San Jenaro, obispo mártir

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Martirio del Santo, obra de Girolamo Pesce.

Para escribir este artículo nos basaremos en la “Historia del martirio de los santos Jenaro, Festo, Desiderio, Sosio, Próculo, Eutiquio y Acucio”. También en las llamadas “Actas boloñesas” que están conservadas en un códice del año 1180 que se guarda en el monasterio de San Esteban, en Bologna y que provienen del año 668; en las “Actas vaticanas” que provienen del siglo VIII y tratan su martirio desde el punto de vista hagiográfico, litúrgico y artístico; en las “Actas puteolanenses” que se conservan en el archivo de la Curia de Pozzuoli (Napoles) y son del siglo IX; en las “Actas de Reichenam” que son un códice del siglo XI que se conserva en la Abadía de Angia Dives; en la “passio Sancti Ianuarii” que fue compuesta en el año 900 por el diácono Juan de la iglesia de San Jenaro del Olmo, por orden del obispo de Nápoles, Esteban II; en la “Leyenda de Raniero Esigno”, que es del siglo X y es llamada “Historia translationis reliquiarum SS. Eutichetis et Acutii” y por último, en la “Vita greca”, escrita en el siglo V por un tal Manuel, monje basiliano de Lucullano (Nápoles).

Según estos documentos Jenaro nació o en Nápoles o en Benevento, ambas ciudades cercanas una de la otra y pertenecientes a la región de Campania, en Italia. También se dice que en tiempos del emperador Diocleciano (284-305), fueron martirizados en Pozzuoli, el obispo Jenaro, el diácono Festo, el diácono de Miseno llamado Sosio y el lector Desiderio. Pero esto hay que tomarlo con mucha cautela. Se dice que Sosio al ser descubierto fue encerrado en la cárcel por orden del juez Dragoncio. Entonces Jenaro, Festo y Desiderio fueron a la cárcel para visitar a Sosio y como el juez supo que también eran cristianos, les ordenó sacrificar a los ídolos y ante la negativa de estos los torturó en Nola, los echó a las fieras en el anfiteatro de Pozzuoli y al final los degüella en esa misma ciudad. Mientras eran llevados al martirio, el diácono Próculo y los seglares Eutiquio y Acucio protestan por lo injusto de esa condena, por lo que también son apresados y junto a los otros cuatro, degollados. Total: siete mártires en el Foro de Vulcano, solfatara de Pozzuoli al pie del Vesubio en Nápoles. El Calendario Cartaginés y el Martirologio Jeronimiano dicen que esto sucedió el día 19 de septiembre del año 305.

Huesos del Santo venerados la catedral de Nápoles, Italia.

La crítica histórica tiende a individualizar tres grupos: uno (en Benevento) formado por Jenaro, Festo y Desiderio, otro (en Miseno) formado por Sosio y un tercero (en Pozzuoli) formado por Próculo, Eutiquio y Acucio. A los santos que componen los tres grupos se les rinde culto desde la antigüedad, ya que además de por el martirio, están ligados entre si por los diversos traslados de sus reliquias, porque figuran juntos en importantes textos litúrgicos y aun en diversos monumentos antiguos.

En cuanto a los traslados, el Martirologio Jeronimiano, escrito en el siglo V, dice: que el 13 de abril se trasladan las reliquias de San Jenaro y que el día 7 de septiembre de depositan definitivamente en Nápoles, que el 23 de septiembre se llevan las de San Sosio a Miseno, su lugar de origen, que el 18 de octubre se llevan a Pozzuoli las de San Eutiquio y que dos días más tarde son llevadas a la misma ciudad las de San Próculo.

En el año 505, el Calendario Cartaginés ponía la festividad de San Jenaro entre los días 16 de septiembre al 10 de octubre. El Evangeliario de Lindisfarne asegura que en el siglo VII ya había liturgia propia en Nápoles y el Martirologio de Beda, en el siglo VIII, los conmemora el día 19 de septiembre. Los griegos conmemoran juntos a estos siete mártires los días 20 y 21 de abril y el día 19 de septiembre.

Busto relicario con el cráneo del Santo. Catedral de Nápoles, Italia.

