Santa Cunegunda, emperatriz

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Escultura barroca de la Santa en Bamberg, Alemania.

Santa Cunegunda debió nacer entre los años 975-980, era hija de Sigfrido, primer conde de Luxemburgo y de su piadosa esposa, Eduviges de Nordgau. Desde niña inculcaron en ella los más tiernos sentimientos de piedad.
Fue desposada con el también futuro Santo, Enrique, duque de Baviera, entre los años 998-1000.Elegido Enrique rey de los romanos, fue coronado el 7 de junio de 1002. Cunegunda fue consagrada reina por el arzobispo Wiligiso de Maguncia en Padeborn el día 10 de agosto del mismo año. En el año 1014 viajó a Roma junto a su esposo para ser coronados emperador y emperatriz por el Papa Benedicto VIII, esto sucedió un 14 de febrero.
Durante toda su vida Cunegunda influyó visiblemente en la política de su esposo y actuó en reiteradas ocasiones como su representante.

Hay varias versiones respecto a la falta de hijos del real matrimonio. En una de ellas se dice que conjuntamente con su esposo hicieron voto de virginidad; en la otra versión que simplemente no llegaron a tenerlos. Los calumniadores (que siempre están en todos los sitios y épocas) la acusaron ante su marido de libertades con otros hombres. Cunegunda, para eliminar el escándalo de tal calumnia se sometió a la prueba del fuego, caminando descalza sobre brasas al rojo vivo sin herirse. El emperador condenó sus temores e hizo ante ella grandes enmiendas.

La rebelión de sus hermanos en la “Guerra del Mosela” (1008-1016) contra Enrique nunca hizo que se deteriorara su lealtad para con su esposo. Entre sus muchas obras y fundaciones destaca su contribución a la erección y dotación de bienes del obispado de Bamberg.
Yendo en cierta ocasión a realizar un retiro en Hesse, cayó gravemente enferma e hizo promesa de fundar un monasterio si sanaba, en un lugar llamado entonces Capungen, hoy Kaffengen, cerca de Cassel. Tras su recuperación lo cumplió de manera majestuosa y el monasterio fue entregado a las monjas de la Orden de San Benedicto. Antes que este monasterio estuviese concluido, el emperador Enrique II fallecía el 13 de julio del año 1024. Cunegunda logró una pacífica transición del poder a Conrado II.

Tabla gótica alemana de los Santos Enrique y Cunegunda, emperador y emperatriz de Alemania.

Habiendo ya gastado sus tesoros y patrimonios en la fundación de arzobispados y monasterios, y con el alivio de los pobres, le quedaba poco para vivir. Todavía sedienta de abrazar la pobreza total, en el aniversario de la muerte de su esposo reunió un gran número de prelados para la dedicación de su iglesia en Kaufungen. Después de que se cantase el Evangelio en la misa, se despojó de sus ropajes imperiales y se vistió con un pobre hábito; se cortó el pelo y el obispo puso sobre ella el velo y un anillo como muestra de su fidelidad para con su celestial esposo. Después de ser consagrada a Dios, pareció haberse olvidado de que una vez fue emperatriz, y se comportaba como la última en el monasterio de Kaufungen, donde vivió los últimos quince años de su vida. Su mortificación la redujo finalmente a una débil condición y la condujo a la enfermedad. Su monasterio y toda la ciudad de Cassel se afligían profundamente al pensar en su cercana pérdida. Ella parecía no preocuparse, yaciendo en una tosca crinolina, preparada para entregar su alma, mientras se leían las últimas plegarias a su lado. Dándose cuenta de que estaban preparando una mortaja orlada de oro para cubrir su cuerpo después de su muerte, ordenó que se la llevasen y no pudo descansar en paz hasta hacer que le prometieran que la enterrarían como a una pobre religiosa con su hábito. Murió el 3 de marzo de 1040 y fue enterrada junto a su esposo en la catedral de Bamberg.

Santa Cunegunda fue canonizada por el Papa Eugenio III el 29 de marzo del año 1200 y un año después se procedía a la translación de sus reliquias. Sus festividades son: 3 de marzo (su muerte), el 29 de marzo su canonización y el 9 de septiembre la traslación de sus reliquias. A partir del año 1300, su culto, iluminado desde la perspectiva mariana, superó incluso al de su esposo, canonizado en 1146. Es la patrona de Luxemburgo.

Abel

Sepulcro de los Santos Enrique y Cunegunda. Catedral de Bamberg, Alemania.

