San Pío X, papa

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Fotografía del Santo pontífice.

José Melchor Sarto, que así se llamaba, nació el día 2 de junio de 1835 en Riese (Italia) en el seno de una familia pobre, humilde y numerosa. Desde muy pequeño se mostró muy interesado en aprender, ayudaba al párroco de su pueblo como monaguillo y aprovechaba muy bien las clases de catecismo que recibía en la parroquia. Sus amigos le decían “Beppi” y él, que era un chiquillo normal, piadoso, alegre y estudioso decía frecuentemente a sus padres: “quiero ser sacerdote”.

En 1850, con quince años de edad, ingresó en el seminario de Padova (Padua), siendo ordenado sacerdote ocho años más tarde, el día 18 de septiembre de 1858. Recién ordenado, fue enviado a la parroquia de Tómbola-Salzano donde se distinguió por su gran caridad y por sus predicaciones. Ya se mostraba como un verdadero hombre de Dios: amante de la Eucaristía y de la Virgen, sacrificado hasta el límite cuando se trataba de ayudar a alguien, reprendía con dulzura y paciencia cuando tenía que encarrilar a quienes se ponían bajo su dirección espiritual: era realmente el padre de todos sus feligreses. Así, de párroco de pueblo estuvo trabajando durante diecisiete años cuando fue nombrado canciller y director espiritual del seminario de Treviso, puesto que ocupó hasta el año 1884, año en el que fue consagrado obispo para dirigir la diócesis de Mantova (Mantua). Allí, ya de obispo, se distinguió, destacó de manera ejemplar, en la práctica de la caridad con todos sus diocesanos.

Con cincuenta y ocho años fue nombrado cardenal por el Papa León XIII, quién le encomendó la archidiócesis, el Patriarcado de Venecia. Al igual que en Tómbola-Salzano y Treviso (como sacerdote) y en Mantova (como obispo), ahora, como Patriarca de Venecia, destacó también por su caridad y por su celo apostólico. Nunca cambió su forma de ser: sencillo, humilde, caritativo, trabajador incansable; cuanto mayor era su dignidad o cargo dentro de la Iglesia, más destacaba por su sencillez, humildad y caridad.

El Papa León XIII murió el día 20 de julio del 1903 y el cardenal José Melchor Sarto, Patriarca de Venecia, fue elegido Papa por los cardenales reunidos en Cónclave. Tomó el nombre de Pío X. Se dice que cuando al tercer día del Cónclave, ninguno de los cardenales alcanzaba aún la mayoría necesaria para ser elegido Papa, los cardenales empezaron a poner los ojos en él y el cardenal Sarto hizo todo lo posible, incluso llorar como un niño, para disuadir a los cardenales a fin de no ser elegido. Les decía que él quería seguir siendo un “cardenal rural” y se estaba dando cuenta del peligro de que podía caerle encima una responsabilidad aún mayor, ya que los cardenales cada vez tenían más claro que el elegido debía ser él. Cuando la votación de los cardenales le dio la mayoría absoluta, se rindió y dócilmente aceptó diciendo: “Acepto el Pontificado como una cruz y porque los papas que más han sufrido por la Iglesia en estos últimos tiempos se llamaron Pío, escojo este nombre”.

Fotografía del Santo con los ornamentos pontificales.

Como Papa quiso que su pontificado estuviese asociado plenamente al sacrificio de Jesús en la Cruz como supremo ejemplo de amor y entrega y por eso escogió su lema o consigna: “Omnia instaurare in Christo” (Instaurarlo todo en Cristo).

Su programa pontificio: ser un Buen Pastor, atraer a todos a Cristo y en este sentido, su primera encíclica deja muy claro la idea de cuál sería su trabajo a lo largo de todo su pontificado. Esta encíclica programática comenzaba compartiendo los temores que le acosaban ante la posibilidad de ser elegido Papa; se consideraba un indigno sucesor de un pontífice como León XIII, que gobernó la Iglesia durante veintiséis años con extraordinaria sabiduría, prudencia y entrega. Él no tenía la menor duda en el diagnóstico que hizo en esta encíclica de que “nuestro mundo sufre un mal: la lejanía de Dios. Los hombres se han alejado de Dios, han prescindido de Él en el ordenamiento político y social y todo lo demás, son claras consecuencias de esta postura”. Esto decía literalmente en su encíclica.

