Santa Francisca Romana, viuda

Artículo extraído ilegalmente y sin permiso de PreguntaSantoral.es

Óleo de la Santa, obra de Giovanni Antonio Galli (s.XVII).

Noble de nacimiento (su nombre y apellidos completos era Francesca Bussa de’ Buxis de’ Leoniy) era de corazón noble y vivió en el siglo XV; ella es tan familiar en la devoción de los romanos que las parejas jóvenes prefieren casarse en la iglesia dedicada a ella, cerca del centro de los Foros Imperiales. Francisca,conocido familiarmente como Franceschella o Ceccolella, nació en Roma en 1384.

Creció en las comodidades de una familia noble y rica y cultivaba en su mente el ideal de la vida monástica,  pero, como era habitual, no podía escapar de la elección que habían hecho sus padres. Era raro que un matrimonio así concertado terminara de forma feliz. La joven novia, con apenas trece años de edad, se instaló con su marido, Lorenzo Ponziani, rico y noble, en su casa solariega en el Trastevere. Con sencillez aceptó los grandes regalos de la vida, el amor del esposo, sus títulos nobiliarios, su riqueza y los tres hijos que nacieron de esa unión y a los que sirvió con un amor vigilante y tierno y, sin embargo, con la misma facilidad y la firmeza de ánimo aceptó las privaciones.

El primer gran dolor fue la muerte de un hijo pequeño. Poco después murió su segundo hijo, renovando así la herida de su corazón de madre y mientras tanto, Roma sufría las consecuencias del cisma de Occidente con a la presencia de los anti-papas. Uno de ellos, Juan XXIII, entró en guerra contra el rey de Nápoles Ladislao d’Anjou, que invadió dos veces la Urbe. La guerra golpeó cerca de Francesca, resultando gravemente herido su esposo y su único hijo que fueron tomados como rehenes. Todas estas desgracias no influyeron en su espíritu, que recibió la misteriosa pero eficaz presencia de su ángel de la guarda.

Su palacio era meta obligatoria para los necesitados de todo tipo. Generosa con todos y fue prodiga  con los activos a su alcance para aliviar los sufrimientos de los demás sin concederse nada a sí misma. Con el fin de ampliar el alcance de sus actividades de beneficencia, en 1425 fundó la Congregación de las Oblatas Olivetanas de Santa Maria Nuova, también conocida como las Oblatas de Tor de’Especchi. Tres años después de la muerte de su marido, hizo los votos en la congregación que ella fundó, tomando el segundo nombre de Romana.

Vista del esqueleto de la Santa que se venera en su iglesia de Roma, Italia.

Murió el día 9 de marzo del año 1440. Sus restos mortales fueron expuestos durante tres días en la iglesia de Santa Maria Nuova, que más tarde fue dedicada a ella y fue tan unánime el homenaje de devoción de los romanos que, según una crónica de la época, se dice que la “civitas tota”, todo el conjunto de Roma, había venido a rendirle su último adiós. Fue canonizada en el año 1608.

La Iglesia de Santa Francisca Romana
Esta iglesia es también conocida con el nombre de Santa Maria Nova, una distinguida diaconía fundada por León IV en el año 850 sobre las ruinas del Templo de Venus en Roma, llamada así porque se sustituyó la antigua iglesia de Santa Maríala Antigua, construida en el siglo IV en el vestíbulo de los edificios palaciegos de Domiciano (es decir,la Domus Flavia, Domus Augustana y el Estadio) y enterrados bajo los escombros a causa de un terremoto.

Santa Maria Nova, construida según la leyenda, en el lugar donde San Pedro desafió la magia de Simón el Mago, fue más tarde ampliada y flanqueada por un monasterio que fue habitado por los Canónigos Regulares dela Congregaciónde San Frediano de Lucca; posteriormente por los Canónigos de Letrán y finalmente por los monjes benedictinos de Monte Oliveto: el ex convento alberga actualmente el Antiquarium, donde están expuestos, en parte  de la primera y segunda plantas entorno al claustro, los hallazgos más importantes del Foro Romano.

Iglesia la Santa (Santa Maria la Nuova) en Roma, Italia.

La iglesia de Santa Maria Nova fue titulada definitivamente como Santa Francisca Romana en el año 1440, cuando fue enterrada bajo el altar, Francesca Bussa, nacida en Roma en 1384. Francesca, llamada por los romanos “Ceccolella” como he dicho antes fue casada muy joven con un noble patricio romano, pero su único pensamiento era hacer buenas obras, seguida en esto por una amiga conocida llamada Vannozza. Así que la casa se convirtió en un lugar de encuentro entre los Ponziani y los pobres y los hambrientos, una obra en la que participaban con todos los recursos de la familia. Por supuesto, esto condujo a serios conflictos con su marido y su suegro, hasta que la santa trajo al mundo a sus tres hijos, de los cuales sólo uno sobrevivió, Bautista.

