Orozco y Jiménez acompañado de sus asistentes, emocionado subió a la gradería, con el rostro visiblemente encendido  y las manos trémulas puso sobre la sienes de la bendita Imagen la corona que simbolizaba el amoroso imperio de María sobre sus queridos hijos.  En ese momento tan solemne atronó en el espacio una salva de aplausos, vítores y vivas a la Madre de Dios, los bronces de la Catedral y de todos los templos de la Ciudad vibraron festivos. El pueblo que no podía entrar en la Catedral, cayo de rodillas y se unió a las jubilosas proclamas y vivas de los del interior.

La Virgen con la Banda del Generalato, foto de Gerardo Coss Saldaña.

Terminada la misa se entono el Te Deum, se recibió el juramento de los custodios de la sagrada Imagen y el Metropolitano, con los demás Obispos, se acerco al altar y todos ellos depositaron su mitra y su báculo antes las plantas de María, luego la procesión de regresó al Sagrario Metropolitano.

Al día siguiente fue trasladada la Santa Imagen a su Santuario de Zapopan; Guadalajara quedo desierta, como es costumbre en semejantes acontecimientos. Para la Reina, fue adornada una preciosa carroza. La gente pobre, vendedora de  hortalizas y frutas en el mercado, abandonando sus puestos y vendimias, sin guarda alguna, presurosa corría para acompañar a la celestial Señora.
Conducían a la Sagrada Imagen los Arzobispos de Guadalajara y Puebla. Era la romería una verdadera marcha triunfal… No faltó la cola del diablo. A nadie se le había pedido permiso para tan regia manifestación. ¿Para que? si el pueblo era soberano. Mas hubo un entrometido, que metiéndose entre el pueblo, logro llegar hasta la carroza de la Virgen, e interpelo al Sr. Arzobispo: “¿Con que licencia se va hacer esto?”… Mas como el Sr. Arzobispo Orozco y Jiménez, en otras ocasiones , se había enfrentado  con los grandes militares y mas temibles enemigos del clero, manifestándose como un hombre cabal (cual le llamaban los mismo masones), respondió al entrometido aquel con toda entereza: “¿Con que licencia? ¡CON LA MIA…!”.  Y mando que todo siguiera su paso y orden; mientras el entrometido  se escurrió entre la multitud, avergonzado.

Durante el trayecto, el Sr. Arzobispo de Puebla, Don Enrique Sánchez y Paredes , que iba guiando el Santo Rosario, en cada momento se veía obligado a cortar el rezo y alborozado, con lagrimas en los ojos, clamaba: “ilustrísimo Señor! ¿Ubinam gentium sumus…(donde en el mundo en el ) qué es posible? ¡Madre,  Madre, Madre Mía! ¡Madre Purísima!… ¡Este es el Pueblo de María!, ¿Esto es creíble?… Me halle en México a la Coronación, (de Ntra. Sra. de Guadalupe en su basílica, celebrada más de 20 años antes),…. Pero esto es muy superior, aquello no llego;  ¡esto es ejemplar! A su vez el Sr. Orozco y Jiménez, el gran Arzobispo mariano, lloro todo el camino imprimía cálidos besos a la respetabilísima Imagen  y de repetir no cesaba: Madre mía ¡mi diócesis!, Madre mía ¡mi diócesis!

La Corona de la Virgen usada en la Coronacion Pontificia en 1921, Basilica de Zapopan.