En esta encíclica, además, proclamaba la santidad del matrimonio, alentó a la educación cristiana de los hijos, exigió la justicia en las relaciones sociales y recordó a los gobernantes su responsabilidad de servir a toda la sociedad, especialmente a los más necesitados. Para conseguir todo esto quería contar con la fuerza de la santidad de la Iglesia: especialmente quería sacerdotes santos, llenos de la fuerza del Espíritu Santo, pues “nadie da lo que no tiene”, como decía en la encíclica. A los obispos les recordaba que eran los responsables de formar un clero santo. Los seminarios tenían que ser para los obispos como “la niña de sus ojos”: preparar intelectual y santamente a los futuros sacerdotes; esa era su principal tarea. A los seglares comprometidos les solicitaba fidelidad a sus obispos, los exhortaba a trabajar por el bien del Pueblo de Dios y a ser santos dando ejemplo cada cual en su sitio.

Para impulsar la santidad en la Iglesia llevó a cabo algunas reformas: reformó los seminarios y promovió la creación de numerosas bibliotecas eclesiásticas, firmó un “Motu proprio” a los tres meses de su elección en el que daba a conocer algunas normas para renovar la música litúrgica, promovió asimismo la reforma del Oficio Divino o Liturgia de las horas, permitió la comunión diaria a todos los fieles (esto con anterioridad no era normal) y cambió la costumbre de la Primera Comunión: los niños podrían recibir la Eucaristía en cuanto tuviesen uso de razón. Decía: “la finalidad primera de la Santa Eucaristía no es garantizar el honor y la reverencia debidos al Señor, ni que el Sacramento sea premio a la virtud, sino que los fieles, unidos a Dios por la Comunión, puedan encontrar en Ella fuerza para vencer las pasiones mundanas, para purificarse de los pecados cotidianos y para evitar tantas caídas a que está sujeta la fragilidad humana”.

Fotografía del Santo pontífice.

Impulsó la enseñanza del Catecismo para mantener la pureza de la doctrina de la Iglesia; decía: “quien conoce la verdad puede vivir de acuerdo con ella su vida cotidiana”. Elaboró una nueva codificación del Derecho Canónico. A los pocos meses de iniciarse su pontificado, impulsó esta labor monumental, que se culminaría en 1917 bajo el pontificado de Benedicto XV. Dio un gran impulso a la actividad misionera de la Iglesia, pues quería difundir el evangelio por todos los confines de la tierra; en esta línea, incentivó la creación de seminarios regionales.

Impulsó asimismo la reforma de la Curia Romana. En 1907 encomendó a los benedictinos la revisión del texto de la “Vulgata” (la Biblia) y dos años más tarde fundó el Pontificio Instituto Bíblico en Roma; ese mismo año dio inicio a la publicación de la llamada “Acta Apostolica Sedis”, acta que aun hoy en día es la publicación oficial de los documentos pontificios.

Para él fue muy dolorosa la consumación en Francia en el año 1905 de la separación entre la Iglesia y el Estado; España siguió los mismos pasos en 1910 y Portugal un año más tarde. Hoy vemos como cosa absolutamente normal esta separación, pero pongámonos en su lugar y en la mentalidad de su tiempo a fin de poder comprender cómo esta separación le produjo un gran dolor a este santo Papa.

Anhelaba la paz en el mundo y su más ardiente deseo era ayudar para evitar la Primera Guerra Mundial. Él la veía venir e incluso había predicho que estallaría en 1914. Decía: “Gustoso daría mi vida si con ello pudiera conseguir la paz en Europa”. El día 2 de agosto de 1914, ante el inminente estallido de la guerra, escribió a todos los católicos del mundo para que suplicaran insistentemente la paz.

Como he dicho anteriormente fue siempre muy humilde y sencillo. Se cuentan de él, en este sentido, numerosísimas anécdotas y voy a recordar una. Recién elegido Papa, una noche no podía conciliar el sueño porque lo tenían despierto los taconazos del guardia suizo que hacía turno de vigilancia ante los aposentos. Se levantó y le dijo al guardia: “Tanto a ti como a mí nos gustaría estar ahora durmiendo, ¿verdad?, pues vete a la cama, duerme tú y déjame dormir a mí”.

