San Mamés, niño mártir

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Icono ortodoxo contemporáneo del Santo en Morphou, Grecia.

Es llamado también Mamas o Mamante y es mártir en Cesarea de Capadocia. Es uno de los santos más venerados y populares en los países de Oriente. Halkin escribe en el año 1953, que el estudio de su vida y de su culto es interesante desde los puntos de vista histórico, arqueológico, patrístico, folklórico e iconográfico. Las fuentes a las que hay que recurrir para conocer la vida y martirio de San Mamés, son:
– Dos homilías de San Basilio el Grande y San Gregorio Nacianceno. La homilía de San Basilio está únicamente dedicada a él y hace un panegírico del santo mártir de Cesarea.
– Una “passio” en forma de encíclica escrita en el siglo IV por un autor anónimo que se camufla bajo los nombres de los obispos Euprepio, Cratón y Perigene.  Aunque se ha perdido la original en griego, existe una copia de la misma en latín y fue publicada por los bolandistas en el año 1940.
– Una “Vita” anónima, no editada, pero que aparece en muchos misales a partir del siglo X.
– Una reproducción chipriota de la “Vita” anteriormente reseñada, publicada recientemente (1952) por N. Klérides.
– Una “passio” métrica escrita por Valafrido Strabone, el cual es también el autor de un himno dedicado a San Mamés.
– La metafrasis de Simeón Logoteta y una “vita” compuesta por el obispo Godofredo de Langres,  basándose en la misma.
– Y algunas “passios” premetafrásticas de origen armenio y sirio. También otras en latín y griego.

Como el culto a San Mamés está muy extendido, estas diferentes “passios” aparecen en muchísimos misales y en ellas existe toda una maraña entre episodios reales mezclados con simples leyendas. En ellas aparecen el emperador Aureliano, el conde Claudio (!!) y el prefecto Alejandro, cosa que no deja de ser pura fantasía. Se habla también del obispo Taumasio que es totalmente desconocido.

Icono ortodoxo griego del siglo XVII, Creta.

Pero hablemos del santo. Las homilías de San Basilio y San Gregorio, únicas fuentes creíbles, aunque son elocuentes elogiando al santo, sin embargo aportan pocos datos. Dicen que era de familia modesta y pobre lo que originó que Mamés desde su infancia fuera pastor y lo seguía siendo cuando fue martirizado. No habla de sus padres ni de la edad que tenía al ser martirizado, así como cuando sucedió y a qué tormentos fue sometido. Los dos dicen que su culto era muy popular en Cesarea y en su entorno, lugar donde sufrió el martirio y que por su intercesión se realizaron muchos milagros incluyendo la resurrección de algunos niños.

Siendo estas homilías tan escasas en noticias no es de extrañar que en las siguientes “passios” aparecieran datos realmente inverosímiles y así la llamada encíclica escrita en el siglo IV, dice que el emperador Aureliano en su persecución a los cristianos envió al ¡conde! Claudio con cuatrocientos soldados para arrestar al obispo de Cesarea, pero el conde y la mitad del ejército se convirtieron al cristianismo, por lo que el emperador suspendió la persecución ya que, por otro lado, estaba en guerra con Persia y necesitaba soldados.

Cuando murió el obispo, los paganos se sublevaron, quemaron su iglesia y mataron a los cristianos aunque respetaron a Mamés porque solo era un niño. El niño se puso a predicar el cristianismo, pero una voz sobrenatural le ordenó que abandonase la ciudad y se fuera al campo a predicar el Evangelio a las fieras.  Después de seguir narrando otras cosas no creíbles, sigue diciendo que el niño se fue y se cobijó en una gruta donde se llevó todo un día en oración y que al mediodía le leyó los evangelios a todas las fieras que había por el entorno. Comía miel silvestre y era amamantado por las mismas fieras. Y así estuvo durante cinco años y seis meses.

