Beata Marguérite Rutan: el alto precio de la caridad

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

La Beata en el cadalso. Lienzo de la beatificación.

El pasado 19 de junio de 2011 la diócesis de Aire y Dax, en Francia, celebraba la beatificación de una religiosa Hija de la Caridad que fue guillotinada durante la Revolución Francesa (1789-1799) por su fidelidad a la fe y a la Iglesia Católicas, y su desafección por el movimiento revolucionario. Se trata de sor Marguérite Rutan, cuya vida y martirio reseñaré brevemente para honrar su memoria y para celebrar, junto con su Orden y sus devotos, su reciente ascenso a los altares.

Marguérite Rutan nació el 23 de abril de 1736 en la ciudad de Metz (Lorena) y el mismo día bautizada con este nombre que, como ya vimos, significa “perla”. Era la octava de los quince hijos que tuvieron el matrimonio formado por Charles-Gaspard Rutan, arquitecto, cantero y maestro albañil; y Marie Forat, mujer de profunda espiritualidad cristiana. Debido al oficio de su padre, aprendió pronto a dibujar, arte al que era muy aficionada, llegando a dominar muy bien el dibujo lineal y las matemáticas, disciplinas que en aquel entonces eran consideradas raras en una mujer. Con estos conocimientos, pudo ayudar en la contabilidad a la empresa de su padre, llevando las cuentas por él hasta que cumplió 21 años de edad. Además, cuidaba de sus hermanos pequeños y de los hijos de los vecinos, enseñándoles también el dibujo, lo que sin duda la iría preparando para la tarea de educadora que posteriormente desempeñó.

Antes de este momento ya habría manifestado su vocación religiosa, concretamente a los 18 años de edad, y además deseando unirse las Hijas de la Caridad, Orden religiosa de mucha relevancia en la época por sus servicios a la comunidad y que en Metz tenían contacto con ella. Sus padres, aunque respetaron su vocación, le pidieron que esperara a ser mayor de edad -21 años en la época- probablemente porque su ayuda les era valiosa. Es entonces el 27 de abril de 1757, mismo día de su veintiún cumpleaños, cuando se traslada a la casa madre de la Congregación en París para iniciar su noviciado. A los seis meses viste el hábito propio de estas religiosas y es destinada a Pau (zona de Toulouse) donde continúa formándose bajo la tutela de una hermana sirviente. Allí es donde se da cuenta de lo feliz que se siente cuidando de los niños expósitos (abandonados) tanto los de cuna, los enfermos del hospital, como dándoles clases. Tanto en el hospital como en las escuelas, se entregó de lleno al servicio de los más pobres y desfavorecidos, siguiendo el ejemplo de su santo fundador, Vicente de Paúl, que había sido canonizado en 1737.

La vocación de la Beata. Grabado de Berthe Pécastaing, publicado en Guide de l'Amicale. Centre Hospitalier de Dax, enero 1979.

Su segundo destino fue el hospital de Fontainebleau, donde permaneció desde 1772 a 1779, después de una corta estancia en el hospital de Troyes. Al poco tiempo de su llegada, se declaró una epidemia de viruela. La reina Marie-Antoinette, que había acudido a visitar a una amiga enferma, quedó muy impresionada por la limpieza y el buen orden que reinaban en el hospital bajo la dirección de Marguérite, lo cual no era habitual en los hospitales de la época.

Y es en 1779 cuando Marguérite es destinada al hospital de Dax. El obispo local, Monseñor Le Quien de Laneufville, había reunido todos los hospitales de la ciudad en uno: el del Santo Espíritu (barrio Bas Sablar) y el de Saint-Eutrope, que actualmente es un hospital termal. Acabadas las construcciones, Marguérite, mujer madura y experimentada ya con 43 años de edad y 22 como religiosa, asume la dirección y organización del hospital con ejemplariedad: manda construir graneros en el ala norte, prolonga el ala sur y levanta una capilla en el patio –que aún hoy día se conserva-, además de organizar dos clases, una para niños y otra para niñas, además de un centro para ocuparse de las jóvenes abandonadas. El rol de superiora, que había asumido por obediencia, le permitió desarrollar una labor importante al mando de aquella pequeña comunidad, compuesta únicamente por siete religiosas, que debían ocuparse no sólo de los enfermos del hospital, sino también de los niños de la escuela, como podemos ver.

