San Roque de Montpellier, confesor

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Imagen del Santo que se venera en Navalilla, Segovia (España).

Pregunta: Sé que habéis escrito dos artículos sobre San Roque, uno sobre sus atributos iconográficos y otro reseñando brevemente su historia y dando amplios detalles de su iglesia en Roma, pero como este santo es el patrón de mi pueblo, me gustaría que me dierais más datos sobre él. Muchísimas gracias. Lepe (Huelva).

Respuesta: ¡Hola, paisana! Yo también soy onubense, como tú y con muchísimo gusto hablaremos algo más de él y lo hacemos hoy, que es su festividad, que celebráis solemnemente en Lepe al igual que ayer lo hicisteis con la Virgen Bella y que antiguamente también se celebraba en Huelva, pues es el segundo patrono de mi ciudad.

Etimológicamente hablando, el nombre de Roque viene de “roca” y como su propio nombre completo indica, era francés, de Montpellier. Sobre él hay algunas fuentes fiables pero también hay muchas leyendas, no todas veraces. Desde el punto de vista cronológico, las fuentes son poco precisas, dan pocos datos concretos e incluso cuentan algunos episodios legendarios. Hay leyendas o biografías dudosas, como por ejemplo:
El veneciano Francisco de Diego, en el siglo XV, escribiendo sobre San Roque, dice que nació en el año 1295 y que murió con sólo treinta y dos años, o sea, en el 1327. Este texto es erróneo porque por ejemplo, la gran peste de la que hablaremos más adelante empezó en el año 1347. Otros confunden el lugar de su muerte no aclarando si fue en Anguera (Italia) o en Montpellier (Francia); Maurino, sitúa su vida entre los años 1345 y 1376 y Fliche lo hace entre 1350 y 1379.

¿Cual es la fuente más fiable? Pues lo es el “Acta breviora”, que es de un escritor anónimo lombardo del 1430. Según este documento, San Roque nació en Montpellier entre los años 1295 y 1300, cuando Montpellier pertenecía a la Corona de Aragón. Su padre, Juan, era el gobernador de Montpellier y su madre se llamaba Libera; ambos eran vasallos del Rey Jaime II de Aragón. El nacimiento de Roque fue el fruto de un voto hecho por sus padres, que no tenían hijos y por eso se dice que Roque nació con una cruz roja grabada en el pecho (!!). Cuando tenía doce años de edad murió su padre y con veinte años quedó huérfano de madre. Entonces él, siguiendo el consejo evangélico, vendió sus bienes, repartió el dinero entre los pobres y marchó en peregrinación a Roma. Se dice que entró en la Tercera Orden de San Francisco y debe ser verdad pues el Papa Pío IV lo reconoció en el año 1547.

San Roque, intercesor por los apestados. Fresco de Jacopo Comin ("Il Tintoretto"). Scuola Grande di San Rocco, Venecia (Italia).

En Italia, se estableció en Acquapendente, en la Toscana y allí se dedicó a cuidar de los enfermos de peste en el hospital, haciendo de médico, enfermero, herbolario y aun de sepulturero. En ese período, durante su estancia en el hospital se cuentan numerosas curaciones inexplicables. Pero ¿tenía conocimientos de medicina como para actuar como un médico? Posiblemente si, pues es de todos sabido que en el siglo XIII, la Universidad de Montpellier era una de las más prestigiosas de Europa y Roque era de familia pudiente por lo que pudo frecuentarla.

En Cesena, en la Romagna italiana, curó a un cardenal enfermo y éste, agradecido, se lo presentó al Papa. En Roma estuvo tres años marchando posteriormente a Rimini, Novara y Piacenza y por donde pasaba se dedicaba a curar a los enfermos, atender a los moribundos, a estar en contacto con todos aquellos que necesitasen de él y, como era previsible, inevitablemente, se contagió de peste. Ya víctima de la enfermedad, le salió una llaga purulenta y asquerosa, por lo que fue tratado como un apestado más, despreciado e incluso expulsado del hospital. Entonces se refugió en una cueva a las afueras de Piacenza y cuenta la leyenda que estando sediento, dando gracias a Dios por tener una terrible sed y no disponer de agua, milagrosamente, surgió una fuente de una roca, pudiendo apagar su sed.

No lejos de la cueva vivía un tal Gottardo Pallastrelli, el cual tenía un perro y este hombre se dio cuenta de que todos los días el perro cogía un panecillo de la mesa, se iba corriendo al campo y volvía sin el pan. Un día lo siguió y comprobó cómo el perro le daba el pan a Roque y le lamía las llagas (recordad la iconografía de San Roque). Gottardo se hizo amigo de Roque, Roque lo convence y vende también todos sus bienes, entrega el dinero a los pobres, sirve a los menesterosos y se va a vivir a la cueva con Roque. Roque, viendo el cambio de Gottardo, pero queriendo ponerlo a prueba, le invitó a que fuera a mendigar con él (¡un señor mendigando!) Y lo consigue.