Después de la muerte de su marido que se produjo en 1436, Francesca se retiró al convento de las Hermanas Oblatas del Monte de los Olivos, donde tuvo duras luchas y tentaciones con el diablo. En 1440 regresó a su casa para a su hijo enfermo, pero después de curarlo, ella enfermó y fue obligada a quedarse en la casa de los Ponziani para su tratamiento. Murió a los pocos días, el 9 de marzo de 1440. Ceccolella, como he dicho, fue canonizada en el año 1608 y es una grata tradición romana, el 9 de marzo de cada año (es decir, el aniversario de su muerte) reunir una multitud de coches en las inmediaciones de la iglesia para recibir la bendición de Santa Francisca pues la santa es patrona de los automovilistas.

Vista interior de Santa Maria la Nuova, la iglesia de la Santa, en Roma, Italia.

En 1649, Bernini colocó en la iglesia una estatua de la santa realizada en  bronce dorado, estatua que desapareció durante la ocupación napoleónica: lo que vemos hoy es una copia de Giosuè Mieli.  La iglesia fue sometida a numerosas intervenciones, entre ellas lal más importante fue lo que sucedió en el siglo XVII, cuando perdió su aspecto medieval típico para asumir los rasgos del barroco.

El interior tiene una nave en la que se abren las capillas laterales. El techo es de estilo del siglo XVIII. Muchas obras de arte adornan el altar de la iglesia: sobre el altar mayor hay una preciosa imagen de la Virgen con el Niño, del siglo XII y en el ábside se puede admirar un mosaico del año 1100 que representa a la Virgeny el Niño. Los restos más valiosos son, sin embargo, la imagen de la Virgen Glykophilousa, un icono precioso que data del siglo quinto o sexto y que salió a la luz durante los trabajos de restauración en 1949.

Conjunto escultórico de la Santa acompañada de su ángel custodio. Iglesia de Santa Maria la Nuova, Roma (Italia).

Protegida por una rejilla y dos improntas de basalto está una de las reliquias más curiosa de las que Roma pueda presumir: son, de hecho, las huellas de las rodillas de San Pedro, impresas cuando el santo solicitó ayuda al Señor para interrumpir el vuelo de Simón el Mago, que de hecho, cayó y murió allí cerca. Este fue un oponente de Pedro y un anti-Cristo, que, aunque se convirtió al cristianismo, no había abandonado la práctica de la magia de la que era un experto: en aquella ocasión había desafiado de hecho al mismo Dios.

Felice Stasio

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7 pensamientos en “Santa Francisca Romana, viuda

  1. Ya tengo otra iglesia imprescindible que visitar cuando vaya a Roma (ja, ja…). Antes me confundía el nombre de esta Santa y creía que era una matrona de la Antigüedad, pero veo que no era así. De ella leí que a veces por humillarse, pedía en las puertas de las iglesias y se regocijaba cuando las señoras engalanadas la miraban mal por sus harapos.

    El conjunto escultórico de la Santa con su ángel custodio es bellísimo, imagino que el original berniniano debió ser todavía más expresivo.

  2. Ti ringrazio, Felice.
    Es una santa muy querida en Roma y esto me consta no solo por el mismo Felice, sino también por otros amigos que alli viven, entre ellos la popular Paloma Gómez Borrero que nos lo comentó en nuestra visita a Roma cuando Sor Eusebia Palomino fue beatificada.
    Recuerdo haber estado muy cerca de esta iglesia, pero no entré en ella porque estábamos ya de piedras “hasta la cronilla”. De todos modos diré que hay fotos realmente fabulosas del cadáver de la santa, aunque si te las pones debajo de la almohada por la noche, lo mismo te da yuyu, ja, ja.

  3. Felice,gracias por el articulo sobre Santa Francisca Romana.
    Le tengo cariño pues al igual que yo,ella quedaba maravillada y ensimismada ante el firmamento nocturno,se maravillaba ante la nacnificencia de la creacion de Dios y los misterios del universo.
    Antonio haber si me puedes pasar alguna de esas fotos del cuerpo de la santa,te lo agradeceria.

  4. A mi lo que me resulta muy curioso es que sea la patrona de los automovilistas, a que se debera este patronazgo?? aqui en México tenemos igual un patron de los automovilistas que es el beato Sebastián de Aparicio, y si seguro que esas fotos de noche dan miedo si es una calavera, poco habia escuchado sobre esta santa aunque si la conocia me ah agradado conocer más sobre su vida, gracias.

    • No estoy muy segura de eso, André, pero me figuro que si es patrona de los conductores, será porque ella veía a su ángel custodio y se dejaba “conducir” por él, o bien, que tenía un buen “copiloto” en este ángel, vamos; que iba muy bien acompañada.

      En cuanto a patrón de los conductores aquí oficialmente es San Cristóbal con eso de que condujo al Niño Dios de un lado al otro del río -es una leyenda-, por tanto, otro que iba bien guiado y acompañado.

  5. No, eso si Mel, aqui gracias a la herencia y religiosidad española que nos dejaron durante la colonial es patron más famoso de los conductores es San Cristóbal, pero uno nacional es el beato Sebastián de Aparicio aunque son muy pocos los que lo celebran y conocen su patronato debido a que es solo beato y es más conocido en lugares donde estan los franciscanos fuertemente y en el centro de la república en los demás lugares y en el mismo Puebla el más famoso es San Cristóbal

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