Pronto corrió la voz del excelente trabajo que allí se realizaba. Marguérite había contribuido tanto en mejorar el servicio y la atención a los enfermos, que había cundido su fama por el sur de Francia y el Gobierno y los jefes militares, tomando nota de su buen hacer, le enviaban a ella sus enfermos y heridos. Con el tiempo, adquirió tal prestigio y notoriedad, que no es de extrañar que al estallar la Revolución Francesa, ella fuese un objetivo clave de los revolucionarios más radicales. Ya en 1789 las Hijas de la Caridad habían sido acusadas de latrocinio (robo) de propiedades pertenecientes a la comunidad, lo cual era falso. Durante el Terror, fueron encarceladas en el convento de Carmas –transformado en cárcel para mujeres- mientras que el convento de los Capuchinos servía de cárcel para hombres y el palacio episcopal pasaba a usarse como tribunal revolucionario, presidido por Pinet.

La Beata ante el tribunal revolucionario. Grabado de Berthe Pécastaing, publicado en Guide de l'Amicale. Centre Hospitalier de Dax, enero1979.

Marguérite, que era valiente además de consecuente con su fe, denunció sin miedo alguno los ataques y abusos que las autoridades revolucionarias cometían contra las personas y las propiedades de la Iglesia. Eso, unido a su fama precedente, la puso en el punto de mira del Comité de Vigilancia. La persecución personal que se desencadenó contra ella, iniciada mediante acusaciones falsas, la llevarían al arresto, a la condena a muerte y a la ejecución de ésta mediante la guillotina durante el tristemente célebre período del Terror, en el que las autoridades jacobinas, llevadas por su extremismo, cometieron gran cantidad de persecuciones y matanzas.

¿Cómo se sucedieron los hechos? En la Nochebuena de 1793, un soldado de Raoux, que había sido atendido y curado en el hospital de Dax, fingió hacer una visita a Marguérite para agradecerle los cuidados prestados, y para ello se hizo acompañar de una rondalla. Ella les recibió amablemente y les hizo servir una bebida, pero a continuación el dicho soldado se levantó y marchó ante el Comité Revolucionario, ante el cual la acusó de haber abandonado a los enfermos y heridos mientras escuchaba la rondalla y les daba de beber. Volvió con un documento oficial y quiso obligarla a que lo firmase, pero ella, como se trataba de jurar la Constitución Civil, se negó. Ese mismo día, mientras intentaba huir, fue capturada y encerrada en la cárcel de mujeres. Allí permanecería prisionera unos seis meses, tiempo en el cual, olvidándose de sí misma, se entregó a sostener moralmente a las mujeres y niños prisioneros.

El 9 de abril de 1794, los jueces del Comité convocaron a la prisionera en el Ayuntamiento. Allí fue juzgada como rebelde y resistente a jurar la Constitución, tildándola de fanática religiosa. En su casa habían encontrado papeles comprometedores: cartas, legados y oraciones de difuntos hospitalizados, que ella había guardado cuidadosamente para entregar posteriormente a las familias. No lo entendió así el tribunal, que la acusó de guardarlos en beneficio propio: “que fue encontrado en su despacho gran número de panfletos aristocráticos, fanáticos…”. En ese mismo momento es condenada a muerte y la ejecución tiene lugar el mismo día.

La Beata frente a la guillotina. Ilustración de la portada del libro "Una intrépida hija de San Vicente de Paúl: sor Marguérite Rutan, Hija de la Caridad", ed. Abbeville.