Entonces fue cuando el emperador envió al prefecto Alejandro para reiniciar la persecución contra los cristianos y teniendo conocimiento de lo que hacía Mamés en el campo, lo consideró como magia y lo mandó arrestar. El santo recibió amablemente a los soldados, los dejó descansar y al llegar el mediodía se puso a predicar a las fieras, pero al ver los soldados a los leones, se asustaron; Mamés los calmó. Les predicó el evangelio y los convirtió siendo bautizados por un sacerdote llamado Cratón.  Así, se presentaron ante Alejandro, predicaron ante él, este se enfureció y los encerró en la cárcel. Mamés fue interrogado y como era perseverante en la fe fue condenado a sufrir los martirios del ecúleo, fuego, fieras, hambre, envuelto en miel y expuesto a las hormigas, etc. Finalmente fue decapitado.

Tumba del Santo en Morphou, Chipre.

Este texto es pura fábula, incluso da los nombres de los soldados, los cuales también murieron mártires. Ocurrido esto, Aureliano dejó de perseguir a los cristianos, llegó la paz y permitió que se construyera una basílica en honor a Mamés (!!) Si con este texto hemos quedado hartos de invenciones, no explico las “passios” posteriores que se dedican a inventar aun más cosas sobre el martirio del niño. Se llega a decir que Mamés era un niño monje y que fue martirizado siendo viejísimo.

Pero realmente la historia nos dice que Aureliano no llevó a cabo ninguna persecución generalizada contra los cristianos, llegando a decir la historiadora Ana Hadjinicolaou-Marava “que la historia de Mamés no es otra cosa que una metamorfosis cristiana de Cibeles, gran madre de los dioses, siendo Mamés el símbolo de la primavera, el rival de Orfeo, heredando muchos atributos de la diosa y de su amante Men”. Las dos fiestas anuales del santo (el 2 de septiembre y el domingo “in albis”) habrían reemplazado las dos fiestas de Men en el otoño y la primavera.
F. Halkin, en el “Analecta bollandista” dice que esta tesis tiene observaciones interesantes pero la refuta porque dice que está demasiado influenciada por las teorías de los mitólogos Lucio y Usener quienes ven en los santos cristianos a los sucesores de los dioses paganos. Sin embargo, el hagiógrafo Delehaye del que hemos hablado en otros artículos dice que esta teoría no se puede descartar del todo, pues no es la única “passio” escrita en griego que utiliza el mito de Orfeo.

Pero dejemos estas “passios” y estas interpretaciones y digamos algo sobre su culto. Como es natural se inició en Cesarea de Capadocia, donde ya en tiempos de San Basilio, en el año 379, era la fiesta principal de la ciudad. Sobre la tumba del mártir se había construido un santuario, que era la meta de multitud de peregrinos, haciendo de reclamo la fama de taumaturgo que tenía San Mamés. Este santuario, en el año 345, fue visitado por dos sobrinos de Constantino, los hermanos Cayo y Julián (Julián el Apóstata) los cuales erigieron una espléndida basílica. Se dice que las labores que realizaron los artesanos de Julián tuvieron más dificultades técnicas que las realizadas por los artesanos de su primo Cayo, porque una fuerza misteriosa ayudaba a uno y entorpecía a otro (!!) Este episodio también lo confirma San Gregorio Nacianceno que apela a testimonios vivos existentes en su tiempo. Recientes excavaciones han identificado la basílica y la tumba del santo.

Reliquias del Santo en la catedral de Langres, Haute Marne (Francia).

En la “passio” llamada encíclica se dice que su dedicación fue el día 20 de diciembre, pero no especifica si se refiere al primitivo santuario o a la basílica constantiniana.
En Cesarea, la fiesta principal se celebraba el día 1 de septiembre, primer día del año nuevo y era precedida de una solemne vigilia. Una segunda fiesta se celebraba el “domingo in albis”.
Otro importante centro de culto fue Mamasos donde se dice que fue el lugar donde San Gregorio recitó su homilía. Hoy en día, Mamasos es un pueblecito con restos arqueológicos de dos grandes construcciones: una basílica de una sola planta y los pilares de otra construcción. Existen allí unas reliquias: dos fémures (muy diferentes para ser de una misma persona) de un santo musulmán llamado Mamas. Se dice que fue un cristiano que se hizo musulmán pero que siguió llevando una vida santa (!!)