En su testamento dejó escrito: “Nací pobre, he vivido pobre y quiero morir pobre”. Realmente estaba desprendido de todo bien material, incluso de su propia seguridad. Se comenta que su magnanimidad no tenía límites. Era muy sobrio en las comidas, amante de la limpieza y el orden, vestía sencillamente, no admitía los aplausos, ni las lisonjas, ni las adulaciones. Qué distinto a lo que se ve hoy, ¿verdad?

Fotografía del Santo en su lecho de muerte.

Por ser tan modesto, se extendió la idea de que, si bien era un hombre santo, era sin embargo poco inteligente o no estaba bien preparado. Nada más falso. Era cultísimo, pero siempre hablaba convencido de su propia insignificancia, de su falta de preparación, de su condición rural. Muchos creyeron que hablaba y actuaba así porque realmente era así. La evidencia histórica nos demuestra que la verdadera realidad era distinta de aquella falsa idea.

En el seminario fue uno de los seminaristas más preparados, como sacerdote y después como obispo, jamás abandonó su propia formación. Tenía una insaciable curiosidad intelectual, conocía a la perfección las Sagradas Escrituras y las obras de los Santos Padres, pero su extrema modestia hacía parecer lo contrario. Tenía un amor especial a la Virgen y prácticamente siempre llevaba el rosario en las manos; además, diariamente visitaba la gruta de Lourdes en los jardines vaticanos. Como preparación del acontecimiento del Cincuenta Aniversario de la proclamación del Dogma de la Inmaculada Concepción, publicó la encíclica “Ad diem illum”.

Murió el día 20 de agosto del año 1914, poco antes del estallido de la Primera Guerra Mundial; su pontificado duró once años. Muchos, en vida, le decían Papa Santo y él con su gracejo natural decía: “Te equivocas, confundes la r con la n: es Papa Sarto”. Se le atribuyen numerosos milagros realizados en vida y existen numerosísimos testimonios que demuestran que sabía penetrar en los mayores secretos de los demás, que veía lo que había dentro de cada uno.

Su causa de beatificación se inició el 14 de febrero del 1923, o sea, nueve años después de su muerte. El proceso fue largo y mirado con lupa por la Santa Sede. Dicho proceso finalizó el 12 de febrero de 1951. El entonces llamado “abogado del diablo” (o fiscal de la Causa), al finalizar su informe ante el Papa Pío XII, decía: “Permitidme, Beatísimo Padre, que postrado humildemente a sus pies, añada también mi petición, yo que procuré cumplir fielmente el cargo de censor de la Causa que se me había encomendado; impulsado por la verdad, juzgo saludable y muy oportuno, y lo confirmo abiertamente, que este ejemplo puesto auténticamente en el candelabro ilumine con el esplendor de sus virtudes no sólo a los fieles, sino también a los que viven en las tinieblas y en las sombras de la muerte y los atraiga y conduzca al reino de la verdad, de la unidad y de la paz”.

Fue beatificado por el Papa Pío XII el día 3 de junio de 1951 y canonizado por el mismo Papa el día 29 de mayo de 1954. Su fiesta se celebra el día 21 de agosto, aunque con el viejo calendario se celebraba el 3 de septiembre. Está sepultado, vestido de Papa, en una urna de bronce en uno de los altares laterales de la Basílica de San Pedro en el Vaticano.

Sepulcro del Santo pontífice. Basílica de San Pedro del Vaticano, Roma (Italia).

En mayo de 1944, el féretro de San Pío X, que estaba en la cripta vaticana, fue llevado a la Basílica de San Pedro, donde se reconoció el cadáver. Posteriormente, fue puesto de nuevo en las grutas vaticanas. En el mes de julio del año siguiente fue llevado de nuevo a la Basílica y colocado en un lugar provisional que normalmente se usa para exponer los restos de los Papas difuntos y que está junto a la capilla de la Presentación.

Se hizo un nuevo reconocimiento de los restos el 29 de mayo de 1951, llevado de nuevo a las grutas vaticanas y puesto bajo el altar dedicado al Salvador. Finalmente, el 17 de febrero de 1952 fue colocado donde está actualmente, como he dicho antes en una urna de bronce, obra del escultor Francesco Nagni.