Tanto Marguérite como el señor Lanelongue, sacerdote del hospital y acusado de los mismos cargos, son condenados a muerte y sacados de la cárcel con las manos atadas a la espalda, subidos a un carro uno frente al otro, y transportados hasta el cadalso. El paseo por las calles tenía también como motivo la humillación pública, pero Marguérite, serena y firme, iba entonando el Magnificat en voz alta, ajena a los gritos de la multitud. Llegada al cadalso, presenció con serenidad cómo era guillotinado el sacerdote. A continuación uno de los soldados se dirigió a ella y pretendió quitarle la toca del hábito –que molestaba para el guillotinamiento-, pero ella, haciendo un gesto para detenerle, le dijo: “Déjame; ningún hombre me ha tocado jamás y tú tampoco lo harás”. Ella misma se quitó la toca y descubrió el cabello.

Retirado el cadáver del sacerdote, con paso tembloroso se acercó a la guillotina y, obedeciendo las órdenes de sus verdugos, colocó la cabeza en el horrible instrumento y esperó la muerte, mientras rogaba por ellos. Ésta sobrevino rápida, y el soldado al que no le había permitido tocarla, a modo de burla cogió su cabeza cortada por los cabellos y le arreó dos bofetadas, ante el entusiasmo de la multitud. Con este grosero gesto creía poder vengarse del pudor con que ella lo había ahuyentado anteriormente.

Así moría aquella mujer que se había entregado a los demás, a los 58 años de edad. Su cuerpo fue enterrado en una fosa común excavada a tal efecto en el convento de los Capuchinos, que como decía, había sido convertido en la cárcel masculina.

Pero, ¿qué había de cierto en las acusaciones vertidas contra Marguérite? ¿Era una “fanática” como dice el texto de su acusación? ¿Había robado documentos personales y bienes pertenecientes a los pacientes difuntos? Nada de eso. En la Revolución Francesa y especialmente durante la etapa radical del Terror, todos los que se niegan a prestar el juramento revolucionario están maltratados y perseguidos, y ella, como tantos otros mártires de esta época, se había negado a jurar; pues para todos ellos la lealtad a la Iglesia Católica y a la fe que profesaban estaba por encima de los ideales de la Revolución y además consideraban incompatibles unos con otros, tanto por parte de los perseguidos, como por parte de los perseguidores.

La conciencia de que sor Rutan había sido ejecutada por su fe y su lealtad a la Iglesia estuvo desde el primer momento presente en su entorno, ya que tan sólo 14 meses después de su muerte, el Directorio del distrito de Dax declara de ella que fue “una mujer que por carácter relativo a una creencia religiosa ha sido sacrificada por motivos cuya prueba queda todavía sin averiguar”. Las calumniosas acusaciones vertidas contra ella, eran pues, falsas y orquestadas para lograr su caída. El Consejo de Administración del hospital de Dax hizo celebrar un acto de reparación en su honor el 9 de abril 1805. En este acto de celebración y sufragio, la Dirección del Hospital mandó imprimir la siguiente nota de convocatoria:

“La memoria de la respetable sor Rutan, Superiora de las Hijas de la Caridad de este Hospital, exige una veneración pública. Invitamos a asistir al servicio fúnebre que se celebrará el próximo jueves, día 12 del mes en curso, en la capilla del Hospital, por el alma de esta Madre compasiva con los pobres. La virtud y las dotes que adornaban su alma han suscitado vuestra admiración y su recuerdo permanecerá siempre entre nosotros”.

Y un testigo del juicio diocesano de 1907-1909 declaró: “todos los que están relacionados directa o indirectamente al juicio eran esencialmente anticatólicos porque eran jacobinos. Mi convicción es que Sor Marguérite Rutan murió mártir en el sentido estricto y jurídico de la palabra, la condenaron a muerte en odio de la religión y aceptó esta muerte por amor de Dios.”

Ilustración de la Beata con el hábito de las Hijas de la Caridad y el lirio, símbolo de su virginidad.