El culto a San Mamés pasó pronto a Constantinopla donde en el año 474 se le erigió una basílica. Una segunda y hasta una tercera iglesia se construyó en su nombre en los entornos de la ciudad imperial, así como un importante monasterio que fue destruido por los cruzados en el año 1204, robando la cabeza del santo y llevándola a Langrés en Francia.
El culto siguió extendiéndose por Chipre, Grecia y todo Occidente. En Italia es muy venerado sobre todo en la región de Toscana y en Venecia y también en Roma se le erigió una iglesia en tiempos del papa San Gregorio Magno, aunque algunos historiadores dicen que no fue a San Mamés, sino a San Menas, el gran mártir egipcio. Es sin embargo verdad que en Roma había otra iglesia dedicada a San Mamiato, pero este era un mártir romano sepultado en la vía Aurelia. El principal centro de culto está en Langrés, pues en su catedral se conserva su presunta cabeza. Es también muy venerado en otros lugares de Francia, Italia, España y Portugal.

Por su nombre, es el santo patrón de las mujeres lactantes y de los animales salvajes, porque dicen, lo amamantaron de pequeño. Su nombre entró muy pronto en todos los calendarios y libros litúrgicos, tanto en Oriente como en Occidente.  En Oriente, los sinaxarios bizantinos lo conmemoran el día 2 de septiembre y el 13 de julio. El calendario palestino-georgiano del Sinaí lo celebra el 2 de septiembre, el 14 de julio y el 2 de octubre. Los calendarios siríacos, el día 3 de mayo, los armenios, el 2 de septiembre y…

Fresco ortodoxo griego del siglo XX.

En Occidente, en el Martirologio Jeronimiano figura el día 17 de agosto (hoy) y con otros nombres (Mamas, Mamante…) el 17 de julio, el 17 de octubre, aunque parecen errores de transcripción. Desde este Martirologio pasó a todos los demás históricos: el de Floro, en el Lyon, el de Adón… y finalmente al Martirologio Romano. Este martirologio conmemora también a sus padres Teodoro y Rufina y a su niñera, Manea, pero esto es el colmo ya que se desconocen quiénes fueron y cómo murieron.

Y finalmente digamos algo sobre sus reliquias: aunque fue sepultado en Cesarea, ya a finales del siglo VI se habla del primer traslado de sus reliquias, pues se dice que estando en Jerusalem, Santa Radegunda reina de las Galias, vio el cuerpo del santo y cogió una reliquia insigne que se llevó a Poitiers. Si esto fue así, hubo antes un traslado desde Cesarea hasta Jerusalén. Desde luego esto entra en contradicción  con posteriores testimonios que las localizan siempre en Cesarea de Capadocia. El peregrino Teodosio en el año 530 dice que está en Cesarea y en el siglo XI, Nicetas Serronio asegura lo mismo. Pero bien es verdad que algunos restos fueron llevados a Constantinopla en época no muy bien determinada y que desde allí pasaron a Occidente. El obispo de Langrés, en el año 1075 consiguió que Constantinopla le regalase un brazo y ya hemos dicho antes que los cruzados robaron la cabeza en el 1204 y la llevaron a la misma ciudad francesa. Otras pequeñas reliquias existen en otros lugares entre ellos en Zaragoza, Milán, Lucca, Chipre, etc.

Perdonad la extensión del artículo, pero siendo un santo tan popular he querido dar detalles aunque para ello, otra vez más, haya echado mano tanto de la historia como de las leyendas, utilizando asimismo numerosa bibliografía.

Antonio Barrero

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es