Los textos hagiográficos son varios; el más antiguo es una carta del sacerdote Urano a Pacato, fechada en el año 432 y en la que narrando la vida de San Paulino de Nola, dice que se les aparecieron San Jenaro y San Martín de Tours. El obispo Quodvultdeus de Cartago habla de él en el año 453, el himno del Papa San Sinmaco es del año 510, San Gregorio de Tours escribe sobre él en el año 587 y así otros muchos autores.

Los monumentos más antiguos son: unos frescos del santo en las tres catacumbas de Nápoles fechado en el siglo V en las de San Jenaro; en el siglo VI en las de San Severo y también en el siglo VI en las de las catacumbas de San Gaudioso. Del año 985 son unas pinturas existentes en el monasterio de Reichenan (Alemania), del 849 son las de la iglesia de su nombre en Nápoles y del 673 las de Forcelle (Nápoles). Como puede comprobarse en toda la región, desde muy antiguo se le da culto a este Santo.

Las reliquias del santo fueron llevadas de Pozzuoli hasta las catacumbas napolitanas por San Juan I en el año 432 y puestas junto a la tumba de San Agripino. En el año 831, el príncipe Sicone las trasladó a Benevento y en el 1154 se llevaron ala Abadiade Montevergine, en Avellino y de allí pasaron nuevamente a Nápoles en el año 1497 por parte del arzobispo Alejandro Carafa. El último reconocimiento canónico se realizó el día 25 de febrero de 1964 por el arzobispo Alfonso Castaldo. En el reconocimiento anatómico de los restos se determinó que se trataban de los huesos de un hombre, de1,90 metros de altura y de unos treinta y cinco años de edad, luego San Jenaro fue martirizado siendo aún joven, era un obispo joven. Los huesos se guardan en una olla de la época y en una urna de bronce datada en el año 1511, que están en la catedral de Nápoles. Los de los santos Festo y Desiderio están en el monasterio de Montevergine (Avellino), los de San Sosio están en Frattamaggiore (Nápoles), los de los Santos Eutiquio  y Acucio también están en la catedral de Nápoles y los de San Próculo están en Pozzuoli (Nápoles).

San Jenaro está muy ligado a Nápoles, siendo su patrono principal, pero lo es también de Benevento, Pozzuoli, Sassari, Torre del Greco y de toda la Campania en general. Siempre se ha recurrido a él en tiempos de erupción del Vesubio, terremotos, epidemias de peste, hambrunas y guerras.

Relicario con la sangre del Santo. Catedral de Nápoles, Italia.

Desde el año 1337, el sábado anterior al primer domingo de mayo (conmemoración del traslado de los restos) se organiza por la mañana un cortejo de clérigos que llevan el relicario del cráneo. A mediodía, el obispo lleva las ampollas de la sangre coagulada del santo y al presentarse un relicario delante del otro, la sangre se licua. Lo mismo hacen el día de su fiesta, el 19 de septiembre y todos los días de las octavas de estas dos fechas. Es el llamado “milagro de la liquefacción de la sangre de San Jenaro”. En algunas otras ocasiones también se ha hecho: en la erupción del Vesubio del año 1631, cuando el terremoto de Basilicata en el 1857, el día 22 de agosto de 1962 cuando ocurrió el terremoto de Ariano Irpino, etc. La sangre se conserva en dos ampollas de vidrio de doce centímetros de diámetro; la mayor con una capacidad de sesenta centímetros cúbicos (esa está llena hasta la mitad) y la menor con una capacidad de veinticinco centímetros cúbicos (esta tiene manchas y grumos de sangre). Según la tradición una mujer cogió la sangre que manaba de la cabeza del santo cuando fue martirizado. Cuando las dos ampollas se sitúan frente a frente al relicario del cráneo, la sangre se licua.

Existen numerosas hipótesis del por qué sucede esto: por el llamado efecto físico de simpatía, por la energía emanada por la muchedumbre que lo observa, por energía sicodinámica, por efecto del calor o aun hay quienes dicen que por la acción del Vesubio (!!). El día 15 de septiembre del año 1902 se realizó un examen espectroscópico (espectro de la hoxiemoglobina) y se comprobó que era verdadera sangre humana. Hay que decir que los fenómenos que acompañan a la liquefacción de la sangre están fuera de todas las leyes físicas. No se fusiona a una temperatura constante (en el año 1794 el matemático M. Fergola comprobó que en mayo fusionó a 19º C y en septiembre a 25º C), o sea, cambia el tiempo y cambia la temperatura y la sangre se fusiona. El profesor de Luca, en el año 1879 comprobó que el 19 de  septiembre lo hizo a 30º C y sin embargo seis días después lo hizo a 25º C, o sea, durante un mismo tiempo, cambió la temperatura de fusión. Tampoco coincide siempre el aumento de volumen del líquido: ese año en mayo el fenómeno fue lentísimo y tuvo un aumento de volumen del 72% y en septiembre, el fenómeno fue muy rápido y solo aumentó un 23%.