Quedaba claro, pues, que la madre Rutan había sido víctima del odio jacobino a la fe cristiana y llevada a un juicio rápido y expeditivo y de ahí, a la guillotina, basándose en falsas acusaciones y calumnias. Ella lo había dado todo por sus semejantes y ellos le habían recompensado con la cárcel, la humillación y la muerte. Sin embargo, pese a resultar claro y verídico el martirio de esta gran mujer, su proceso de reconocimiento a su santidad no ha estado exento de tropiezos desde el principio. En primer lugar, se necesitó un siglo para que la Iglesia de Francia empezara a reconocer la dignidad de los mártires de la Revolución Francesa, de los que hay gran cantidad.

La Compañía decidió iniciar su causa mediante el proceso informativo, que tuvo lugar entre los años 1919-1922, siendo papa Benedicto XV, pero no se llegó a formular la Positio correspondiente al proceso apostólico. ¿Cómo fue esto? Monseñor Touzet, obispo de Aire, había constituido un tribunal eclesiástico para instruir la causa de Sor Marguérite Rutan. Comienza el pleito informativo, llamado pleito del Ordinario. En 1909, Roma pide un secundo pleito diocesano, dicho de non cultu para asegurarse que ningún culto ha sido rendido a Sor Rutan, lo que hubiera comprometido irremediablemente su beatificación. La palabra pertenece a partir de ello a la Santa Sede, pero la causa no estaba todavía introducida en Roma en 1916, a pesar de la dispensa de la demora de 10 años que tenía que transcurrir entre el proceso informativo y la introducción oficial de la causa. Benedicto XV firma sin embargo el 24 de enero de 1917 “la introducción de la causa de la Sierva de Dios Marguérite Rutan” pero Roma pide un segundo pleito de non cultu y el 11 de diciembre de 1918 la Congregación de los Ritos ratifica que efectivamente “ningún culto ha sido rendido a Sor Rutan”.

Y allí quedó todo hasta la tardía fecha de 1994, momento en que la paralizada causa es retomada con ocasión de la celebración del bicentenario de su martirio; y finalmente en 2005 se elabora la Positio como causa histórica. Pero no es hasta el 12 de enero de 2010 cuando el Congreso de los Consultores da su voto favorable y unánime a dicha Positio. Y como sabemos, la beatificación ha tenido lugar el 19 de junio de 2011.

Éste ha sido el largo camino recorrido para el reconocimiento de la santidad y del martirio de una mujer que desde una temprana vocación religiosa se entregó al prójimo, al servicio del enfermo, el herido y el abandonado; que dirigió con eficacia y competencia hospitales y escuelas; que fue perseguida por su protesta y su resistencia a los excesos de la Revolución durante el período del Terror, y que tras padecer la cárcel y la humillación pública, fue guillotinada y arrojada a una fosa común. Quiera Dios que no olvidemos jamás el ejemplo de personas como ella, cuya vida es un regalo para todos y su martirio una lección para nosotros; y que podamos pronto verla canonizada como se merecen los que dan la vida por la fe y por los demás.

Meldelen

Para saber más:
Web de la beatificación: http://rutan.cef.fr/espagne/index.html
Presentación PPT: Sor Marguérite Rutan: una intrépida Hija de la Caridad (1736-1794). Sor Mª Ángeles Infante y Sor Consuelo Ajenjo, HC.
Vídeo de la beatificación

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

22 pensamientos en “Beata Marguérite Rutan: el alto precio de la caridad

  1. Anita: exelente articulo me gusto la foto donde aparece con el lirio ( creo q la tomare con tu permiso para mi flickr) me facino este articulo sobre esta martir de la caridad no se si lo he externado me llama mucho mas la atenciom tus articulos sobre martires modernas y contemporaneas ya que a comparacion d la de la epoca primitiva d la iglesia y la edad media media no estan basadas en tantas leyendas. . . .saludos

    • Pues todas son dignas, las antiguas y las más modernas; claro está, que las primeras no tienen culpa de que con el tiempo, su memoria se haya ido diluyendo en mil cuentos chinos… pero tienes razón que precisamente por eso, las sentimos más cercanas, a las que vivieron más cerca de nuestra época.