Antonio Barrero

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

25 pensamientos en “San Pío X, papa

  1. Que hermoso articulo Antonio, poco habia leido sobre San Pio X aunque sabia que era una gran Papa te agradezco por todo este articulo que me ah encantado conocer más sobre él, alguna vez lei que dicen que de pequeño para no gastar los zapatos se los quitaba y se iba descalzo de su casa a la escuela, el que le haya dado el privilegio de la comunión a los fieles diario y la primera comunión a los niños creo que es algo maravilloso.

    • Lo de los zapatos yo también lo he leído y otras muchas anécdotas, pero entonces el artículo hubiera sido muy largo. Por eso solo he puesto la de “los taconazos del Guardia Suizo” por la noche.
      Con respecto al tema de la comunión diaría hay que tener en cuenta que durante muchísimo tiempo se ha visto la Eucaristía, principalmente, como un Sacramento tan divino al que solo había que adorar; no se le ha visto tanto como comida que Cristo nos da para nuestro alimento espiritual. Para mi, esto segundo es lo esencial de este Sacramento y eso se ha ido imponiendo en la Iglesia bastante tarde.

  2. En Algemesí tenemos una iglesia intitulada a este Santo y allí una hermosa imagen con una reliquia incrustada en el pecho, de la que recuerdo haberte enviado fotos, Antonio; por lo que estoy familiarizada con él, hay que decir que era un hombre realmente fotogénico.

    Sin embargo con lo que no estaba familiarizada es con su vida. Tú sabes que yo no soy muy “papista”, en general los Papas no son santos de mi devoción porque aunque son los líderes de nuestra Iglesia, en general los encuentro bastante alejados del pueblo cristiano de base, de sus intereses y de sus sentimientos. Pero no cabe generalizar y me lo has demostrado con la vida de este pontífice honrado y bienintencionado. En mi familia se le tiene cariño al Beato Juan XXIII, el llamado “Papa bueno”, me gustaría algún día leer también sobre él.

    • Ana Maria,
      Entre los Papas, ha habido de todo: como en botica. Los primeros, eran mártires, luego santos y conforme pasaban los siglos empezaron a escasear los santos y aparecer los “señorones y los guerreros” y en los últimos siglos, salvo Pio V y Pio X, ningun otro es santo, solo algún beato que otro. Desde luego, también para mi, como Juan XXIII, ninguno.

  3. Muchas gracias Antonio. Has introducido un vocablo como es el de “motu proprio” que suele utilizarse bastante en la comunicación general y que quiere decir algo asó como “a iniciativa propia”. Podrías decirnos este tipo de documento cuándo se emite y si son los Papas los que pueden hacerlo?

  4. Un “Motu proprio” es un documento vaticano, emitido a iniciativa y con la autoridad del Papa. Normalmente es un documento breve que puede afectar a muy diversas cuestiones, aunque normalmente no a las jurídicas ni a las doctrinales.

  5. Pues buen Obispo supremo si fue este Papa de Roma, y aquí en Colombia, en ciertas regiones es común encontrar su imagen en las parroquias rurales… ahora veo el por qué.

    En cuanto a su dolor por la separación de la Iglesia y el Estado, pues si bien es verdad que era hijo de su época, también ha que ver que había otra razón que quizás le hizo sufrir más: y es que esta separación se llevó a cabo con violencia de por medio, con persecución a los miembros de la Iglesia y a sus ministros, y con derramamiento de sangre…