Bibliografía:
Diccionario Enciclopédico de los Santos (tomo 1). Editorial Herder (varios autores, 2006)
Vida de los Santos (Reverendo Aban Butler). Editorial Libsa, 1998
Histoire des Saints et de la Sainteté Chretienne (tomo 5). Editorial Hachette, varios autores, 1987.

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15 pensamientos en “Santa Cunegunda, emperatriz

  1. Sobre este artículo me gustaría arrojar algo de luz sobre el tema de la prueba de fuego que mencionas, con tu permiso, Abel. Ese tipo de prueba se llama “ordalía” aunque en la Edad Media y en una Europa ya cristianizada, recibió el nombre de “juicio de Dios”, pero en realidad es una costumbre que provenía ante todo de las tribus germánicas que son el sustrato cultural de esa Europa central, y que luego se mantuvo -desgraciadamente- tras la cristianización.

    La ordalía o juicio de Dios es una prueba según la cual, un acusado que no puede probar su inocencia, se ve obligado a someterse a un daño físico -fuego, agua, veneno- y si éste no le daña, se supone que Dios lo ha salvado “milagrosamente” porque era inocente; de lo contrario, si se quemaba, ahogaba, o envenenaba, es que era culpable y Dios no le había ayudado, por tanto.

    Estas barbaridades se practicaron durante largo tiempo en las tribus germánicas -ordalía del fuego- en la caza de brujas de la Inquisición -ordalía del agua- y en la cultura hebrea, contra las adúlteras -ordalía del veneno-. Como se comprenderá, nadie se libraba y los casos en que se menciona que alguien salió ileso de una ordalía -como es el caso de Santa Cunegunda- no son más que leyendas orquestadas para adornar el culto a un Santo e incrementar su devoción.

    Desgraciadamente, estas prácticas aberrantes no han desaparecido del todo y aun hoy en países como África se somete a niños albinos, personas acusadas de brujería y otros tantos desdichados a crueles ordalías para tratar de lavar su “mancha”, con los consecuentes trágicos resultados.

    • Gracias Ana Maria por tu explicacion sobre la “ordalia”.
      Yo iba a poner ese termino,pero lo decidi retirar e indicarlo solo como “la prueba de fuego”,aunque sabia de que se trataba y que sicnifica lo mismo..
      Desde luego,en la cultura hebrea,con el veneno,seria casi imposible sobrevivir,que barbaridad.
      No me imaginaba que a los albinos nacidos en Africa tambien les sometieran a ese tipo de pruebas como si fuera un castigo divino.

      • Te aseguro que nadie sobrevivía a la ordalía del veneno ni a la del agua, y en cuanto a la del fuego, nadie salía sin lesiones; por lo que automáticamente se le suponía culpable. Una barbaridad y una injusticia.

        En cuanto a los albinos, en África se considera que la piel albina es la marca del demonio y los niños que nacen así se consideran brujos, por lo que son torturados y asesinados por su propia tribu “por el bien común”. Los misioneros y las ONGs llevan años tratando de erradicar estas atrocidades, pero aún queda mucho por hacer.

  2. Gracias, Abel, por tu artículo y gracias, Ana Maria, por tu explicación sobre la prueba de fuego.
    Aunque el primero que se lo tiene que aplicar soy yo, deberiamos dejar ya “tranquilitos” a tantos reyes y principes santos y tratar de muchísimos otros ejemplos que nos puedan enseñar muchas más cosas a aplicar en nuestra vida diaria. Si buscamos la santidad como personas corrientes, de muy poco nos pueden servir sus “reales ejemplos”. Y que conste que no quiero decir que los olvidemos del todo, pero que sea “de higos a brevas”, cuando escribamos sobre ellos y, como dije al principio, el primero que se tiene que aplicar el cuento, soy yo.

      • Llevas razón Abel, ha sido “fallo” de planificación el poner los artículos sobre los tres santos reyes en prácticamente una semana.
        Hay una cosa clara: tu y todos los que queramos escribir sobre algún otro podemos hacerlo. Será cuestión de que a la hora se planificar la publicación de los artículos, se espacíen mas, no se pongan tan juntos.
        Tu, a tu ritmo, que vas maravillosamente bien.

  3. Abel, estoy ante tu especialidad, reyes y reinas santos, este caso tocó el turno a Santa Cunegunda, emperatriz. Leyendo estos matices del siglo X, uno se topa con la religiosidad de la época que no debió ser diferente durante el periodo medieval. Me sorprende que una mujer que ha tenido todo lo que alguien pudiera desear, un reino, un esposo, tenga la bondad y los deseos de abrazar la pobreza de un convento. Creo que esto se repite muchas veces en diversas reinas y princesas, claro bajo diferentes circunstancias. Abel este es un claro ejemplo de que la corona real no esta divorciada con la pobreza material. Gracias…!!!