      La fotografía está tomada de una web francesa (nominis.cef.fr); por lo que si acaso la mención corresponde a esta web y no a mí.

  2. Excelente y bien elaborado artículo sobre una nueva Beata mártir.
    La primera vez que oí hablar de ella hace más de veinte años (no era beata aun, claro) fue a un sacerdote paul residente en la Basílica de la Milagrosa de Madrid: el Padre Fernando Espiago. Esa Congregación tuvo otros mártires durante la Revolución Francesa.
    Desde luego, Margarita Rutan es un modelo de generosidad y entrega hasta las últimas consecuencias; ¡lástima que haya sido beatificada tan tarde!, pero no nos olvidemos que son muchos los mártires de esa época los que aun tienen “sus Causas a medio camino”.
    Me alegro de que hayas empezado a hablar de ellos y espero que lo sigas haciendo, por ejemplo, de las beatas carmelitas de Compiegne, beatas ursulinas de Valenciennes y otras.
    Muchas gracias, Ana Maria.

    • En efecto, ya está programado un artículo sobre las Beatas carmelitas de Compiègne, que probablemente sean las mártires más famosas de la Revolución Francesa; pero no descuidaré en absoluto el resto de religiosas y laicas asesinadas durante estos turbulentos tiempos. Poco a poco, Antonio; y gracias por tu apreciación.

  3. Estimada Meldelen, muy poco conozco de la situación imperante de la Revolución Francesa en el caso de la persecución religiosa, desde la cátedra simplemente hemos visto la situación desde un aspecto meramente político y hemos dejado por un lado el sentido social y de las ideas del pueblo francés en el siglo XVIII, al menos esa idea nos la han proyectado en la Universidad, siempre se ha buscado ennoblecer el sentido que ha permitido dar libertad, igualdad y otros valores “humanos”, sin ver que detrás de todo eso que la Revolución nos ofrece a los pueblos del mundo, está impregnado de sangre de muchos inocentes católicos y protestantes que dejaron huella de su profunda fe y testimonio de vida.

    Hoy nos presentas a sor Rutan, y como en toda persecución, sin juicio previo las asesinan cobardemente, se ve que Robespierre dejó bien implantada la guillotina para todas las ejecuciones, Tiempo del Terror, y si bien así fue, esta mujer no temió, antes bien, se entregó como debía ser, como una opinión tal vez fuera de lugar, considero que las feministas francesas de esa época, nada tendrían que envidiar a una mujer tan excepcional como nuestra beata. Felicidades por regalarnos un ejemplo como éste… saludos.

    • Tu reflexión es muy lúcida; Eddy, y de hecho como historiadores somos instruidos en la significación política y en la herencia legislativa y de derechos del ciudadano que nos ha dejado la Revolución Francesa, tan luminosa en cuanto a logros y tan oscura en cuanto a excesos e injusticias.

      En segundo lugar, decirte que para nada está fuera de lugar que digas que las feministas de la época nada tienen que envidiar a sor Rutan, pues estás en lo cierto. Ellas también sufrieron, en muchas ocasiones, la persecución de los radicales por exigir y reivindicar la dignidad y los derechos de la mujer, eso sí, desde una vía laica no confesional. Ahí tienes a Olympe De Gouges, revolucionaria como la que más, pero guillotinada porque exigía los mismos derechos de los ciudadanos para las ciudadanas. O Charlotte De Corday, que si bien asesinó a Marat y no era inocente en el sentido estricto de la palabra, él tampoco era un ángel: está claro que fue el ideólogo del Terror, mientras Robespierre fue la mano. También acabó guillotinada por los jacobinos.

