Martyrium: cámara de gas

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Vista de la cámara de gas en el campo de concentración de Dachau, Alemania. Fotografía: Pedro Martínez, febrero de 2007.

Pregunta: Hola me gusta mucho su blog, lo visito a diario, me gustaría que hablaran en la sección de Martyrium sobre el procedimiento de ahogar a los mártires con gas, y por supuesto, aquellos que lo padecieron. Venezuela.

Respuesta: Yo, con mucho gusto, atiendo a tu pregunta, pero lo primero que hay que saber es que la multitud de mártires asesinados mediante este horrendo método de ejecución es innombrable: se han contabilizado aproximadamente de 15 a 22 millones de personas asesinadas en los campos de concentración del nazismo; cifra que en su mayor parte incluye a los judíos, pero también gente que según la ideología del Tercer Reich, no merecía vivir: gitanos, homosexuales, disidentes políticos, prisioneros de guerra soviéticos, exiliados republicanos españoles, creyentes católicos, ortodoxos y protestantes, y un largo etcétera. A todas las víctimas del genocidio nazi cabría añadir las que en Estados Unidos ya se ejecutaban entonces, y se siguen ejecutando, mediante este método que en absoluto ha desaparecido. Pero, siendo que todos son víctimas inocentes y mártires de la crueldad de un régimen, en este artículo nos centraremos, como pides, en los mártires cristianos.

La cámara de gas ya existía en Estados Unidos como método de ejecución, como decía, pero fue durante el Tercer Reich cuando alcanzó su mayor potencial destructivo, al permitir ejecutar a cantidades ingentes de personas a la vez, en un cruel y sádico plan de exterminio masivo que las autoridades nacionalsocialistas denominaban con el eufemismo de “la solución final”, especialmente concebido para la aniquilación de la raza judía. Dicho instrumento constaba de recintos subterráneos o barracones que simulaban duchas colectivas; con una capacidad aproximada de 1.000 a 2.500 personas, que siempre eran introducidas desnudas y en pleno hacinamiento. Estas cámaras se cerraban como un compartimento estanco, cerradas al exterior, y constaban de un sistema que expulsaba a través de las duchas, en lugar de la supuesta agua, gas. En un principio se usó el monóxido de carbono, que como bien sabemos es muy tóxico; pero luego fue sustituido por el Ciclón B, un gas derivado del cianuro –y por tanto venenoso- que al mezclarse con la humedad que emanaba de los cientos de cuerpos hacinados; liberaba ácido cianhídrico. Este gas actúa anulando el ciclo respiratorio, por lo que las víctimas morían de asfixia, en medio de espasmos y convulsiones, en una horrenda agonía que se prolongaba hasta 25 minutos.

Vista de la cámara de gas en el campo de concentración de Madjanek, Polonia. Fotografía: Universidad de Florida, USA.

En una sola sesión, los responsables del campo de concentración podían liquidar de 5.000 a 10.000 personas, que era todo el abasto que podían dar a diario los hornos crematorios[1] en los que luego eran incinerados los cadáveres, previo despojo de sus pertenencias u objetos valiosos. La penosa tarea de recoger, lavar con una manguera y acarrear los cadáveres correspondía a los Sonderkommando, prisioneros mismos del campo forzados a trabajar.
Se sabe que las paredes eran aisladas acústicamente para que los gritos de las víctimas no las traspasasen, aunque siempre eran llevadas con engaño al lugar, pues ya he dicho que parecían duchas y en efecto, solían pensar que iban a ducharse –lo cual, teniendo en cuenta las condiciones higiénicas de los campos de concentración, era algo más que deseado-. Un grueso cristal de vidrio en forma de óculo permitía observar al operador de la cámara cómo iba discurriendo la matanza.