    Y lo de su concepto sobre la finalidad primera de la Eucaristía, en realidad no es nada nuevo: ya sabes que en la Iglesia de los 10 primeros siglos ésta era la idea preponderante. Pero en la edad Media, con su temor y terror (que nada que ver con el temor reverencial que debemos mostrar en nuestra piedad, pública y privada), con su terrible sentimiento de indignidad, y con los numerosos cánones penitenciales que las diócesis publicaban en la era de la penitencia semipública, pues se terminó por preferir “mirar” la Divina Majestad, que no comsumirla, porque “no soy digno de que entres a mi casa”… Tanto la elevación del pan y del caliz durante el relato de la institución en la anáfora eucarística, como el “No soy digno” que decimos antes de comulgar, ya sabes que datan, precisamente, de éstas épocas (lo mismo que el “Yo pecador”). Y este miedo, poco a poco, evolucionó en la piedad eucarística extra missan que conocemos, es decir, en las exposiciones del Santísimo, en las procesiones, en las fiesta del Corpus, en los milagros eucarísticos… Y si a todo ésto le sumamos las famosas “controversias eucarísticas” en Occidente, que fueron en ese tiempo precisamente pues, ya vemos en qué terminó todo ésto…Pero San Pio X, con su reforma litúrgica, se esforzó en volver a la verdadera y primitiva piedad litúrgica y eucarística. De hecho, las intervenciones de este Papa en este asunto constituyeron un hito en la historia del movimiento litúrgico moderno. Y aquí me atrevo a mencionar uno de esos puntos fuertes: El domingo y los tiempos litúrgicos, antes de Pio X, se veían oscurecidos por las complicadas reglas de precedencia entre fiestas y por las imnumerables memorias de santos, duplicados de fiestas, octavas, y toda suerte de celebraciones que tenían desplazado el Temporal… y con la reforma a las rúbricas del Misal y del Oficio Divino, el “Dies Domini”, la cuaresma y el tiempo pascual volvieron a brillar en el horizonte de la Iglesia. Sus críticas y correspondientes decisiones relativas al canto sacro aún siguen vigentes, y quizás con más urgencia; y no me refiero a uuna vuelta absoluta al canto gregoriano, pero ¿quién me va a negar la terrible vulgaridad y simplicidad (en el peor sentido del término) que hoy impera en lo que a los cantos de la Misa se refiere?

    • Mi querido amigo,
      ¿Qué decir después de este esclarecedor comentario acerca de cómo a lo largo de los siglos, la Iglesia se ha planteado “su actitud” ante la Santa Eucaristía? Solo darte las gracias por tu documentada explicación y recordar aquellas divinas palabras: “Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mi y yo en él” (Juan, 6, 55-56)

        • Claro que sí, querida! Pero vale aclarar algo: en cualquiera de los dos casos, existe pleno acuerdo en cuanto a la necesidad de recibir los Santos Dones como alimento espiritual, que no solo de adorarlos de lejitos… Pero no te creas que es algo nuevo este asunto: ya San Agustín hablaba de las controversias que surgían entre los cristianos del Africa proconsular sobre si recibirlos en la mano o no, sobre si recibirlo todos los días o sólo el domingo… Y termina concluyendo que la mejor manera de recibir la Santa Comunión es, simplemente, aquella en la que cada persona considera que rinde piadoso respeto a aquello que recibe… Ojalá comprendieramos que este asunto corresponde al fuero interno, y que lo que vale en la disposición interior, que las formas externas… La piedad con la que se recibe se nota ora lo recibas en las manos o en la lengua, de rodillas o de pie… Eso es lo que importa: la piedad de quien recibe

  6. Y muy hermosa la foto, dónde se ven algunas de las antiguas insignias particulares de los Papas de Roma: la tiara, el manto (siempre blanco o rojo), la falda (que se ve salir de debajo del alba) y el formal con las tres piñas, abrochando el manto.

    • Pues de otros tiempos sí que es, y que viene de aquellas épocas del Obispo-Rey, pues innegable lo que representan… Pero cada época tiene su gracia, y la imagen se me parece bonita. Claro que ni se le ocurra a otro vestirse así ahora, pues, ya no es tiempos de reyes de amplios armiños…

  7. Antonio pense que el pontificado de este Papa habia sido extenso y ya veo que no,en cambio me ha sorprendIodo que Leon XIII estuviera 26 años,mas que el Papa Juan Pablo II.
    Sobre la anecdota con el guardia suizo,si yo hubiera sido el guardia se me habria hecho un nudo en el estomago..¡¡o algo peor!!
    Me ha sorprendido la fotografia tomada en su lecho de muerte,era consciente de eso? estaba permitido o “bien visto” hacer algo asi?
    Una ultima cosa,mencionas una gruta de Lourdes en los jardines vaticanos,es una replica exacta de la real??

  8. Pues si, Abel, León XIII tuvo también un pontificado muy largo.
    Supongo que después de hacérsele el nudo en el estómago, el Guardia Suizo se iría a dormir, ¿no? Se lo mandaba “su jefe”, ja, ja
    En la fotografia en el lecho de muerte creo que el Papa ya estaba muerto; muerto o no, es una foto oficial hecha por el propio Vaticano.
    La Gruta de Lourdes que está en los járdines vaticanos es una réplica de la original.