      En resumen: la Revolución Francesa fue un proceso que nos ha traído muchos beneficios en cuanto a derechos y ciudadanía, pero que llegó a límites intolerables y causó muchas víctimas entre los desafectos a la misma, o simplemente, entre los revolucionarios que no acababan de aprobar ciertos procederes y querían reivindicar una revolución diferente. En cualquier caso, la primera gota de una enorme cascada que nos ha llevado a nuestro mundo actual.

  4. Estimulante y precioso el articulo que has dedicado a la Beata Marguérite Ruan.
    Sabia de su nombre en la lista de religiosas asesinadas durante el perido de terror tras la revolucion Francesa.
    Cuanto trabajo realizo esta mujer por el bien de sus semejantes y con que triste moneda le pagaron.
    Terrible el hecho de que abofeteran su rostro despues de ser guillotinada.
    Cualquier idea,por buena que sea,crezca sobre la sangre inocente tendria que estar condenada a desaparecer.
    A mi me da realmente asco cuando oigo hablar del lema de la revolucion francesa “libertad,igualdad y fraternidad” sabiendo todo lo que ocurrio,y que no pusieran freno.

    • Abel, no puedes hacer “desaparecer” sin más los logros de la Revolución Francesa, ni te tendrían que dar asco, porque entonces tendrías que renunciar a tus derechos como hombre y como ciudadano: ni podrías votar, ni tener una propiedad, ni libertad de pensamiento, ni tendrías derechos de ningún tipo; a la vida, a la protección, a la asistencia. ¿A que no te gustaría?

      Pues todos estos derechos te los ha dado la Revolución Francesa y los movimientos y pensamientos que se han derivado de ésta y de sus principios. Las mujeres hemos tenido que esperar bastante más a poder disfrutar de ellos.

      De modo que no condenes sin más la Revolución Francesa: todo no puede ser blanco o negro. Condena su violencia, su persecución de los desafectos, su anticlericalismo y sus excesos si quieres, pero no tomes la parte por el todo. Le debemos muchísimo más a la Revolución Francesa de lo que te crees, la inmensa mayoría de los derechos que disfrutamos actualmente empezaron allí.

      Eso sí, te agradezco tu comentario y valoración del artículo, todo lo que he dicho no desmerece en nada el mérito de la Beata Rutan; ni tampoco de las otras víctimas.

        • Abel,
          Con cariño, qué tozudo eres. Es que los derechos civiles que ahora disfrutamos no están cimentados en la sangre de inocentes. Ese derramamiento de sangre fue un gravísimo error, pero la Revolución Francesa nos trajo, directa o indirectamente, todos los derechos que hoy están recogidos en la Carta de los Derechos Humanos. Y aquí no cabe la frase de que el “fin justifica los medios”. Son dos cosas totalmente distintas que ocurrieron en el mismo lugar y tiempo.

          • Ni siquiera tú, Abel, renunciarías a tus derechos más básicos. El mismo derecho a que se respete tu opinión tiene su origen allí.
            Por lo demás, no tengo nada que decir que no haya dicho Antonio: sin los logros que se iniciaron con la Revolución Francesa, no somos ciudadanos, no tenemos derecho a nada, cualquiera nos pisotearía.

            Además, la Iglesia también se afianzó sobre la sangre de miles de inocentes en muchas épocas: la de las herejías medievales, la de la Inquisición, la de las guerras de religión, ¿qué tienes que decir a eso? ¿La destruimos entonces? No, afortunadamente, la Historia es mucho más compleja que blanco o negro.