Nuestros mártires hermanos en la fe que fueron ejecutados mediante este horrible método, como decía, son incontables: una cantidad enorme de católicos, ortodoxos y protestantes que nunca llegaremos a contabilizar plenamente. Sin embargo, ésta es una lista no exhaustiva de los más conocidos:

Católicos:
Santa Teresa Benedicta de la Cruz (Edith Stein): judía convertida al catolicismo, religiosa carmelita, ejecutada el 9 de agosto de 1942 en Auschwitz (Polonia).
Rose Stein, su hermana, muerta en el mismo lugar y circunstancias.
Beata Natalia Tulasiewicz, apóstol entre prisioneros, atrozmente torturada y humillada públicamente para ser luego enviada al campo de concentración de Rävensbruck (Alemania), donde el 31 de marzo de 1945 es gaseada.
Beato Anastasio Pankiewicz, sacerdote franciscano, deportado al campo de Dachau (Alemania), murió en la cámara de gas el 20 de mayo de 1942.
Beato Martín Oprzadek, religioso profeso, encerrado en Dachau; el 18 de mayo de 1942 fue asesinado en la cámara de gas.
Beato Aniceto Koplinski, profeso capuchino, fue trasladado al campo de concentración de Auschwitz, donde murió en la cámara de gas el 16 de octubre de 1941.
Beato Floriano Stepniak, profeso capuchino, el 12 de agosto de 1942 fue asesinado en la cámara de gas.
Beato Estanislao Kubski, presbítero, ejecutado en Dachau el 18 de mayo de 1942.
Beato José Czempiel, presbítero, ejecutado en Dachau el 19 de mayo de 1942.
Beato Eduardo Detkens, presbítero, ejecutado en Dachau el 10 de octubre de 1941.

Ortodoxos:
Santa María de París (Maria Skobtsova), exiliada rusa y religiosa, ayudaba a salvar niños judíos de las deportaciones. Ofreciéndose a morir en lugar de otra mujer, fue ejecutada en Rävensbruck en 1945.
San Gorazd: obispo checo que se convirtió del catolicismo a la ortodoxia. Asesinado en la cámara de gas del campo de Nemaskom.

Vista de una cámara de gas moderna, usada para ejecuciones en Estados Unidos.

Existen, por supuesto, muchísimos hermanos nuestros en la fe ejecutados por el régimen nacionalsocialista y cuyos cuerpos se perdieron en las fosas masivas de los campos de concentración, pero no se trata de ejecutados mediante la cámara de gas sino por otros métodos también empleados: la inyección letal, el degollamiento, el fusilamiento, el ahorcamiento; y los que más, destrozados por la tortura o agotados por la enfermedad y las horribles condiciones de los campos. Muchos de los mártires anteriormente mencionados fueron a la cámara de gas debido a que los tormentos y las enfermedades los llevaron a ser declarados “inválidos” por los encargados, y cualquier inválido, como cualquier niño o anciano, era liquidado inmediatamente.

Como decía, el horror de la cámara de gas no ha terminado. Actualmente, cinco estados de América del Norte (Wyoming, California, Missouri, Maryland y Arizona) siguen manteniendo la cámara de gas como instrumento de pena capital especialmente para convictos de asesinato, aunque “alientan” el uso, “preferible”, de la inyección letal.

Desde aquí invito a todos mis compañeros colaboradores y lectores, sean hermanos católicos, ortodoxos o protestantes, a ayudarme a ir completando esta lista de mártires ejecutados mediante la cámara de gas; y a reflexionar acerca del inmenso coste de vidas inocentes que fueron tan cruelmente liquidadas por un régimen que se creyó con autoridad para decidir qué vidas tenían valor y cuáles no; y sobretodo, a educar a nuestras futuras generaciones para que estos atroces errores del pasado no vuelvan a cometerse jamás.

Meldelen


[1] Precisamente porque los cadáveres eran incinerados en hornos, la comunidad judía dio el nombre de shoá (“holocausto”) a este horrible genocidio; pues el holocausto, como bien sabemos, es todo sacrificio en el que la víctima es enteramente consumida por el fuego.

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

20 pensamientos en “Martyrium: cámara de gas

  1. Maravilloso artículo, Ana Maria, en el que explicas este tipo de martirio en base a una pregunta concreta que te han hecho.
    Aunque no gaseado, el primer mártir católico víctima del nazismo y oficialmente reconocido como santo es San Maximiliano Maria Kolbe, franciscano conventual que en el campo de concentración de Auschwitz se ofreció como voluntario para sustituir a un padre de familia condenado a muerte.
    Después de estar, junto con otros nueve compañeros, encerrados y sin comer ni beber durante tres semanas, San Maximiliano y tres compañeros de celda que sobrevivieron, fueron asesinados administrándoseles una inyección de fenol. Posteriormente fue incinerado en el crematorio del mismo campo.