El 7 de enero de 1940, el papa Pio XII elevo al venerable Santuario de Nuestra Señora de Zapopan, al rango de Basílica Menor cuya consagración hizo el 12 de junio de ese año el Arzobispo tapatío, José Garibi Rivera.
En el año de 1954 fue declarado Año Mariano, en un año tan especialla Arquidiócesisde Guadalajara organizo un Magno Congreso, en dicho evento había nacido idea de pedir la definición dogmatica de la Maternidad Espiritualde María sobre los hombres al Santo Padre. Tal petición seria el cierre glorioso del Congreso Mariano. El Pueblo católico de Guadalajara se había dado cita enla Catedral Tapatía el día 15 de agosto a fin de acompañar procesionalmente a su Reina y Señora la Virgen Zapopana, cuya imagen seria llevada al Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe dela Ciudad. Presidianesta fervorosa Romería, el Excmo. Sr. Delegado Apostólico Dn. Guillermo Piani y el Metropolitano José Garibi Rivera. La multitud reunida fue calculada en mas de 200 000 tapatíos. Ya en el Santuario Guadalupano se procedió ala Consagraciónal Inmaculado Corazón de María tanto dela Arquidiócesiscomo dela Ciudadde Guadalajara. Ante la señal del Prelado, todos puestos de pie, respondían, como gloriosa protesta de amor a las interpelaciones de su Pastor:
“Católicos de Guadalajara, ¿Creéis que la Siempre Virgen María es la verdadera Madre de Dios?” Y todo el pueblo contesto: SI CREEMOS.
¿Creéis que Inmaculada Madre de Dios es nuestra Madre en el orden sobrenatural? SI CREEMOS.
¿Creéis que esta verdad no es una vana ficción, si no una verdad revelada por Dios? SI CREEMOS.
¿Queréis vivir y morir profesando y defendiendo esta verdad? SI QUEREMOS.
¿Queréis que pidamos al Vicario de Cristo que defina la Maternidad Espiritual de María sobre los hombres como Dogma de Fe? SI QUEREMOS.
¿Queréis esforzaros por vivir cristianamente, como verdaderos hijos de tan santa Madre? SI QUEREMOS.
Si es así, que Dios reciba esta profesión y esta promesa, que hoy hace Guadalajara, para gloria de Cristo y su Santísima Madre; que María os bendiga como a hijos, que bendiga vuestros hogares, que bendiga esta Ciudad de hoy para siempre a ella entregada.”

Sagrada Imagen Original con su Corona Pontificia, foto de Gerardo Coss Saldaña.

La Virgen y el Lago de Chapala:
La Gran Señora, tantas veces proclamada por sus hijos como Madre, debió mostrarse como tal en una circunstancia especialísima. Guadalajara sufría por la sequia angustiosamente, y el Lago de Chapala cuyo vaso lacustre su nivel bajaba considerablemente, de no haber precedido un milagro, el lago habría quedado convertido en numerosos charcos aislados entre si por una zona desértica.
Pero se incrementaron la oraciones de todos los comarcanos del Lago de Chapala, y de todos los católicos de la Ciudad de Guadalajara; el mismo Excmo. Sr. Arzobispo hizo un voto, una formal promesa a la Virgen de Zapopan, encomendándole la supervivencia del lago. Y el milagro se obro; se vio surgir precipitadamente la vida en aquel lago, pues las aguas del río Lerma que le eran arrebatadas, se vertieron caudalosamente  en el vaso lacustre, aumentándose en cantidad maravillosa los niveles, poco antes casi abatidos. El lago volvió a su esplendor, a su grandeza, a la vida; volvió a dar pan a tantos y tantos pescadores y a sus familias, a tantos y tantos pueblos que de el viven. Y el Prelado tapatío trato de cumplir  prontamente su promesa: la de llevar ala Santa Imagenpara que conociera su obra…. Fue una jornada memorabilísima la del 19 de diciembre de 1955.