        • Mira Abel, si decimos que todo proceso es bueno o malo de forma absoluta no habremos llegado a nada, no hay motivo para generalizar ahora bien si vemoa, La Revolución Francesa, tuvo sus dos visiones, ppr un lado aunque sabemos que las revoluciones siempre son impulsadas por la burguesía (la unica que en esa epoca era considerada culta y abierta a oportunidades de la educación a diferencia del pueblo llano) que por mover hacia el capitalismo y la modernidad haya tenido que hacer una revolución armada y a veces sangrienta pues sabemos que del caos siempre ha habido un gran avance, obviamente el Antiguo Régimen representaba el poder feudal, el cual para tener que avanzar al mundo moderno tenia que erradicarse el otro, que nos ha dejado la Monarquía absoluta aliada de otro poder que representaba la Iglesia Católica que quería controlar a través de su poder espiritual las mentes de las masas volviendolas improductivas y sin capacidad de raciocinio por si mismo, la religión siempre ha sido una historia de imposiciones, un sistema autoritario que siempre ha subyugado el uso de la razón y ha fanatizado a las masas, con el miedo y la sumisión. Por el otro los hombres necesitan creer para poder salir adelante y a veces la misma fe te puede enseñar valores como la esperanza , pero sabes que creer en la fe ciegamente tiene sus riesgos y a veces cuando no solo en la religion hay extremismos sino también en las propias corrientes “liberales” que por alcanzar un absoluto dominio se sienta con derecho a perseguir a los que creen en una religion (que tiene tambien cosas positivas), el paradigma nuevo que se ha conformado es el cienticismo destruyendo a otro que rige a una sociedad desde el principio el metafísico

  5. Muchas veces echo en falta ante historias ejemplares como la de esta beata que tengan momentos de “debilidad” y sauen su odio y su rabia ante quienes van a arrebatarles la vida de la forma más vil. No creo que una vida de servicio a los demás entre en contradiciión con la naturaleza humana de quienes van a morir de forma injusta y un poco de desprecio ante estos liberticidas adornaría fenomenalmente su camino al patíbulo.

    • Salvador, imagino que lo dices por el hecho de que la Beata hace un gesto de rechazo al hombre que quiere quitarle la toca y le dice, no, tú no me tocarás. Y también porque temblaba mientras subía hacia el cadalso.

      En realidad los Santos son humanos, y los mártires también debieron sufrir mucho; pasa que hasta épocas muy recientes no hemos resaltado esa parte humana de nuestros Santos; prefiriendo los topicazos devotos y los relatos marrulleros.

  6. De las hijas e hijos de san Vicente de Paúl tengo buenos recuerdos, pues parte de mia formación religiosa se la debo a ellos. La premisa de su fundador: “evangelizare pauperimus misi me” esconde la radicalidad tremendamente evagélica que muchos de estos cristianos se han propuesto vivir en las filas de esta sociedad de vida apostólica. Una pequeñita cosa aclaro: las Hijas de la Caridad, lo mismo que la Congregación de la Misión, no son religiosos “sensu sctricto”; hacen los consejos evangélicos bajo la forma de promesas que, en el caso de las mujeres, deben renovar cada año. Esto tiene su explicación histórica, que por ahora me ahorro para no alargar el comentario (no pues, tan breve yo! jejeje); se que es una minucia jurídica, pero cualquier dato sirve.
    Ahora, respecto a esta santa, que nunca serán suficientes los elogios, pues me viene la reflexión: como es que la Iglesia de Francia ha tardado tanto en tomar conciencia de sus propios mártires?

    • Gracias por tu comentario, Dairon 🙂 Dices que las Hijas de la Caridad no son religiosas, lo que me sorprende ya que yo las tenía por tales, entonces, ¿cómo deberíamos llamarlas?

      Y ahora paso a contestar a tu pregunta, que en cierto modo ya esperaba: Francia pasó, desde el mismo momento de la Revolución Francesa, por momentos más anticlericales que otros… y la Iglesia de Francia, aun siendo perseguida, con el tiempo acabó adaptándose a los ideales de la Revolución y a crecer en una nación que había dejado de ser católica para instaurarse como un nacionalismo republicano, hijo de la Revolución. Es por eso que estuvo más bien apocada en reivindicar a los mártires de la Revolución, prefiriendo la promoción de otros Santos como es la heroína medieval Juana de Arco. Por ejemplo, Napoleón, que en muchos sentidos podría calificarse de conservador y de instaurar un régimen tendiente a lo “retro”, instaurando el Código Civil tan machista que instauró; era sin embargo un hijo de la Revolución, y sus sucesores nunca abandonaron la estela de ésta. Digamos entonces, que ha costado bastante reivindicar a estos mártires, por lo incómodo de enfrentarse a remover las viejas heridas de un proceso que es, en esencia, referencia de los ideales de la Francia actual. Pero actualmente están muchísimos ya beatificados, como las mártires carmelitas, las ursulinas, las Hijas de la Caridad… nuestra Beata de hoy es el ejemplo más reciente, y aún quedan muchos más.