    • La verdad es que es un artículo de Martyrium totalmente nuevo, que he redactado expresamente para atender la consulta desde Venezuela. Aunque la proporción de mártires gaseados reconocidos por la Iglesia es inferior a los que murieron de otros métodos, la mayoría a causa de las torturas; soy consciente de que en mi lista faltan muchos -especialmente ortodoxos y protestantes- por lo que pido ayuda a los lectores para completar la lista.

    • Sí, yo también he visto ese vídeo, Antonio. Huelga decir que todas las fotografías son auténticas y están perfectamente documentadas.
      ¡Y aún hay quienes se atreven a negar el Holocausto, diciendo que fue un montaje! Vergüenza ajena me daría negar el martirio de estos millares de inocentes.
      Mártires del nazismo, rogad por nosotros.

  2. Sobrecogedor y atroz el ejemplo que nos dieron los adalides de la limpieza étnica para purificar la sociedad de elementos pertenecientes a razas y credos inferiores. Máxime cuando la cinematografía nos recuerda permanentemente los horrores de Dachau, Austchwitz o Treblinka y hace que los tengamos si cabe más presentes que otros martirios más lejanos en el tiempo y en la geografía. Como dice el amigo Antonio ¡Mártires del nazismo , rogad por nosotros ¡

    • Si me permites una salida cinéfila, he de decir que “La lista de Schindler”, “Sophie Schöll: los últimos días”, “El Pianista”, “El Hundimiento” y “El Lector” son excelentes películas para documentar las distintas facetas de esta tragedia colectiva que fue el Tercer Reich. Últimamente se ha puesto de moda “El niño del pijama a rayas” pero la verdad es que a mí no me acabó de convencer, demasiado irreal y dramatizada.

      • Ana María, estoy plenamente de acuerdo contigo con las películas mencionadas. Quizás sea porque el tema me apasiona, pero discrepo pues la película de “El niño del pijama a rayas” también me encantó por lo inesperado, al menos para mí , del desenlace. Hasta “La vida es bella”, con otro registro, me pareció brillante…

        • A mi juicio lo inesperado del desenlace es lo irreal de la película, vaya. Y uhm, la verdad es que “La vida es bella” tampoco me convenció, por los mismos motivos: demasiado irreal y lacrimógena. En lo personal, prefiero películas documentadas a ficciones dramatizadas. Pero claro, sobre gustos no hay nada escrito.

  3. De lo que comentas en el articulo me resulta algo extraño el que despues de gasear a las victimas procedieran a limpiar los cadaveres cuando iban a incinerarlos.
    Puedes comentarme a que se debia,pues se me escapa por completo.

    • Es un detalle desagradable -como si el tema en general no lo fuese ya-; pero te podrás imaginar que dada la completa ausencia de higiene en los campos de concentración, los cuerpos de las víctimas estarían en condiciones deplorables tanto por la suciedad como por las heridas; amén de que en trance de muerte, y una muerte angustiosa por lo demás, una persona pierde el control de sus esfínteres, con el evidente resultado. Además, resulta que los responsables del campo tenían la creencia -absurda, según se mire- de que las víctimas conservaban hasta el último momento algún objeto de valor con ellas, de modo que la limpieza de los cuerpos, aparte de lo evidente, tenía como última función explorar los cuerpos por si contenían algún objeto de valor escondido.
      Por último, también se lavaban porque a menudo se procedía a hacer experimentos de disección con los cadáveres, o se les troceaba para aprovechar algunas partes como para hacer jabón, botones, utensilios…

      • Que horror,por Dios.
        Mejor hubiera sido no preguntar.
        No me hubiera llegado a imaginar que despues de muertos los examinaran para ver si llevaban oculto algo de valor.
        Ana Maria de la ultima frase que dices,lo de que se realizaban utensilios,jabones y botones de los muertos,me imagino que de los huesos y grasa,no se cuan habitual seria pero es sinceramente la primera vez que lo escucho,te creo,pero mejor no pensar mas en ello.