Pero hay aun alguna otra rareza física: el profesor Sperindeo ha comprobado que no se conserva la densidad de un estado al otro, o sea, que aumentó en peso 25 gramos mientras disminuía su volumen. Y en cuanto a la viscosidad, decir que independientemente de la temperatura y del movimiento, la sangre pasa de un estado pastoso (como si fuera goma), a un estado fluido y posteriormente a un estado fluidísimo (como si fuera éter), variando también el color del negro al rojo oscuro y después al rojo vivo intenso. Este mismo milagro se verifica también en la solfatara de Pozzuoli, al poner las ampollas sobre la piedra en la que, según la tradición, fue degollado.

Un sacerdote muestra la sangre del Santo claramente licuada (nótese la horizontalidad del líquido cuando inclina la ampolla).

Es el patrono protector contra las erupciones volcánicas y de los donantes de sangre y su fiesta es hoy, día 19 de septiembre.

Antonio Barrero

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

12 pensamientos en “San Jenaro, obispo mártir

  1. Gracias Antonio. En muchas ocasiones he escuchado en los medios de comunicación noticias acerca de la licuefacción de la sangre de San Jenaro o Genaro a la que la gente del lugar profesa mucha devoción. Opiniones respecto a si fraude o milagro también las hay y muy variadas y creo que debiera dejarse en manos de la ciencia el dilucidar lo que sucede en este caso. Creo que otro tanto sucede con la licuefacción de la sangre de otro santo llamado Pantaleón pero no sé si hablamos de un supuesto similar. Gracias en todo caso por relatarnos las características del entorno donde sucede este misterio.

  2. Amigo Salvador,
    Tu sabes que yo no soy de los que dan mucho crédito al tema de los milagros y no porque Dios no pueda hacerlos, sino porque se ha abusado mucho de la milagrería y ya bastante milagroso es que el sol salga todas las mañanas y la naturaleza (creada por Dios) nos mantenga sobre la tierra.
    Dicho esto, te diré que el tema de la licuefacción de la sangre de San Jenaro está bastante estudiado y es real que se licua aunque siguiendo patrones muy distintos como deducirás por los ejemplos que he puesto, patrones que se saltan las leyes físicas o que por lo menos, desde el punto de vista físico no se pueden explicar del todo.
    Es verdad que pasa esos días y en esos sitios; eso es así y son millones de personas los que lo han visto a lo largo de su vida. ¿Lo llamamos milagro? No lo se, pero pasar, pasa.
    El otro santo del que hablas es efectivamente San Pantaleón mártir de Nicomedia.

  3. Querido Antonio;
    cuando yo era niña mi madre ya me hablaba de la sangre milagrosa de San Pantaleón, que se licuaba cada año por el día de su fiesta. Luego me enteré que otro tanto sucedía con la sangre de San Jenaro y que además este caso era más conocido y mejor documentado que el de San Pantaleón.

    Tú sabes que yo soy una escéptica en el tema de los milagros y nada dada a la credulidad; y precisamente por los mismos motivos que tú has argumentado; pero yo el milagro de la sangre de San Jenaro no lo cuestiono. ¿Sabes por qué? No sólo porque se ha hecho lo correcto, es decir, permitir que la ciencia lo estudie, lo verifique y lo documente; sino porque he oído de boca de mi suegro -en paz descanse- que, cuando estuvo en Nápoles hace años, él mismo coincidió en su visita a la catedral con el día de la fiesta y vio con sus propios ojos pasar al sacerdote con la ampolla de sangre licuada. Es más, se volvió hacia él y le mostró la ampolla tal cual se ve en la foto, inclinada para que viera que estaba líquida.