      • Querida Ana, te agradesco la respuesta! En verdad que me es descocnocido todo este proceso post-revolucionario vivido en Francia… Creo que, desde este marco que hoy propones, puedo entender mejor el galicanismo opositor al montanismo propio de la época del concilio Vaticano I.

        Ahora quiero responderte, pero antes debo aclarar que esta explicación se mueve dentro del lenguaje jurídico; estamos tratando con definiciones estrictamente canónicas. Un religioso, jurídicamente hablando, es aquel que lleva vida común y observa los consejos evangélicos bajo la forma de votos. Así de sencillo. Los religiosos se agrupan en institutos de vida consagrada, cuya finalidad es (nuevamente en sentido canónico) facilitar la vida común y los votos; su finalidad primaria NO ES la actividad pastoral que puedan desempeñar; esto no significa que en su carisma fundacional no pueda haber alguna orientación pastoral, pero esta no es necesaria (ejemplo claro: los monjes y las monjas! jejeje). Ahora bien, una “sociedad de vida apostólica” (llamadas en el antiguo codigo “pías uniones”) tiene como FINALIDAD PRIMARIA la actividad pastoral; esto trae dos consecuencias: sus miembros no están obligados a llevar vida común (esto en principio, pues actualmente se promueve la vida común) ni a profesar los consejos evangélicos; pueden, si, profesar los consejos en la forma de promesas, a tenor del carisma fundacional y del propio reglamento, pero lo fundamental es el servicio al cual se ordenan (ejemplo: Sociedad de Misiones africanas). Esta división es jurídica, y trata de responder a la diversidad de carismas; pero esto no impide que llamemos “religioso” a quienes así llamamos, pues todos ya tenemos claro su sentido “genérico”. Esta tipificación tiene una larga historia, que luego te contaré, si te parece, esto para conservar algo de brevedad. El caso es que las Hijas de la Caridad son, jurídicamente, una sociedad de vida apostólica, y no un instituto regular de vida consagrada.

  7. Ana quede encantado con el articulo, me ah agradado mucho leer la vida de esta Beata a la que desconocia y que en todo sentido fue una gran mujer y que merecia haber sido beatificada mucho antes, eso sii no es tan cercana como dice Tacho porque ya del siglo XVIII ya van para mas de 2 siglos pero a pesar de eso su entrega a los enfermos y a los demás y su valentia ante la guillotina es algo que admirar y que muchos querriamos poder tener, la imagen de su beatificación me encanto el simbolismo de su mano para impedir que el soldado la tocara. Me eh de suponer que por haber sido sepultada en fosa común no hay reliquias suyas o si las hay??

    • Yo no he encontrado imágenes ni referencias a las reliquias de la Beata; imagino que al haber sido arrojada a la fosa común, como bien dices, con el paso del tiempo sus huesos quedarían mezclados y confundidos con los de las otras muchas víctimas. Imagino que el único lugar a peregrinar será el de esa fosa.

      A menos que Antonio, que sabe de reliquias mil veces más que yo, tenga que decir algo al respecto.

  8. Investigando descubri que la amiga de María Antonieta , que se encontraba enferma en el hospital donde ejercía la beata , no era ni mas ni menos que la Princesa de Lamballe , quien también pereció durante la Revolución Francesa . Se que no se relaciona mucho con la Beata Margarita , pero me pareció un dato curioso digno de compartir

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