        • Pues es todo cierto, por desgracia. Efectivamente en el caso del jabón y los utensilios se usaban la grasa y los huesos. Había cierto oficial nazi, no me acuerdo de su nombre, que usaba dentaduras de judíos como pisapapeles en su oficina. Y las cabelleras de las mujeres ejecutadas se usaban para hacer muñecas para las niñas.
          Esto parece sacado de una peli gore de mal gusto pero es todo cierto y está bien documentado con textos y fotografías. Yo, lo que te acabo de contar, lo he visto en fotos.

  4. Gracias por la respuesta!, la verdad es que me ha servido bastante y está muy completa, aclarandome todo sobre este método tan particular de asesinar a nuestros mártires con gas. Saludos desde Venezuela y nuevamente felicitaciones por el blog.

  5. Aunque yo recuerdo que San Gorazd Pavlik (creo que así se escribe) no fue martirizado por su fe sino que fue las represalias por proteger a los asesinos de un funcionario de alto mando de la Alemania Nazi, y me sorprende que se haya pasado a la ortodoxia, aún así martirio or la fe no creo que fuera, aunque no niego que los nazis para tomar represalias contra civiles inocentes eran unos expertos, por que los partisanos lograban despachar apenas dos soldados, ellos ¡mandaban a fusilar a todos los habitantes de una aldea!, no cabe duda, como seres humanos nos hemos excedido a lo inhumano, matar por Dios (contrario a Dios), matar por una ideología (al servicio de intereses capitalistas), matar y exterminar ¡que te digo! ¡En nombre de la llamada “civilización!

    • René,
      Discrepo contigo con respecto a si San Gorazd Pavlik es o no es mártir por odio a la fe. Tú sabes que él fue sacerdote católico, que se pasó a la ortodoxia y que fue nombrado obispo por la Iglesia Ortodoxa Serbia.

      Cuando los nazis invadieron Checoslovaquia pusieron a la Iglesia Ortodoxa Checa bajo la jurisdicción del metropolita de Berlín

      • René, sigo porque me he equivocado y le he dado a “publicar el comentario”.

        Cuando los nazis invadieron Checoslovaquia pusieron a la Iglesia Ortodoxa Checa bajo la jurisdicción del metropolita de Berlín y nombraron como gobernador de Checoslovaquia a Rainhard Heydrich, que fue asesinado por un grupo de la resistencia checa, quienes después se escondieron en la cripta de la catedral de la cual San Gorazd era el obispo. Cuando el santo se enteró varios días más tarde, se dió cuenta del aprieto en el que habían puesto a su Iglesia diocesana y les pidió que se escondieran en otro lugar. Sin embargo, los nazis se enteraron, los elementos de la resistencia fueron asesinados y arrestaron a algunos eclesiásticos.
        San Gorazd, asumiendo que el máximo responsable de lo que ocurría en su diócesis era él, se inculpó ante los nazis, quienes lo arrestaron, torturaron y finalmente fusilaron en el campo de tiro de Kobylisv el día 4 de septiembre de 1942.
        Simultáneamente, los nazis intentaron desmembrar a la Iglesia Ortodoxa e incluso presionaron a algunos metropolitas para que condenaran a San Gorazd, cosa que no consiguieron pues desde el primer momento se le consideró mártir por haberse comportado como un verdadero pastor,
        O sea, René, San Gorazd no fue fusilado por proteger a miembros de la resistencia checa, sino por ser el obispo de la catedral donde se refugiaron y asumir la responsabilidad de todo lo que ocurría en su diócesis.

        • Perdona, cuando leí de el iba a rectificar, pero si fue fusilado, porqué aparece que murió en cámara de gas, y en cuanto a convertirse a la ortodoxia, se que las circunstancias, y a veces difíciles de aceptar implicaron la separación de miles de fieles de la fe católica, no discuto que en variadas ocasiones hemos sido intolerantes con nuestros hermanos cristianos ortodoxos, ambos nos tratamos de “herejes”, cismáticos, y cuanta calumnia podramos decir. Ya he leido un caso similar con San Alexis Toth (en cuanto a convertirse a la ortodoxia en enfrentamiento con el obispo católico)

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