    Esta es una pregunta para Meldelen…, he leído muchas veces tus opiniones sobre lo que piensas de los reyes santos…, pero en este caso de las mujeres, puede existir un velo que las cubra o las encubra sobre su proceder formando parte de un gobierno y muchas veces la conveniencia que es tanto más humana como necesaria?? Saludos…

    • Gracias por tus comentarios Eddy.
      Aunque para nada soy un especialista en reyes y reinas santos,simplemente me gustan las vidas de estas personas y trato de recabar la informacion de las varias fuentes que dispongo para que el resumen sea lo mas completo posible en cuanto a datos.
      ¡Gracias de nuevo!

    • Estimado Eddy, me perdonarás pero no acabo de entender tu pregunta. Creo que te refieres a por qué sabemos más del gobierno masculino que del femenino, no es así? Simple: a las mujeres no se las dejaba participar de la política de su país. Tan sólo existen casos muy aislados de mujeres que por derecho de nacimiento o por circunstancias de herencia o de personalidad, cogieron bien las riendas de su poder y no las soltaron -Leonor de Aquitania, Isabel de Castilla, Isabel de Inglaterra- y a menudo precisamente por ésto la tradición las ha pintado de las peores maneras posibles: que si ésta es una ramera, que si aquella es una hereje, que si la otra es una bruja… ¡machismo secular! Por otra parte, normalmente la reina que se ve como Santa es la que menos se mete en política y la que más se deja dominar por los hombres de su alrededor. Por lo que tengo mis dudas en cuanto a Santa Cunegunda, que seguramente debió limitarse a lo poco que los reyes permitían hacer a sus esposas: fundar iglesias, monasterios, más iglesias, más monasterios… no sé si he respondido a tu pregunta.

  4. Vaya pues de verdad que esta semana fue la Real y Muy Noble Semana porque estuvo dedicada a muchos miembros de la nobleza que han alcanzado la santidad siempre son curiosos estos casos de reeys y reinas santos de los que a veces quedan dudas si de verdad fueron tan santos o fue algo más lo que los llevo a ser canonizados aun asi Santa Cunegunda parece haber sido una mujer que realmente siempre busco la humildad y la pobreza, en la catedral metropolitana d ela ciudad de México, existe una bellisima imagen barroco de ella.

    • Andre si que es cierto que entre la cantidad de Reyes y Reinas Santos habran dudas en algunos casos sobre su santidad,mas por el hecho de como los miramos hoy en dia.
      De todas formas esta mas que probado que al menos un buen numero de ellos si que vivieron y respiraron la santidad de su epoca,que algunos no podamos estar de acuerdo en ciertas cosas,esta claro.
      A mi tampoco me agrada que un Rey que haya participado en guerras y haya matado durante la batalla a otras personas se le denomine santo,pero lo dicho,hay para todos los casos,y ni mucho menos fueron todos reyes guerreros.

  5. Saluditos desde Colombia a los que visitan esta pagina y decirles que se aprende mucho en este medio y lo propio mi madre se llama Cunegunda Rosario Victoria y no es de su agrado el primer nombre por eso hice de investigar sobre Cunegunda. Gracias por leer este comentario.

  6. Siempre llego tarde. Perdón-
    Creo que la opinión de Meldelen es exagerada.La misma biografía, por más retocada que esté, permiteentrever cómo Cunegunda apoyó ma su esposo en sus relaciones con la Iglesia, tema que fue muy importante en aquellos tiempos: la sede de Bamberg con la construccción de la catedral permite entrever la influencia de Cunegunda, quien nuna avez viuda prosiguió la misma política.
    En cuanto a la santidad de personajes reales y de la alta aristtocracia, me alcanza con recordar al beato Carlos de Habsburgo, emoperador uy rey (

    • Estimado Juan Antonio, posiblemente mi opinión no se aplique a Santa Cunegunda, pero no es exagerada en absoluto. Así eran las cosas. De todos modos, confirmas lo que he dicho: que la única influencia que tenían las reinas tenía que ver con la Iglesia, las fundaciones y los asuntos de piedad.

  7. Una reina moderna que gobernó: Isabel II de España. Otra que influyó decisivamente en la política de su esposo: la beata María Cristina de Saboya )m en 1836), esdposa de Fernando II de la Dos Sicilias.

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