    • En la fotografía ya estaba muerto el Papa, momentos después de permanecer inconsciente por un momento, durmió plácidamente en el Señor. Esa foto la vi en Álbum de Salzano que editó la parroquia al conmemorarse los 100 años de su inicio al pontificado y coloca una serie de fotografías y retratos de su vida.

  9. Antonio, San Pío X, es santo de mi devoción…, puedo decir que lo conozco desde que tengo uso de razón y conciencia, y lo admiré mucho más por el hecho de que en la catequesis siempre mencionaban que este Papa había facilitado a los niños el acceso a la comunión eucarística, de hecho hubo una anécdota que representó ese tema:

    “Una noble señora romana llevó a su hijo de 4 añitos a una audiencia privada con el Papa, éste al verle le saludó y le preguntó:

    – ¿Cómo te llamas pequeño?
    – Giovanni- respondió el pequeño.
    – ¿Qué edad tiene? – preguntó el Papa.
    – 4 años Su Santidad – dijo la madre.
    – Espero tener ya 7 años para recibir a Jesús – comentó Giovanni.
    El Papa dijo a: – ¿Quién es Jesús?
    – Es Dios – replicó el niño.
    – Tráigamelo mañana mismo que yo le daré la comunión – dijo el Papa.”

    Es una historia hermosa y conmovedora al mismo tiempo este encuentro. Un papa que estuvo 9 años en 9 años sirviendo como vicario, párroco, obispo y cardenal patriarca y al final de este periodo estando con unos amigos jugando una partidita de cartas, le dijo: – Se acercan 9 años de mi estancia en Venecia, luego de eso, que viene para mi? Ser Papa? Porque otra cosa no veo. – Resultando su profecía.

    Cuando pequeño era de carácter recio que una vez le pegó a su hermana Rosa un par de bofetadas.

    Que Dios sabrá las cosas mejor que yo y además Él sabe lo que hace. Al morir León XIII el favorito era el Card. Mariano Rampolla del Tíndaro, Secretario de Estado y tenía todas las de ganar, es más ya era un hecho, pero el famoso “veto” impuesto por el Card. Príncipe Adam Stephan Sapieha de Cracovia a nombre del emperador Francisco I de Austria-Hungría hizo que muchos abandonaran su postura para con Rampolla y fueran decidiéndose por Sarto. Muy buena elección: San Pío X!!!

    Gracias Antonio…

    • Querido amigo,
      Abel nos hablaba de las anécdotas del santo, pués tu acabas de mencionar algunas más. Muchísimas gracias.
      Te diré que en una de mis visitas a la Basílica de San Pedro, sentí algo especial ante su tumba que, como sabrás está bajo el altar de la primera capilla de la izqierda frente a la imagen de la Piedad que está en la primera capilla de la derecha. Y sentí algo especial porque conocía la vida de este gran santo, vida desconocida para muchos y a la que desde luego, el Vaticano no ha dado tanta popularidad como a algún otro más reciente.

      • Dichoso tu Antonio que has podido visitar el Vaticano, y encontrarte con el cuerpo de este hombre santo, si yo tuviera esa oportunidad algún día, sería mi “cielo en la tierra” como diría Santa Bernardita Soubirous… gracias.

  10. Hola saludos desde Guadalajara Jalisco Mexico aqui tenemos quiza la unica parroquia dedicada a este grana pontifice en Mexico parte de mi infancia la vivi en esa parroquia y senti mucha felicidad al ver este articulo ya que antes lo habia buscado y no lo encontre enhora buena felicidades… y que el Papa de la Eucaristia interceda pro nosotros

  11. De San Pío X no soy muy devoto, en general, se que es un hombre con una santidad más que evidente, pero para mi sigue siendo motivo de controversia el que siguiera la política de Pío IX de no reconocer las circunstancias que habían dado motivo a la formación del Reino de Italia; debido a que hasta los pactos de Letrán durante el papado de Pío XI, los pontífices se habían declarado “Prisioneros del Vaticano” no aceptando la anexión de los Estados Pontificios que ocurrió en 1870.
    También es debatible el reconocimiento del gobierno golpista de Victoriano Huerta, en mi país México tras el asesinato del Presidente Madero, incluso dando su Paternal Bendición al dictador por “devolver la paz a México”.
    Es de notar que durante su pontificado ocurrió el cisma de la llamada Iglesia Católica Antigua Mariavita, (que todavía existe bajo dos ramas, la primera y la otra separada por el “arzobispo” Kowalski)

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