Imagen del Santo que se venera en Villar de la Encina, Cuenca (España).

Posteriormente, Roque se cura y tras ocho años de ausencia decidió volver a su patria, pero debido al duro trabajo y a la enfermedad que había padecido quedó desfigurado; por lo que al llegar a Montpellier, nadie lo reconoció. Como Montpellier estaba en guerra, lo denunciaron como posible espía por lo que fue arrestado en Anguera, cerca del Lago Mayor o Lago Verbano, en Italia. Es interrogado por un juez, él no se defiende y es encarcelado durante cinco años. Allí, en la cárcel, murió entre el año 1326 y el 1329, pero hay quienes defienden que la cárcel estaba en Anguera, mientras que otros dicen que estaba en Montpellier.

Cuenta la leyenda que cuando Roque murió en la cárcel, su celda se iluminó de manera asombrosa y el cuerpo muerto aparecía como resplandeciente. Junto al cuerpo había una tablilla con una inscripción: “Quien le implore, se librará de la peste”, por lo que rápidamente se corrió la voz de que en la cárcel había muerto un santo. El gobernador, que era su tío materno, fue a la cárcel y lo reconoció por lo que se le rindieron unas exequias realmente triunfales. Fue sepultado en una iglesia local, aunque no se sabe en cuál y posteriormente se construyó una iglesia en su honor.

Pero en todo esto que acabo de contar hay un dato que no cuadra: ¿cómo pudo visitar al Papa en Roma si en aquella época el Papa estaba en Avignon? Si realmente visitó al Papa en Roma, no pudo ser antes del año 1367, por lo que de ser cierto, todas las fechas que he dado se caen por su peso. Unos afirman que fue canonizado por Clemente VII y otros por Benedicto XIII, pero hay que tener en cuenta que ambos eran anti-papas… luego vemos que existen muchas dudas cronológicas.

Según una tradición italiana sus reliquias desde Anguera pasaron a Voghera y de allí a Venecia y según los historiadores del Linguadoc, fue sepultado en la iglesia de los dominicos de Montpellier y en el año 1399 fue trasladado a la de los trinitarios de Arlés, quedando algunos restos en su ciudad natal.  A partir del siglo XV su culto se extendió rápidamente por Alemania y los Países Bajos, pero siendo el foco principal la ciudad de Venecia. En esta ciudad, en el año 1477 se fundó una Cofradía en su honor (la Hospedería de los enfermos de peste). Luís XIV le construyó una iglesia en París, cerca del Louvre y se erigieron templos en su honor por toda Europa.

Gracias al gran desarrollo de la Cofradía de Venecia, entre los años 1480 y 1485 trasladaron sus reliquias a dicha ciudad, donde actualmente se encuentran. En el año 1499, el Papa Alejandro VI autorizó la creación de una Confraternidad en Roma y el Papa Pío IV le construyó un lazareto al pie del Monte Mario (ver artículo del 12 de marzo). Dispuso de misa propia desde finales del siglo XV y desde ese mismo siglo, su fiesta se celebra el día 16 de agosto, pero no fue definitivamente canonizado hasta el siglo XVI y lo hizo el Papa Gregorio XIII. En el año 1694, el Papa Inocencio XII autorizó a los franciscanos a que lo celebraran con rito de primera clase y el beato Papa Pío IX lo nombró patrono de Montpellier.

Cuerpo del Santo tal cual se expone en su iglesia de Venecia, Italia.

Se dice que fue de peregrinación a Compostela y que estuvo en Barcelona; de hecho, hace algunos siglos había una costumbre en Cataluña: el 16 de agosto se celebraba la fiesta de San Roque y al día siguiente, se le dedicaban “cirios votivos” al perro de San Roque, permitiéndose ese día la entrada de los perros en las iglesias. Esta costumbre ha desaparecido. De hecho, recordemos que hay un dicho:”Quien maltrate a un perro, será maldecido por San Roque”.

Era uno de los santos más invocados en tiempos de epidemias de peste y actualmente es el patrono de todos cuantos sufren de enfermedades contagiosas. También se le invoca en caso de enfermedad de los animales domésticos y contra las catástrofes naturales. De su iconografía no hablo, pues se hizo en un artículo anterior (ver artículo del 26 de marzo).

Antonio Barrero

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