    Mi suegro no era un mentiroso y yo le creo, además, estaba visiblemente emocionado cuando me lo contaba. Por lo tanto, aunque no lo he visto con mis propios ojos, creo que la sangre de este mártir se licúa. ¿Por qué? Sólo Dios lo sabe.

  4. Confirmas lo que he dicho: hay muchas personas que lo han visto con sus propios ojos, por ejemplo tu suegro y es un caso muy estudiado.
    Me ha parecido muy acertado el que se haya puesto el cuadro de Girolamo Pesce en el que se ven a dos mujeres recogiendo la sangre del mártir en dos ampollas.

  5. Antonio gracias por hablar de San Jenaro y de la sangre milagrosa.
    Yo puedo entender que nosotros,como seres humanos,curiosos,queramos saber todo,el como y el porque.
    Este caso se ha estudiado bastante y se ha logrado llegar a varios resultados satisfactorios,pero yo siempre me pregunto y me preguntare si realmente es necesario estudiarlos.
    Hay fenomenos,que los seres humanos no comprendemos y no comprenderemos nunca (o al menos pido yo eso a Dios,que hay poder que no debe caer en manos del hombre).
    Por ultimo preguntarte que sicnifica el llamado efecto fisico de simpatia (que tiene su gracia) 😉

  6. Abel,
    No coincido contigo; yo creo que Dios hizo al hombre inteligente y le dio capacidad para que dominara todas las ciencias. La investigación es la base de todos los conocimientos que poseemos y de todos los avances tecnológicos. Se podrían poner millares de ejemplos, pero baste por ejemplo con echarle un vistazo a la medicina.

    A mí si me parece conveniente y necesario que todos estos temas relacionados con posibles milagros se investiguen a fondo. Qué otra cosa si no, hace la Iglesia cuando investiga un presunto milagro válido para una beatificación o canonización. Otra cosa es, que a determinadas personas con determinados intereses, no les convenga que determinadas cosas se investiguen. Yo durante mi vida, he trabajado algunos años en un equipo de investigación y te aseguro que es un tema fascinante.

    En física (y que conste que yo no soy físico), el “efecto simpatía” hace referencia a las vibraciones que se inducen en un cuerpo como consecuencia de las vibraciones de los cuerpos que están cercanos a él. Por ejemplo, si en un piano se toca con fuerza la techa La, al soltarla, todas las teclas La que hay en el piano suenan al unísono aunque de manera más floja.

  7. Yo también comparto con Antonio la necesidad de estudiar todo lo posible los fenómenos milagrosos, históricos y cultuales respecto a nuestra fe; ya que no sólo nos es útil para discernir lo verdadero de lo falso; sino que nos acredita frente a no creyentes y creyentes de otras religiones como personas serias y nos ganamos así el respeto de unos y de otros. Esto, sin tener en cuenta la satisfacción de nuestra mayor aspiración como humanos: saber la verdad de las cosas.

  8. Muy bueno el video Antonio,aunque el italiano escrito se me da mejor que escucharlo.
    Ha habido un momento al final del video,cuando el sacerdote esta con la sangre que realiza un movimiento brusco antes de alzarla que me ha asustado y todo,jajaja.
    Y todos los feligreses aplaudiendo,que precioso.

  9. Me ah encantado el articulo Antonio. hace mucho que se sobre San Jenaro y la verdad siempre eh estado con la duda de que es lo que sucede con la famosa licuefacción de su sangre y veo que si esta muy comprobado que en realidad sucede, es algo que quiza algun dia me gustaria ver personalmente puede debe ser una experiencia fantastica ver de cerca algo tan sorprendente y además milagroso

    • Además es un acontecimiento muy celebrado en Nápoles, pero no solo por los napolitanos, sino por visitantes que vienen de toda la Campania, de toda Italia e incluso de todo el mundo. Por eso digo que es algo que han visto con sus ojos millones de personas.

      En internet hay muchos videos sobre la multitudinaria procesión de las reliquias antes de que se produzca la licuefacción al ponerse las ampollas de sangre frente al relicario del cráneo y cuando ya está líquida es cuando el obispo la expone a los fieles como puedes ver en el video que adjunté como comentario.

      Posteriormente, en horas o en dias, se vuelve otra vez sólida o muy pastosa y eso se puede también ver diariamente visitando el lugar donde se conserva.

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