Ante la cita de su Prelado el pueblo acudió a rendir honores y acción de gracias a su Reina y Madre, llevando la Sagrada Imagen de Nuestra Señora de Zapopan a Chapala. La inmensa cantidad de fieles, que había salido de Guadalajara desde temprana hora para esperar la regia comitiva de la Sagrada Imagen, se iba apostando en  diversos lugares. En Ixtlahuacan de los Membrillos fue como un descanso y oportunidad para que mas fieles se agregaran a la marcha triunfal después de celebrada la Misay el rezo del Rosario llegando después, a  Chapala a la Iglesia Parroquialdonde recibió el homenaje y muestras de cariño por parte del pueblo. Al día siguiente  se hizo la Misa Pontificalel Sr Arzobispo Garibi, ocupando la Cátedrasagrada, el Canónigo Magistral José Ruiz Medrano , como tema de su estupendo sermón,  trajo las palabras del Divino Maestro: “todo lo que pidan en mi nombre, eso lo hare”. Y prosiguió: “los dos retos, podríamos decir con el, pero María tenia que hacer ese milagro por algo mas. Uno de los impíos y otro de los hijos. Los impíos retaron a la Madre de Dios, diciendo: que su Dios, que abre las compuertas de los cielos ,los salve; y que su Virgen de Zapopan  llene su lago. Y María tenía que responder…. Y María respondió y ella vino y lleno el lago… El segundo reto Madre que recibiste  fue del Prelado, cuando se comprometió: Señora si Tú  haces el milagro de que ese lago vuelva a besar las playas antiguas, yo te prometo llevarte en procesión triunfal para que  tú lo veas…. Era un reto de amor  y María tenia que responder al reto de amor. María tenía que hacer este milagro por que este pueblo la ama….Un don, ¡Oh María de Zapopan!, este lago es tuyo lo consagramos a ti como tu trofeo….” .Y culmino así: “ María, has cumplido. María hemos venido a cumplir. Estamos en paz y que haya alegría. Que canten esos montes, esos cielos y esas aguas. Lago de Chapala, que seas siempre un salterio y una citara de agradecimiento a María”… Siguieron los días de solemnidad, cada uno de los pueblos ribereños querían competir con los demás en el amor a su Reina y Madre. El día 22 fue devuelta a su Basílica.

La Zapopanita vestida para sus salidas. Foto de Gerardo Coss Saldaña.

Conclusión
Un antiguo  teólogo y amante de María Santísima dijo: “la mayoría de las Imágenes mas veneradas  y mas  amadas de Nuestra Señora,  no son las que salen de las manos de grandes maestros del arte, si no aquellas cuyo autores desconocidos le dan un origen milagroso”.
La historia de la Sagrada Imagen de Nuestra Señora de Zapopan, es la historia de la Ciudad de Guadalajara, la doncella americana de ilustre pasado y de Jalisco, Perla Tapatía del Bajío Mexicano. Sin duda no se puede entender Guadalajara sin la Virgen Pacificadora, que ha guiado su andar en el tiempo con la protección de tan celestial Patrona. Pude palpar el singular amor que los jaliscienses tienen a la Madre de Cristo  sobre todo, en esta efigie, a cuya devoción esta en el corazón católico de cada habitante de la ciudad de Guadalajara y sus alrededores, ni que decir de los ejemplos de santidad en estas tierra de la que Ella fue el objeto del más tierno afecto como el profesado por el Siervo de Dios, Francisco Orozco y Jiménez, San Genaro Sánchez Delgadillo, Santa María de Jesús Sacramentado Venegas de la Torre, Santa María Guadalupe García Zavala y San David Galván Bermúdez quien ante ella le ofreció el rumbo de su vocación y testigo de su conversión definitiva.

El Pueblo de México que bajo la mirada amorosa de María ha conocido su  amparo y protección, glorifique cual debe de hacerlos los buenos hijos para con su Madre del Cielo, admitiendo, confesando extendiendo la piadosa verdad de la Maternidad Espiritual de María Santísima sobre todos los mortales, para que, en cada uno de ellos, en cada corazón, tenga un verdadero hijo  que la honre, la glorifique  y eternamente la ame con ternura.

Tacho de Santa María

Bibliografía:
Enciclopedia de México, Tomo XIV. Director: José Rogelio Álvarez. Editorial: E de M. Ciudad de México, 2000.
Historia de la Basílica de Zapopan, Iglesias y edificios antiguos de Guadalajara. Vol. V de Cursos de Información sobre Guadalajara. Fray Ignacio Ramírez Acevedo. Noviembre de 1979.
Breve Historia de Nuestra Señora de Zapopan. Fray Ángel S. Ochoa V. O.F. M. Provincia de san Francisco y Santiago de Jalisco. Zapopan,  1961.

Fuentes Orales:
– Antonio Martínez Verduzco, Miembro de la Guardia de Honor de Ntra. Sra. de Zapopan, Guadalajara Jalisco.
– Lucas Macías Reyes, Miembro de la Guardia de Honor de Ntra. Sra. de Zapopan, Guadalajara Jalisco.
– Jesús Emanuel Gerardo Coss Saldaña, diseñador y restaurador de Arte Sacro, Guadalajara, Jalisco.

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